La mitad de los alimentos para bebés no cumplen los criterios de la OMS

En los pasillos de los supermercados, los padres se enfrentan a una tarea abrumadora: elegir alimentos saludables para sus hijos pequeños entre un mar de envases coloridos, dibujos animados y promesas de nutrición. Lo que muchos no saben es que, según un reciente análisis masivo, casi la mitad de esos productos no cumplen con los estándares nutricionales básicos establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Investigadores de múltiples instituciones internacionales analizaron 2.783 alimentos comercializados específicamente para niños de entre 6 y 36 meses. Los resultados son contundentes: el 49,2 % de estos productos incumplía al menos uno de los criterios nutricionales recomendados por la OMS. El estudio, publicado en una revista de salud pública, examinó productos de países de ingresos altos y medios, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, México, Brasil y varios países europeos.

Este hallazgo no es un dato aislado, sino una alerta sobre un problema sistémico que afecta a la nutrición infantil desde el destete hasta los primeros años de vida.

¿Qué dice exactamente la OMS sobre la alimentación infantil?

La OMS ha establecido perfiles nutricionales claros para los alimentos procesados destinados a niños pequeños. Estos criterios buscan garantizar que los productos no contengan niveles perjudiciales de azúcares añadidos, sodio, grasas saturadas ni aditivos innecesarios. Además, recomiendan que los alimentos para la primera infancia no incluyan edulcorantes artificiales ni potenciadores del sabor.

Los criterios evaluados en el estudio incluyen:

  • Azúcares añadidos: máximo 5 gramos por cada 100 kcal (o que el azúcar no supere el 10% del total de calorías).
  • Grasas saturadas: límite del 10% del contenido calórico total.
  • Sodio: máximo 100 mg por cada 100 gramos de producto (excepto en productos equivalentes a comidas completas, donde el límite es de 200 mg).
  • Ausencia de edulcorantes no nutritivos como aspartamo, sucralosa o stevia.

A pesar de estas directrices, los investigadores encontraron que el azúcar añadido era el criterio más frecuentemente incumplido. Casi un 40% de los productos analizados superaban el límite permitido de azúcares libres o añadidos. Esto es especialmente preocupante porque los alimentos para niños pequeños son, con frecuencia, el primer contacto con sabores dulces artificiales, lo que condiciona las preferencias alimentarias futuras y contribuye al desarrollo de obesidad infantil, caries y enfermedades metabólicas.

¿Qué productos son los más problemáticos?

El estudio clasificó los alimentos en categorías como papillas de frutas y verduras, cereales infantiles, galletas y snacks, yogures y postres, comidas preparadas (pasta, arroces, guisos) y purés en bolsa (los populares «pouch»).

Los snacks y galletas lideraron los incumplimientos. Más del 70% de estos productos superaban el límite de azúcar añadido. Muchos de ellos contienen jarabe de maíz de alta fructosa, concentrados de jugo de fruta (que a menudo se añaden como endulzantes sin ser declarados como «azúcar añadido» de forma explícita) y otros edulcorantes camuflados bajo nombres técnicos.

Los yogures y postres lácteos también mostraron tasas alarmantes. En esta categoría, el 55% contenía azúcares añadidos por encima del límite, además de presentar aditivos no recomendados como espesantes artificiales o aromatizantes.

Los cereales infantiles, que muchos padres consideran una opción sana y básica, presentaron un 30% de incumplimiento. Algunos contenían niveles elevados de sodio —casi el triple del recomendado—, especialmente aquellos que incluyen verduras deshidratadas o especias para «mejorar el sabor».

Las papillas de fruta en bolsitas (los «pouch») merecen una mención especial. Aunque la fruta natural es un alimento saludable, estas presentaciones procesadas a menudo concentran azúcares naturales a niveles muy altos y, en algunos casos, añaden zumos concentrados que disparan la carga glucémica. Un 45% de estos productos no cumplían con el criterio de azúcares libres.

El problema del marketing engañoso

Una de las conclusiones más preocupantes del estudio es la desconexión entre el etiquetado y el contenido real. Productos que en su envase muestran frutas sonrientes, dibujos de animales y frases como «con ingredientes naturales» o «sin azúcares añadidos» —cuando en realidad contienen concentrados de jugo que actúan exactamente igual que el azúcar— son habituales en los lineales.

Esta estrategia de «health washing» o lavado de cara saludable es especialmente eficaz con padres primerizos, que tienden a confiar en las afirmaciones del empaque. El estudio documentó que en productos etiquetados como «sin azúcar añadido», el 25% contenía niveles elevados de azúcares libres procedentes de zumos concentrados o purés.

¿Cuáles son las consecuencias para la salud infantil?

La exposición temprana a alimentos ultraprocesados con alto contenido de azúcar, sodio y grasas saturadas tiene efectos a largo plazo. Los niños desarrollan una preferencia por lo dulce que puede persistir toda la vida, se acostumbran a texturas homogéneas y pierden la capacidad de apreciar sabores más complejos como los de las verduras o las frutas frescas.

Además, el consumo elevado de azúcares añadidos en los primeros años se asocia con un mayor riesgo de obesidad infantil, diabetes tipo 2, hipertensión y caries dental. La OMS estima que actualmente más de 40 millones de niños menores de 5 años en el mundo tienen sobrepeso u obesidad, cifra que no deja de crecer.

¿Qué pueden hacer los padres ante este panorama?

El estudio concluye que la responsabilidad no puede recaer únicamente en los progenitores. Las autoridades regulatorias de cada país deberían alinear sus normativas con los criterios de la OMS, exigir un etiquetado frontal claro (como los sistemas de semáforo nutricional) y prohibir el marketing engañoso de productos dirigidos a niños pequeños. Países como Chile, México o Uruguay ya han adoptado medidas en esta dirección, con resultados positivos en la reformulación de productos.

Mientras tanto, los expertos recomiendan:

  • Leer siempre la lista completa de ingredientes, no solo el frontal del envase. El azúcar aparece bajo múltiples nombres: jarabe de maíz, dextrosa, fructosa, sacarosa, concentrado de jugo de fruta, melaza, miel…
  • Priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados: fruta entera (en lugar de purés en bolsa), verduras cocidas caseras, legumbres, yogur natural sin azúcar.
  • Desconfiar de las afirmaciones como «sin azúcar añadido» si el producto contiene zumo de frutas concentrado o puré de frutas en alta concentración.
  • Comparar marcas, incluso dentro de la misma categoría. Dos galletas infantiles pueden tener hasta el triple de azúcar entre sí.

Un llamado a la acción

El análisis de 2.783 alimentos para niños pequeños es un termómetro que marca fiebre en la industria alimentaria infantil. Que casi la mitad de los productos no cumplan con los criterios de la OMS no es un fallo menor: es una señal de que necesitamos políticas más estrictas y una mayor educación para los consumidores.

Cada vez que un padre elige un alimento envasado para su hijo pequeño, está tomando una decisión que influirá en su salud futura. Tener la información correcta, basada en datos científicos y no en eslóganes publicitarios, es el primer paso para que esas decisiones sean realmente informadas.

Porque cuando hablamos de alimentar a la primera infancia, no se trata de conveniencia ni de marketing: se trata del desarrollo de una vida que merece empezar con la mejor nutrición posible.

Generado por Deepseek v4 flsh thinking

La eritrulosa, primer azúcar detectado en el medio interestelar, endulza la búsqueda del origen de la vida

La búsqueda de moléculas complejas en el cosmos ha dado un paso trascendental con la identificación de la eritrulosa en el medio interestelar. Este descubrimiento representa un hito en la astroquímica, pues se trata del primer azúcar propiamente dicho detectado más allá de nuestro planeta, abriendo nuevas perspectivas sobre el origen de las moléculas fundamentales para la vida y su distribución en el universo.

¿Qué es la eritrulosa?

La eritrulosa es un monosacárido, es decir, un azúcar simple compuesto por cuatro átomos de carbono (una tetrosa) que pertenece al grupo de las cetosas debido a la presencia de un grupo funcional cetona en su estructura molecular. Su fórmula química es C₄H₈O₄, y en la Tierra se conoce principalmente por su uso en productos cosméticos, especialmente en los autobronceadores, donde reacciona con las proteínas de la piel para producir un tono dorado sin exposición solar.

Sin embargo, más allá de sus aplicaciones terrestres, la eritrulosa posee un enorme valor científico. Los azúcares como este son componentes esenciales de biomoléculas fundamentales, incluyendo los ácidos nucleicos que forman el ADN y el ARN. Encontrar este tipo de compuestos en el espacio sugiere que los ladrillos básicos de la química de la vida podrían formarse en ambientes cósmicos mucho antes de la aparición de planetas habitables.

El contexto del descubrimiento

Durante décadas, los astrónomos y químicos han rastreado las nubes moleculares del espacio interestelar en busca de compuestos orgánicos cada vez más complejos. Estas regiones frías y densas, formadas por gas y polvo, constituyen auténticos laboratorios naturales donde se sintetizan moléculas gracias a procesos físicos y químicos que operan a temperaturas extremadamente bajas.

Anteriormente se habían detectado moléculas relacionadas con los azúcares, como el glicolaldehído, considerado el azúcar más simple, y otros compuestos precursores. No obstante, la eritrulosa marca una diferencia cualitativa: es un azúcar completo, con la estructura característica de los monosacáridos que participan en los procesos biológicos. Su identificación confirma que la química prebiótica en el espacio es más rica y avanzada de lo que se pensaba.

Cómo se identifican las moléculas en el espacio

La detección de moléculas interestelares se realiza mediante la espectroscopía, una técnica que analiza la radiación electromagnética emitida o absorbida por las sustancias. Cada molécula posee una «huella dactilar» espectral única, determinada por sus modos de rotación y vibración. Cuando la luz de las estrellas o la radiación de fondo atraviesa las nubes moleculares, ciertas frecuencias son absorbidas o emitidas de manera característica.

Los radiotelescopios más avanzados del mundo, capaces de captar señales en el rango de las microondas y las ondas de radio, permiten identificar estas firmas espectrales. Para confirmar la presencia de la eritrulosa, los investigadores debieron comparar los datos obtenidos del espacio con espectros de referencia obtenidos en laboratorios terrestres, un proceso meticuloso que requiere gran precisión para evitar confusiones con otras moléculas.

Implicaciones para el origen de la vida

El hallazgo de la eritrulosa tiene profundas implicaciones para una de las preguntas más fascinantes de la ciencia: ¿cómo surgió la vida? La teoría de la panspermia molecular sostiene que muchos de los compuestos orgánicos necesarios para la vida no se formaron exclusivamente en la Tierra primitiva, sino que llegaron a nuestro planeta a través de cometas, asteroides y meteoritos que transportaban material orgánico sintetizado en el espacio.

La presencia de azúcares en el medio interestelar refuerza esta hipótesis. Si moléculas tan complejas como la eritrulosa pueden formarse en las condiciones aparentemente hostiles del espacio, entonces la materia prima para la vida podría estar ampliamente distribuida por toda la galaxia. Esto aumenta significativamente la probabilidad de que existan condiciones favorables para la aparición de la vida en otros mundos.

Además, comprender cómo se sintetizan estos compuestos en el espacio ayuda a los científicos a reconstruir la cadena de eventos químicos que precedieron a la biología. Los azúcares son fundamentales no solo por su papel estructural en los ácidos nucleicos, sino también como fuente de energía en los organismos vivos.

Los desafíos técnicos y futuros

La identificación de la eritrulosa no estuvo exenta de dificultades. Las moléculas complejas presentan espectros igualmente complejos, con numerosas líneas espectrales que pueden solaparse con las de otros compuestos. Distinguir una molécula específica requiere no solo instrumentos de gran sensibilidad, sino también un profundo conocimiento teórico de su comportamiento espectroscópico.

Este descubrimiento abre la puerta a la búsqueda de moléculas aún más complejas, incluyendo posiblemente aminoácidos u otros compuestos directamente relacionados con la vida. Los futuros observatorios y misiones espaciales, junto con el desarrollo de técnicas de análisis más sofisticadas, permitirán ampliar el catálogo de moléculas interestelares y profundizar en nuestra comprensión de la química cósmica.

Conclusión

La detección de la eritrulosa como primer azúcar identificado en el medio interestelar constituye un logro extraordinario que conecta la astronomía, la química y la biología. Este hallazgo no solo enriquece nuestro conocimiento sobre la complejidad química del universo, sino que también aporta pruebas valiosas a la teoría de que los componentes esenciales para la vida pueden originarse en el espacio.

A medida que la tecnología avanza y nuestros instrumentos se vuelven más precisos, es probable que sigamos descubriendo moléculas cada vez más complejas en los rincones más distantes del cosmos. Cada uno de estos hallazgos nos acerca un poco más a responder las grandes preguntas sobre nuestro origen y sobre la posibilidad de que no estemos solos en el universo.

Generado por Claude opus 4.8 thinking

Papillas de cereales para bebés, cargadas de azúcares

Toca Comer. Papillas de cereales para bebés, cargadas de azúcares. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Hace un tiempo un estudio reveló que en general, todos los alimentos para bebés tienen demasiada sal y azúcar en su composición, y lo peor, no alcanzan a cubrir las necesidades nutricionales de los más pequeños. Pues ahora, te mostramos cómo las papillas de cereales para bebés están cargadas de azúcares.

Entre las papillas más habitualmente consumidas para alimentar a bebés pequeños encontramos aquellas de 8 cereales u otras a base de arroz y maíz, y aun las que indican «0% de azúcares añadidos» poseen gran cantidad de azúcar en su composición.

Aunque algunos ejemplares sí poseen azúcares agregados, otros, simplemente se generan durante el tratamiento industrial que dextriniza los hidratos de carbono para volverlos altamente digeribles, dando como resultado un gran porcentaje de azúcar.

Tal como lo han señalado algunos estudios, las papillas de cereales para bebés pueden tener entre 20 y 35% de azúcares en su composición, lo cual es un porcentaje muy elevado y supera con creces la cantidad de azúcar que deben consumir los niños más pequeños.

Por supuesto, las papillas de cereales con miel poseen un aporte superior de hidratos simples, pero aun cuando no llevan azúcares añadidos, las papillas están cargadas de azúcares.

Fuente: Vitónica

Suicidio homeopático en el que no muere a nadie

Toca Comer. Suicidio homeopático en el que no muere a nadie . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El Colectivo No sin Evidencia organizó hace unos días una muy gráfica protesta frente al Ministerio de Sanidad para denunciar la irresponsabilidad de permitir que pastillas de agua y azúcar se vendan como medicamentos a precio de oro.

Y para ello organizaron un suicidio colectivo mediante la ingesta de 40 pastillas de un supuesto somnífero homeopático. Y por supuesto a diferencia de cualquier verdadero somnífero que mata al tomarse 3-4 pastillas, esta ingesta masiva del supuesto medicamento homeopático ni mato a nadie, ni tampoco siquiera produjo la más mínima somnolencia entre los participantes. El único efecto sobre los «suicidas homeopáticos» fue un poco de empacho después de haberse tomado 40 pastillas azucaradas, lo que muy probablemente les produjo el efecto contrario, hiperactividad debido a la alta dosis de azúcar ingerido. Y no se crean que estas fiestas del suicidio homeopático se celebran de vez en cuando y nunca nadie ha resultado dañado.

Pero mientras tanto nuestra enterada ministra de sanidad intentando legalizar una de las mayores estafas pseudomédicas que existen, puesto que sólo la multinacional homeopática Boiron vende «productos» por más de 500 millones de euros. Descorazonador del todo.

Fuente: Diario de un ateo

Campaña que sataniza el azúcar

Toca Comer. Campaña que sataniza el azúcar . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El azúcar vuelve a estar en el filo de la navaja, es nuevamente señalada como la culpable de grandes daños a la humanidad, es rechazada y comparada duramente casi con la misma dureza como se juzga el tabaco. Señalada de tener una cadena de producción donde la explotación infantil y la esclavitud son su día a día. No hay lugar para la neutralidad o la duda. Una dura campaña titulada «25 gramos» donde el azúcar es el centro de casi todos los males. ¿hay alguna base científica detrás? ¿todo es tan radicalmente maligno?

La campaña en cuestión se titula “25 Gramos”,inspirados en la cantidad de azúcar que sugiere la Organización Mundial de la Salud como cantidad de consumo correcto, y es  impulsada por VSF Justicia Alimentaria Global la cual con radicalidad alerta sobre los presuntos peligros asociados al incremento del consumo de azúcar.

La campaña denuncia y cuestiona las estrategias de la industria alimentaria para hacer que el azúcar sea omnipresente en la dieta, al tiempo que exige que se regule su comercialización, así como la publicidad de productos azucarados dirigidos al público infantil y que se limite su acceso a través de políticas impositivas, entre otras medidas.

Todo malo, malo y malo

La campaña es dirigida a los consumidores y busca cuestionar la industria alimentaria poniéndola en el paredón y argumentando que todo el manejo tiene un carácter poco transparente y muy dañino para la salud en general. La industria queda culpabilizada de la pandemia de obesidad al incluir cantidades de azúcar en los alimentos y, según la ONG, no hacerlo suficientemente evidente. Es decir, cuestiona la política alimentaria del país, ya que tanto etiquetas como procesos quedan en la mira. Todo en la mira y con un aire de duda.

“25 Gramos” recorre las diferentes fases de la cadena agroalimentaria del azúcar, desde su producción hasta su consumo, pasando por el comercio y la distribución de este producto en todas sus formas analizando, a través de este paradigmático producto las estrategias de la agroindustria, así como las consecuencias que la aplicación de este modelo están acarreando a nivel mundial.

La ONG asegura que en la producción de azúcar las condiciones laborales son infrahumanas en los países productores, hay una destrucción del medio ambiente y genera graves problemas de salud relacionados con el incremento de casos de obesidad y sobrepeso. Una lista de males infinitos.

Una visión extrema y sin matices

El derecho a cuestionarse los procesos y el consumo es parte de la necesidad humana de exploración y supervivencia. Es un derecho y es tan válida como necesaria, pero una visión tan radical y con poco aire crea desconfianza al mostrar todo con un filtro tan negativo.

La satanización del azúcar y culpabilizar a la industria quizás no sea el mejor camino para la búsqueda del bien común. No se trata de buscar culpables sino de encontrar soluciones entre todos. La alimentación y la industria están en el día a día en todos los hogares por lo tanto un juicio tan contundente solo nos llevaría, cumpliéndolo literalmente, a consumir agua y algún alimento criado en el jardín del balcón de casa. Todo no puede ser tan blanco o tan negro. Matices, eso es lo que hace falta matices.

Fuente: ClubDarwin.NET

Fructosa frente glucosa

Toca Comer. Fructosa frente glucosa. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana
Los individuos preocupados por su salud se han informado de manera sistemática sobre lo importante que es la nutrición para la salud. Esto es sin duda cierto, la nutrición es muy importante. Pero la industria de la nutrición y a los gurús de la salud «natural» que venden vitaminas les gustaría que pienses que «la nutrición lo es todo» (entre comillas, porque me han dicho esa frase más de una vez).

La nutrición es importante, pero es sólo un factor entre muchos que afectan la salud. No es la causa de todos los problemas, y por lo tanto no es la solución a todos los problemas de salud.

La exgaración de la nutrición, sin embargo, crea una obsesión por ajustar infinitamente la dieta personal con la esperanza de que la combinación perfecta de «súperalimentos» curará todos los males y optimizará la salud. La mayor premisa implícita de tales afirmaciones es que nuestros cuerpos funcionan mejor dentro de parámetros nutricionales muy estrechos. Más cerca de la realidad, más bien, nuestros cuerpos son resilientes a una gama bastante amplia de parámetros nutricionales. Es provechoso tener claros los grandes rasgos (no consumir calorías en exceso, tener una dieta variada, etc), pero es probable que obsesionarse con pequeños detalles sea una pérdida de tiempo.

En medio de todo esto también está la siempre presente falacia naturalista.

Uno de esos detalles es la distinción entre fructosa y glucosa – dos formas comunes de azúcar. La fructosa es el tipo de azúcar más comúnmente encontrado (como su nombre indica) en las frutas. El azúcar de mesa, la sacarosa, es un disacárido – una combinación de una molécula de fructosa y una molécula de glucosa.

Durante años ha habido afirmaciones de que la fructosa es peor para el cuerpo que la glucosa, y que los jarabes de maíz de alto contenido de fructosa (comúnmente utilizados en los alimentos procesados) son en parte culpables de la epidemia de obesidad y otros males de la salud. Esto, por supuesto, llevó a la comercialización de productos con «azúcar de caña totalmente natural» que contiene 100% sacarosa (que por supuesto es 50% fructosa). El jarabe de maíz con alto contenido en fructosa (HFCS) que se utiliza típicamente en los alimentos es HFCS55, que tiene 55% fructosa y 45% glucosa.

Sí, así es. Esa es la gran diferencia. Las razones para utilizar HFCS55 en lugar de azúcar de caña son económicas y prácticas – la fructosa en realidad es más dulce que la glucosa así que puedes usar un poco menos de la misma, es un líquido por lo que se almacena y transporta bien, y generalmente es más barata.

Los críticos de este producto «antinatural» citan estudios que muestran que la fructosa tiene un efecto adverso sobre el metabolismo. Lo tiene –el aumento de triglicéridos, por ejemplo– pero no más que otros azúcares. Los críticos suelen recomendar alternativas «naturales», sin basarse en ninguna evidencia, sólo el hecho de que son naturales.

Parcialmente también se basan en estudios de ciencia básica en lugar de estudios clínicos que se centran en los efectos netos sobre la salud. Esto es una falacia común – extrapolar los datos básicos de la ciencia, mientras se ignoran o minimizan los datos clínicos.

Una revisión sistemática reciente de esos datos clínicos encontró:

Los análisis combinados muestran que la fructosa en intercambio isocalórico para otros carbohidratos no aumenta los triglicéridos postprandiales, aunque un efecto no puede ser excluido bajo todas las condiciones. Lafructosa que proporciona exceso de energía no aumenta los triglicéridos postprandiales. Se necesitan ensayos más grandes, más largos y de mayor calidad.

El consumo excesivo de cualquier azúcar es malo para uno, pero la fructosa no es más mala que cualquier otra. Algunos de los mismos autores también acaban de publicar su propio ensayo clínico, mirando a una variedad de resultados de salud. Ellos encontraron:

Dependiendo del punto final cardiometabólico en cuestión, la fructosa tiene efectos variables al reemplazar la glucosa. En ausencia de evidencia clara de daño neto, no hay ninguna justificación para sustituir la fructosa con glucosa en la dieta.

En otras palabras, algunos de los parámetros seguidos fueron un poco mejor para la fructosa, algunos fueron un poco peor, y al final todo fue un balanceo estadístico.

La mejor interpretación de toda la evidencia clínica disponible es que no tienes que preocuparte por la cantidad de fructosa frente glucosa que hay en los alimentos que consumes, y no importa en absoluto qué tan «natural» es la fuente del azúcar. Necesitas prestar atención a la cantidad total de azúcar en tu dieta. Los azúcares simples son densos en calorías y una ingesta elevada tiene un efecto adverso sobre numerosos parámetros metabólicos, incluyendo el colesterol y la insulina.

Al final, cuando se trata de nutrición, los consejos sencillos a menudo son mejores. Simplemente no te excedas con el dulce.

Por Steven Novella

Fuente: DE AVANZADA

Multado cartel de azúcar en Alemania por fijación de precios

Toca Comer. Multado cartel de azúcar en Alemania por fijación de precios. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La Oficina Federal Antimonopolios de Alemania, ha sancionado duramente a las tres mayores productoras de azúcar: Sudzucker,  Pfeiffer y Langen, y Nordzucker,  con 280 millones  €, al confirmar que las tres empresas habían creado un cartel y  fijado ilegalmente sus precios de venta a la industria.

De las tres empresas, la que deberá pagar más es Südzucker, con sede en Mannheim, cuya multa asciende a € 195.5 millones de euros (US$ 268.4 millones).

La firma precisó que aceptó pagar la multa para terminar con un pleito con las autoridades antimonopolios alemanas que ya lleva cinco años, con ello pretende “hacer borrón y cuenta nueva” para tener seguridad en la planeación de sus negocios y en su situación legal.

Las autoridades antimonopolios indicaron que las empresas acordaron respetar los territorios de cada una para imponer sus precios, lo cual negociaron durante varios años entre sí.

La Oficina Federal Antimonopolios tuvo conocimiento del caso en forma casual, cuando evaluaba planes de fusión en la rama azucarera de Alemania.

Las compañías preferían exportar el azúcar para no venderla a precios inferiores en Alemania, en relación con las ganancias que ambicionaban. Además, manipulaban el mercado para crear cuellos de botella en el aprovisionamiento de azúcar y someter a sus clientes a aceptar fuertes aumentos de precios.

Fuente: ClubDarwin.NET

Las grasas saturadas puede que no sean tan perjudiciales para las enfermedades cardiovasculares

Toca Comer. Las grasas saturadas puede que no sean tan perjudiciales para las enfermedades cardiovasculares. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Un estudio publicado en el British Medial Journal y elaborado por Aseem Malhotra, afamado cardiólogo británico que trabaja en el hospital universitario de Croydon (Londres), afirma que el consumo de productos con un bajo contenido en grasa “paradójicamente” incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Así, las personas que consumen solo este tipo de productos sin grasas pensando que son mejores para la salud y ayudan a reducir peso no conocen que muchos de ellos poseen altos contenidos en azúcares añadidos que sustituyen a las grasa.

Apuesta por diferenciar las denominadas como grasas trans, que habitualmente pueden encontrarse en los productos de comida rápida o en la margarina de aquellas que se pueden encontrar en los productos lácteos, el queso o la carne, que no son tan malas para la salud.

También ha criticado la obsesión por los niveles de colesteról que ha llevado incluso a que las personas consuman medicamentos como la estatina para reducir la cantidad de grasas dañinas en la sangre. Según Malhotra, “es hora de romper el mito del papel que tienen las grasas saturadas en las enfermedades del corazón”, algo que está presente desde hace más de 40 años en las indicaciones y recomendaciones médicas.

Esta teoría ha sido apoyada por otros científicos británicos como David Haslam, director del Foro Nacional de Obesidad, quien considera que hay evidencias científicas que los carbohidratos refinados y el azúcar son en realidad los responsables de la mayoría de la grasa en la sangre.

Desde la Universidad de Ciudad del Cabo, Timothy Noakes, profesor de Ciencias del Deporte y la Actividad Física de la Universidad del Cabo, considera que el peor error médico de nuestra era es considerar la alta concentración de colesterol en sacre como la única causa de las enfermedades coronarias.

Fuente: Alimentariaonline

Azúcar y la hiperactividad de los niños, un mito

Toca Comer. Azúcar y la hiperactividad de los niños, un mito. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Existen muchos padres preocupados y organizaciones de salud que creen que hay una causa – efecto, entre la relación del azúcar y el brincar como niños sin control, inclusive hay ciertas organizaciones de salud que insisten que el “gobierno”, agencias profesiones y la industria alimentaria han hecho caso omiso de la evidencia de que la dieta afecta el comportamiento. Sin embargo, la mayoría de los estudios hasta la fecha NO han encontrado una conexión, y la mayor parte de la industria médica mantiene que no existe una relación conocida entre el azúcar y la hiperactividad.

La idea de que los alimentos pueden tener un efecto en el comportamiento creció popular en 1973 cuando alergólogo Benjamin Feingold, MD, publicó «la Dieta Feingold». Abogó por una dieta libre de salicilatos, colorantes alimentarios y aromatizantes artificiales para el tratamiento de la hiperactividad. Aunque la dieta Feingold no pedía la eliminación de azúcar específicamente, muchos padres pensaron entonces que sería mejor evitar los aditivos en la comida, pero sorprendentemente un poco más tarde la azúcar refinada pronto fue objeto de escrutinio.

La realidad es que no hay evidencia científica para apoyar esta creencia.

Un estudio de 1978 publicado en la revista “Food and Cosmetics Toxicology” encontró que al aplicarle una prueba de tolerancia de glucosa a los niños hiperactivos el resultado sugería una hipoglucemia reactiva (baja azúcar en la sangre ). Hasta ahora, sin embargo, no hay buenas teorías para explicar la conexión.

Un estudio se propuso probar la expectativa de los padres que pensaban que el azúcar tenía un efecto negativo en sus hijos (3). En el experimento, a la mitad de las madres se les hizo creer que sus hijos estaban tomando algo azucarado. A la otra mitad, le revelaron que las bebidas contenían un endulzante artificial, no azúcar.

Cuando se les pidió que observaran y calificaran la conducta de sus hijos, las que pensaban que habían consumido azúcar dijeron que estaban más hiperactivos que las que sabían que habían tomado un placebo.

Pero hubo otro truco en el estudio. Mientras las madres estaban observando a sus niños, los investigadores las estaban observando a ellas. Notaron que las madres que creían que sus hijos habían tomado demasiada azúcar no sólo los criticaban más, sino que se mantenían más cerca de ellos y los observaban con más ahínco.

Así que la presunta azúcar no había cambiado la conducta de los niños sino la de las madres. (mas aquí)

Ampliar en: Papá Escéptico

Imagen: YOCUNA ARTE EN AZUCAR via photopin cc

Diferencias entre el azúcar de la fruta y la fructosa de otros alimentos

Toca Comer. Azúcar de la fruta y fructosa. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Naturalmente algunos alimentos contienen azúcares, como es el caso de la fruta que en su composición posee cantidades variables de fructosa. Sin embargo, hay marcadas diferencias entre consumir el azúcar de la fruta y la fructosa de otros alimentos.

Es decir, la fruta fresca que comemos puede tener hasta 10 gramos de fructosa, lo mismo que puede contener un vaso de refrescos, sin embargo, en nuestro organismo hay diferencias entre el azúcar derivado de la ingesta de una fruta y aquel que se utiliza para endulzar alimentos industriales.

Si bien la fructosa aporta 4Kcal por gramo tanto en la fruta como en otros alimentos y se procesa mediante el hígado pudiendo ser nociva en grandes cantidades, en el caso de la fruta el metabolismo tiene leves diferencias.

Cuando comemos una fruta no estamos consumiendo sólo fructosa sino también fibra, hidratos complejos, micronutrientes con función antioxidante y fitonutrientes buenos para el organismo.

Así, pese a que la fructosa de la fruta también puede generarnos caries dentales y aportarnos muchas calorías, cuando la consumimos mediante una fruta fresca la glucemia no se eleva bruscamente como puede suceder con un refresco, así, no se libera tanta insulina y las probabilidades de formar tejido adiposo son inferiores.

Además, cuando consumimos una fruta fresca también tenemos más probabilidades de saciarnos y de autolimitar su consumo, mientras que con un refresco con fructosa añadida esto no sucede, pues sin fibra y sin hidratos complejos, es muy difícil saciar el hambre.

Entonces, es clara la diferencia entre el azúcar de la fruta y la fructosa de otros alimentos a los que se añade industrialmente para dar sabor, pues en éstos últimos productos la fructosa es mucho más riesgosa para la salud e incluso hay fuertes vínculos entre su elevado consumo y el crecimiento de las cifras de obesidad.

Por ello, aunque se trate de un azúcar natural, evita consumirlo en alimentos industriales y mejor, opta por la fruta al momento de comer algo dulce y saludable.

Fuente: Vitónica

 

Refrescos y obesidad ¿Incompetencia periodística o publirreportaje disfrazado de estudio científico? »

Toca Comer. Refrescos y obesidad ¿Incompetencia periodística o publirreportaje disfrazado de estudio científico? ». Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

 

En el suplemento “A Tu Salud” de la Razón con fecha del 16 de junio de 2013, aparece un rotundo titular  ([Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE]):

“Descartan el vínculo entre los refrescos y la obesidad infantil”

 

En MedTempus descubren que dicho artículo es antiguo y hace referencia a un estudio financiado por empresas fabricantes de refrescos azucarados.

Resultaba falaz y contrario a la mayoría de evidencias científicas que estaban llegando en los últimos años, con una gran cantidad de potentes estudios señalando una clara relación entre la obesidad infantil y el consumo de refrescos azucarados. Así, por ejemplo, en la Escuela de Salud Pública de Harvard pueden encontrar gran cantidad de información de calidad sobre la relación entre obesidad y refrescos, con publicaciones recientes y rigurosas.

En estos últimos meses se han publicado numerosos reportajes en periódicos por todo el mundo sobre la cuestión. Yo misma escribí sobre el tema en El País con “La batalla sanitaria contra los refrescos azucarados”. También conocía la gran campaña mediática que la industria de bebidas azucaradas estaba realizando para combatir esta oleada de información. De hecho, la misma Coca-cola intentó contactar conmigo (contacto del que yo no tenía el más mínimo interés y rechacé muy amablemente).

Otro detalle que me causó sorpresa del artículo fue que no aparecía ningún periodista firmando el artículo. Cada vez que se encuentren con esa situación, sospechen, porque hay alguna razón detrás por la que nadie pone su firma a dicha información y no suele ser buena.

Así que, ante este controvertido artículo del suplemento de La Razón, decidí acudir a la fuente original: el estudio científico. No resultó nada fácil por varias razones: la primera, no mencionaban por ningún lado los autores de dicho artículo y tampoco existía ninguna referencia al artículo original, salvo la revista en la que se había publicado: Public Health Nutrition.

Allá que voy a buscar en el último número de la revista y, pese a que encuentro artículos relacionando la obesidad infantil con las bebidas azucaradas, no encuentro el artículo en cuestión. Pensé: “¡No puede ser! Si han dicho que se ha publicado recientemente”. Así que decido buscar a través de Google ciertas palabras clave del estudio que pudieran llevarme hasta él. Después de hacer uso de mucha paciencia, al final lo encontré. Cual fue mi sorpresa al descubrir que el artículo tenía muy poco de reciente. ¡Se había publicado hace 3 años!, pero la sorpresa no terminaba ahí, navegando un poco más por la red de redes me encontré con algo muy curioso. Las Asociaciones de Refrescos de la Unión Europea reflejaban dicho estudio en su página web. En ellas se encuentran Coca Cola, Red Bull, PesiCo, Nestlé… Cuando voy a leer el artículo científico se me enciende la bombilla y decido buscar en el apartado de “Reconocimientos” o de “Conflicto de intereses” si existiera. ¿A quién me encuentro? ¡A Nestlé, que había aportado una beca para el estudio! Aún así, los autores afirman que no poseen conflicto de intereses.

Artículo completo en: MedTempus

Imagen: barekim via photopin cc

Algunos alimentos «naturales» tienen más azúcar que refrescos como Coca Cola

Toca Comer. Algunos alimentos

Algunas de las comidas y snacks,  típicas de supermercado, más vendidos contienen más azúcar que una lata de Coca-Cola, a pesar de ser descritos como  «natural».

Se han encontrado platos precocinados, salsas, sopas, cereales ricos en fibra y yogures bajos en grasa que tienen los niveles de azúcar descritos en las directrices del NHS como «alto».

Algunos tienen un contenido de azúcar de hasta el 20%, una salsa de pollo Tesco contiene 95.4 g, equivalente a 22 cucharaditas de azúcar, en cada frasco, en comparación con 35 g, o poco más de ocho cucharaditas en una lata habitual de Coca-Cola.

Los expertos dicen que en los alimentos, se ha añadido un subproducto no deseado al reducir la grasa y la sal, ha sido el uso de azúcar adicional para mejorar el sabor. Hacen un llamamiento a la industria para combatir el problema.

El consumo habitual de edulcorantes artificiales produce obesidad

Toca Comer.   El consumo habitual de edulcorantes artificiales produce obesidad. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Los edulcorantes artificiales como la sacarina confunden al encéfalo y pueden provocar que se coma en exceso. Es la conclusión a la que se llega después de una serie de estudios realizados en los últimos años. Ahora un trabajo realizado [1] por Erin Green (Universidad de California en San Diego) y Claire Murphy (Universidad del Estado en San Diego) pone de manifiesto el mecanismo subyacente. Los resultados se publican en Physiology & Behavior.

La clave del hallazgo de Green y Murphy está en el hecho de que el encéfalo procesa los sabores dulces de forma diferente dependiendo de si una persona consume regularmente bebidas refrescantes en las que se usen edulcorantes artificiales, habitualmente conocidas como “light”, “lite”, “diet” o términos similares. Dicho de otra forma: los encéfalos de los bebedores de bebidas light no diferencian adecuadamente entre sacarosa (azúcar) y sacarina (edulcorante).
Green y Murphy reclutaron a 24 voluntarios sanos, 12 de ellos consumidores regulares (al menos una vez al día) de bebidas light, los otros 12 no las consumían nunca o muy rara vez, y los sometieron a resonancia magnética funcional (fMRI) tras 12 horas de ayuno. Mientras estaban siendo sometidos a los escáneres los investigadores bombeaban pequeñas cantidades de agua edulcorada, bien con sacarosa (edulcorante vegetal) bien con sacarina (edulcorante artificial), en orden aleatorio, a las bocas de los sujetos, y se les pedía que evaluasen lo agradable de su sabor.
La conclusión a la que llegaron es que, el consumo regular de bebidas light confunde al encéfalo de tal manera que los sensores de dulzor ya no pueden calibrar de forma fiable cuánta energía estamos consumiendo. Esta sería la explicación de la paradoja de por qué el consumo regular de productos light está asociado con la obesidad. La persona que no es obesa se vuelve obesa, y quien lo es empeora (o no mejora) su condición. Y ello se podría deber a que en la dieta se alternan productos light con otros que no lo son (un ejemplo extremo sería trozo de tarta más café siempre con sacarina).
El año pasado Davidson et al. [2] probaron esto mismo en ratas. Los animales que siempre recibían un yogur light (con sacarina) aprendieron a modular su ingesta de comida para tener en cuenta la falta de aporte calórico del yogur. Pero los animales a los que se les daba alternativamente un yogur light y otro normal, ganaron sustancialmente mucha más grasa corporal.
Referencias:

[1] Green E, & Murphy C (2012). Altered processing of sweet taste in the brain of diet soda drinkers.Physiology & behavior PMID: 22583859[2] Davidson TL, Martin AA, Clark K, & Swithers SE (2011). Intake of high-intensity sweeteners alters the ability of sweet taste to signal caloric consequences: implications for the learned control of energy and body weight regulation. Quarterly journal of experimental psychology (2006), 64 (7), 1430-41 PMID: 21424985Ampliar en: EXPERIENTIA DOCET

¿Es cierto que la miel no se estropea?

Toca Comer. Humor, ¿Es cierto que la miel no se estropea? Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Existen muchos mitos acerca de la miel, algunos de los cuales nos pueden llevar a pensar que estamos ante un alimento milagroso. Uno de esos mitos dice que la miel es el único alimento que no se estropea, o que no se pudre, a medida que pasa el tiempo. ¿Quieres saber si esto es cierto? La miel está compuesta mayoritariamente por una mezcla de azúcares y agua.

Los alimentos se deterioran a medida que pasa el tiempo por dos razones fundamentales: la acción de ciertos microorganismos y el transcurso de ciertas reacciones bioquímicas. Veamos qué es lo que sucede en el caso de la miel.

Microbiología de la miel

A pesar de lo que mucha gente piensa, la miel no es un alimento estéril. Puede contener una gran variedad de microorganismos procedentes de diferentes fuentes, como las abejas, las plantas, las colmenas, los equipos con los que se extrae el producto, etc. Algunos de estos microorganismos son por ejemplo  bacterias de los géneros Bacillus, Clostridium o Micrococcus, levaduras de los géneros Ascosphaera, Hansenula o Pichia y mohos de los géneros Alihia, Coniothecium o Peyronelia.

Lo que sucede es que estos microorganismos no son capaces de desarrollarse en la miel, debido a las peculiares características de este singular alimento, entre las que se encuentran:

una baja actividad de agua

osmolaridad

acidez

peróxido de hidrógeno

sustancias antimicrobianas

Transformaciones físico-químicas

Ya hemos dicho que la miel contiene una alta concentración de azúcares. A medida que pasa el tiempo, estos azúcares pueden reaccionar para formar sustancias tóxicas, como hidroximetilfurfural.
Por otra parte, debido a esa elevada concentración de azúcares que contiene la miel y a la presencia de aminoácidos y proteínas, se pueden producir reacciones de pardeamiento que dan lugar a un deterioro del olor, del sabor y del color del producto. Para que tengan lugar estas reacciones no es preciso calentar, sino que basta con almacenar durante largos periodos de tiempo el producto a temperatura ambiente.

Conclusión

A pesar de que la miel se conserva en óptimas condiciones durante largos periodos de tiempo (entre dos y tres años), no se trata de un alimento eterno, ya que sufre transformaciones que alteran sus propiedades. Por eso es necesario que almacenes la miel en condiciones adecuadas (15 C de temperatura y 60% de humedad) y que se consuma dentro de la fecha que se indica en el envase.
Bajo licencia Creative Commons



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