El peligro invisible en tu taza: Surge más evidencia de que beber café o té muy caliente eleva el riesgo de cáncer de esófago

Para millones de personas en todo el mundo, no hay nada más reconfortante que comenzar el día con una taza de café humeante o disfrutar de un té muy caliente durante una tarde de invierno. Esta práctica, profundamente arraigada en las rutinas de diversas culturas, parece completamente inofensiva y, de hecho, múltiples estudios han respaldado que tanto el té como el café poseen numerosos beneficios para la salud gracias a sus antioxidantes. Sin embargo, un hábito tan cotidiano podría esconder un riesgo silencioso si no se tiene precaución con la temperatura a la que ingerimos estos líquidos.

Desde el año 2016, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), encendió las alarmas al clasificar el consumo de bebidas muy calientes como «probablemente carcinogénico para los humanos». La advertencia causó revuelo en su momento, pero ahora, un nuevo y masivo estudio científico publicado en el año 2026 arroja nueva luz sobre esta premisa. La investigación reciente refuerza con datos estadísticos contundentes el vínculo directo entre la temperatura extrema a la que consumimos nuestras bebidas y el desarrollo de cáncer de esófago, recordando a la población que el peligro no reside en qué bebemos, sino en cómo lo bebemos.

Un estudio sin precedentes desde la Universidad de Oxford

La reciente investigación, liderada por científicos de la Universidad de Oxford y publicada en septiembre de 2026 en la prestigiosa revista International Journal of Cancer, representa uno de los análisis observacionales más extensos y detallados realizados hasta la fecha sobre este tema. Dirigido por la doctora Keren Papier, epidemióloga nutricional sénior, el equipo de investigación se propuso analizar los datos de casi un millón de adultos (aproximadamente 980.000 personas) de mediana edad residentes en el Reino Unido. Para lograr un alcance tan masivo, los científicos utilizaron información médica y de estilo de vida proveniente de dos de las bases de datos de salud más importantes de Europa: el UK Biobank y el Million Women Study.

A lo largo de más de una década de seguimiento constante, los investigadores evaluaron minuciosamente las preferencias de temperatura reportadas por los participantes, quienes debían clasificar cómo preferían sus bebidas («tibias», «calientes» o «muy calientes»), además de registrar la cantidad de tazas que consumían diariamente.

Los hallazgos de la investigación fueron tan reveladores como preocupantes: aquellas personas que afirmaron preferir sus bebidas «muy calientes» presentaban casi el triple de riesgo de desarrollar carcinoma de células escamosas de esófago (CCE), en comparación con aquellos que optaban por consumir sus bebidas «tibias». Incluso los participantes que reportaron beber sus infusiones simplemente «calientes» vieron su riesgo incrementado a casi el doble. Además de la temperatura, el volumen de consumo demostró jugar un papel crucial en las estadísticas. El estudio evidenció que consumir seis o más bebidas muy calientes al día se asocia con un riesgo drásticamente mayor (hasta un 71% más en algunas métricas frente a consumos menores) de padecer esta enfermedad a lo largo de la vida.

Entendiendo el riesgo específico: Células escamosas frente al adenocarcinoma

Para comprender la magnitud de estos datos, es crucial entender que el cáncer de esófago no es una única patología uniforme, sino que se divide principalmente en dos tipos clínicos según las células que se vuelven malignas: el carcinoma de células escamosas de esófago (CCE) y el adenocarcinoma esofágico.

El nuevo estudio demostró de forma concluyente que el daño inducido por las bebidas calientes está fuertemente vinculado al carcinoma de células escamosas. Este tipo es el más común a nivel mundial y se origina en las células planas que recubren la superficie interna de la mayor parte del conducto esofágico. Por el contrario, los investigadores no encontraron una asociación clara ni estadísticamente significativa entre la temperatura de las bebidas y el adenocarcinoma, el otro subtipo principal que suele originarse en la parte inferior del esófago (cerca del estómago) y que está más relacionado con condiciones como el reflujo gastroesofágico crónico y la obesidad. Este contraste subraya que el mecanismo destructivo de los líquidos hirviendo afecta de manera específica a la capa de células escamosas.

El mecanismo biológico: El problema es el calor, no la bebida

Una vez establecido el vínculo, la pregunta natural es: ¿por qué una simple taza de té negro o un café expreso pueden desencadenar un proceso oncológico? La respuesta de la comunidad médica es unánime: el culpable no es el café, ni la cafeína, ni los polifenoles del té. El verdadero peligro radica en lo que clínicamente se conoce como «daño térmico».

Al tragar un líquido a temperaturas extremas, se producen quemaduras microscópicas o microlesiones en el sensible revestimiento del conducto esofágico. Médicos y cirujanos oncológicos explican que este proceso biológico es muy similar al daño que los rayos ultravioleta causan en nuestra piel tras una exposición desmedida al sol. Cuando las células del esófago sufren estas quemaduras térmicas de forma repetida, semana tras semana, año tras año, se ven obligadas a entrar en un estado de regeneración constante. Este ciclo crónico de inflamación persistente, destrucción celular y reparación forzada aumenta drásticamente la probabilidad de que se produzcan errores genéticos en el ADN durante la división de las células. Con el tiempo, estas mutaciones pueden acumularse, dando lugar a lesiones precancerosas y, finalmente, a tumores malignos. Cabe destacar que un solo café que nos quema la garganta no causará la enfermedad; el riesgo real surge del patrón de exposición crónica, repetido a lo largo de varias décadas.

¿Qué se considera «muy caliente»? El panorama general

Frente a esta evidencia, surge la duda sobre qué temperatura cruza el umbral hacia lo peligroso. Aunque el reciente estudio de Oxford se basó principalmente en la percepción subjetiva de los participantes mediante autoinformes, la declaración formal de la OMS de 2016 proporciona una cifra de referencia clara: se considera de alto riesgo el consumo habitual de líquidos que superen los 65 °C (149 °F). En la práctica diaria, muchas personas consumen su té tradicional, yerba mate o café de máquina recién extraído a temperaturas que pueden rondar los 70 °C o incluso más, sobrepasando ampliamente este límite de seguridad.

Asimismo, es de vital importancia contextualizar este riesgo. El carcinoma de células escamosas es una enfermedad multifactorial. Los expertos subrayan constantemente que el tabaquismo y el consumo de alcohol siguen siendo, con gran diferencia, los factores de riesgo más determinantes para este tipo de cáncer. No obstante, el peligro del daño térmico puede actuar de forma sinérgica. Un esófago cuya barrera mucosa está crónicamente inflamada y dañada por el calor se vuelve infinitamente más vulnerable a los agresivos agentes cancerígenos presentes en el humo del tabaco o en las bebidas alcohólicas.

Conclusiones y recomendaciones para el día a día

A pesar de la seriedad y lo alarmante que puedan resultar estos hallazgos científicos, la intervención preventiva es increíblemente sencilla y no requiere que abandonemos el enorme placer de disfrutar de nuestras infusiones favoritas. La clave principal es, simplemente, la paciencia.

Dejar reposar la taza durante unos tres a cinco minutos después de haber servido la bebida, o adoptar la costumbre de añadir un poco de leche fría al café o al té, es una acción más que suficiente para garantizar que la temperatura descienda a niveles seguros.

En conclusión, la ciencia médica contemporánea nos sigue demostrando que pequeños ajustes en nuestros hábitos cotidianos pueden tener un impacto profundo en la prevención de enfermedades graves. Consumir nuestras bebidas preferidas con moderación térmica es una medida de sentido común; una de las formas más simples y efectivas de proteger la salud de nuestro tracto digestivo y asegurar nuestro bienestar a largo plazo.

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El mito del «supercafé»: el Robusta bajo intensa revisión científica ante el cambio climático

Durante décadas, su propio nombre pareció hacerle justicia: «robusta». En el imaginario colectivo y en la jerga de la industria cafetera, esta variedad (Coffea canephora) se ha ganado a pulso la fama de ser la hermana fuerte, resistente y todoterreno de la delicada y caprichosa arábica. Mientras que la arábica tiembla ante las olas de calor, las plagas y las sequías prolongadas, el robusta se ha percibido tradicionalmente como el baluarte inquebrantable capaz de garantizar nuestra taza de café matutina en un futuro azotado por el calentamiento global. Sin embargo, un reciente y revelador estudio amenaza con demoler esta cómoda certeza.

Publicado en la revista científica Sustainable Development, un nuevo trabajo pone en entredicho la idea generalizada de que el café robusta soporta los embates del cambio climático mejor que otras especies. Aaron Davis, investigador principal de cultivos y cambio global en los prestigiosos Jardines Botánicos Reales de Kew, en el Reino Unido, no ha dudado en calificar esta supuesta superioridad climática como un «mito de internet», una falacia que comenzó a propagarse hace aproximadamente una década y que se ha repetido acríticamente en informes de la industria y foros digitales.

Los errores de cálculo del pasado

Para entender cómo se gestó este mito, el estudio examina la literatura científica previa. Según apunta Davis, las investigaciones anteriores incurrieron en sesgos metodológicos notables. El error más grave consistió en extrapolar el comportamiento de explotaciones agrícolas altamente tecnificadas y de regadío como si fuesen las condiciones naturales e ideales de la planta.

En muchas de estas evaluaciones optimistas, se asumió que el acceso constante al agua de riego compensaba las altas temperaturas. No obstante, esto creó una falsa sensación de seguridad. Cuando se aísla al robusta de la ayuda artificial del riego y se le somete a las condiciones reales de estrés hídrico y sequías prolongadas que trae consigo el cambio climático, su supuesta invulnerabilidad se desvanece con rapidez.

El café robusta, al igual que la arábica, es sensible a los extremos térmicos. Las olas de calor extremo interrumpen procesos fisiológicos clave como la floración y el desarrollo de los frutos, mermando tanto la cantidad como la calidad de la cosecha. Por lo tanto, asumir que el robusta prosperará sin mayores problemas en un planeta más cálido es un peligroso ejercicio de optimismo infundado.

Un mercado global en tensión

Esta revisión científica no es un debate académico menor; tiene implicaciones tectónicas para la economía global del café. Actualmente, Vietnam y Brasil dominan con mano de hierro la producción mundial, exportando cada año decenas de millones de sacos de robusta que alimentan tanto la industria del café soluble como las mezclas (blends) de espresso de todo el mundo.

Curiosamente, en los últimos años la demanda global de robusta ha experimentado un repunte significativo. A medida que cultivar arábica se vuelve más difícil y costoso en las regiones tradicionales debido al clima, tostadores y grandes multinacionales han volcado su mirada hacia el robusta buscando una alternativa más barata y, supuestamente, más segura.

Sin embargo, si se desmorona el dogma de su resiliencia climática, los cimientos de la cadena de suministro tambalean. La revisión de su tolerancia al clima afecta de manera directa y simultánea a toda la cadena de valor:

  • Los agricultores, que se enfrentan a decisiones críticas sobre qué cultivos plantar a largo plazo sin contar con garantías científicas fiables.
  • Los traders y la industria, que deben recalcular los riesgos financieros y el aprovisionamiento futuro en un mercado ya de por sí volátil.
  • Los consumidores, que inevitablemente podrían ver reflejada esta inestabilidad en el precio final de su café diario.

Hacia un realismo agrícola

Las conclusiones del estudio de Sustainable Development sugieren que las evaluaciones anteriores sobre la resiliencia climática del robusta deben considerarse, en el mejor de los casos, provisionales. Es urgente borrar la pizarra y empezar a recopilar datos empíricos libres de espejismos tecnológicos, sobre todo teniendo en cuenta que la agricultura de secano sigue siendo la realidad para una abrumadora mayoría de los pequeños productores en el mundo en desarrollo.

El cambio climático no hace excepciones. Ni siquiera un cultivo bautizado por su fortaleza puede escapar de la cruda realidad de un planeta que se calienta de manera acelerada. Pretender que el robusta es una bala de plata o una solución mágica para el futuro del café es un error estratégico que la industria cafetera no se puede permitir.

La ciencia nos está enviando una advertencia clara: la adaptación agrícola requiere rigor, inversiones masivas en investigación y una aceptación honesta de nuestras vulnerabilidades. La próxima vez que disfrutemos de una taza de café, convendría recordar que detrás de ese amargo y reconfortante aroma hay un ecosistema agrícola al límite, donde el mito de la robustez ya no sirve como escudo frente a la crisis climática.

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Fuente: César Gámiz

El fin del café gratis: cómo un cambio fiscal redefine los beneficios laborales

Durante años, el café gratuito y los snacks en la oficina se convirtieron en símbolos del ambiente laboral moderno. Según datos recientes, el 44% de las empresas estadounidenses ofrecen refrigerios sin costo, un beneficio aparentemente menor que se ha consolidado como un motivador clave para los trabajadores. Sin embargo, el paisaje corporativo acaba de experimentar un cambio significativo que podría transformar esta tradición: una ley fiscal que permitía a las empresas deducir el costo de alimentos y bebidas gratuitas expiró el 31 de diciembre de 2025.

Un cambio con consecuencias millonarias

Esta modificación legislativa no es un ajuste menor. Se espera que genere 3,000 millones de dólares adicionales en impuestos para los empleadores hasta 2034, según reporta Bloomberg. Para ponerlo en perspectiva, esta cifra representa un costo considerable que las empresas deberán absorber o compensar de alguna manera, ya sea eliminando beneficios, reduciéndolos o simplemente asumiendo el gasto adicional sin la ventaja fiscal que antes disfrutaban.

La pregunta que ronda en las salas de juntas corporativas es obvia: ¿vale la pena mantener estos beneficios si ya no ofrecen ventajas fiscales? La respuesta no es tan clara como podría parecer. Algunos ejecutivos argumentan que el costo de los refrigerios es mínimo comparado con el impacto en la moral y la retención de empleados. Otros, sin embargo, ya están reconsiderando la inversión, especialmente en un contexto económico donde cada dólar cuenta.

Más allá del café: el verdadero beneficio que buscan los empleados

Pero aquí surge una ironía fascinante. Mientras las empresas debaten si mantener o eliminar los snacks gratuitos, los trabajadores están mirando hacia un beneficio completamente diferente, uno que ninguna máquina de café puede igualar: la flexibilidad para no ir a la oficina.

Según Forbes, una de las ventajas laborales más codiciadas en 2026 será precisamente la capacidad de no estar presente físicamente en el lugar de trabajo. El auge y la popularidad de los roles remotos e híbridos están redefiniendo lo que los empleados consideran realmente valioso. En este nuevo paradigma, un espresso de cortesía palidece en comparación con la posibilidad de trabajar desde casa, evitar horas de tráfico y lograr un mejor equilibrio entre la vida personal y profesional.

El dilema de las empresas

Esta confluencia de cambios plantea un dilema interesante para las organizaciones. Por un lado, enfrentan un incremento en los costos fiscales si desean mantener los beneficios tradicionales de oficina. Por otro, se enfrentan a una fuerza laboral cada vez más interesada en beneficios intangibles que, curiosamente, podrían resultar menos costosos: la flexibilidad.

Actualmente, según Bloomberg, no está claro si las empresas reducirán estos beneficios en respuesta al cambio fiscal. Lo que sí es evidente es que la naturaleza misma del trabajo está evolucionando de maneras que hacen que ciertos beneficios tradicionales sean menos relevantes. Si un empleado solo va a la oficina dos días a la semana, ¿qué tan importante es para él que haya café gratis? Probablemente menos que la posibilidad de trabajar esos otros tres días desde su cocina, donde puede preparar su propio café exactamente como le gusta.

Una transformación más profunda

Este cambio fiscal llega en un momento particularmente interesante de la historia laboral. La pandemia ya había acelerado la normalización del trabajo remoto, demostrando que muchos empleos pueden realizarse eficientemente fuera de una oficina tradicional. Las empresas que resistían esta tendencia se vieron obligadas a adaptarse, y muchos empleados descubrieron que preferían esta nueva modalidad.

Ahora, con el fin de las deducciones por alimentos gratuitos, las empresas tienen una excusa perfecta para repensar su estrategia de beneficios de manera integral. En lugar de enfocarse en llenar neveras y máquinas expendedoras, podrían invertir en tecnología que facilite el trabajo remoto, en programas de bienestar virtual o en horarios más flexibles.

El futuro de los beneficios laborales

Lo que estamos presenciando es más que un simple cambio en la política fiscal; es un reflejo de una transformación más amplia en cómo entendemos el trabajo y el valor que ofrecen los empleadores. Los beneficios están dejando de ser físicos y tangibles para convertirse en experiencias y libertades: la libertad de elegir dónde trabajar, cuándo trabajar y cómo estructurar el día laboral.

Para las empresas que aún debaten si eliminar el café gratis, quizás la pregunta equivocada están haciendo. En lugar de preguntarse si pueden permitirse mantener estos beneficios sin ventajas fiscales, deberían cuestionarse si estos beneficios siguen siendo relevantes para una fuerza laboral que valora cada vez más la autonomía sobre el cappuccino.

Conclusión

El fin de las deducciones fiscales para refrigerios gratuitos marca el cierre de una era, pero también abre la puerta a una conversación más honesta sobre qué valoran realmente los empleados. Si 2026 confirma la predicción de Forbes y el trabajo remoto se consolida como el beneficio más deseado, es posible que dentro de algunos años miremos hacia atrás y veamos este cambio fiscal no como el fin de una ventaja laboral, sino como el catalizador que aceleró la transición hacia modelos de trabajo más flexibles y humanos.

Al final, el café gratuito era agradable, pero la libertad de trabajar desde cualquier lugar es invaluable.

¿Cómo nos despierta la cafeína? Los secretos del estimulante más popular

Para millones de personas, empezar el día sin café es casi imposible. Detrás de su aroma y sabor distintivo, esta bebida alberga su principal “arma secreta”: la cafeína. Desde hace décadas, se acepta que la cafeína ayuda a eliminar la somnolencia matutina, pero ¿cómo logra realmente mantenernos despiertos? Recientes investigaciones han revelado que el mecanismo es mucho más complejo y fascinante de lo que se pensaba.the-scientist

El papel de la adenosina y sus receptores

La explicación más conocida sobre la acción de la cafeína es su capacidad para bloquear la adenosina, una molécula que se acumula en el cerebro y promueve el sueño. A medida que avanza el día, los niveles de adenosina aumentan, se unen a sus receptores en ciertas neuronas, y gradualmente nos hacen sentir cansados. La cafeína, por su estructura química similar, compite por esos mismos receptores, impidiendo que la adenosina ejerza su efecto y ayudando a mantenernos alerta.the-scientist

Sin embargo, según el neurocientífico Giancarlo Vanini, este no es el único mecanismo: hay múltiples formas en que la cafeína combate la fatiga cerebral. Por ejemplo, en regiones del cerebro dedicadas a la motivación y la recompensa, la cafeína impide que los circuitos inhibitorios apaguen las neuronas del hipotálamo responsables de la vigilia y aumenta la liberación de acetilcolina en el córtex prefrontal, reforzando nuestro estado de alerta.the-scientist

Genética y sensibilidad a la cafeína

No todos responden igual a la cafeína. Estudios recientes muestran que la genética juega un papel crucial en nuestra sensibilidad: algunas personas, gracias a variaciones en los genes de los receptores de adenosina, son menos afectadas por el café; otras perciben efectos intensos incluso con dosis bajas. Además, factores como la cantidad y frecuencia de consumo influyen en cómo percibimos los efectos del café.the-scientist

Más allá del despertar: el vínculo con el dolor y el sueño

El impacto de la cafeína no termina en la lucha contra el sueño. Investigaciones con animales han demostrado que este compuesto puede mitigar el dolor incrementado por la falta de sueño. Vanini y su equipo hallaron que en ratas privadas de sueño, la administración de cafeína atenuó tanto la intensidad como la duración de la respuesta dolorosa a una lesión. El mecanismo parece estar relacionado nuevamente con la adenosina: cuando el sueño es deficiente, la señalización de adenosina en el hipotálamo intensifica el dolor, mientras que la cafeína la bloquea.the-scientist

Aunque los experimentos en humanos aún son limitados, estudios clínicos preliminares han observado que la cafeína puede reducir la aparición de delirio postoperatorio, aunque no resultó eficaz para el dolor después de cirugía; se espera que investigaciones futuras aclaren estos efectos en personas.the-scientist

Café: mucho más que una bebida estimulante

La ciencia actual indica que la cafeína no despierta a las personas simplemente “apagando” el sueño, sino que interviene en varios circuitos cerebrales clave, afectando la liberación de neurotransmisores y modulando no solo el estado de alerta, sino también el dolor y la percepción tras el descanso insuficiente. Su eficacia depende de múltiples factores, incluyendo genética, hábitos y salud general.the-scientist

Así, el ritual de la taza de café matutina representa más de lo que parece: es una interacción compleja entre moléculas, neuronas y hábitos, capaz de transformar nuestro día y, posiblemente, nuestro bienestar físico y mental. La cafeína sigue siendo objeto de investigación, y cada descubrimiento revela nuevos aspectos sobre el estimulante más popular del mundo.the-scientist

  1. https://www.the-scientist.com/how-does-caffeine-wake-people-up-73355?_hsmi=381214762

Café enriquecido con hierro: Micropartículas para combatir la malnutrición

La fortificación de alimentos y bebidas con micropartículas innovadoras es una de las estrategias más prometedoras para combatir la malnutrición en el mundo. El café, por su consumo universal, se convierte en un vehículo ideal para incorporar micronutrientes esenciales, como el hierro, mediante tecnología de encapsulación.

¿Por qué añadir hierro al café?

El hierro es fundamental para la salud, ya que participa en la formación de glóbulos rojos y el transporte del oxígeno por todo el cuerpo. Las deficiencias de hierro pueden provocar anemia, debilidad y problemas cognitivos. Según datos recientes, cerca de 2000 millones de personas sufren carencia de este mineral, especialmente en países en desarrollo.

Micropartículas: Una revolución en la fortificación

La tecnología de micropartículas permite encapsular el hierro en polímeros biocompatibles que lo protegen de factores ambientales, como el calor o la humedad, y evitan que se degrade durante el almacenamiento o la preparación del café.

Estas partículas, apenas más grandes que el diámetro de un cabello humano, liberan el hierro únicamente al llegar al intestino, facilitando su absorción y minimizando el impacto en el sabor y el aspecto del café. Además, la microencapsulación reduce las interacciones indeseadas con otros componentes del alimento y permite una liberación controlada del mineral para optimizar sus beneficios.

Resultados clínicos y ventajas

Estudios clínicos realizados en Suiza y otros países han demostrado que los alimentos y bebidas enriquecidos con hierro encapsulado son eficaces para mejorar los niveles de este mineral en personas con anemia. La formulación adecuada de las micropartículas ha permitido tasas de absorción similares a las de los suplementos tradicionales, pero con una mayor comodidad y estabilidad.

  • Ventaja principal: El café enriquecido puede integrarse fácilmente en la dieta diaria sin alterar el sabor ni la rutina del consumidor.

  • Beneficio social: Permite atacar la malnutrición de forma masiva, especialmente en zonas donde las deficiencias de hierro son prevalentes.

Futuro de la fortificación

La incorporación de micropartículas en alimentos y bebidas como el café abre nuevas posibilidades para la lucha contra la desnutrición en todo el mundo. Con el respaldo de instituciones, investigadores y empresas, esta tecnología está cada vez más cerca de ser implementada de manera global, mejorando la salud pública y la calidad de vida de comunidades vulnerables.

En resumen, el café enriquecido con hierro mediante micropartículas representa un gran avance en nutrición funcional y ofrece una solución científica y práctica para combatir la malnutrición a escala mundial.

Nestlé abre nueva planta de producción de cápsulas Dolce Gusto

Toca Comer. Nestlé abre nueva planta de producción de cápsulas Dolce Gusto . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Nestlé acaba de abrir en la ciudad alemana de Schwerin una nueva planta de producción de cápsulas de café Dolce Gusto para los mercados nacional, escandinavo y de Europa del Este.

La planta fabricará cápsulas para café tanto frío como caliente y para bebidas hechas con té. En esta planta cuya construcción tomó dos años se crearán 450 nuevos puestos de trabajo.

La planta de Schwerin reforzará la capacidad de producción de cápsulas marca Dolce Gusto, que actualmente se fabrican en la ciudad británica de Tutbury y en la española de Gerona.

Según Nestlé, Dolce Gusto es una de las marcas que más está creciendo en este momento sobre todo en Europa Occidental y en Latinoamérica.

Wan Ling de Nestlé comentó que la marca Dolce Gusto que fue lanzada en 2006 en Suiza, Alemania y el Reino Unido superaría pronto los US$ 1.070 millones en ventas.

Café con marihuana, bebida refrescante

Toca Comer. Café con marihuana, bebida refrescante . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La bebida denominada Legal, creada en Washington, EEUU, es una mezcla de cafeína con 20 miligramos de THC, el componente psicoactivo de la marihuana, presume de su efecto revitalizante y refrescante que logra despertar de manera más creativa y feliz a sus consumidores. Una bebida solo apta para mayores de edad y con una advertencia sanitaria muy clara que informa de su carácter tóxico y de su posible efecto de crear adicción.

La bebida es creada y producida por la empresa Mirth Provisions con sede en Washington, que junto con Colorado, es uno de los dos estados en los que la marihuana recreativa es legal.

Según su creador Adam Sites, promete “un viaje creativo y alerta”. Aunque la base de este producto es el café, contiene 20 miligramos de THC, el ingrediente psicoactivo de la marihuana, lo suficiente para producir el mismo efecto sobre el organismo que una copa de vino o un porrón de cerveza, según su creador.

«Legal»  saldrá al mercado en formato de  six-pack, cada una de ellas tendrá un precio en torno a los 9 y los 11 dólares. En su catálogo no sólo se encuentran dos mezclas distintas de café y marihuana, sino también refrescos con sabor a limón, a granada y a cereza, en los que el cannabis es el ingrediente estrella. 

Fuente: ClubDarwin.NET

El primer café con vino del mundo

Toca Comer. El primer café con vino del mundo. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Hay combinaciones que suenan imposibles,  y si alguien pensó que sería difícil superar la mezcla de Ron con Horchata, ahora la empresa norteamericana Friends Fun Wine ha lanzado una combinación inédita: vino con café.

Se comercializa en dos versiones Cabernet Coffee Espresso, que cuenta con el sabor fresco de las uvas cabernet  y un toque de chocolate; y Chardonnay Coffee Cappuccino con un sabor dulce y refrescante con notas de  vainilla y suaves toques de chocolate. Estas bebidas más cercanas al refresco que al cóctel vienen en latas de 250ml y con tan sólo un 6% de alcohol.

Breve historia de las tazas de café desechables

Toca Comer. Breve historia de las tazas de café desechables. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Si realmente vas a seguir la historia del consumo de café, hay que comenzar con la historia de la bebida del agua. Y si vas a a seguir la historia de tazas de café desechables,  tienes que comenzar con la historia de los vasos de agua desechables. Esa historia comienza a principios del siglo XX con  Lawrence Luellen, un abogado de Boston (EE.UU.) e inventor. Desde el final de la Guerra Civil, el agua potable se había vuelto cada vez más popular, gracias al crecimiento del movimiento de la templanza.  Los activistas tenían ciudades punteadas con fuentes de agua y viajaron de bar en bar en vagones, ofreciendo agua como una alternativa saludable a la cerveza o licor (y dando lugar a la expresión «en el camión» para los alcohólicos reformados). La gente que bebía agua de una fuente, barril,  o un vagón, pasaron a usar una taza de metal, madera o cerámica.»La copa comunal era literalmente un cubo de agua», dice Susan Strasser, autor de Residuos y queremos: Una historia social de la basura . «Si  no sabes acerca de los gérmenes, entonces es una buena solución».Por otra parte, sin embargo, más y más estadounidenses que estaban aprendiendo acerca de la teoría de los gérmenes. Luellen, que era una de esas personas, estaba angustiado por los riesgos de salud, ahora evidentes planteados por una taza comunal. En 1907, inventó una taza de papel, casi más una bolsa de papel, que no tiene por qué ser compartida, y que podría ser desechada después de su uso. Lo llamó el Kup Salud, pero cambió el nombre  cinco años más tarde por el de una popular línea de juguetes, Dixie Dolls.

En el momento en que EE.UU. había entrado en la Primera Guerra Mundial cinco años después, la cultura desechable ya tenía un lugar destacado en la cultura americana.

«Antes de eso, todo era utilizado y reutilizado», dice Strasser. «La gente solía usar platos rotos todo el tiempo. Incluso las mujeres de clase media  y alta, cuando se limpiaba la mesa, guardaban la comida en los platos. La gente compartía todo tipo de ideas de cómo reparar la loza. La ropa era utilizada y reutilizada.»

Luego, en 1918, la gripe española arrasó. La epidemia mató entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo, o aproximadamente una de cada 20 personas de la Tierra. En EE.UU., casi una de cada tres personas se infectó, y más de medio millón murieron. De repente, un sano temor frente a los gérmenes no era sólo para los más hipocondríacos. Los vasos desechables estaban aquí para quedarse.

Las cosas se calientan

Obviamente, sin embargo, quién  no bebe actualmente café en vasos Dixie. En la década de 1930  las personas ya estaban utilizando vasos de papel para bebidas calientes. En 1933, Sidney R. Koons, de Ohio,  presentó una solicitud de patente para un mango para insertar en vasos de papel. En 1936, Walter W. Cecil inventó un vaso de papel que viene con asas, obviamente destinado a imitar las tazas. Por la década de 1950, no había duda de que las tazas de café de un solo uso estaban en las mentes de las personas, los inventores comenzaron la solicitud de patentes para las tapas destinadas específicamente para las tazas de café.

Pero la edad de oro de la taza de café desechable parece haber sido los años 60 del siglo pasado, cuando  sucedieron cuatro cosas importantes: la taza de espuma, la taza Anthora, la tapa desgarrable, y 7 -Eleven.

Michigander William F. Dart y su hijo William A. Dart habían estado experimentando con poliestireno expandido, una sustancia que las empresas habían estado luchando para encontrar un uso comercial práctico desde que fue desarrollado en 1954. Dart empezó a tratar de armar una máquina que podría fabricar vasos de espuma de poliestireno expandido – en 1957.

«Ha sido un material muy experimental «, dice Chrissy Rapanos, analista de investigación senior de mercado de lo que hoy se conoce como Dart Container Corporation, que fabrica el 70 por ciento de los vasos de espuma en el mundo. «La gente estaba tratando de usarlo como aislante para biberones, como botellas de champú, incluso macetas.»

En 1960, Dart envió su primer lote de tazas de estireno a una empresa de distribución de papel, en Jackson, Mississippi. Durante las siguientes dos décadas, los vasos de espuma se convirtieron cada vez más en la opción para el café.

Las tazas de café también estaban empezando a llamar la atención por su estética. En 1963, un inmigrante checo llamado Leslie Buck diseñó la icónica  taza Anthora para Sherri Cup de Connecticut. El diseño instantáneamente reconocible azul y blanco con letras bronce, con un tema griego antiguo ( Buck la llamó «Anthora» porque pronunció mal la palabra ánfora) y las palabras «Estamos encantados de servirle» – se convirtió en una constante de todos los días la vida en la ciudad de Nueva York, en 1995 el New York Times la declaró «la copa de más éxito de la historia.»

(También se estinguió: Sherri Cup fue más tarde comprada por Solo Cup, que a su vez fue recientemente adquirida por Dart.  Las máquinas originales Sherri utilizados para hacer la copa Anthora fueron eliminadas.

Y en 1964 , en Long Island, Nueva York, la cadena de  tiendas de conveniencia 7 -Eleven se convirtió en la primera cadena en ofrecer café recién hecho en estas tazas. La compañía expandió rápidamente el café para llevar al resto de su cadena en el noreste, y luego en todo el país .

Hacia el final de la década, las tapas de café comenzaron a usarse, también. En 1967,  Alan Frank, de Filadelfia, presentó una patente para una tapa de café desgajable, finalmente reconoció que los estadounidenses estaban bebiendo su café mientras caminaban.

«Siempre hemos sido una nación en el camino, a la carrera, a toda prisa, y desde el Boston Tea Party, se nos ha impulsado principalmente por el café en esa prisa por donde quiera que vamos «, dice Mark Pendergrast, autor de Uncommon Grounds: La historia del café y cómo cambió nuestro mundo. » Así que es realmente muy natural que nos gustaría el café para llevar .»

A lo largo de los años 70, las tazas de estireno invadieron nuestros escritorios y portavasos del coche, la innovación desechable para la taza de café parecía entrar en una relativa calma, con los  acontecimientos más emocionantes que tienen lugar con las tapas, lo más importante cuando se trata de  llevar la bebida. En 1975  por ejemplo, fue inventada la tapa de pull-back, reemplazando la tapa de Frank.

Sí, Starbucks

En los años 80, sin embargo, se produjo un segundo renacimiento de las tazas de café desechables, a pesar del hecho de que los estadounidenses estaban en realidad empezando a comprar menos café habitual. En su lugar, estaban bebiendo cappuccinos, lattes, mochas café y cafés de especialidades que a menudo incluyen una corona espumosa. Para mantener firme ese topping, las tazas  tenían que venir con tapas abovedadas que no sólo mantengan las bebidas calientes, sino también espacio para la espuma. Los inventores respondieron adecuadamente: en los años 70, la Oficina de Patentes y Marcas de EE.UU. había recibido nueve patentes de tapas de tazas de café. En la década posterior, fueron 26.

«Incluso algo como una humilde tapa de café,  está diseñada con un grado increíble», dice Louise Harpman, arquitecto de la ciudad de Nueva York, quien, junto con su socio Scott Specht, posee la mayor colección de tapas de tazas de café en el mundo.

Para muchos aficionados del diseño práctico, la apoteosis de la tapa la taza de café se produjo en 1984, cuando Solo presentó la patente para la tapa Traveler (viajero), que combinaba una apariencia elegante y funcional, con una tapa en forma de cúpula suficiente para dar cabida a las bebidas de especialidad, un borde que sobresale que ayuda a enfriar el café  antes de llegar a la boca de la persona que bebe, e incluso una depresión en el centro así que el bebedor no tendría que rozar su nariz contra el plástico cada vez que toma un sorbo. (En 2005 , el Museo de Arte Moderno añadió la tapa viajero a su colección permanente. )

Mientras tanto, cuando la tapa de la taza de café estaba teniendo su década destacada, el vaso de espuma de estireno estaba pasando por tiempos oscuros. El movimiento ecologista ya no era una filosofía de nicho, y los estadounidenses dominantes fueron finalmente absorbiendo el concepto de consumismo consciente. Las tazas de estireno comenzaron su declive, y las de café de papel protagonizaron una remontada.

Pero el momento crucial en la guerra entre la espuma y papel se produjo en 1987 y se puede resumir en una sola palabra: Starbucks.

Ese año, el nuevo propietario de Starbucks, Howard Schultz, tuvo que elegir qué tipo de desechables se llevarían con la expansión masiva planificada en todos los EE.UU. Al igual que otros proveedores de bebidas como el capuchino, sabía que necesitaba tapas que podrína contener, pero no  aplastar la espuma de encima en las bebidas -tapas de cúpula de la compañía que fueron repentinamente apareciendo en los cafés de todo el mundo. Solo hicieron el tipo de tapas abovedadas que necesitaban, pero que sólo caben en vasos de papel. Así Starbucks expandió el papel y el vaso de espuma de estireno nunca se ha recuperado.

Cómo Cosmo Kramer cambió tus mañanas

En los años 90, la seguridad se convirtió en el tema predominante. Como los vasos de papel se convirtieron en estándares de nuevo, la desventaja de los materiales también se hizo evidente, el estireno era mucho mejor aislante. Los consumidores comenzaron a usar doble taza apar su café caliente, que era no sólo derrochador para el medio ambiente sino costos del doble para los establecimienros.

En 1991,  en Portland, Oregon, Jay Sorenson tuvo una idea sobre la fabricación de vasos de papel más seguros, cuando se derramó el café caliente sobre sí mismo mientras dejaba a su hija en la escuela. Así que inventó la chaqueta de Java, una funda de cartón aislante que se desliza sobre una taza de café de papel. Los fabricantes de papel para copas, por su parte, desarrollaron vasos de doble y triple pared que mejoraron el aislamiento.

En Albuquerque, la abuela Stella Liebeck estaba en un coche aparcado, tratando de agregar la crema y el azúcar en un café que acababa de comprar en  un McDonald, cuando el vaso de espuma de estireno derramó el líquido caliente sobre ella, provocándole quemaduras de tercer grado y enviándola al hospital durante ocho días y tratada con injertos de piel. El jurado del juicio otorgó a Liebeck 2860000  dólares. Las tiendas de café de América, se dieron cuenta. Lo mismo hicieron los cómicos: Un año más tarde, una sátira del caso fue inmortalizad como ejemplo de una demanda frívola en Seinfeld.

«Es una pena que esta mujer fuera tan ridiculizada, pero a lo mejor al final algo bueno salió, y algunas tazas son más seguras», dice Susan Saladoff , un abogado de Oregon y cineasta que produjo el documental Hot Coffee sobre el incidente y legal posterior caso .

La copa del café del mañana

En los últimos años, los dos temas que parecen haber surgido en el diseño de la taza de café son de conciencia y experiencia.

El inventor de Florida Tim Sprunger cae con fuerza en la última categoría. Él inventó Arom – Ahh! , una tapa de café que se aprovecha de esa visión del diseñador de la taza viajero en 1983 – es decir , las personas tienen nariz. Se inserta un compartimento en tapas desechables de las tazas para mejorar tanto el olor y el sabor del café caliente y  hacer que las bebidas huelan a frutos secos, frutas, quesos, o incluso a veces simplemente más como el café .

«Puedo hacer que el sabor del café Starbucks sea mejor que el de ellos», dice Sprunger .

Por otra parte, Fury de Think Coffee ha enfatizado que sus tazas de café desechables sirven para compostaje, en sus tiendas de usar vasos en el Reino Unido, Vegware alentan a la gente a traer vasos reutilizables .

El futuro será semi – reutilizable «, según Fury

El auge de reutilizables, como KeepCup de Australia, traería la historia de los vasos desechables de nuevo a los días preDixie, pero no cuentes con ello. Las tazas de café desechables están aquí para siempre, dice la historiadora de alimentos Cory Bernat  quien fue cocomisariada en el  Smithsonian National Museum of American History’s American Food & Wine History exhibits.

«Cuando miro a la cultura alimentaria, es todo acerca de la costumbre, y las empresas tienen mucha más influencia sobre nuestro comportamiento que lo que nos gusta admitir «, afirma. «Veo a las empresas  muy rápidas para tranquilizar a la gente que está bien preguntar por conveniencia, y las personas que son muy rápidas para aceptar esa oferta. La gente sólo quiere esta cosa en las manos en la forma más fácil posible».

Fuente: bon appétit

 

La cafeína y su renacimiento como ingrediente de los productos funcionales

Toca Comer. La cafeína y su renacimiento como ingrediente de los productos funcionales. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaLa cafeína está de moda. En los últimos tiempos han aparecido en el mercado un gran número de productos que tradicionalmente no se asocian a la cafeína (1,3,7, trimetilxantina) pero en los que un análisis detallado de su composición demuestra como la presencia de este alcaloide no es nada desdeñable. Zumos enriquecidos, sprays anticelulíticos, suplementos deportivos, bebidas energéticas o chicles funcionales son algunos de los ejemplos de nuevos productos ricos en cafeína que pueden encontrarse en supermercados, farmacias, gimnasios, herboristerías, etc.

A pesar de las muchas dudas que existen sobre el uso de la cafeína para mejorar los diferentes estados cognitivos, los productos enriquecidos con cafeína que mayor cuota de mercado tienen son precisamente los publicitados con ese propósito. ¿Es útil la cafeína para lograr tal fin? ¿Ayuda este alcaloide a mejorar el rendimiento intelectual? ¿Incrementa la atención? Para intentar responder a algunas de estas preguntas el Panel de Expertos en Nutrición, Alergias y Dietéticos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) se reunió y dio  su veredicto.

En su informe aseguran que, en dosis de al menos 75 mg, la cafeína sí mejora diversos procesos cognitivos relacionados con un aumento de la atención, memoria o aprendizaje debido, entre otras cosas, a su acción antagonista no selectiva de los receptores de adenosina… es decir, el uso de cafeína como estimulante no es ningún mito.

Sin embargo, hace unas semanas, y ante la solicitud de una empresa para poder publicitar en productos con bajo contenido en cafeína similares alegaciones, la EFSA emitió un informe en el cual deja claro que dosis por debajo de 75 mg de este alcaloide no son efectivas ni para aumentar la concentración ni para disminuir el tiempo de reacción ante determinadas situaciones.

Por otra parte, algunas casas comerciales se empeñan una y otra vez en establecer una relación entre el consumo de cafeína y una mejora en el estado de ánimo. Por eso varios productos ricos en cafeína han publicitado tradicionalmente que este alcaloide ayuda a dicha mejora por sus efectos estimulantes… pero va a ser que no. En este documento oficial de la EFSA observamos que no existe ninguna evidencia científica que sustente tal afirmación por lo que el uso de dicha “health claim” (alegación saludable) está prohibido.

Pero no todos los productos que presentan cafeína en su composición pertenecen al sector de la alimentación. El producto estrella de este año 2014 dentro del sector de la moda y de la belleza es el spray Xpert Svelt à-porter comercializado por Singuladerm que promete combatir la celulitis… y que recientemente ha sido analizado en el blog Scientia. En la publicidad de dicho “cosmético inteligente” se explica que su fundamento científico se basa en la microencapsulación y liberación controlada de compuestos bioactivos entre los que se encuentra la cafeína. Una vez más, nos encontramos con que no existe ningún informe oficial positivo que avale el uso de la cafeína para reducir la celulitis o proceso similar ni en el campo de la cosmética ni en el de la alimentación.

Artículo completo en: Cuaderno de Cultura Científiica

Café ecológico …. de Galicia y Asturias, en Carrefour

Toca Comer. Café ecológico ....  de Galicia y Asturias, en Carrefour. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En el blog Tomates con genes muestran una de las contradicciones de la agricultura ecológica, según se puede ver en la imagen tomada en un hipermercado Carrefour.

Para empezar ambas marcas llevan el sello europeo de producción ecológica, y además añaden el sello de la agencia que lo ha certificado. Curiosamente una es la gallega y la otra la asturiana. ¿Galicia? ¿Asturias? Claro, «zonas con muchísima tradición en la producción de café». Miro en la etiqueta donde se ha producido y solo encuentro la dirección del importador, que curiosamente, está en Madrid (vaya café más viajado). En uno de los dos especifica que es café de Colombia, aunque no encuentro el logo de “Café de Colombia” que es la silueta de Juan Valdez.

Por lo tanto, no tenemos información sobre el origen. Creo que ya he comentado alguna vez que el tema de la trazabilidad en agricultura ecológica no acaba de estar controlado. Asumiremos que es de sudamérica. Puede ser Colombia, pero también Ecuador o Brasil. La cuestión es que en ninguno de estos países hay un reglamento de producción ecológica. Por lo tanto para poder venderse en Europa con ese sello el certificador tiene que ir y certificar que la producción de ese país se adapte a un standard europeo, que en su país no tiene ninguna validez legal. Obligar a un agricultor a que se adapte a una normativa que no tiene vigencia en su país para poder vender su producto ¿neocolonialismo?

Fuente: Tomates con genes