El ministro Pablo Bustinduy anunció la medida desde Barcelona, antes de reunirse con la Gasol Foundation. Los puntos clave son:
La regulación prevista:
- Prohibición de venta de todas las bebidas energéticas a menores de 16 años, con una restricción adicional que se aplicaría a los menores de 18 años cuando los productos contengan más de 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.
- Bustinduy señaló que se usará «el instrumento jurídico más eficaz» para que la norma «pueda ver la luz en el menor plazo posible».
Contexto y respaldo social:
- Según el barómetro de la AESAN, el 91% de los encuestados cree que debería prohibirse la venta a menores de 16 años, y más de la mitad (54%) considera que tampoco deberían venderse a los menores de 18 años.
- Cuatro de cada diez estudiantes de entre 14 y 18 años las bebe habitualmente, pese a sus efectos sobre el sueño, el comportamiento y la salud cardiovascular.
- Casi la mitad de los consumidores las toma al menos una vez al día, y cerca del 47% suele combinarlas con alcohol.
Contexto europeo y autonómico:
- La propuesta se alinea con restricciones que ya aplican países como Alemania, Noruega, Letonia, Polonia, Hungría o Lituania, y con normativas de comunidades autónomas como Galicia y Asturias.
Medidas ya en vigor:
- Esta nueva normativa se sumará a la prohibición ya existente de vender bebidas energéticas en centros escolares de todo el país, aprobada con el Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles.
En paralelo, el Ministerio también prepara una regulación de la publicidad de alimentos no saludables dirigida a menores.




Científicos de las universidades de Waterloo y Dalhousie, en Canadá, aseguran que el consumo de bebidas energéticas durante la adolescencia puede estar relacionado con una mala salud o el consumo de sustancias adictivas, al haber comprobado que también son más propensos a fumar marihuana o beber alcohol.


