McDonald’s y la Abundancia: Un Trillón de Hamburguesas que Sirven al Mundo

Cuando los hermanos McDonald abrieron su pequeño restaurante en California en 1948, ofrecían solo nueve artículos en el menú. Esta simplicidad les permitió reducir costos, aumentar la eficiencia y sentar las bases de lo que sería un modelo de negocio revolucionario. Más de siete décadas después, McDonald’s no solo es una marca reconocida en todo el mundo, sino también el emblema de un fenómeno de abundancia sin precedentes: se estima que ha vendido su hamburguesa número un trillón.

El último conteo oficial se dio en 1994, cuando la compañía anunció con orgullo haber superado los 100.000 millones de hamburguesas vendidas. Desde entonces, el contador desapareció de sus letreros y campañas, pero los cálculos no dejan de asombrar. Hoy, con un promedio estimado de 75 hamburguesas por segundo —lo que equivale a unos 2.360 millones al año—, los números sitúan a McDonald’s dentro de una liga única: la de empresas que han servido literalmente a generaciones enteras.

Abundancia y consumo democrático

El logro de McDonald’s no se mide solo en cifras de ventas. Representa también la capacidad de la innovación empresarial para ofrecer productos accesibles a millones de personas de diferentes clases sociales y contextos culturales. Una hamburguesa de McDonald’s, pese a las críticas sobre su valor nutricional, ha sido durante décadas un producto asequible y predecible, disponible en casi cualquier rincón del planeta.

Este acceso masivo es un ejemplo concreto de lo que algunos economistas, como Gale Pooley, describen como superabundancia: la tendencia de los bienes y servicios a hacerse más accesibles y abundantes a medida que la creatividad humana y la productividad avanzan. En otras palabras, el trillón de hamburguesas no es solo una cifra astronómica, sino también una muestra de cómo la innovación permite transformar recursos limitados en abundancia relativa.

Críticas y paradojas

Por supuesto, el gigante de la comida rápida no está exento de críticas. Temas como la homogeneización cultural, la salud pública y el impacto ambiental de la ganadería son parte de los debates que rodean su modelo de negocio. Sin embargo, lo que resulta innegable es que la demanda de McDonald’s persiste, e incluso crece, en una economía global cada vez más diversa en opciones. La paradoja está en que mientras algunos cuestionan sus efectos, otros lo consideran un símbolo de progreso democrático en el consumo: comida rápida, barata y estandarizada para millones.

El símbolo de una era

El caso de McDonald’s ilustra cómo una empresa puede convertirse en un símbolo de la abundancia moderna. Tal como el automóvil representó movilidad masiva en el siglo XX, la hamburguesa de McDonald’s se convirtió en una especie de “moneda cultural” de consumo globalizado. Con restaurantes en más de 100 países, cada Big Mac no representa solo calorías o sabor: simboliza el triunfo de un modelo logístico y económico capaz de escalar hasta cifras que, hace apenas unas décadas, resultaban impensables.

¿Qué significa un trillón?

Un trillón de hamburguesas equivaldría, en teoría, a que cada ser humano que ha vivido desde mediados del siglo XX hubiera disfrutado de varias de ellas. Es una medida del alcance de la marca, pero también del papel de la alimentación industrial en la historia del consumo global. McDonald’s, más allá de sus arcos dorados, representa la intersección de economía, cultura y tecnología en la construcción de lo que llamamos abundancia moderna.

Conclusión

La historia de McDonald’s y su trillón de hamburguesas es más que una anécdota corporativa. Es una lección sobre cómo la innovación empresarial puede multiplicar la disponibilidad de bienes, cambiar patrones culturales y convertirse en un fenómeno mundial. En el debate entre las críticas y los elogios, lo cierto es que McDonald’s ha dejado una huella imborrable: la de demostrar que la abundancia, cuando la escala es planetaria, puede medirse incluso mordisco a mordisco.

Carne roja, cáncer y glifosato

Toca Comer. Carne roja, cáncer y glifosato. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Si alguna noticia ha ocupado espacio mediático esta semana, sin duda, ha sido la nota de prensa de la IARC en la cual anuncia que ha decido clasificar a la carne procesada (esto implica fiambre, embutido, hamburguesas y salchichas) en la categoría 1, es decir, que tenemos evidencia sólida de que produce cáncer y la carne roja (cerdo, ternera, cordero y caballo) como 2A o probable carcinógeno, aunque no hay datos sólidos.

Parece ser que todo el mundo se ha llevado las manos a la cabeza con este tema y durante los próximas días el consumo de este tipo de carne igual se resiente, como mínimo hasta el viernes, día en el que las cadenas de comida rápida de los centros comerciales volverán a tener colas de clientes consumiendo productos 1 y 2A.

¿Tenemos que asustarnos? Depende. ¿La IARC ha dicho algo que no supiéramos? A ver. Pirámide nutricional española. En la cima de la pirámide aparecen las carnes grasas y procesadas.

  • Año 2005, estrategia NAOS para prevenir la obesidad infantil: Se desaconseja el consumo de carnes grasas.
  • Año 2013, publicación el Libro blanco de la nutrición en España, la dieta en España es en general buena, aunque demasiada sal y demasiada grasa, insiste en desaconsejar las carnes grasas y procesadas.

La recomendación en vigor es de un máximo de 50 gramos al día o de dos raciones a la semana. La relación entre cáncer colorrectal y consumo de carne roja era conocida desde hace tiempo. Parece que la IARC acaba de inventar la sopa de ajo. Por cierto, ¿la principal preocupación de alguien que tenga una dieta en carne procesada es el cáncer? Pues no. Posiblemente antes que un cáncer colorrectal tendría que preocuparse por la obesidad y sus consecuencias: diabetes y accidentes cadiovasculares. La carne grasa engorda tapona las arterias, y esto es malo. Venga, decidme que no lo sabíais la semana pasada, que no me lo creo.

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¿Qué sucede en nuestro cuerpo después de tomar un Big Mac?

La Big Mac es uno de esos platos de comida rápida que no necesita presentación, ya que se trata del plato estrella de una importante compañía alimentaria de comida rápida (lo llamamos “comida” por llamarle de alguna forma). Dicho “plato” contiene la friolera de 540 calorías en total, donde 25 g son grasa, sin contar patatas fritas ni refresco asociado, lo que representaría una cuarta parte de las calorías necesarias para un individuo medio y más del 40% de la grasa total diaria recomendada; junto a los nada desdeñables 940 miligramos de sal (lo recomendado son 1.500 mg diarios, y casi los cumplimos de un bocado).

Toca Comer. ¿Qué sucede en nuestro cuerpo después de tomar un Big Mac?. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Fuente en español: Medciencia

Jaime Oliver frente McDonald’s

Toca Comer. Jaime Oliver frente McDonald's. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Desde el 2011 está circulando una información (es un decir) de que el chef británico Jaime Oliver,  cual valeroso héroe de la buena nutrición pese al crecimiento incontrolado de su circunferencia ecuatorial emprendió y ganó una demanda judicial contra la cadena de comida rápida Mc Donald’s porque ésta daba de comer a sus clientes algo horrible e incomestible.

La realidad es que ni hubo demanda ni la odiada cadena de hamburguesas hacía las maldades de las que se le acusaron, que todo fue un bulo periodístico y que además que gente de la industria cárnica de los Estados Unidos demandó al fantasioso fogonero y a quienes se hicieron eco de él.

La fábula de Jamie Oliver

El chef británico descubrió un día que existía en el mercado un exitoso producto llamado carne de vacuno magra finamente texturizada, o LFBT, que es resultado de un proceso para separar la carne magra de la grasa, trocitos de hueso, tendones y demás en los recortes de carne que se obtienen al hacer los cortes grandes más rentables, como filetes, solomillos, entrecots y demás. Estos recortes antes se tiraban a la basura, pues para separar la carne magra de lo que no quieren los consumidores se necesitaba una mano de obra intensiva con pulso de cirujano que no resultaba económicamente viable.

El proceso fue inventado hace más de 20 años por Eldon Roth para hacer accesible esa carne. Implica calentar los recortes y someterlos a un centrifugado que expulsa la grasa, tendones y pequeños trozos de hueso, dejando la carne magra.

Después de este proceso, la carne recibe un soplo de amoniaco que con el agua de la carne forma la solución llamada comúnmente hidróxido de amonio (aunque técnicamente no lo sea, como me ha hecho notar un lector que es químico), aumentando el pH del producto para evitar que críe bacterias que pueden hacerle daño al consumidor. Vamos, en toda la industria de los alimentos se utilizan antimicrobianos para impedir que le lleguen a usted alimentos en malas condiciones. Es un requisito de las autoridades sanitarias. Y es de uso común, como veremos.

Poco enterado de lo que es la industria de los alimentos y la física y la química, Jamie Oliver concluyó que la carne que se usaba era la «no comestible» o los peores cortes del vacuno, se metía en una secadora de ropa y luego se lavaba con el limpiador conocido genéricamente como «amoniaco» (una solución con entre un cinco y un 10% de hidróxido de amonio en agua). Así lo representó en su exitoso programa The Food Revolution de la BBC. Su público se horrorizó, lógicamente, sin cuestionar que el chef les estaba pasándoles una receta tan falsa que, de verlo otro chef, Ramsey, probablemente le hubiera hecho limpiar la cocina con la lengua.

El hidróxido de amonio no es estrictamente amoniaco. Un gas no es un líquido y las minúsculas cantidades de gas de amoniaco usadas en la industria alimenticia no tienen nada que ver con los alegres chorros de amoniaco limpiador usados por el despistado cocinero.

El hidróxido de amonio es un producto común en el procesamiento de alimentos, que ha sido debidamente estudiado y su uso seguro está regulado y autorizado por la FAO, la OMS y las autoridades sanitarias de la Unión Europea, así como la Agencia de Alimentos y Medicamentos y está regulado en el Codex alimentarius. Se utiliza como antimicrobiano en varios procesos de la industria de la carne, que como es lógico tiene un alto riesgo de contaminación bacteriana y también como aditivo en quesos, chocolate, repostería, confitería, condimentos, concentrados e isolatos de proteína de soja/soya, conservas como mermeladas y jaleas y muchas bebidas no alcohólicas. La OMS tiene listas de cientos de tipos de alimentos en los que se puede utilizar el hidróxido de amonio que incluyen además lácteos, frutas, verduras, cereales de desayuno, huevos, peces, bebidas deportivas y cerveza.

O sea, es uno de tantos miles de aditivos que bien usados no tienen ningún problema.

Por cierto, el amoniaco es parte integrante de su cuerpo. De usted, sí. Es una molécula parte de nuestro metabolismo. No es una sustancia artificial, pues.

La carne LFBT usada como parte de la carne picada para reducir su contenido de grasa (lo cual es sano) es legal en casi todos los países hasta en un 15% de la mezcla. No es basura, no es carne en mal estado, es eso que el carnicero del barrio recorta cuando te hace los filetes y que él mete a la picadora con tendones, grasa y demás. Vamos, que es una forma de aprovechar los recortes de carne para hacer negocio aprovechando la carne magra que vale más que pegada a un tendón (o «nervio» como le dicen algunos cocineros). El proceso era bien conocido y usado, legal y transparente. Sólo que Oliver no lo sabía.

Para su propaganda, Oliver optó por afirmar que esta carne era la que se utilizaba para las hamburguesas de McDonald’s. Ya sabe usted que hay algunas empresas que gozan de una antipatía generalizada y esto da a muchos impunidad absoluta para acusarlas de lo que sea, confiados en que nadie saldrá a defender la verdad por miedo a que lo consideren defensor de tales empresas: Monsanto, Nestlé, Coca-Cola, Zara, Mercadona y otras son frecuentes protagonistas de acusaciones delirantes que no se justifican por sus prácticas empresariales cuestionables.

Artículo completo en:  el retorno de los charlatanes

El nitrito de sodio aumenta el riesgo de cáncer en carnes procesadas

Toca Comer. El nitrito de sodio aumenta el riesgo de cáncer en carnes procesadas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El World Cancer Research Fund (WCRF) acabó recientemente una revisión exhaustiva de más de 7000 estudios clínicos que se ocupan de explorar la relación entre la alimentación y el cáncer.

Según esta revisión, los investigadores concluyeron que las carnes procesadas son altamente peligrosas para el consumo humano.

En esta conclusión se engloban productos como la tocineta, las salchichas, el jamón envasado, el pepperoni, el salami y prácticamente toda la carne roja que se utiliza en las comidas preparadas congeladas —pizzas, pastas, sopas, sándwiches, etc.—.

El nitrito de sodio: un químico cancerígeno

Estas carnes procesadas suelen fabricarse con un ingrediente cancerígeno conocido como nitrito de sodio. Las compañías cárnicas utilizan el nitrito de sodio como un fijador del color para darles a las carnes envasadas un aspecto rojo brillante con el propósito de que luzcan frescas.

El nitrito de sodio provoca la formación en el cuerpo humano de nitrosaminas que causan cáncer, lo cual incrementa el riesgo de contraer esta enfermedad entre quienes consumen carnes procesadas que contienen dicho químico.

 Diversos estudios clínicos han constatado que quienes consumen regularmente carnes procesadas que contienen nitrito de sodio tienen más riesgo de padecer cáncer.

Fuente: ClubDarwin.NET

Archivada la denuncia de la OCU por las trazas de ADN de caballo en las hamburguesas de Eroski

Toca Comer. Archivada la denuncia de la OCU por las trazas de ADN de caballo en las hamburguesas de Eroski. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El Instituto Vasco de Consumo (Kontsumobide) ha archivado el expediente en el que OCU denunciaba que las hamburguesas de la marca ‘Eroski basic’ contenían ADN de caballo, según ha informado la compañía en un comunicado.

La decisión llega después de que la OCU no haya adjuntado sus análisis a la denuncia y lo hiciera con posterioridad, incluyendo una foto de producto diferente al denunciado y con errores en el lote del producto analizado.

La OCU difundió, el pasado 29 de enero, un informe en el que analizaba la calidad de 20 hamburguesas frescas envasadas de venta en supermercados, y que afirmaba que había presencia de ADN de equino en las hamburguesas que Eroski comercializaba bajo su marca propia ‘Eroski basic’.

Ante la acusación, la empresa de alimentación retiró el producto de la venta como medida de precaución e inició la investigación sobre su trazabilidad en colaboración con su fabricante Carnes Selectas, filial de Campofrío.

Asimismo, encargó unos análisis al laboratorio independiente Xenotechs (asociado a la Universidad de Santiago de Compostela) y al CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) sobre una muestra de 55 hamburguesas recogidas de forma aleatoria.

Este laboratorio independiente certificó, con fecha uno de febrero, que no existían restos de ADN de caballo en la composición de las hamburguesas. Por lo tanto, en contra de lo que sostenía OCU en su informe, el etiquetado del producto «reflejaba fielmente sus características, lo que significa que no ha habido ningún tipo de fraude o falta de información al consumidor», señalan las mismas fuentes.

Las carnes procesadas están relacionadas con el aumento de la mortalidad

Toca Comer. Las carnes procesadas están relacionadas con el aumento de la mortalidad. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Las carnes rojas (como la de ternera, caballo, cerdo…) han sido motivo de controversia en más de una ocasión. Y es que, no han sido pocas las veces que se les ha tachado de poco saludables e incluso se les ha relacionado con un [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE]. Sin embargo, los nuevos estudios parecen dilucidar, poco a poco, su verdadera repercusión en la salud humana.

Es el caso de los recientes resultados del estudio EPIC (European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition). Un macroestudio observacional que se inició en los años noventa y que ha seguido a un total de 448.568 personas (hombres y mujeres) sin antecedentes de infarto, cáncer o ictus. La deducción más destacable es que son las carnes procesas (tales como las salchichas, hamburguesas o embutidos) las relacionadas con una mayor mortalidad, y no las carnes rojas frescas. Específicamente, las conclusiones de la publicación señalan que se ha encontrado “relación directa entre entre el consumo de carne procesada y la mortalidad, en concreto debido al aumento del riesgo cardiovascular, aunque también por cáncer.
Para esta investigación, los casi medio millón de participantes fueron reclutados en centros de 10 países europeos diferentes (España, Francia, Italia, Holanda, Reino Unido, Grecia, Alemania, Suecia, Dinamarca y Noruega) durante una media de 10 años. Los datos también dejan ver que, de forma general, aquellos individuos que comen mayoritariamente carne blanca y los vegetarianos tienen una mortalidad similar.Sin embargo, la mortalidad aumenta de forma muy ligera entre quienes toman más carne roja, pero la diferencia es tan pequeña que no es “estadísticamente significativa”
Y otro dato importante que los mismo autores han destacado es que, pese a que “el estudio EPIC  incluye a 10 países con una amplia variedad de dietas”, se ha observado “una relativamente baja heterogeneidad en la relación entre consumo de carne y mortalidad total”

Por otro lado, y siguiendo con el tema de las carnes rojas y la mortalidad, hace unas pocas semanas también se publicaba una investigación que analizaba la asociación entre la carne roja y sus diferentes tipos con el riesgo de cáncer colorectal. En élla, se concluía que el riesgo de cáncer parece aumentar ligeramente dependiendo del tipo de carne roja consumido (siendo la carne de cordero la peor parada). Sin embargo, en general y como se subrayó en “Lo que dice la ciencia para adelgazar“, excelente blog de Luis Jiménez,  el riesgo del aumento de cáncer colorrectal respecto a la ingesta de carne es muy pequeño y para casos muy concretos.

De esta foma, el tema del consumo de carne y su repercusión en la salud parece dilucidarse tenuemente. Si hay algún tipo de carne que muestra una mala repercusión en la salud, esas son las carnes procesadas. Sin embargo, no hay datos suficientes y concluyentes como para señalar la ingesta de carnes rojas frescas como un acto pernicioso para nuestra salud.

Fuente:  Medciencia

Foto: guillermogg via photopin cc

Falsa información de OCU sobre carne Eroski

Toca Comer.   Falsa la información de OCU sobre  carne Eroski. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El análisis realizado por el laboratorio independiente «Xenotechs», asociado a la Universidad de Santiago de Compostela y al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha confirmado que no existe carne de caballo en las hamburguesas de la marca Eroski Basic, según informan desde Eroski.

La cooperativa vasca retiró el producto de la venta como medida de precaución ante la información difundida por la OCU en la que se afirmaba la presencia de ADN de equino en este producto. Eroski inició la investigación sobre su trazabilidad en colaboración con su fabricante ‘Carnes Selectas’, filial de Campofrío.

Tras certificar este último análisis que no hay presencia de ADN de caballo en la composición de las hamburguesas Eroski basic, la firma ha reiterado que el etiquetado refleja fielmente las características del producto. «Esto significa que no ha habido ningún tipo de fraude o falta de información al consumidor», han asegurado desde el grupo de alimentación.

El nuevo análisis viene a confirmar el certificado de garantía aportado por ‘Carnes Selectas’, que asegura que los productos que suministra a Eroski son de vacuno, ya que es la única materia prima que tiene en sus instalaciones, y que, en todo momento, Eroski ha cumplido con la normativa alimentaria y etiquetado vigente, y «en ningún caso» ha estado en riesgo la seguridad de los consumidores de este producto.

El proveedor «Carnes Selectas», filial de Campofrío, ha introducido cambios en la producción de hamburguesas que permitan una comprobación más rápida ante este tipo de situaciones.

Anice rechaza el informe (OCU) sobre hamburguesas envasadas por su falta de rigor

Toca Comer. Anice rechaza el informe (OCU) sobre hamburguesas envasadas por su falta de rigor. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE) manifiesta su rechazo al informe sobre hamburguesas hecho público por la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), por su falta de rigor, parcialidad y la intención de generar confusión y sensación de inseguridad en el consumidor.

La información publicada se basa en afirmaciones subjetivas como “calidad pobre”, “mala”, “aceptable”, producto “poco apetecible”, junto a inexactitudes graves y mala fe a la hora de establecer la valoración.

En este sentido, se afirma, por ejemplo, que “16 de 20 hamburguesas analizadas llevaban sulfitos, un aditivo para evitar las bacterias y mantener el color original de la carne que en grandes cantidades puede provocar vómitos, dolores abdominales y, en personas con alergia, dolores de cabeza y nauseas…”

La realidad es que los sulfitos son un aditivo perfectamente regulado en su aplicación a los productos cárnicos, y por lo tanto se emplean en las cantidades establecidas en la normativa. Su uso es especialmente importante en productos microbiológicamente muy perecederos como las hamburguesas para asegurar la seguridad alimentaria y la estabilidad microbiológica de los elaborados.

Al contrario de lo que se afirma en el informe, los sulfitos decoloran la carne y, por lo tanto, su utilización no tiene razones comerciales sino que se emplean por responsabilidad, para garantizar la seguridad de los productos puestos a disposición del consumidor.

Por otro lado, para la elaboración de dicho informe se han utilizado técnicas analíticas de detección molecular (PCR o Reacción en Cadena de la Polimerasa) que detectan partes infinitesimales o trazas de proteínas o ADN. Por ello, la misma Unión Europea establece en toda su legislación relacionada con la salud y la seguridad los necesarios niveles de tolerancia en la detección analítica. No tiene ningún sentido por ello hablar de fraude comercial por la detección de determinadas proteínas o ADN perfectamente aptos para el consumo.

Resulta igualmente poco creíble que en el análisis se presenten resultados divergentes para productos elaborados en las mismas instalaciones de producción pero comercializados con la marca propia del fabricante y con marca blanca o del distribuidor.

Fuente: ClubDarwin.NET

Polonia era el país de origen del ADN equino encontrado en las hamburguesas de vacuno en Irlanda

Toca Comer. Polonia era el país de origen del ADN equino encontrado en las hamburguesas de vacuno en Irlanda. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Simon Coveney, ministro de Agricultura de Irlanda, ha anunciado que una investigación de su departamento junto a la Autoridad para la Seguridad Alimentaria de Irlanda (FSAI) ha mostrado que algunas de las materias primas utilizadas en las instalaciones de ABP en Silvercrest para hacer hamburguesas de vacuno tenían «niveles significativos» de ADN de caballo procedente de Polonia.

La realización de una serie de pruebas adicionales mostraron la presencia de un 20% de ADN de carne equina dentro de las materias primas para la elaboración de carne picada, procedentes de Polonia.

Este producto estaba elaborado con recortes de bajo valor y procedía de varios mataderos, habiendo sido importado congelado. Desde las autoridades polacas ya se ha puesto en marcha una investigación para determinar el origen de la carne de caballo comercializada como si fuera de vacuno.

El ministro también quiso recordar que no se había encontrado carne de caballo en ninguna de las muestras de origen irlandés analizadas.

Fuente:  eurocarnedigital

«Hamburguesas de carne de caballo» investigados en el Reino Unido e Irlanda

Toca Comer.

Se están realizando investigaciones para tratar de averiguar cómo hamburguesas que se venden en los supermercados del Reino Unido y República de Irlanda se contaminaron con carne de caballo.

La carne de caballo representó aproximadamente el 29% del contenido de carne en una muestra de supermercados Tesco, que tenía dos productos congelados para hamburguesas, vendidos tanto en el Reino Unido como Irlanda, contaminados con ADN  de caballo.

Además, 31 productos de de carne, incluyendo  pastel de carne al curry y lasaña, fueron analizados, de los cuales 21 resultaron positivos para el ADN de cerdo.

Raymond Ellard director de protección al consumidor de FSAI, dijo: «Las empresas han adoptado una actitud muy responsable, de forma voluntaria se han retirado los productos de la venta.

Según el ministro de Agricultura irlandés Simon Coveney:» No hay riesgo para la seguridad alimentaria». «Una larga cadena de investigación debe llevarse a cabo ahora para ver todas las materias primas que utilizamos para estas producciones, de dónde vienen y cómo   podría haber ocurrido la contaminación cruzada».

El director  técnico del grupo Tesco, Tim Smith hizo hincapié en que la compañía «inmediatamente  retiró de la venta todos los productos de la empresa en cuestión» después de recibir los resultados de las pruebas el martes. El Sr. Smith dijo que la seguridad alimentaria y la calidad era «de suma importancia para Tesco» y «la presencia de carne ilegal en nuestros productos es extremadamente grave».

Agregó  que Tesco estaba «trabajando con las autoridades de Irlanda y el Reino Unido, y con el proveedor en cuestión, para entender urgentemente cómo esto ha sucedido y cómo asegurar que no vuelva a ocurrir».

FSAI jefe ejecutivo Prof Alan Reilly, dijo que había «una explicación plausible de la presencia de ADN de cerdo en estos productos, debido al hecho de que la carne de diversos animales se procesa en las plantas de carne». Pero agregó: «No hay una explicación clara en este momento por la presencia de ADN de caballos en los productos derivados de las plantas de carne que no utilizan carne de caballo en su proceso de producción. «En Irlanda, no está en nuestra cultura de comer carne de caballo y, por lo tanto, no se espera encontrar en una hamburguesa».

El portavoz de Aldi dijo que sólo uno de sus productos – la carne Oakhurst Hamburguesas (pack de ocho), que estaba a la venta sólo en la República de Irlanda – se había visto afectada.

En un comunicado, las tiendas Aldi (Irlanda) dijo que había n»retirado inmediatamente el producto de la venta y se han puesto en marcha una investigación sobre el asunto». La compañía dijo que «tiene la calidad de todos sus productos muy en serio y exige los más altos estándares a sus proveedores».

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