Carne roja, cáncer y glifosato

Toca Comer. Carne roja, cáncer y glifosato. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Si alguna noticia ha ocupado espacio mediático esta semana, sin duda, ha sido la nota de prensa de la IARC en la cual anuncia que ha decido clasificar a la carne procesada (esto implica fiambre, embutido, hamburguesas y salchichas) en la categoría 1, es decir, que tenemos evidencia sólida de que produce cáncer y la carne roja (cerdo, ternera, cordero y caballo) como 2A o probable carcinógeno, aunque no hay datos sólidos.

Parece ser que todo el mundo se ha llevado las manos a la cabeza con este tema y durante los próximas días el consumo de este tipo de carne igual se resiente, como mínimo hasta el viernes, día en el que las cadenas de comida rápida de los centros comerciales volverán a tener colas de clientes consumiendo productos 1 y 2A.

¿Tenemos que asustarnos? Depende. ¿La IARC ha dicho algo que no supiéramos? A ver. Pirámide nutricional española. En la cima de la pirámide aparecen las carnes grasas y procesadas.

  • Año 2005, estrategia NAOS para prevenir la obesidad infantil: Se desaconseja el consumo de carnes grasas.
  • Año 2013, publicación el Libro blanco de la nutrición en España, la dieta en España es en general buena, aunque demasiada sal y demasiada grasa, insiste en desaconsejar las carnes grasas y procesadas.

La recomendación en vigor es de un máximo de 50 gramos al día o de dos raciones a la semana. La relación entre cáncer colorrectal y consumo de carne roja era conocida desde hace tiempo. Parece que la IARC acaba de inventar la sopa de ajo. Por cierto, ¿la principal preocupación de alguien que tenga una dieta en carne procesada es el cáncer? Pues no. Posiblemente antes que un cáncer colorrectal tendría que preocuparse por la obesidad y sus consecuencias: diabetes y accidentes cadiovasculares. La carne grasa engorda tapona las arterias, y esto es malo. Venga, decidme que no lo sabíais la semana pasada, que no me lo creo.

Ampliar en: SABEMOS Digital

Jaime Oliver frente McDonald’s

Toca Comer. Jaime Oliver frente McDonald's. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Desde el 2011 está circulando una información (es un decir) de que el chef británico Jaime Oliver,  cual valeroso héroe de la buena nutrición pese al crecimiento incontrolado de su circunferencia ecuatorial emprendió y ganó una demanda judicial contra la cadena de comida rápida Mc Donald’s porque ésta daba de comer a sus clientes algo horrible e incomestible.

La realidad es que ni hubo demanda ni la odiada cadena de hamburguesas hacía las maldades de las que se le acusaron, que todo fue un bulo periodístico y que además que gente de la industria cárnica de los Estados Unidos demandó al fantasioso fogonero y a quienes se hicieron eco de él.

La fábula de Jamie Oliver

El chef británico descubrió un día que existía en el mercado un exitoso producto llamado carne de vacuno magra finamente texturizada, o LFBT, que es resultado de un proceso para separar la carne magra de la grasa, trocitos de hueso, tendones y demás en los recortes de carne que se obtienen al hacer los cortes grandes más rentables, como filetes, solomillos, entrecots y demás. Estos recortes antes se tiraban a la basura, pues para separar la carne magra de lo que no quieren los consumidores se necesitaba una mano de obra intensiva con pulso de cirujano que no resultaba económicamente viable.

El proceso fue inventado hace más de 20 años por Eldon Roth para hacer accesible esa carne. Implica calentar los recortes y someterlos a un centrifugado que expulsa la grasa, tendones y pequeños trozos de hueso, dejando la carne magra.

Después de este proceso, la carne recibe un soplo de amoniaco que con el agua de la carne forma la solución llamada comúnmente hidróxido de amonio (aunque técnicamente no lo sea, como me ha hecho notar un lector que es químico), aumentando el pH del producto para evitar que críe bacterias que pueden hacerle daño al consumidor. Vamos, en toda la industria de los alimentos se utilizan antimicrobianos para impedir que le lleguen a usted alimentos en malas condiciones. Es un requisito de las autoridades sanitarias. Y es de uso común, como veremos.

Poco enterado de lo que es la industria de los alimentos y la física y la química, Jamie Oliver concluyó que la carne que se usaba era la «no comestible» o los peores cortes del vacuno, se metía en una secadora de ropa y luego se lavaba con el limpiador conocido genéricamente como «amoniaco» (una solución con entre un cinco y un 10% de hidróxido de amonio en agua). Así lo representó en su exitoso programa The Food Revolution de la BBC. Su público se horrorizó, lógicamente, sin cuestionar que el chef les estaba pasándoles una receta tan falsa que, de verlo otro chef, Ramsey, probablemente le hubiera hecho limpiar la cocina con la lengua.

El hidróxido de amonio no es estrictamente amoniaco. Un gas no es un líquido y las minúsculas cantidades de gas de amoniaco usadas en la industria alimenticia no tienen nada que ver con los alegres chorros de amoniaco limpiador usados por el despistado cocinero.

El hidróxido de amonio es un producto común en el procesamiento de alimentos, que ha sido debidamente estudiado y su uso seguro está regulado y autorizado por la FAO, la OMS y las autoridades sanitarias de la Unión Europea, así como la Agencia de Alimentos y Medicamentos y está regulado en el Codex alimentarius. Se utiliza como antimicrobiano en varios procesos de la industria de la carne, que como es lógico tiene un alto riesgo de contaminación bacteriana y también como aditivo en quesos, chocolate, repostería, confitería, condimentos, concentrados e isolatos de proteína de soja/soya, conservas como mermeladas y jaleas y muchas bebidas no alcohólicas. La OMS tiene listas de cientos de tipos de alimentos en los que se puede utilizar el hidróxido de amonio que incluyen además lácteos, frutas, verduras, cereales de desayuno, huevos, peces, bebidas deportivas y cerveza.

O sea, es uno de tantos miles de aditivos que bien usados no tienen ningún problema.

Por cierto, el amoniaco es parte integrante de su cuerpo. De usted, sí. Es una molécula parte de nuestro metabolismo. No es una sustancia artificial, pues.

La carne LFBT usada como parte de la carne picada para reducir su contenido de grasa (lo cual es sano) es legal en casi todos los países hasta en un 15% de la mezcla. No es basura, no es carne en mal estado, es eso que el carnicero del barrio recorta cuando te hace los filetes y que él mete a la picadora con tendones, grasa y demás. Vamos, que es una forma de aprovechar los recortes de carne para hacer negocio aprovechando la carne magra que vale más que pegada a un tendón (o «nervio» como le dicen algunos cocineros). El proceso era bien conocido y usado, legal y transparente. Sólo que Oliver no lo sabía.

Para su propaganda, Oliver optó por afirmar que esta carne era la que se utilizaba para las hamburguesas de McDonald’s. Ya sabe usted que hay algunas empresas que gozan de una antipatía generalizada y esto da a muchos impunidad absoluta para acusarlas de lo que sea, confiados en que nadie saldrá a defender la verdad por miedo a que lo consideren defensor de tales empresas: Monsanto, Nestlé, Coca-Cola, Zara, Mercadona y otras son frecuentes protagonistas de acusaciones delirantes que no se justifican por sus prácticas empresariales cuestionables.

Artículo completo en:  el retorno de los charlatanes

La UE pide pruebas de ADN de la carne de vacuno

Toca Comer.  La UE pide pruebas de ADN de la carne de vacuno  . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La Comisión Europea propuso exigir a todos los Estados miembros de la Unión Europea (UE) que efectúen pruebas de ADN de productos elaborados en base a carne de vacuno, en respuesta al escándalo de la carne de caballo encontrada en platos preparados y hamburguesas etiquetados como vacuno. El comisario europeo de Salud y Política de Consumo, Tonio Borg, dijo que habrá dos series de pruebas, la primera sobre el ADN en carne de vacuno y la segunda para ver si hay fenilbutazona en la carne de caballo.

Los controles, que costarán unos tres millones de euros en toda la UE y de los que Bruselas financiará una parte, se realizarán durante el mes de marzo, con el objetivo de disponer de resultados el 15 de abril, explicó el comisario. El objetivo de la prueba sobre la carne de caballo es descartar que, aparte del supuesto problema de fraude en el etiquetado, no existe un riesgo sanitario.

En el caso de que las conclusiones lo recomendaran, los test se prolongarían durante dos o tres meses más, añadió. En España, se llevarán a cabo unas 200 pruebas en cada caso, indicaron fuentes comunitarias.

Disminuir el consumo de carne ayudaría a reducir la contaminación

Toca Comer. Disminuir el consumo de carne ayudaría a reducir la contaminación. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La población mundial debe consumir menos carne vacuna para reducir los efectos de la polución, causados por nutrientes como el nitrógeno, concluyó un reporte del Programa de Medio Ambiente para Naciones Unidas (UNEP, por su sigla en inglés).

De acuerdo con el informe, elaborado por 50 expertos de 14 países, el nitrógeno y otros fertilizantes minerales son claves para alimentar a la población mundial, pero el gran aumento de los mismos está generando altos niveles de polución en la tierra, el agua y el aire, que dañan la salud humana, los océanos y la vida silvestre, y en gran medida contribuyen al cambio climático.

Se espera que el uso de esos minerales aumente en hasta un 50% en los próximos años, causando más polución y daños a los hábitat naturales, como también más gases de invernadero en la atmósfera.

Al mejorar en 20% para 2020 la eficiencia del uso de los nutrientes, se podría reducir el uso anual de nitrógeno y ahorrarle al planeta al menos 200000 millones de dólares al año, tanto por una reducción en el uso de fertilizantes como en los costos por daños a la salud humana y el medio ambiente.

Ampliar en: Alimentariaonline

Related Posts with Thumbnails