El enemigo invisible en nuestro plato: El arsénico inorgánico y el plomo lideran las muertes por sustancias químicas según la OMS

    El suministro mundial de alimentos se enfrenta a un desafío de proporciones epidémicas, aunque de naturaleza silenciosa. Históricamente, cuando pensamos en enfermedades transmitidas por los alimentos, nuestra mente suele evocar imágenes de patógenos biológicos como bacterias (por ejemplo, Salmonella o E. coli), virus y parásitos que causan estragos gastrointestinales agudos e inmediatos. Sin embargo, las últimas estimaciones sobre enfermedades transmitidas por los alimentos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicadas a lo largo de este año 2026, han arrojado luz sobre una amenaza mucho más insidiosa, crónica y letal que se esconde a simple vista en nuestra dieta diaria: los contaminantes químicos.

    Según el informe más reciente de la OMS, las enfermedades de origen alimentario representan una carga asombrosa para la salud pública mundial. Las cifras actualizadas revelan que, cada año, aproximadamente 866 millones de personas —lo que equivale a casi una de cada nueve personas a nivel global— enferman tras consumir alimentos contaminados. Esta crisis de salud pública resulta en la trágica pérdida de 1,52 millones de vidas anualmente y cuesta alrededor de 57,1 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD o DALYs por sus siglas en inglés). Si bien los patógenos biológicos continúan siendo una preocupación de primer orden, el nuevo reporte destaca un hallazgo alarmante: el arsénico inorgánico y el plomo han encabezado la lista de las sustancias químicas de origen alimentario que más amenazan el suministro mundial de alimentos.

    El Arsénico Inorgánico y el Plomo: A la Cabeza de la Amenaza Química El descubrimiento más impactante de las nuevas estimaciones no es únicamente la omnipresencia de estos compuestos químicos, sino su impacto profundo y devastador en la mortalidad global a largo plazo. A diferencia de los aditivos artificiales o los conservantes, el arsénico inorgánico y el plomo no se añaden intencionalmente a nuestros platos; son contaminantes ambientales formidables que se infiltran insidiosamente en la cadena alimentaria a través de la contaminación del agua, la degradación del suelo y diversas prácticas industriales y agrícolas.

    Su posición en la cima de la lista de peligros químicos transmitidos por los alimentos subraya un desafío sistémico en el control de la contaminación ambiental en relación con la agricultura y la producción de alimentos. A diferencia de las toxinas biológicas que, en muchos casos, pueden ser neutralizadas mediante métodos de pasteurización o una cocción adecuada, estos metales pesados y metaloides no se degradan con el calor ni con los procesos culinarios estándar. Una vez que ingresan a la cadena alimentaria —ya sea a través de cultivos que absorben activamente arsénico del suelo y del agua de riego, o mediante ganado y vegetales expuestos a residuos de plomo— permanecen en los alimentos. Posteriormente, tras un consumo crónico y repetido, se acumulan en el tejido del cuerpo humano a lo largo de los años.

    El Nexo Fatal: Enfermedades Cardiovasculares El aspecto más revelador, y quizás el más sombrío del informe de la OMS, es la conexión directa y cuantificada entre estos dos químicos y la mortalidad cardiovascular. Según los datos desglosados en el documento, las enfermedades cardiovasculares relacionadas con la exposición al arsénico inorgánico y al plomo causaron casi el 90 % de todas las muertes atribuidas a sustancias químicas transmitidas por los alimentos.

    Esta estadística es asombrosa y cambia radicalmente el paradigma de cómo la comunidad médica y científica evalúa el riesgo de las patologías transmitidas por la ingesta de alimentos. Tradicionalmente, la toxicidad del arsénico se ha asociado de manera predominante con diferentes tipos de cáncer (especialmente de piel, pulmón y vejiga) y lesiones dérmicas irreversibles. Por su parte, el plomo ha sido temido y regulado principalmente por sus efectos neurotóxicos devastadores, en especial por su capacidad para obstaculizar el desarrollo cognitivo en la población infantil. Sin embargo, la evidencia epidemiológica y toxicológica contemporánea demuestra que el corazón y todo el sistema circulatorio son las víctimas más letales de la exposición dietética crónica a estos elementos.

    A nivel fisiológico, tanto el plomo como el arsénico inorgánico provocan graves daños endoteliales, promueven el estrés oxidativo a nivel celular y desencadenan respuestas inflamatorias sistémicas. Estos procesos aceleran el desarrollo de la aterosclerosis, incrementan la rigidez arterial y elevan significativamente la presión arterial. Con el tiempo, este cuadro clínico culmina en un riesgo drásticamente mayor de sufrir cardiopatías isquémicas, infartos agudos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. El hecho de que casi el 90 % de la mortalidad química de origen alimentario se derive de este tipo de complicaciones significa que un porcentaje importante de las afecciones cardíacas a nivel global podrían estar directamente ligadas a fallas sistémicas en la seguridad alimentaria que hasta ahora pasaban desapercibidas.

    El Arsénico Inorgánico en la Dieta Global El arsénico es un metaloide ubicuo de origen natural, pero diversas actividades humanas, como la minería, la fundición y el uso histórico de ciertos pesticidas, han exacerbado enormemente su biodisponibilidad en el medio ambiente. La forma inorgánica del arsénico (conocida como iAs) es considerablemente más tóxica que sus variantes orgánicas.

    El principal problema de seguridad alimentaria en relación con este metaloide radica en los cereales de consumo masivo, con un énfasis crítico en el arroz. Este grano es el pilar nutricional para más de la mitad de la población mundial; no obstante, su biología botánica única lo hace excepcionalmente eficiente en la absorción de arsénico del agua inundada presente en los arrozales. En diversas regiones, particularmente en partes de Asia donde el consumo diario de arroz es sumamente elevado, la ingesta de arsénico inorgánico alcanza niveles que suscitan gran preocupación en la salud pública. Diversos estudios toxicológicos recientes han abogado por la urgente necesidad de establecer Valores de Referencia Toxicológica (TRV, por sus siglas en inglés) mucho más bajos y estrictos, fundamentados específicamente en la prevención de la incidencia y mortalidad de las enfermedades cardiovasculares, y no únicamente en la prevención oncológica.

    El Plomo: Un Enemigo Constante y Silencioso Por otro lado, el plomo es un metal pesado altamente tóxico cuya dispersión medioambiental fue impulsada de forma dramática durante el siglo pasado por su uso generalizado en combustibles, pinturas y redes de tuberías. Aunque gran parte de estas fuentes directas han sido objeto de estrictas regulaciones o prohibiciones totales en la mayoría de los países, el plomo persiste obstinadamente en los suelos y sistemas hídricos, negándose a desaparecer de nuestro entorno.

    El plomo penetra en nuestro suministro de alimentos a través de la absorción agrícola por parte de las plantas cultivadas en suelos contaminados, pero también mediante la contaminación cruzada durante el procesamiento, envasado y transporte de los productos alimenticios. Las infraestructuras de agua envejecidas con tuberías de plomo, el uso de utensilios de cocina o cerámicas esmaltadas de baja calidad y la exposición de los cultivos a la deposición atmosférica industrial continúan siendo vías de contaminación activas. En los adultos, la exposición crónica a dosis aparentemente bajas de plomo a través de la dieta diaria se ha vinculado innegablemente con la hipertensión, la cual es el factor de riesgo número uno a nivel mundial para los eventos cardiovasculares adversos.

    El Impacto Global y las Poblaciones Más Vulnerables Aunque el impacto de estos contaminantes químicos es de alcance verdaderamente global, la carga de la enfermedad no se distribuye de forma equitativa. Los niños menores de 5 años son un grupo demográfico especialmente vulnerable, soportando casi un tercio de todos los casos de enfermedades transmitidas por alimentos a nivel mundial. Aunque los efectos cardiovasculares letales del arsénico y el plomo suelen manifestarse plenamente en la edad adulta, el daño fisiológico a los vasos sanguíneos y la acumulación tóxica en los tejidos comienzan desde la primera infancia.

    Además, los países en vías de desarrollo sufren una carga de morbilidad desproporcionada. Las naciones con infraestructuras agrícolas menos monitoreadas, normativas ambientales laxas y una alta dependencia de aguas subterráneas no tratadas para el riego agrícola enfrentan los desafíos más severos. Sin embargo, en el actual sistema alimentario hiperglobalizado, donde las materias primas y los productos terminados cruzan fronteras de forma continua, ninguna nación es verdaderamente inmune a la importación inadvertida de alimentos que contengan trazas de estos químicos.

    Conclusión: Un Llamado a la Acción Urgente Las estimaciones sobre enfermedades transmitidas por los alimentos de la OMS publicadas en 2026 representan una advertencia ineludible para los gobiernos, las autoridades reguladoras de todo el mundo y la industria alimentaria internacional. El hecho de que el arsénico inorgánico y el plomo estén detrás de casi el 90 % de las muertes provocadas por químicos alimentarios, canalizando su letalidad principalmente a través del daño cardiovascular, exige una profunda y urgente reestructuración de nuestras prioridades en materia de salud pública y nutrición.

    Es absolutamente imprescindible que la comunidad internacional incremente la inversión en sistemas de vigilancia epidemiológica y controles alimentarios más sofisticados. Se requieren normativas globales armonizadas que establezcan límites máximos permitidos mucho más rigurosos para la presencia de estos metales en nuestros alimentos, basados empíricamente en la protección cardiovascular. Al mismo tiempo, se debe fomentar y financiar la innovación en prácticas agrícolas, biotecnología y procesos de manufactura que mitiguen la absorción de estos elementos en nuestra comida diaria.

    Las enfermedades de origen alimentario son, en gran medida, una tragedia prevenible. Enfrentar y neutralizar a estos «asesinos invisibles» es un paso esencial y urgente para salvaguardar el corazón de la humanidad, asegurando que los alimentos que llevamos a nuestra mesa sirvan para sustentar la vida en lugar de amenazarla silenciosamente.

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    Consumo recuerda a la Generalitat Valenciana su obligación de controlar la calidad y el etiquetado de los alimentos

    FACUA continúa a la espera de respuesta de las arroceras SOS y La Fallera sobre el origen real del arroz que comercializan como valenciano

    El debate sobre la transparencia en el etiquetado de los productos alimentarios ha vuelto a situarse en el centro de la actualidad. El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha recordado a la Generalitat Valenciana que, en su condición de administración competente, tiene la obligación legal de realizar los controles necesarios para garantizar tanto la calidad como la veracidad del etiquetado de los alimentos que se comercializan en su territorio. El recordatorio llega en un momento en el que crece la preocupación de los consumidores por conocer el verdadero origen de los productos que adquieren, especialmente en el caso de alimentos tan emblemáticos como el arroz valenciano.

    Una competencia que recae en las comunidades autónomas

    En el reparto competencial del Estado español, la vigilancia y el control del mercado en materia de consumo corresponden principalmente a las comunidades autónomas. Esto significa que, aunque el Ministerio de Consumo establece el marco normativo general y coordina determinadas actuaciones, son los gobiernos autonómicos quienes deben desplegar las inspecciones, comprobar el cumplimiento de la legislación y, en su caso, abrir los expedientes sancionadores correspondientes cuando se detecten irregularidades.

    En este contexto, Consumo ha subrayado que la Generalitat Valenciana debe asumir plenamente esta responsabilidad y actuar de oficio para verificar que la información que figura en las etiquetas de los productos alimentarios se corresponde con la realidad. El etiquetado no es una cuestión menor: constituye el principal vínculo informativo entre el fabricante y el consumidor, y de él depende que las personas puedan tomar decisiones de compra libres, conscientes y bien fundamentadas.

    La normativa europea y española en materia de etiquetado alimentario es clara al respecto. El Reglamento (UE) 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor establece que las indicaciones que figuren en los envases no pueden inducir a error, especialmente en lo relativo a la naturaleza, las características, la composición y, muy especialmente, el origen o la procedencia geográfica de los alimentos. Cualquier mención que sugiera una determinada procedencia debe poder acreditarse documentalmente.

    El caso del arroz valenciano

    La cuestión del origen geográfico cobra una relevancia especial cuando hablamos de productos asociados a un territorio concreto. El arroz valenciano goza de un prestigio reconocido tanto a nivel nacional como internacional, vinculado de manera indisoluble al paisaje de la Albufera y a la tradición gastronómica de la región, encabezada por la paella. Por ello, la denominación «valenciano» aporta un valor añadido al producto que puede traducirse, además, en un precio más elevado en el lineal.

    Precisamente por esta razón, la asociación de consumidores FACUA-Consumidores en Acción ha puesto el foco sobre dos de las principales marcas de arroz del mercado: SOS y La Fallera. La organización solicitó a ambas compañías que aclararan si el arroz que comercializan bajo etiquetados que evocan o mencionan el carácter valenciano del producto está realmente cultivado y producido en la Comunidad Valenciana, o si por el contrario procede de otras zonas productoras, ya sean nacionales o extranjeras.

    Según ha denunciado la asociación, hasta el momento no ha recibido respuesta por parte de ninguna de las dos arroceras. Este silencio, lejos de despejar las dudas, las ha intensificado, alimentando la sospecha de que la imagen y la denominación valenciana podrían estar empleándose con fines comerciales sin que ello se corresponda necesariamente con el origen real del cereal.

    La importancia de no inducir a error al consumidor

    La preocupación de FACUA no es un asunto aislado ni meramente formal. La utilización de denominaciones geográficas, imágenes, colores o referencias que asocien un producto con un determinado territorio cuando este no procede realmente de allí puede constituir una práctica comercial desleal y un caso de publicidad o etiquetado engañoso. El consumidor que paga por un arroz valenciano espera, lógicamente, adquirir un producto cultivado en los arrozales valencianos, con las características y la calidad que esa procedencia conlleva.

    Por este motivo, las asociaciones de consumidores insisten en que las empresas deben ser absolutamente transparentes respecto al origen de sus productos. Cuando un alimento utiliza referencias territoriales en su comercialización, la carga de demostrar la veracidad de esa información recae sobre el propio fabricante. El derecho a la información es uno de los pilares fundamentales de la protección de los consumidores, recogido tanto en la legislación española como en la europea.

    La necesidad de controles efectivos

    El recordatorio de Consumo a la Generalitat Valenciana pone de manifiesto la importancia de que las administraciones competentes no se limiten a una actuación reactiva, sino que desplieguen una vigilancia activa y sistemática del mercado. Los controles de calidad y de etiquetado deben formar parte de la rutina inspectora de las autoridades autonómicas, sin necesidad de esperar a que se produzcan denuncias concretas para intervenir.

    En este sentido, las inspecciones permiten comprobar no solo la veracidad de las indicaciones de origen, sino también el cumplimiento de otros aspectos esenciales del etiquetado, como la información nutricional, la lista de ingredientes, la presencia de alérgenos, las fechas de consumo preferente o de caducidad y la correcta identificación del producto. Todos estos elementos resultan determinantes para la seguridad y la confianza de los consumidores.

    Una llamada a la transparencia

    El episodio protagonizado por las arroceras SOS y La Fallera, junto con el recordatorio dirigido a la Generalitat Valenciana, refleja una demanda creciente de la sociedad: la exigencia de transparencia total en la cadena alimentaria. Los ciudadanos quieren saber qué comen, de dónde procede y bajo qué condiciones se ha producido.

    Las organizaciones de consumidores reclaman que tanto las empresas como las administraciones públicas asuman sus respectivas responsabilidades. Las primeras, ofreciendo información clara, veraz y verificable sobre sus productos; las segundas, ejerciendo de manera diligente las funciones de control e inspección que la ley les encomienda.

    Mientras tanto, FACUA mantiene abierta su petición de aclaración a las dos compañías arroceras y anima a los consumidores a fijarse con atención en el etiquetado de los productos que adquieren. La defensa de los derechos de los consumidores pasa, en buena medida, por una ciudadanía informada y exigente, capaz de reclamar la transparencia que merece y de denunciar aquellas prácticas que puedan resultar engañosas o contrarias a la normativa vigente.

    La calidad y la veracidad del etiquetado no son cuestiones accesorias, sino derechos fundamentales que las administraciones tienen la obligación de proteger y que las empresas deben respetar de manera escrupulosa.

    Generado por Claude Opus 4.8 thinking

    La planta de arroz es capaz de adoptar la inmunidad de otras especies vegetales

    Toca Comer. La planta de arroz es capaz de adoptar la inmunidad de otras especies vegetales  Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

    Un nuevo estudio dirigido por la Universidad de California (Estados Unidos) evidencia que la inmunidad integrada de arroz se puede incrementar aún más cuando la planta recibe una proteína receptora de una especie de planta completamente diferente. En el estudio el equipo de investigadores han transferido al arroz un gen inmune de la planta modelo Arabidopsis, descubriendo que la planta de arroz expresaba este gen y producía las proteínas inmunes cuando sufría el ataque de una enfermedad bacteriana.

    El estudio mostró que los receptores introducidos de las plantas Arabidopsis a través de la ingeniería genética fueron capaces de hacer uso de los mecanismos de señalización inmune incorporadas en las plantas de arroz. Esto permite que las plantas del arroz pongan en marcha una respuesta inmunitaria defensiva más fuerte contra las bacterias invasoras. Los hallazgos del estudio pueden ayudar a aumentar la salud y la productividad de arroz, alimento básico de la mitad de la población mundial.

    “Nuestros resultados demuestran que la resistencia a las enfermedades en el arroz, y posiblemente de especies de cultivos relacionados, se podrían mejorar mediante la transferencia de genes responsables de receptores inmunes específicos de plantas dicotiledóneas en el arroz, que es un cultivo monocotiledóneas”, explica el autor Benjamin Schwessinger, del Departamento de UC Davis de Fitopatología.

    Los receptores son proteínas especializadas que pueden reconocer patrones moleculares asociados con microbios causantes de enfermedades, incluyendo bacterias y hongos, en el comienzo de una infección. Estos receptores se encuentran en la superficie de las células vegetales, donde juegan un papel clave en el sistema de alerta temprana de la planta.

    Fuente: Universidad de California

    Goodyear convierte la cáscara de arroz neumáticos

    Toca Comer. Goodyear convierte la cáscara de arroz neumáticos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

    La cáscara de arroz, que hasta el momento era un desperdicio, juega un papel importante en la misión de The Goodyear Tire & Rubber Company por ofrecer productos sustentables. Goodyear utilizará la ceniza de la cascarilla del arroz para producir electricidad como una fuente ecológica de sílice que se usará en las llantas.

    Según la Organización para la Agricultura y Alimentación de los Estados Unidos, cada año más de 700 millones de toneladas de arroz se cultivan alrededor del mundo, pero durante el secado del alimento se desprenden las cascarillas.

    En los últimos dos años, Goodyear ha probado la sílica en su Centro de Innovación en Akron y encontró  que su impacto en el desempeño de las llantas es similar al de las fuentes tradicionales.  Además la sílica mezclada con el caucho de las llantas los fortalece y reduce la resistencia del rodamiento, lo que se traduce en ahorro de combustible. Por si fuera poco, esto también tiene un impacto positivo en la tracción de las llantas en  superficies mojadas.

    “El uso de la ceniza de cascarilla de arroz le dará a Goodyear una fuente alternativa de sílica, al mismo tiempo que ayudará a reducir la cantidad de desechos de cascarilla de arroz que termina en los basureros”, comentó Joseph Zekoski, Director Técnico Interino. Y agregó: “Esto demuestra el compromiso de Goodyear con la innovación y el medio ambiente.

    Fuente: ClubDarwin.net

    Té de Arroz Japonés

    Toca Comer. Té de Arroz Japonés. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

    Elaborado a partir de tres tipos diferentes de arroz cultivadas en Japón: kinme-mai (literalmente “arroz embrión de oro”), es una especie de arroz semiblanqueado que combina el sabor del arroz blanco con los supuestos beneficios para la salud del arróz salvaje hatsuga genmai o arroz integral germinado, y kome-koji o arroz malteado. Cualquiera pensaría que el té de arroz es una bebida tradicional dada la afición de los japoneses por este cereal, pero en realidad es el producto del trabajo de I+D de Kirin.

    Para hacer el té, el arroz integral se sumerge en agua para permitir que germine. A continuación, el arroz se cuece al vapor, como si se estuviese cocinando para su consumo, y luego se tuesta con cuidado para lograr que se seque. Por último, el arroz pasa a través de una máquina de extracción y se obtiene el té real.

    KIRIN

    La comunidad científica mundial condena la reciente destrucción de un ensayo de arroz dorado en Filipinas

    Toca Comer. Arroz dorado. Filipina. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

    El pasado ocho de agosto se produjo en Filipinas la destrucción furtiva de un ensayo de arroz dorado por parte de de agricultores activistas anti- transgénicos. Los daños se cifran en más de 22000 euros y la policía se encuentra investigando el caso para encontrar a los responsables de este acto ilícito que va en contra de los derechos de la propiedad y de la libertad. Este acto furtivo ha sido condenado públicamente por la comunidad científica mundial que ha lanzado una petición de apoyo en el rechazo a estos actos a través de Change.org.

    Además de rechazar la destrucción furtiva de campos, la comunidad científica mundial condena el uso de rumores para desinformar a la sociedad e infundir miedo injustificado en la sociedad que lleva a actos como el ocurrido en Filipinas. “Muchas veces los medios de comunicación presentan a las nuevas tecnologías como peligrosas. Rechazar una nueva tecnología basada en temores sin justificación científica puede privar a la humanidad de un avance muy valioso y necesario”, reza el comunicado.

    La ventaja del arroz dorado es su alto contenido en Vitamina A, característica que ayuda a combatir la fuerte carencia de esta vitamina en la dieta de países subdesarrollados. La falta de vitamina A en la población infantil tiene graves consecuencias. Se estima que cada año alrededor de 500000 niños en todo el mundo pierden la vista a causa de esta enfermedad. En todas las zonas en las que se da esta situación el arroz es un alimento básico.

    Esta situación podría ser combatida si estas sociedades tuvieran acceso al arroz dorado, una variedad perteneciente a un proyecto público y que se encuentra ya en la fase previa a la comercialización. “Ningún grupo tiene derecho a condenar una tecnología sin justificaciones. Es un acto criminal e inmoral destruir un estudio llevado a cabo según las normas internacionales de seguridad”, reza el comunicado.

    Los sistemas mundiales de regulación de cultivos transgénicos incluyen pruebas científicas exhaustivas en laboratorio y en campo para garantizar así su seguridad tanto para el medio ambiente como para el consumo. Éstas son las pruebas que el Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) y el Departamento de Agricultura de Filipinas llevan realizado en desde hace años. Concretamente desde 2011 se llevan realizando pruebas de campo que finalizarán este año tras haberse demostrado su total seguridad.

    Éste no es el primer acto vandálico anti-transgénico que se da en el mundo, por ello la comunidad científica internacional ha lanzado esta campaña para el rechazo de estos actos ilícitos que van en contra de los derechos de la propiedad y de la libertad. Podéis uniros al rechazo a través de Change.org.

    Fuente: Fundación Antama

    Arroz que protege contra la infección por rotavirus

    Toca Comer. Arroz protege rotavirus. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

    Yoshikazu Yuki, junto con su equipo de la Universidad de Tokio, en Japón, han desarrollado una variedad de arroz que produce un anticuerpo específico de rotavirus, según informan los propios autores en la última edición de la revista ‘Journal of Clinical Investigation‘.

    Tanto los ratones inmunodeficientes como los normales alimentados con el arroz diseñado mediante ingeniería quedaron protegidos contra el rotavirus. Los investigadores también informan de que el arroz mantiene su eficacia incluso después de un almacenamiento a largo plazo y la exposición al calor.

    Este estudio proporciona una estrategia eficaz a bajo costo para la prevención de la infección por rotavirus. Para niños y adultos inmunocomprometidos en los países en desarrollo, la diarrea inducida por rotavirus puede ser potencialmente mortal.

    Aunque las vacunas actuales son muy eficaces en el mundo occidental, no son tan potentes en los países en desarrollo, además de que no son apropiadas para su uso fuera de una ventana de edad muy estrecha o en individuos inmunocomprometidos.

    Artículo de acceso libre en: JCI

    Ecologistas filipinos destrozan investigación

    Toca Comer. Ecologistas filipinos destrozan investigación. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

    Filipinas aprobó el arroz dorado, así que no es de extrañar que ya tengan las típicas turbas de ignorantes y luditas destruyendo los campos de ensayos:

    Hoy, cerca de 400 activistas filipinos destrozaron un ensayo de arroz dorado en Camarines Sur en Filipinas. El arroz dorado es una variedad de arroz que ha sido manipulado genéticamente para producir beta-caroteno, que el cuerpo convierte en vitamina A. El arroz está siendo probado por el Instituto Internacional de Investigación de Arroz, el Departamento de Agricultura de Filipinas, y el Instituto de Investigación del Arroz de Filipinas (PhilRice), para comprender mejor supotencial uso para ayudar a aliviar la deficiencia de vitamina A, que es endémica en muchos países en desarrollo.

    El ejemplo anticientífico de Greenpeace cunde que da miedo.

    Fuente: DE AVANZADA

    Dona arroz gratuitamente

    Toca Comer. Dona arroz gratuitamente . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

    Freerice es un sitio web sin  ánimo de lucro que es propiedad  y soportado por el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.

    Freerice tiene dos objetivos:

    Proporcionar educación a todo el mundo de forma gratuita.
    Ayudar a terminar con el hambre mundial al proporcionar arroz de forma gratuita a personas que padecen hambre.

    Esto es posible gracias a la generosidad de los patrocinadores que se anuncian en este sitio.

    Tal vez es aún mayor  la inversión de su arroz donado, que hace que los seres humanos que padecen hambre, puedan trabajar y ser productivos. En alguna parte del mundo, una persona está comiendo el arroz que le ayudaste a conseguir.

    FREE Rice

    El arroz dorado es mejor que las espinacas

    Toca Comer.  El arroz dorado es mejor que las espinacas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

    Un estudio concluyó que el β-Caroteno del arroz dorado (transgénico) es tan bueno como el β-Caroteno del aceite:

    ANTECEDENTES: El arroz dorado (GR) ha sido modificado genéticamente para ser rico en β-caroteno para su uso como una fuente de vitamina A.

    OBJETIVO: El objetivo fue comparar el valor de vitamina A del β-caroteno en el GR y en las espinacas con el β-caroteno puro en el aceite cuando son consumidos por niños.

    RESULTADOS: Usando la respuesta a la dosis de [(13) C (10)] acetato de retinilo (0,5 mg) como una referencia, los resultados (con el uso de AUC de enriquecimiento molar en los días 1, 3, 7, 14, y 21 después de las dosis etiquetadas) mostraron que las conversiones del β-caroteno puro (0,5 mg), GR β-caroteno (0,6 mg), y la espinaca β-caroteno (1,4 mg) al retinol fueron 2,0, 2,3, y 7,5 a 1 por peso, respectivamente.

    CONCLUSIONES: El β-caroteno en el GR es tan eficaz como el β-caroteno puro en el aceite y mejor que en las espinacas al proporcionar vitamina A a los niños. Un tazón de ~ 100 a 150 gr g cocido (50 g de peso seco) puede proporcionar alrededor del 60% de la ingesta recomendada de nutrientes de vitamina A para niños de entre 6-8 años de edad.

    Fuente:  GMO Pundit

    La ciencia del arroz con leche

    Toca Comer.  La Ciencia del Arroz con leche. Marisol Collazos Soto
    El arroz con leche, un postre típicamente asturiano que es famoso en todo el mundo, cuyos ingredientes son muy comunes: arroz, leche, azúcar, canela en rama, corteza de limón y sal.

    Ingredientes

    En primer lugar, se recomienda que la leche no sea desnatada ni semidesnatada, sino entera, ya que de las tres, es la que contiene mayor proporción de grasa. Esta recomendación se debe a que la grasa aporta mucho sabor y además influye en la textura final, dando cuerpo al postre.
    ¿Qué tipo de arroz debemos elegir para cocinar nuestro arroz con leche? Lo que nos interesa es que el arroz resista bien el largo tiempo de cocción (recuerda que son más de dos horas), ceda sustancias solubles al medio (para darle cuerpo al postre) y absorba el sabor. Para conseguirlo, lo ideal sería un arroz con un contenido intermedio en amilosa y en amilopectina. ¿Qué tipo de arroz presenta estas características? Existen muchos tipos de arroz, pero para el tema que hoy nos interesa, podemos clasificarlo en dos grupos: de grano corto (tipo japónica) y de grano largo (tipo índica). ¿Cuál crees que reúne esas características? Seguro que sabes que el arroz de grano largo es muy duro y apenas absorbe sabor, lo que es debido a su elevada proporción de amilosa. Sin embargo el arroz de grano corto, como por ejemplo, el arroz bomba, presenta un contenido intermedio de amilosa, por lo que cumple los requisitos que hemos mencionado. En definitiva, para elaborar este postre, debemos utilizar  arroz de grano corto.
    En cuanto al arroz, se trata de un cereal que está compuesto principalmente por almidón. El almidón es un polisacárido (es decir, un carbohidrato) que sirve de reserva energética a la semilla y que además protege al embrión de la humedad, ya que está empaquetado de forma que es impermeable al agua. Como ya vimos anteriormente, el almidón está compuesto por dos polisacáridos muy similares: amilosa y amilopectina. La proporción de cada uno de estos polisacáridos en el almidón que contiene el arroz es fundamental, ya que de ello dependen gran parte de las características culinarias de este cereal.

    En el blog Gominolas de Petróleo aparece explicado en detalle todo el proceso, con imágenes muy instructivas.

     

    Marisol Collazos Soto - Rafael Barzanallana