Una niña con un libro de química

La historia empieza con una escena casi novelesca. Con doce años, Mary Engle Pennington encontró un libro de química médica y quedó tan fascinada que se presentó en la Universidad de Pensilvania, cerca de su casa de Filadelfia, para exigir que un profesor le explicara lo que había leído. Él le sugirió que volviera cuando fuera mayor y entonces la ayudaría. Volvió. Y acabó siendo una de las primeras mujeres en doctorarse en esa universidad y la primera jefa del Laboratorio de Investigación de Alimentos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), según relata The Pennsylvania Gazette, la revista de los antiguos alumnos de Penn («Ice Woman»).
Ingresó en la universidad en 1890 y en 1892 habría debido recibir un grado en Química con menciones en Botánica y Zoología, pero la institución no concedía títulos a las mujeres y solo le entregó un «certificado de competencia». La paradoja es notable: tres años después, en 1895, esa misma universidad le otorgó el doctorado, cuando apenas tenía 22 años. Después completó estancias posdoctorales en Penn y en Yale, donde trabajó en química fisiológica hasta 1899 (Engineering and Technology History Wiki; National Women’s Hall of Fame).
Leche limpia en Filadelfia
Como ninguna empresa ni universidad quería contratar a una química, Pennington se contrató a sí misma: en 1898 fundó el Philadelphia Clinical Laboratory, donde realizaba análisis bacteriológicos para unos 400 médicos suscriptores, según el inventario de sus papeles personales conservados en la Biblioteca Nacional Agrícola de Estados Unidos (AGRIS/NAL). Dirigió además el laboratorio clínico del Woman’s Medical College de Pensilvania y entró como bacterióloga en el Departamento de Salud de Filadelfia.
Allí hizo su primer gran trabajo de salud pública: desarrollar técnicas y normas de inspección de la leche. Uno de sus objetivos era acabar con los helados contaminados que se vendían a los escolares; para ello enseñó a los granjeros a manipular la leche cruda y convenció a los vendedores de desinfectar sus recipientes con agua hirviendo. Aquellos estándares se adoptaron después en todo el país (Health News Digest).
«M. E. Pennington», o cómo entrar por la puerta de atrás
Su trabajo llamó la atención de Harvey W. Wiley, jefe químico de la Oficina de Química del USDA, amigo de la familia y figura clave en la aprobación de la Ley de Alimentos y Medicamentos Puros de 1906. Pennington empezó a colaborar con él en 1905 en métodos de conservación en frío. Cuando Wiley quiso ponerla al frente del nuevo Laboratorio de Investigación de Alimentos, creado precisamente para aplicar aquella ley, la candidatura se presentó al examen de función pública firmada con las iniciales «M. E. Pennington», de modo que no se supiera que era una mujer. Obtuvo la máxima puntuación posible, y cuando se descubrió la treta Wiley peleó para que conservara el puesto. Así se convirtió en la primera mujer que dirigió un laboratorio de la agencia que más tarde sería la FDA (National Inventors Hall of Fame; Colorado Railroad Museum).
La cadena de frío, pieza a pieza
Entre 1907 y 1919, Pennington y su equipo investigaron cómo conservar aves, huevos y pescado. Su laboratorio demostró algo que hoy damos por obvio: lo decisivo no es solo enfriar, sino mantener una temperatura baja y constante, porque eliminar las oscilaciones térmicas es lo que mantiene a raya el recuento bacteriano. Estableció normas para el sacrificio y procesado higiénico de las aves, resolvió el problema del control de la humedad en las cámaras frigoríficas y dirigió la investigación sobre el diseño, la construcción y el aislamiento de los vagones de ferrocarril refrigerados con hielo, fijando estándares nacionales (MadeHow).
Su estrategia fue tan científica como política: según la historiadora Lisa Mae Robinson, los trabajos publicados por el laboratorio tranquilizaron a una opinión pública desconfiada del «frigorífico» subrayando las mejoras de las nuevas plantas mecánicas de aves y huevo líquido, y esa combinación de cooperación con la industria e imagen positiva resultó más eficaz a largo plazo que la confrontación (The Philadelphia Citizen).
Durante la Primera Guerra Mundial participó activamente en la Administración de Alimentos de Guerra dirigida por Herbert Hoover, asesorando sobre el transporte de productos perecederos para las tropas. En 1919 dejó el USDA para dirigir el departamento de investigación de la American Balsa Company —materiales aislantes— y entre 1923 y 1931 estuvo al frente del Household Refrigeration Bureau de la Asociación Nacional de Industrias del Hielo, una oficina dedicada a enseñar a las familias a conservar los alimentos en frío con seguridad. Desde 1922 trabajó además como consultora independiente en Nueva York, y durante tres décadas contribuyó al diseño de equipos de refrigeración domésticos y comerciales y a determinar la mejor manera de congelar cada alimento.
Reconocimientos tardíos
Registró cinco patentes y en 1940 recibió la Medalla Garvan (hoy Garvan–Olin), la máxima distinción que la Sociedad Química Estadounidense concedía a las mujeres. Murió en Nueva York el 27 de diciembre de 1952 y está enterrada en el cementerio de Laurel Hill, en Filadelfia. Fue incluida en el National Women’s Hall of Fame, en el Salón de la Fama de ASHRAE y, ya en 2018, en el National Inventors Hall of Fame (Wikipedia).
Cada vez que abrimos la nevera y encontramos huevos, pollo o pescado en buen estado estamos usando una infraestructura invisible —la cadena de frío— que Mary Engle Pennington ayudó a diseñar, normalizar y explicar. No está mal para alguien a quien una universidad le negó un título por ser mujer.
Fuentes consultadas
- The Pennsylvania Gazette, «Ice Woman»: https://thepenngazette.com/ice-woman/
- National Women’s Hall of Fame, Mary Engle Pennington: https://www.womenofthehall.org/inductee/mary-engle-pennington/
- Wikipedia (en inglés), Mary Engle Pennington: https://en.wikipedia.org/wiki/Mary_Engle_Pennington
- National Inventors Hall of Fame: https://www.invent.org/blog/inventors/Mary-Engle-Pennington-Food-Safety
- Engineering and Technology History Wiki: https://ethw.org/Mary_Engle_Pennington
- The Philadelphia Citizen: https://thephiladelphiacitizen.org/mary-engle-pennington-bio/
- Mary E. Pennington Papers, USDA National Agricultural Library (vía AGRIS): https://agris.fao.org/search/en/records/65dddca30f3e94b9e5c637e6
- Science History Institute: https://www.sciencehistory.org/education/scientific-biographies/mary-engle-pennington/
- Mujeres con Ciencia (efemérides y biografías): https://mujeresconciencia.com/2014/10/08/mary-engle-pennington-quimica-bacteriologa/ y https://mujeresconciencia.com/2018/04/12/mary-engle-pennington-ice-woman/
(Texto de unas 900 palabras, sin contar el listado de fuentes.)
Mary Engle Pennington, la mujer que convirtió el frío en una cuestión de salud pública
Nashville, 8 de octubre de 1872 – Nueva York, 27 de diciembre de 1952
Una niña con un libro de química
La historia empieza con una escena casi novelesca. Con doce años, Mary Engle Pennington encontró un libro de química médica y quedó tan fascinada que se presentó en la Universidad de Pensilvania, cerca de su casa de Filadelfia, para exigir que un profesor le explicara lo que había leído. Él le sugirió que volviera cuando fuera mayor y entonces la ayudaría. Volvió. Y acabó siendo una de las primeras mujeres en doctorarse en esa universidad y la primera jefa del Laboratorio de Investigación de Alimentos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), según relata The Pennsylvania Gazette, la revista de los antiguos alumnos de Penn («Ice Woman»).
Ingresó en la universidad en 1890 y en 1892 habría debido recibir un grado en Química con menciones en Botánica y Zoología, pero la institución no concedía títulos a las mujeres y solo le entregó un «certificado de competencia». La paradoja es notable: tres años después, en 1895, esa misma universidad le otorgó el doctorado, cuando apenas tenía 22 años. Después completó estancias posdoctorales en Penn y en Yale, donde trabajó en química fisiológica hasta 1899 (Engineering and Technology History Wiki; National Women’s Hall of Fame).
Leche limpia en Filadelfia
Como ninguna empresa ni universidad quería contratar a una química, Pennington se contrató a sí misma: en 1898 fundó el Philadelphia Clinical Laboratory, donde realizaba análisis bacteriológicos para unos 400 médicos suscriptores, según el inventario de sus papeles personales conservados en la Biblioteca Nacional Agrícola de Estados Unidos (AGRIS/NAL). Dirigió además el laboratorio clínico del Woman’s Medical College de Pensilvania y entró como bacterióloga en el Departamento de Salud de Filadelfia.
Allí hizo su primer gran trabajo de salud pública: desarrollar técnicas y normas de inspección de la leche. Uno de sus objetivos era acabar con los helados contaminados que se vendían a los escolares; para ello enseñó a los granjeros a manipular la leche cruda y convenció a los vendedores de desinfectar sus recipientes con agua hirviendo. Aquellos estándares se adoptaron después en todo el país (Health News Digest).
«M. E. Pennington», o cómo entrar por la puerta de atrás
Su trabajo llamó la atención de Harvey W. Wiley, jefe químico de la Oficina de Química del USDA, amigo de la familia y figura clave en la aprobación de la Ley de Alimentos y Medicamentos Puros de 1906. Pennington empezó a colaborar con él en 1905 en métodos de conservación en frío. Cuando Wiley quiso ponerla al frente del nuevo Laboratorio de Investigación de Alimentos, creado precisamente para aplicar aquella ley, la candidatura se presentó al examen de función pública firmada con las iniciales «M. E. Pennington», de modo que no se supiera que era una mujer. Obtuvo la máxima puntuación posible, y cuando se descubrió la treta Wiley peleó para que conservara el puesto. Así se convirtió en la primera mujer que dirigió un laboratorio de la agencia que más tarde sería la FDA (National Inventors Hall of Fame; Colorado Railroad Museum).
La cadena de frío, pieza a pieza
Entre 1907 y 1919, Pennington y su equipo investigaron cómo conservar aves, huevos y pescado. Su laboratorio demostró algo que hoy damos por obvio: lo decisivo no es solo enfriar, sino mantener una temperatura baja y constante, porque eliminar las oscilaciones térmicas es lo que mantiene a raya el recuento bacteriano. Estableció normas para el sacrificio y procesado higiénico de las aves, resolvió el problema del control de la humedad en las cámaras frigoríficas y dirigió la investigación sobre el diseño, la construcción y el aislamiento de los vagones de ferrocarril refrigerados con hielo, fijando estándares nacionales (MadeHow).
Su estrategia fue tan científica como política: según la historiadora Lisa Mae Robinson, los trabajos publicados por el laboratorio tranquilizaron a una opinión pública desconfiada del «frigorífico» subrayando las mejoras de las nuevas plantas mecánicas de aves y huevo líquido, y esa combinación de cooperación con la industria e imagen positiva resultó más eficaz a largo plazo que la confrontación (The Philadelphia Citizen).
Durante la Primera Guerra Mundial participó activamente en la Administración de Alimentos de Guerra dirigida por Herbert Hoover, asesorando sobre el transporte de productos perecederos para las tropas. En 1919 dejó el USDA para dirigir el departamento de investigación de la American Balsa Company —materiales aislantes— y entre 1923 y 1931 estuvo al frente del Household Refrigeration Bureau de la Asociación Nacional de Industrias del Hielo, una oficina dedicada a enseñar a las familias a conservar los alimentos en frío con seguridad. Desde 1922 trabajó además como consultora independiente en Nueva York, y durante tres décadas contribuyó al diseño de equipos de refrigeración domésticos y comerciales y a determinar la mejor manera de congelar cada alimento.
Reconocimientos tardíos
Registró cinco patentes y en 1940 recibió la Medalla Garvan (hoy Garvan–Olin), la máxima distinción que la Sociedad Química Estadounidense concedía a las mujeres. Murió en Nueva York el 27 de diciembre de 1952 y está enterrada en el cementerio de Laurel Hill, en Filadelfia. Fue incluida en el National Women’s Hall of Fame, en el Salón de la Fama de ASHRAE y, ya en 2018, en el National Inventors Hall of Fame (Wikipedia).
Cada vez que abrimos la nevera y encontramos huevos, pollo o pescado en buen estado estamos usando una infraestructura invisible —la cadena de frío— que Mary Engle Pennington ayudó a diseñar, normalizar y explicar. No está mal para alguien a quien una universidad le negó un título por ser mujer.
Fuentes consultadas
- The Pennsylvania Gazette, «Ice Woman»: https://thepenngazette.com/ice-woman/
- National Women’s Hall of Fame, Mary Engle Pennington: https://www.womenofthehall.org/inductee/mary-engle-pennington/
- Wikipedia (en inglés), Mary Engle Pennington: https://en.wikipedia.org/wiki/Mary_Engle_Pennington
- National Inventors Hall of Fame: https://www.invent.org/blog/inventors/Mary-Engle-Pennington-Food-Safety
- Engineering and Technology History Wiki: https://ethw.org/Mary_Engle_Pennington
- The Philadelphia Citizen: https://thephiladelphiacitizen.org/mary-engle-pennington-bio/
- Mary E. Pennington Papers, USDA National Agricultural Library (vía AGRIS): https://agris.fao.org/search/en/records/65dddca30f3e94b9e5c637e6
- Science History Institute: https://www.sciencehistory.org/education/scientific-biographies/mary-engle-pennington/
- Mujeres con Ciencia (efemérides y biografías): https://mujeresconciencia.com/2014/10/08/mary-engle-pennington-quimica-bacteriologa/ y https://mujeresconciencia.com/2018/04/12/mary-engle-pennington-ice-woman/
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