Composición química del cuerpo humano

Toca Comer. Composición química del cuerpo humano. Marisol Collazos Soto

Elemento
Cantidad/ kg  Cantidad / Mol.
Oxygen   43 2700
Carbon 16 1300
Hydrogen 7 7000
Nitrogen 1 .8 130
Calcium 1 .0 25
Phosphorus 0 .78 25
Sulphur 0 .14 4 .4
Potassium 0 .14 3 .6
Sodium 0 .10 4 .3
Chlorine 0 .095 2 .7
Magnesium 0 .019 0 .78
Silicon 0 .018 0 .64
Iron 0 .0042 0 .075
Fluorine 0 .0026 0 .14
Zinc 0 .0023 0 .035
Rubidium 0 .00032 0 .0037
Strontium 0 .00032 0 .0037
Bromine 0 .00020 0 .0025
Lead 0 .00012 0 .00058
Copper 0 .000072 0 .0011
Aluminium 0 .000061 0 .0023
Cadmium 0 .000050 0 .00044
Boron < 0 .000048 0 .0044
Barium 0 .000022 0 .00016
Tin < 0 .000017 0 .00014
Iodine 0 .000013 0 .00010
Manganese 0 .000012 0 .00022
Nickel 0 .000010 0 .00017
Gold < 0 .000010 0 .000051
Molybdenum < 0 .0000093 0 .000097
Chromium < 0 .0000018 0 .000035
Caesium 0 .0000015 0 .000011
Cobalt 0 .0000015 0 .000025
Uranium 0 .00000009 0 .00000038
Beryllium 0 .000000036 0 .0000040
Radium 3.1×10-14 1.4×10-13

Fuente: Random Science Tools and Calculators

La caída del Imperio Lactobacilo

Toca Comer. Fraude alimentso funcionales. Marisol Collazos SotoTras años aguantando la opresión microbiológica de los probióticos basada principalmente en el Imperio Lactobacilo, la reina de todas las ciencias, la Química, ha servido para aupar a los prebióticos…y todo gracias a mi querida Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)…esos sí que saben.

Los probióticos son alimentos con microorganismos vivos adicionados que permanecen activos en el intestino y ejercen importantes efectos fisiológicos. Ingeridos en cantidades suficientes, se supone que tienen efectos muy beneficiosos, como contribuir al equilibrio de la flora bacteriana intestinal del huésped y potenciar el sistema inmunitario. Además, pueden atravesar el tubo digestivo y recuperarse vivos en las heces, pero también se adhieren a la mucosa intestinal.

Por todo ello, alimentos probióticos como yogures, leches fermentadas, zumos con leche, etc. se han recomendado para prevenir y ayudar a tratar enfermedades como la diarrea, el estreñimiento y exceso de gases, la enfermedad de Crohn, colitis ulcerosas… Además, diferentes trabajos muestran como los probióticos han sido recomendados para mejorar la digestión y estimular las defensas…hasta el irritado de mi colon creía que se calmaría con estos alimentos con bichitos.

Dentro de estos bichitos, perdón microorganismos, que reinan en el mundo probiótico, los Lactobacilos tienen un papel protagonista. Estos Lactobacilos, Lactobacilus o bacterias del ácido láctico (seguro que ya he metido la pata a la hora de nombrarlos) es un género de bacterias Gram positivas anaerobias facultativas, denominadas así debido a que la mayoría de sus miembros convierte lactosa y otros monosacáridos en ácido láctico.

Los Lactobacilos no solamente habitan en el cuerpo humano, sino que gracias al ambiente ácido provocado por la producción de ácido láctico inhiben el crecimiento de bacterias dañinas. Esto ha provocado que, además de que diferentes especies de Lactobacilos hayan sido empleadas industrialmente para la producción de yogur y otros alimentos fermentados, algunas bebidas de yogur contengan Lactobacilos como suplemento dietético.

Dentro de la pandilla de mequetrefes que forman parte del género Lactobacilos, y que tanto bien parece que hacen a la humanidad, destacan los conocidos L. acidophilus, L. bulgaricus, L. casei, L. delbrueckii, L. fermentum, L. gasseri, L. johnsonii, L. lactis, L. paracasei, L. plantarum, L. reuteri, L. rhamnosus y L. salivarius¡¡una banda!!

Pues bien, los supuestos efectos beneficiosos de la introducción de esta banda de pequeños seres vivos en innumerables productos probióticos han dado lugar a que la gran empresa alimentaria, farmacéutica e incluso cosmética, realice campañas de marketing totalmente fuera de lugar con sensacionalistas slogans publicitarios… parecía que el hecho de introducir un “bichito” de estos lo curaba todo.

Pero la comunidad científica ya sospechaba que no era oro todo lo que relucía…y comenzaron las dudas. Se descubrió que ciertos microorganismos no sobrevivían dentro del alimento probiótico en cuestión durante el periodo de consumo recomendado del mismo, otros bichitos no eran capaces de llegar a la molécula diana donde debían cumplir su objetivo ya que morían por el camino, otros llegaban pero no eran capaces de realizar la misión recomendadagentuzilla

Sin embargo, la presión de las grandes multinacionales impidió un reglamento estricto que impidiera los sensacionalistas slogans publicitarios que durante años se han ido anunciando en el etiquetado de estos productos.

Afortunadamente, y tras duras batallas entre autoridades y multinacionales alimentarias, la cordura se  impuso y se publicó el Reglamento 1924/2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos, el cual se ha ido actualizando periódicamente.

En ese Reglamento las condiciones para publicitar supuestas propiedades beneficiosas de un producto se endurecieron muchísimo, algunos dicen que demasiado, y los informes que las empresas alimentarias deben enviar a la EFSA para poder sacar al mercado un producto son tan exigentes que la mayoría de ellos no pasan la criba.

Pues bien, la EFSA acaba de hacer público, a través de su Panel de Expertos en Nutrición, Alergias y Dietéticos, un informe demoledor donde dictamina qué funciones han sido demostradas para ciertos microorganismos y compuestos químicos y cuáles no…y aquí le han dado “pa el pelo” a los microbiólogos y sus probióticos…y a los químicos y nuestros prebióticos nos han regalado los oídos gracias, entre otros compuestos, a nuestra princesa la fibra.

La EFSA ha concluido un estudio que empezó en el 2008 de las alegaciones saludables de cerca de 3000 sustancias que la industria alimentaria ha usado o quiere usar para anunciar sus productos. Y el resultado es demoledor: prácticamente el 80% no estaba probado científicamente o eran tan generales que no se podían comprobar.

Leyendo detenidamente ese informe, y con una sonrisa de oreja a oreja, se puede observar como los Lactobacilos no han salido muy bien parados.

Una empresa de cuyo nombre no me quiero acordar (por ahora) pidió poder publicitar que la combinación en su producto estrella del L. reuteri combinado con el L. rhamnosus aumentaba…¡¡¡ la salud vaginal ¡!!. La petición fue rechazada por falta de pruebas.

Parecía que estos pendejos de los Lactobacilos también servían, ni más ni menos, para proteger a la piel frente a los rayos ultravioleta ¿pero de qué vais? La EFSA ha dictaminado que no solamente no hay pruebas de que el amigo L. johnsonii no sirva para eso…sino tampoco para aumentar las defensas contra los microorganismos del sistema digestivo.

Otra empresa archiconocida intentó publicitar, con un par, que otro de la banda Lactobacilense (¿?), el L. rhamnosus, servía para mejorar “toda la salud digestiva”…La EFSA ha rechazado el expediente al considerar ese término demasiado “vago”…qué diplomáticos…claro que cuando otra empresa pidió que les dejaran anunciar que ese mismo bichejo, el L. rhamnosus, aumenta la mineralización de los dientes, la EFSA los echó a cajas destempladas.

 

Uno de los más queridos por la industria, el L. plantarum, también ha sido rechazado en mi querido informe. Eso de que ayuda a la digestión eliminando las flatulencias y la hinchazónva ser que no.

Los seguidores del Imperio Lactobacilo confiaban en sus dos grandes estrellas…los famosos L. casei y L. fermentum…Pues la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, que en mi opinión se está jugando su integridad, ha sentenciado que estos dos microorganismos no han conseguido demostrar que disminuyan los microorganismos patógenos del sistema digestivo ni que reduzca la incomodidad de una digestión pesada.

Todos estos resultados han provocado una reacción inmediata de la industria alimentaria que se ha visto puesta en jaque. Para muestra un botón. Mi querida Danone, en un eterno enfrentamiento con la EFSA, ha visto como de nuevo le han dado calabazas.

El expediente rechazado de Danone buscaba vincular el Actimel, que contiene Lactobacillus casei con una reducción de las toxinas de Clostridium difficile en el intestino y por lo tanto una reducción de “la incidencia de diarrea aguda”. Danone presentó 18 estudios publicados y en vías de publicación para justificar dicho efecto del L. casei…pues la EFSA le ha contestado a la multinacional que… “si quieres arroz Catalina”…prohibiendo tal publicidad.

La EFSA rechazó el estudio señalando que los datos sobre las toxinas de C. difficile no eran concluyentes, que existían problemas metodológicos en los estudios, que los escenarios de la imputación de datos no eran lo suficientemente amplios, que los motivos del rechazo de los estudios de apoyo como la falta de controles eran pertinentes y que los estudios de biodisponibilidad no mostraban una reducción de las infecciones gastrointestinal o de los agentes patógenos gastrointestinales.

Lo reconozco…hemos jugado sucio. La misión de destrozar el Imperio Bactobacilo no era nada fácil por lo que tuve buscarme un aliado en un microorganismo que años atrás no le dejaron formar parte de dicho Imperio…el Streptococcus thermophilus.

Éste bichejo mediante artes muy dudosas logró sobornar a un Lactobacilo, el traidor L. delbrueckii, y ellos solos comenzaron la matanza. Como premio a su conspiración para derrocar a los Lactobacilos, la EFSA sí que admite que los yogures que contienen L. delbrueckii y otra bacteria, el Streptococcus thermophilus ayudan a las personas con intolerancia a la lactosa a digerir el producto.

Artículo completo en: SCIENTIA

 

 

 

«Los alimentos ecológicos tienen más riesgos sanitarios y no son mejores para el medio ambiente»

Los alimentos ecológicos son hasta cuatro veces más caros y no hay ninguna evidencia científica de que sean mejores para la salud o el medio ambiente, según José Miguel Mulet. Este Doctor en química y profesor de la Universidad Politécnica de Valencia ha publicado el libro «Los productos naturales ¡vaya timo!». Mulet recuerda que las alertas sanitarias en producción ecológica son mayores, aunque reconoce que en porcentajes bajos, y que la normativa que se aplica a estos productos permite en ocasiones prácticas incluso perjudiciales para el medio ambiente.

¿En qué se basa para hacer las afirmaciones recogidas en su libro?

Hay miles de estudios. Los más completos se publicaron en 2009 y 2010. Se revisaron todos los estudios comparativos entre alimentos convencionales y de producción ecológica de los últimos 50 años. Se buscaron diferencias en calidad nutricional o efectos sobre la salud. La conclusión fue que en general las propiedades eran similares. También muchas prácticas autorizadas en agricultura ecológica suponen un mayor nivel de emisiones de dióxido de carbono (CO2) o de otros gases de efecto invernadero, como metano u óxido nitroso. En cuanto al precio, puede llegar a ser tres o cuatro veces más alto. En tiempos de crisis, no creo que aporten nada a la sociedad. La comida, como cualquier otro producto de primera necesidad, debe ser segura y barata. Todo el mundo merece tener acceso a la alimentación.

 

¿Por qué se ha asociado la infección de E. coli a un cultivo de agricultura ecológica?

La E. coli es una bacteria fecal y la agricultura ecológica utiliza fertilizantes naturales, que son ricos en esta bacteria y ocasionan problemas de vez en cuando. No obstante, señalar a los productores españoles ha sido una precipitación irresponsable de las autoridades alemanas.

¿No hay controles de calidad / sanitarios para los productos ecológicos?

En principio, estos productos están sujetos a la misma legislación sanitaria que los convencionales, con alguna salvedad, como el nivel de micotoxinas admitido. Pero a efectos prácticos la producción ecológica es un acto administrativo. La normativa ecológica no se mete en cuestiones de sanidad, seguridad alimentaria o calidad nutricional. Si se cumple el reglamento de agricultura ecológica, la agencia certificadora da el sello. Es como la ITV del coche.

¿Por qué cree que la agricultura ecológica se defiende sin espíritu crítico, a diferencia de otros productos que reciben todo tipo de ataques?

La agricultura ecológica apela a nuestras emociones, no a nuestra razón. Todos queremos proteger el medio ambiente. La cuestión es cómo. A veces, las normativas de los países presentan severas discrepancias y contradicciones entre ellas. La Unión Europea (UE) tiene una, mientras en Estados Unidos coexisten cinco. La normativa europea se basa en que todo lo que se aplique en un cultivo sea de origen natural. Tiene poco de científico y mucho de ideológico. Las propiedades de cualquier material dependen de su composición, no de su origen. No soy contrario a la conservación del medio ambiente, sino a las normas que no sirven para ese fin.

¿Qué hay de malo en querer consumir productos que no han recibido fertilizantes o plaguicidas químicos y han sido respetuosos con su entorno?

En la naturaleza todo es química. La agricultura ecológica también utiliza fertilizantes o plaguicidas. El problema es que la base de su autorización lleva a aberraciones como la utilización de sales de cobre como fungicida, que son muy contaminantes para el suelo y los acuíferos, sin olvidar el impacto ambiental de la minería de cobre. También hay insecticidas como el Espinosad, con poquísima especificidad y fatal para las abejas. Las prácticas ecológicas no siempre son respetuosas con el entorno. Hay insecticidas o fertilizantes de síntesis mucho más específicos y menos agresivos para el medio ambiente, pero no los utilizan por «artificiales». Además, al emplear técnicas que no ofrecen la mejor producción, necesitan más suelo agrícola para alimentar a todo el mundo y este se tiene que quitar al bosque o a la selva. Resulta una producción que tiene poco de ecológica.

¿Qué consejos daría a los consumidores para hacer un consumo crítico de estos productos?

Que consuman lo que más les guste y mejor se ajuste a sus bolsillos. Hoy por hoy, el certificado de producción ecológica no garantiza que sea mejor para el medio ambiente, ni más sano, ni que esté más bueno. Y sobre todo, que intente consumir productos producidos en la UE. Han superado un control de calidad y de impacto ambiental muy riguroso y, además, evita emisiones por el transporte.

Entrevista completa en:  EROSKI CONSUMER

 

 

La prueba del Carbono 13 no engaña, si el jamón ibérico es de bellota

La Universidad de Salamanca y la Denominación de Origen Guijuelo trabajan desde hace año y medio en un proyecto científico basado en pruebas de Carbono 13, para diferenciar los verdaderos jamones ibéricos de bellota de otros que son ricos en ácidos oleicos provenientes de los piensos.

El objetivo, acabar con aquellos jamones que intentan imitar al sabor del ibérico de bellota. La clave, el ácido oleico, un tipo de grasa que produce la bellota, que le da el sabor característico al jamón y que se puede imitar si el cerdo ibérico se alimenta con piensos de soja o girasol, «aunque no haya probado la bellota», ha explicado el secretario de la Denominación de Origen Guijuelo, Jesús Gándara.

El proyecto de investigación lo dirige el catedrático Clemente Recio a través del Departamento de Quí­mica Orgánica de la Universidad de Salamanca y la Estación Tecnológica de la Carne de Guijuelo, dependiente de la Junta de Castilla y León.

Desde hace año y medio se están analizando un total de 26 explotaciones de porcino ibérico ubicadas en las provincias de Salamanca, Cáceres, Badajoz, Sevilla y Córdoba.

En un principio, el cerdo ibérico se considera que es de bellota si en los análisis el resultado obtenido arroja un 54 por ciento de ácido oleico.

Según Gándara, «este análisis se realiza con el tocino del cerdo que hay en la zona lumbar del animal, junto al jamón».

El problema radica en que este ácido oleico no proviene únicamente de la bellota, por lo que se puede disimular a base de legumbres como la soja u oleaginosas como el girasol.

Para combatir este posible fraude, el proyecto de investigación se ha centrado en una técnica de espectrometría de masas que permite, a través de la técnica del Carbono 13, diferenciar si el ácido graso en cuestión, el oleico, proviene de la bellota o de piensos como los elaborados con soja o girasol.

Según la Denominación de Origen Guijuelo, la técnica es similar a la del Carbono 14, que se usa, entre otros fines, para determinar la antigüedad de restos de animales prehistóricos.

El objetivo de este tipo de investigaciones es, a juicio de Gándara, «avanzar en la calidad del jamón ibérico de bellota que cada año lanza al mercado la Denominación de Origen Guijuelo».

En este sentido, de todos los posibles jamones ibéricos de bellota que la pasada campaña entraron en Guijuelo, la Denominación rechazó el 40 por ciento, «por no haber comido la bellota suficiente».

El año pasado, de los 650.000 jamones ibéricos de bellota que se curaron en España, 185.000 fueron certificados por la Denominación de Origen Guijuelo.

Para que un cerdo ibérico sea de bellota tiene que empezar a comerla, como muy tarde, desde los 90 kilos de peso y hasta que se ceba por completo, alcanzando una media de alrededor de 180 kilogramos.

Por cada siete kilogramos de bellota que come un cerdo ibérico, el animal engorda un kilo neto, por lo que es más costoso para el criador engordar los cerdos a base de bellota que si los ceba con pienso.

En el caso del engorde a base de pienso, el cerdo aumenta un kilogramo neto por cada cinco kilogramos que come.

Aún así según la Denominación de Origen Guijuelo, la imitación de la bellota mediante pienso bajará sustancialmente en esta temporada, ya que los costes de los cereales han aumentado drásticamente en los últimos meses, pasando de 18 a 30 céntimos el kilo.

Fuente: Agroinformación

2011, Año Internacional para rehabilitar la imagen de la química

Toca Comer. Año Internacional de la Química. Marisol Collazos Soto

El Año Internacional de la Química se lanzó oficialmente  por la Unesco en París para rehabilitar la imagen de la química, en referencia a la importancia de esta ciencia para la vida cotidiana y el desarrollo sostenible, conservación del medio ambiente, nutrición, acceso al agua, salud, energía, química de nuevos materiales que lleva a grandes avances tecnológicos, sino también «las aplicaciones a veces peligrosas, tóxicos, contaminantes, que se deben enfrentar «señaló el Director General de la Unesco, Bokova.

La química es «a menudo criticada,» como lo que no entendemos «y por lo que es importante hablar de mejorar los conocimientos, según  Nicole Moreau, presidente de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC), y coorganizador.

Simposios y conferencias científicas, exposiciones, reuniones con los investigadores en sus laboratorios o experimentos sobre el agua en miles de escuelas y universidades en el mundo …El Año Internacional de la Química (AIC) se centrará en sus «beneficios» para generar interés en esta ciencia, en particular entre los jóvenes, y educar al público en general, sobre el uso de la química en la vida cotidiana.

«Nos centraremos en la química verde, que puede aportar al debate sobre el cambio climático y la preservación del medio ambiente. La energía solar, los biocombustibles, son parte de la química «dice Bokova.

La química es también «está estrechamente vinculada a la agricultura, la nutrición y la prevención de enfermedades, como muchos objetivos que corresponden a los Objetivos de Desarrollo del Milenio», recuerda, señalando el papel que desempeñan Etiopía, siendo el origen de esta iniciativa.

La AIC es «también una oportunidad para pasar el mensaje a los países en desarrollo, que no deben necesariamente copiar el modelo europeo o americano, como el uso de productos químicos en la agricultura. Debemos evitar cometer los mismos errores «, dijo Bokova.

El año 2011 también marca el centenario del Premio Nobel de Química al descubrimiento de Maria Sklodowska-Curie del radio y el polonio. Una oportunidad ideal para la UNESCO para promover la igualdad entre hombres y mujeres en la educación y la investigación científica.

Fuente: Les Echos

Página del Año Internacional de la Química 2011 (en inglés)

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