La tormenta perfecta acecha al nuevo “oro verde”: el pistacho

El pistacho ha pasado de ser un fruto seco de aperitivo a convertirse en símbolo de lujo gastronómico, ingrediente fetiche de heladerías, pastelerías, cafés, chocolates y productos virales. Pero esa popularidad llega en un momento delicado: la oferta se estrecha justo cuando la demanda se acelera. El Periódico lo resumía como una “tormenta perfecta” sobre el nuevo “oro verde”: menos cosecha, más consumidores y una industria alimentaria que ha descubierto en el pistacho un color, un sabor y un reclamo comercial casi irresistibles.

El primer frente de esa tormenta está en el campo. Estados Unidos, y en particular California, es el gran eje del mercado mundial. La campaña de 2025 fue histórica: el Departamento de Agricultura estadounidense cifró la producción californiana en 1.580 millones de libras de pistacho con cáscara, un 44% más que el año anterior, con un valor de 3.920 millones de dólares. Ese récord, sin embargo, ha dado paso a una campaña 2026 marcada por el calor, la mala polinización y la vecería natural del cultivo.

El episodio climático clave se produjo en marzo de 2026. La NOAA registró el marzo más cálido en 132 años para el conjunto de Estados Unidos continental; California, además, tuvo simultáneamente su marzo más cálido y más seco desde que hay registros. En un cultivo como el pistacho, esa anomalía no es menor: la floración necesita sincronía, frío acumulado y temperaturas que no comprometan la viabilidad del polen.

Investigadores y técnicos del sector californiano han vinculado la ola de calor de marzo con problemas de cuajado y frutos vacíos. UC Davis y el California Pistachio Research Board lanzaron incluso una encuesta a productores para evaluar cómo la variabilidad climática afectó a la floración y al desarrollo del fruto. La producción californiana supera las 600.000 acres y genera más de 2.500 millones de dólares anuales, por lo que una alteración agronómica en el Valle Central se transmite rápidamente al comercio mundial.

Las previsiones reflejan la magnitud del golpe. FreshFruitPortal, citando al Administrative Committee for Pistachios, situaba las estimaciones de la cosecha 2026 en torno a 800 millones de libras, frente a los cerca de 1.600 millones de la campaña previa. Otros análisis de mercado hablan de una caída de al menos el 50% respecto a 2025, con precios al alza en agosto y operadores cautos antes de comprometer contratos a largo plazo.

El segundo frente viene del lado de la demanda. El chocolate de Dubái ha actuado como acelerador cultural y comercial. La versión original, creada en Emiratos Árabes Unidos en 2021 y popularizada en redes desde 2023, combina chocolate, crema de pistacho y kadayif crujiente. Desde entonces, la fórmula ha saltado a tabletas, croissants, helados, batidos, cafés y postres de todo tipo. Associated Press recoge que las ventas unitarias de chocolates rellenos de pistacho en EE UU crecieron un 1.234% interanual en el periodo analizado por NielsenIQ, aunque partieran de una base pequeña.

El resultado es un cambio de uso: el pistacho ya no se demanda solo como fruto seco entero, sino como pasta, crema, granillo, relleno y saborizante. EFEAgro subrayaba que en España el pistacho ha salido del “momento aperitivo” para entrar en cremas, bizcochos, chocolates y otros productos dulces. Esa diversificación tensiona más el mercado porque incorpora compradores industriales que necesitan suministro estable, calidades homogéneas y contratos previsibles.

España observa este escenario como oportunidad y advertencia. La superficie nacional de pistacho alcanzó en 2025 las 89.794 hectáreas, 6.008 más que en 2024, según datos provisionales de ESYRCE recogidos por Pistacho Pro. Castilla-La Mancha concentra el grueso de la expansión, con más de 69.000 hectáreas, seguida a distancia por Andalucía, Extremadura y Castilla y León.

Pero el “oro verde” español no se convierte en dinero de un día para otro. El cultivo exige inversión inicial, manejo técnico, poda, riego o secano bien planificado, procesamiento rápido tras la recolección y varios años de espera hasta obtener cosechas relevantes. Agricultores consultados por elDiario.es advertían de que no basta con plantar y volver al cabo de unos años: el pistachero requiere profesionalización, paciencia y capacidad de procesado.

Ahí está la paradoja: España planta más, pero el mercado necesita pistacho ahora. La entrada en producción es lenta, y muchas explotaciones todavía son jóvenes. Además, la escalada de superficie puede generar cuellos de botella si no crecen al mismo ritmo las plantas de secado, calibrado, partido, pelado y transformación. La ventaja española —proximidad a Europa, clima favorable en zonas interiores y demanda creciente— solo se consolidará si se acompaña de organización sectorial, marca, calidad y contratos industriales.

La tormenta perfecta, por tanto, no significa que el pistacho vaya a desaparecer de los lineales, sino que entra en una fase de volatilidad. Habrá más competencia por el grano de calidad, más presión sobre las industrias que usan pasta o crema, y probablemente más sustituciones, reformulaciones o encarecimientos en productos de pastelería y confitería. Los consumidores seguirán encontrando pistacho, pero quizá lo paguen más caro o lo vean dosificado en recetas donde antes abundaba.

El pistacho se ha convertido en un caso de estudio de la alimentación contemporánea: una moda viral puede reordenar la demanda global, mientras el clima extremo recuerda que la agricultura tiene límites físicos. El nuevo “oro verde” conserva atractivo, rentabilidad potencial y futuro en países como España, pero su brillo ya no depende solo del marketing. Depende del agua, del frío invernal, de la floración, de la logística y de una industria capaz de crecer sin confundir fiebre con estabilidad.

Fuente: César Gámiz

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La esquina de los parados: Del casino del señorito al asentamiento

Hay verdades incómodas que la historia oficial prefiere sepultar bajo el manto del olvido. Existe una amnesia colectiva, a veces interesada y a veces fruto de la ignorancia, sobre lo que significó realmente la vida cotidiana para las clases trabajadoras durante la dictadura franquista y los primeros años de la Transición democrática. Mucha gente hoy no lo sabe; otros, acomodados en el relato de la nostalgia, prefieren no recordarlo; y a muchos más, sencillamente, se les ha «olvidado» que la dignidad laboral en este país no fue un regalo, sino una conquista empañada por décadas de humillación sistemática.

Para comprender el presente del mercado laboral agrario en España, es indispensable mirar hacia atrás, hacia los pueblos de Andalucía, Extremadura o La Mancha de mediados del siglo XX. En aquella España de blanco y negro, el poder económico y social residía en las manos de una burguesía agraria endogámica y despiadada. Mientras los jornaleros sobrevivían en la miseria más absoluta, los terratenientes se concentraban en los llamados «Casinos de los señoritos».

Aquellos casinos no eran meros centros de ocio; eran los templos del feudalismo moderno. Tras sus grandes ventanales, entre copas de coñac, el humo denso de los puros habanos y partidas de cartas donde se apostaban hectáreas de tierra y cortijos enteros como quien juega a los dados, los amos de la tierra decidían el destino de familias enteras.

A las puertas de estos establecimientos se congregaban, desde la madrugada, decenas de hombres exhaustos antes de empezar el día. En muchos municipios andaluces, ese lugar de espera azotado por el frío del invierno y el sol de justicia del verano se bautizó con un nombre tan cruel como preciso: «la esquina de los paraos». Allí, los jornaleros aguardaban con la cabeza gacha la salida de los señoritos o de sus capataces.

El proceso de selección no distaba mucho del mercado de esclavos de siglos anteriores. El señorito o el manijero recorría la fila con mirada escrutadora, examinando la corpulencia de los hombres. No se buscaba la cualificación; se buscaba la fuerza bruta y, sobre todo, la docilidad. Se elegía siempre a los más fuertes para aguantar jornadas de sol a sol y a los «más callaos», a aquellos que la necesidad había despojado de cualquier atisbo de protesta o conciencia de clase. Un gesto rebelde, una queja sobre el salario o la afiliación a un sindicato clandestino significaban la condena al hambre no solo para el trabajador, sino para toda su familia, marcados en la lista negra del pueblo.

Con la llegada de la democracia, la modernización del campo, la mecanización y el acceso a los subsidios agrarios, aquella «esquina de los paraos» pareció desaparecer del paisaje urbano de nuestros pueblos. Las nuevas generaciones crecieron pensando que las escenas de discriminación y vasallaje pertenecían definitivamente a los libros de historia o a las películas del cine neorrealista. Pero la estructura de explotación no se destruyó; simplemente se transformó y cambió de ubicación.

Hoy, varias décadas después, si recorremos las zonas de intensa producción agrícola en el sur y el levante peninsular —los mares de plástico de Almería, los campos de fresas de Huelva o las huertas de Murcia y Lérida—, descubrimos que la dinámicas del sometimiento siguen trágicamente vivas.

Ya no hay casinos con solera en las plazas mayores para este fin, ni las víctimas son los abuelos andaluces o extremeños. Hoy, las nuevas «esquinas de los paraos» se han desplazado a la periferia de la prosperidad: se encuentran en polígonos industriales, naves abandonadas, asentamientos informales de chabolas construidas con maderas y plásticos agrícolas, y campamentos de tiendas de campaña desprovistos de agua corriente, electricidad o saneamiento básico.

A estos lugares acuden cada mañana los empresarios agrícolas, los intermediarios o los manijeros modernos a bordo de furgonetas. El escenario ha cambiado, pero el ritual de la desesperación es idéntico. Cientos de trabajadores, en su inmensa mayoría migrantes en situación administrativa irregular o bajo una extrema precariedad, se agolpan frente a los vehículos con la esperanza de ser elegidos para echar un jornal en el invernadero o en la recogida de la fruta.

Los criterios de selección del siglo XXI son una fotocopia escrupulosa de los del siglo XX. Los encargados buscan brazos resistentes capaces de soportar temperaturas extremas bajo el plástico y, nuevamente, a los más sumisos. La amenaza de la expulsión, la falta de papeles y el miedo a perder el único sustento que les permite enviar unos pocos euros a sus países de origen operan hoy con la misma eficacia coercitiva con la que operaba el miedo al régimen en los años cincuenta. Se tolera el pago por debajo del convenio colectivo, el exceso de horas no pagadas y la ausencia de medidas de seguridad, porque al final de la fila siempre hay alguien más desesperado dispuesto a aceptar peores condiciones.

Es una dolorosa paradoja histórica. Los hijos y nietos de aquellos jornaleros españoles que emigraron a Europa o que esperaban en la «esquina de los paraos» viven hoy en un Estado del bienestar, mientras a pocos kilómetros de sus casas se reproduce el mismo esquema de explotación que sufrieron sus antepasados.

El análisis de esta realidad nos deja una lección contundente: el capitalismo agrario más desregulada no entiende de patria, raza ni color de piel. La discriminación y la precariedad no son una cuestión de origen, sino de clase social. Ayer eran campesinos autóctonos empobrecidos por la guerra y la posguerra; hoy son jóvenes africanos, latinoamericanos o del este de Europa empujados por el hambre y las guerras globales.

Pasan los años, cambian las leyes sobre el papel y se suceden los gobiernos de distinto signo político, pero en el fondo del surco la realidad permanece inalterable. Seguimos siendo los mismos obreros los que apretamos los dientes y tiramos del yugo de la producción, y siguen siendo los mismos amos —o los mismos intereses económicos— los que jarrean, aprietan las tuercas de la productividad y se benefician de un sistema que convierte la necesidad humana en mercancía barata. Recordar «la esquina de los paraos» no es un ejercicio de melancolía, sino una necesidad urgente para comprender que la lucha por la dignidad del trabajo no ha terminado, solo ha cambiado de rostro.

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Cosechando en Europa, reinando en el Golfo: los 71 millones de euros en subsidios agrícolas de la UE que alimentan el imperio de los jeques

Hay noticias que, por mucho que se lean dos veces, no dejan de producir un cortocircuito lógico. Esta es una de ellas: al menos 71 millones de euros procedentes de las arcas de la Unión Europea, dinero destinado a sostener la agricultura y la ganadería del continente, han acabado engordando el patrimonio agrícola de la familia real de los Emiratos Árabes Unidos. Un país que, por si alguien necesita que se lo aclaren, no pertenece a Europa, no es una democracia y no tiene precisamente problemas de liquidez.

El mecanismo: comprar tierra europea, cobrar subsidios europeos

El funcionamiento del esquema es tan simple como escandaloso. La Política Agrícola Común (PAC) constituye la mayor partida presupuestaria de la Unión Europea, un mastodonte que absorbe aproximadamente un tercio de todo el presupuesto comunitario. Hablamos de decenas de miles de millones de euros cada año, diseñados, al menos en teoría, para garantizar la supervivencia del pequeño y mediano agricultor europeo, asegurar la soberanía alimentaria del continente y mantener vivas las zonas rurales que, sin estos fondos, se despoblarían aún más rápido de lo que ya lo hacen.

El problema es que la PAC reparte sus fondos fundamentalmente en función de la superficie de tierra cultivada. Más hectáreas, más dinero. Y ahí es donde entra en juego la familia Al Nahyan, la dinastía gobernante de Abu Dabi.

A través de una red de empresas y sociedades instrumentales, miembros de la familia real emiratí han ido adquiriendo vastas extensiones de terreno agrícola en varios países europeos, con especial intensidad en Rumanía, pero también en otros estados del este del continente donde la tierra es más barata y la supervisión institucional, más laxa. Una vez registrada la propiedad, las ayudas de la PAC fluyen de manera casi automática. No hay ningún requisito de nacionalidad para el beneficiario final, ni un escrutinio real sobre quién se encuentra detrás de las sociedades receptoras. Basta con poseer la tierra y explotarla —o, en algunos casos, aparentar que se explota— para que Bruselas abra el grifo.

Un imperio agrario con denominación de origen europea

Las investigaciones periodísticas que han sacado a la luz esta realidad revelan un patrón deliberado y sostenido en el tiempo. No se trata de una compra puntual ni de una inversión aislada. Estamos ante una estrategia sistemática de adquisición de tierras que ha convertido a entidades vinculadas a la familia real emiratí en algunos de los mayores terratenientes de Europa del Este.

Las cifras son elocuentes: decenas de miles de hectáreas repartidas en explotaciones que producen cereales, oleaginosas y otros cultivos extensivos. Fincas que, sobre el papel, cumplen todos los requisitos para acceder a los pagos directos de la PAC. Y así lo hacen, año tras año, cosecha tras cosecha, transferencia tras transferencia.

Los 71 millones de euros documentados podrían ser, de hecho, una estimación conservadora. La opacidad de las estructuras societarias utilizadas dificulta rastrear el alcance total de los fondos percibidos. Lo que sí está claro es que cada euro que llega a estas macro-explotaciones es un euro que no llega —o que se resta— a un ganadero de Teruel, a un olivarero de Jaén o a un agricultor familiar de la Bretaña francesa que lucha por no cerrar.

La paradoja: dinero público europeo para una autocracia multimillonaria

Conviene detenerse un momento en la magnitud de la paradoja. Los Emiratos Árabes Unidos poseen uno de los fondos soberanos más grandes del planeta, el Abu Dhabi Investment Authority, con activos estimados en más de 900.000 millones de dólares. La familia Al Nahyan acumula una fortuna personal que desafía cualquier cálculo razonable. Hablamos de una dinastía que construye islas artificiales, que posee participaciones en los mayores conglomerados empresariales del mundo y que financia fichajes futbolísticos de centenares de millones sin despeinarse.

Y, sin embargo, esa misma familia cobra subvenciones europeas concebidas para que un pastor de ovejas en los Cárpatos pueda llegar a fin de mes.

Pero la paradoja no es solo económica. Es también política y moral. Los Emiratos Árabes Unidos son una monarquía absoluta donde no existen elecciones libres, donde la libertad de prensa es prácticamente inexistente, donde los derechos laborales de los trabajadores migrantes —que constituyen la inmensa mayoría de la fuerza laboral— son sistemáticamente vulnerados, y donde la disidencia política se castiga con prisión. Es un régimen que la Unión Europea, en cualquier otro contexto, dice querer transformar mediante la promoción de valores democráticos. Pero cuando se trata de repartir dinero agrícola, los valores democráticos parecen quedarse en la puerta.

Un fallo de diseño convertido en escándalo estructural

Sería injusto culpar exclusivamente a los emiratíes. Ellos han hecho lo que cualquier inversor racional haría: aprovechar una oportunidad que el propio sistema les ofrece en bandeja. El verdadero responsable es un marco normativo que lleva décadas premiando la concentración de tierras y penalizando al pequeño productor.

La PAC, reformada múltiples veces desde su creación en 1962, sigue arrastrando un defecto congénito: cuanta más tierra posees, más cobras. Este diseño ha beneficiado históricamente a los grandes terratenientes europeos —aristócratas, fondos de inversión, agroindustrias— mientras los pequeños agricultores reciben migajas. Lo que la entrada de capital del Golfo Pérsico ha hecho es llevar esa lógica perversa hasta su conclusión más absurda.

Las sucesivas reformas han introducido tímidos mecanismos correctores: topes máximos por explotación, pagos redistributivos para las primeras hectáreas, requisitos medioambientales. Pero estos parches han resultado insuficientes. Los topes se eluden fácilmente fragmentando la propiedad en varias sociedades. Los controles sobre el beneficiario final son laxos o directamente inexistentes en varios estados miembros. Y la voluntad política de abordar el problema de raíz brilla por su ausencia, en parte porque algunos de los mayores beneficiarios del sistema son también algunos de los actores con mayor capacidad de lobby en Bruselas.

¿Y ahora qué?

La revelación de estos flujos financieros debería provocar algo más que indignación pasajera. Debería obligar a una revisión profunda de los mecanismos de transparencia y control de la PAC. Como mínimo, Europa debería exigir la identificación clara del beneficiario final de toda subvención agrícola, prohibir que los fondos públicos acaben en manos de estados soberanos extranjeros o sus familias gobernantes, y establecer límites efectivos que impidan que el sistema siga funcionando como una máquina de transferir renta pública hacia quienes menos la necesitan.

Mientras tanto, en algún lugar de Rumanía, un tractor trabaja la tierra que pertenece a un jeque que probablemente jamás la ha pisado. Y en algún lugar de Bruselas, un funcionario firma la transferencia correspondiente. Todo legal. Todo en orden. Todo profundamente obsceno.

Porque si 71 millones de euros de dinero público europeo financiando el imperio agrícola de una autocracia petrolera no es razón suficiente para reformar el sistema, cabe preguntarse qué lo será.

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De los posos de café al campo: fertilizantes innovadores que mejoran la nutrición del cultivo y reducen contaminación

Un equipo de investigadores de la Universidad de Granada (UGR) ha desarrollado un método innovador para convertir los posos de café, uno de los residuos agrícolas y domésticos más abundantes en el mundo, en fertilizantes naturales que mejoran la calidad nutricional de los cultivos y reducen la presencia de contaminantes tóxicos. Este avance ofrece una solución efectiva que impulsa la agricultura sostenible y la economía circular, minimizando el impacto ambiental de los residuos y los fertilizantes químicos convencionales.

Los posos de café constituyen un residuo generado globalmente en cantidades estimadas entre 6 y 8 millones de toneladas anuales. Tradicionalmente, su aprovechamiento ha sido limitado a usos caseros o para compostaje, pero la investigación de la UGR introduce un proceso químico que transforma este material en “bioquelatos”. Estos compuestos orgánicos naturales encapsulan iones metálicos, facilitando su absorción por las plantas y protegiendo a los cultivos de metales pesados y otros contaminantes nocivos.

El proceso desarrollado aplica tratamientos como la activación con hidróxido de sodio y la carbonización hidrotermal a los posos de café, generando fertilizantes que enriquecen cultivos hortícolas con minerales esenciales como hierro y zinc. Estos minerales son fundamentales para la alimentación humana, ya que intervienen en funciones fisiológicas clave como el transporte de oxígeno y el fortalecimiento del sistema inmune.

Para validar la eficacia de estos fertilizantes, los científicos aplicaron el producto en cultivos de pepinos holandeses bajo condiciones de invernadero, comparándolos con ejemplares tratados con fertilizantes comerciales y con otros sin ningún tratamiento. Los resultados fueron claros y prometedores: los pepinos fertilizados con bioquelatos a partir de posos de café mostraron un aumento significativo en la concentración de hierro y zinc, y al mismo tiempo, una reducción considerable de metales tóxicos como cadmio, mercurio y arsénico, cuya presencia representa un riesgo para la salud humana y el medio ambiente.

Este doble efecto —mejora nutricional y reducción de contaminantes— posiciona el uso de posos de café tratados como una estrategia doblemente benéfica: fomenta la producción de alimentos más saludables y seguros, a la vez que contribuye a mitigar la contaminación agrícola inherente al uso excesivo de fertilizantes químicos tradicionales.

Además, este enfoque promueve la economía circular, un modelo productivo que busca reutilizar y valorizar residuos, disminuyendo su impacto ambiental. La reutilización de los posos de café evita que este material termine en vertederos o en la naturaleza, donde podría contribuir a la contaminación, mientras que reduce la dependencia de fertilizantes sintéticos, que conllevan emisiones de gases de efecto invernadero y contaminación química del suelo y aguas.

El trabajo de la Universidad de Granada representa un hito porque traslada los beneficios de este residuo reciclado desde el laboratorio a entornos de producción real, lo que facilitará la aplicación práctica en otras especies vegetales y regiones agrícolas, especialmente en el área mediterránea, una zona con importante producción hortícola y preocupación creciente por la sostenibilidad.

Además, estos fertilizantes pueden mejorar la salud del suelo al aumentar la materia orgánica y estimular la actividad microbiana beneficiosa, lo que contribuye a la retención de humedad y nutrientes, y al fortalecimiento de las plantas frente a plagas y estrés ambiental.

En resumen, esta investigación abre nuevas vías para una agricultura más responsable y eficiente, que integra técnicas de reciclaje y biotecnología para enfrentar los desafíos ambientales y sanitarios actuales. Los posos de café, un residuo casi descartado, están siendo reinventados como un recurso valioso que puede ayudar a garantizar cultivos más nutritivos, seguros y sostenibles para el futuro.

Referencias:
Agrodigital, UGR, Chemosphere, 2025.agrodigital+4​

  1. https://www.agrodigital.com/2025/10/31/posos-cafe-fertilizante-pepinos-ugr/
  2. https://www.ugr.es/universidad/noticias/posos-cafe-mejoran-calidad-seguridad-nutricional-pepinos
  3. https://canal.ugr.es/noticia/posos-de-cafe-mejoran-la-calidad-y-seguridad-nutricional-de-los-pepinos/
  4. https://www.plataformatierra.es/innovacion/residuo-recurso-cafe-impulsa-cultivos-pepino-seguros-nutritivos
  5. https://www.hortidaily.es/article/9780884/los-posos-de-cafe-podrian-mejoran-la-calidad-y-seguridad-nutricional-de-los-pepinos-en-un-invernadero/
  6. https://www.lavozdealmeria.com/agricultura2000/386294/taza-pepino-cafe-transforma-agricultura.html
  7. https://akisplataforma.es/grupos-operativos/grupo-operativo-fertcafe-desarrollo-nuevo-fertilizante-sostenible-mediante
  8. https://www.ugr.es/en/node/50433
  9. https://defeder.es/proyecto-fertcafe-los-posos-de-cafe-el-fertilizante-ecologico-perfecto-para-los-vinedos/
  10. https://digibug.ugr.es/handle/10481/72882
  11. https://es.linkedin.com/posts/university-of-granada_los-posos-de-caf%C3%A9-mejoran-la-calidad-y-seguridad-activity-7389950073880752128-QXEH
  12. https://riunet.upv.es/bitstreams/f0c4277b-5ca0-48f4-aac9-ea3ff5e7dd02/download
  13. https://www.facebook.com/IndeGranada/photos/los-posos-del-caf%C3%A9-mejoran-la-calidad-y-seguridad-nutricional-de-las-hortalizas-/1402075791925308/
  14. https://www.facebook.com/IndeGranada/posts/1402076708591883/
  15. https://www.cope.es/emisoras/andalucia/granada-provincia/granada/noticias/cafe-bebes-descubren-posos-mejoran-pepinos-seguros-20251030_3242051.html

Informe parlamentario alerta que la producción de alimentos en el Reino Unido podría caer un tercio para 2050

Un informe reciente de un grupo parlamentario multidisciplinar advierte que la producción alimentaria del Reino Unido corre un grave riesgo de caer hasta un 32% para el año 2050, si no se implementan reformas urgentes en las políticas agrícolas y el uso de la tierra. Esta caída significaría una reducción significativa en la autosuficiencia alimentaria del país, con un impacto directo en la seguridad alimentaria nacional y una mayor dependencia de las importaciones en un contexto global complejo.

Factores que amenazan la producción

El informe elaborado por el Grupo Parlamentario Interpartidario sobre Ciencia y Tecnología en Agricultura (APPGSTA), con la participación del execonomista jefe de la NFU, Dr. Derrick Wilkinson, señala que varias políticas gubernamentales previstas para los próximos 25 años pueden eliminar hasta una cuarta parte de las tierras agrícolas británicas. Estas políticas incluyen objetivos para la construcción de viviendas, restauración de la naturaleza, energías renovables, plantación masiva de árboles e infraestructuras, afectando principalmente tierras cultivables de alta calidad.

La situación actual y las consecuencias

Actualmente, el Reino Unido enfrenta un estancamiento en el crecimiento de la productividad agrícola debido a políticas fragmentadas, regulación inconsistente y falta de traducción efectiva de los avances científicos en prácticas agrícolas. Si esta situación persiste, la producción interna de alimentos podría disminuir un 32% en términos absolutos, y un 39% per cápita debido al crecimiento poblacional.

Esta reducción en la producción nacional implica una mayor dependencia de alimentos importados justamente en un período de incertidumbre global debido a conflictos, trastornos climáticos y inestabilidad geopolítica, lo que amenaza directamente la seguridad alimentaria del Reino Unido.

Propuesta 30:50:50

Para revertir esta tendencia, el APPGSTA propone un marco estratégico denominado la misión 30:50:50, que tiene como objetivo para 2050 aumentar la producción agrícola británica en un 30%, reducir a la mitad el impacto ambiental de la producción agropecuaria y establecer un objetivo legal de autosuficiencia alimentaria del 75%.

Este marco busca una respuesta coordinada y multisectorial que integre políticas alimentarias, agrícolas y de uso de suelo a nivel gubernamental, priorizando la innovación científica y tecnológica, incluyendo la biotecnología, la inteligencia artificial y la agricultura de precisión.

Recomendaciones clave

El informe destaca la necesidad de proteger las tierras agrícolas más productivas, acelerar la adopción de innovaciones genéticas en cultivos y ganado, crear una iniciativa nacional de datos agrícolas para medir el progreso, y recompensar las mejoras reales en productividad a través de sistemas de apoyo basados en resultados y no en prácticas específicas.

Además, insta a revisar la investigación en ciencias agrarias para asegurar que los descubrimientos se traduzcan en innovaciones aplicables en el campo, fomentando el intercambio de conocimientos y la reducción de brechas en los rendimientos agrícolas.

Una llamada a la acción urgente

George Freeman, presidente del APPGSTA, señaló que la agricultura británica se encuentra en un punto crítico. A pesar de contar con condiciones favorables, ciencia avanzada y un sector agrícola profesional, el estancamiento en crecimiento de la productividad y las presiones sobre el uso del suelo representan un riesgo importante para la capacidad del Reino Unido de alimentar a su población en el futuro.

La expansión de infraestructuras y proyectos de energías renovables en tierras agrícolas se menciona como un factor que puede socavar la producción si no se manejan adecuadamente, enfatizando que la seguridad alimentaria debe considerarse parte integral de la sostenibilidad ambiental.

Conclusión

El informe parlamentario representa una advertencia serena, pero contundente: sin una reforma radical que integre la productividad, la sostenibilidad ambiental y la innovación tecnológica, el Reino Unido podría enfrentarse a un escenario con una caída sustancial de su producción de alimentos para 2050. Se requiere un compromiso político firme y coordinado para garantizar que la agricultura británica no solo sobreviva, sino que prospere de manera sostenible en las próximas décadas.

Este llamado a la acción pone al sector agrícola en el centro de la política nacional, proponiendo un equilibrio entre la protección ambiental y la seguridad alimentaria con miras a garantizar que el Reino Unido pueda alimentar a su población con alimentos locales, en un contexto global cada vez más complejo y desafiante.farminguk+2​

  1. https://www.farminguk.com/news/uk-risks-losing-third-of-food-production-by-2050-report-warns_67487.html
  2. https://www.thegrocer.co.uk/news/parliamentary-group-warns-of-32-drop-in-food-production-without-urgent-action/711409.article
  3. https://www.scienceforsustainableagriculture.com/georgefreeman6
  4. https://www.newfoodmagazine.com/news/257874/parliamentary-group-report-warns-uk-food-production-could-fall-by-a-third-by-2050/
  5. https://www.linkedin.com/posts/chris-elliott-36753120_parliamentary-group-report-warns-uk-food-activity-7391140374876131329-fmkE
  6. https://www.facebook.com/farminguk/posts/-britains-food-future-under-threat-a-new-parliamentary-report-warns-uk-food-prod/1132085362406434/
  7. https://www.instagram.com/reel/DQtngE8DLVQ/

La burbuja del pistacho: cuando el “oro verde” amenaza con invadirlo todo

Mientras en el mundo tecnológico todos hablan de la burbuja de la IA y otros mercados digitales, una burbuja “silenciosa” y menos mediática está creciendo con fuerza en el sector agrícola: la del pistacho. Este fruto seco, conocido coloquialmente como “el oro verde”, ha experimentado un crecimiento explosivo en producción a nivel mundial durante la última década, con una expansión tan significativa que amenaza con saturar los mercados en apenas unos años.plataformatierra+2​

Un crecimiento exponencial en producción

La producción mundial de pistachos ha pasado de alrededor de 637000 toneladas en 2010/2011 a casi 1,4 millones de toneladas en 2024/2025, duplicándose en poco más de una década y marcando dos récords históricos consecutivos. Este aumento ha sido impulsado especialmente por Estados Unidos (particularmente California), Irán, Turquía, así como una significativa expansión en países como España, Australia y Chile.agronewscastillayleon+1​

Este fenómeno se debe a que, años atrás, el pistacho fue presentado en diversos foros como la “superfruta” con gran potencial comercial y altas rentabilidades, por lo que muchos agricultores y fondos de inversión apostaron masivamente por plantar estos cultivos, aprovechando fondos de recuperación y subvenciones que incentivaron la expansión.

¿Una burbuja agrícola?

Algunos expertos definen esta situación como una burbuja agrícola porque, según señalan fuentes de primera mano, la densidad y cantidad de nuevas plantaciones de pistacho está llegando a niveles que en pocos años podrían colapsar el mercado. En palabras coloquiales, “veremos pistachos hasta en la sopa”, lo que obligaría a fuertes ajustes económicos, reducción de precios e incluso pérdidas para muchos productores afectados.plataformatierra​

Esto se explica porque el pistacho tarda cerca de 7 a 10 años en alcanzar plena producción, por lo que la gran oleada de plantaciones iniciada hace un lustro promete una oferta masiva en el corto plazo. Los fondos públicos invertidos en esta expansión, incluyendo parte de los fondos europeos de recuperación, han contribuido a esta situación poco controlada.

Impacto en precios y mercados globales

A pesar del récord en producción y de la buena adaptación del cultivo en climas semiáridos, este crecimiento no ha sido acompañado de un aumento proporcional en la demanda global, generando tensiones en los precios. El pistacho estadounidense domina el mercado mundial, con importantes exportaciones hacia China, India y la Unión Europea. Sin embargo, la saturación podría empujar una caída generalizada en los precios que afectaría a productores de todos los países.libertaddigital+1​

En mercados como España, donde el cultivo ha crecido un 260 % en los últimos años, se teme una sobreoferta que podría desencadenar problemas económicos para los agricultores, especialmente aquellos que adelantaron inversiones con la esperanza de un mercado en alza constante.

¿Qué sigue para el sector?

El desarrollo agrícola masivo en pistachos, incentivado por las inversiones y la fama del fruto, requiere ahora ajustes y regulación para evitar una crisis. La diversificación de cultivos, innovación en técnicas de producción, y una gestión equilibrada entre oferta y demanda serán claves para estabilizar el sector.

Por otro lado, la enorme popularidad del pistacho en snacks y productos procesados, que ha sostenido una demanda creciente hasta 2023, presenta una oportunidad para explorar nuevos mercados y desarrollar productos con valor añadido.

Conclusión

El auge del pistacho es un ejemplo claro de cómo las modas agrícolas, impulsadas por la ciencia y la economía, pueden generar burbujas que amenazan sectores enteros. La visión optimista que se vio hace años acerca del “oro verde” debe ahora ser balanceada con criterios de sostenibilidad, planificación y realismo para que el pistacho no se convierta en una crisis futura y un problema económico global.


Fuentes consultadas:

  • Plataformatierrra.es: “El mercado de frutos secos en 2024/25: recuperación y expansión”plataformatierra​

  • Agronewscastillayleon.com: “El pistacho dispara su producción mundial un 40%”agronewscastillayleon​

  • Avanis.es: “La producción mundial de pistacho crece un 40%”libertaddigital​

  • Agroptimum.com: “Consumo mundial del pistacho”agroptimum​

  1. https://www.plataformatierra.es/mercados/mercado-frutos-secos-2024-2025-recuperacion-expansion
  2. https://www.agronewscastillayleon.com/pistacho-produccion-mundial/
  3. https://canaldica.es/actualidad/el-pistacho-un-mercado-en-expansion-con-sabor-a-futuro/
  4. https://www.revistacampo.es/general/la-campana-de-pistacho-bate-record/
  5. https://keinia.com/es/escasez-de-pistachos-en-2025-tendencias-precios-y-cambios-en-la-industria/
  6. https://www.avanis.es/es/b/la-produccion-mundial-de-pistacho-crece-un-40-por-ciento
  7. https://www.libertaddigital.com/libremercado/2025-06-19/jueves-el-pistacho-conquista-el-mundo-y-espana-un-cultivo-no-apto-para-impacientes-7267506/
  8. https://agroptimum.com/consumo-mundial-del-pistacho-3
  9. https://foodcom.pl/es/panorama-y-analisis-del-mercado-de-frutos-secos-en-2025-informe-global/
  10. https://agroinforma.ibercaja.es/noticias/prensa/furor-por-los-pistachos-las-millonarias-cifras-que-mueve-el-fruto-seco-de-moda.aspx

Neil deGrasse Tyson habla sobre los alimentos modificados genéticamente

Prácticamente todo es transgénico

Tal y como explica Tyson, desde que el hombre es hombre tal y como lo conocemos, se han realizado todo tipo de modificaciones en los alimentos, plantas y animales para poder satisfacer nuestras necesidades (la llamada selección artificial). Ni sandías sin pepitas, ni manzanas dulces existirían en la naturaleza si no fuese por el cruzamiento genético controlado.

Según él, el problema surge de la misma manera que la mayoría de las nuevas ciencias, por miedo a lo nuevo:

Si lo hemos hecho durante miles de años a través de la selección artificial, ¿por qué no se iba a poder realizar dentro de un laboratorio?

Representantes del sector agroalimentario exigen a la UE una política coherente y con base científica

Toca Comer. Representantes del sector agroalimentario exigen a la UE una política coherente y con base científica . Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaLa plataforma ALIMENTOS CONCIENCIA celebró el pasado martes un desayuno de trabajo en el que representantes del sector agroalimentario han exigido a la Unión Europea (UE) una política coherente y con base en evidencias científicas. Productores agrícolas y ganaderos y responsables del comercio de materias primas han mostrado su preocupación por la peculiar situación regulatoria que viven los organismos modificados genéticamente (OMGs) en la UE.

Los miembros de la plataforma rechazaron tajantemente la iniciativa presentada por la Comisión el pasado mes de abril que permitiría a los Estados miembros la adopción de normas nacionales para restringir o prohibir por razones no científicas el uso de OMGs. Una propuesta demagógica, irresponsable e incoherente de la Comisión Europea, ya que va contra el impulso a la innovación y al desarrollo tecnológico que la UE ha marcado entre sus prioridades en la Estrategia 2020.

La plataforma ALIMENTOS CONCIENCIA resaltó la incongruencia de esta propuesta y advierte de los graves efectos que podría tener en un mundo globalizado que cada vez necesita producir más alimentos. Durante el desayuno de trabajo, el estadounidense Wayne Parrott, Profesor del Departamento de Cultivos y Ciencias del Suelo de la Universidad de Georgia, recordó que aunque la gente crea que los alimentos que consumimos hoy han existido toda la vida, no es así.

 

En su exposición citó declaraciones del propio Darwin quien reconoció que el hombre ha alterado tanto las hortalizas que sólo un experto en botánica podría reconocer las variedades silvestres de las que proceden. “Todos los cultivos han sido modificados genéticamente. La modificación genética es una práctica muy antigua, y la ingeniería genética es tan sólo una subcategoría de estas modificaciones”, destacó el experto.

En su exposición, Wayne Parrott resaltó que pese al debate existente en la UE en torno a la biotecnología agraria, la realidad es que los transgénicos forman parte de nuestras vidas desde hace muchos años y son aceptados socialmente. La gran mayoría de la ropa está elaborada con algodón transgénico, al igual que los billetes de toda la zona euro. Otro buen ejemplo es la insulina, obtenida a través de procesos biotecnológicos.

Fuente: fundación Antama

Los transgénicos no son sólo desarrollados por multinacionales

Uno de los grandes mitos que rodean a los cultivos transgénicos es que sólo son desarrollados por multinacionales. Para desmontar esta fábula, ChileBio ha lanzado un nuevo vídeo en el que se detalla cómo grandes países se encuentran invirtiendo en investigación biotecnológica. “Es interesante notar que grandes países en desarrollo como China, India y Brasil y otros pequeños como Bangladesh, Filipinas y Cuba, están apostando fuertemente por el desarrollo de cultivos transgénicos con fondos públicos para solucionar diversos problemas locales que afectan a sus propios agricultores”, explican desde la organización chilena.  El vídeo explica de forma didáctica ejemplos de cultivos transgénicos desarrollados por distintos organismos públicos, centros de investigación independientes y empresas pequeñas que buscan resolver las necesidades de los agricultores y consumidores. Más vídeos de ChileBio en este enlace.

Chefs Mexicanos contra decisión judicial de permitir transgénicos

Toca Comer. Chefs Mexicanos contra decisión judicial de permitir transgénicos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Carta de J.M. Mulet

Estimados chefs Mexicanos:

Leo que hace unos días un juez decidió levantar la moratoria que impedía la utilización de maíz transgénico en vuestro país, moratoria que estaba perjudicando notablemente a los agricultores ya que no pueden competir en igualdad de condiciones con el gigante estadounidense, que ha optado por esta tecnología. Esta decisión judicial debería ser un motivo de alegría, por eso no acabo de entender que 100 de vosotros os hayais juntado y hayais enviado una carta al presidente Peña Nieto para protestar por este motivo. No cuestiono vuestro derecho a opinar, como cualquier otro ciudadano. Quizás podríamos discutir el argumento de autoridad del autodenominado “Colectivo Mexicano de Cocina”. Si habláramos del universo no tiene el mismo valor la opinión de un astrólogo o un astrónomo, a pesar que ambos se ganan el pan mirando las estrellas. De la misma manera, si hablamos de alimentación y de producción de alimentos, no creo que pese lo mismo la opinión de un chef, de un agricultor o de un agrónomo, aunque todas pueden ser estimables.

¿Habéis pensado bien lo que estáis diciendo? Al producir con menores costes el maíz gringo sale a mejor precio y en virtud del tratado de libre comercio se importa a México. Es bastante triste que México, el país que ha dado de comer al mundo ahora sea dependiente del maíz de su vecino del norte. Que México es el país que ha dado de comer al mundo no es una afirmación gratuita. En México se domesticaron especies tan importantes para la alimentación mundial como el tomate (que vosotros llamáis jitomate) o el propio maíz en la primera revolución verde, de hecho, tiene un papel importante [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE]. La segunda revolución verde en la que se produjeron los híbridos de trigo y cereales que permitieron duplicar la producción mundial de alimentos se llevó a cabo por Norman Borlaug y otros colaboradores trabajando en México, y el científico mexicano Herrera Estrella participó en el equipo de Van Montagu que por 4 días fue el primero en obtener una planta transgénica, dando inicio a la tercera revolución verde. Y después de esto, México es dependiente de las importaciones de grano para dar de comer a su pueblo, en parte debido a la moratoria de uso del maíz OGM. El principal proveedor de maíz es Estados Unidos, si, ese país con el que compartís una frontera tan larga y que es el principal productor mundial de OGM. Esto es muy peligroso, por que si algún día deciden no vender maíz, o utilizarlo para otros menesteres como biocombustibles, el precio de un alimento básico se dispara, como [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE]. En ese caso ¿Tenéis algo pensado? ¿Vais a haceros cargo del aumento de precio? ¿Invitareis a comer en vuestros restaurantes a la gente que no pueda permitirse comprar comida por el aumento de precio? Aumentar la producción de maíz evitaría depender de las importaciones americanas y el uso de OGM puede ser una gran herramienta que ayude a conseguir esta soberanía alimentaria, por eso asumo que habeis tenido este factor en cuenta y en caso de que vuelva aumentar el precio, tengáis algo pensado.

Carta completa en: Tomates con genes



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