Tofu ecológico contaminado con botulismo

Toca Comer. Tofu ecológico contaminado con botulismo. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La última alerta en Europa la estamos sufriendo ahora mismo. Una retirada de tofú ecológico de la marca de Energy Shed con un riesgo importante de estar contaminado por botulismo. Aquí está la noticia.

Lo más curioso es que no es que se haya detectado en la fábrica, sino a posteriori cuando el producto ya ha sido distribuido, por lo que se ha tenido que avisar a los consumidores que si lo tienen en casa no se lo coman, como dice la propia empresa.

Y como estas cosas nunca vienen solas, el pasado sábado 26 de abril una niña de 9 años resultó intoxicada por comer unas magdalenas en la súper ecológica y super natural “Fira de la Terra” de Barcelona. Parece ser que se las vendieron sin avisar que contenían marihuana en su composición. la Marihuana, por mucho que digan que es medicinal, es tóxica. Esto no es más de una muestra de la dejadez en los controles que hay en este tipo de producción.

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Café ecológico …. de Galicia y Asturias, en Carrefour

Toca Comer. Café ecológico ....  de Galicia y Asturias, en Carrefour. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En el blog Tomates con genes muestran una de las contradicciones de la agricultura ecológica, según se puede ver en la imagen tomada en un hipermercado Carrefour.

Para empezar ambas marcas llevan el sello europeo de producción ecológica, y además añaden el sello de la agencia que lo ha certificado. Curiosamente una es la gallega y la otra la asturiana. ¿Galicia? ¿Asturias? Claro, «zonas con muchísima tradición en la producción de café». Miro en la etiqueta donde se ha producido y solo encuentro la dirección del importador, que curiosamente, está en Madrid (vaya café más viajado). En uno de los dos especifica que es café de Colombia, aunque no encuentro el logo de “Café de Colombia” que es la silueta de Juan Valdez.

Por lo tanto, no tenemos información sobre el origen. Creo que ya he comentado alguna vez que el tema de la trazabilidad en agricultura ecológica no acaba de estar controlado. Asumiremos que es de sudamérica. Puede ser Colombia, pero también Ecuador o Brasil. La cuestión es que en ninguno de estos países hay un reglamento de producción ecológica. Por lo tanto para poder venderse en Europa con ese sello el certificador tiene que ir y certificar que la producción de ese país se adapte a un standard europeo, que en su país no tiene ninguna validez legal. Obligar a un agricultor a que se adapte a una normativa que no tiene vigencia en su país para poder vender su producto ¿neocolonialismo?

Fuente: Tomates con genes

Agricultura ecológica: nuevo reglamento, nueva aberración

Toca Comer. Agricultura ecológica: Nuevo reglamento, nueva aberración.. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Con fecha ocho de Abril se ha presentado el nuevo reglamento de ejecución de la Agricultura ecológica a nivel de la UE, publicado en el BOE el nueve de Abril. Se supone que a partir de ahora los organismos certificadores de la producción ecológica deben ceñirse a las modificaciones que se recogen en esta publicación para otorgar (o no) la certificación. El nuevo reglamento aparece con un rimbombante título.

Entre otros aspectos se destaca:

El cobre sigue estando autorizado, a pesar se ser tremendamente tóxico. Además la dosis de aplicación es bastante generosa (6 kg/ha) que además dicen que te puedes pasar si lo compensas en un periodo de 5 años. Parece cachondeo que además digan que deben tomarse medidas de reducción de riesgo para no contaminar las aguas o los organismos no dianas ¿qué medidas? ¿poner un cartel para que los insectos se vayan? ¿decirle al cobre que no se filtre? 6 kg cada año en una hectárea. ¿El cobre es biodegradable? Pues ya sabemos que si eso se aplica todos los años, al final el terreno se quedará inservible.

Si los agroecólogos exigen legitimidad y ser tratados como una disciplina científica, que empiecen por demostrarlo. Mirad que pone en el punto 9. Resulta que si el anterior reglamento no mencionaba a los productos homeopáticos, es por que se les había olvidado y tiene el morro de ponerlo así de claro en el reglamento. Claro. Se te olvida y 2 años después sacas otro reglamento para enmendar el error. Parece que se estén excusando por no haber incluido el uso de la homeopatía en su reglamento ¿Boiron no tiene nada que ver?

Lo más doloroso es que esta promoción de la pseudociencia conlleva a una agricultura y ganadería más contaminante por su poca producción. Esta poca producción dispara el precio y hace que solo se la puedan permitir unos pocos, pero la estamos pagando entre todos a golpe de subvención. Le recomiendo a todos los practicantes de agricultura ecológica que la próxima vez que vayan al dentista utilicen un sedante homeopático en vez de anestesia (el sedatif por ejemplo), así experimentarán el efecto que le hace su tratamiento a los pobres animales.

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Fuente:

El consumo de alimentos ecológicos no previene el cáncer

Toca Comer. Frutas y verduras ecológicas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana Según un estudio de la Universidad de Oxford, las mujeres que basan su alimentación en productos ecológicos tienen la misma probabilidad de desarrollar cáncer que otras mujeres que consumen alimentos producidos de manera convencional.

Kathryn Bradbury y sus compañeros de la Cancer Epidemiology Unit de Oxford no han encontrado evidencia alguna de que el consumo regular de alimentos cultivados sin químicos redujera el riesgo total de contraer cáncer.

Los resultados fueron publicados en el British Journal of Cancer.

Los investigadores entrevistaron a unas 600 000 mujeres de 50 años o más, preguntando si comían alimentos ecológicos como parte del Million Women Study. Éstos observaron como muchas de las mujeres desarrollaron 16 tipos de cáncer de los más comunes en un período de nueve años después de la encuesta. Alrededor de 50 mil mujeres desarrollaron cáncer en este periodo.

Los científicos no encontraron diferencias al comparar 180 mil mujeres que nunca probaron alimentos ecológicos, con alrededor de 45 mil mujeres que normalmente se alimentan con este tipo de productos.

Según el autor del estudio, Tim Key, profesor de la Universidad de Oxford:

En este estudio no se encontraron pruebas de que el riesgo global de cáncer en mujeres de mediana edad se redujera si mantenían una dieta a base de productos ecológicos

Los pesticidas son ampliamente utilizados en la agricultura, existiendo una preocupación general por la posibilidad de aumentar el riesgo de cáncer, aunque hasta ahora no ha existido ninguna evidencia lo suficientemente fuerte como para dar respuestas claras.

Las frutas y verduras procedentes de cultivo convencional a veces contienen cantidades muy pequeñas de pesticidas, pero no hay certeza de que éstas aumenten dicho peligro. Aún así aconsejan lavarlas antes de su consumo.

Fuente: Xataka CIENCIA

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La agricultura ecológica: ¿próxima a la implosión?

Toca Comer. La agricultura ecológica: ¿próxima a la implosión?. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Por mucho triunfalismo que exhiban los entusiastas de la agricultura ecológica las cifras siguen bajo mínimos. Realmente representa una fracción ínfima de la alimentación en España, donde no llega al 4% la gente que consume casi todos los días producto ecológico y siendo muy generosos no llega al 20% los que lo consumen una o dos veces por semana. De la misma manera la superficie agrícola destinada a cultivo ecológico sigue siendo ínfima (un 5% del total). 

A pesar de estas cifras modestas están llegando noticias que desde Alemania (el principal consumidor) se está presionando a la comisión Europea para que ponga en vigor una nueva normativa de producción ecológica que sustituya a la actual del 2007  y que esto vaya acompañado de una aplicación más rigurosa. Bueno, pues si esta propuesta triunfa, ya os digo que la agricultura ecológica será como el fin de una estrella, se convertirá en una estrella de neutrones o en una enana blanca o en un agujero negro (gracias @darksapiens), como suele pasar con todos los movimientos que pretenden ser tan ortodoxos y puros que son incapaces de cumplir los requisitos de pureza que exige su propia normativa.

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Lo mucho que nos cuesta la agricultura ecológica

Ya que estamos en un país más o menos democrático y que gozamos de ciertas libertades individuales, dejemos que cada uno coma lo que prefiera. El problema es cuando la elección de unos pocos la tenemos que pagar entre todos, sobre todo cuando esta inversión pública no tiene un retorno o un beneficio general.

Recientemente la Comisión Europea ha publicado el anuario estadístico sobre agricultura ecológica, que rompe muchos de los mitos establecidos por los defensores de la agroecología.  Para empezar, el dato más preocupante se deja para el final, en un anexo: la financiación que ha dado la Unión Europea a los productores ecológicos.

O sea que del 2007 al 2011 Alemania y Austria han recibido casi 250 millones de Euros. Curiosamente aquí España demuestra que en Europa es el último mono, puesto que aquí tenemos una gran paradoja. Veamos la superficie absoluta sembrada en ecológico por paises (página 11):
Toca Comer. Lo mucho que nos cuesta la agricultura ecológica. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana
Sorpresa, España tiene más superficie ecológica que nadie, pero los que más reciben son Alemania y sorprendentemente Austria, que no podemos decir que sea una potencia agrícola. Resulta que cuando dicen que la agricultura ecológica da dinero porque lo exportamos a Alemania, realmente gran parte de ese dinero lo estamos financiando entre todos a costa de nuestros impuestos. Hay que señalar que esto es solo la financiación Europea. Habría que sumar la de los diferentes gobiernos y comunidades autónomas. La agricultura ecológica cuesta una pasta.

Los defensores de la agroecología argumentan que da más trabajo y que sirve para mantener el medio rural y las pequeñas explotaciones familiares. Pues lo siento, estas dos afirmaciones son falsas. Lo dice el informe y no se molesta en disimularlo.

La agricultura ecológica es una mercado burbujero, ficticio. Realmente no está potenciando la vida rural (eso ya lo hace la agricultura convencional) sino todo el entramado burocrático que tiene alrededor de certificadores, inspectores, capacitadores, ONGs que dan cursos de agroecología etc… En el momento en que desaparezcan las subvenciones, desaparece todo. Ahora en España parece que están cambiando la estrategia. Como la gente pasa de comprar ecológico, y más ahora con la crisis, están presionando para tener el mercado asegurado a costa de fondos públicos ¿cómo? Muy fácil, presionando para que en los hospitales y colegios se sirva comida ecológica. Es una forma bastante rastrera de asegurarse las ventas (y por tanto el negocio de los acreditadores y certificadores) a costa del esfuerzo de todos y de la mermada sanidad y educación pública. Por suerte a los agricultores no les va a afectar puesto que ellos continuaran cultivando la tierra y se ahorrarán los gastos de certificación, aunque perderán la subvención ecológica, pero se puede compensar con el aumento de producción. Pero ¿es justo que lo paguemos entre todos?

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La agricultura ecológica es una moda pija llena de clichés y falsos mitos

Toca Comer. La agricultura ecológica es una moda pija llena de clichés y falsos mitos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Comentario aparecido en un post del blog «Tomates con genes«, en NAUKAS.

La agricultura ecológica es una moda pija llena de clichés y falsos mitos. Para empezar no ofrecen un mayor valor nutricional ni representan una mejor garantía en términos de seguridad alimentaria que los alimentos convencionales. De hecho cada año se producen muchísimas más intoxicaciones alimentarias debidas a alimentos ecológicos que a frutas y hortalizas producidas mediante agricultura convencional, a pesar de que su consumo es menor.

Tampoco aseguran una mejor distribución de la producción ni favorecen las compras de proximidad. España cultiva tomates ecológicos que se comercializan en Suecia. Por cierto, durante el transporte por carretera maduran en cámaras.

Otro cliché es el de que impulsa la sostenibilidad de los pequeños agricultores, cosa que tampoco es cierta. Uno de los mayores productores de alimentos ecológicos es el Príncipe Carlos de Inglaterra, cuyas fincas no son precisamente pequeñas huertas. Para ejemplo su granja de Highgrove, que tiene 364 hectáreas dedicadas a la producción ecológica.

Tampoco es cierto que la agricultura ecológica sea más sostenible. Su producción por unidad de terreno es menor que la agricultura convencional, por lo que para producir un número X de toneladas de tomate necesita ocupar una mayor extensión de territorio y, por tanto, su impacto ambiental es mayor.

Por no hablar de la absurda quimiofobia a utilizar fertilizantes sintéticos, que les lleva a emplear sustancias como el sulfato de cobre y el dióxido de azufre (existe un diagnóstico conocido como “síndrome del vegetariano” que está producido por el consumo de alimentos que presentan un exceso de azufre).

En resumen: la agricultura ecológica ni es más respetuosa con el medio ambiente, ni garantiza la supervivencia de los pequeños ganaderos, ni genera una relación económica de proximidad entre productores y consumidores, ni es más nutritiva, ni tampoco presenta una mayor seguridad alimentaria. Simplemente es más pija y más cara. Y como Mulet ha desgranado muy bien en su artículo existe toda una industria de la certificación que vive de ello.

La agricultura orgánica está creando un nuevo colonialismo

Toca Comer. La agricultura orgánica está creando un nuevo colonialismo. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Alexander Grobman trabajó en el primer centro de supercomputación de Perú, en la Junta de Control de Energía Atómica o en grandes corporaciones de semillas como Northrup, King & Co. Ha impulsado proyectos para mantener la diversidad genética de cultivos como el maíz y es defensor de los transgénicos para mejorar la agricultura.

Los agricultores europeos se han visto privados de esta tecnología por cuestión de política, por la fuerza de los partidos verdes en muchos países. En Europa, los agricultores son más ineficientes y la UE equilibra estas ineficiencias con los subsidios, que equivalen al 50% de su presupuesto total. Si en Europa permitieran que entren los transgénicos, podrían bajar bastante esos subsidios, pero también afectaría al consumo de pesticidas, que bajaría, y hay gente de la industria química que tiene intereses. Es complejo.

Muchas ONG, y en algunos casos ciertos Gobiernos de Europa, tratan de llevar la batalla al otro lado del charco, para que también haya un bloqueo a los transgénicos y eso les dé a ellos un estímulo moral. Y en parte lo están consiguiendo. Se está moviendo mucho dinero. En Perú tenemos una plataforma de no a los transgénicos de quince ONG, que tienen gente pagada a tiempo completo: Greenpeace, Third World Network, Oxfam… Pero es que además hay ciertos grupos empresariales que patrocinan los cultivos orgánicos. En Europa algunos grandes productores, como Carrefour, alientan el consumo orgánico y están fomentando el consumo de unos alimentos que al final van más dirigidos a las clases adineradas. Yo no tengo ningún conflicto con eso. Si quieres comprar un orgánico y pagar dos o tres veces más, ese es tu problema, pero mi problema está en que me hagan una campaña contra nosotros, diciendo que somos malos.

El problema es que muchas de estas organizaciones que son fuertes y no solo en Europa sino en EEUU, ya no representan a los pequeños agricultores sino a comerciantes, importadores… Mira por ejemplo el negocio del café. En Perú, un tercio del café que estamos exportando, de alta calidad, es orgánico. Yo tengo una preocupación, porque si alentamos el café orgánico, el productor, que no puede fertilizar ni utilizar insecticidas ni fungicidas para combatir las plagas, tiene rendimientos bajos, casi cuatro veces menos que los que hacen uso de la tecnología. El problema es que si les pagaran ese diferencial en proporción al agricultor por el precio que se paga al final, estaría bien. Pero eso no se lo lleva el agricultor, sino el comerciante o el exportador. Ese dinero al final se queda en Europa y se crea un colonialismo nuevo. Este año, la roya del café [un hongo] ha afectado a 138000 hectáreas en Perú, que se podría haber evitado si se hubiesen utilizado protectores químicos. Esa gente se va a quedar sin ingresos por haber producido café orgánico

Entrevista completa en: Materia

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Despilfarro solidario

Toca Comer.  Despilfarro solidario. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Comenta Pere Estupinyà en su genial libro “El Ladrón de Cerebros” que con todo el dinero que se ha invertido en África en concepto de solidaridad en las últimas décadas este continente podría ser el motor del mundo, no obstante sigue siendo el continente más pobre, por lo tanto queda claro que hay algo del modelo de solidaridad y cooperación que no funciona. Por desgracia el modelo está viciado de partida. Si tienes un dinero limitado y unos recursos limitados, pero de verdad quieres ayudar al desarrollo de una región lo normal sería asegurarte que el proyecto que propones vaya a funcionar y que sus resultados sean cuantificables, de hecho en el MIT hay un laboratorio que se dedica solo a esto, a estudiar que proyectos solidarios van a tener más impacto con menos recursos. El problema es que la gente que distribuye el dinero y la que lo recibe no tiene porque ser la más capacitada ni el proyecto el más adecuado. Por ejemplo: una ONG católica nunca repartirá preservativos aunque sea el medio más adecuado para luchar contra el SIDA, al contrario, predicará la abstinencia. Una ONG protestante lo primero que hará será montar una iglesia y repartir biblias, y muchas otras ONG tienen más interés en imponer su ideología que en ayudar al desarrollo.

Hace tiempo denuncié como algunas ONG como “veterinarios sin fronteras” tienen como único objetivo recaudar dinero para objetivos como:

En ese marco, desde 2008 la CRB-VSF ha venido generando alianzas estratégicas con el CONAMAQ, la CNMCIOB-BS y el MST-B mediante programas y proyectos específicos que tienen el propósito de promover un modelo de desarrollo rural basado en la agroecología, etnoveterinaria, rescate de saberes y tecnología ancestrales, desarrollo de políticas agrarias con enfoque de género, articulación interna de las organizaciones y su relacionamiento sinérgico con otros movimientos campesinos de la región latinoamericana, a razón de temas de común interés“.

Es decir, que un modelo que en Europa solo le sirve a la gente rica, se quiere imponer a base de dinero público en latinoamérica. Otros proyectos son más exóticos como “títeres para la soberanía alimentaria”.

Otras como CERAI directamente reciben financiación de Universidaddes y centros públicos para impartir cursos sobre acupuntura, fitoterapia y homeopatia veterinaria.

El último despilfarro solidario ha venido por obra y gracia de la agencia española de cooperación al desarrollo y ha sido denunciado por el diario Materia:

Resulta que España, principal productor de transgénicos de la Unión Europea está financiando campañas antitransgénicos en Latinoamérica. Estas campañas se dedican a dar por buenos artículos como el de Seralini, que ya ha sido retirado y a difundir información sin ninguna base científica. Por cierto, el uso de los transgénicos ha beneficiado a pequeños propietarios en paises como Argentina, Brasil o la India.

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Ecologismo y transgénicos: una propuesta desde la izquierda (censurada)

Toca Comer.  Ecologismo y transgénicos: una propuesta desde la izquierda . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

NOTA IMPORTANTE: Al igual que hace unos días veíamos cómo se censuraba un artículo por parte de Blogger ante una denuncia de Triodos Bank, hoy hemos comprobado que el artículo de Juan Segovia donde daba su opinión sobre los transgénicos ha desaparecido del Mundo Obrero, donde estaba publicado.

El artículo original puede leerse también en la caché de Google: xurl.es/rx8rd

ECOLOGISMO Y TRANSGÉNICOS: UNA PROPUESTA DESDE LA IZQUIERDA
Parece haber una guerra abierta del movimiento ecologista en general y de los partidarios de la “agricultura ecológica” en particular contra una tecnología conocida como ingeniería genética, y más concretamente contra los organismos genéticamente modificados, los famosos transgénicos. Los enemigos de esta tecnología sostienen que dichos organismos son potencialmente peligrosos para el medio ambiente y el consumo humano y que su producción lleva al agricultor a perder control sobre sus productos en favor de multinacionales como Monsanto.


En cambio los defensores de los organismos genéticamente modificados (entre los que me encuentro) sostenemos que no hay estudios que demuestren la supuesta peligrosidad de estos organismos (lo que no quita que pueda haber algún estudio concreto de algún organismo concreto, en situaciones experimentales muy concretas). A esta falta de pruebas sobre la peligrosidad se suman las numerosas pruebas en sentido contrario, como la que apuntan que estos organismos pueden contribuir a mejorar el medio ambiente, ya sea gracias a la capacidad de algunos para resistir a las plagas (lo que conlleva un menor uso de pesticidas), la menor necesidad de agua para su producción en otros casos y un largo etcétera de mejoras que hacen que los cultivos sean más resistentes y productivos. A estas ventajas medioambientales se suman también otras para la salud humana. Un buen ejemplo de ello es el arroz dorado, que de ser producido en grandes cantidades podría evitar más de un millón de casos de ceguera al año por déficit de beta-carotenos en Asia, o el trigo sin gluten que recientemente se ha desarrollado en la Universidad de Córdoba.


En cuanto al tema de la dependencia tecnológica de multinacionales, debemos recordar que la agricultura mundial ya dependía de estas mismas multinacionales antes de que existieran los transgénicos y por lo tanto estos no pueden ser nunca la causa de esta dependencia. No se trata de estar en contra de esta tecnología como forma de oponerse a las multinacionales, de la misma forma que nuestra lucha contra los abusos de Microsoft o Apple no nos llevan a estar en contra de la informática sino a apostar por el software libre y gratuito. De la misma forma, en agricultura deberíamos apostar por algo parecido, un sistema público de desarrollo de esta tecnología que permita al agricultor acceder a la misma libremente, reduciendo o eliminando la actual dependencia con las multinacionales. Un camino que ya han iniciado muchos países, como Cuba, donde el estado financia la investigación sobre semillas transgénicas que posteriormente llegarán a los agricultores a precio de semillas corrientes. Gracias a esta tecnología, Cuba ha comenzado a cultivar un maíz resistente a la principal plaga de la isla, reduciendo su dependencia del maíz de importación y por lo tanto mejorando su soberanía alimentaria.


Sin embargo, el análisis básico de los ecologistas sobre el modelo agrícola actual es sustancialmente correcto: El sistema de explotación capitalista de la agricultura es un modelo insostenible desde el punto de vista medioambiental que está generando numerosos problemas como la erosión y pérdida del suelo, la contaminación de ríos y acuíferos por culpa de los abonos nitrogenados inorgánicos y de pesticidas, pasando por la desecación de esos mismos acuíferos, la generación de residuos sólidos, la deforestación de grandes zonas de selva tropical para obtener tierras de labor, etc. A todo esto debemos sumar que el actual modelo agrícola es socialmente injusto por que dificulta la supervivencia a los pequeños agricultores y favorece que a las multinacionales acaparar cada vez mayor parte del pastel; haciendo que los pueblos sean cada vez más dependientes de estas compañías y convirtiendo la alimentación en un producto para especular en lugar de un Derecho Humano con el criminal resultado de que millones de personas mueran de hambre. no por la falta de producción de alimentos sino a causa de esa especulación que tan vilmente enriquece a unos pocos.


Frente a este modelo, la respuesta ha sido la agricultura mal llamada ecológica u orgánica, cuyos heterodoxos planteamientos pueden ir desde posturas más o menos basadas en propuestas racionales que se apoyan en investigaciones científicas serias hasta en las ideas metafísicos de ciertos grupos, amantes de concepciones esotéricas sobre “lo natural” que defienden la vuelta a un supuesto pasado idílico en el que vivíamos en “armonía con la naturaleza”. Si bien de los planteamientos de estos últimos poco se puede sacar de utilidad, lo cierto es que gracias a los primeros tenemos conceptos tan valiosos como el de lucha integrada contra las plagas, la combinación de cultivos para aumentar la resistencia frente a enfermedades, el compostaje, la protección del suelo mediante setos y/o técnicas de laboreo adecuadas y otras propuestas que suponen una valiosa contribución a un futuro modelo de agricultura sostenible que garantice el derecho de la humanidad a una alimentación sana y de calidad. Muchos de los defensores de la tecnología transgénica califican a la agricultura ecológica de anticientífica y a sus partidarios de tecnófobos radicales que rechazan irracionalmente el avance tecnológico. Postura esta última irracional, absurda e insostenible, ya que si bien es cierto que dentro de este movimiento hay mucho new age pasado de peyote; lo cierto es que, como reza el dicho, no todo el monte es orégano y agricultores ecológicos hay de muy diverso pelaje: desde luditas radicales a simples agricultores convencionales que ven una oportunidad de conseguir con la moda de “lo orgánico” mejores mercados y un precio más justo por su producto. No obstante, la mayoría de ellos comparten una preocupación genuina por el medio ambiente y la búsqueda de un modelo agrícola alternativo que sea medioambientalmente sostenible y que garantice la soberanía alimentaria de los pueblos. Algo con lo que desde un planteamiento de izquierdas difícilmente puede estarse en contra.


Desgraciadamente, hoy en día estas técnicas por si solas no pueden competir ni de lejos en producción con las de la agricultura tradicional. El producto ecológico es un producto caro que sólo tiene futuro gracias a un sector de la población que posee dos características muy específicas: un poder adquisitivo suficiente para poder hacer frente al sobreprecio que supone esta forma de explotación y la creencia de que estos productos son mejores para su salud personal o que dicho producto tiene ciertas cualidades organolépticas superiores (el consabido tomate “que sabe a tomate de los de antes”) que le lleva a pagar ese sobreprecio. Así, lo que en principio pretende ser una respuesta contra la agricultura capitalista, acaba siendo integrado en este sistema como (ironías de la vida) un producto de lujo. A esto ha contribuido enormemente el hecho de que para considerar a un producto como “ecológico” no tiene que probar que es ambientalmente sostenible, sino solamente que en su producción no se han utilizado productos químicos de síntesis. Es decir, que unos kiwis producidos en Nueva Zelanda sin productos químicos de síntesis y transportados a Europa por avión obtendrían su sello de orgánicos pese a que la huella ecológica debida a ese transporte por avión sea posiblemente muy superior a la de cualquier producto cultivado en las cercanías del lugar de consumo, sea o no orgánico. De la misma forma, será considerado ecológico un producto abonado con abonos orgánicos, aunque estos sean utilizados excesivamente y contaminen (que también pueden) un cauce de agua próximo.


Debemos entender que la actual agricultura ecológica no es hoy en día una alternativa, sino una parte más del modelo capitalista de explotación agrario, que con el marketing de la defensa de “lo natural” tiene como público objetivo a las clases más pudientes de dicho sistema. Plantear una batalla agricultura ecológica contra convencional carece de sentido pues ambas se encuentran integradas en el modelo de mercado capitalista, cada una dirigida a grupos de consumidores diferentes, uno más generalizado y el otro más especializado y pudiente. Frente a esto debemos plantearnos un modelo de producción agraria diferente que sea realmente sostenible para el planeta, que permita garantizar la soberanía alimentaria de los pueblos y una buena calidad de vida al agricultor, y que al mismo tiempo proporcione alimentos de calidad a un coste asequible para cualquier persona. Un modelo así requiere tener en cuenta una gran cantidad de factores, desde los sociales y económicos relacionadas con los medios de producción y la propiedad de la tierra hasta los relacionados con los métodos de producción, como las técnicas de cultivo para emplear o la selección de plantas adecuadas. En este modelo sostenible los transgénicos son una herramienta agrícola más que contribuyen con semillas más resistentes tanto a enfermedades y plagas como a sequías o heladas. Desde esta perspectiva basada en el concepto de producción integrada sostenible, la soberanía alimentaria de los pueblos y la consideración del derecho a comer como un derecho humano fundamental que debe ser garantizado por los poderes públicos mundiales, los cultivos transgénicos son perfectamente compatibles con los planteamientos ecologistas, pudiendo convertirse en una tecnología extremadamente valiosa en la consecución de esos objetivos.


Juan Segovia. Militante del PCA e Izquierda Unida Andalucía y miembro del grupo promotor del Área de Ciencia en Izquierda Unida. Twitter: @juanillosegovia

Fuente: eparquio ddelgado

La agricultura nunca es ecológica

Toca Comer. La agricultura nunca es ecológica. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

“No soy un provocador. Solo hablo de ciencia”. En el debate entre agricultura ecológica y transgénicos, el bioquímico José Miguel Mulet se ha convertido en una voz agitadora científica frente a la causa verde, a la que acuña de “moda y postureo”. “Lo que hay tras el alimento ecológico es publicidad engañosa. Cuesta una pasta al decir que es mejor por ser natural, pero científicamente no lo es”. Este profesor e investigador de Biología Molecular y Celular de Plantas empezó a interesarse por los productos ecológicos al impartir clases de Bioquímica Alimentaria en la Universidad Politécnica de Valencia. La duda de si comer lo natural es más saludable lo movió a rastrear evidencias científicas. Su conclusión se convirtió en un libro y blog titulados Los productos naturales ¡vaya timo!

“Los antitransgénicos son como los negacionistas del cambio climático de la izquierda. Es absurdo prohibir los transgénicos cuando es imposible vivir sin ellos”, sostiene. Mulet alaba el maíz MON810, el único transgénico permitido en la Unión Europa, ya que, dice, permite ahorrar millones de euros en insecticidas y es “una pequeña muestra de lo que está por llegar”. Según su caricatura, lo ecológico es una nostálgica reivindicación del “huerto del abuelo”, y celebra el 13% que ha aumentado la producción transgénica este año en España. Una cifra récord que califica de “apoyo de los agricultores”.

Entrevista completa en: ElPaís.com

Efectos en la salud relacionados con la nutrición de los alimentos orgánicos: una revisión sistemática

Toca Comer. Leche orgánica. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Se realizaron búsquedas sistemáticas en PubMed, ISI Web of Science, CAB Abstracts y Embase  entre el uno de enero 1958 y 15 septiembre 2008 (y actualizada hasta el 10 de marzo de 2010), estableció contacto con expertos en el tema, y  búsquedas manuales. Se incluyeron los artículos revisados ​​por pares con resúmenes en inglés si mostraban una comparación de los resultados de salud que resultaron de consumo o exposición a orgánicos en comparación con los alimentos producidos convencionalmente.

Resultados

De un total de 98727 artículos, se identificaron 12 estudios relevantes. Se utilizó una variedad de diferentes diseños de estudio, hubo ocho informes (67%) de los estudios en humanos, que incluyen seis ensayos clínicos, estudios de cohortes 1 y un estudio transversal y cuatro informes (33%) de los estudios en animales o humanos líneas celulares o suero. Los resultados del estudio más grande sugirieron una asociación de consumo notificado de productos lácteos estrictamente orgánicos con un riesgo reducido de eccema en lactantes, pero la mayoría de los estudios restantes no mostraron evidencia de diferencias en los resultados de salud relacionados con la nutrición que resultan de la exposición a la orgánica o producida de forma convencional de los productos alimenticios. Dada la escasez de datos disponibles, la heterogeneidad de los diseños de estudio utilizados, las exposiciones a prueba, y los resultados de salud estudiados, sin metanálisis cuantitativo estaba justificada.

Conclusión

A partir de una revisión sistemática de la literatura publicada disponible, no hay pruebas de efectos en la salud relacionados con la nutrición que se derivan del consumo de productos alimenticios ecológicos.

Artículo completo en: The American Journal of CLINICAL NUTRITION

Ecologistas filipinos destrozan investigación

Toca Comer. Ecologistas filipinos destrozan investigación. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Filipinas aprobó el arroz dorado, así que no es de extrañar que ya tengan las típicas turbas de ignorantes y luditas destruyendo los campos de ensayos:

Hoy, cerca de 400 activistas filipinos destrozaron un ensayo de arroz dorado en Camarines Sur en Filipinas. El arroz dorado es una variedad de arroz que ha sido manipulado genéticamente para producir beta-caroteno, que el cuerpo convierte en vitamina A. El arroz está siendo probado por el Instituto Internacional de Investigación de Arroz, el Departamento de Agricultura de Filipinas, y el Instituto de Investigación del Arroz de Filipinas (PhilRice), para comprender mejor supotencial uso para ayudar a aliviar la deficiencia de vitamina A, que es endémica en muchos países en desarrollo.

El ejemplo anticientífico de Greenpeace cunde que da miedo.

Fuente: DE AVANZADA

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