Categoría: Orgánicos
La agricultura orgánica está creando un nuevo colonialismo

Alexander Grobman trabajó en el primer centro de supercomputación de Perú, en la Junta de Control de Energía Atómica o en grandes corporaciones de semillas como Northrup, King & Co. Ha impulsado proyectos para mantener la diversidad genética de cultivos como el maíz y es defensor de los transgénicos para mejorar la agricultura.
Los agricultores europeos se han visto privados de esta tecnología por cuestión de política, por la fuerza de los partidos verdes en muchos países. En Europa, los agricultores son más ineficientes y la UE equilibra estas ineficiencias con los subsidios, que equivalen al 50% de su presupuesto total. Si en Europa permitieran que entren los transgénicos, podrían bajar bastante esos subsidios, pero también afectaría al consumo de pesticidas, que bajaría, y hay gente de la industria química que tiene intereses. Es complejo.
Muchas ONG, y en algunos casos ciertos Gobiernos de Europa, tratan de llevar la batalla al otro lado del charco, para que también haya un bloqueo a los transgénicos y eso les dé a ellos un estímulo moral. Y en parte lo están consiguiendo. Se está moviendo mucho dinero. En Perú tenemos una plataforma de no a los transgénicos de quince ONG, que tienen gente pagada a tiempo completo: Greenpeace, Third World Network, Oxfam… Pero es que además hay ciertos grupos empresariales que patrocinan los cultivos orgánicos. En Europa algunos grandes productores, como Carrefour, alientan el consumo orgánico y están fomentando el consumo de unos alimentos que al final van más dirigidos a las clases adineradas. Yo no tengo ningún conflicto con eso. Si quieres comprar un orgánico y pagar dos o tres veces más, ese es tu problema, pero mi problema está en que me hagan una campaña contra nosotros, diciendo que somos malos.
El problema es que muchas de estas organizaciones que son fuertes y no solo en Europa sino en EEUU, ya no representan a los pequeños agricultores sino a comerciantes, importadores… Mira por ejemplo el negocio del café. En Perú, un tercio del café que estamos exportando, de alta calidad, es orgánico. Yo tengo una preocupación, porque si alentamos el café orgánico, el productor, que no puede fertilizar ni utilizar insecticidas ni fungicidas para combatir las plagas, tiene rendimientos bajos, casi cuatro veces menos que los que hacen uso de la tecnología. El problema es que si les pagaran ese diferencial en proporción al agricultor por el precio que se paga al final, estaría bien. Pero eso no se lo lleva el agricultor, sino el comerciante o el exportador. Ese dinero al final se queda en Europa y se crea un colonialismo nuevo. Este año, la roya del café [un hongo] ha afectado a 138000 hectáreas en Perú, que se podría haber evitado si se hubiesen utilizado protectores químicos. Esa gente se va a quedar sin ingresos por haber producido café orgánico
Entrevista completa en: Materia
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Los peligros de la agricultura ‘orgánica’

Mauricio-José Schwarz explica por qué la agricultura ‘orgánica’ es más peligrosa que la industrial:
Los cultivos orgánicos no están sujetos a los mismos requisitos que los cultivos industriales, debido a la presión de los alternativistas. Esto facilita cosas como el brote de E. coli de Alemania, que fue todo un escándalo hasta que su origen se identificó en unos cultivos orgánicos y entonces todos los ecolojetas callaron de modo cómplice aunque murieron 53 personas.
Estos no sólo son los controles en cuanto a higiene, sino en cuanto a uso de pesticidas y en cuanto a características del producto en sí, que no tiene que cumplir los parámetros que sí tienen que cumplir otros cultivos. Por ejemplo, los pesticidas «naturales» de la agricultura orgánica como las soluciones de cobre (que usan como fungicida) se quedan para siempre contaminando la tierra, pues no tienen que ser biodegradables como lo son los modernos pesticidas autorizados. Otro usado frecuentemente, la rotenona, se ha vinculado claramente (en estudios serios, no tipo Séralini) a la enfermedad de Parkinson
Si bien ha habido brotes de E.coli y de salmonella, la desregulación conlleva muchos otros peligros, que también se han materializado.
Por ejemplo, se han hallado productos ‘orgánicos’ con arañas venenosas, ranas vivas, restos metálicos y, en comida ‘orgánica’ para bebés incluso se halló arsénico.
La falta de controles también ha llevado al no-etiquetamiento de productos con ingredientes a los que hay alergias, poniendo riesgo a millones de consumidores.
Y se sabe que los pollos ‘orgánicos’ tienen tres veces más probabilidades de estar infectados con bacilos Campylobacter, que pueden causar parálisis y la muerte, que los pollos industriales.
Mientras tanto, ningún transgénico ha causado jamás ni siquiera un resfriado común, pero las transnacionales naturistas y ‘orgánicas’ pretenden etiquetarlos como si fueran peligrosos.
Fuente: DE AVANZADA
Etiquetas antitransgénicas afectan ventas de ‘orgánicos’

El negocio ‘orgánico’ sufre con las etiquetas antitransgénicos. Ohh, la ironía:
A medida que el logotipo del Proyecto Non-GMO aparece en más y más estantes de las tiendas, algunos miembros de la comunidad del alimento orgánico expresaron la preocupación de que non-GMO le hará daño las ventas de alimentos orgánicos.
«La etiqueta non-GMO amenaza la etiqueta de orgánico del USDA«, dice Greg Lickteig, director de The Scoular Company, que vende cereales orgánicos y no transgénicos. «Dados dos productos en el estante de la tienda de comestibles, siendo uno non-GMO y otro orgánico, el producto no-transgénico será sin duda más barato«.
Rakesh Raniga, presidente de Indianlife Foods, que vende productos verificados tanto orgánicos como del Proyecto Non-GMO, está de acuerdo. «Los productos verificados no-transgénicos serán menos costosos, por lo tanto, algunos consumidores pueden optar por ellos en vez de los orgánicos«.
Lynn Clarkson, presidente de Clarkson Grain, un proveedor de granos orgánicos y no-transgénicos, también considera que non-GMO compite con los productos orgánicos. «Sí, creo que una etiqueta no-transgénica competirá con el sello orgánico de la USDA por el dinero para alimentos de los compradores», dice.
Comer alimentos orgánicos te hace antisocial

Estudio publicado en Social Psychological and Personality Science:
Investigaciones recientes han revelado que los gustos específicos pueden influir en el procesamiento moral, con los sabores dulces que inducen el comportamiento prosocial y gustos desagradables recrudeciendo los juicios morales. No efectos similares se aplican a diferentes tipos de alimentos (golosinas, alimentos orgánicos, etc)? Aunque los alimentos orgánicos a menudo se comercializan con el términos morales (por ejemplo, Té Honesto, Vida de pureza, y Equilibrio Inteligente), ningún estudio hasta la fecha ha investigado hasta qué punto la exposición a los alimentos orgánicos influye en los juicios morales o de comportamiento. Después de ver unos cuantos alimentos orgánicos, golosinas, o alimentos de control, los participantes que estuvieron expuestos a los alimentos orgánicos ofrecieron mucho menos tiempo para ayudar a un desconocido necesitado, y juzgaron las transgresiones morales significativamente de manera más dura que los que vieron los alimentos no orgánicos. Estos resultados sugieren que la exposición a los alimentos orgánicos puede llevar a la gente a afirmar sus identidades morales, lo que atenúa su deseo de ser altruista.
Uno de los investigadores ofreció una hipótesis de por qué pasa esto:
Cuando se trataba de ayudar a un extraño en apuros, los orgánicos también resultaron ser más egoístas, ofreciéndose sólo 13 minutos en comparación con los 19 minutos (para los controles) y 24 minutos (para la gente de golosinas).
«Hay algo acerca de la exposición a los alimentos orgánicos que les hizo sentirse mejor consigo mismos», dice Eskine. «Y eso los volvió un poco cretinos, supongo».
¿Por qué comer mejor nos hacen actuar mal? Eskine dice que probablemente tiene que ver con lo que él llama «licencia moral». «La gente puede sentir como que ha hecho su buena acción», dice.
«Que tienen el permiso o la licencia, para actuar sin ética más tarde. Es como cuando vas al gimnasio y corres unos kilómetros y te sientes bien contigo mismo, por lo que te comes un dulce»
Fuente: GMO Pundit
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Comida del edén: orgánica, católica e intolerante

Eden Foods, la «compañía de comida orgánica y natural más antigua de Norteamérica» se enfrenta a un incierto panorama.
Su gerente y fundador, Michael Potter, había conseguido una clientela de izquierda al afirmar que la misión de su compañía era «contribuir a la evolución pacífica de la tierra». Pues esa clientela ha prometido no volver e iniciaron un boicot de no consumo, al enterarse de que Potter demandó a la administración Obama para evitar pagar la salud anticonceptiva de sus empleadas.
Ahora, Potter cree que su empresa podría sufrir pérdidas irreparables y culpa a la prensa de que sus clientes se enteren de su intolerancia, y ahora también ha demandado a los medios.
Fuente: DE AVANZADA
Historia de Tatiana Vertani, la pseudoambientalista

En Kien y Ke nos cuentan la historia de Tatiana Vertani, a quien presentan como alguien que se salió del ‘sistema’ (?) y que vive en armonía con la madre Tierra, o lo que sea; hasta que uno se encuentra los horribles detalles de esta historia:
Tatiana aprendió a cultivar y a hacer sus alimentos: mantequilla, tortas, pan, quesos, mermelada, ajonjolí, granola y otras comidas que le hicieron más fácil dejar de depender del dinero y comer una dieta orgánica. Después vendría el truque, otro estilo de vida alternativo. De esta forma mientras alguien produce shampoo orgánico alguien se lo cambia por mano de obra en alguna construcción u otro objeto. “Son muchas las personas que están en esta corriente y que viven de otra forma, por eso es posible ayudarnos y aprender siempre algo nuevo”.
De hecho, esto no es salir del ‘sistema’. En primer lugar, la industria ecológica genera millonadas de dólares.
En segundo lugar, la ‘ideología’ orgánica no es más que una corriente hipster de indulgencia elitista, pseudocientífica plagada de bombo. De hecho, la arrogancia de Vertani con su preferencia pseudoambientalista queda perfectamente plasmada en la nota:
La ideología ecológica de Tatiana aumentó con su contacto con los Kogui, a los que ayudó a difundir su marca de café orgánico a través de fotos y videos. “Trabajamos a su ritmo. Aparecen y desaparecen, pero nos enseñaron a respetar a la verdadera Madre. Ellos sí la tienen súper clara porque respetan cada bosque que talan. Están muy conectados y le piden a la tierra permiso antes de hacer cada cosa”.
Ahh, entonces está mal si un occidental lo hace, pero cuando un kogui lo hace no hay problema, porque este tiene el delirio de que el planeta es un ser vivo.
Por si no fuera suficiente, Vertani además es una promotora de la locura antivacunas:
Hace varios años también ella, su novio y varios amigos abandonaron el sistema de salud. “Somos lo que comemos y nosotros nos nivelamos con eso. Muchas personas ya no vacunan a sus hijos y nunca se enferman porque comen saludable”.
Sí – los kogui nuuuuuunca se mueren.
Fuente: DE AVANZADA
Peligro de las huertas en los balcones

Es habitual que bastante gente anden implicados en esta suerte de autoabastecimiento. Es una tendencia bastante creciente en el mundo de los «ricos» y parece estar admitido que proporciona alimentos más saludables que los que nos venden en el comercio, por aquello de los plaguicidas (que no pesticidas, una mala traducción del inglés), la menor posibilidad de contaminación microbiana, ausencia de transporte entre el productor y el consumidor y otra serie de parámetros que permiten adjudicar a esa actividad, un tanto zen, el adjetivo de «sostenible».
Science for Environmental Policy es un boletín de alertas en temas ligados al medio ambiente, patrocinado por la Unión Europea. En un número publicado este martes, resumían los diez artículos más descargados de su web entre todos los referenciados en sus boletines a lo largo de 2012. Y el top es un artículo titulado: ¿Es saludable la horticultura desarrollada en áreas de tráfico intenso?. En él se analizan las concentraciones en metales pesados de diversos productos agrícolas cultivados en balcones y terrazas del centro de Berlín.
Los niveles detectados dependen mucho del metal investigado y de la especie que crezca en el balcón. Por ejemplo, el tomate tiene niveles mucho más bajos de plomo que la acelga, la menta acumula mucho más cromo que las judías verdes o las zanahorias y así podíamos seguir con resultados del mismo tenor. Pero, como conclusión general, las diferentes hortalizas y similares investigadas tienen niveles mucho más altos de cadmio, cromo, plomo, zinc, niquel y cobre que sus parientes vendidas en supermercados de la zona. Así que de saludables nada. Pero que no cunda el pánico, que no voy a hacer sangre con el dato.
Ampliar en: EL BLOG DEL BÚHO
Terapias alternativas en ganadería en la Universidad de Santiago de Compostela

Cuando uno decide dejar de lado la evidencia científica más elemental y asume algo tan acientífico como la agricultura ecológica, es más fácil que crea en otra pseudociencia. Solo hay que ver las numerosas ferias de agricultura ecológica en las que los stands de productos ecológicos (con el sello o no) aparecen todo tipo de terapeutas alternativos, sanadores y echadores de cartas, por lo que uno puede llevarse a casa unas manzanas ecológicas que le cuestan el triple que en cualquier supermercado y además revitalizarse el aura, es decir, que consigues que en el mismo viaje te abran los chakras y la cartera.
Como dice JM Mulet en su entrada Pseudociencia, homeopatía y ganadería ecológica universitaria, el «pack de agricultura ecológica-pseudomedicina no es algo esporádico o una decisión individual de algunos, sino que es algo inherente a la agricultura ecológica». Y como prueba cita el Congreso sobre terapias alternativas en ganadería organizado por la Universidad de Santiago de Compostela. Congreso que, como indica su programa, incluirá prácticas tan acreditadas como la homeopatía, la acupuntura, la quiropráctica o incluso la «etnoveterinaria», es decir, el estudio de técnicas ancestrales para el cuidado del ganado.
Lo cual está muy bien: como todos sabemos, antiguamente los animales estaban sanísimos, no había ningún problema de seguridad alimentaria y los ganaderos obtenían de ellos un rendimiento económico óptimo, pero si eso nos falla siempre podemos tratarlos con agua milagrosamente dinamizada, clavándoles agujas en sus meridianos o haciéndoles un ajuste que elimine sus subluxaciones vertebrales, técnicas todas ellas tan inocuas para el medio ambiente y tan efectivas para el tratamiento de enfermedades como, no sé, el agua de Lourdes, las danzas rituales bajo la luz de la luna o el entierro de cuernos rellenos de boñiga de vaca.
En fin, que seguro que en la Universidad de Santiago habrá quien esté orgulloso de estas cosas. De hecho, hasta presumen de ello en su Xornal. Pero tampoco faltan quienes, desde fuera y hasta desde dentro de la Universidad (como quienes están denunciando este despropósito en las redes sociales, o quienes nos han mandado un correo electrónico avisándonos del disparate) consideran que con este tipo de cosas lo único que hace la USC es llenarse de… bueno, de abono ecológico.
P.S.: Pueden ayudar a difundir la entrada de JM Mulet a través de este enlace.
Fuente: La Lista de la Vergüenza
Etiquetas honestas
Estaba leyendo Sunday Secrets en Post Secret hace poco y una de las tarjetas decía: “mi familia cree que solo compro productos orgánicos… pero a veces solo pego una etiqueta de ‘orgánico’ a los envases”. Me gustó mucho la idea. En estricto sentido, no estaba equivocado al hacer eso – toda la comida es orgánica. Ok, vale, “orgánico” tiene una definición legal específica cuando se habla de productos alimenticios. El tema es que esa definición legal específica está mal. Mal, mal, mal. Mal. Listo, lo dije.
Vemos este tipo de cosas todo el tiempo, especialmente en el etiquetado de alimentos: algunas palabras que son adoptadas y redefinidas para dar la impresión de que un producto es mejor, más seguro o saludable, cuando es poco probable que lo sea. Se usan para dar la impresión de valor añadido, independientemente de si en realidad agregan valor.
“Orgánico”- ¿Qué, exactamente, es comida inorgánica? Bueno, la sal es inorgánica, supongo. Y el agua también. Pero realmente no hay mucho que puedas comer que no contenga compuestos orgánicos.
“Libre de Químicos” – Si tu comida no contiene ningún químico, ¿qué es? ¿Fotones? ¿Materia oscura?
“Natural” – Bueno, ¡eso espero! Comida innatural suena a algo de lo que escribiría H.P. Lovecraft. ¿”El Horror del Sandwich”? ¿”El Brunch de Cthulhu”? O algo así.
Así que ¿qué tal etiquetado de productos que reflejen de manera realista la definición de esas palabras? Bonitas y amigables etiquetas verdes (tienen que ser verdes. Verde significa bueno, ¿no?) con descripciones honestas. Algo así:



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Los “productos naturales” como religión

El mundo moderno está lleno de remedios seculares que tienen claros antecedentes religiosos. Uno de estos sustitutos seculares podría ser el vegetarianismo, especialmente en sus formas más extremas que imponen un tabú alimentario sobre el consumo de animales. Jill Dubisch, una antropóloga cultural, propone estudiar los “aspectos religiosos del movimiento de los productos naturales (comida saludable)” (Vía) partiendo de la definición de religión de Clifford Geertz como un “sistema de símbolos” capaz de producir “disposiciones y motivaciones poderosas, penetrantes y duraderas”.
Según Dubisch, consumir “productos naturales” (health food) significa algo más que seguir una dieta: es una visión del mundo, en la que los “conceptos de maná y tabú orientan la elección de las comidas” y donde “existe una distinción entre lo puro y lo impuro y una preocupación por el mantenimiento de la pureza”. Los seguidores de este movimiento viven bajo una promesa de salvación secular “no en la forma de una vida después de la vida, sino en términos de mejora del bienestar físico, mayor energía, más larga expectativa de vida, libertad de la enferdad y un incremento en la paz mental”.
Obviamente, a la definición de Geertz le faltan los elementos cognitivos más típicos de la religión, en esencia la referencia a entidades sobrenaturales que ejercen algún control sobre las vidas humanas, pero de todos modos los paralelos religiosos son interesantes. Como diría Habermas, los consumidores de “productos naturales” o los veganos más entusiastas y evangélicos, forman parte de movimientos sociales que heredan el “potencial semántico” de la religión tradicional.
Otra semejanza con la religión se observa en las reacciones a las críticas por parte de algunos seguidores de lo “natural” y «saludable». A menudo, al menos en mi experiencia, las reacciones son lo bastante hostiles y emocionales como para sospechar que no estamos tratando simplemente con un tipo de dieta, o incluso con una opinión moral. Los defensores de los “productos naturales” actúan a menudo como si sus elecciones dietéticas fueran “valores sagrados” innegociables, lo cual refuerza la opinión de Dubisch.
Fuente: La revolución naturalista
¿Produce autismo la agricultura ecológica?
Esta pregunta que puede parecer sorprendente, no lo es tanto si nos fijamos en la siguiente gráfica:

Se puede ver una clara correlación, muy estrecha, entre el aumento de casos de autismo y el de ventas de productos de agricultura ecológica, orgánica en el mercado anglosajón. Pero comprobado esto, ¿se puede afirmar que la agricultura ecológica provoca autismo?
Lo que hay que tener claro es que correlación no implica causalidad, es decir, que dos fenómenos estén relacionados de la forma; a más A más B, y a menos A menos B; no implica que A cause B. En nuestro caso, el aumento de la venta de productos de agricultura ecológica correlaciona con el aumento de los casos de autismo, pero no necesariamente es su causa. Se podría dar por la causalidad inversa, el aumento de los casos de autismo puede provocar el de la venta de productos ecológicos por el temor a que los herbicidas o pesticidas sean los causantes de este hecho. Aún más, una tercera variable podría estar implicada, A causa C que a su vez causa B, o incluso esa variable C sea la causa de A y B.
Junto a este aspecto comentado de la correlación, hay que destacar otro que también es un sesgo habitual, “después de, por tanto a consecuencia de”. Solemos pensar que si dos hechos se dan unidos en el tiempo van relacionados, siendo el primero motivo del segundo, pero que algo pase antes de otro acontecimiento no lo convierte en su causa. Como ejemplo habitual podemos pensar en el cantar del gallo, se da antes de que salga el sol, pero el sol no sale a causa de que cante el gallo.
Todo este tema de la agricultura ecológica lo he sacado para tratar, y comprender,el por qué fue erróneo la manera en que se relacionó las vacunas y el autismo. En ese caso se hizo la afirmación no demostrada “la vacuna triple vírica produce autismo”. Se cayó en los dos sesgos antes explicados por lo siguiente; la vacunación se producía antes de la manifestación de los primeros síntomas de autismo, por tanto debiera de ser su casusa, “antes de, causa de”; además, el aumento de inmunizaciones infantiles y el de diagnósticos de TEA, correlación, reforzaban esa idea; a todo ello vino a sumarse las tesis de un mal “científico”, lo que completaba el cuadro que alimentó la vacunofobia.
La única manera de resolver este problema fue la ciencia. Concienzudas investigaciones, que se recogen muy bien en el documental “la guerra de las vacunas” , demostraron que no existe relación entre la vacuna triple vírica y el autismo. Aun así, a pesar de las evidencias, grupos antivacunas, curiosamente muy partidarios de la llamada agricultura ecológica, siguen con sus campañas, manteniendo ideas que no tienen base sólida, y haciendo propaganda contra uno de los avances de la salud que más ha conseguido aumentar nuestra esperanza de vida.
Ampliar: Si no lo creo, no lo veo.