Del humo del cigarrillo al carrito del supermercado: cómo la industria tabacalera moldeó los ultraprocesados que hoy amenazan la salud cerebral

La dieta moderna no es fruto del azar ni de la simple evolución de las preferencias culinarias. Según una reveladora colección de estudios publicados en la edición de julio de la revista American Journal of Public Health (AJPH), el sistema alimentario actual —dominado por productos ultraprocesados— es el resultado de una estrategia deliberada, perfeccionada por las mismas mentes que convirtieron el cigarrillo en un producto global e irresistible.

Las investigaciones actuales sugieren que las tácticas de «Big Tobacco» (las grandes tabacaleras) no solo se limitaron al humo y al papel, sino que se infiltraron en nuestras despensas, rediseñando lo que comemos para maximizar la adicción y el consumo excesivo. Hoy, las consecuencias de este legado no solo se miden en cinturas más anchas o problemas metabólicos, sino en una alarmante crisis de salud cerebral, con un vínculo directo entre los alimentos ultraprocesados y el desarrollo de demencia.

El «Manual de Estrategia» de las tabacaleras en la comida

Durante las décadas de 1980 y 1990, gigantes del tabaco como Philip Morris y R.J. Reynolds realizaron una maniobra que cambiaría la salud pública mundial: adquirieron las compañías de alimentos más grandes de Estados Unidos, incluyendo Kraft, General Foods y Nabisco. Al hacerlo, no solo diversificaron sus carteras financieras, sino que trasladaron décadas de conocimiento sobre ingeniería química, marketing dirigido y psicología de la adicción a la industria alimentaria.

Los estudios publicados en AJPH demuestran que estas empresas aplicaron el mismo «manual de estrategia» que usaron con la nicotina para desarrollar productos alimenticios. Utilizaron expertos en sabores y tecnologías de procesamiento para crear lo que los científicos ahora llaman alimentos «hiperpalatables». Estos son productos que combinan proporciones artificiales de grasas, azúcares y sodio (combinaciones que rara vez se encuentran en la naturaleza) diseñadas específicamente para activar el sistema de recompensa del cerebro de la misma manera que lo hacen las drogas recreativas.

Uno de los ejemplos más citados en las investigaciones es el caso de los Lunchables. Desarrollados bajo la propiedad de Philip Morris, estos paquetes de comida para niños fueron diseñados utilizando estrategias de «desarrollo de productos impulsado por el consumidor», una técnica perfeccionada originalmente para hacer los cigarrillos más atractivos para los jóvenes. Al igual que el tabaco «light» se comercializó para retener a los fumadores preocupados por su salud, la industria alimentaria lanzó versiones «bajas en grasa» de productos ultraprocesados para mantener su cuota de mercado, distrayendo al público de los peligros inherentes de los aditivos y el procesamiento extremo.

Una dieta diseñada para la adicción

La investigación revela una estadística escalofriante: aproximadamente el 60% de la dieta estadounidense promedio consiste actualmente en alimentos ultraprocesados.1 En el caso de niños y adolescentes, esta cifra puede elevarse hasta el 70%. Estos alimentos no son simplemente comida «conveniente»; son formulaciones industriales que a menudo carecen de alimentos integrales y están repletas de colorantes, saborizantes y emulsionantes.

El problema central radica en la capacidad de estos productos para «secuestrar» las señales de saciedad del cuerpo. Mientras que una naranja entera libera azúcar lentamente gracias a su fibra, un refresco o un snack empaquetado golpea el torrente sanguíneo con un «hit» instantáneo de dopamina. Los estudios dirigidos por expertos de la Universidad de Kansas y la Universidad de Michigan en este número especial de AJPH indican que el 70% de la población ya percibe estos alimentos como adictivos, comparando su impacto con el del alcohol o el tabaco.

La industria ha pasado años restando importancia a estas propiedades adictivas. Tal como las tabacaleras negaron durante décadas que la nicotina fuera adictiva, la industria alimentaria actual a menudo etiqueta sus productos como una «elección personal», desviando la responsabilidad hacia el consumidor y evitando regulaciones más estrictas sobre la formulación de sus productos.

El precio de la conveniencia: Demencia y deterioro cognitivo

Quizás el hallazgo más alarmante de esta nueva ola de estudios es la conexión entre los ultraprocesados y la salud del cerebro. Históricamente, se sabía que estos alimentos contribuían a la obesidad, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.3 Sin embargo, la investigación liderada por la Dra. Cindy Leung de la Escuela de Salud Pública T.H.3 Chan de Harvard, publicada en este número de julio, establece una relación preocupante con la salud cognitiva en adultos mayores.

El estudio analizó datos de más de 5,000 adultos durante casi una década y encontró que aquellos que consumían las mayores cantidades de alimentos ultraprocesados tenían un 58% más de riesgo de desarrollar demencia y un 46% más de riesgo de sufrir deterioro cognitivo leve.3

¿Por qué ocurre esto? Los científicos sugieren varios mecanismos «biológicamente plausibles». Primero, los aditivos y el procesamiento extremo provocan una inflamación sistémica que afecta directamente al cerebro. Segundo, la alteración del microbioma intestinal causada por estas dietas envía señales negativas al sistema nervioso central. Finalmente, las enfermedades metabólicas causadas por estos alimentos (como la hipertensión y la resistencia a la insulina) son factores de riesgo conocidos que dañan los vasos sanguíneos cerebrales, acelerando el declive cognitivo.

Por el contrario, el estudio también trajo una nota de esperanza: aquellos que consumían principalmente alimentos mínimamente procesados, como frutas, verduras y granos integrales, mostraron un riesgo significativamente menor de demencia, lo que subraya que el daño puede mitigarse mediante cambios sistémicos en la dieta.

De la responsabilidad individual a la acción gubernamental

La conclusión colectiva de los investigadores en AJPH es clara: el consumo masivo de ultraprocesados no es un fallo moral de los individuos, sino el resultado de un entorno alimentario «amañado». Al enmarcar la nutrición únicamente como una cuestión de «elección personal», la industria protege sus beneficios mientras el sistema de salud pública colapsa bajo el peso de enfermedades crónicas evitables.

Expertos en política alimentaria, como Marion Nestle, instan ahora a los legisladores a tratar a la industria de los ultraprocesados con la misma firmeza con la que se trató al tabaco. Esto incluye:

  1. Restricciones de marketing: Prohibir la publicidad de productos hiperpalatables dirigida a niños, emulando la prohibición de dibujos animados en las cajas de cigarrillos.
  2. Etiquetas de advertencia: Implementar sellos frontales claros que alerten sobre el exceso de azúcares, grasas saturadas y sodio, así como sobre el nivel de procesamiento.
  3. Impuestos y subsidios: Gravar los productos dañinos y utilizar esos fondos para hacer que los alimentos frescos y mínimamente procesados sean más asequibles y accesibles.
  4. Transparencia científica: Exigir mayor claridad sobre la financiación de estudios nutricionales por parte de corporaciones que buscan proteger sus intereses comerciales.

Conclusión

El legado de Big Tobacco en nuestra dieta es una sombra larga que ha durado más de cuarenta años. Al rediseñar la comida para que fuera tan adictiva como un cigarrillo, las empresas no solo cambiaron lo que comemos, sino cómo funcionan nuestros cerebros. El hecho de que el 60% de nuestra alimentación diaria sea de origen industrial es una señal de alerta que ya no podemos ignorar.

La evidencia publicada en el American Journal of Public Health nos recuerda que estamos ante una crisis de salud pública que requiere medidas estructurales. Proteger nuestra salud mental y física en la vejez depende, en gran medida, de nuestra capacidad para desmantelar un sistema alimentario diseñado por la industria del tabaco para el exceso, y reconstruir uno basado en la nutrición real, la transparencia y la prevención. La ciencia ha hablado; ahora la pregunta es si los gobiernos tendrán la voluntad política para actuar antes de que la epidemia de demencia y enfermedades crónicas sea irreversible.

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La obesidad en el mundo: se frena en países ricos, pero se dispara en los más pobres

Durante décadas, la obesidad ha sido descrita como una epidemia global en expansión imparable. Sin embargo, un estudio publicado recientemente en la revista científica Nature introduce matices importantes en ese relato: mientras que en los países de renta alta la prevalencia de la obesidad parece haberse estabilizado —e incluso reducido ligeramente en algunos casos, comenzando por niños y adolescentes antes que por adultos—, en la mayoría de países de renta baja y media la tendencia sigue siendo al alza, y en algunos casos se está acelerando. El hallazgo, lejos de ser una buena noticia universal, pone de manifiesto una fractura global profunda en materia de salud pública.


Un giro inesperado en los países ricos

El análisis, elaborado por el consorcio NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC) a partir de datos de más de 190 países y con una muestra que abarca a cientos de millones de personas durante varias décadas, es uno de los estudios más amplios y rigurosos realizados hasta la fecha sobre tendencias en el índice de masa corporal (IMC) a nivel mundial.

Uno de sus hallazgos más llamativos es que en naciones como Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá y varios países de Europa occidental, las tasas de obesidad infantil y adolescente comenzaron a estabilizarse o incluso a descender levemente desde finales de la década de 2000 y principios de 2010. Posteriormente, esa misma tendencia se fue trasladando a la población adulta, aunque de forma más tenue y con importantes diferencias según el grupo socioeconómico, el sexo y la etnia.

Los investigadores apuntan a varios factores que podrían explicar esta ralentización en los países más ricos: la implantación de políticas públicas de salud —como la regulación de la publicidad de alimentos ultraprocesados dirigida a menores, los impuestos sobre bebidas azucaradas, los programas de educación nutricional en escuelas o el etiquetado frontal de alimentos—, junto con una mayor conciencia social sobre los riesgos asociados al sobrepeso. También se menciona el papel, todavía en debate, de los nuevos fármacos para el control del peso basados en agonistas del receptor GLP-1, como el semaglutide, aunque su introducción es demasiado reciente para explicar las tendencias observadas en el estudio.


El otro lado del espejo: la aceleración en países de renta baja y media

Sin embargo, el panorama que describe el mismo estudio para el resto del mundo es muy diferente. En grandes partes de África subsahariana, Asia meridional, el Pacífico y América Latina, la obesidad no solo no se ha detenido, sino que ha seguido creciendo a un ritmo sostenido o incluso más rápido que en décadas anteriores. En algunos países, las prevalencias han pasado de ser casi marginales a situarse en niveles que hace apenas veinte años eran propios de las naciones más industrializadas.

Este fenómeno responde a una confluencia de factores estructurales: la urbanización acelerada, que aleja a las poblaciones de dietas tradicionales y estilos de vida más activos; la penetración masiva de la industria alimentaria global, que inunda los mercados locales con productos ultraprocesados baratos y de alta densidad calórica; la reducción del trabajo físico asociada al desarrollo económico; y, paradójicamente, décadas de políticas de salud centradas casi exclusivamente en la desnutrición, que ignoraron el otro extremo del espectro nutricional.

Lo que hace especialmente preocupante la situación en estos países es que, a diferencia de lo ocurrido en Occidente, la obesidad llega en muchos casos antes de que los sistemas sanitarios estén preparados para afrontarla. Enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer —todas ellas estrechamente vinculadas al exceso de peso— representan ya una carga creciente para sistemas de salud que en muchos casos siguen lidiando simultáneamente con enfermedades infecciosas y desnutrición. Es lo que los expertos denominan la «doble carga de la malnutrición».


La paradoja de la desigualdad dentro de los propios países

El estudio también pone el foco en algo frecuentemente olvidado: la obesidad no afecta por igual a todos los grupos sociales dentro de un mismo país. En las naciones de renta alta, la estabilización o leve reducción observada beneficia principalmente a los grupos con mayor nivel educativo y económico, mientras que las poblaciones más vulnerables —con menos acceso a alimentos saludables, menos tiempo libre para hacer ejercicio y mayor exposición a entornos obesogénicos— siguen presentando tasas en aumento. La desigualdad, en definitiva, también tiene kilos.

En los países de renta baja y media, el patrón histórico que asociaba la obesidad con la riqueza también está cambiando: cada vez más, son las poblaciones urbanas de clase media y baja las que muestran los mayores incrementos, atrapadas entre el abandono de los alimentos tradicionales y la imposibilidad de acceder a alternativas saludables asequibles.


Qué nos dice la ciencia sobre las soluciones

Los autores del estudio y numerosos expertos consultados por medios especializados coinciden en que los datos apuntan con claridad hacia la necesidad de políticas públicas específicas, adaptadas al contexto de cada país, y sostenidas en el tiempo. No existe una solución única.

En los países de renta alta, donde la tendencia muestra señales de mejora, el reto es consolidar los avances y extenderlos a los grupos más desfavorecidos. En los países de renta baja y media, la urgencia es diseñar e implementar políticas preventivas antes de que la epidemia alcance proporciones aún más difíciles de revertir. Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) llevan años reclamando medidas como la regulación de la publicidad alimentaria, la fiscalidad sobre productos poco saludables, la mejora del etiquetado, la promoción de entornos que faciliten la actividad física y el apoyo a sistemas alimentarios locales y sostenibles.

Lo que el estudio de Nature deja meridianamente claro es que la batalla contra la obesidad está lejos de estar ganada, y que celebrar los progresos en unos pocos países sin atender la situación del resto del mundo sería un error mayúsculo. La epidemia no ha desaparecido: se ha desplazado. Y lo ha hecho, como tantas otras crisis sanitarias, siguiendo el mapa de la desigualdad global.


Conclusión: una llamada urgente a la acción diferenciada

Los datos son inequívocos: la obesidad puede contenerse cuando se actúa con voluntad política, recursos y políticas bien diseñadas. Esa es, quizás, la noticia más esperanzadora que esconde el estudio. Pero también lanza una advertencia: el tiempo para actuar en los países más vulnerables es ahora, antes de que las consecuencias sanitarias, económicas y sociales se vuelvan irreversibles. La salud no puede seguir siendo un privilegio de los más ricos.

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Aceite de oliva y salud vascular: qué puede hacer realmente por las arterias y la función eréctil

Seguramente tienes una botella de aceite de oliva en tu cocina en este preciso momento. Lo usamos para ensaladas, para cocinar o simplemente para dar sabor a nuestros platos. Sin embargo, más allá de sus virtudes culinarias, este «oro líquido» esconde propiedades terapéuticas extraordinarias para el sistema cardiovascular y, de manera muy específica, para la salud íntima masculina.

A menudo, en las consultas médicas no hay tiempo suficiente para explicar a fondo cómo la nutrición impacta directamente en la función sexual. Por ello, este artículo, basado en evidencia clínica y explicaciones de especialistas en sexología médica, detalla sin exageraciones ni promesas mágicas cómo el aceite de oliva virgen extra (AOVE) puede convertirse en el mayor aliado de tus arterias, los errores comunes que debes evitar al consumirlo y los secretos para potenciar sus efectos al máximo.

La erección: Un fenómeno estrictamente vascular

Para comprender el impacto del aceite de oliva, primero hay que desmitificar la mecánica del cuerpo masculino. La erección no es solo un fenómeno psicológico o neurológico; es, fundamentalmente, un evento vascular. Depende de manera directa del flujo de sangre que llega al miembro y de la salud de las arterias.

El protagonista microscópico de este proceso es una molécula llamada óxido nítrico. Funciona como un interruptor biológico: cuando se libera, relaja los vasos sanguíneos (vasodilatación), permitiendo que la sangre fluya con fuerza. Sin embargo, si las arterias están rígidas, inflamadas o dañadas por el paso de los años o por malos hábitos, la producción de óxido nítrico decae, el flujo se obstruye y las erecciones se debilitan. Es aquí donde el aceite de oliva entra en juego como una herramienta de reparación arterial.

La evidencia científica: El respaldo de la Dieta Mediterránea

El impacto del aceite de oliva no es un mito de la medicina alternativa. El estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea), uno de los ensayos clínicos nutricionales más grandes e importantes a nivel mundial, demostró que los hombres que consumían una dieta mediterránea enriquecida con aceite de oliva virgen extra presentaban una mayor biodisponibilidad de óxido nítrico. Esto se traduce en arterias más relajadas y, por ende, mejor respuesta eréctil.

Asimismo, otras investigaciones han hecho seguimiento a hombres con síndrome metabólico (una combinación peligrosa de hipertensión, diabetes y sobrepeso). Tras dos años de seguir una dieta rica en AOVE, estos pacientes mostraron una mejora significativa en la calidad y firmeza de sus erecciones en comparación con el grupo de control que no modificó sus hábitos.

Los tres compuestos mágicos del AOVE

¿Qué hace exactamente el aceite de oliva dentro de tu cuerpo para lograr estos resultados? El secreto reside en tres componentes bioquímicos fundamentales:

  1. Polifenoles (Especialmente el Oleocantal): Este compuesto tiene un potente efecto antiinflamatorio, cuyo mecanismo de acción a menudo se compara con el del ibuprofeno, pero sin los efectos secundarios gástricos. La inflamación crónica del endotelio (la capa interna de las arterias) es la causa principal de la disfunción eréctil de origen vascular. Al reducir esta inflamación, los vasos sanguíneos recuperan su elasticidad.
  2. Grasas monoinsaturadas (Ácido Oleico): El cuerpo humano necesita grasas de alta calidad para sintetizar hormonas. Múltiples estudios confirman que el consumo diario de ácido oleico mejora la producción de testosterona libre, que es la hormona biológicamente activa encargada de regular el deseo (libido) y el rendimiento sexual en el hombre.
  3. Vitamina E: Actúa como un escudo antioxidante. Protege las células del endotelio contra el estrés oxidativo y facilita la producción continua de óxido nítrico. Su deficiencia acelera el envejecimiento celular de las arterias.

El protocolo práctico: ¿Cómo y cuándo consumirlo?

Para obtener resultados terapéuticos, la dosis recomendada es una cucharada sopera al día. Existen dos estrategias principales para su consumo:

  • Opción A (En Ayunas): Tomarlo inmediatamente al despertar, con el estómago vacío. En este estado, el intestino está limpio y absorbe los componentes de manera óptima. Además, estimula la producción de bilis, mejorando la digestión durante el resto del día. Esta es la metodología más utilizada en los ensayos clínicos.
  • Opción B (Antes de dormir): Durante la fase profunda del sueño, el cuerpo entra en un estado de reparación celular y picos de producción hormonal. Proveerle ácidos grasos de alta calidad justo antes de dormir le da la «materia prima» necesaria. Muchos hombres que siguen este protocolo reportan un retorno o mejora significativa de las erecciones matutinas, un claro indicador de salud vascular.

Nota médica: Si padeces de problemas estomacales o de vesícula biliar, se recomienda iniciar con el protocolo nocturno y con solo media cucharada, aumentando la dosis gradualmente hasta alcanzar la cucharada sopera.

El error del 80%: La calidad lo es todo

El error más grave y común que anula todos estos beneficios es comprar el aceite equivocado. No todo líquido amarillo en el supermercado sirve. El aceite refinado (generalmente en botellas de plástico transparente) ha sido sometido a altas temperaturas y procesos químicos que destruyen los polifenoles y la vitamina E.

Para asegurar que tu aceite sea medicinal, debe cumplir tres reglas de oro:

  1. Etiqueta: Debe decir estrictamente «Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) de primera extracción en frío».
  2. Envase: Debe venir en una botella de vidrio oscuro o lata. La luz directa degrada y oxida los polifenoles rápidamente.
  3. Sabor: Al tragarlo solo, debe dejar una sensación ligeramente picante o amarga en la garganta. Ese «picor» es la prueba física de que el oleocantal está vivo y activo. Si no pica, sus propiedades antiinflamatorias se han degradado.

Los «Boosters»: El secreto para multiplicar los efectos

Para aquellos que buscan maximizar esta rutina, la química culinaria ofrece dos combinaciones poderosas:

  • Jugo de limón fresco: Exprimir medio limón en la cucharada de aceite antes de tomarla no solo mejora el sabor, sino que la vitamina C actúa como un cofactor protector. Evita que los polifenoles se oxiden durante la digestión, aumentando exponencialmente su absorción en el torrente sanguíneo.
  • Ajo crudo machacado: Si añades ajo crudo a la mezcla (y lo dejas reposar 10 minutos para que libere alicina, su compuesto activo), potenciarás el efecto vasodilatador. Es vital que el ajo esté crudo, ya que el calor destruye sus enzimas beneficiosas.

Precauciones y conclusión

Es fundamental ejercer la responsabilidad médica: el aceite de oliva virgen extra es un excelente complemento preventivo y coadyuvante, pero no es un fármaco mágico.

Si experimentas una pérdida súbita de las erecciones, careces de erecciones matutinas o sufres de diabetes e hipertensión descontroladas, debes acudir a un urólogo o sexólogo médico. Además, si tomas medicamentos anticoagulantes o hipotensores (para la presión arterial), debes consultar a tu médico antes de iniciar este protocolo, ya que el AOVE puede potenciar los efectos de estos fármacos y causar bajones de presión o riesgo de sangrado.

En resumen, si notas que tu función eréctil comienza a debilitarse por la edad o el estrés, implementa este protocolo: una cucharada de AOVE de extracción en frío en botella oscura, preferiblemente con limón, en ayunas o antes de dormir. Combínalo con ejercicio aeróbico regular y buen sueño. Con al menos 30 días de constancia, tus arterias —y tu vida íntima— te lo agradecerán.

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El efecto secundario oculto: Cómo la dieta cetogénica podría desencadenar hipomanía

En los últimos años, la dieta cetogénica ha dejado de ser un protocolo estrictamente médico para convertirse en una tendencia global de estilo de vida. Conocida por su alto contenido en grasas y su restricción severa de carbohidratos, esta modalidad nutricional promete desde pérdida de peso rápida hasta mayor claridad mental. Sin embargo, a medida que crece su popularidad, investigadores y psiquiatras están comenzando a señalar un riesgo menos conocido pero potencialmente serio: la posibilidad de que el cambio metabólico inducido por la cetosis pueda precipitar episodios de hipomanía en ciertas personas.

El Cerebro Bajo Cetosis

Para entender este fenómeno, es necesario repasar cómo funciona la alimentación cerebral. Tradicionalmente, el cerebro depende principalmente de la glucosa obtenida de los carbohidratos para generar energía. Cuando se elimina casi totalmente la ingesta de azúcares y almidones, el cuerpo entra en un estado llamado cetosis, donde comienza a producir cuerpos cetónicos a partir de las grasas para alimentar los tejidos, incluido el cerebro.

Históricamente, este proceso fue diseñado hace más de 90 años para tratar la epilepsia refractaria en niños, demostrando un efecto «calmante» sobre la actividad neuronal excesiva. Paradójicamente, mientras en algunos pacientes reduce las convulsiones, nuevos informes clínicos sugieren que, en otros individuos susceptibles, puede tener el efecto contrario: desequilibrar los neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo.

¿Qué es la Hipomanía?

La hipomanía es un estado de activación emocional y conductual superior a lo normal. Se caracteriza por un ánimo elevados o irritable, disminución de la necesidad de sueño, aumento de la energía, impulsividad y una sensación de grandiosidad. Aunque es menos grave que la manía completa asociada al trastorno bipolar, puede interferir significativamente con la vida social y laboral, además de conducir a decisiones riesgosas.

Varios casos descritos en literatura médica reciente han vinculado el inicio de la dieta cetogénica con brotes agudos de síntomas hipománicos. Algunos pacientes sin historial previo de problemas psiquiátricos han reportado sentimientos de euforia extrema insostenibles, agitación psicomotora y alteraciones del sueño pocas semanas después de estabilizar sus niveles de cetonas.

La Teoría de la Vulnerabilidad Neuronal

Aunque los mecanismos exactos no están completamente dilucidados, los expertos teorizan que el cambio brusco de combustible afecta la regulación de neurotransmisores como la dopamina y el glutamato. En personas genéticamente predispuestas al trastorno bipolar o con vulnerabilidades en su regulación del ánimo, la privación de glucosa combinada con la alta oxidación lipídica podría sobrecargar ciertos circuitos neuronales.

Un punto crítico es el grupo de riesgo. La evidencia sugiere que quienes ya tienen un diagnóstico de Trastorno Bipolar, o antecedentes familiares de la misma, son los más susceptibles. Para ellos, la estabilidad metabólica es clave; introducir drásticamente la cetosis sin supervisión psiquiátrica podría actuar como un detonante similar a la falta de sueño o el consumo de alcohol.

Además, hay que considerar el periodo de adaptación, comúnmente conocido como «gripe cetogénica». Los síntomas iniciales (fatiga, dolor de cabeza) suelen acompañarse de estrés fisiológico y alteraciones en los patrones de sueño. Dado que el sueño deficiente es un potente catalizador de episodios maníacos, es difícil determinar si la hipomanía proviene directamente de la cetosis o de la perturbación inicial del descanso que ella provoca.

Recomendaciones Médicas y Precauciones

El descubrimiento de esta posible relación no implica necesariamente que la dieta cetogénica deba descartarse por completo. Para muchas personas, sus beneficios metabólicos siguen siendo superiores a los riesgos. Sin embargo, el mensaje actual desde la comunidad científica es claro: precaución y supervisión.

Los profesionales de la salud recomiendan que cualquier persona con historial de trastornos del estado de ánimo, ansiedad severa o epilepsia consulten tanto a un nutricionista como a un psiquiatra antes de iniciar la dieta. No basta con monitorear el peso o el azúcar en sangre; el bienestar emocional debe ser un indicador clave. Si surgen cambios de humor inusuales, insomnio persistente o impulsividad, se recomienda reevaluar el plan nutricional de inmediato.

Es vital no confundir la mejora en la concentración cognitiva —un beneficio común reportado en la fase de adaptación exitosa— con los signos de alerta de la hipomanía. Una mente clara no debería sentirse fuera de control ni operar bajo una presión energética constante e inusual.

Conclusión

La dieta cetogénica sigue siendo una herramienta poderosa en la medicina y la nutrición, pero no es inocua. La biología humana es compleja, y lo que funciona como un tratamiento para uno puede ser un disruptor para otro. La investigación sobre la conexión entre cetosis y trastornos del estado de ánimo está en etapas tempranas, pero los casos existentes son suficientes para llamar a la prudencia.

Antes de adoptar este cambio radical en la forma de comer, especialmente aquellos con predisposiciones mentales, la regla de oro sigue siendo la personalización. Escuchar al cuerpo y priorizar la salud mental junto con la física es esencial para navegar esta tendencia de manera segura.

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Más allá del IMC: Por qué este indicador distorsiona la salud y qué alternativas existen

Desde hace décadas, el índice de masa corporal (BMI, por sus siglas en inglés) se ha convertido en un estándar casi absoluto para evaluar la salud de una persona. Su fórmula es simple: divide la masa en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado (kg/m²), y el resultado clasifica a las personas en categorías como «bajo peso», «normal», «sobrepeso» u «obesidad». Sin embargo, este método, creado en el siglo XIX por el matemático belga Adolphe Quetelet, nunca estuvo diseñado para medir la grasa corporal ni la salud individual. Hoy, cada vez más expertos y médicos cuestionan su utilidad, señalando que puede ser engañoso, estigmatizante e incluso peligroso.

Los problemas del BMI: un indicador obsoleto

  1. No distingue entre músculo y grasa
    El BMI no considera la composición corporal. Un atleta con alta masa muscular puede tener un BMI «sobrepeso» o «obesidad», aunque su porcentaje de grasa sea bajo. Por ejemplo, el jugador de la NBA LeBron James, con un BMI de alrededor de 27.5, sería clasificado como «sobrepeso», a pesar de su excelente condición física.
  2. Ignora la distribución de la grasa
    La grasa visceral (alrededor de los órganos) es mucho más peligrosa que la grasa subcutánea (bajo la piel). Una persona con un BMI «normal» pero con alta grasa abdominal puede tener mayor riesgo de diabetes o enfermedades cardiovasculares que alguien con un BMI «elevado» pero con grasa distribuida de manera más uniforme.
  3. No considera diferencias étnicas, de género o edad
    Estudios muestran que personas de origen asiático o hispano pueden tener mayor riesgo de diabetes con un BMI más bajo que el de personas caucásicas. Además, las mujeres suelen tener naturalmente más grasa corporal que los hombres, y el BMI no ajusta estas variaciones.
  4. Estigmatiza y genera ansiedad innecesaria
    Clasificar a alguien como «obeso» basado solo en el BMI puede llevar a prejuicios médicos, donde pacientes reciben peores tratamientos o son culpabilizados por su peso, incluso cuando su salud metabólica es buena. Esto contribuye a la gordofobia y a trastornos alimenticios.

Alternativas más precisas (y por qué los médicos las están adoptando)

Afortunadamente, la medicina moderna cuenta con métodos más exactos para evaluar la salud relacionada con el peso. Estas son algunas de las mejores alternativas:

  1. Porcentaje de grasa corporal
    Medido con bioimpedancia eléctrica (balanzas inteligentes), DEXA (absorciometría de rayos X de doble energía) o plicometría (pinzas para medir pliegues cutáneos), este indicador distingue entre músculo, grasa y hueso. Un hombre saludable suele tener entre 10% y 20% de grasa, mientras que una mujer, entre 20% y 30%.
  2. Relación cintura-cadera (RCC) y circunferencia de la cintura
    La grasa abdominal es un marcador clave de riesgo metabólico. Una cintura mayor a 88 cm en mujeres o 102 cm en hombres aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas. La RCC (dividir la cintura entre la cadera) también es útil: valores superiores a 0.85 en mujeres o 0.9 en hombres indican mayor riesgo.
  3. Índice de grasa visceral (VFI)
    Dispositivos como algunos monitores de composición corporal o resonancias magnéticas pueden medir la grasa alrededor de los órganos. Un VFI alto (generalmente por encima de 10-15) se asocia con resistencia a la insulina y inflamación crónica.
  4. Marcadores metabólicos
    Más que el peso, lo importante es cómo funciona el cuerpo. Análisis de glucosa en sangre, colesterol, triglicéridos, presión arterial y niveles de inflamación (como la proteína C reactiva) dan una imagen mucho más clara del riesgo de enfermedades que el BMI por sí solo.
  5. Evaluación de la condición física
    Pruebas como la capacidad cardiovascular (ejemplo: cuánto tiempo se puede caminar o correr sin fatiga) o la fuerza muscular son mejores predictores de longevidad que el BMI. Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte encontró que personas con «sobrepeso» pero en buena forma física tenían menor riesgo de muerte prematura que personas con «peso normal» pero sedentarias.

¿Por qué sigue usándose el BMI?

A pesar de sus fallas, el BMI persiste por tres razones:

  • Es barato y rápido: No requiere equipos costosos.
  • Estándar en estudios poblacionales: Útil para comparar tendencias a gran escala (aunque no a nivel individual).
  • Inercia médica: Muchos profesionales lo usan por costumbre, sin cuestionar su validez.

Sin embargo, organizaciones como la Asociación Médica Americana (AMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya recomiendan complementarlo con otras métricas.

Conclusión: Hacia una medicina más personalizada

El BMI es una herramienta anticuada y simplista que no debería usarse como único criterio para evaluar la salud. Su uso indiscriminado ha llevado a diagnósticos erróneos, estigma y tratamientos inadecuados. Afortunadamente, la ciencia avanza, y hoy existen métodos más precisos que consideran la composición corporal, la distribución de grasa y los marcadores metabólicos.

Si tu médico solo te habla de tu BMI, pide una evaluación más completa. La salud no se reduce a un número en una balanza, sino a cómo te sientes, cómo funciona tu cuerpo y qué hábitos llevas. Es hora de dejar atrás el BMI y abrazar un enfoque más inteligente y humano.

Los excesos navideños: cómo desequilibran nuestra microbiota intestinal

Las fiestas navideñas representan un festín para los sentidos, pero también un desafío para nuestra microbiota intestinal, el ecosistema microbiano que regula digestión, inmunidad y hasta el estado de ánimo. Estudios recientes muestran que los menús copiosos, ricos en azúcares, grasas saturadas y ultraprocesados, combinados con alcohol, horarios alterados y menos sueño, provocan disbiosis —desequilibrio microbiano— con efectos inmediatos y a largo plazo.theconversation+1

Un análisis en The Conversation (2025) detalla cómo estos excesos reducen la diversidad bacteriana, favoreciendo patógenos proinflamatorios y desplazando especies beneficiosas como Bifidobacterium o Lactobacillus.theconversation

Mecanismos de daño: azúcares, grasas y disrupción circadiana

Durante Navidad, el consumo de dulces (turrones, polvorones), embutidos, mariscos y postres eleva azúcares simples y grasas. Estos alimentan bacterias oportunistas (Clostridium, Desulfovibrio), produciendo metabolitos tóxicos como lipopolisacáridos (LPS), que cruzan la barrera intestinal y activan inflamación sistémica vía TLR4.eleconomista+1

El exceso proteico (carnes, quesos) genera amoníaco y fenoles en el colon, irritando mucosa. Alcohol altera permeabilidad («intestino permeable»), permitiendo paso de toxinas al torrente sanguíneo —endotoxemia— y sobrecarga hepática.cuidateplus.marca+1

Cambios circadianos agravan: comidas tardías, menos fibra y ejercicio reducen motilidad intestinal, fomentando hinchazón y gases. Sueño insuficiente (<7h) altera eje intestino-cerebro: serotonina (95% intestinal) baja, impactando humor y apetito.atresmedia+1

Estudios como el de King’s College London (2023) muestran que dietas altas en grasas navideñas reducen diversidad microbiana 20-30% en 5 días, correlacionada con IMC y inflamación (CRP elevada).cuidateplus.marca

Síntomas inmediatos y riesgos crónicos

A corto plazo: dispepsia (hinchazón, flatulencia, diarrea/estreñimiento), fatiga y «bajón emocional» por eje microbiota-cerebro. Inflamación leve causa «niebla mental».olympia.quironsalud+1

A largo plazo: disbiosis persistente eleva riesgo obesidad (SCFA desregulados), diabetes tipo 2 (resistencia insulínica) y enfermedades inflamatorias (EII). Meta-análisis (Gut, 2024) vinculan baja diversidad con depresión y ansiedad post-navideñas.saludymedicina+1

Expertas de Quirónsalud (2025) advierten: «El intestino y cerebro conectados explican fatiga y falta concentración tras excesos».olympia.quironsalud

Evidencia científica: estudios y recomendaciones

Investigaciones confirman recuperación posible:

  • Estudio ZOE PREDICT (2023): post-navidad, fibra (30g/día) restaura diversidad en 2 semanas.cuidateplus.marca
  • King’s College (2022): probióticos (L. rhamnosus) mitigan endotoxemia 40%.eleconomista
  • Harvard (2024): prebióticos (inulina, FOS) de ajo/cebolla contrarrestan azúcares.avogel

Estrategias preventivas:

  • Fibra diaria: legumbres, verduras (brócoli, alcachofas) alimentan Akkermansia muciniphila.elespanol+1
  • Fermentados: kéfir, chucrut aportan probióticos.teknon
  • Moderación: 3 comidas + 2 tentempiés proteicos evitan picos glucémicos.elespanol
  • Hidratación y movimiento: agua + 30min caminata/día.cuidateplus.marca
  • Sueño: 7-9h regula ritmos microbióticos.atresmedia

Post-navidad: ayunos compensatorios empeoran; gradual: caldos, frutas, infusiones (hinojo).tuequilibrioybienestar+1

Implicaciones: microbiota como biomarcador festivo

Microbiota personalizada responde distinto: análisis 16S rRNA predicen tolerancia a excesos. Apps como ZOE usan IA para dietas post-navideñas.cuidateplus.marca

En España, CIS (2024) nota 70% adultos gana >2kg Navidad, correlacionado con disbiosis. Salud pública urge campañas: «disfruta sin desequilibrar».theconversation

Conclusión: equilibrio festivo posible

Navidad no condena microbiota: moderación + fibra/probióticos preservan equilibrio. Ciencia confirma: excesos temporales reversibles, pero hábitos crónicos dañan. Celebra consciente: tu intestino te lo agradecerá.

Referencias:

  • The Conversation (2025): «Excesos navideños y microbiota».theconversation
  • Onda Cero, El Economista (2025): disbiosis efectos.ondacero+1
  • CuídatePlus, Olympia Quirónsalud (2025): recuperación fibra/probióticos.olympia.quironsalud+1
  • A.Vogel, Vithas (2025): prebióticos navideños.avogel+1
  • Gut, King’s College (2023-24): estudios diversidad microbiana.cuidateplus.marca
  1. https://theconversation.com/asi-pasan-factura-los-excesos-navidenos-a-nuestra-microbiota-272239
  2. https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/asi-pasan-factura-excesos-navidenos-nuestra-microbiota-20251225-792757.html
  3. https://cuidateplus.marca.com/alimentacion/nutricion/2025/12/23/microbiota-evitar-sufra-durante-despues-fiestas-184425.html
  4. https://olympia.quironsalud.com/es/contenidos-salud/expertas-olympia-quironsalud-advierten-excesos-navidenos-al
  5. https://www.atresmedia.com/objetivo-bienestar/actualidad/excesos-navidad-tambien-danan-microbiota-intestinal_2025120369300b756e5e5012dcd88d1c.html
  6. https://saludymedicina.org/post/como-afectan-los-excesos-de-la-navidad-a-la-microbiota-intestinal
  7. https://www.avogel.es/avogel-blog/recetas-y-nutricion/consejos-para-recuperar-la-salud-de-tus-sistema-digestivo-tras-las-navidades-
  8. https://www.elespanol.com/mujer/salud-bienestar/20251213/cuidar-microbiota-navidad-sin-renunciar-polvorones-atencion-estres-orden-comidas/1003744052870_0.html
  9. https://www.infobae.com/tendencias/2025/12/21/6-alimentos-ricos-en-fibra-para-cuidar-la-salud-intestinal-durante-las-fiestas/
  10. https://www.teknon.es/blog/es/salud-az/cuidar-microbiota-intestinal-fiestas-navidenas
  11. https://www.tuequilibrioybienestar.es/fin-de-las-fiestas-navidenas-recupera-la-microbiota-intestinal/
  12. https://www.ondacero.es/noticias/salud/asi-pasan-factura-excesos-navidenos-nuestra-microbiota_20251226694e4ba522f0db7daffe26b9.html
  13. https://vithas.es/un-excesivo-consumo-de-azucar-en-navidad-produce-inflamacion-estres-oxidativo-y-deterioro-a-nivel-celular-en-la-dermis/
  14. https://www.directoalpaladar.com/salud/planeas-navidad-azucar-necesitas-conocer-todo-que-ciencia-sabe-al-dia-hoy-edulcorantes
  15. https://www.instagram.com/p/DSc41jXjtct/
  16. https://www.39ytu.com/expertos/recuperar-el-transito-intestinal-despues-de-los-excesos-navidenos
  17. https://plusquampharma.com/importancia-probioticos-durante-navidades/
  18. https://cuidateplus.marca.com/alimentacion/nutricion/2025/12/20/plan-digestivo-prefiestas-evitar-peso-excesos-184411.html
  19. https://www.facebook.com/IMEdiagnosticos/photos/-los-excesos-en-navidad-provocan-que-nuestra-microbiota-pueda-verse-afectada-y-c/609140944551953/

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Dietas basadas en plantas y sostenibilidad ambiental: un estudio comparativo de menús mediterráneo, pesco-, ovo-lacto-vegetariano y vegano

Un reciente estudio publicado en la revista Frontiers in Nutrition ha comparado durante siete días cuatro modelos dietéticos de aproximadamente 2000 kcal diarias: la dieta mediterránea (omnivora), dos dietas con predominancia vegetal (pesco-vegetariano y ovo-lacto-vegetariano) y una dieta vegana estricta. Esta investigación, realizada por investigadores de la Universidad de Granada y otras instituciones españoles, analiza tanto la adecuación nutricional como la huella ambiental de cada patrón alimentario, aportando datos relevantes sobre la viabilidad de transiciones hacia dietas más sostenibles y saludables.frontiersin

Objetivos y metodología del estudio

Los menús fueron diseñados de acuerdo con recomendaciones de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y la Unión Vegetariana Española (UVE), sustituyendo progresivamente alimentos de origen animal por alternativas vegetales cuidadosamente seleccionadas para mantener el equilibrio nutricional. La ingesta de macro y micronutrientes se evaluó con tablas de composición de alimentos españolas y estándares internacionales de referencia, mientras que las huellas ambientales se calcularon con datos de Agribalyse y otras fuentes especializadas.frontiersin

Resultados nutricionales: equilibrio y desafíos

Aunque los perfiles de macronutrientes entre las cuatro dietas resultaron similares, destacándose la capacidad de cubrir las necesidades proteicas en todos los casos, el estudio identificó algunas diferencias clave en micronutrientes. Todos los menús presentaron ciertas deficiencias potenciales en vitamina D y yodo, con la dieta vegana mostrando también bajas cantidades de vitamina B12, un nutriente crítico que requiere suplementación o fortificación externa en este grupo.

El patrón vegano ofreció una mayor ingesta de fibra y menor proporción de grasas saturadas, además de un mejor perfil lipídico total, mientras que las dietas pesco- y ovo-lacto-vegetarianas mostraron ventajas en la ingesta de vitamina D y yodo debido al consumo limitado de productos animales permitidos.

Impacto ambiental: un ahorro significativo

El análisis ambiental reveló una reducción progresiva y significativa en emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), uso del agua y ocupación del suelo, desde la dieta mediterránea hasta la vegana. El menú vegano mostró hasta un 46% menos de emisiones de CO2 en comparación con la dieta omnivora, junto con reducciones comparables en consumo de agua y uso de tierra, evidenciando que la sustitución de alimentos animales por plantas disminuye considerablemente el impacto ambiental de la alimentación.frontiersin

Otros indicadores, como la acidificación, eutrofización y toxicidad en ecosistemas acuáticos, se redujeron también de manera notable en las dietas basadas en plantas, mostrando beneficios para la biodiversidad y la salud humana.

Conclusiones y recomendaciones

Este estudio aporta evidencia sólida sobre la viabilidad nutricional y sostenibilidad ecológica de dietas predominantemente basadas en plantas, destacando la importancia de una planificación adecuada para evitar deficiencias en micronutrientes específicos, especialmente en dietas veganas. Se recomienda el uso de suplementos de vitamina B12, vitamina D y fuentes alternativas de yodo para mantener un estado nutricional óptimo.

Asimismo, la transición hacia dietas más sostenibles puede contribuir de manera significativa a alcanzar objetivos globales de mitigación del cambio climático y de salud pública, apoyando los objetivos de desarrollo sostenible para 2030.

En definitiva, la adopción consciente y bien informada de patrones alimentarios de origen vegetal no solo apoya la salud personal, sino que se posiciona como un imperativo ético y ambiental para el futuro del planeta.frontiersin

  1. https://www.frontiersin.org/journals/nutrition/articles/10.3389/fnut.2025.1681512/full

El análisis de la persona más longeva revela el delicado equilibrio de la longevidad

El análisis molecular de Maria Branyas, la supercentenaria que vivió 117 años y cuya biología sorprendió a la ciencia, revela que la longevidad extrema se sostiene en un equilibrio biológico delicado entre factores protectores y señales de envejecimiento avanzado.eldiario+2

Juventud biológica en la vejez

Branyas presentó una edad biológica casi 23 años menor que la cronológica, según los análisis epigenéticos realizados por el equipo del Dr. Manel Esteller. Aunque sus células mostraban signos evidentes de envejecimiento ―como telómeros muy cortos, linfocitos B envejecidos y mutaciones asociadas a la edad―, sus órganos y tejidos funcionaban de manera más joven de lo esperado. Esta «dualidad fascinante» sugiere que la vejez y la salud pueden convivir, y que es posible albergar signos biológicos de juventud incluso en edades extremadamente avanzadas.elconfidencial+3

Genética privilegiada y protección cardiovascular

Entre los factores clave detectados, se hallaron variantes genéticas raras asociadas a la protección frente a enfermedades cardiovasculares, resistencia cognitiva y un sistema inmune eficaz. Genes protectores similares también se observan en otras especies longevas, lo que refuerza la relevancia de la genética en la longevidad extrema. Además, presentaba un metabolismo lipídico eficiente: bajo colesterol LDL, alto HDL y sin diabetes ni obesidad, todo ello relacionado con protección frente a dolencias frecuentes en la vejez.elmundo+3

Microbioma casi juvenil

Uno de los hallazgos más sorprendentes fue un microbioma intestinal rico en bifidobacterias, semejante al de una persona mucho más joven o incluso al de un bebé. Esta composición bacteriana está implicada en la reducción de la inflamación, la mejoría de la inmunidad y la protección frente a enfermedades crónicas. Es probable que esta característica haya sido reforzada por su hábito diario de consumir yogur natural sin azúcar y por una dieta mediterránea tradicional, rica en frutas, verduras y aceite de oliva.dw+3

Baja inflamación y hábitos de vida protectores

El perfil sanguíneo de Branyas revelaba niveles extremadamente bajos de inflamación crónica, uno de los aceleradores más importantes del envejecimiento. Sus hábitos de vida jugaron un papel decisivo: nunca consumió tabaco ni alcohol, practicó ejercicio físico moderado (como caminatas diarias), mantuvo fuertes lazos familiares y sociales, y siguió una dieta equilibrada sin procesados.bbc+4

Un equilibrio entre deterioro y protección

El caso de Maria Branyas ilustra que la longevidad extrema no depende de un solo factor sino de la interacción entre una genética afortunada, un metabolismo eficiente, una microbiota interna favorable, bajos niveles de inflamación y hábitos de vida saludables. Aunque sus células presentaban daños acumulados con el paso del tiempo, otras características la protegieron durante décadas de las enfermedades asociadas al envejecimiento. En palabras de los científicos, la clave podría estar en ese delicado «equilibrio biológico» entre señales negativas y positivas, que permite a algunos individuos romper récords de longevidad sin grandes achaques.genotipia+5

Reflexión final

El legado científico de Maria Branyas abre nuevas vías para comprender el envejecimiento y sugiere que, si bien la genética no es modificable, los hábitos y el entorno juegan un papel fundamental a la hora de ralentizar el deterioro y favorecer una vida larga y saludable.elnacional+2

  1. https://www.eldiario.es/sociedad/identificar-maria-branyas-vivir-117-anos-si-hubiera-conservado-juventud-vejez_1_12626249.html
  2. https://www.elconfidencial.com/salud/2025-09-24/perfil-molecular-maria-branyas-117-anos_4215208/
  3. https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2025/09/24/68d3b9abfdddff96098b4591.html
  4. https://www.bbc.com/mundo/articles/cy4rgw9703po
  5. https://genotipia.com/genetica_medica_news/analisis-persona-mas-longeva/
  6. https://www.elnacional.cat/es/estilo-vida/maria-branyas-su-formula-longevidad-7-claves_1490240_102.html
  7. https://www.dw.com/es/estudio-sobre-supercentenaria-confirma-las-claves-biol%C3%B3gicas-para-superar-los-110-a%C3%B1os/a-71987175
  8. https://www.infobae.com/espana/2025/10/07/manel-esteller-guru-de-la-longevidad-revela-el-secreto-de-la-espanola-maria-branyas-las-celulas-de-defensa-se-educan-en-el-intestino/
  9. https://www.diariodesevilla.es/salud/investigacion-tecnologia/yogur-clave-longevidad-maria-branyas-mujer-longeva-espana_0_2004909507.html
  10. https://www.carrerasresearch.org/es/noticias/investigadores-del-instituto-josep-carreras-describen-por-primera-vez-el-delicado-equilibrio-de-la-longevidad
  11. https://www.infobae.com/salud/ciencia/2025/09/24/cientificos-revelaron-las-claves-de-la-longevidad-de-maria-branyas-morera-la-mujer-que-vivio-117-anos/
  12. https://elpais.com/ciencia/2025-09-24/estudiadme-aprended-de-mi-desvelados-los-secretos-de-la-longevidad-de-maria-la-anciana-catalana-que-murio-con-117-anos.html
  13. https://sciencemediacentre.es/analizan-el-perfil-molecular-de-la-supercentenaria-espanola-que-llego-ser-la-persona-mas-longeva
  14. https://es.euronews.com/salud/2025/09/25/esta-espanola-vivio-hasta-los-117-anos-y-los-cientificos-podrian-haber-descubierto-por-que
  15. https://www.expansion.com/directivos/estilo-vida/salud/2025/09/25/68d4d52c468aeba85d8b457c.html
  16. https://www.lanacion.com.ar/sociedad/lo-que-los-cientificos-descubrieron-al-estudiar-a-maria-branyas-quien-fue-la-persona-mas-longeva-del-nid27092025/
  17. https://lanuevaserenidad.com/blog/como-se-vive-hasta-los-117-sin-enfermar-la-ciencia-tiene-nuevas-pistas/
  18. https://www.eurekalert.org/news-releases/1089634?language=spanish
  19. https://www.ondacero.es/noticias/sociedad/estudio-revela-nuevos-datos-causas-que-llevaron-maria-branyas-vivir-117-anos-edad-biologica-era-23-anos-menor_2025092568d4d32e752e1f3ede52e335.html
  20. https://efs.efeservicios.com/texto/investigadores-instituto-josep-carreras-describen-primera-delicado-equilibrio-longevidad/55018019467

La Paleodieta y los carbohidratos

Toca Comer. La Paleodieta y los carbohidratos . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La famosa y controvertida paleodieta se basa en la idea de que a lo largo de la evolución los seres humanos hemos adquirido  una serie de características genéticas adaptadas a los alimentos que hemos comido durante nuestra época de cazadores recolectores y no a nuestra dieta actual (que en un 70% no se corresponde con la ancestral) y, por lo tanto, nuestra fisiología está optimizada para esa dieta primitiva. Volver a un patrón paleolítico se supone que puede mejorar nuestra salud y evitar la aparición de diversas enfermedades (cardiovasculares, diabetes, síndrome metabólico…). Uno de los problemas de la paleodieta es precisamente que no es tan fácil saber lo que comía el ser humano en el Paleolítico. Y acaba de salir un artículo que plantea que los carbohidratos han sido más importantes en esa dieta paleolítica de lo que se pensaba y que su papel en el crecimiento del cerebro ha sido determinante.

Un dato reconocido desde hace mucho tiempo es que las dietas de los homininos sufrieron un gran cambio con la adición de la carne. De hecho, se ha relacionado su consumo con el acortamiento del aparato digestivo (se cree que hace 1,8 millones de años el aparato digestivo ya era como el actual) y con el aumento del tamaño del cerebro, que se inició hace unos 2 millones de años y se aceleró hace unos 800000. Existen pistas de consumo de carne desde hace algo más de 3 millones de años, por huesos de mamíferos con marcas y herramientas de piedra y parece que el inicio de ese consumo fue como carroñeros de animales muertos.

Pero lo que proponen los autores del nuevo trabajo es que los carbohidratos, el almidón o fécula de raíces y tubérculos, se incorporó también a nuestra dieta con la aparición del fuego y la cocina y que esos carbohidratos, junto con la carne, fueron la gasolina para el crecimiento del cerebro. Las plantas producen una serie de carbohidratos que sirven cono reserva de energía o para funciones estructurales. Los carbohidratos de reserva se suelen depositar en órganos de almacenamiento subterráneo, como raíces, tubérculos y rizomas como almidón, que es un compuesto de amilosa y amilopectina. Nuestro organismo convierte los almidones en glucosa desde que empezamos a masticar porque nuestra saliva contiene una enzima, la amilasa, que rompe los enlaces del almidón (también tenemos amilasa en el páncreas). Pero la amilasa no funciona bien con el almidón crudo, es mucho más eficaz cuando los alimentos están cocinados. Por ejemplo, la patata cocinada es 20 veces más digestible que la cruda. Así que la hipótesis de estos autores se apoya en la utilización del fuego para cocinar.

Ampliar en: La nueva Ilustración Evolucionista

Falsas creencias sobre los trastornos de conducta alimentaria

Toca Comer. Falsas creencias sobre los trastornos de conducta alimentaria. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Es muy probable que anorexia o bulimia sean conceptos que se asumen lejanos. Posiblemente, gran parte de la población asocie la idea de comer a placer, mantenga una dieta relativamente saludable, no sienta ningún remordimiento tras comerse trozo de tocino y mantenga unos pequeños rollos en el abdomen que no afectan demasiado a su autoestima. Definitivamente, si es así, no se padece un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA).

Los TCA incluyen la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y los llamados no específicos (TCANE). Los TCANE refieren el trastorno por atracones y las formas incompletas o parciales que no cumplen todos los criterios para los diagnósticos anteriores.

En la última década, estos trastornos mentales parecen extenderse como la pólvora, especialmente entre las más jóvenes. A pesar de su importancia, son enfermedades poco conocidas por un sector importante de la población y todavía son frecuentes algunas creencias erróneas como las que se enumeran a continuación.

“No puede tener anorexia… pero si se ve bien”

“Si esto son cosas de adolescentes… se le pasará”

“¿Anoréxico? Pero si esto es cosa de jovencitas”

“Es una enfermedad nueva, antes no había anorexia ni bulimia”

“Si no fuera tan vanidosa, si está así es porque quiere”

“Si de pequeña la hubieran acostumbrado a comer de todo…”

“Lo más hay es anorexia, los demás TCAs son enfermedades muy raras”

“Si comes mucho y vomitas tienes bulimia, y si no comes tienes anorexia”

“Esto es para siempre, estas cosas no se curan nunca del todo”

Explicación detallada de cada uno de estas nueve falsas creencias en: sinembargo.mx

Los refrescos ‘light’ aumentan la grasa corporal

Toca Comer. Los refrescos light aumentan la grasa corporal. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Según un estudio de la Sociedad Americana de Geriatría, publicado en la revista Times, las personas que consumen refrescos light o dietéticos tienen casi el triple de grasa abdominal en comparación con personas que no las ingieren.

En la investigación se estudiaron a 749 personas mayores de 65 años a los que se les pidió informar cada dos años la cantidad de bebida que consumían al día, diferenciando los light de los normales.

Como resultado, las personas que no bebían gaseosas light aumentaron en 2,3 centímetros sus cinturas, mientras que las que lo hacían moderadamente aumentaron en 4,5 centímetros y las que sólo beben este tipo de gaseosa lo hicieron en 8,1.

Tal como indica la revista estadounidense Time, este cambio en la circunferencia de la cintura es preocupante porque está demostrado que el vientre es el peor lugar para acumular grasa. Y es que esto es indicador que hay más grasa visceral en el cuerpo, lo que se asocia con más riesgo de enfermedades cardiovasculares, inflamación interna y diabetes tipo 2.

En este contexto, los edulcorantes artificiales confunden nuestros cuerpos y debilitan el vínculo entre nuestro cerebro, la dulzura y las calorías. Esto puede llevar a ganar peso y tener más antojos de golosinas dulces.

Fuente: ClubDarwin.NET

Dietas con Eat This Much

Toca Comer. Dietas con Eat This Much. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Eat This Much es una solución que permite tener un menú diferente o dieta personalizada, a diario

En la web usa un procedimiento sencillo: limitar la cantidad de calorías que comemos por día para que el déficit calórico termine por hacernos bajar de peso. Más sencillo, imposible.

Empezamos por decir cuántas calorías queremos consumir por día. Si no tienen idea, pulsando en la calculadora, que nos permitirá ingresar nuestro objetivo (mantener peso, perder peso, ganar peso), definir nuestro tamaño, peso actual, edad y actividad física.

Con una cuenta gratuita, podemos también definir algunos platos específicos que nos gustaría añadir a la dieta, o personalizar los alimentos a ingerir. Una vez que hemos ingresado esta información, Eat This Much nos dará un posible menú. Lo mejor de todo? Que cada uno de los alimentos tiene el método de preparación e ingredientes y, al lado, podemos ver un costo promedio, la cantidad de grasa que estaremos consumiendo, y más! El sacar una cuenta también nos permitirá configurar la complejidad de los alimentos (más difíciles o menos difíciles de preparar), así como ajustar un costo diario de las dietas.

Fuente: arturogoga

Una porción diaria de legumbres ayuda a controlar el peso

Toca Comer. Una porción diaria de legumbres ayuda a controlar el peso. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Esta es la conclusión del último trabajo liderado por el doctor del departamento de Nutrición Clínica y Factores de Riesgo del Hospital St. Michael (Canadá), John Sievenpiper y que publica la revista Obesity.

El estudio, que ha supuesto una revisión sistemática y un meta-análisis de nueve ensayos clínicos con 126 participantes de entre más de 2000 documentos seleccionados, pone sobre la mesa el problema de que el 90% de las dietas de control de peso fallan debido a que el paciente pasa hambre y siente antojo de ciertos alimentos, por lo que descubrir qué alimentos hacen que el paciente se sienta más lleno o satisfecho por más tiempo, es un factor clave para ayudarles a perder peso y a no recuperarlo tras la dieta.

Del trabajo de Sievenpiper se desprende que las personas que comen 160 gramos (una porción) de legumbres (ya sean guisantes, lentejas, soja, garbanzos…) al día, se sienten un 31% más saciadas que siguiendo una dieta control y, por tanto, les ayuda al control de peso.

¿Por qué sucede esto? Las legumbres se encuadran dentro de los alimentos con un índice glucémico bajo (es decir que se descomponen lentamente) y aportan gran saciedad al ingerirlas, de ahí que se puedan utilizar en las dietas como sustitutivo de la proteína animal o simplemente para reducir su cantidad en las comidas.

Fuente: muyINTERESANTE



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