Envases del futuro: cero residuos al desaparecer con el producto

Toca Comer. Envases del futuro: cero residuos al desaparecer con el producto. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Tomorrow Machine es un estudio de diseño sueco que basa la mayor parte de sus propuestas creativas en la sosteniblilidad. Sus propuestas van más allá de el reciclaje de los envases  alimentarios pues buscan pasar esa barrera y alcanzar una armonía entre el producto y su envase, tal que no sea necesario desecharlo sino que ya, de por si, pueda degradarse y reducir a cero su impacto en el medio ambiente. Una ventana a un futuro cercano que invita a pensar sobre la cantidad abrumadora de envases que se lanzan a diario y la mejor manera de reducir esos daños ambientales.

Entre las soluciones desarrolladas por Tomorrow Machine se encuentran unos envoltorios de alimentos que pueden cambiar de forma para doblarse como un plato o como un tazón y embalajes que pueden compostarse o desintegrarse al entrar en contacto con el agua.

 

El Sustainable Expanding Bowl es un envoltorio biodegradable de celulosa que responde a las necesidades de los alimentos liofilizados. Los alimentos se cocinan instantáneamente al verter agua caliente en la boca del envoltorio, que se abre para convertirse en un tazón.

 Un embalaje que desaparece cuando el alimento se consume

El concepto This Too Shall Pass que puede usarse con productos alimentarios como el arroz basmati, el aceite de oliva o los batidos se basa en el principio de que el embalaje está diseñado para descomponerse naturalmente o disolverse en agua.

Las innovadoras soluciones de embalaje desarrolladas por Tomorrow Machine forman parte de un trabajo cuyo objetivo consiste en encontrar una alternativa al plástico, cuyo proceso de descomposición natural es bastante complicado.

El ciclo de vida de las soluciones desarrolladas por Tomorrow Machine es tan corto como el de los alimentos que contienen, para lo cual es necesario usar combinaciones de materiales que no reaccionen entre sí.

Aunque muchas de sus soluciones tardarán alrededor de cinco años en llegar al mercado, el envoltorio Microgarden saldrá a la venta muy pronto y será comercializado por Infarm.

Fuente: ClubDarwin.NET

Envase bioplástico a partir de arroz

Toca Comer. Envase bioplático a partir de arroz. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaInvestigadores en Finlandia han transformado almidón de arroz en un plástico biodegradable temporalmente estable, ópticamente transparente con un alto grado de resistencia mecánica y buena resistencia térmica. Este paso importante hacia los bioplásticos fabricados con recursos sencillos y sostenibles tiene aplicaciones potenciales en el envasado de alimentos y materiales biomédicos.

El almidón es un polisacárido que consiste en dos componentes: un polímero lineal de glucosa llamada amilosa y un polímero de glucosa altamente ramificado denominado amilopectina. La mayoría de las plantas verdes almacenan su energía en forma de almidón y está presente en grandes cantidades en los granos como el maíz, el trigo y el arroz, además de tubérculos como la patata.

Es un polímero quebradizo, el almidón se puede tratar con calor y agua, a través de una técnica llamada gelatización, para que sea adecuado para las técnicas tradicionales de procesamiento de plásticos. Sin embargo, las películas preparadas por este método recristalizan y se degradan rápidamente, lo que lo deja amorfo y quebradizo de nuevo. Muchas moléculas pequeñas se han utilizado como plastificantes que mediante enlaces  de hidrógeno con las unidades de glucosa en el almidón sirvan para prevenir la recristalización, sin embargo, son propensos a la migración,  y de nuevo se degradan con el tiempo. Desafortunadamente compuestos más grandes son típicamente plastificantes menos eficaces.

Virginia Nykänen y colegas de la Universidad Aalto han ideado una solución creativa a este problema. Utilizaron una molécula en forma de estrella llamada AEEP (etanol aminoetoxi fosfaceno sustituido), en la que los brazos actúan de enlace de hidrógeno con moléculas plastificantes, siendo dinámicos y móviles mientras están conectados a un núcleo central, posibilitando la prevención eficaz de la migración y descargando de las moléculas de almidón el plástico resultante . Este material tiene éxito donde las moléculas grandes y pequeñas han fracasado, el resultado neto es un plástico biodegradable transparente con propiedades mecánicas deseables, fabricado a partir de un recurso sostenible y natural.

«Al producir nuevos bioplásticos podemos ofrecer más opciones y aumentar su aplicación», dice Nykänen. «La disminución de la producción de residuos no degradables y el uso de bioplásticos en su lugar, sin duda beneficiará al medio ambiente a medio plazo. ‘

‘El almidón en gran medida ha sido pasado por alto como un bloque de construcción «, comenta Andy Abbott, un experto en materiales sostenibles en la Universidad de Leicester, Reino Unido. «Es importante destacar que en este estudio, las propiedades termoplásticas parecen estar retenidas en un escala de tiempo de varios meses, lo que ha sido un problema con otros plásticos a base de almidón.

Nykänen y compañeros de trabajo están probando AEEP dentro de una gama de biopolímeros, además de investigar las propiedades de autocuración de su plástico a base de almidón.

El artículo fue publicado en Chemistry World el 28 de julio de 2014.

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Envases biodegradables con moléculas de ajo

Toca Comer. Envases biodegradables con moléculas de ajo. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS) coordinó las investigaciones del proyecto europeo PLA4FOOD que han permitido desarrollar una nueva generación de envases para alimentos en la que por primera vez se combinan propiedades biodegradables y activas.

Se trata de bandejas y bolsas de plástico fabricadas a partir de materiales procedentes de fuentes renovables (PLA o ácido poliláctico) en las que se han envasado distintos tipos de lechugas y brotes, así como tomates. El resultado obtenido es un aumento de la vida útil del alimento de más del 15%.

Para lograr este aumento de la duración de su contenido, las innovadoras bandejas y bolsas del proyecto PLA4FOOD han sido aditivadas con extractos naturales. Concretamente con moléculas de ajo encapsuladas que de esta forma liberan de manera controlada sus propiedades antioxidantes, antimicrobianas y antifúngicas una vez entran en contacto con los alimentos.

Tres capas con tres propiedades

Los envases obtenidos gracias a este proyecto son tanto rígidos (bandejas) como flexibles (film para bolsas), y en ambos casos están compuestos por tres capas. Los aditivos naturales activos se encuentran únicamente en la capa más interna, la que está en contacto con los alimentos.

Gracias a ellos, en el caso de la lechuga iceberg se ha observado que la oxidación en las zonas de corte tarda un 15% o más de tiempo en aparecer comparado con los envases actuales.

En todos los casos, transcurrida la vida útil del alimento, éstos mostraban tersura, rigidez y eran aptos para el consumo, mientras que las verduras envasadas en los envases convencionales estaban mojadas y -pochas, y aparecían mohos en los tomates, y microorganismos en todos los alimentos.

En la capa externa se han incorporado absorbedores de humedad, que en el caso de las ensaladas resultan de vital importancia, puesto que cuanto más tiempo permanezca seco el producto más tiempo conservará su mejor apariencia.

Por último, en todas las capas del envase se ha contado con aditivos plastificantes que también son biodegradables y que mejoran las propiedades del material de cara a su procesado industrial. Concretamente, se ha logrado elevar la flexibilidad del ácido poliláctico convencional un 30%.

Además de todo ello, esta estructura multicapa permite utilizar cada aditivo solo en la capa en la que es necesario, con lo que se obtienen varias ventajas añadidas: La primera un envase de menor espesor y el resto son derivadas de ésta, ya que se logra un ahorro tanto de material, como de peso.

Fuente: ClubDarwin.NET

Envase en base a patata para conservar frío

Toca Comer. Envase en base a patata para conservar frío. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Veuve Clicquot se ha suma a la revolución de embalaje biodegradable con un envase 100% biodegradable, no sólo útil para guardar una botella de champán, sino también para mantenerlo frío. El diseñador fue Cédric Ragot y sólo usó fécula de patata y papel reciclable.

Este envase puede mantener la botella fría hasta 2 horas después de sacarlo de la nevera gracias a sus propiedades isotérmicas.

Tapón con huella de carbono cero elaborado con caña de azúcar

Toca Comer. Tapón con huella de carbono cero elaborado con caña de azúcar. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El tapón “select bio” está en fase de preparación y será comercializado a finales de este año, un producto elaborado con una mezcla de productos entre los que destacan los polímeros de plantas (como la caña de azúcar de origen brasileño), aunque también figura el polietileno.

Select Bio está basado en los tapones “Select Series”, diseñados por la compañía Nomacorc para cerrar las botellas del vino con una adecuada gestión del oxígeno, pero el nuevo producto supone un avance al tener la huella de carbono cero y ser cien por cien reciclables que se adaptarán a las necesidades de las bodegas.

En 2011 lanzaron los productos “select series” y en dos años lograron vender 100 millones de tapones en todo el mundo, mientras que las perspectivas para el nuevo “select bio” -que fabricarán en su planta de Bélgica- pasan por llegar a esa misma cifra en un plazo de tres o cinco años.

Nomacorc produce casi 2400 millones de cierres cada año y representa el 13 por ciento del mercado, lo que le convierte en uno de los líderes de la fabricación mundial de tapones para vino, con una fuerte presencia entre bodegas de Francia, Alemania o EEUU.

Nomacorc -cuyo accionista principal es un fondo de pensiones de EEUU- dispone de fábricas en Carolina del Norte, Argentina, Thimister (Bélgica) y Yantai (China).

Bioplástico antimicrobiano a partir de gluten de trigo

Toca Comer. Bioplástico antimicrobiano a partir de gluten de trigo. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Investigadores de la Universidad de Huelva (UHU) han diseñado un nuevo tipo de bioplástico a partir de proteínas de gluten de trigo utilizando como agente bactericida aceite esencial de orégano.

“Las proteínas vegetales son materias primas baratas, renovables y abundantes, por lo que nos encontramos ante materiales respetuosos con el medio ambiente en su producción y de fácil degradación”, asegura Inmaculada Martínez, de la Universidad de Huelva.

Los bioplásticos se han convertido en una alternativa industrial de interés no solo por su capacidad de degradación sin impacto ambiental, sino además porque en su fabricación se emplean residuos vegetales, que sustituyen a los procesados de hidrocarburos.

Estos nuevos materiales, diseñados básicamente a partir de proteínas, polisacáridos o lípidos, cuentan con unas características que los convierten en únicos al ser considerados como verdaderas lanzaderas naturales para aditivos, antioxidantes, vitaminas o sabores, lo que supone un paso al frente en aplicaciones para sectores industriales como el agroalimentario y el farmacéutico.

En el estudio, los expertos de la Onubense, en colaboración con investigadores de la Universidad de Sevilla, trabajaron sobre dos matrices naturales: proteínas de albúmina de huevo y proteínas de gluten de trigo, a las que introdujeron ácido fórmico y aceite esencial de orégano, respectivamente.

Para comprobar las propiedades de estos dos materiales inteligentes, el grupo de ingenieros realizó ensayos mediante técnicas termoplásticas con la albúmina y el gluten y los dos biocidas para cepas de Aspergillus niger (hongo), Candida kefir (levadura),Bacillus cereus (bacteria gram-positiva) y Escherichia coli (bacteria gram-negativa).

«La incorporación de los agentes antimicrobianos se realiza en la mezcla directa de las proteínas con el plastificante. Realizamos pruebas de absorción y difusión para estudiar la influencia del procesado físico-químico y sobre la liberación controlada del aceite de orégano”, subraya Martínez. Y en este sentido, “los bioplásticos basados en proteínas de gluten de trigo que contenían los biocidas estudiados demostraron de forma óptima su actividad antimicrobiana”.

Comprobaron que la liberación del biocida está asegurada, al menos, “durante una semana, incluso si el material no está en contacto directo con el sustrato”. La investigadora asegura que “una potencial aplicación de estos bioplásticos podría ser el tratamiento de aguas con desinfectantes naturales como ácidos orgánicos o aceites esenciales”.

Journal of Food Engineering

Fuente: sinc

 

Envases biodegradables y funcionales elaborados a partir de aguas residuales

Toca Comer. Envases biodegradables y funcionales elaborados a partir de aguas residuales. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El proyecto PHBOTTLE pretende obtener material biopolímérico que una vez mejorado se utilizará para producir envases alimentarios, concretamente botellas, con propiedades funcionales antioxidantes. El proyecto PHBOTTLE se desarrollará en tres fases: La primera de ellas está dirigida a estudiar cómo obtener el biopolímero a partir de la fermentación microbiana de la materia orgánica presente en las aguas residuales (azúcares fermentables).

Para ello, se desarrollará procesos de fermentación, bioproducción y extracción.

En segundo lugar, se investigará cómo mejorar el material biopolímérico obtenido. Aunque éste posee buenas propiedades como barrera de oxígeno, resistencia a la humedad o baja permeabilidad al vapor de agua, se incorporarán fibras de celulosa (obtenidas a partir de fuentes naturales) para fortalecer el plástico, e ingredientes antioxidantes microencapsulados para lograr un envase funcional en el que el producto envasado dure más tiempo.

Por último, mediante procesos de inyección y moldeo se fabricarán botellas a partir del biopolímero reforzado con las fibras de celulosa y los antioxidantes encapsulados. Su uso como envase alimentario se validará envasando jugo de frutas de la industria cuyas aguas residuales se emplearon al inicio del proyecto.

Fuente:  Alimentariaonline

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