El Bisfenol A, en dosis bajas, no representa ningún riesgo para la salud según la EFSA

Toca Comer. El Bisfenol A, en dosis bajas, no representa ningún riesgo para la salud según la EFSA . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La EFSA (autoridad europea de seguridad alimentaria) ha realizado una nueva evaluación completa sobre la exposición al Bisfenol A (BPA) y su posible toxicidad en la cual ha concluido que en los niveles actuales de exposición, el BPA no representa ningún riesgo para la salud de los consumidores de todos los grupos de edades (incluyendo bebés, niños, mujeres embarazadas y personas mayores).

La exposición por medio de la alimentación o por intermedio de otras fuentes o combinaciones (alimentación, cosmética y papel térmico) es considerablemente inferior a los niveles que pueden declararse peligrosos, pues son una dosis diaria tolerable.

Sin embargo la EFSA ha reducido significativamente el nivel de exposición del BPA sin riesgos de 50 microgramos por kilo de peso al día a 5 microgramos por kilo de peso al día.

El BPA es un componente químico que se utiliza en la fabricación de material que está en contacto con alimentos, tales como vajillas reutilizables de plástico o el cubrimiento de botellas de conserva o de latas. El BPA es empleado comúnmente en el papel térmico que se utiliza en los tiques de cajas. Los residuos de BPA pueden migrar a los alimentos y a las bebidas y ser ingeridos por el consumidor.

En otras fuentes de contacto del BPA como el papel térmico o los cosméticos, pueden ser absorbidos por la piel o a través de la inhalación.

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Los envases de vidrio y plástico son seguros para envasar agua

Toca Comer. Los envases de vidrio y plástico son seguros para envasar. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Los materiales plásticos que se utilizan para envasar los alimentos están constituidos por pequeñas moléculas o monómeros que, junto a sus aditivos, pueden migrar al producto durante el proceso de fabricación del envase, el llenado o el almacenamiento.

Científicos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA- CSIC) y el Laboratorio Oliver Rodés se han centrado en aquellos compuestos que se pueden transmitir desde las botellas de plástico o vidrio al agua. En concreto, han analizado cinco tipos de ftalatos –ésteres de ácido ftálico–, el dietilhexiladipato (DEHA), el octilfenol, el nonilfenol y el bisfenol A (BPA).

Estas sustancias son las habituales en la fabricación de los envases, pero pueden tener efectos tóxicos en los órganos reproductores y en el sistema endocrino si superan los límites que marca la legislación sobre materiales plásticos en contacto con alimentos.

El análisis

Los investigadores han analizado aguas minerales de 131 manantiales y tres aguas potables preparadas de 94 marcas comercializadas en España. Las muestras se tomaron justo después del envasado en las plantas embotelladoras y trascurrido un año de almacenamiento, para evaluar si durante ese tiempo se había producido la migración de componentes del plástico o aditivos. Los resultados se publican en la revista Food Chemistry.

“Las conclusiones del estudio indican que tanto los envases, sean de plástico o vidrio, como las aguas envasadas son completamente seguros para la salud y cumplen con la legislación vigente”, subraya a Sinc la autora principal, Silvia Lacorte.

De un total de 6.516 valores, solo un 5,6% ofrecieron resultados positivos. Los compuestos que aparecieron con más frecuencia son el DEHP o di(2-etilhexil) ftalato, relacionado con el tapón corona de los envases de vidrio, y el BPA, asociado a los envases de policarbonato, un tipo de termoplástico moldeable habitual en la industria.

Pero las concentraciones son insignificantes y están muy por debajo de los máximos de ingesta total diaria o TDI. Por ejemplo, en el caso del DEHP habría que beber 231 litros de agua al día para alcanzar el límite que marca la legislación (0,05 mg/kg corporal/día) o 124 litros si se tratara del BPA.

“Teniendo en cuenta la concentración de los compuestos y el consumo diario de agua envasada, la posibilidad de desarrollar problemas de salud debido a su ingesta es inexistente”, insiste Lacorte.

Más un problema organoléptico que de toxicidad

“La migración de componentes a veces provoca un problema organoléptico, más que de toxicidad –añade–, por lo que las empresas embotelladoras son las primeras interesadas en utilizar plásticos que no desagraden el gusto del consumidor”.

Los análisis también revelan que las botellas de plástico de polietileno tereftalato (PET) con tapón de polietileno de alta densidad, que representan la mayor parte de envases para agua del mercado español, presentan una muy baja incidencia de plastificantes.

Además, se ha observado que el formato del recipiente no afecta a la calidad del agua. Tampoco el periodo de almacenamiento, ya que los compuestos detectados en muestras recién envasadas eran básicamente los mismos que después de un año en el almacén.

Solo se ha detectado que la presencia de gas en el agua puede potenciar ligeramente los procesos de migración, que, en general, están relacionados con el tipo de monómero o material plástico empleado para la fabricación del envase.

Fuente: Agencia SINC

Bisfenol A y pseudociencia

Toca Comer. Bisfenol A y pseudociencia. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaGrupos ecologistas se dedican con ahínco a intentar prohibir un material versátil y ampliamente utilizado, el bisfenol A (BPA), precursor de resinas epoxi, policarbonatos, y componente de los tickets de supermercado, parking, etc, a así como recibos de todo tipo que manoseamos a diario y que también nos estaría envenenando a través de la piel, pero con la novedad de que ahora encuentran una cierta complicidad en la Comunidad Europea, que, sin encomendarse a nadie, pretende aprobar una legislación sobre disruptores endocrinos que, aludiendo al principio de precaución, echaría por tierra buena pare del conocimiento científico al permitir que la suposición de unos ciertos efectos sirva par restringir el uso de algunos materiales.

¿Qué les parece la idea  “por si un producto es perjudicial se restringe su uso, a no ser que se demuestre su ausencia de efectos”? Seguro que, si usted se dedica al márketing, empieza a verle una utilidad manifiesta para frenar a sus competidores.

Hasta ahora lo que había que demostrar era la culpabilidad, no la inocencia. Es como si quisiéramos demostrar que una sustancia no contiene nada de un determinado elemento, por ejemplo X. Pero, hasta ahora, según nos enseñaron en la universidad, sólo se podía demostrar que un elemento X se encuentra por debajo del límite de detección de un determinado método analítico, no que se encuentre en cantidad cero.

Pues esta deriva no parece tener fin. Hace un par de años Francia aprobó una ley, que no ha conseguido todavía poner en marcha, para prohibir el BPA en cualquier producto en contacto con alimentos, precisamente basada en esas suposiciones, y argumentada con un largo informe -sin apenas valor científico- de su curiosa agencia de seguridad alimentaria ANSES, claramente un punto fuera de la gráfica en Europa. En los próximos días la Agencia Europea correspondiente, EFSA, iniciará el debate sobre este asuntos la vista de los resultados de los quinientos trabajos científicos más recientes de toxicólogos de todo el mundo que hasta el momento no han conseguido establecer esa peligrosa relación.

Ésta es una manifestación más del fenómeno denominado Quimiofobia: miedo irracional a la química.

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Cómo aislar el BPA de los revestimientos de las latas

Toca Comer. Cómo aislar el BPA de los revestimientos de las latas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

 Empire Technology Development presentó una patente para impedir o al menos reducir el traspaso del bisfenol A (BPA) de los revestimientos de las latas a los alimentos y a las bebidas que contienen en su interior.

Este sistema de captura está hecho de uno o más materiales que atrapan las partículas de BPA que se desprenden de los revestimientos que contienen esta sustancia.

Materiales para captura mediante electrospinning

La patente explica detalladamente cómo al menos una porción de la superficie interior de la lata se cubre con una capa de un primer revestimiento que contiene BPA y luego tiene un segundo revestimiento en el que hay un material para efectuar la captura mediante electrospinning.

El primer revestimiento está en contacto con la superficie interior y el segundo revestimiento está puesto por lo menos parcialmente en capas sobre el primer recubrimiento.

Entre los materiales que permiten capturar al menos la mitad del BPA presente en los revestimientos se encuentran la quitina, el chitosan, la dextrina la, fibroína, la queratina y diversas mezclas entre éstos.

La moda de la quimiofobia

Toca Comer. La moda de la quimiofobia . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Últimamente hay una creciente ola de quimiofobia que pretende hacernos creer que por culpa de la industrialización nos estamos intoxicando todos. El problema es que cuando uno empieza a separar el grano de la paja y trata de ver la evidencia o los datos objetivos que apoyan estas afirmaciones es como tratar de coger arena con la mano abierta, se escurre entre los dedos y te quedas con nada. Para empezar los datos de esperanza de vida al nacer en España son demoledores. En el año 1900 era de 35,70 años y en el 1998 de 82,16 para mujeres y de 33,85 y 75,25 para hombres, por lo tanto ¿dónde está el problema con la industrialización? Yo diría que al contrario, hemos ganado calidad y esperanza de vida. No olvidemos que en 1900 el 50% de la gente se dedicaba a la agricultura y vivía en el campo, y no era una vida sana, ni regalada, y el que lo dude, le recomiendo que vea «Los Santos Inocentes» (milana bonita, milana bonita), o cualquier novela de Blasco Ibáñez.

En los últimos años se ha hablado mucho de disruptores endocrinos y de su efecto sobre algunos tipos de cáncer, incluso en fechas recientes ha salido un informe de la OMS al respecto. Podría ser que lo malo malísimo se estuviera notando en os últimos años, o no. en el año 2010 la esperanza de vida es de 84,6 para mujeres y de 78,4. Parece que ninguno de los que proclama ese miedo tiene en cuenta que la mayoría de sustancias nocivas y potencialmente peligrosas con las que entramos en contacto tiene un origen natural. Cualquier alimento, por muy ecológico que sea, tiene cientos de compuestos diferentes, la mayoría de los cuales no sabemos ni que están ahí ni en que concentración, por que el metabolismo de cualquier célula es muy complejo y no todos los compuestos están completamente caracterizados. Pero nadie se preocupa, por ejemplo, cuando sale al campo y recoge una planta que se está exponiendo a miles de compuestos químicos, algunos desconocidos, o cuando prueba una comida nueva. Recordamos que el 99,99% de los pesticidas a los que estamos expuestos son de origen natural. Si vamos al fondo del asunto, por ejemplo, viendo de que nos alerta la OMS, encontramos afirmaciones, peculiares.

Según los autores del informe sobre disruptores solo se ha estudiado una pequeña parte de los cientos de miles de compuestos químicos sintéticos. Olvidan decir que en proporción sabemos mucho más de los compuestos artificiales que de los naturales. Y al final deja una serie de preguntas abiertas, dejando claro que nos saben ni cuantos disruptores endocrinos hay, de donde vienen, cual es la exposición humana y de la vida salvaje, cuales son sus efectos, sus mecanismos de acción o como pueden mejorarse los estudios. Es decir, según sus palabras, preguntas que deben contestarse. Por lo tanto si no tienen una respuesta ¿no es un poco arriesgado decir que son malos? y si la respuesta fuera la que han señalado la mayoría de los informes anteriores: el riesgo por la exposición ambiental a estos compuestos es irrelevante. http://www.marisolcollazos.es/tocacomer/wp-admin/post.php?post=8366&action=editEl problema de este tipo de informes que realmente no dicen nada y solo generan un miedo, impreciso y vago, es que crean ruido. Ese ruido es malo por que cuando surja una alerta de verdad o un riesgo concreto, quizás no le hagamos todo el caso que deberíamos hacerle.

Por cierto, no puedo evitar hacer una maldad. La mayoría de los informes que alertan de los riesgos de la contaminación ambiental se basan en simples correlaciones estadísticas, es decir, vas a una población, buscas una enfermedad que tenga una incidencia mayor y buscas un compuesto químico que aparezca en mayores proporciones. A partir de ahí o se deja abierta la conclusión del tipo tal compuesto correlaciona con tal enfermedad, o directamente se sobreinterpreta y se dice que tal compuesto provoca tal enfermedad, aunque no hay ninguna evidencia directa de una relación causa efecto, es decir, tal compuesto tiene este efecto en el cuerpo humano y por eso produce esta enfermedad. Veamos, en el informe de la OMS aparece está gráfica:

Toca Comer.   Cáncer testículos Europa. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Parece que en Dinamarca la cantidad de tumores testiculares es bastante mayor que en los países de su entorno. ¿Y en que más destaca Dinamarca? je, je… en Producción ecológica. Es uno de los principales productores y consumidores. Obviamente una cosa no tiene que ver con la otra, como la mayoría de las veces los productos químicos no tiene nada que ver con determinadas enfermedades, ni la industrialización correlaciona con menor calidad de vida, sino al contrario.

Articulo completo en: Los productos naturales ¡vaya timo!

EFSA retrasa opinión sobre el Bisfenol A hasta noviembre

Toca Comer. EFSA retrasa opinión sobre el Bisfenol A hasta noviembre. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha retrasado la aprobación final de su dictamen sobre el bisfenol A (BPA) de mayo a noviembre de este año. La agencia dijo que la consulta pública sobre su proyecto de dictamen científico sobre los posibles riesgos para la salud pública de BPA se pondrá en marcha en julio .

EFSA dijo que la extensión permitirá completar el trabajo científico en curso sobre BPA a nivel europeo y nacional, y brindar un informe completo de la evaluación de riesgos.

EFSA concluyó su evaluación de riesgos en 2006 y estableció una ingesta diaria tolerable (IDT) de 0,05 mg/ Kg / día de esta sustancia.

La semana pasada, el grupo de salud español, Vivosano, impulsó un proyecto de ley que prohíbe la sustancia química en materiales que entren en contacto con alimentos

Sensor automático y de bajo coste para detectar bisfenol A en leche

Toca Comer. Sensor automático y de bajo coste para detectar bisfenol A en leche . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Investigadores del Departamento de Química Física y Analítica de la Universidad de Jaén han creado un sensor para detectar Bisfenol A (BPA), un compuesto químico procedente del plástico, en muestras de leche.

Según los investigadores, diversos estudios han demostrado que la exposición a esta sustancia produce alteraciones hormonales e influye en el sistema cardiovascular y reproductor. De ahí que los expertos quisieran detectarlo a través de un procedimiento automático de bajo coste como el que han desarrollado y que detallan en la revista Talanta.

Los químicos de la Universidad de Jaén han implementado un sensor para el análisis de BPA en leche. La novedad es la elevada sensibilidad del dispositivo, es decir, detecta cantidades muy pequeñas del compuesto.

“La Unión Europea establece el límite máximo de residuo para el bisfenol A en 0,6 miligramos por kilogramo. Por debajo de esa cifra no existen problemas de toxicidad, por eso queríamos que nuestro sensor detectara cantidades inferiores”, detalla el investigador de la Universidad de Jaén, Antonio Ruiz Medina.

En este sentido, el sensor desarrollado en la Universidad de Jaén detecta dosis en torno a 0,19 microgramos por kilogramo. “Esto supone concentraciones 3000 veces más pequeñas que las que establece la normativa europea”, subraya.

 

Cualidades fluorescentes

El método que proponen los expertos para determinar la presencia y cantidad de bisfenol A en leche aprovecha las cualidades fluorescentes de este compuesto, por eso utilizan un fluorímetro, que mide esta característica.

No obstante, dice el investigador, la novedad del proceso radica en que los investigadores retienen la molécula sobre una resina, un soporte sólido, para concentrarla y separarla de otros compuestos. Esta técnica posibilita el análisis de concentraciones pequeñas y así logran que el sensor resulte muy sensible.

Los investigadores han aplicado este método preciso y automático a muestras de diferentes tipos de leche: líquida, en polvo e infantil.

Referencia bibliográfica:

Lucía Molina-García, Mª Luisa Fernández-de Córdova, Antonio Ruiz-Medina. «Analysis of Bisphenol A in milk by using a multicommuted fluorimetric sensor».Talanta 96:195;15 julio 2012. doi: 10.1016/j.talanta.2012.02.021

Bisfenol A y posible relación de obesidad en niños

Toca Comer. Bisfenol A y posible relación de obesidad en niños. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Un estudio realizado en EE.UU. publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) muestra por primera vez un vínculo entre el bisfenol A y la obesidad infantil. Se ha retirado del mercado europeo y americano para la fabricación de biberones, este componente químico también está presente en los tiques de compra y latas de refrescos y alimentos .

«Esta es la primera vez que un producto químico en el medio ambiente está relacionada con la obesidad en los niños en una amplia muestra representativa a nivel nacional», dijo el Dr. Leonardo Trasande, profesor asistente de pediatría de la Universidad de Nueva York y autor principal del estudio.

Resultados del estudio

Los resultados del estudio, que involucró a 2838 niños de 6 a 19 años, los investigadores compararon la tasa de bisfenol A en la orina de los jóvenes y encontraron que los que tenían un nivel superior eran dos veces más propensos a ser obesos que los que tenían un índice de Bisfenol A más bien débil.

«Estos resultados demuestran una vez más la necesidad de ampliar nuestro enfoque para luchar contra la epidemia de la obesidad», dice el Dr. Trasande. Está claro que «una dieta poco saludable y la falta de ejercicio contribuyen al aumento de la masa grasa en el cuerpo, pero es evidente que esto no es todo», añade. Según él, «el estudio sugiere que también se deben tener en cuenta las posibles causas ambientales, en particular los productos químicos, que podrían ser un factor que contribuye a la obesidad».

Un componente peligroso

El bisfenol A se sospechaba ya que es el origen de ciertos cánceres hormono-dependientes, como el de mama o cáncer de útero, causa de la diabetes, enfermedades cardiovasculares, alteraciones hepáticas y problemas de fertilidad.

En octubre de 2011, la Asamblea Nacional (Francia) había aprobado también una prohibición total del Bisfenol A para todos los contenedores de alimentos, a partir de 2014 – y en 2013, para los productos destinados a niños menores de tres años. Y en la conferencia ambiental, el gobierno francés dio su apoyo a la ley de Gerard Bapt, cuyo objetivo es prohibirlos.

No hay supuestos

La cautela de los investigadores, sin embargo, no debe dar lugar a sacar conclusiones apresuradas: «Decenas de investigación con animales de laboratorio expuestos a BPA no habían revelado ninguna relación entre la química y el peso. ‘

Si los niños obesos tienen más BPA en la orina, también puede ser debido a que consumen más productos que contienen este componente, como los refrescos y otros alimentos industriales ricos en grasas y azúcares. Otros factores también pueden entrar en juego en el desarrollo de la obesidad, tales como la falta de actividad física en particular.

Producto químico utilizado en plásticos y envases de alimentos también puede conducir a la obesidad y diabetes

Toca Cmer. Bisfenl A, posible causante de diabetes y gordura. Marisol Collazos Soto
La comida rápida y un estilo de vida sedentario se culpan de la subida actual de la obesidad … pero  ha sido descubierta otra de las causas más comunes y oculta. Un producto químico utilizado en plásticos y revestido interno de latas de alimentos  – que ha sido vinculado al cáncer y etiquetado de una sustancia tóxica en Canadá – se ha  vinculado al aumento de peso y la diabetes.

Los investigadores mostraron que sólo pequeñas dosis de la sustancia química puede desencadenar una reacción en el cuerpo que codifica las señales hormonales.

Un informe publicado  en PLoS One demuestra que el producto químico bisfenol A (BPA) – se usa en todo, desde fertilizantes a las botellas plásticas de agua – puede «engañar» al cuerpo en la creación de más grasa. Además, puede conducir a la producción en exceso de insulina, que sirve para regular la grasa y los carbohidratos. Si hay un exceso de insulina, el cuerpo puede llegar a ser «inmune» a sus efectos -lo  que conduce a la ganancia de peso y la diabetes tipo 2.

Ángel Nadal, un experto en BPA de la Universidad Miguel Hernendez en España, dijo: «Cuando usted come algo con BPA, es como decirle a los órganos que usted está comiendo más de lo que está comiendo realmente.» Su investigación más reciente  encuentra que el BPA afecta el páncreas, el órgano que crea la insulina. Una pequeña cantidad de la sustancia química puede desencadenar la liberación de casi el doble de la insulina que la que realmente se necesita para descomponer los alimentos.  El equipo del Dr. Nadal encontró que una cuarta parte de una mil millonésima de un gramo de BPA fue suficiente para iniciar la reacción.

Estudios de ámbito mundial estima  que el 90 por ciento de las personas en los países desarrollados tienen niveles de BPA en la sangre por encima del umbral en el estudio del doctor Nadal.  Mantenerse alejado de las botellas de plástico o latas de alimentos no será suficiente para escapar de BPA. El Dr. Nadal dice que se utiliza en productos de uso cotidiano, tales como recibos de caja y papel higiénico.

La industria química mantiene su punto de vista inocuo respecto al BPA  frente la salud, diciendo que ha sido probado y se considera seguro para su uso

Read more: http://www.dailymail.co.uk

 

Alguna comida enlatada puede ser peligrosa para la salud

Toca Comer, Bisfenol puede ser peligroso en latas de sopa. Marisol Collazos SotoInvestigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, encontraron que los voluntarios que comieron sopa enlatada durante cinco días mostraron un aumento de más de 1000% en las concentraciones de bisfenol A (BPA) en la orina.

Tal como señalan los científicos en Journal of the Medical Association(JAMA) (Revista de la Asociación Médica Estadounidense), ésta es la primera vez que un estudio puede cuantificar niveles de BPA en humanos tras la ingestión de productos enlatados.

El bisfenol A, que se utiliza en la producción de productos plásticos y resinas, ya ha sido anteriormente vinculado con efectos perjudiciales para la salud. La Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos publicó un informe en 2010 en el que expresó preocupación por los efectos de la exposición de BPA en fetos, infantes y niños pequeños. BPA es un disruptor endocrino, un compuesto que puede alterar el funcionamiento del sistema hormonal. También ha sido vinculado en enfermedad cardiovascular, diabetes y obesidad en humanos.

Canadá fue el primer país que declaró al BPA una sustancia tóxica y, junto con parte de la Unión Europea, prohibieron el producto en la producción de biberones. Las resinas de BPA, sin embargo, continúan utilizándose en otros productos, incluido el recubrimiento de las latas de metal para contener alimentos y bebidas, en botellas de plástico de policarbonato y en selladores dentales.

Ampliar información en: BBC Mundo

bisfenol A en biberones de plástico

Toca comer. bisfenol a y biberones. Marisol Collazos Soto

2,2-bis(4-hidroxifenil)propano, mas conocido como bisfenol A o el familiar BPA

Directiva 2011/8/UE de la Comisión, de 28 de enero de 2011, que modifica la Directiva 2002/72/CE por lo que se refiere a la restricción del uso de bisfenol A en biberones de plástico para lactantes

DOUE © 2011, L 26

«LME(T) = 0,6 mg/kg. No debe utilizarse en la fabricación de biberones de policarbonato para lactantes (*).
___________
(*) “Lactante”, según la definición de la Directiva 2006/141/CE (los niños que tengan menos de doce meses).».

La directiva, no toma en consideración a las mujeres que estén ambarazadas o que deseen estarlo. La Comisión cuando aplica el principio de cautela (Arto. 7 del Reglamento (CE) 178/2002) precisa de demasiada información, tanta que ya no es precaución, es puro conocimiento científico.

No dejen de leer la Directiva 2011/8/UE, que podría aplicarse a la botellas de policarbonato, que no deberían almacenarse o transportarse al sol; a algunas cafeteras de plástico y a otros envases que se usan en el microondas.

Fuente: Sinapti

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Canadá, el primer país en declarar el bisfenol A compuesto tóxico

Canadá ha sido el primer país del mundo en declarar oficialmente en bisfenol A (BPA), un compuesto plástico muy empleado como contenedor de comida, como un tóxico a evitar.

El BPA se ha relacionado con un incremento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes en humanos. Estudios realizados en animales han determinado que el bisfenol A puede mimetizar el efecto de los estrógenos, bloqueando la señalización hormonal normal, lo que es preocupante especialmente en bebés que ingieran cantidades significativas de esta sustancia.

¿Qué cantidad de esta sustancia es necesaria para alcanzar la toxicidad? La respuesta no está nada clara. De hecho la comisión de seguridad alimentaria de la UE declaró que el BPA que forma parte de los envases no supone ningún peligro para la salud. La FDA de EEUU llegó a conclusiones similares, aunque no recomendaba elevadas exposiciones a este compuesto.

Sin embargo Canadá ha sido mucho más prudente. Prohibió el bisfenol A en los biberones en el 2008 y dijo que no había una gran urgencia para prohibirlo en otros recipientes en ese momento. A principios de este año un trabajo en la revista Nature no fueron concluyentes sobre la toxicidad del bisfenol A. A pesar de ello, y mientras el debate sigue en otros países, Canadá lo ha incorporado en la lista de productos que no deben de entrar en contacto con los alimentos.

Fuentes:

– Mark Peplow (2010) The Great Beyond – Nature

– Martin Mittelstaedt. Canada first to declare bisphenol A toxic. The globe and mail 14-10-2010.

Fuente:  La Ciencia y sus Demonios

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