Agua en botellas planas

Toca Comer. Agua en botellas planas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Memobottle puede transportar 750 ml de agua u otros líquidos en formato pequeño (A5) o 1250 ml en el normal (A4). Incluso para quienes no acepten el estándar DIN se puede llevar la misma cantidad en formato «Legal» (EE.UU.).

El ancho de las plani-botellas es de 30 mm, con paredes de plástico de 2 mm: robustas y resistentes. La idea es poder guardarlas en bolsas y mochilas pensadas para aceptar trastos de ese tamaño (como quien lleva un portátil) de forma más cómoda.

El proyecto arrancó en KickStarter y enviará los pedidos en octubre, pues ya superaron los 15000 dólares que buscaban (van por unos 100000 en total). ¿Precios? De momento la «botella» más barata saldrá por unos 15 euros, con el resto en diversas combinaciones de packs un poco más baratos.

Fuente: microsiervos

Los envases de vidrio y plástico son seguros para envasar agua

Toca Comer. Los envases de vidrio y plástico son seguros para envasar. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Los materiales plásticos que se utilizan para envasar los alimentos están constituidos por pequeñas moléculas o monómeros que, junto a sus aditivos, pueden migrar al producto durante el proceso de fabricación del envase, el llenado o el almacenamiento.

Científicos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA- CSIC) y el Laboratorio Oliver Rodés se han centrado en aquellos compuestos que se pueden transmitir desde las botellas de plástico o vidrio al agua. En concreto, han analizado cinco tipos de ftalatos –ésteres de ácido ftálico–, el dietilhexiladipato (DEHA), el octilfenol, el nonilfenol y el bisfenol A (BPA).

Estas sustancias son las habituales en la fabricación de los envases, pero pueden tener efectos tóxicos en los órganos reproductores y en el sistema endocrino si superan los límites que marca la legislación sobre materiales plásticos en contacto con alimentos.

El análisis

Los investigadores han analizado aguas minerales de 131 manantiales y tres aguas potables preparadas de 94 marcas comercializadas en España. Las muestras se tomaron justo después del envasado en las plantas embotelladoras y trascurrido un año de almacenamiento, para evaluar si durante ese tiempo se había producido la migración de componentes del plástico o aditivos. Los resultados se publican en la revista Food Chemistry.

“Las conclusiones del estudio indican que tanto los envases, sean de plástico o vidrio, como las aguas envasadas son completamente seguros para la salud y cumplen con la legislación vigente”, subraya a Sinc la autora principal, Silvia Lacorte.

De un total de 6.516 valores, solo un 5,6% ofrecieron resultados positivos. Los compuestos que aparecieron con más frecuencia son el DEHP o di(2-etilhexil) ftalato, relacionado con el tapón corona de los envases de vidrio, y el BPA, asociado a los envases de policarbonato, un tipo de termoplástico moldeable habitual en la industria.

Pero las concentraciones son insignificantes y están muy por debajo de los máximos de ingesta total diaria o TDI. Por ejemplo, en el caso del DEHP habría que beber 231 litros de agua al día para alcanzar el límite que marca la legislación (0,05 mg/kg corporal/día) o 124 litros si se tratara del BPA.

“Teniendo en cuenta la concentración de los compuestos y el consumo diario de agua envasada, la posibilidad de desarrollar problemas de salud debido a su ingesta es inexistente”, insiste Lacorte.

Más un problema organoléptico que de toxicidad

“La migración de componentes a veces provoca un problema organoléptico, más que de toxicidad –añade–, por lo que las empresas embotelladoras son las primeras interesadas en utilizar plásticos que no desagraden el gusto del consumidor”.

Los análisis también revelan que las botellas de plástico de polietileno tereftalato (PET) con tapón de polietileno de alta densidad, que representan la mayor parte de envases para agua del mercado español, presentan una muy baja incidencia de plastificantes.

Además, se ha observado que el formato del recipiente no afecta a la calidad del agua. Tampoco el periodo de almacenamiento, ya que los compuestos detectados en muestras recién envasadas eran básicamente los mismos que después de un año en el almacén.

Solo se ha detectado que la presencia de gas en el agua puede potenciar ligeramente los procesos de migración, que, en general, están relacionados con el tipo de monómero o material plástico empleado para la fabricación del envase.

Fuente: Agencia SINC

¿Es higiénico rellenar las botellas de plástico?

Toca Comer. ¿Es higiénico rellenar las botellas de plástico?. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Mucha gente tiene costumbre de guardar en la nevera botellas de plástico de las de agua mineral u otro refresco para llenarlas una y otra vez con agua del grifo. El problema es que muchos plásticos contienen toxinas –benceno, dioxinas, colorantes, bisfenoles– que se transmiten al líquido envasado.

Es preferible usar botellas de plástico HDPE –se reconocen porque en la base aparece un 2 dentro de un triángulo–, fabricadas con un material llamado poliestireno de alta densidad; en todo caso, hay que evitar que les dé la luz y el calor y se reblandezcan, pues podrían liberar sustancias al líquido. Y desde luego lo mejor es usar envases de vidrio, que son impermeables a los aromas y a la humedad.

Tampoco es recomendable beber directamente el agua a morro, ya que al hacerlo dejamos inevitablemente bacterias de la flora bucal y saliva en el cuello de la botella, y terminarán por dar mal olor al líquido elemento.

Fuente: muyINTERESANTE

Dúo, original formato de Solán de Cabras

Toca Comer. Dúo, original formato de Solán de Cabras. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Solán de Cabras lanza Dúo, un formato de 3+3 litros que, gracias a su innovador y cuidado diseño, es ideal para vestir la mesa y, a diferencia de otros formatos de gran capacidad, cabe perfectamente en la nevera.

Dúo ya á estdisponible en el canal alimentación; se comercializa en packs de dos unidades (3+3 litros) para su fácil transporte.

Con este lanzamiento, Solán de Cabras, perteneciente desde 2011 a la compañía líder de capital 100% español Mahou San Miguel, se reafirma en su objetivo de ofrecer a los consumidores propuestas únicas para cada ocasión de consumo, aunque en este caso poco respetuosas con el medio ambiente, por el evidente desperdicio de plásticos.

Coca-Cola Amatil invirtió US$ 450 millones en la instalación de una tecnología para fabricar autónomamente botellas livianas de PET

Toca Comer. Coca-Cola Amatil  invirtió US$ 450 millones en la instalación de una tecnología para fabricar autónomamente botellas livianas de PET en Australia, Nueva Zelanda, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Fiji. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Con esta tecnología CCA podrá producir nuevas botellas ligeras utilizando un 20% menos de PET, lo cual permite reducir en un 22% la huella de carbono de cada botella.

Para poner en marcha esta iniciativa CCA recibió del gobierno australiano US$ 1,3 millones provenientes de un fondo destinado a apoyar un proyecto de ahorro energético en su planta de Richlands.

La asignación de estos fondos forma parte del programa Clean Technology Food and Foundries Investment.

Los fondos se usarán para instalar una tecnología de fabricación autónoma de botellas de PET que reducirá en un 32% las emisiones de carbono en la línea de producción de contenedores de 1,25 litros, 1,5 litros y 5 litros.

Dermot Hawkins, de CCA Queensland, comentó que la nueva instalación le permitirá a la compañía aumentar la eficiencia del llenado de botellas, incrementar el rendimiento de la línea de producción, reducir el desperdicio de CO2 en el proceso de carbonatación y disminuir los costos de energía.

Gracias a esta tecnología la planta de Richlands ahorrará US$ 285000 en costes de energía y reducirá significativamente el impacto ambiental de sus operaciones.

Fuente: ClubDarwin.NET

Botella de leche que bloquea 100% la luz

Toca Comer. Botella de leche que bloquea 100% la luz. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La botella Light Proof fue desarrollada gracias al trabajo realizado durante más de tres años por el equipo de innovación de Anchor, que es la marca líder de Fonterra en Nueva Zelanda.

La luz degrada la leche fresca

Anchor emprendió este trabajo después de identificar el efecto degradante que la luz puede tener sobre la leche fresca.

Durante el desarrollo de este trabajo Anchor constató que la protección de la leche del efecto nocivo de la luz no sólo conserva el sabor del producto fresco, sino que también mantiene el valor de sus nutrientes esenciales como las vitaminas A y B2.

La obtención de esta innovación fue posible gracias a la adición de dos capas más al diseño existente previamente. Las capas interior y exterior son de color blanco opaco para hacer que la botella sea reconocible en la estantería mientras que la del medio es negra, lo cual impide totalmente el acceso de la luz.

Leche con un ciclo de vida mayor

El desarrollo de la botella Light Proof es una buena noticia para los consumidores, que podrán disfrutar de la leche fresca durante más tiempo.

Anchor encontró una forma eficaz de proteger la leche, lo cual es positivo para el consumidor neozelandés que semanalmente consume 1,8 litros de este producto.

Peter McClure de Fonterra señaló que esta nueva botella favorece la protección de la leche durante un período más largo que otro tipo de envases.

Según Fonterra, alrededor del 7% de la leche fresca se tira porque los consumidores piensan que huele mal. Craig Irwin de Fonterra aclaró que el mal olor que sienten los consumidores cuando huelen la leche para verificar que esté fresca es el resultado del daño provocado por la luz.

Irwin puntualizó que las cajas de tetra brik y las botellas opacas tienen un grado de vulnerabilidad a la luz de entre un 7% y un 25%, lo cual da pie para que el sabor y el aroma de la leche se estropee.

Fuente: ClubDarwin.NET

Sensor automático y de bajo coste para detectar bisfenol A en leche

Toca Comer. Sensor automático y de bajo coste para detectar bisfenol A en leche . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Investigadores del Departamento de Química Física y Analítica de la Universidad de Jaén han creado un sensor para detectar Bisfenol A (BPA), un compuesto químico procedente del plástico, en muestras de leche.

Según los investigadores, diversos estudios han demostrado que la exposición a esta sustancia produce alteraciones hormonales e influye en el sistema cardiovascular y reproductor. De ahí que los expertos quisieran detectarlo a través de un procedimiento automático de bajo coste como el que han desarrollado y que detallan en la revista Talanta.

Los químicos de la Universidad de Jaén han implementado un sensor para el análisis de BPA en leche. La novedad es la elevada sensibilidad del dispositivo, es decir, detecta cantidades muy pequeñas del compuesto.

“La Unión Europea establece el límite máximo de residuo para el bisfenol A en 0,6 miligramos por kilogramo. Por debajo de esa cifra no existen problemas de toxicidad, por eso queríamos que nuestro sensor detectara cantidades inferiores”, detalla el investigador de la Universidad de Jaén, Antonio Ruiz Medina.

En este sentido, el sensor desarrollado en la Universidad de Jaén detecta dosis en torno a 0,19 microgramos por kilogramo. “Esto supone concentraciones 3000 veces más pequeñas que las que establece la normativa europea”, subraya.

 

Cualidades fluorescentes

El método que proponen los expertos para determinar la presencia y cantidad de bisfenol A en leche aprovecha las cualidades fluorescentes de este compuesto, por eso utilizan un fluorímetro, que mide esta característica.

No obstante, dice el investigador, la novedad del proceso radica en que los investigadores retienen la molécula sobre una resina, un soporte sólido, para concentrarla y separarla de otros compuestos. Esta técnica posibilita el análisis de concentraciones pequeñas y así logran que el sensor resulte muy sensible.

Los investigadores han aplicado este método preciso y automático a muestras de diferentes tipos de leche: líquida, en polvo e infantil.

Referencia bibliográfica:

Lucía Molina-García, Mª Luisa Fernández-de Córdova, Antonio Ruiz-Medina. «Analysis of Bisphenol A in milk by using a multicommuted fluorimetric sensor».Talanta 96:195;15 julio 2012. doi: 10.1016/j.talanta.2012.02.021

EFSA publica los criterios para evaluar el uso de PET reciclado para uso alimentario

El PET (plástico) reciclado  ahora es reutilizado para el envasado de alimentos. La EFSA publica un método para evaluar el proceso de reciclaje para asegurar un bajo nivel de contaminación de sustancias nocivas para la salud.
Toca Comer. Normas EFSA reciclado PET para envases alimentación. Marisol Collazos Soto

Hasta hace poco, la mayoría de PET (tereftalato de polietileno) reciclado se utilizaba para productos no alimenticios. En los últimos años, nuevas aplicaciones han surgido para el envasado de alimentos. La regulación europea sobre los materiales y objetos de plástico reciclado destinados a entrar en contacto con los alimentos ha proporcionado una evaluación de seguridad de los procesos de reciclaje por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). La EFSA ha publicado el 20 de julio de registro de evaluación de seguridad de reciclado de PET para contacto con alimentos.

Nivel de contaminación en la entrada del proceso de reciclaje

Después de recibir una serie de archivos, la agencia ha desarrollado criterios específicos para el proceso de evaluación de este tipo de plástico. La evaluación se centra en los niveles de residuos presentes en el PET reciclado en comparación con una concentración en el modelo convencional de PET, para evaluar la eficacia de la descontaminación del proceso de reciclaje. El asesoramiento científico de la EFSA,  describe el enfoque utilizado para la evaluación de riesgos y proporciona valores de umbral de contaminación de PET reciclado.

Para establecer un nivel básico de la contaminación de un contaminante desconocido potencialmente presente a la entrada del proceso de reciclaje de PET, la EFSA se basó en datos de una encuesta europea realizada en miles de botellas de PET . Entre las sustancias que se encuentran de manera residual después del uso, sustancias relacionadas con los alimentos (limoneno) y sustancias afines en plástico (adipatos, ftalatos …) han sido identificados. Casos raros de mal uso de botellas por los consumidores (es decir, lleno de solventes) han sido identificados.

Con base en estas cifras, la EFSA ha establecido el nivel de contaminación de sustancias a la entrada del proceso de reciclaje de 3 mg / kg de PET. También considera que la proporción de PET a partir de las aplicaciones no alimentarias (champú, detergente, pintura …) no debe exceder del 5% en la entrada del proceso de reciclaje.

Los valores de exposición en la dieta

Sin embargo, »es imposible predecir la identidad de los contaminantes potencialmente presentes en el PET post-consumo utilizados en la entrada de un proceso de reciclaje y asegurarse de que no son genotóxicos. Por lo tanto, un nivel de exposición en la dieta debe considerar la posibilidad» . La EFSA considera que la exposición dietética debe ser inferior a 0,0025 mg / kg peso corporal / día para que un contaminante desconocido pueda estar presente, dependiendo del umbral de la exposición humana a productos químicos.

En cuanto al escenario de exposición, la EFSA está basado en la de que un bebé de 5 kg consume 0,75 litros de agua al día a partir de una botella de agua hecha de PET 100% reciclado. »A partir de esta figura, se puede inferir que la mayor concentración de una sustancia en el agua que se aseguraría de que la exposición dietética de 0,0025 peso mg / kg / día no se supera es 0,017 mg / kg de alimento. Este escenario se aplica por defecto cuando el PET reciclado se destina a uso general» . Para adultos y niños, el criterio de la migración es relevante, respectivamente, 0,75 y 0,15 mg / kg de alimento.

La EFSA considera que si un proceso de reciclaje es capaz de reducir la contaminación a la entrada de 3 mg / kg de PET en un nivel que no exceda de los criterios pertinentes de la migración, la exposición dietética potencial puede ser mayor que 0,0025 mg / kg peso corporal / día. El PET reciclado a través del proceso de reciclaje no representa un problema de seguridad.

 

 


bisfenol A en biberones de plástico

Toca comer. bisfenol a y biberones. Marisol Collazos Soto

2,2-bis(4-hidroxifenil)propano, mas conocido como bisfenol A o el familiar BPA

Directiva 2011/8/UE de la Comisión, de 28 de enero de 2011, que modifica la Directiva 2002/72/CE por lo que se refiere a la restricción del uso de bisfenol A en biberones de plástico para lactantes

DOUE © 2011, L 26

«LME(T) = 0,6 mg/kg. No debe utilizarse en la fabricación de biberones de policarbonato para lactantes (*).
___________
(*) “Lactante”, según la definición de la Directiva 2006/141/CE (los niños que tengan menos de doce meses).».

La directiva, no toma en consideración a las mujeres que estén ambarazadas o que deseen estarlo. La Comisión cuando aplica el principio de cautela (Arto. 7 del Reglamento (CE) 178/2002) precisa de demasiada información, tanta que ya no es precaución, es puro conocimiento científico.

No dejen de leer la Directiva 2011/8/UE, que podría aplicarse a la botellas de policarbonato, que no deberían almacenarse o transportarse al sol; a algunas cafeteras de plástico y a otros envases que se usan en el microondas.

Fuente: Sinapti

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