
Fuente: 20Minutos.es

Fuente: 20Minutos.es

Campofrío registró en los nueve primeros meses del año unas pérdidas de € tres millones, frente a los beneficios de 1,8 millones del mismo periodo de 2013. Pese a ello registró unas ventas netas de € 1408 millones, un aumento del 1,3% respecto al año anterior.
La compañía registró un ebitda de casi €105 millones, lo que supuso un ascenso del 4,8% respecto a 2013, favorecido según Campofrío, por el buen comportamiento de las ventas en el segundo y tercer trimestre y por la reducción gradual de costes operativos conseguida a través del plan de eficiencia.La compañía tiene en marcha desde 2012 un plan de reestructuración en todas las áreas del grupo.
Además, ha conseguido reducir su deuda financiera neta en € 3,4 millones. La compañía explica en el comunicado que se debe a un plan para»aumentar la competitividad y rentabilidad». Campofrío defiende que se encuentra en una sólida posición financiera gracias a su apalancamiento de 3,1 veces el ebitda. El conjunto de la deuda asciende a € 470 millones.
El tercer trimestre de Campofrío muestra una mejora respecto a la situación, sobre todo en beneficios, ya que obtuvo € 1,1 millones de ganancias. Además, el aumento de las ventas fue más importante tras superar el 2%. La evolución del ebitda respecto a los trimestres anteriores también es favorable para la compañía cárnica.
Se trata del primer ejercicio desde que la mexicana Sigma y la china WF Food se hicieran con el control del grupo de alimentación.
Esta semana Campofrío ha sido noticia por la conclusión de la OPA lanzada sobre el grupo por la mexicana Sigma y la china WH Group. La compañía Sigma & WH Food Europe (controlada en un 62,37% por la primera y un 37,63% la segunda) se queda con el 98,31% de su capital social. Se abre así una puerta a dos grandes mercados para la firma alimentaria (americano y asiático), al tiempo que se anuncia que no habrá reparto de dividendos en 2014 y 2015 (no lo hay desde 2011) ni reestructuraciones ni desinversiones, en una empresa que ha llevado a cabo en los dos últimos años un plan de racionalización de su estructura que ha supuesto el cierre de cuatro plantas.
Dos millones (de pesetas), uno por socio, fue la inversión inicial que puso en pie la que hoy es la compañía líder en el mercado de elaborados cárnicos, en 1952, en una nave burgalesa que permanecía inactiva. Los pusieron un empresario vasco, Clemente Garay (vendió su parte a comienzos de los 70), y su socio, José Luis Ballvé Goseascoechea, el padre del actual presidente, en un entorno que no estaba para aventuras: faltaba ganado, las importaciones eran una quimera y no había matarifes. De hecho, los ocho empleados iniciales, sin experiencia, apenas consiguieron matar diez cerdos, según se narra en el obituario que ABC publicó tras la muerte del fundador, en 1985. Hubo, claro, que buscar rápido quienes supieran.
Ampliar en: El Confidencial