¿Qué pasa si enterramos un plátano? Ciencia y bulos bajo tierra

Si pasas un rato por TikTok, Instagram o YouTube, tarde o temprano te toparás con alguno de estos vídeos: alguien entierra un plátano (entero o solo la cáscara) en una maceta o en el jardín y promete resultados asombrosos. Según la versión del vídeo, del plátano brotará una platanera, o bien tus plantas «estallarán de flores» gracias a este «fertilizante milagroso». Como suele ocurrir con los trucos virales, la realidad es bastante más aburrida… y también más interesante. Vamos a desenterrar la verdad.

Primer mito: del plátano enterrado no nacerá una platanera

Empecemos por la fantasía más extendida: plantar un plátano para obtener un árbol de plátanos. Es imposible, y la razón es fascinante. La fruta más consumida en el mundo, el plátano, es estéril, carece de semillas. Prácticamente todos los plátanos que consumimos son idénticos genéticamente y no se reproducen sexualmente.

¿Por qué? Los plátanos que consumimos son frutos partenocárpicos, es decir, se desarrollan sin semillas visibles debido a la selección humana a lo largo de miles de años. Las variedades comerciales, como el plátano Cavendish, son triploides, lo que impide su reproducción sexual y hace que dependan de la reproducción vegetativa a través de chupones. Esos puntitos negros que ves al partir la fruta no son semillas viables: en estos híbridos, el embrión muere como consecuencia de la inviabilidad del cruce, acumulándose gran cantidad de pulpa alrededor de los embriones muertos; esos «puntitos» de color oscuro son embriones que no llegaron a convertirse en semillas.

Entonces, ¿cómo se multiplican las plataneras? Las plantas que dan los plátanos pueden volver a crecer a partir de trozos de sus raíces o del tallo que se encuentra bajo tierra. Se puede decir que todos los plátanos que se cultivan son clones, copias genéticamente idénticas. Esta uniformidad genética tiene su lado oscuro: en los años 50 se consumía una variedad llamada Gros Michel, que desapareció comercialmente por culpa del hongo Fusarium oxysporum, y desde entonces cultivamos la variedad Cavendish. Y la historia amenaza con repetirse: el Cavendish está en peligro, pues el vasto monocultivo mundial de plantas genéticamente idénticas lo deja intensamente vulnerable a brotes de enfermedades.

Así que no: si entierras un plátano del supermercado, lo único que crecerá es una colonia de microorganismos encantados con el banquete.

Segundo mito (a medias): la cáscara como «superfertilizante»

Aquí la cosa se pone más matizada, porque hay una base real. Las cáscaras de plátano son una fuente natural de nutrientes esenciales para las plantas, como potasio, fósforo, calcio y magnesio, elementos que fortalecen las raíces y promueven la floración. De hecho, contienen entre un 6% y un 12% de potasio en peso seco, además de fósforo, calcio y magnesio.

El problema es el «cuándo» y el «cómo». El potasio y el fósforo de la cáscara no están disponibles para la planta en el momento en que se entierra: los microorganismos del suelo necesitan tiempo para descomponer el material y liberar los nutrientes. Además, la cáscara de plátano se compone en más de un 80% de agua y su descomposición es muy lenta, por lo que el aporte de nutrientes por esta vía es mínimo. Algunos jardineros van más allá y hablan directamente de mito: enterrar cáscaras de plátano en el suelo no va a proporcionar ningún beneficio real inmediato, pues el potasio no estará disponible de manera significativa de inmediato, y la descomposición lenta puede incluso crear problemas de desequilibrio nutricional en el suelo.

También hay inconvenientes prácticos: la materia orgánica en descomposición es un imán para moscas de la fruta, mosquitos del mantillo e incluso cucarachas y roedores si se hace en el exterior. Y ojo con los residuos químicos: el cultivo convencional de plátanos a menudo utiliza pesticidas, y al enterrar la cáscara podrías estar introduciendo estos químicos no deseados en tus plantas, especialmente si son comestibles.

¿La solución sensata? El compost. Un estudio sobre compost hecho con cáscaras de plátano encontró que, frente a un control sin compost, mejoró el crecimiento y el rendimiento de la acelga suiza (el peso fresco medio pasó de 1,07 a 3,41 gramos); si tienes compostera, ahí es donde mejor encaja la cáscara. Lo mismo aplica al famoso «agua de plátano»: es más un mito que una realidad; no daña tus plantas, pero no aporta beneficios significativos y puede atraer plagas.

El plátano, imán de bulos

Curiosamente, esta fruta acumula un historial notable de desinformación. Durante la pandemia circuló que «el plátano bloquea la entrada celular del coronavirus», algo que es falso: se trata de un bulo. Antes ya se había viralizado que la fruta se tornaba rojiza porque alguien había inyectado sangre infectada con VIH, un bulo que queda al descubierto si se tienen en cuenta las vías de transmisión del virus. Y en 2021 corrió un vídeo sobre plátanos de Somalia con un supuesto «gusano helicobacter» que mataba en 12 horas; también era un bulo.

Conclusión

Si entierras un plátano, no obtendrás una platanera (es un fruto estéril, un clon sin semillas viables), sino simple materia orgánica en descomposición. Y si entierras la cáscara esperando un milagro, la ciencia recomienda paciencia y compostera: los nutrientes existen, pero solo llegan a la planta tras una lenta descomposición microbiana. Como siempre en ciencia, la realidad no cabe en un vídeo de 30 segundos… pero es mucho más sabrosa.

Generado por Claude Fable 5 search

Potasio, sangre y golpes de Estado: ¿Sabías que el plátano inventó el capitalismo salvaje?

Hablemos de esa fruta amarilla, curvada, inofensiva y llena de potasio que descansa ahora mismo en tu cocina. Parece el tentempié más ingenuo del mundo, el complemento perfecto para el desayuno o la merienda tras el gimnasio. Sin embargo, si rascamos un poco en la piel de su historia, descubriremos que el humilde plátano —o banano— es, en realidad, el arquitecto indiscutible del capitalismo moderno más depredador. Es la fruta culpable de invasiones militares, contabilidad creativa a escala estatal, masacres de obreros, golpes de Estado orquestados por la CIA y del insulto geopolítico más repetido de los últimos cien años: la «República Bananera».

A principios del siglo XX, el mapa político de Centroamérica y el Caribe era una ficción. Si vivías en Honduras, Guatemala o Costa Rica, el hombre que realmente gobernaba tu destino no era el presidente electo que habitaba el palacio de gobierno, sino un ejecutivo con traje de tres piezas que se sentaba en un elegante despacho de Boston, fumaba puros caros y respondía ante las siglas de la United Fruit Company (UFCO). En toda la región la llamaban, con una mezcla de acierto milimétrico y terror absoluto, «El Pulpo». Y vaya si tenía tentáculos. Para entender cómo esta corporación diseñó el manual de instrucciones del corporativismo salvaje, basta con repasar tres de sus hitos más oscuros.

1. La Gran Flota Blanca: Una armada corporativa

Hoy en día las empresas contratan operadores logísticos; la United Fruit Company, en cambio, tenía su propia armada. No alquilaba barcos mercantes: poseía «La Gran Flota Blanca» (The Great White Fleet), que llegó a ser una de las flotas navales privadas más grandes y poderosas del planeta.

De cara a la galería, su función oficial era innegablemente noble y moderna: el transporte ultrarrápido y refrigerado de plátanos frescos desde el trópico hasta los puertos de Nueva York y Europa. Pero su función real iba mucho más allá de la refrigeración. Si los campesinos locales exigían jornadas laborales de menos de doce horas, o si un gobierno regional amagaba con auditar sus finanzas, las impecables bodegas blancas de la flota dejaban de cargar fruta para transportar armas, municiones y mercenarios a sueldo. La fuerza militar privada de la empresa se encargaba de «zanjar el tema» con una eficacia y brutalidad que ríanse ustedes de los ejércitos nacionales.

2. Sam «El Platanero» y el arte de comprar un país

El concepto de que el capital privado está por encima de la soberanía nacional encontró su máximo exponente en Honduras. En 1910, un inmigrante de origen ruso llamado Samuel Zemurray, apodado con escasa imaginación como Sam el Platanero, había levantado un imperio bananero en el país a base de audacia comercial, espabilar antes que nadie y sobornar a quien hiciera falta. Todo marchaba sobre ruedas hasta que el presidente hondureño de turno tuvo la imperdonable desfachatez de querer cobrarle impuestos aduaneros por la exportación de su fruta.

Sam no protestó en los tribunales, no contrató a un bufete de abogados ni publicó un manifiesto en prensa. Su solución fue mucho más pragmática: se fue a los bajos fondos del puerto de Nueva Orleans, contrató a un puñado de mercenarios de gatillo fácil (liderados por el célebre soldado de fortuna Lee Christmas), compró un barco con artillería pesada y organizó un golpe de Estado exprés. Invadió Honduras, derrocó al presidente legítimo e instaló en el poder a un político títere que, como primera medida de gobierno, le concedió a Zemurray exenciones fiscales totales. Cero impuestos. Negocio redondo.

Este modelo de sumisión absoluta fue el que inspiró al escritor estadounidense O. Henry, quien ya en su novela de 1904, Cabbages and Kings, había acuñado el término «República Bananera» para describir exactamente este fenómeno: países empobrecidos de soberanía precaria donde las instituciones estatales actuaban como simples capataces al servicio de una empresa extranjera.

3. La CIA en nómina: El pecado original en Guatemala

Si lo de Honduras fue una muestra de matonismo empresarial, lo de Guatemala en la década de 1950 demostró cómo una multinacional podía utilizar todo el peso del aparato de inteligencia de la superpotencia mundial para proteger sus dividendos. En 1951, el reformista Jacobo Árbenz llegó a la presidencia tras unas elecciones democráticas y aprobó el Decreto 900 de Reforma Agraria. Su plan era simple y justo: expropiar las tierras que la United Fruit Company mantuviese improductivas y repartirlas entre los campesinos nativos, pagando a la empresa una indemnización.

¿La trampa magistral? El Gobierno pagaría las tierras exactamente por el valor que la propia UFCO había declarado en sus impuestos. ¡Para qué queremos más! La corporación llevaba décadas cometiendo fraude fiscal, declarando que sus inmensas fincas valían una miseria para no pagar tributos. Si aceptaba el trato de Árbenz, perdía millones de dólares; si admitía el valor real de la tierra, sus directivos se enfrentaban a la cárcel por evasión masiva de capitales.

La solución corporativa fue tirar de agenda. Llamaron a sus contactos en Washington, donde se dio la casualidad —o no tan casualidad— de que el Secretario de Estado de EE.UU., John Foster Dulles, y el director de la CIA, su hermano Allen Dulles, habían sido abogados y eran accionistas de la United Fruit Company. La maquinaria se puso en marcha al instante. A través de la Operación PBSUCCESS (1954), la CIA organizó una campaña de guerra psicológica, acusó falsamente a Árbenz de ser una amenaza comunista al servicio de Moscú, bombardeó la capital y lo derrocó, instalando a un dictador militar que devolvió cada metro de tierra a la bananera. Fin del problema comunista, salvación del dividendo bananero.

El legado: De la matanza a la pegatina azul

El precio de esta codicia corporativa para Centroamérica fue devastador: la región quedó sumida durante décadas en guerras civiles, dictaduras sanguinarias y una miseria estructural de la que aún hoy intenta recuperarse.

¿Y qué ocurrió con la todopoderosa United Fruit Company? Como hacen las grandes multinacionales cuando el nombre se mancha de demasiada sangre, no desapareció: simplemente se lavó la cara. Tras varias fusiones y reestructuraciones, hoy la conoces bajo un nombre mucho más amable y alegre: Chiquita Brands International (sí, la de la simpática pegatina azul que ves en el supermercado).

Y por si alguien piensa que las tácticas del capitalismo salvaje son cosa del blanco y negro, un recordatorio: en 2007, Chiquita tuvo que pagar una multa de 25 millones de dólares tras admitir ante el Departamento de Justicia de EE.UU. haber financiado con casi dos millones de dólares a grupos paramilitares de extrema derecha en Colombia (las AUC, responsables de masacres y masivos desplazamientos forzados) para «mantener el orden» y proteger sus plantaciones de plátanos en el norte del país.

Así que ya lo sabes. La próxima vez que peles un plátano en el desayuno, recuerda que estás ante el prototipo original de la globalización corporativa. Una fruta dulce y sabrosa que, para llegar a tu frutero, tuvo que reescribir la historia, derrocar gobiernos y enseñarle al mundo hasta dónde puede llegar el capitalismo cuando se le quitan los frenos.

Generado por Gemini 3.5 flash

La masturbación con piel de plátano: una práctica viral con riesgos reales para la salud

Lo que comenzó como un «truco» viral en redes sociales ha puesto en alerta a los profesionales de la salud. Expertos advierten que el uso de frutas como sustitutos de juguetes sexuales puede acarrear consecuencias graves.


El fenómeno viral que preocupa a los expertos

En la era de las redes sociales, los desafíos virales y los supuestos «hacks» o trucos de vida cotidiana se propagan a una velocidad sin precedente. Uno de los más recientes —y más preocupantes— es la práctica de utilizar la piel de un plátano como método de masturbación masculina. Lo que para algunos usuarios de internet puede parecer una experiencia graciosa, económica o curiosamente estimulante, ha sido señalado por médicos y sexólogos como una actividad potencialmente peligrosa que puede derivar en serias complicaciones para la salud.

La tendencia ganó popularidad en plataformas como TikTok, Twitter y foros de internet, donde usuarios compartían supuestas experiencias positivas con esta práctica. Sin embargo, los profesionales de la salud no tardaron en alzar la voz para desmontar la idea de que se tratara de algo inocuo. En realidad, los riesgos asociados son múltiples y van desde infecciones leves hasta lesiones que podrían requerir atención médica urgente.


¿En qué consiste exactamente la práctica?

La técnica consiste, según quienes la describen en línea, en pelar un plátano, vaciar parcialmente su pulpa y utilizar la piel como un receptáculo improvisado para la masturbación. La textura húmeda y viscosa del interior de la piel de plátano es, supuestamente, lo que genera una sensación agradable. Algunos incluso recomiendan calentarla ligeramente o añadirle lubricante para mejorar la experiencia.

Sin embargo, es precisamente esa textura húmeda y la composición biológica de la fruta lo que convierte esta práctica en un foco de riesgos sanitarios que no deben subestimarse.


Los riesgos para la salud: una lista preocupante

1. Infecciones bacterianas y fúngicas

La piel del plátano, como cualquier superficie orgánica, alberga una gran cantidad de microorganismos, incluidas bacterias y hongos. Aunque la pulpa del plátano se considera segura para el consumo tras retirar la piel, la superficie externa e interna de dicha piel no está diseñada para entrar en contacto con las membranas mucosas o la piel sensible de los genitales. La humedad del interior de la piel crea un entorno propicio para la proliferación de levaduras y bacterias que pueden provocar candidiasis, balanitis u otras infecciones del tracto genital.

2. Irritación y reacciones alérgicas

El plátano contiene una sustancia llamada quitiñasa, una enzima que se encuentra en su pulpa y, en menor medida, en su piel. Esta proteína es uno de los alérgenos alimentarios más comunes y puede provocar reacciones en personas sensibles, incluso por contacto externo. Las manifestaciones pueden incluir enrojecimiento, picazón, hinchazón e incluso erupciones cutáneas en la zona genital, un área particularmente vulnerable debido a la delicadeza de su tejido epitelial.

3. Restos de pesticidas y químicos

Los plátanos, especialmente los de cultivo convencional, son tratados con una variedad de pesticidas, fungicidas y otros agroquímicos durante su proceso de crecimiento y transporte. Estos residuos se concentran precisamente en la piel de la fruta. Al entrar en contacto directo con los genitales, existe el riesgo de que estas sustancias químicas se absorban a través de la piel, provocando irritación, dermatitis o, en exposiciones prolongadas, efectos más graves sobre la salud.

4. Riesgo de lesiones físicas

La piel del plátano, aunque flexible, puede desgarrarse con facilidad durante la fricción. Fragmentos pequeños de la piel o fibras pueden quedarse atrapados en el prepucio o en los pliegues de la piel genital, generando microlesiones, rasguños o incluso atrapamientos que podrían requerir atención médica. En casos extremos, la hinchazón causada por una reacción inflamatoria podría dificultar la retracción del prepucio, una condición conocida como parafimosis, que se considera una emergencia urológica.

5. Contaminación por residuos de la propia fruta

Incluso tras vaciar la pulpa, quedan restos de fructosa y otros azúcares naturales en el interior de la piel del plátano. La presencia de azúcar en la zona genital altera el equilibrio del pH y la flora local, predisponiendo al desarrollo de infecciones por hongos, especialmente del género Candida. Esto aplica tanto para hombres como, indirectamente, para sus parejas sexuales, ya que las relaciones posteriores pueden transmitir estos desequilibrios.


¿Qué dicen los profesionales?

Médicos urólogos, dermatólogos y sexólogos han coincidido en señalar que esta práctica no es segura. El doctor Juan Carlos Ruiz de la Hermosa, urólogo y profesor asociado de la Universidad Complutense de Madrid, ha señalado en diversas ocasiones que «cualquier objeto que no esté diseñado específicamente para uso sexual y que no cumpla con los estándares de seguridad sanitaria representa un riesgo innecesario». En la misma línea, la sexóloga Nuria Jorba ha enfatizado que «la masturbación es una práctica completamente sana y normal, pero siempre que se realice con las manos, con juguetes sexuales certificados o con dispositivos diseñados específicamente para tal fin».

La recomendación general de los expertos es clara: si se desea explorar nuevas sensaciones durante la masturbación, lo más seguro es acudir a tiendas especializadas en productos eróticos donde los materiales estén certificados como seguros para el contacto con el cuerpo (silicona médica, ABS, TPE, etc.) y seguir siempre las instrucciones de uso y limpieza.


El contexto más amplio: desinformación sexual en internet

Este fenómeno no es aislado. En los últimos años, hemos visto una proliferación de prácticas sexuales de riesgo difundidas a través de internet: desde el uso de refrescos gaseosos como «anticonceptivos» hasta la inserción de objetos peligrosos en cavidades corporales. Todo ello alimenta una creciente preocupación entre los profesionales de la salud pública sobre la necesidad de reforzar la educación sexual integral en escuelas, hogares y plataformas digitales.

La falta de información fiable, combinada con la presión social de los retos virales y la curiosidad natural del ser humano, crea un cóctel perfecto para que jóvenes y adultos se expongan a riesgos que podrían evitarse fácilmente con una formación adecuada.


Conclusión

La piel de plátano pertenece al compostaje, no al dormitorio. Lo que parece un truco inofensivo y divertido en internet puede traducirse en una visita al servicio de urgencias o en problemas de salud que se prolonguen durante semanas. La sexualidad es un aspecto fundamental y hermoso de la vida humana, pero siempre debe ejercerse con responsabilidad, información y respeto por el propio cuerpo.

Ante la duda, la recomendación es siempre la misma: consulten con un profesional de la salud, inviertan en productos seguros y no dejen que un algoritmo de redes sociales decida qué es lo mejor para su bienestar.

Generado por Mimo V 2.5 pro

Chiquita Brands rechaza oferta de compra de Cutrale Group y Safra Group

Toca Comer. Chiquita Brands rechaza oferta de compra de Cutrale Group y Safra Group . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

«Chiquita decidió no dar informaciones ni tener ahora conversaciones y negociaciones con Cutrale Group y Safra Group», propiedad de los empresarios Jose Luis Cutrale y Joseph Safra respectivamente, señaló la empresa un día antes del plazo que le habían pedido los interesados para pronunciarse.

Cutrale Group, fabricante de jugo de naranja, y Safra Group, un grupo de inversión, ofrecieron 13 dólares por acción en efectivo a los accionistas de la bananera, valorando la sociedad estadounidense en 611 millones de dólares. Los dos grupos dieron a Chiquita hasta el 15 de agosto para dar una respuesta.

El directorio dijo que continuaría respaldando la fusión con la compañía irlandesa Fyffes, que crearía el mayor proveedor de bananas del mundo, con US$ 4600 millones de ingresos anuales y presencia en más de 70 países.

La fusión por un valor de US$ 526 millones con la importadora y distribuidora de frutas exóticas de Irlanda, anunciada en marzo, permitiría al grupo estadounidense domiciliarse en el país europeo para reducir su deuda fiscal.

Chiquita y Fyffes son junto a las estadounidenses Fresh del Monte y Dole Food de las cuatro empresas que dominan el mercado mundial de la banana.

Fuente: ClubDarwin.NET

Cortarle las puntas al plátano porque supuestamente, se acumulan los pesticidas y plaguicidas no tiene sentido

Toca Comer. Cortar puntas a plátanos. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaEsta leyenda que ha alcanzado una cierta popularidad en Alemania –y que ahora parece desembarcar en España– no tiene fundamento alguno. “Ahora mismo, no tenemos problemas con los restos de pesticidas en la comida, porque se lleva un control tan estricto que no queda nada”, señala el bioquímico J.M. Mulet.

“Tal vez el mito ha podido surgir porque en los extremos del plátano las células son más jóvenes, es decir, porque las células madres crecen por las puntas”, se atreve a especular este licenciado en Química y doctor en Bioquímica y Biología por la Universidad de Valencia. “Pero a nivel nutricional,  las puntas no suponen ninguna ventaja o desventaja reseñable”, señala en relación a la moda de los batidos verdes y a determinadas recetas que proponen utilizar las puntas, por ejemplo de los nabos, para obtener un plus de nutrientes.

“El mensaje que hay que lanzar a la población es que, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la comida que consumimos actualmente no tiene restos de pesticidas a niveles preocupantes”, tranquiliza Mulet. “De entrada, un pesticida que no esté en la piel de la fruta no serviría de nada, además de no estar permitido”, recalca.

“Otra posibilidad es que este mito se relacione con una imagen visual: cualquier líquido que pongas en un plátano, por gravedad, se acumulará en la punta, lo que podría haber llevado a algunos a imaginar que los plaguicidas se acumulan en los extremos. Simplemente hay que hacer la prueba y mojar un plátano en agua para comprobar que acaba en los extremos”, anima Mulet para remarcar que se trata de una cuestión de física básica que, sin embargo, no guarda ni un remoto parecido con la creencia de que los pesticidas “chorrean” por la piel de la fruta hasta acabar depositándose en el polo norte y en el polo sur del plátano.

Fuente:  Comer o no comer

Licencia CC

India desarrollará bananas transgénicas enriquecidas en vitamina A y Hierro

Toca Comer. India desarrollará bananas transgénicas enriquecidas en vitamina A y Hierro. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Científicos australianos ya han transferido la tecnología a los investigadores indios para producir bananas transgénicas enriquecidas en provitamina A y hierro, que serían especialmente beneficiosas para las mujeres embarazadas.

Los investigadores australianos alcanzaron un acuerdo con el Departamento de Biotecnología para transferir esta tecnología que permite el mejoramiento nutricional de la banana. Australia ahora entregará los genes a los expertos de cinco Institutos indios para introducirlos en materiales locales.

“Sí, me voy a encontrar con expertos de cinco institutos para discutir sobre esto. India está todavía en la fase de investigación y llevará unos 6-7 años pasar a la fase de desarrollo y producción. El siguiente paso para los científicos indios es introducir los genes relacionados con más provitamina A y hierro en variedades de bananas locales”, explicó James Dale, director del Centro de Cultivos Tropicales y Biocommodities de la Universidad de Queensland, quien lidera el proyecto en Australia.

Dale y su equipo habían experimentado antes con bananas modificadas genéticamente en Uganda, como parte de un proyecto de biofortificación.

Fuente:  ArgenBio

 

Pasta de harina de plátano como alternativa sin gluten para celíacos

Toca Comer. Pasta de harina de plátano como alternativa sin gluten para celíacos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Para los productores de pasta y para de plátano (banana) esta es una oportunidad para expandir el mercado. La pasta de harina de plátano verde es posiblemente más sabrosa que la pasta elaborada con huevos y trigo entero

Los investigadores compararon la pasta estándar elaborada con trigo entero y huevos  con una pasta hecha de harina de plátano verde, clara de huevo, agua y aglutinantes.

Se reveló que el producto plátano verde había reducido el contenido de grasa y aumentó el valor de la proteína cuando se compara con la pasta de trigo entero. La pasta modificada por la disminución del contenido de materias grasas superior al 98%.

Celiacos y no celiacos podrían disfrutar de esta nueva variedad de pasta, además hay significativa reducción de grasa lo cual es  muy beneficioso para los pacientes con enfermedad celiaca, porque muchos productos libres de gluten compensan la ausencia de gluten con altos contenidos de lípidos.

El equipo utilizó 50 catadores que no sufrían de una enfermedad celiaca y 25 con enfermedad celiaca para comparar los diferentes tipos de pasta. En ambos grupos la pasta modificada tuvo una mejor aceptación en cuanto aroma, sabor, textura, y calidad. Esto indica que el producto es susceptible de comercialización para un público más amplio y no solo para aquellos con enfermedad celiaca.

Un clérigo dice que la mujer no debe acercarse a plátanos y pepinos!

Toca comer. Sacerdote prohibe a las mujres comer plátanos y pepinos. Marisol Collazos Soto
… para poder evitar que se desencadenen pensamientos sexuales por las semejanzas con el órgano sexual masculino. El religioso, un jeque, mantiene que las mujeres que quieran comer plátanos y pepinostienen que solicitar la ayuda de un hombre cercano, como su marido o su padre, para que se encargue de cortarlos antes de servirlos en el plato.

También ha abogado por incluir las zanahorias y los calabacines en la lista de alimentos prohibidos para mujeres, por los mismos motivos.

¿Son los plátanos (bananas) radiactivos?

Toca Comer. Potasio radiactivo en plátanos. Marisol Collazos Soto
En algunas tablas de dosis  de radiactividad que han aparecido estos días (debido a la catástrofe de Japón)  suelen plantear algunas dudas. Preguntas como, «Â¿Por qué se dosifica como radiación el comer un plátano o banana?»Â  Esto tiene por finalidad  mostrar a la gente el peligro real de las fugas recientes en la planta nuclear en Fukushima, Japón. El contacto con sustancias radiactivas es sólo una parte de las actividades cotidianas como tomar un vuelo, dormir al lado de alguien, o comer un plátano. Parece claro, los aviones y los rayos X exponen a las personas a radiación, pero comer un plátano? ¿Por qué un plátano? ¿Y cómo? Claro, la dosis es baja  pero debe haber algo en ellos para conseguir que se citen. Resulta que el uso de los plátanos para medir la dosis de radiación tiene un precedente. Incluso hay un nombre, una dosis equivalente de banana (Banana Equivalent Dose) o BED.

Hay muy pocos alimentos que son naturalmente radiactivos, y el plátano es un ejemplo extremo. El elemento que hace radiactivos a  los plátanos es un isótopo radiactivo del potasio. El potasio-40 (K40) es  aproximadamente un 0.01 por ciento de todo el potasio. Tiene una vida media de alrededor de 1,25 millones de años, lo que significa que no va a ninguna parte. K-40 se desintegra de dos maneras diferentes. Cerca del 89% del tiempo, uno de sus neutrones se desintegra en un protón, que pasan el potasio a calcio. Cuando sucede esto, se emite una partícula beta – un electrón. Alrededor del 11% del tiempo, se desintegra el  potasio mediante la captura de un electrón y conversión de uno de sus protones en un neutrón. Cuando sucede esto se emiten rayos gamma, una radiación de alta intensidad. La exposición a la radiación beta o suficiente radiación gamma puede causar enfermedades y cáncer. Una banana sufre cerca de 14 desintegraciones por segundo, una velocidad medible por sensores de radiación comerciales. Esto puede sonar como mucho, pero se necesitaría el consumo de unos cinco millones de plátanos en una sesión para provocar  enfermedad por radiación. (Y el propio cuerpo está lleno de potasio, ya que necesita el elemento para seguir con vida.) Cualquier alimento que tenga una gran cantidad de potasio tiene el mismo porcentaje del isótopo radiactivo K-40. Otros alimentos radiactivos son; patatas, frutos secos (especialmente nueces del Brasil), y los frijoles. Así que una comida radiactiva  perfecta sería un guiso de patatas y frijol con  plátano y nueces para el postre.



Related Posts with Thumbnails