¿Se está acabando realmente el chocolate en el mundo?

Los titulares alarmistas sobre el fin del chocolate aparecen con regularidad en los medios. Pero la realidad es más matizada: el mundo no se está quedando sin chocolate de la noche a la mañana, aunque la producción de cacao enfrenta amenazas serias y convergentes que podrían transformar este producto en un lujo cada vez más costoso.

¿Por qué se habla de una crisis del cacao?

La respuesta corta es que la oferta no crece al ritmo de la demanda. La demanda global de cacao aumenta entre un 2% y un 3% anual, impulsada especialmente por el crecimiento del consumo en Asia. Con apenas un 3% de crecimiento sostenido, el mundo ha necesitado cerca de 1,8 millones de toneladas métricas adicionales de cacao en 2025, lo que equivale a incrementar la cosecha global casi un 50%. Mientras tanto, la producción se concentra peligrosamente: más del 70% del suministro mundial proviene de África Occidental, principalmente de Costa de Marfil y Ghana. Cualquier perturbación en esa región tiene repercusiones planetarias.

¿Qué papel juega el cambio climático?

El cacao es una planta tropical extraordinariamente sensible al calor y a la sequía. Un estudio reciente publicado en Communications Earth & Environment (Lander et al., 2025), con datos experimentales de Brasil, Ghana e Indonesia, demostró que temperaturas más altas en tan solo 7 °C durante la estación calurosa redujeron el rendimiento hasta un 31%. Las proyecciones climáticas para Ghana y Costa de Marfil son preocupantes: modelos basados en 19 modelos de circulación global predicen que algunas regiones productoras actuales —como Lagunes y Sud-Comoé en Costa de Marfil— se volverán directamente inadecuadas para el cultivo de cacao hacia 2050.

La sequía es quizá la amenaza más inmediata. Durante el evento de El Niño de 2015-2016, fincas cacaoteras en Bahía, Brasil, sufrieron una mortalidad del 15% de los árboles y una caída del 89% en el rendimiento. En Ghana, las últimas tres décadas han registrado reducciones significativas en la precipitación total anual —hasta un 15% en la última década—, con menos días de lluvia y periodos secos más prolongados. Las pérdidas de rendimiento asociadas a estos años secos oscilaron entre el 2,5% y el 37%, dependiendo de la severidad de la sequía.

¿Y las enfermedades?

Las plagas y enfermedades ya destruyen entre el 30% y el 40% de la cosecha mundial cada año. La podredumbre negra de la mazorca, causada por el género Phytophthora, es responsable por sí sola de pérdidas del 20% al 30% de las vainas, y puede matar hasta el 10% de los árboles anualmente. El virus del brote hinchado del cacao ha infectado aproximadamente 300 millones de árboles. Estas enfermedades se agravan con el estrés climático: la sequía de El Niño en Brasil no solo mató árboles, sino que incrementó la tasa de infección de la escoba de bruja (Moniliophthora perniciosa).

¿Hay soluciones?

La polinización es una vía prometedora y subestimada. El mismo estudio de Lander et al. (2025) encontró que la polinización manual incrementó el rendimiento un 20%, lo que sugiere que la producción actual está limitada por una polinización insuficiente, no por falta de nutrientes. Proteger y fomentar los polinizadores naturales del cacao podría tener un impacto significativo sin necesidad de insumos costosos.

La agroforestería —cultivar cacao bajo la sombra de otros árboles— se promueve frecuentemente como estrategia de adaptación, pero la evidencia es más compleja de lo esperado. Investigaciones en Ghana mostraron que durante sequías extremas, los árboles de sombra compiten por el agua del suelo, y la mortalidad del cacao bajo sombra de Albizia alcanzó el 100%, mientras que los árboles a pleno sol sobrevivieron. La selección de especies de sombra debe ser específica para cada zona climática.

El desarrollo de variedades más resistentes a la sequía y a las enfermedades avanza, aunque lentamente. Programas de mejoramiento genético en Honduras y Bolivia evalúan clones que combinan alta productividad con resistencia a enfermedades como la moniliasis. La industria también explora sustitutos de la manteca de cacao —equivalentes, reemplazantes y sustitutos— para reducir la dependencia del grano.

Entonces, ¿desaparecerá el chocolate?

No en sentido literal. El cacao no se extinguirá. Pero sin inversiones sustanciales en adaptación climática, control de enfermedades, mejoramiento genético y condiciones de vida dignas para los cinco millones de pequeños agricultores que sostienen esta industria, el chocolate tal como lo conocemos —abundante y accesible— podría convertirse en un producto cada vez más escaso y caro. La pregunta no es si el mundo se queda sin chocolate, sino si estamos dispuestos a pagar el precio —económico y ecológico— de seguir disfrutándolo.

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El cacao es amazónico y ya se consumía hace 5500 años

Toca Comer. El cacao es amazónico y ya se consumía hace 5500 años. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

 El cacao es amazónico, y no centroamericano como se creía hasta ahora, y ya se consumía hace 5500 años, o eso al menos se desprende de la investigación desarrollada por varios arqueólogos ecuatorianos y franceses, que hallaron restos de una gran cultura en el sureste de Ecuador.

Este grupo encontró evidencias químicas y físicas de cacao, de la variedad «fino de aroma», muy apetecida actualmente por la industria del chocolate en el mundo, en los vestigios de unos recipientes hallados en la provincia de Zamora Chinchipe, en la Amazonía ecuatoriana.

Francisco Valdez, que dirige la misión de investigación en el yacimiento Santa Ana-La Florida, en el cantón Palanda de Zamora Chinchipe, aseguró a Efe que el cacao fue criado en la alta Amazonía y desde allí, de alguna forma, fue trasladado a Centroamérica.

«En realidad -dijo-, el cacao no es originario de esa zona», de Centroamérica, como se ha conocido hasta ahora, pues se presume que, incluso, hace unos 7.000 años ya había crecido en la cuenca alta de la Amazonía.

Su uso social data de hace 5.500 años, según las pruebas de carbono 14 a las que fueron sometidos los vestigios hallados de la cultura Mayo-Chinchipe-Marañón, descubierta en 2002 en la zona y que al parecer se extendió por la selva peruana hasta el mayor afluente de la parte alta del río Amazonas.

En Centroamérica existen datos del uso del cacao, por parte de la cultura Olmeca, de hace unos 3.000 años, cuando tuvo un desarrollo importante y se extendió por Guatemala, Honduras y Nicaragua, además de México, en Norteamérica.

«El cacao es amazónico y por algún mecanismo fue llevado a esta zona de Centroamérica donde cobró una importancia cultural muy importante», añadió Valdez que lidera el proyecto en Zamora Chinchipe, con el auspicio de los institutos de Patrimonio Cultural (INPC) de Ecuador y de Investigación para el Desarrollo (IRD) de Francia.

Para él, el descubrimiento arqueológico podría trastocar la historia americana como se la conoce actualmente.

Ampliar en: lainformación.com

Una página de chocolate, para anunciar cerveza con chocolate

Somos Gulosos, una página diseñada por la marca portuguesa de cerveza Sagres, que acaba de lanzar una gama con sabor a chocolate. Y nada mejor para promocionarla online que crear una web integrada por piezas de esta adictiva golosina, previamente elaboradas por un experto repostero del ramo, Victor Nunes, fotografiadas posteriormente e insertadas en cada uno de los elementos del sitio.

Toca Comer. Cerveza de chocolate. Marisol Collazos Soto

Chocolate Abuelita (Nestlé) celebra su 70 aniversario rompiendo el Récord Guinness de la taza más grande del mundo

El pasado 14 de noviembre de 2010, Chocolate Abuelita® de Nestlé, muy difundido las familias mexicanas, rompió el Récord Mundial Guinness al presentar la taza de chocolate caliente más grande del mundo con capacidad para 2 500 litros de chocolate, lo equivalente a aproximadamente 13 000 tazas de delicioso Chocolate Abuelita®.

Chocale Abuelita-Nestlé. Toca Comer. Marisol Collazos Soto

2 500 barras de Chocolate Abuelita® tradicionalmente hechas con cacao, azúcar y canela, fueron utilizadas para la elaboración de los 2 500 litros de chocolate, al que, siguiendo con la receta tradicional que da un toque hogareño, se le agregaron 1 500 litros de leche evaporada Carnation® de Nestlé.

Muerte y chocolate

En un cuento raro de tecnología, bioterrorismo y chocolate, los científicos se apresuran a secuenciar el genoma del árbol del cacao. Temen que, sin el genoma en la mano no serán capaces de detener la propagación de dos patógenos virulentos que amenazan con devastar los cultivos de cacao del mundo.

Los árboles de cacao fueron domesticadas por primera vez hace más de 1500 años por los mayas que vivían en lo que hoy es América Central, pero las enfermedades por hongos, como la escoba de bruja y la moniliasis en gran medida han perseguido al grano fuera de su hábitat nativo. La gran preocupación es que una de estas enfermedades cruce el Océano Atlántico hacia el oeste de África, donde ahora está el 70 por ciento de la producción. Los árboles de cacao en Africa Occidental no tienen resistencia a los patógenos, que forman esporas y se propagan a través del viento, los agricultores descuidados y, por lo menos en un caso, bioterroristas. Los científicos dicen que sólo unas pocas vainas infectadas conducirían a la pérdida de un tercio de la producción mundial.

Una forma de impedir que eso ocurra es crear plantas que sean resistentes a la infección. Los científicos identifican las plantas naturalmente resistentes, artificialmente las polinizan, a continuación, prueban su descendencia. Este es un proceso lento, y con el genoma de cacao en la mano se pueden acelerar los trabajos.  Los científicos serían capaces de identificar las secciones de ADN que confieren una mayor resistencia y seleccionar los mejores árboles para reproducirse. «Es un trabajo caro», dice Randy C. Ploetz, un patólogo de plantas en la Universidad de Florida (EE.UU.), «pero una vez que se tiene una secuencia genética, hace que el trabajo sea mucho más fácil.»

Los científicos esperan lanzar un primer borrador del genoma del cacao para final de año, identificar loslugares  genéticos responsables de la resistencia llevará unos cuantos años más. Mientras tanto, los productores de Côte d’Ivoire (Costa de Marfil)  y Ghana han establecido cuarentenas estrictas para ayudar a proteger sus cultivos.

Fuente: Scientific American



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