El carrito que te conoce: por qué los supermercados inteligentes pueden hacerte gastar un 32% más

Los carritos de supermercado equipados con cámaras, sensores, pantallas e inteligencia artificial prometen una experiencia más rápida y cómoda. Identifican productos, calculan el total de la compra, muestran descuentos y, en algunos casos, permiten pagar sin pasar por una caja tradicional. Pero también pueden convertirse en un nuevo vendedor: uno que acompaña al consumidor durante todo el recorrido y le sugiere qué añadir.

De ahí surge una cifra llamativa, difundida en presentaciones comerciales y artículos del sector: los usuarios de determinados carritos inteligentes pueden gastar hasta un 32% más que quienes utilizan un carrito convencional. La cifra merece atención, aunque también una aclaración: no significa que toda persona que use un carrito con IA vaya a gastar automáticamente un tercio más.

Una cifra con letra pequeña

El 32% no procede, al menos en la documentación pública disponible, de un estudio académico independiente que haya analizado todos los supermercados y tipos de consumidores. Se trata de un resultado asociado a pruebas piloto y datos comerciales de fabricantes de carritos inteligentes y minoristas.

En esas pruebas se suele comparar el valor medio de la cesta de quienes utilizan un carrito tecnológico con el de clientes que compran de manera convencional. Sin embargo, el resultado puede estar condicionado por varios factores: los usuarios que aceptan probar la tecnología quizá sean más jóvenes, tengan mayor poder adquisitivo o estén más predispuestos a utilizar promociones digitales. También puede tratarse de tiendas concretas, durante periodos específicos y con ofertas diseñadas expresamente para el experimento.

Además, “gastar un 32% más” puede ser una simplificación periodística de expresiones como basket size, que en inglés se refiere al tamaño o valor de la cesta. La métrica puede contar más productos, un ticket medio superior o una combinación de ambos, pero no necesariamente representa un aumento neto del gasto anual de cada cliente.

Cómo intenta vender más el carrito

El primer mecanismo es la recomendación personalizada. El carrito reconoce —mediante códigos de barras, cámaras, sensores de peso o la conexión con la aplicación de fidelización— qué productos se han introducido. A partir de esa información puede sugerir artículos complementarios: salsa para la pasta, pilas para un electrodoméstico o un postre después de añadir una comida preparada.

La pantalla también puede mostrar descuentos, anuncios y productos patrocinados. Para el supermercado, el carrito no es solo una herramienta logística: es una superficie publicitaria situada justo delante del consumidor cuando está tomando una decisión de compra. Un fabricante puede pagar por aparecer en esa pantalla, del mismo modo que ya paga por destacar sus productos en una plataforma de comercio electrónico.

El segundo factor es la reducción de la fricción. Algunos modelos permiten escanear los artículos mientras se colocan en la cesta y pagar desde el propio carrito. Otros utilizan cámaras y sistemas de visión artificial para identificar automáticamente lo que el cliente recoge. La promesa es evitar las colas y hacer que la salida sea casi inmediata.

Esa comodidad puede favorecer las compras impulsivas. Cuando desaparece la espera en caja y el proceso de pago se vuelve menos visible, el consumidor puede sentir menos el llamado “dolor de pagar”. La pantalla, además, puede convertir la compra en una secuencia de pequeñas decisiones: “añadir por un euro”, “completar la oferta” o “llevar dos y ahorrar”.

Pero el efecto también puede ser contrario. Ver el total acumulado en tiempo real puede ayudar a respetar un presupuesto y detectar excesos antes de llegar a la caja. Por eso, la IA no determina por sí sola el comportamiento: depende de cómo se diseñen las recomendaciones y de qué objetivos priorice el supermercado.

Lo que sí sabemos sobre las compras impulsivas

La investigación académica lleva años estudiando cómo el entorno de la tienda modifica las decisiones. El trabajo de David Bell, Daniel Corsten y George Knox, publicado en el Journal of Marketing, mostró que las compras no planificadas dependen de factores como la misión del viaje, la lista previa, el tiempo disponible y la facilidad para desviarse del plan original.

Los carritos inteligentes encajan perfectamente en ese contexto. Pueden recordar al consumidor que falta un producto, ofrecerle una promoción personalizada o señalarle una categoría que no tenía previsto visitar. No inventan el impulso de compra, pero pueden multiplicar las ocasiones en las que aparece.

La documentación de empresas como Caper —adquirida por Instacart—, Shopic y otros proveedores del sector muestra que el mercado apuesta por incrementos del ticket, mayor interacción con promociones y menos congestión en las cajas. No obstante, las cifras publicadas por estas compañías son datos comerciales y suelen carecer de detalles sobre la muestra, el grupo de control y la duración de las pruebas. Por eso deben leerse como resultados de determinados pilotos, no como una ley universal.

Beneficios y riesgos para el consumidor

Para el cliente, las ventajas son claras: menos tiempo en la tienda, control del gasto, cupones relevantes y una salida más rápida. También pueden ser útiles para personas con movilidad reducida o para quienes tienen dificultades para cargar y organizar los productos.

El coste potencial es la recopilación de datos. Un carrito conectado puede registrar qué compra una persona, cuánto tiempo permanece frente a una estantería, qué promociones ignora e incluso qué recorrido realiza por el establecimiento. Si además está vinculado a una cuenta de fidelización, el supermercado puede construir un perfil de hábitos muy detallado.

La normativa europea de protección de datos exige informar sobre la finalidad del tratamiento, limitar la recopilación a lo necesario y ofrecer derechos de acceso, oposición o eliminación cuando corresponda. Sin embargo, la transparencia real dependerá de que el cliente entienda qué está aceptando en la pantalla, en la aplicación o en las condiciones de uso.

También existen riesgos prácticos: errores de reconocimiento, productos que no quedan registrados, fallos de conexión, publicidad excesiva y una brecha entre quienes se sienten cómodos con la tecnología y quienes prefieren una compra tradicional.

La mejor conclusión es más prudente que el titular. Algunos carritos inteligentes pueden elevar el valor de la cesta, y un aumento de hasta el 32% es plausible en determinados experimentos comerciales. Pero no hay pruebas suficientes para afirmar que todos los usuarios gastarán esa cantidad adicional. La tecnología funciona, sobre todo, como una combinación de asistente, vendedor, caja y herramienta de recopilación de datos.

Para protegerse, conviene fijar un presupuesto, revisar el total con frecuencia, comparar el precio por unidad y recordar que un cupón solo ahorra dinero si el producto era necesario. La inteligencia artificial puede hacer la compra más cómoda; también puede hacer más eficaces las técnicas destinadas a vendernos algo que no pensábamos comprar.

Fuentes consultadas

  • Instacart, anuncio de la adquisición de Caper AI: Instacart acquires Caper AI.
  • Caper AI, información sobre sus carritos inteligentes: Caper Cart.
  • Amazon, documentación sobre la tecnología Dash Cart.
  • Bell, D. R.; Corsten, D.; Knox, G. (2011), “From Point of Purchase to Path to Purchase”, Journal of Marketing, DOI.
  • Comisión Europea, información sobre protección de datos y RGPD: Data protection.

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Walmart y el Retail Link: Cómo los datos revolucionaron el comercio minorista

En la década de 1990, cuando internet aún estaba en sus primeras etapas de desarrollo y el concepto de «big data» ni siquiera existía en el vocabulario empresarial, la cadena de grandes almacenes Walmart ya estaba sentando las bases de lo que se convertiría en una de las revoluciones más significativas en el sector del comercio minorista. La implementación del sistema Retail Link no solo transformó la forma en que Walmart operaba sus tiendas, sino que redefinió por completo las relaciones entre minoristas y proveedores, estableciendo un nuevo estándar de eficiencia basado en datos que perdura hasta nuestros días.

Los Orígenes de una Revolución Tecnológica

1 Retail Link tiene sus raíces a principios de la década de 1990, cuando Walmart comenzó a compartir electrónicamente datos de puntos de venta con sus principales proveedores, siendo uno de los primeros programas de intercambio de datos minoristas a gran escala de su tipo. 7 En 1991, Walmart expandió las capacidades de su red basada en EDI (Electronic Data Interchange) introduciendo Retail Link, un sistema que conectaba a los principales proveedores de Walmart con su propio sistema de gestión de inventario.

Esta iniciativa representó una inversión masiva para la época. 5En 1991, Walmart invirtió aproximadamente 4 mil millones de dólares en el sistema Retail Link, una cantidad extraordinaria que reflejaba la visión estratégica de la compañía sobre el poder de los datos. La apuesta fue clara: convertir cada transacción en información valiosa que pudiera analizarse y utilizarse para mejorar las operaciones.

El sistema no se quedó estático. 1En 1997, Walmart trasladó Retail Link a una extranet basada en web, haciéndolo accesible a través de internet para una base de proveedores mucho más amplia. Este movimiento democratizó el acceso a información crítica, permitiendo que no solo los grandes fabricantes, sino también proveedores más pequeños pudieran beneficiarse de los datos en tiempo real.

¿Qué Hacía Especial a Retail Link?

El sistema Retail Link era revolucionario por varias razones fundamentales. 3Walmart desplegó el sistema Retail Link para fortalecer las asociaciones con proveedores, proporcionando a los vendedores información sobre tendencias de ventas y niveles de inventario. Pero la verdadera innovación iba mucho más allá de simples reportes de ventas.5 El sistema proporcionaba a los proveedores 100 semanas de historial de ventas de productos y datos de ventas en tiempo real para ayudar a los proveedores a pronosticar la demanda. Esta profundidad histórica permitía identificar patrones estacionales, tendencias emergentes y anomalías con una precisión sin precedentes. 2 Conectando a analistas expertos que pronosticaban las demandas de los proveedores, datos de ventas en puntos de venta en tiempo real y la información en los centros de distribución, los proveedores podían determinar mejor qué productos necesitaban enviar a las tiendas Walmart. Esta integración de información creó un ecosistema colaborativo donde la eficiencia no era solo responsabilidad de Walmart, sino una meta compartida con sus socios comerciales.

La Alianza Estratégica con Teradata

Para maximizar el valor de la enorme cantidad de datos que estaba recopilando, Walmart necesitaba capacidades analíticas avanzadas. 26El almacén de datos empresariales de Walmart, gestionado por Teradata, fue el primero en alcanzar un terabyte de datos en 1992, una cifra astronómica para aquella época que hoy parece modesta en comparación con los petabytes que maneja la compañía.20 Walmart se asoció con Teradata, una compañía líder en análisis de datos, para mejorar sus capacidades de procesamiento de datos. Esta colaboración no fue solo una relación cliente-proveedor convencional, sino una alianza estratégica que evolucionó a lo largo de las décadas.

La relación con Teradata permitió a Walmart realizar análisis cada vez más sofisticados. 27El sistema extraía información de 200 fuentes, incluyendo datos meteorológicos, datos económicos, datos de Nielsen, datos de telecomunicaciones, datos de redes sociales, precios de gasolina y bases de datos de eventos locales. Esta diversidad de fuentes de datos permitió correlaciones y descubrimientos que hubieran sido imposibles con solo datos de ventas.

El Famoso Caso de los Pop-Tarts y los Huracanes

Uno de los ejemplos más célebres del poder analítico de Walmart surgió en 2004, cuando la compañía decidió investigar profundamente los patrones de compra antes de eventos meteorológicos extremos. 12El minorista comenzó a usar tecnología predictiva en 2004, según el New York Times, extrayendo billones de bytes de datos de ventas de huracanes recientes para determinar qué querían comprar los clientes antes de una tormenta.

Los resultados fueron sorprendentes y contraintuitivos. 1112Antes del huracán Frances que golpeó Florida en 2004, Walmart descubrió que las ventas de Pop-Tarts de sabor fresa crecían siete veces su tasa normal de ventas durante los huracanes. 12Linda M. Dillman, ex directora de información de Walmart, le dijo al Times que el artículo más vendido antes del huracán era la cerveza.

Este descubrimiento no fue producto del azar, sino de un análisis meticuloso. 14Walmart examinó billones de bytes de historial de compras después del huracán Charley en 2004 para ver si podían «comenzar a predecir» cuáles serían las necesidades de los compradores antes de que el huracán Frances azotara ese mismo año. El análisis incluyó variables como fechas, frecuencia de compra, costo total, hora del día y, crucialmente, condiciones meteorológicas.

¿Por qué Pop-Tarts específicamente? 12El economista Steve Horwitz, quien estudió la respuesta de Walmart al huracán Katrina, explicó que Walmart había aprendido que los Pop-Tarts de fresa son uno de los alimentos más comprados, especialmente después de tormentas, ya que no requieren calentamiento, pueden usarse en cualquier comida y duran para siempre.

Armados con este conocimiento, Walmart actuó de inmediato. 11Basándose en su análisis, Walmart tenía camiones cargados con Pop-Tarts de fresa dirigiéndose por la Interestatal 95 hacia las tiendas en el camino del huracán. 14La compañía llenó sus estantes con Pop-Tarts de fresa antes de la tormenta y se sentó a observar cómo volaban de los estantes, y han estado almacenando masivamente Pop-Tarts de fresa antes de las tormentas desde entonces.

El Impacto Estratégico del Análisis de Datos

La historia de los Pop-Tarts es emblemática, pero representa solo una fracción del valor que Walmart extrajo de su infraestructura de datos. El análisis detallado permitía a la compañía optimizar prácticamente todos los aspectos de sus operaciones.2 Para la década de 1990, Walmart quería fortalecer el trabajo en equipo forjado con los proveedores y hacer que el control de inventario fuera aún más estricto, y casi el 90% de todos los proveedores de Walmart estaban haciendo negocios usando el sistema exclusivo Retail Link para finales de la década de 1990. Esta adopción masiva creó un efecto de red: cuantos más proveedores usaban el sistema, más valioso se volvía para todos los participantes.

Los beneficios eran tangibles y medibles. 20Al aprovechar el análisis de datos, Walmart redujo las faltas de existencias en un 16% y mejoró las tasas de rotación de inventario, lo que llevó a una mejor disponibilidad de productos y un aumento en las ventas. En un negocio donde los márgenes son notoriamente estrechos, estos porcentajes de mejora representaban cientos de millones de dólares en valor.

Pioneros Antes de la Era del Big Data

Lo verdaderamente notable de la iniciativa de Walmart es que ocurrió décadas antes de que el «big data» se convirtiera en una palabra de moda empresarial. 31Décadas atrás, Walmart fue pionero en aprovechar los datos para impulsar la toma de decisiones minoristas y continúa utilizando datos para cumplir y superar las expectativas de clientes y miembros.30 Walmart fue pionero en usar tecnología de la información para rastrear y comprender el comportamiento del consumidor. Según Sam Hornblower de Frontline, en 1985, Walton y su principal colaborador, David Glass, comenzaron a desarrollar un programa llamado Retail Link. El software, y el hardware que lo acompañaba, tardó años en perfeccionarse, costando eventualmente 4 mil millones de dólares.

Esta inversión masiva en capacidades analíticas cuando la mayoría de los competidores apenas estaban adoptando sistemas computarizados básicos le dio a Walmart una ventaja competitiva que resultó difícil de replicar. 30Este sistema revolucionario proporcionó información sofisticada sobre el comportamiento del consumidor, extraída de los datos incrustados en los códigos de barras que pasaban por los mostradores de pago.

Transformando las Relaciones con Proveedores

Retail Link no solo mejoró las operaciones de Walmart; transformó fundamentalmente la naturaleza de las relaciones entre minoristas y proveedores en toda la industria. 2Los vendedores podían monitorear electrónicamente el inventario de sus productos, determinar cuándo las existencias eran bajas y enviar productos adicionales a las tiendas Walmart que los necesitaban. En efecto, Walmart delegó el gasto difícil y costoso del control de inventario a los responsables de llenar sus estantes, y los proveedores administraban felizmente su propio inventario ya que valoraban la relación a largo plazo que habían formado con el gigante minorista.

Este modelo de gestión colaborativa de la cadena de suministro se convirtió en el estándar de la industria, pero Walmart fue quien lo perfeccionó primero. 30Esto fortaleció la capacidad de Walmart para asociarse con los proveedores y ejercer un control sin precedentes sobre ellos. El corazón de la oferta de Walmart para compartir su programa de software era un trato faustiano para los proveedores: usar el programa Retail Link, jugar según nuestras nuevas reglas y seremos su puerta de entrada a ventas más allá de sus sueños más salvajes.

El Legado Duradero

El sistema Retail Link que Walmart implementó en la década de 1990 estableció los cimientos para la revolución del big data en el comercio minorista. Lo que comenzó como una forma de rastrear inventario evolucionó hasta convertirse en un ecosistema analítico integral que informa prácticamente todas las decisiones empresariales de Walmart.

Hoy, 27con más de 20,000 tiendas en 28 países, Walmart es el minorista más grande del mundo y está en proceso de construir la nube privada más grande del mundo, lo suficientemente grande como para hacer frente a 2.5 petabytes de datos cada hora. El Data Café permite que enormes volúmenes de datos internos y externos, incluidos 40 petabytes de datos transaccionales recientes, se modelen, manipulen y visualicen rápidamente.

El caso de los Pop-Tarts y los huracanes ilustra perfectamente la filosofía de Walmart: convertir datos en acción. No basta con recopilar información; el valor real proviene de analizarla rápidamente y tomar decisiones que mejoren la experiencia del cliente y los resultados empresariales.

La historia de Retail Link es un recordatorio poderoso de que la innovación tecnológica, cuando se combina con una visión estratégica clara y la voluntad de invertir significativamente en infraestructura, puede crear ventajas competitivas duraderas. Walmart no solo predijo el futuro del comercio minorista basado en datos; lo inventó, estableciendo estándares que la industria todavía está tratando de alcanzar más de tres décadas después.

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Enseña a un robot a pescar… y freirá tus nuggets: el modelo de IA de Physical Intelligence que aprende tareas nuevas sin entrenamiento previo

Dicen que si le das un pez a un hombre, comerá un día; pero si le enseñas a pescar, comerá toda la vida. Durante décadas, la robótica industrial ha preferido dar el pez: programar una secuencia exacta de movimientos para una tarea concreta en un entorno controlado. El resultado ha sido brazos mecánicos impecables en líneas de ensamblaje, pero inútiles ante la más mínima variación. Una startup de San Francisco, Physical Intelligence, acaba de publicar una investigación que sugiere que estamos a punto de cambiar de paradigma. Su nuevo modelo de inteligencia artificial no necesita haber visto una freidora de aire en su vida para usarla. Basta con una instrucción en lenguaje natural, algo de conocimiento previo y una pizca de razonamiento físico para que el robot se ponga manos a la obra, o lo que es lo mismo, para que estés un paso más cerca de disfrutar unos nuggets perfectamente crujientes sin tocar la cocina.

El problema que enfrenta la robótica moderna no es la precisión mecánica, que ya alcanza niveles milimétricos, sino la generalización. Los robots tradicionales aprenden mediante demostraciones repetidas o código explícito: si quieres que atornille una pieza, un ingeniero debe programar cada trayectoria, velocidad y parada. Incluso los avances recientes en aprendizaje por imitación, donde un operador humano guía al brazo robótico, exigen horas de recolección de datos para cada nueva habilidad. Este enfoque funciona en fábricas donde nada cambia, pero se desmorona en hogares, almacenes o clínicas, donde los objetos se mueven, los utensilios varían y las tareas son impredecibles. Enseñar al robot cada posible contingencia resulta económicamente inviable. Por eso, la comunidad científica lleva años persiguiendo lo que podríamos llamar un «cerebro robótico»: un sistema capaz de enfrentarse a lo desconocido e improvisar con los mismos recursos que utilizaría un humano: comprensión del lenguaje, intuición física y sentido común.

La investigación publicada por Physical Intelligence apunta directamente a esa meta. Su modelo más reciente demuestra que es posible combinar dos capacidades antes difíciles de integrar: el conocimiento previo acumulado sobre el mundo físico y la capacidad de seguir instrucciones textuales o verbales nuevas. No se trata de memorizar miles de recetas de cocina o manuales de electrodomésticos, sino de entender principios universales. El sistema sabe qué es un botón, cómo funciona una bisagra, qué implica el calor en una cubeta cerrada y cómo se relacionan los objetos entre sí. Este enfoque elimina la necesidad de reentrenar la red neuronal desde cero cada vez que aparece un objeto o un contexto inédito. Cuando le pides que use una freidora de aire —un aparato que quizás nunca ha visto— no se bloquea. Descompone la orden en sub-tareas, infiere la función de cada componente y ejecuta una secuencia lógica para cumplir el objetivo.

El mecanismo subyacente es, en esencia, una forma de razonamiento por analogía potenciada por grandes modelos de lenguaje y visión. El robot ha visto antes puertas, cajones, perillas y recipientes calientes. Ha practicado manipulación de objetos en simulaciones y, posiblemente, en entornos reales. Esa experiencia previa le proporciona una base motora y conceptual. A ello se suma la instrucción en lenguaje natural: «usa la freidora de aire para cocinar estos nuggets». El modelo cruza ambas fuentes de información. Reconoce que la cesta extraíble es similar a un cajón, que el panel táctil se opera como otros dispositivos electrónicos y que el resultado deseado requiere calor durante un tiempo determinado. No ejecuta un guion pregrabado; improvisa una solución a partir de principios generales.

El ejemplo de la freidora de aire no es una anécdota trivial, sino un test riguroso. A diferencia de una línea de montaje, una cocina doméstica es un caos controlado: los electrodomésticos varían de marca y modelo, los objetos no están fijos y las acciones implican riesgos si se hacen mal. Cocinar nuggets requiere abrir la cesta, colocar la comida, seleccionar temperatura y tiempo, cerrar, esperar y retirar el producto sin quemarse. Incluso el color de los LEDs del panel o el sonido de la ventilador pueden ofrecer pistas que el sistema debe interpretar al vuelo. Cada paso exige coordinación visomotora, comprensión causal y adaptación al hardware específico. Que un robot pueda hacerlo sin haber sido entrenado explícitamente para ese modelo de freidora demuestra que el sistema está empezando a abstraer el concepto de «usar un aparato calentador de alimentos», una categoría mucho más amplia y útil que memorizar un único procedimiento.

Este avance sitúa a Physical Intelligence en la vanguardia de lo que muchos llaman robótica fundacional o generalista. La ambición no es construir un robot cocinero, un robot limpiador y un robot almacenista por separado, sino crear una única inteligencia motora que se transfiera entre dominios. La interfaz humana sería el propio lenguaje: no harían falta programadores especializados ni semanas de calibración, solo indicar con palabras sencillas qué se necesita. «Ordena la mesa», «empaqueta estos objetos frágiles» o «prepara la lavadora» pasarían de ser órdenes imposibles para una máquina a instrucciones ejecutables en minutos. Es el sueño de la robótica de propósito general, llevado hasta ahora restringido por la ciencia ficción.

Naturalmente, el camino hacia ese futuro aún tiene escollos. Realizar una tarea nueva en un entorno controlado es distinto de hacerlo de forma fiable el cien por cien de las veces en el mundo real. Los errores en robótica física tienen consecuencias: un nugget quemado es lo de menos, pero un vaso roto o un aparato encendido de más pueden ser problemáticos. La seguridad, en particular, exige garantías formales que la inteligencia artificial aún no puede ofrecer del todo. Además, la velocidad de ejecución, el consumo energético y el coste computacional de estos modelos aún deben optimizarse para su despliegue masivo. No obstante, el logro de Physical Intelligence no es menor: han demostrado que la frontera ya no está en enseñar movimientos, sino en enseñar a comprender.

En definitiva, la startup de San Francisco nos recuerda que el verdadero valor no está en darle al robot el pez —la secuencia de código perfecta—, sino en enseñarle a pescar en el vasto océano de las tareas humanas. Cuando un modelo de IA puede encender una freidora de aire por primera vez solo con una instrucción verbal, no estamos ante una curiosidad tecnológica, sino ante una señal de que los robots están aprendiendo a razonar sobre el mundo, no solo a repetirlo. Y si ese razonamiento llega a tu cocina, quizás muy pronto los nuggets de pollo perfectos sean solo el principio de una revolución que nos devuelva el tiempo libre… y al robot, las tareas domésticas.

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Eroski revoluciona la experiencia de compra con WhatsApp, inteligencia artificial y entrega en 60 minutos

En un mundo donde la inmediatez y la comodidad son clave, el sector retail sigue evolucionando para adaptarse a las demandas de los consumidores. Eroski, una de las cadenas de supermercados más importantes de España, ha dado un paso adelante con el lanzamiento de un servicio pionero: la compra por WhatsApp asistida por inteligencia artificial (IA) y con entrega ultrarrápida. Esta innovación no solo simplifica el proceso de compra, sino que también refuerza el compromiso de la empresa con la transformación digital y la experiencia del cliente.

La compra por WhatsApp: una revolución en el retail

WhatsApp se ha convertido en una de las aplicaciones más utilizadas a nivel global, con más de 2.000 millones de usuarios activos. Reconociendo su potencial, Eroski ha integrado esta plataforma como un nuevo canal de compra, permitiendo a los clientes realizar sus pedidos de manera rápida y sencilla.

El proceso es intuitivo: el usuario inicia una conversación con el asistente virtual de Eroski a través de WhatsApp, donde la IA interpreta sus necesidades y sugiere productos basados en sus preferencias o compras anteriores. Además, el sistema permite realizar consultas, recibir recomendaciones personalizadas e incluso gestionar pagos de forma segura.

Esta funcionalidad no solo agiliza la experiencia de compra, sino que también elimina barreras para aquellos usuarios menos familiarizados con las aplicaciones tradicionales de e-commerce. Al utilizar una herramienta tan cotidiana como WhatsApp, Eroski democratiza el acceso a la compra online, llegando a un público más amplio.

Inteligencia Artificial: el motor detrás de la experiencia personalizada

La incorporación de la IA en este servicio es uno de sus mayores diferenciales. A diferencia de los chatbots convencionales, el sistema de Eroski es capaz de aprender de las interacciones previas, mejorando sus respuestas y ofreciendo sugerencias cada vez más precisas.

Por ejemplo, si un cliente suele comprar productos sin gluten, la IA recordará esta preferencia y priorizará opciones similares en futuras compras. Asimismo, puede detectar patrones de consumo, como la compra recurrente de ciertos artículos, y proponer recordatorios o promociones relacionadas.

Esta personalización no solo mejora la satisfacción del cliente, sino que también optimiza la gestión de inventarios y reduce el desperdicio, alineándose con los objetivos de sostenibilidad de la compañía.

Entrega ultrarrápida: satisfacción inmediata

Otro de los pilares de esta innovación es la entrega ultrarrápida, un servicio que ya estaba disponible en algunas zonas, pero que ahora se integra de manera más eficiente con el nuevo sistema de compra por WhatsApp. Eroski ha optimizado su logística para garantizar que los pedidos lleguen en cuestión de minutos, especialmente en áreas urbanas.

Este enfoque responde a la creciente demanda de los consumidores por recibir sus productos de manera casi instantánea, una tendencia que ha ganado fuerza tras la pandemia. La combinación de la compra por WhatsApp con la entrega rápida posiciona a Eroski como un referente en conveniencia, compitiendo directamente con servicios como Glovo o Uber Eats, pero con la ventaja de ofrecer una experiencia más personalizada y centrada en el supermercado tradicional.

Beneficios para el cliente y el negocio

Para los clientes, las ventajas son claras:

  • Facilidad de uso: No es necesario descargar una app adicional, ya que WhatsApp es una herramienta que la mayoría ya utiliza.
  • Ahorro de tiempo: La IA agiliza el proceso de selección de productos, reduciendo la necesidad de navegar por categorías.
  • Personalización: Las recomendaciones basadas en hábitos de compra mejoran la experiencia.
  • Rapidez en la entrega: Ideal para compras de última hora o productos esenciales.

Desde el punto de vista empresarial, Eroski refuerza su estrategia omnicanal, integrando lo físico y lo digital de manera fluida. Además, al recopilar datos de compra a través de la IA, la empresa puede ajustar su oferta, mejorar su stock y diseñar campañas de marketing más efectivas.

El futuro del retail: hacia una experiencia sin fricciones

El lanzamiento de este servicio por parte de Eroski no es un caso aislado, sino parte de una tendencia global en la que el retail se reinventa mediante la tecnología. La combinación de mensajería instantánea, inteligencia artificial y logística avanzada está redefiniendo las expectativas de los consumidores, que cada vez valoran más la inmediatez y la personalización.

En un mercado competitivo, donde gigantes como Amazon o Mercadona ya han marcado pautas en innovación, Eroski demuestra que las cadenas tradicionales también pueden liderar la transformación digital. Su apuesta por WhatsApp e IA no solo mejora la experiencia de compra, sino que también sienta las bases para futuras innovaciones, como el uso de voz o realidad aumentada en el proceso de selección de productos.

Conclusión

Eroski ha dado un paso audaz al integrar WhatsApp, inteligencia artificial y entrega ultrarrápida en un solo servicio. Esta iniciativa no solo responde a las necesidades actuales de los consumidores, sino que también anticipa las demandas del futuro. En un entorno donde la tecnología y la conveniencia son clave, la cadena demuestra que la innovación y la tradición pueden ir de la mano, ofreciendo una experiencia de compra más inteligente, rápida y personalizada.

Con este movimiento, Eroski no solo consolida su posición en el mercado, sino que también establece un nuevo estándar para el retail en España y más allá

La revolución culinaria: cuando la impresión 3D y la inteligencia artificial se encuentran en la cocina

La intersección entre la tecnología alimentaria y la inteligencia artificial está transformando radicalmente nuestra forma de producir, diseñar y consumir alimentos. La impresión 3D de alimentos, potenciada por sistemas de IA, representa una de las innovaciones más fascinantes de la gastronomía contemporánea, prometiendo solucionar desafíos que van desde la sostenibilidad hasta la personalización nutricional extrema.

¿Qué es la impresión 3D de alimentos?

La impresión 3D de alimentos utiliza tecnología de fabricación aditiva para construir productos comestibles capa por capa. A diferencia de la impresión 3D tradicional que emplea plásticos o metales, estas impresoras trabajan con ingredientes como purés, pastas, chocolate, proteínas o incluso carne cultivada. El proceso comienza con un diseño digital que se traduce en instrucciones precisas para que la impresora deposite el material alimenticio siguiendo patrones específicos.

Las impresoras actuales pueden trabajar con múltiples cartuchos simultáneamente, permitiendo crear estructuras complejas con diferentes texturas, sabores y valores nutricionales en un solo producto. Esta capacidad abre posibilidades creativas que serían imposibles o extremadamente laboriosas mediante técnicas culinarias tradicionales.

El papel de la inteligencia artificial

La verdadera revolución ocurre cuando la IA se integra en este proceso. Los algoritmos de aprendizaje automático están transformando la impresión 3D de alimentos de múltiples maneras:

Personalización nutricional: La IA puede analizar datos biométricos, historiales médicos y necesidades dietéticas individuales para diseñar alimentos con composiciones nutricionales exactas. Para personas con diabetes, alergias o deficiencias específicas, esto significa comidas perfectamente adaptadas a sus requerimientos.

Optimización de texturas y sabores: Los sistemas de IA aprenden de millones de combinaciones para predecir qué mezclas de ingredientes producirán las texturas y sabores más agradables. Pueden simular virtualmente el resultado antes de la impresión, ahorrando tiempo y recursos.

Eficiencia en el proceso: Los algoritmos optimizan parámetros como temperatura, velocidad de extrusión y tiempo de impresión, garantizando resultados consistentes y reduciendo desperdicios.

Diseño generativo: La IA puede crear diseños culinarios innovadores que un chef humano nunca habría imaginado, explorando formas geométricas imposibles que además cumplen objetivos funcionales, como mejorar la digestibilidad o la absorción de nutrientes.

Aplicaciones actuales y futuras

En hospitales, esta tecnología permite crear alimentos con texturas modificadas para pacientes con disfagia, manteniendo un aspecto visual apetitoso. Los astronautas podrían beneficiarse de sistemas que impriman comidas frescas y nutritivas durante misiones espaciales de larga duración, utilizando ingredientes básicos almacenables.

La industria de la restauración de alta gama ya experimenta con esta tecnología para crear presentaciones artísticas únicas. Chefs de vanguardia colaboran con ingenieros para diseñar platos que desafían las expectativas, desde estructuras imposibles de chocolate hasta proteínas vegetales que imitan perfectamente la textura de la carne.

En el ámbito de la sostenibilidad, la impresión 3D promete revolucionar la producción alimentaria. Las impresoras pueden utilizar ingredientes alternativos como proteínas de insectos, algas o subproductos de la agricultura que normalmente se descartarían, transformándolos en productos atractivos y nutritivos. La IA optimiza estas formulaciones para maximizar el aprovechamiento de recursos y minimizar el impacto ambiental.

Desafíos y consideraciones

A pesar del potencial, existen obstáculos significativos. El costo de las impresoras 3D de alimentos sigue siendo elevado, limitando su acceso al ámbito comercial e institucional. La velocidad de impresión necesita mejorar para resultar práctica en contextos domésticos o de alta demanda.

Además, la regulación alimentaria debe adaptarse a esta nueva realidad. Las autoridades sanitarias trabajan para establecer estándares de seguridad específicos para alimentos impresos en 3D, garantizando que cumplan con todos los requisitos de higiene y trazabilidad.

Desde una perspectiva cultural, existe también el desafío de la aceptación. Muchas personas sienten apego a los métodos tradicionales de preparación de alimentos, asociados con la memoria, la cultura y la identidad. La tecnología debe complementar, no sustituir, estas tradiciones culinarias.

Mirando hacia el futuro

La convergencia entre impresión 3D, inteligencia artificial y ciencia alimentaria apenas comienza. Los próximos años podrían traer impresoras domésticas asequibles capaces de preparar comidas completas en minutos, sistemas que detecten deficiencias nutricionales en tiempo real y ajusten las recetas automáticamente, o incluso restaurantes completamente automatizados donde la creatividad humana se enfoca en el diseño mientras las máquinas ejecutan la producción.

Esta revolución tecnológica no busca eliminar la cocina tradicional, sino ampliar las posibilidades de qué, cómo y dónde comemos. La combinación de creatividad humana con precisión tecnológica promete un futuro donde la alimentación sea más personalizada, sostenible y accesible para todos, sin sacrificar el placer y la experiencia cultural que los alimentos representan en nuestras vidas.

Generado por Claude

Inteligencia artificial detecta el punto perfecto de madurez del aguacate

La luz de una bombilla, la penicilina, la llegada de internet… algunos inventos marcan un antes y un después. Ahora, en plena era tecnológica, podría sumarse una solución aparentemente sencilla pero revolucionaria: saber con precisión cuándo un aguacate está maduro, pero no demasiado maduro.

Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Oregon ha desarrollado un modelo de inteligencia artificial (IA) capaz de evaluar visualmente la madurez del aguacate con una precisión superior al 90%, una herramienta útil que podría reducir el desperdicio alimentario y evitar la frustración de cortar un aguacate pasado por alto.

Una herramienta para un problema global

El aguacate es uno de los frutos más populares y consumidos en el mundo, pero también uno de los más desperdiciados. Según la asistente de investigación Luyao Ma, “los aguacates están entre las frutas que más se pierden globalmente debido a su sobre madurez”. Su objetivo era crear una herramienta que ayude tanto a consumidores como a minoristas a tomar decisiones más inteligentes sobre cuándo usar o vender aguacates, evitando así que se estropeen sin ser consumidos.

Cómo funciona la IA para medir la madurez

El equipo entrenó modelos de IA con más de 1,400 imágenes de aguacates Hass capturadas con iPhone, analizando características visuales para predecir la firmeza, un indicador clave de madurez, con aproximadamente un 92% de precisión. Además, el sistema es capaz de identificar la calidad interna, clasificando los aguacates como frescos o podridos con más de un 84% de exactitud.

La tecnología está diseñada para que tanto consumidores en sus hogares como establecimientos comerciales puedan usarla fácilmente, a través de una app en el celular, para saber si el aguacate está en su mejor momento para comer o vender.

Potenciales usos futuros

Más allá del hogar, la tecnología tiene interesantes aplicaciones en la cadena de suministro. Por ejemplo, las plantaciones y centros de distribución podrían usar este sistema para clasificar lotes de aguacate según su nivel de maduración, enviando los más maduros a mercados cercanos y los menos maduros a otros más distantes, optimizando la rotación y reduciendo la pérdida por deterioro.

La industria alimentaria puede también extrapolar este sistema a otros tipos de frutos y alimentos perecederos, mejorando la planificación y reduciendo los desechos.

Un avance para la sustentabilidad

El desperdicio alimentario representa un problema enorme a nivel mundial: cerca del 30% de la producción alimentaria se pierde antes de llegar al consumidor final. Herramientas como la IA para evaluar la madurez de alimentos tienen un gran potencial para ayudar a cumplir metas ambientales y económicas, como reducir este desperdicio a la mitad para 2030, según objetivos de la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU.

Conclusión

Descubrir el momento justo para consumir un aguacate ya no será un acto de intuición o suerte gracias a esta tecnología basada en IA, que con el apoyo de un simple smartphone puede revolucionar el consumo responsable. En una época donde la innovación está al servicio de la sostenibilidad y el bienestar, esta solución, modesta pero eficaz, podría abrir una puerta a otros avances en la alimentación inteligente, reduciendo pérdidas y mejorando la experiencia de millones. Sin duda, un invento digno de estar en la lista de los grandes de nuestra era.

Fuente: Oregon State University, Current Research in Food Science, Food Ingredients First, Fresh Plazaphys+3

  1. https://www.foodingredientsfirst.com/news/ai-avocado-firmness-prediction-waste.html
  2. https://phys.org/news/2025-10-smartphone-powered-ai-avocado-ripeness.html
  3. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12476098/
  4. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41019612/
  5. https://news.oregonstate.edu/news/smartphone-powered-ai-predicts-avocado-ripeness
  6. https://www.freshplaza.com/north-america/article/9774462/ai-predicts-avocado-ripeness-using-smartphone-images/
  7. https://www.mycentraloregon.com/2025/10/13/smartphone-powered-ai-predicts-avocado-ripeness/
  8. https://bioengineer.org/ai-driven-smartphone-technology-accurately-predicts-avocado-ripeness/
  9. https://www.yahoo.com/news/articles/osu-researchers-develop-ai-tool-203734767.html
  10. https://today.oregonstate.edu/all-stories/smartphone-powered-ai-predicts-avocado-ripeness

‘El reto de la lechuga’ se propaga por internet

Las reglas son simples:

  • Tienes 5 minutos para comer una cabeza de lechuga entera
  • Se puede utilizar cualquier salsa que desee
  • El primero en terminar será el presidente del Club, y organizará la competición el año siguiente
  • Si no eres capaz de terminar la cabeza de lechuga en 30 minutos, te prohibirán la asistencia el año siguiente

Al parecer, este reto tan particular comenzó en la Escuela de Ciencias y Matemáticas de Maine, Estados Unidos. A partir de ahí se extendió por todo el país, y actualmente existen hasta más de 30 grupos en Facebook.

Canal de Youtube de «cocina pacífica»

Un canal de YouTube promueve las “cocinas pacíficas”, una manera más relajada de disfrutar de esta actividad.

Está repleto de recetas únicas, ya que están grabados de una manera mucho más pausada, con unos planos preciosos. Cómo no, están subtitulados en japonés e inglés, y no tienen ningún tipo de música o comentario, apreciando todos los sonidos que se generan en una cocina. Una experiencia única:

Ampliar en: conéctica

Cafetería táctil para navegar mientras tomas café

En una cafetería situada en Rusia, los tableros de las mesas son táctiles y se comportan como si fueran una gran tableta, tal y como se puede ver en el vídeo.

Estas mesas, diseñadas por una empresa coreana, también sirven para consultar el menú y solicitar el servicio. Las mesas táctiles tienen tanto éxito que se están empezando a instalar en toda clase de establecimientos en diversos países.

Botón que permite pedir pizza con el mínimo esfuerzo

Toca Comer. Botón que permite pedir pizza con el mínimo esfuerzo. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La famosa empresa de pizzas Domino’s creo “The Easy Order”, un botón que se conecta con el  teléfono móvil mediante Bluetooth y permite pedir una pizza con solo pulsarlo. Desafortunadamente para muchos españoles, el gadget solo está disponible en Reino Unido, y de manera limitada.

‘YouTube Break’, una extraña versión de KitKat

Toca Comer. ‘YouTube Break’, una extraña versión de KitKat. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Un nuevo chocolate  llamado “YouTube Break”, será lanzado en el Reino Unido y se sacarán 600 000 barras a la venta. En el comunicado de prensa para hacer el anuncio señalaron que esto es para conmemorar el décimo aniversario de YouTube y el 80 aniversario del chocolate KitKat.

Esta versión del chocolate vendrá con un envase rediseñado, será la primera vez que se realiza algo así en la barra de KitKat. Se incluirán además 72 tipos diferentes de breaks para aparecer en los 400 diseños de edición limitada como parte de esta campaña.

Para el caso de Google, cuando le digas a tu teléfono YouTube my break te mostrará los cuatro vídeos más destacados del día, no sin antes un anuncio de KitKat. Aunque los chocolates sólo se venderán en Reino Unido, los vídeos podrían verse en todo el mundo.

Impresora 3D de productos de chocolate

En el CES 2015 que se está celebrando esta semana en Las Vegas se puede ver productos bastante curiosos y poco comunes en la actualidad. Entre estos productos se encuentra CocoJet 3D, la impresora 3D de productos de chocolate, desarrollado por 3D Systems en colaboración con The Hershey Company. A diferencia de las impresoras 3D tradicionales, que usan filamentos de plásticos, la CocoJet 3D utiliza el chocolate para la impresión 3D, teniendo la precisión necesaria de la temperatura para controlar los ciclos de calentamiento y enfriamiento.

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