
Cuánto azúcar puede haber en cada producto, para entender cuánto daño hace


La materia oscura, ese misterioso componente que representa cerca del 85% de la masa del universo y que permanece invisible a nuestros instrumentos tradicionales, sigue siendo uno de los grandes enigmas científicos. A lo largo de décadas, los físicos han desplegado una amplia variedad de experimentos y teorías buscando evidencias directas de su existencia. Ahora, un contendiente inesperado ha ingresado a esta arena: el azúcar común, o mejor dicho, cristales de sacarosa.
Este sorprendente avance forma parte del proyecto SWEET, que utiliza cristales de azúcar refinada como detectores criogénicos para captar las interacciones más sutiles de partículas de materia oscura ultraligeras, conocidas como WIMPs (partículas masivas de interacción débil), especialmente en un rango de masa inferior al de los experimentos convencionales.arxiv+1
Los experimentos tradicionales buscan partículas de materia oscura relativamente pesadas, en el rango de masas similares a protones o neutrones. Sin embargo, a medida que estas partículas escapan a la detección, han surgido modelos alternativos de materia oscura más ligera, incluso en el rango sub-GeV/c².
Aquí el azúcar brilla: la sacarosa es un compuesto orgánico con una gran cantidad de átomos de hidrógeno, que son especialmente adecuados para detectar estas partículas ligeras mediante la dispersión elástica. A diferencia de hidrógeno puro gaseoso, mucho menos denso y práctico como blanco, cristales sólidos de azúcar ofrecen un medio denso y barato que puede detectar mínimas cantidades de energía liberada en impactos con estas partículas.newscientist+2
En el SWEET project, un cristal de sacarosa se enfría a temperaturas cercanas al cero absoluto, convirtiéndose en un detector ultrasensible a cualquier aumento mínimo de temperatura generado por un impacto de una partícula. Además, estos cristales emiten un débil destello de luz (escintilación) cuando son golpeados, lo que permite distinguir la señal real de materia oscura de otros ruidos de fondo.arxiv+1
En las primeras 19 horas de prueba, el equipo detectó pulsos térmicos y lumínicos compatibles con partículas de fondo conocidas, pero no señales definidas de materia oscura. Los resultados no son decisivos, pero son un paso fundamental hacia experimentos con cristales de azúcar más grandes y puros, y sensores aún más sensibles que podrían abrir nuevas ventanas en la detección.arxiv
El uso de azúcar no solo es una solución ingeniosa en términos técnicos, sino que simboliza un cambio de paradigma en la investigación de materia oscura: buscar más allá de los paradigmas convencionales, explorar materiales fáciles de obtener y métodos alternativos para abordar las dificultades del problema.
Pese a décadas sin encontrar señales inequívocas, la búsqueda sigue viva gracias a ideas frescas y a la creatividad de experimentos como SWEET, que desafían la noción de que solo la tecnología más compleja y costosa puede avanzar en la física fundamental.md-eksperiment+1
Si la materia oscura llegara a ser detectada con métodos como el SWEET, cambiaría radicalmente nuestra visión del cosmos y la física de partículas. Recuerda que con materia oscura explicamos la formación de galaxias, la estructura del universo y fenómenos gravitatorios inexplicables con la materia visible. Entender qué es la materia oscura es quizás la clave para unificar teoría cuántica y relatividad, el Santo Grial de la física.newscientist+1
En suma, esta dulce investigación abre un prometedor camino en la búsqueda de respuestas a uno de los mayores misterios cósmicos, demostrando que a veces la clave para desvelar el universo puede estar, literalmente, en algo tan cotidiano como un grano de azúcar.
Un reciente informe de Consumer Reports ha sacudido el mercado de los suplementos proteicos y ha encendido las alarmas entre consumidores y autoridades sanitarias. Tras analizar 23 marcas de polvos y batidos de proteínas populares en EE.UU., la organización encontró que más de dos tercios superan el límite seguro de plomo por ración, y algunos productos vegetales multiplican por nueve los niveles presentes en preparados lácteos.infobae+2
Consumer Reports detectó que el 70% de los suplementos analizados excedieron el 120% del límite recomendado para plomo en cada porción, fijado en EE.UU. en 0,5 microgramos para el consumo diario según la estricta normativa californiana. Algunas marcas alcanzaron entre 1.200% y 1.600% de este valor de referencia. Pese a que los expertos aclaran que no existe un peligro inmediato para adultos sanos, advierten que el uso prolongado puede resultar peligroso, especialmente en población vulnerable como niños y mujeres embarazadas. La acumulación de plomo eleva el riesgo de afecciones neurológicas y daños renales a largo plazo, pues las personas también están expuestas a este metal en otros alimentos y fuentes ambientales.consumerreports+2
Los polvos de proteína de origen vegetal —especialmente los que contienen arroz, guisantes y soja— muestran los peores resultados, con tres veces más plomo que los de suero de leche y el doble que los de carne. Además, los productos con sabor a chocolate presentan hasta cuatro veces más plomo que los de vainilla, y las versiones «orgánicas» no están exentas, llegando en ocasiones a niveles incluso más altos. Prácticas agrícolas deficientes, uso de pesticidas y fertilizantes, contaminación ambiental y empaques de baja calidad son algunos de los factores responsables de la contaminación. En muchos casos, los fabricantes carecen de controles estrictos, y la falta de regulación federal integral agrava el problema.kchcomunicacion+1
Consumer Reports solicita que la FDA establezca límites claros y estrictos para los metales pesados en suplementos dietéticos, dado el incremento exponencial de su consumo en los últimos años. Recomiendan restringir el uso de estos productos a necesidades específicas y no abusar del consumo diario, optando por una dieta equilibrada basada en los alimentos convencionales para conseguir el aporte proteico. Los expertos advierten que ninguna de estas bebidas es esencial para alcanzar los objetivos de nutrición, y que revisar las etiquetas, optar por marcas con certificación independiente y limitar el consumo son medidas prudentes mientras se actualizan los controles legales.univision+3
El riesgo detectado en el informe no es exclusivo de EE.UU.: muchas de las marcas analizadas exportan a Europa y Latinoamérica, lo que convierte la preocupación en internacional. Los expertos recomiendan a los consumidores estar atentos a nuevas actualizaciones regulatorias y valorar alternativas más seguras y transparentes en el mercado. El Proyecto Clean Label llama a la industria a tomar medidas proactivas y fomentar la transparencia para que los usuarios pueden tomar decisiones informadas sobre su salud.
La presencia de cantidades excesivas de plomo en batidos y polvos de proteínas refuerza la importancia de la vigilancia y el control alimentario, la educación al consumidor y el avance hacia regulaciones efectivas en el sector nutricional. Elegir productos seguros y cuestionar sus ingredientes será, a partir de estos hallazgos, más relevante que nunca.
La tendencia global a “proteinizar” todo lo que comemos ha conquistado un nuevo territorio: los icónicos Uncrustables de The J. M. Smucker Co.. Estos sándwiches preempacados, populares en menús escolares y entre deportistas, ahora cuentan con una versión “enriquecida” que incluye 12 gramos de proteína por porción, pan integral y alto contenido de fibra. La nueva línea llega a las tiendas este mes y refleja el fuerte impulso comercial de los alimentos funcionales, diseñados no solo para alimentar, sino para responder a demandas nutricionales de una sociedad obsesionada con el rendimiento, la salud y la conveniencia.
En los últimos años, la proteína ha pasado de ser un nutriente clave en dietas deportivas a convertirse en un sello de márketing universal. Esta tendencia ha impregnado prácticamente todos los sectores de la industria alimentaria: desde yogures y galletas hasta helados y bebidas gaseosas, todo parece venir ahora con versiones enriquecidas con proteínas.
Los factores que impulsan este boom incluyen:
Mayor interés en la salud y el fitness: con el auge de entrenamientos funcionales, crossfit y culturismo recreativo, la proteína se ha establecido como el nutriente de referencia para la construcción y recuperación muscular.
Dietas hiperproteicas populares: regímenes como la dieta paleo, keto o “high-protein low-carb” han normalizado un consumo proteico intensivo.
Percepción de saciedad: estudios han demostrado que las proteínas generan mayor sensación de llenado que los carbohidratos, lo que facilita el control del apetito y del peso.
Estrés metabólico de la vida moderna: más allá del deporte, muchos consumidores buscan productos con proteína para mantenerse “energizados” durante el día.
La apuesta de Smucker no es entonces casualidad: responde a un mercado en el que los productos “con extra de proteína” generan más ventas y fidelidad que sus homólogos tradicionales.
Tradicionalmente, la línea Uncrustables se conocía como un producto dirigido principalmente a niños y familias ocupadas: sándwiches listos para consumir, rellenos de mantequilla de cacahuate y mermelada, herméticamente cerrados para evitar migajas.
Sin embargo, su público ha cambiado con el tiempo:
Atletas profesionales: un reportaje de The Athletic reveló que los equipos de la NFL consumen colectivamente más de 80000 Uncrustables al año, utilizándolos como snack rápido de carbohidratos y grasas saludables durante entrenamientos y partidos.
Adultos jóvenes: con el auge de la comida rápida “sin culpa”, los Uncrustables se han posicionado también como una alternativa conveniente para quienes buscan la nostalgia de un producto infantil, pero con el añadido de eficiencia nutricional.
La reformulación de su receta en clave “fitness” parece cerrar un círculo: un producto nacido para escolares termina adaptándose a la demanda de adultos activos y obsesionados con el rendimiento nutricional.
La actualización de Uncrustables no se limita a un simple “más proteínas”. Smucker anunció que las novedades incluyen tres aspectos clave:
12 gramos de proteína por porción: cantidad equivalente a dos huevos medianos o un yogur griego estándar.
Uso de pan integral: lo que aumenta el contenido de micronutrientes, vitaminas del grupo B y minerales.
Mayor aporte de fibra: con efecto positivo en la saciedad y la salud digestiva.
Así, un producto históricamente percibido como “azucarado y procesado” intenta reposicionarse en el mercado como una opción “nutricionalmente funcional”.
Aunque el lanzamiento se presenta como un “avance saludable”, no está exento de controversias:
Proteínas añadidas vs. proteínas naturales: la calidad de las proteínas depende de su biodisponibilidad. No todas las fuentes añadidas en procesados (como aislados vegetales o lácteos) se absorben igual que las de alimentos frescos (carnes, legumbres, huevos).
Procesamiento industrial: Uncrustables sigue siendo un alimento procesado, con conservantes y azúcares añadidos. ¿Puede realmente considerarse “saludable” frente a un sándwich casero de pan integral y pavo, mucho más simple y fresco?
Efecto del marketing: lo que para algunos es un avance, para otros es un ejemplo más de cómo la “promesa proteica” se utiliza como etiqueta para vender productos que en el fondo siguen siendo ultraprocesados.
La nueva estrategia de Smucker encaja con la narrativa aspiracional de la proteína. Los anuncios de productos enriquecidos apelan no solo a la nutrición, sino a la idea de auto-mejora, de estar más fuertes, más delgados y más energéticos.
En este sentido, la proteína funciona como símbolo cultural: un sello moderno de rendimiento y disciplina. Comprar un Uncrustable “proteinizado” no es solo una cuestión de nutrición, sino de proyectar una identidad de consumidor consciente, saludable y moderno.
La apuesta de Smucker puede tener repercusiones más amplias:
Competencia sectorial: empresas de snacks y de panadería industrial podrían seguir la misma ruta, introduciendo proteínas en galletas, muffins o productos típicamente considerados indulgentes.
Estandarización de la proteína: lo que antes era un plus ahora puede convertirse en estándar. En pocos años, consumidor y mercado podrían asumir que todo snack debería tener “alto contenido de proteínas”.
Segmentación generacional: aunque sigue siendo un producto infantil, el rediseño nutricional amplía su alcance a adultos preocupados por la salud.
La tendencia plantea un interrogante más amplio: ¿de verdad necesitamos proteína en todos los alimentos? Según la Organización Mundial de la Salud, la ingesta diaria recomendada de proteínas para un adulto promedio es de entre 0,8 y 1,2 gramos por kilo de peso corporal, algo que ya suele cubrirse con una dieta equilibrada.
Los nutricionistas advierten del riesgo de que la obsesión por las proteínas invisibilice otros nutrientes esenciales como los omega-3, ciertas vitaminas y minerales, e incluso la importancia de los carbohidratos en la dieta. No todo puede —ni debe— ser proteína.
La nueva línea de Uncrustables marca un triunfo simbólico en la cultura de la “proteinización” de los alimentos. Lo que una vez fue la merienda azucarada de la infancia hoy se presenta como snack funcional para adultos activos.
El éxito comercial dependerá de si el producto consigue ganar legitimidad como alternativa “fitness” o si termina siendo etiquetado como un ultraprocesado con buen márketing. Lo cierto es que Smucker ha entendido dos verdades del consumo moderno: a la gente le gusta lo rápido y cómodo, y siente tranquilidad cuando el paquete grita “alto en proteínas”.
Si bien no todo necesita proteína añadida, el mercado parece haber decidido lo contrario. Y en ese contexto, Uncrustables, con su mezcla de nostalgia y branding nutricional, podría consolidarse como emblema de una nueva etapa en los alimentos funcionales: aquella en la que la proteína no solo se consume, sino que también se vende como identidad cultural.
La dieta mediterránea y la dieta MIND son dos patrones alimentarios asociados a la prevención y ralentización del deterioro cognitivo y del riesgo de alzhéimer, pero no constituyen una cura ni pueden revertir la enfermedad.semeg+2
Este patrón se basa en el consumo predominante de frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva virgen, mientras limita las carnes rojas, el azúcar, las grasas trans, la sal y los productos ultraprocesados. Seguir la dieta mediterránea se asocia con un menor riesgo de deterioro cognitivo, demencia y alzhéimer, observándose reducciones del 11% al 30%, según el grado de adherencia y varios estudios recientes. Se recomienda incluir variedad de vegetales de hoja verde, frutas del bosque, pescado azul y proteínas vegetales.cita-alzheimer+3
La dieta MIND combina elementos de la dieta mediterránea y la dieta DASH, poniendo especial énfasis en alimentos beneficiosos para el cerebro como vegetales de hoja verde, bayas, nueces, cereales integrales, legumbres, pescado y aceite de oliva. Limita el consumo de carnes rojas, dulces, quesos, mantequilla y comida rápida. Estudios observacionales y clínicos han demostrado que seguir la dieta MIND puede reducir el riesgo de desarrollar alzhéimer entre un 9 % y hasta un 53 % si la adherencia es estricta, y también es útil en personas mayores y para quienes empiezan a mejorar su dieta en la mediana edad.gsinapsis+3
Tanto la dieta mediterránea como la MIND promueven la inclusión de antioxidantes y alimentos antiinflamatorios, lo que ayuda a proteger las neuronas y reducir la inflamación cerebral. Se recomienda cuidar la hidratación, reducir las grasas saturadas y los azúcares refinados, y potenciar el consumo de productos frescos y variados. Es fundamental tener en cuenta que estas dietas ayudan a prevenir y ralentizar el deterioro cognitivo, pero no sustituyen el tratamiento médico ni constituyen una cura para el alzhéimer.infosalus+5
Si se desea conocer más detalles sobre cómo adoptar estos patrones de alimentación, lo más adecuado es consultar con un profesional sanitario especializado en nutrición.
El Premio Ig Nobel de Nutrición 2025 fue otorgado a un singular experimento que unió herpetología y gastronomía: estudiar hasta qué punto un tipo de lagarto mostraba preferencias al comer distintos tipos de pizza.
El equipo de investigación, formado por biólogos y especialistas en conducta animal, ofreció a los reptiles pizzas con ingredientes variados —desde opciones con vegetales hasta aquellas cargadas de proteínas como pepperoni o pollo— y registró sus elecciones. Los resultados mostraron que los lagartos no seleccionaban al azar, sino que optaban con mayor frecuencia por coberturas ricas en proteínas, evitando aquellas con exceso de carbohidratos simples.
Aunque los lagartos no son consumidores naturales de pizza, el experimento reveló patrones interesantes sobre cómo los animales responden a alimentos ultraprocesados y cómo sus instintos nutricionales aún guían sus preferencias. El estudio, premiado por su ingenio y absurdo, también invita a reflexionar sobre el impacto de dietas artificiales y cómo el comportamiento alimentario puede ofrecer pistas evolutivas.
Una investigación que, entre risas y extrañeza, recuerda que hasta el menú de una pizzería puede convertirse en laboratorio científico.
Robert F. Kennedy Jr. y su comisión «Make America Healthy Again» (MAHA) han reabierto un debate que lleva medio siglo coleando en Estados Unidos: ¿debería la leche entera volver a las escuelas y programas públicos, tras décadas de relegación en favor de opciones bajas en grasa? Los nuevos resultados científicos y las propuestas federales desafían el viejo “pánico a la grasa” ¿Está justificado el regreso de la leche entera como opción estándar?
La reciente comisión liderada por RFK Jr. busca cambiar la llamada “pirámide alimentaria rota” estadounidense y devolver la leche entera —y otros lácteos sin procesar— al menú de los jóvenes y las familias. MAHA critica que durante 50 años se ha intentado limitar la grasa saturada de la dieta desde la regulación más que desde la evidencia, alegando que los datos nunca justificaron eliminar la leche entera de los comedores escolares.usatoday+1
Durante una conferencia, miembros de la comisión afirmaron: “Concluimos el conflicto contra la grasa saturada natural. Resulta increíble que, por regulación, las escuelas no puedan servir leche entera; esto nunca ha tenido sentido científico, sino ideológico”.aol+1
Tradicionalmente, la leche entera fue apartada por su contenido en grasa saturada, asociada durante décadas al riesgo cardiovascular. Sin embargo, nuevos estudios de revistas como American Journal of Clinical Nutrition sostienen que, hoy, el consumo de leche, yogur y queso —independientemente del contenido graso— tiene una correlación “neutral” con el riesgo de enfermedades cardíacas.usatoday+1
Expertos como el Dr. Dariush Mozaffarian, de la Universidad Tufts, apoyan la idea de que las grasas lácteas han sido injustamente demonizadas. Mozaffarian destaca otro dato práctico: al eliminar la leche entera, muchos escolares empiezan a preferir bebidas azucaradas con menos valor nutricional, como la leche con sabor.aol
Eso sí, la literatura médica remarca que aún no existen pruebas definitivas que den a la leche entera superioridad absoluta respecto a opciones desnatadas para la salud pública general, aunque tampoco hay evidencia para su exclusión sistemática de la dieta escolar.npr+1
Las recomendaciones de la comisión MAHA plantean eliminar restricciones sobre la venta de leche entera en colegios, permitiendo que los distritos ofrezcan toda la gama de lácteos —desde enteros a desnatados— y dejando en manos de padres y nutricionistas la decisión. Además, se pretende suprimir las exigencias federales para que sólo se ofrezcan productos bajos en grasa en programas públicos.usatoday+1
Esta reivindicación de la leche entera conecta con una tendencia actual: el escepticismo ante lo “ultraprocesado” y la vuelta a alimentos menos modificados industrialmente. Incluso críticos de Kennedy reconocen que la demonización de la grasa, en general, responde más a modas históricas que a consenso científico sólido actual.washingtonpost+1
Otros expertos y colectivos recuerdan que el consumo de lácteos no es imprescindible desde el punto de vista nutricional, y destacan la existencia y el auge de alternativas vegetales y de opciones para quienes no toleran la lactosa o siguen dietas éticas. Además, la leche —entera o no— no debe desplazar a una dieta variada rica en frutas, verduras y proteínas sanas.washingtonpost
Por otro lado, los expertos advierten que el verdadero debate no es sólo entre leche entera y desnatada, sino que reside en el contexto alimentario total de la población: el exceso de calorías, azúcares añadidos y productos ultraprocesados es el gran reto de salud pública.npr+1
El intento de RFK Jr. y la MAHA de devolver la leche entera al primer plano responde a una relectura contemporánea de la ciencia de la nutrición y a un deseo de rectificar lo que algunos consideran un error de la “vieja guardia” dietética. La evidencia actual apunta a que la leche entera no perjudica la salud cardiovascular como antes se creía, y su reinclusión entre las opciones escolares se basa más en libertad de elección y en combatir la “infantilización dietética” que en una defensa categórica de sus virtudes sobre otras variantes.
Sin embargo, el auténtico consenso sigue siendo que la moderación, la variedad y la base de evidencia científica deben guiar la alimentación de las futuras generaciones —sea con leche entera, desnatada o incluso vegetal.washingtonpost+3


Pulsando aquí se accede a más de un centenar de ejemplos, son alimentos que rodean a nuestro entorno cotidiano. Se trata, por otra parte, de una página muy útil en todos los sentidos.
Al volante en verano, calor y sed. Camino de la playa, de vuelta a casa, kilómetros y sed. No resulta raro. Y, sin embargo, hay más riesgo del que parece. Un vaso de agua de menos es como una copa de más. El coche y la deshidratación (juntos) son tan peligrosos que, eso sí, el remedio es facilísimo: cuando conduzcas, bebe. Agua, por descontado. Pero ¿se puede beber algo más?
PREÁMBULO
ALGUNAS CONCLUSIONES
Conocido lo anterior, el Real Automóvil Club de España (RACE) y laAsociación de Bebidas Refrescantes colaboran desde hace años en la campaña Un refresco, tu mejor combustible.
En ella hacen hincapié en el descanso porque, a partir de dos horas al volante, el riesgo de accidente aumenta un 12%. Desde ese momento, dejan de percibirse el 30% de las señales y crece el tiempo de reacción en un 86%. Y este es su consejo principal: en las paradas “hay que realizar estiramientos, dar un paseo y beber un refresco”.
Un refresco, dicen, “hidrata y aporta glucosa, mejorando elrendimiento cerebral”. Pero hay expertos que niegan la mayor. “La glucosa mejora el rendimiento cerebral… si te hace falta. Si estás seis días sin comer y bebiendo muy poquito y te ponen un crucigrama delante, lo vas a hacer peor que si estás bien alimentado. Y si a continuación te dan un chute de glucosa, lo vas a resolver mucho mejor. Pero eso no es válido en unas circunstancias normales”, asegura el dietista-nutricionista y biólogo Juan Revenga.
“No necesitamos glucosa para conducir porque, por los habitos alimentarios de nuestra sociedad, ya tenemos glucosa a espuertas. No necesitamos fomentarla”, añade. “De hecho, me parece vergonzosa la relación entre la industria alimentaria y ciertas esferas de la vida para promocionar unos productos que, en nuestras circunstancias, soninsanos”.
En definitiva, no hay razón ninguna para recurrir a las bebidas azucaradas al volante.
… …
Artículo completo en: No consumir refrescos al conducir
Los vídeos de Ciencia Express pretenden presentar de forma breve y divertida ideas fundamentales de la ciencia. Están realizados por Mikel Ramírez (@mksual) (animación) con guiones de Enrique Fernández Borja (@Cuent_Cuanticos) para laCátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU y se estrenarán en televisión en Órbita Laika (@orbitalaika_tve), los miércoles a las 23:30 en La 2 de TVE. Órbita Laika es un programa de humor y ciencia dirigido por José A. Pérez Ledo (@mimesacojea) y conducido por Ángel Martín (@angelmartin_nc).
Fuente: Cuaderno de Cultura Científica
La famosa y controvertida paleodieta se basa en la idea de que a lo largo de la evolución los seres humanos hemos adquirido una serie de características genéticas adaptadas a los alimentos que hemos comido durante nuestra época de cazadores recolectores y no a nuestra dieta actual (que en un 70% no se corresponde con la ancestral) y, por lo tanto, nuestra fisiología está optimizada para esa dieta primitiva. Volver a un patrón paleolítico se supone que puede mejorar nuestra salud y evitar la aparición de diversas enfermedades (cardiovasculares, diabetes, síndrome metabólico…). Uno de los problemas de la paleodieta es precisamente que no es tan fácil saber lo que comía el ser humano en el Paleolítico. Y acaba de salir un artículo que plantea que los carbohidratos han sido más importantes en esa dieta paleolítica de lo que se pensaba y que su papel en el crecimiento del cerebro ha sido determinante.
Un dato reconocido desde hace mucho tiempo es que las dietas de los homininos sufrieron un gran cambio con la adición de la carne. De hecho, se ha relacionado su consumo con el acortamiento del aparato digestivo (se cree que hace 1,8 millones de años el aparato digestivo ya era como el actual) y con el aumento del tamaño del cerebro, que se inició hace unos 2 millones de años y se aceleró hace unos 800000. Existen pistas de consumo de carne desde hace algo más de 3 millones de años, por huesos de mamíferos con marcas y herramientas de piedra y parece que el inicio de ese consumo fue como carroñeros de animales muertos.
Pero lo que proponen los autores del nuevo trabajo es que los carbohidratos, el almidón o fécula de raíces y tubérculos, se incorporó también a nuestra dieta con la aparición del fuego y la cocina y que esos carbohidratos, junto con la carne, fueron la gasolina para el crecimiento del cerebro. Las plantas producen una serie de carbohidratos que sirven cono reserva de energía o para funciones estructurales. Los carbohidratos de reserva se suelen depositar en órganos de almacenamiento subterráneo, como raíces, tubérculos y rizomas como almidón, que es un compuesto de amilosa y amilopectina. Nuestro organismo convierte los almidones en glucosa desde que empezamos a masticar porque nuestra saliva contiene una enzima, la amilasa, que rompe los enlaces del almidón (también tenemos amilasa en el páncreas). Pero la amilasa no funciona bien con el almidón crudo, es mucho más eficaz cuando los alimentos están cocinados. Por ejemplo, la patata cocinada es 20 veces más digestible que la cruda. Así que la hipótesis de estos autores se apoya en la utilización del fuego para cocinar.
Ampliar en: La nueva Ilustración Evolucionista
Hace un tiempo un estudio reveló que en general, todos los alimentos para bebés tienen demasiada sal y azúcar en su composición, y lo peor, no alcanzan a cubrir las necesidades nutricionales de los más pequeños. Pues ahora, te mostramos cómo las papillas de cereales para bebés están cargadas de azúcares.
Entre las papillas más habitualmente consumidas para alimentar a bebés pequeños encontramos aquellas de 8 cereales u otras a base de arroz y maíz, y aun las que indican «0% de azúcares añadidos» poseen gran cantidad de azúcar en su composición.
Aunque algunos ejemplares sí poseen azúcares agregados, otros, simplemente se generan durante el tratamiento industrial que dextriniza los hidratos de carbono para volverlos altamente digeribles, dando como resultado un gran porcentaje de azúcar.
Tal como lo han señalado algunos estudios, las papillas de cereales para bebés pueden tener entre 20 y 35% de azúcares en su composición, lo cual es un porcentaje muy elevado y supera con creces la cantidad de azúcar que deben consumir los niños más pequeños.
Por supuesto, las papillas de cereales con miel poseen un aporte superior de hidratos simples, pero aun cuando no llevan azúcares añadidos, las papillas están cargadas de azúcares.
Fuente: Vitónica
Una pista de la que podemos fiarnos es que recientemente la OMS ha recomendado que la ingesta diaria de azúcar común se rebaje por lo menos hasta el 5% de las calorías que ingerimos a lo largo del día. Esta recomendación se fundamenta en la relación probada entre el exceso de consumo de azúcar con la proliferación de casos de diabetes de tipo II, obesidad y caries. Para entender la relación causa-efecto es preciso saber qué es el azúcar y cómo lo metabolizamos.
El azúcar común pertenece al grupo de los carbohidratos. Los carbohidratos de nuestra dieta se presentan en tres formas distintas: polisacáridos, disacáridos y monosacáridos.
Los polisacáridos que ingerimos son de tres tipos principales: almidón de vegetales y granos de cereales, glucógeno del tejido animal y celulosa, que sólo sirve como fibra para aumentar volumen, pero no se metaboliza. Estos polisacáridos (excepto la celulosa) se hidrolizan (se rompen) en la boca por medio de una reacción química realizada por una enzima presente en nuestra saliva. En el estómago, donde el medio es ácido, esta enzima se vuelve más lenta y la reacción la llevan a cabo los ácidos del estómago.
La glucosa es el principal producto de la hidrólisis del almidón y del glucógeno, y se absorbe a través de las paredes intestinales hacia la sangre, que la transporta hacia los tejidos, incluidos músculo esquelético, cerebro, corazón e hígado. Un tercio de esta glucosa se va a los músculos esquelético y cardíaco para la producción y almacenamiento de energía; cerca de otro tercio va al cerebro, cuya única fuente de energía proviene de la degradación de esta glucosa (glucólisis); y el tercio restante se va al hígado, donde se almacena como glucógeno.
Los disacáridos de la dieta incluyen la maltosa, la sacarosa (azúcar común o de mesa) y la lactosa (azúcar de la leche). La sacarosa es lo que comúnmente denominamos azúcar, y es lo que suele ser excesivamente abundante en nuestra dieta. En el sistema digestivo, por acción enzimática, la sacarosa se rompe en sus monosacáridos glucosa y fructosa que pasan al torrente sanguíneo.
Artículo completo en: DIMTEILSULFURO

Gran tensión se vive en el mercado del aceite de oliva. Buena prueba de ello es que en la semana del 20 al 24 de abril los tenedores de aceites en origen ha dado una vuelta de tuerca a los precios, posicionando el aceite de oliva con destino a la refinería en el entorno de los 2,82€/kg. En consecuencia, esta semana hemos de incidir en que todas las categorías de aceite de oliva se han revalorizado hasta llegar a pagarse por un virgen extra los 3,50 y 3,60€/kg e incluso por encima, en función de las características organolépticas.
Lo curioso es que a pesar del nivel de precios alcanzado se observa una escasa oferta de aceites disponibles a la venta. Las almazaras tienen claro que apenas hay aceite guardado en Grecia, Italia e incluso Túnez, y que España es el único país que tiene algo a la venta y por ello no sólo suben sus precios, sino que incluso se resisten a negociar..
Fuente: Olimerca
