¿Es tan malo el azúcar?

Una pista de la que podemos fiarnos es que recientemente la OMS ha recomendado que la ingesta diaria de azúcar común se rebaje por lo menos hasta el 5% de las calorías que ingerimos a lo largo del día. Esta recomendación se fundamenta en la relación probada entre el exceso de consumo de azúcar con la proliferación de casos de diabetes de tipo II, obesidad y caries. Para entender la relación causa-efecto es preciso saber qué es el azúcar y cómo lo metabolizamos.

El azúcar común pertenece al grupo de los carbohidratos. Los carbohidratos de nuestra dieta se presentan en tres formas distintas: polisacáridos, disacáridos y monosacáridos.

cuadro hidratos

Los polisacáridos que ingerimos son de tres tipos principales: almidón de vegetales y granos de cereales, glucógeno del tejido animal y celulosa, que sólo sirve como fibra para aumentar volumen, pero no se metaboliza. Estos polisacáridos (excepto la celulosa) se hidrolizan (se rompen) en la boca por medio de una reacción química realizada por una enzima presente en nuestra saliva. En el estómago, donde el medio es ácido, esta enzima se vuelve más lenta y la reacción la llevan a cabo los ácidos del estómago.

La glucosa es el principal producto de la hidrólisis del almidón y del glucógeno, y se absorbe a través de las paredes intestinales hacia la sangre, que la transporta hacia los tejidos, incluidos músculo esquelético, cerebro, corazón e hígado. Un tercio de esta glucosa se va a los músculos esquelético y cardíaco para la producción y almacenamiento de energía; cerca de otro tercio va al cerebro, cuya única fuente de energía proviene de la degradación de esta glucosa (glucólisis); y el tercio restante se va al hígado, donde se almacena como glucógeno.

Los disacáridos de la dieta incluyen la maltosa, la sacarosa (azúcar común o de mesa) y la lactosa (azúcar de la leche). La sacarosa es lo que comúnmente denominamos azúcar, y es lo que suele ser excesivamente abundante en nuestra dieta. En el sistema digestivo, por acción enzimática, la sacarosa se rompe en sus monosacáridos glucosa y fructosa que pasan al torrente sanguíneo.

Artículo completo en: DIMTEILSULFURO

Fructosa frente glucosa

Toca Comer. Fructosa frente glucosa. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana
Los individuos preocupados por su salud se han informado de manera sistemática sobre lo importante que es la nutrición para la salud. Esto es sin duda cierto, la nutrición es muy importante. Pero la industria de la nutrición y a los gurús de la salud «natural» que venden vitaminas les gustaría que pienses que «la nutrición lo es todo» (entre comillas, porque me han dicho esa frase más de una vez).

La nutrición es importante, pero es sólo un factor entre muchos que afectan la salud. No es la causa de todos los problemas, y por lo tanto no es la solución a todos los problemas de salud.

La exgaración de la nutrición, sin embargo, crea una obsesión por ajustar infinitamente la dieta personal con la esperanza de que la combinación perfecta de «súperalimentos» curará todos los males y optimizará la salud. La mayor premisa implícita de tales afirmaciones es que nuestros cuerpos funcionan mejor dentro de parámetros nutricionales muy estrechos. Más cerca de la realidad, más bien, nuestros cuerpos son resilientes a una gama bastante amplia de parámetros nutricionales. Es provechoso tener claros los grandes rasgos (no consumir calorías en exceso, tener una dieta variada, etc), pero es probable que obsesionarse con pequeños detalles sea una pérdida de tiempo.

En medio de todo esto también está la siempre presente falacia naturalista.

Uno de esos detalles es la distinción entre fructosa y glucosa – dos formas comunes de azúcar. La fructosa es el tipo de azúcar más comúnmente encontrado (como su nombre indica) en las frutas. El azúcar de mesa, la sacarosa, es un disacárido – una combinación de una molécula de fructosa y una molécula de glucosa.

Durante años ha habido afirmaciones de que la fructosa es peor para el cuerpo que la glucosa, y que los jarabes de maíz de alto contenido de fructosa (comúnmente utilizados en los alimentos procesados) son en parte culpables de la epidemia de obesidad y otros males de la salud. Esto, por supuesto, llevó a la comercialización de productos con «azúcar de caña totalmente natural» que contiene 100% sacarosa (que por supuesto es 50% fructosa). El jarabe de maíz con alto contenido en fructosa (HFCS) que se utiliza típicamente en los alimentos es HFCS55, que tiene 55% fructosa y 45% glucosa.

Sí, así es. Esa es la gran diferencia. Las razones para utilizar HFCS55 en lugar de azúcar de caña son económicas y prácticas – la fructosa en realidad es más dulce que la glucosa así que puedes usar un poco menos de la misma, es un líquido por lo que se almacena y transporta bien, y generalmente es más barata.

Los críticos de este producto «antinatural» citan estudios que muestran que la fructosa tiene un efecto adverso sobre el metabolismo. Lo tiene –el aumento de triglicéridos, por ejemplo– pero no más que otros azúcares. Los críticos suelen recomendar alternativas «naturales», sin basarse en ninguna evidencia, sólo el hecho de que son naturales.

Parcialmente también se basan en estudios de ciencia básica en lugar de estudios clínicos que se centran en los efectos netos sobre la salud. Esto es una falacia común – extrapolar los datos básicos de la ciencia, mientras se ignoran o minimizan los datos clínicos.

Una revisión sistemática reciente de esos datos clínicos encontró:

Los análisis combinados muestran que la fructosa en intercambio isocalórico para otros carbohidratos no aumenta los triglicéridos postprandiales, aunque un efecto no puede ser excluido bajo todas las condiciones. Lafructosa que proporciona exceso de energía no aumenta los triglicéridos postprandiales. Se necesitan ensayos más grandes, más largos y de mayor calidad.

El consumo excesivo de cualquier azúcar es malo para uno, pero la fructosa no es más mala que cualquier otra. Algunos de los mismos autores también acaban de publicar su propio ensayo clínico, mirando a una variedad de resultados de salud. Ellos encontraron:

Dependiendo del punto final cardiometabólico en cuestión, la fructosa tiene efectos variables al reemplazar la glucosa. En ausencia de evidencia clara de daño neto, no hay ninguna justificación para sustituir la fructosa con glucosa en la dieta.

En otras palabras, algunos de los parámetros seguidos fueron un poco mejor para la fructosa, algunos fueron un poco peor, y al final todo fue un balanceo estadístico.

La mejor interpretación de toda la evidencia clínica disponible es que no tienes que preocuparte por la cantidad de fructosa frente glucosa que hay en los alimentos que consumes, y no importa en absoluto qué tan «natural» es la fuente del azúcar. Necesitas prestar atención a la cantidad total de azúcar en tu dieta. Los azúcares simples son densos en calorías y una ingesta elevada tiene un efecto adverso sobre numerosos parámetros metabólicos, incluyendo el colesterol y la insulina.

Al final, cuando se trata de nutrición, los consejos sencillos a menudo son mejores. Simplemente no te excedas con el dulce.

Por Steven Novella

Fuente: DE AVANZADA

Los consumidores confunden los tipos de azúcares en las bebidas

Toca Comer. Los consumidores confunden los tipos de azúcares en las bebidas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

 

Muchos estadounidenses ignoran cuánto y qué tipos de azúcares contienen lo que beben, según demuestra un nuevo estudio, aunque aquellos a los que les preocupa el consumo de azúcar tienden a lograr evitarla.

La confusión es comprensible. Las gaseosas comunes y muchas bebidas frutales y deportivas contienen azúcares agregados, como la sacarosa o el jarabe de maíz rico en fructosa, mientras que el 100 por ciento de los jugos de frutas contienen azúcares naturales solamente.

La leche también incluye azúcar natural, aunque no es dulce. Las gaseosas dietéticas son dulces, pero no contienen azúcar.

“Algunas guías alimentarias llaman la atención sobre las bebidas ‘azucaradas’”, la autora principal, Gail Rampersaud, del Instituto de Alimentos y Ciencias Agrícolas de University of Florida, Gainesville.

El equipo de Rampersaud le envió un cuestionario online a 3361 adultos estadounidenses, que respondieron sobre su dieta, incluido el consumo de bebidas sin alcohol, y los tipos y cantidades de azúcar en distintas bebidas. Además, les preguntaron cómo utilizaban las etiquetas de los alimentos y qué sabían sobre nutrición y salud en general.

Todos los días, los participantes bebían más de cuatro tazas de agua y dos tazas y media de “otras bebidas”, como café y té. Lejos, les seguían las bebidas dulces, la leche, las bebidas dietéticas y los jugos de frutas.

El 96 por ciento identificaba a las gaseosas comunes como bebidas azucaradas, pero sólo tres cuartos sabía que esos productos contienen azúcares agregados, según publica el equipo en Nutrition Research.

La mitad de los participantes se refirió a las bebidas y los cócteles frutales junto con las bebidas deportivas como “azucaradas”. El 60 por ciento mencionó correctamente que las bebidas frutales y deportivas contenían azúcares agregados y que la mitad sabía que lo mismo ocurre con el coctel con jugo de arándanos rojos.

Podría ser que muchos utilizaran la palabra “azucaradas” como “dulce”, sin importar el tipo de endulzante. De hecho, el 45 por ciento identificó de esa manera a las gaseosas dietéticas y sólo un cuarto estaba seguro de que esas bebidas no contienen azúcar.

Otro 40 por ciento incluyó en la lista de bebidas azucaradas a los jugos de frutas 100 por ciento naturales, que sólo contienen azúcares naturales, no agregados.

Más de un tercio de los participantes pensó equivocadamente que la leche no contiene azúcar y menos de un cuarto acertó al señalar que incluye un azúcar natural llamado lactosa.

A la mitad de los participantes le preocupaba la cantidad total de azúcar en sus bebidas y menos del 40 por ciento estaba preocupado sólo por los azúcares agregados. La mayoría de ellos decidía qué beber teniendo en cuenta esos intereses. Rampersaud opinó que no deberían evitarse todas las bebidas dulces.

Los jugos de frutas, por ejemplo, aportan vitaminas. “Si las guías alimentarias aconsejan reemplazar las bebidas azucaradas (con la intención de eliminar los productos con azúcares agregados), nuestros resultados sugieren que las bebidas ricas en nutrientes que sólo incluyen azúcares naturales, como el jugo de naranjas 100 por ciento natural, también podrían desaparecer de la dieta”, comentó.

Eso  significa que los consumidores podrían perder los beneficios nutricionales y para la salud de algunas bebidas.” Además, podrían seguir ingiriendo productos que ignoran que contienen azúcar agregada. Por eso, Rampersaud está a favor de incorporar los azúcares agregados en la información nutricional de los alimentos.

Fuente: Alimentariaonline

Miel y azúcar, mito sobre diferencias

Toca Comer. Miel y azúcar, mito sobre diferencias. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Por mucho que se disfrace en la publicidad la miel como alimento natural, tradicional, o antibacteriano, lo cierto (dando por ciertos los datos reales y no argumentos subjetivos y emocionales) es que azúcar de consumo habitual y miel son casi idénticos.

Si has pulsado en el enlace anterior habrás visto la base de datos sobre alimentos más completa que existe, bien:

 ¿Has comprobado la cantidad de vitaminas y minerales que contienen 100 g de miel? 

¿Esos datos, o mejor dicho, esas mínimas cantidades, son suficiente excusa para justificar la cantidad de glucosa y fructosa que vas a tomar?

¿Merece la pena tomar miel con la excusa de su “naturalidad” aunque sea un alimento que promueve la inflamación, te engorda y eleva el colesterol y triglicéridos?

 

¿Crees que un alimento por ser menos malo que algo peor (azúcar refinado), es bueno?

Cualquier problema relacionado con el azúcar refinado que tengas lo vas a tener con la miel debido a que a pesar de que tiene menor IG sabemos que es debido a la alta cantidad de fructosa que contiene que, simplemente, es más lenta de digerir. Solo hay que ver lo que les sucede a las personas diabéticas con la miel (exactamente lo mismo que con el azúcar).

Y ahí viene el problema, que cuando dices que estás haciendo una receta sin azúcar y usas miel, simple y llanamente: estás mintiendo. Si dices que el azúcar es malo y usas miel, o eres tonto o ……

Fuente: megustaestarbien.com

Diferencias entre el azúcar de la fruta y la fructosa de otros alimentos

Toca Comer. Azúcar de la fruta y fructosa. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Naturalmente algunos alimentos contienen azúcares, como es el caso de la fruta que en su composición posee cantidades variables de fructosa. Sin embargo, hay marcadas diferencias entre consumir el azúcar de la fruta y la fructosa de otros alimentos.

Es decir, la fruta fresca que comemos puede tener hasta 10 gramos de fructosa, lo mismo que puede contener un vaso de refrescos, sin embargo, en nuestro organismo hay diferencias entre el azúcar derivado de la ingesta de una fruta y aquel que se utiliza para endulzar alimentos industriales.

Si bien la fructosa aporta 4Kcal por gramo tanto en la fruta como en otros alimentos y se procesa mediante el hígado pudiendo ser nociva en grandes cantidades, en el caso de la fruta el metabolismo tiene leves diferencias.

Cuando comemos una fruta no estamos consumiendo sólo fructosa sino también fibra, hidratos complejos, micronutrientes con función antioxidante y fitonutrientes buenos para el organismo.

Así, pese a que la fructosa de la fruta también puede generarnos caries dentales y aportarnos muchas calorías, cuando la consumimos mediante una fruta fresca la glucemia no se eleva bruscamente como puede suceder con un refresco, así, no se libera tanta insulina y las probabilidades de formar tejido adiposo son inferiores.

Además, cuando consumimos una fruta fresca también tenemos más probabilidades de saciarnos y de autolimitar su consumo, mientras que con un refresco con fructosa añadida esto no sucede, pues sin fibra y sin hidratos complejos, es muy difícil saciar el hambre.

Entonces, es clara la diferencia entre el azúcar de la fruta y la fructosa de otros alimentos a los que se añade industrialmente para dar sabor, pues en éstos últimos productos la fructosa es mucho más riesgosa para la salud e incluso hay fuertes vínculos entre su elevado consumo y el crecimiento de las cifras de obesidad.

Por ello, aunque se trate de un azúcar natural, evita consumirlo en alimentos industriales y mejor, opta por la fruta al momento de comer algo dulce y saludable.

Fuente: Vitónica

 

Efecto de la fructosa en el cerebro podría explicar vínculo con la obesidad

Toca Comer. Efecto de la fructosa en el cerebro podría explicar vínculo con la obesidad. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Un nuevo estudio, de imagen,  que compara los efectos de la fructosa y la glucosa en el cerebro ha encontrado diferencias que pueden explicar por qué las dietas con alto contenido de fructosa pueden estar detrás de la epidemia de obesidad.

Al examinar las imágenes cerebrales por resonancia magnética  nuclear (MRI) de voluntarios adultos, el primer autor del estudio Kathleen A. Page, de Yale University School of Medicine de los EE.UU., y sus colegas, encontraron que la ingestión de glucosa, pero no de fructosa, produce reducción del flujo sanguíneo y la actividad cerebral en las regiones del cerebro que regulan el apetito y la ingestión de glucosa da lugar  a mayores niveles de hormonas que producen sensación de saciedad y la saciedad.

Los autores escriben acerca de sus hallazgos en un artículo publicado en línea en la revista JAMA, el dos de enero.

Fructosa en la dieta

En la dieta occidental promedio, la fructosa proviene de dos fuentes: como un compuesto natural en las frutas, y como un ingrediente añadido de los alimentos procesados.

Las compañías de alimentos usan fructosa, ya que es más dulce que la glucosa y ayuda a estabilizar los alimentos procesados.

La principal fuente de fructosa en los alimentos procesados ​​en los EE.UU. es el jarabe de maíz alto en fructosa, que también se utiliza para mejorar la apariencia de los productos horneados, ya que produce un  pardeamiento más consistente.

En la actualidad existe un debate sobre si el jarabe de maíz alto en fructosa está impulsando la epidemia de obesidad, que es probable que sean mayor  desde la publicación en 2012 de una extensa revisión en la Revista Internacional de Obesidad que no encontró evidencia de que el consumo de jarabe de maíz alto en fructosa tenga la culpa de la crisis de obesidad en EE.UU..

También existe la preocupación acerca de los vínculos con  diabetes tipo 2. Un estudio más reciente realizado por la Universidad de Oxford y la Universidad del Sur de California sugiere que los países que utilizan grandes cantidades de jarabe de maíz alto en fructosa en los alimentos pueden ayudar a alimentar la epidemia global de diabetes tipo 2. Un nuevo estudio de imagen que compara los efectos de la fructosa y la glucosa en el cerebro ha encontrado diferencias que pueden explicar por qué las dietas con alto contenido de fructosa puede estar detrás de la epidemia de obesidad.

Resultados

Los resultados mostraron una reducción significativamente mayor de CBF hipotálamico después de la ingestión de glucosa en comparación con la ingestión de fructosa.

«La ingestión de glucosa (pero no de fructosa), redujo la activación del hipotálamo, la ínsula y el cuerpo estriado – regiones del cerebro que regulan el apetito, la motivación y procesamiento de la recompensa, la ingestión de glucosa también  incrementó conexiones funcionales entre la red hipotálamo-estriatal y el aumento de la saciedad», escriben los investigadores .

El autor principal, Robert Sherwin, profesor de medicina en la Universidad de Yale, dijo en una entrevista telefónica con Bloomberg  que los resultados sugieren que el cerebro parece responder de manera diferente a la glucosa que a la fructosa.

La glucosa es un combustible que el cuerpo necesita. Cuando no hay suficiente, activa las células para conseguir  que el cuerpo coma más glucosa. Cuando los niveles corporales de glucosa sube, de nuevo, el cerebro desactiva las células.

Lo que este estudio parece mostrar es que la fructosa no tiene este efecto: desactivar las células. «Si no se apagan las áreas del cerebro que están impulsando a comer, usted tiene una tendencia a comer más de lo que lo haría», dijo Sherwin.

«Las respuestas dispares a la fructosa se ​​asociaron con una reducción de los niveles sistémicos de la insulina, hormona de señalización de la saciedad y no eran probablemente atribuible a la incapacidad de la fructosa para cruzar la barrera sangre-cerebro en el hipotálamo o a la falta de expresión hipotalámica de genes necesarios para el metabolismo de la fructosa».

Llegan a la conclusión:

«En una serie de análisis exploratorios, el consumo de fructosa en comparación con la glucosa resultó en un patrón distinto de CBF regional y un menor aumento niveles de la glucosa sistémica, insulina y   polipeptídos-1 tipo glucagón».

Fuente: NMT

Alimentos para desayuno con exceso de azúcares

Toca Comer.   Alimentos para desayuno con exceso de azúcares. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Uno de los problemas habituales en la dieta es la cantidad de azúcares añadidos que tomamos, por eso debemos ser cuidados al elegir varios de los alimentos del desayuno.

  • Cereales para el desayuno: después de leer detalladamente la información nutricional de los cereales de desayuno pocos podemos decir que se salvan. La mayor parte son cereales ricos en azúcares, sobre todo aquellos que tienen colores y mucho sabor.
  • Mermeladas: si la fruta ya tiene azúcares, cuando se hace mermelada se le añade mucho más (la mitad de la mermelada es fruta y la otra mitad azúcar), lo que hace que sea un alimento con exceso de azúcar. Hoy día hay alternativas light con menos cantidad, pero es un alimento que debemos vigilar sobre todo en la cantidad que comemos.
  • Cacao soluble: añadir cacao soluble o similar a la leche es como volver a echar azúcar, ya que más del 90% del producto son azúcares. En muchos de ellos la ficha nutricional informa de que una ración se considera el 25% de la cantidad diaria recomendada de azúcar, algo que para el desayuno ya es más que suficiente.
  • Zumos comerciales: los de naranaja también llevan azúcares añadidos y menos cantidad de fibra que un zumo natural. Desde luego es lo más cómodo para beber por la mañana, pero también lo más azucarado.
  • Bollería y dulces: yo este tipo de alimento lo pondría en la lista de “esporádicos para desayunar”, ya que además de un exceso de azúcar suelen tener un exceso de grasa, lo que supone un balance nutricional muy pobre para un alimento de desayuno.

Fuente: Vitónica

Dime qué y cómo comes: así lo harán tus hijos

Toca Comer. alimnetación de niños. Marisol Collazos Soto
La alimentación y otros aspectos relativos a la nutrición están en continua revisión. Periódicamente se publican trabajos que ofrecen nuevas pautas y nos invitan a dejar atrás prácticas que, aunque tengan un buen fundamento, son mejorables. Por ejemplo, aspectos como la suplementación con ácido fólico (vitamina B9) en la mujer durante el embarazo. Se ha podido demostrar que hay más beneficios cuando el ácido fólico va acompañado de una fórmula múltiple de calidad, en lugar de la administración aislada de dicha vitamina.

Algo tan sencillo como la excesiva exposición a la fructosa añadida y otros azúcares simples en la niñez está relacionada con problemas en los niveles de ácido úrico y de hipertensión. Estas son conclusiones de un estudio representativo con más de 4 800 adolescentes, publicado en una de las revistas más prestigiosas de pediatría, Journal of Pediatrics, en 2009.

En este mismo sentido, podríamos criticar la fuerte impronta que dejan costumbres o películas en las que se recurre al azúcar para ganarse a los niños y endulzar la medicina o el chupete. Como dicen Nguyen y Lustig en un artículo: “Si Mary Poppins no hubiese utilizado el azúcar para mejorar el sabor de la píldora de los niños, quizá los niños no necesitasen ni siquiera esa medicina”.

¿Quiere usted dejar de ver a sus hijos sufrir por problemas relacionados con el acné? ¿Qué tal si deja de ingerir leche y otros derivados lácteos insulinotrópicos delante de ellos? Según Ngunen y Lustig, existe una relacion directa entre las elecciones de los alimentos por parte de los hijos y lo que ven en casa. Además, las conclusiones de otro trabajo del Departamento de Dermatología de la Universidad de Osnabrück (Alemania) hablan del acné como síndrome relacionado con el efecto insulinotrópico de la dieta actual, con los lácteos jugando un papel fundamental al respecto. Terminan aseverando que ambas acciones, restricción de leche y reducción general del efecto insulinotrópico de la dieta, tendrán un impacto enorme en el control y la prevención de enfermedades propias de países occidentales como la obesidad, la diabetes, el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas y el acné.

En cuanto al uso lúdico o a modo de extra que suele hacerse de la comida rápida (nótese que aquí debemos incluir no sólo las hamburgueserías y pizzerías americanas, sino todo tipo de comida procesada, incluidos muchos bares de tapas, heladerías, cafeterías, etc), ¡mucho ojo con crear el hábito!, pues se ha observado en un estudio que todas esas opciones obesogénicas se caracterizan por elevar en exceso la insulina e inducir lo que se denomina resistencia a la insulina en el Sistema Nervioso Central, su relación con alteraciones de la hormona leptina y las señales de saciedad o las respuestas hedonistas respecto a la comida… Decida qué tipo de comportamiento quiere mostrar con la próxima generación.

Ampliar en: Más que Ciencia

Consumo elevado de fructosa en jóvenes supone riego cardiovascular

Toca Comer. Refrescos con fructosa dañinos para jóvenes. Marisol Collazos SotoEvidencias de enfermedad cardiovascular y riesgo de diabetes están presentse en la sangre de los adolescentes que consumen una gran cantidad de fructosa, un escenario que se agrava con el exceso de grasa del vientre, informan los investigadores. Un análisis de 559 adolescentes de 14 a 18 años correlaciona las dietas de alto contenido en fructosa, con una mayor presión arterial, glucosa en ayunas, resistencia a la insulina y factores inflamatorios que contribuyen a enfermedades cardíacas y vasculares.

Los grandes consumidores del edulcorante también tienden a tener niveles más bajos de los protectores cardiovasculares, tales como  el colesterol HDL y la adiponectina, de acuerdo con los investigadores de la Facultad de Medicina de Georgia en Georgia Health Sciences University.

Estas peligrosas tendencias se ven agravadas por la grasa alrededor del abdomen, llamada adiposidad visceral, otro de los factores de riesgo conocidos de enfermedad cardiovascular y diabetes. La asociaciones no se sostuvieron para los adolescentes con  grasa subcutánea generalizada .

«Es tan importante para proporcionar un equilibrio saludable dar alimentos de alta calidad a nuestros hijos y prestar realmente mucha atención a la fructosa y la sacarosa que se consume en su casa», dijo la Dra. Vanessa Bundy,  pediatra residente de MCG. Los Dres. Bundy y Norman Pollock, biólogos en el MCG’s Georgia Prevention Institute son coautores primeros en el estudio publicado en The Journal of Nutrition.

«La nutrición que los cuidadores proporcionan a sus hijos contribuirá a su salud en general y el desarrollo o puede contribuir a las enfermedades cardiovasculares a una edad temprana», dijo Bundy. La mejor manera de los cuidadores para apoyar la nutrición saludable es seguir buenos modelos, dijo. Una dieta saludable con mucha actividad física – sin hacer dieta – es la mejor receta para el crecimiento de los niños.

«Los adolescentes consumen mayor cantidad de fructosa por lo que es realmente importante no sólo medir los niveles de fructosa, sino ver lo que podría estar haciendo a sus cuerpos en la actualidad y, con suerte, a ver los resultados de la enfermedad cardiovascular a medida que crecen», dijo Pollock.

Aunque los estudios en animales han tenido resultados similares, la evidencia en los niños es necesaria para apoyar medidas drásticas para frenar el consumo, como pedir a las escuelas  eliminar los refrescos y otras máquinas de venta o, al menos, limitar el acceso, dijo Pollock. Los investigadores señalaron que se necesitan más estudios para profundizar en la relación entre el consumo de fructosa y el riesgo cardiovascular.

La fructosa, o azúcar de la fruta, se encuentra no solo en frutas y verduras, sino también en jarabe de maíz alto en fructosa, edulcorante utilizado abundantemente en los alimentos procesados ​​y bebidas. Los investigadores sospechan que los cuerpos en crecimiento anhelan edulcorante barato,y las empresas a menudo se dirigen a los jóvenes consumidores en los anuncios.

«La fructosa se metaboliza de manera diferente que otros azúcares y tiene algunos subproductos que se cree que son dañinos para nosotros», dijo Bundy. «La cantidad total de fructosa que se encuentra en el jarabe de maíz alto en fructosa, no es muy diferente a la cantidad de azúcar de mesa, pero se cree que hay algo en el procesamiento del jarabe que juega un papel en los subproductos del metabolismo.»

El estudio llevó una «instantánea» de las vidas de los adolescentes, buscando en el consumo de fructosa en general, la historia de la dieta en general y la grasa corporal. «Un aspecto único de diseño de nuestro estudio es que hemos tenido en cuenta la fructosa liberada a partir de sacarosa durante la digestión, junto con la fructosa que  se encuentran en alimentos y bebidas», dijo Pollock. «Debido a que la sacarosa se descompone en fructosa y glucosa antes de que llegue al hígado para el metabolismo, es importante tener en cuenta la fructosa adicional a la sacarosa al determinar el efecto sobre la salud general por parte de la fructosa.»

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