Cuando el «bienestar» mata: el kambo, la pseudociencia del detox y el precio mortal de la credulidad

Por una medicina basada en evidencia, no en rituales

En los últimos años, la industria del bienestar alternativo ha convertido la palabra detox en un mantra casi religioso. Jugos verdes, ayunos prolongados, enemas de café, colónicos y, en el extremo más peligroso del espectro, la aplicación de secreciones tóxicas de anfibios sobre heridas abiertas en la piel. Este último procedimiento, conocido como kambo, ha cobrado ya varias vidas en todo el mundo, y cada nueva muerte pone de manifiesto una realidad incómoda: la pseudociencia no es inofensiva. Mata.

¿Qué es el kambo?

El kambo es una secreción cutánea obtenida de la rana Phyllomedusa bicolor, originaria de la cuenca amazónica. Tradicionalmente, algunos pueblos indígenas la han utilizado en rituales de caza, con la creencia de que purifica el cuerpo y agudiza los sentidos. En las últimas dos décadas, sin embargo, el kambo ha sido apropiado por el circuito global del bienestar alternativo, donde se comercializa como una panacea capaz de «limpiar» el organismo, fortalecer el sistema inmunitario, tratar la depresión, las adicciones e incluso el cáncer.

El procedimiento consiste en realizar pequeñas quemaduras superficiales en la piel del paciente y aplicar sobre ellas la secreción de la rana. Esto provoca una reacción sistémica intensa: vómitos violentos, diarrea, taquicardia, hinchazón facial, sudoración profusa y, en ocasiones, pérdida de conciencia. Los practicantes interpretan esta tormenta fisiológica como una «purga» o «limpieza», cuando en realidad es una intoxicación aguda provocada por un cóctel de péptidos bioactivos, entre los que se incluyen la filomedusina, la dermorfina y la deltorfina, sustancias con potentes efectos sobre el sistema cardiovascular, gastrointestinal y nervioso central.

La evidencia: entre la ausencia y la alarma

No existe ningún ensayo clínico controlado que respalde las afirmaciones terapéuticas del kambo. La base de datos PubMed, el repositorio Cochrane y las principales agencias reguladoras de medicamentos a nivel mundial (FDA, EMA, AEMPS) no reconocen indicación médica alguna para su uso. Lo que sí existe es un cuerpo creciente de reportes de casos clínicos que documentan complicaciones graves:

  • Síndrome de secreción inapropiada de hormona antidiurética (SIADH), que puede provocar edema cerebral y muerte.
  • Hepatitis tóxica aguda.
  • Rabdomiólisis (destrucción del tejido muscular).
  • Paro cardíaco y arritmias fatales.
  • Muerte, documentada en múltiples ocasiones en países como Brasil, Estados Unidos, Irlanda y Australia.

Un caso emblemático es el de Natasha Lechner, fallecida en Londres en 2019 tras una sesión de kambo. En 2023, el caso de una mujer en Brasil que murió por encefalopatía hiponatrémica tras recibir la sustancia fue publicado en revistas de medicina forense. Cada uno de estos episodios sigue un patrón similar: una persona sana busca «desintoxicarse», un facilitador sin formación médica aplica la sustancia, y el organismo colapsa.

La falacia del detox

El concepto de «detoxificación» tal como lo vende la industria del bienestar es, en sí mismo, una ficción pseudocientífica. El cuerpo humano ya cuenta con un sistema de detoxificación extraordinariamente eficaz: el hígado, los riñones, los pulmones, la piel y el tracto gastrointestinal trabajan de forma continua para metabolizar y eliminar sustancias nocivas. No existe ninguna evidencia de que los rituales de purga —ya sea mediante kambo, enemas o dietas restrictivas— mejoren esta función. Por el contrario, pueden alterarla gravemente.

Como ha señalado repetidamente el profesor Edzard Ernst, primer catedrático de Medicina Complementaria de la Universidad de Exeter y uno de los investigadores más rigurosos en el campo de las terapias alternativas, la noción de que necesitamos «limpiar» nuestro cuerpo con intervenciones externas carece de fundamento fisiológico. «El detox es un concepto de marketing, no de medicina», ha afirmado en múltiples publicaciones. Cuando este marketing se combina con sustancias tóxicas y se administra fuera de cualquier marco regulatorio, el resultado puede ser letal.

El problema de la desregulación y el culto al gurú

Uno de los factores que agrava el peligro del kambo es la ausencia total de regulación. Los facilitadores de kambo no necesitan licencia médica, no están sujetos a supervisión sanitaria y, en la mayoría de jurisdicciones, operan en un vacío legal. Se forman en talleres de fin de semana, obtienen certificaciones emitidas por organizaciones privadas sin reconocimiento oficial y se autoproclaman «terapeutas» o «coaches de bienestar».

Este fenómeno se inserta en una dinámica más amplia y preocupante: la erosión de la confianza en la medicina basada en evidencia y la sustitución del criterio clínico por la autoridad carismática. El coach de bienestar, el chamán urbano, el influencer holístico: todos ocupan un espacio que la ciencia médica, con sus matices, sus incertidumbres y su falta de promesas absolutas, no siempre sabe llenar emocionalmente. El kambo ofrece una narrativa seductora: el sufrimiento intenso como vía de purificación, el dolor como prueba de que «algo está funcionando». Es la misma lógica que ha sostenido prácticas peligrosas a lo largo de la historia, desde las sangrías hasta las curas por arsénico.

Una responsabilidad colectiva

Cada muerte por kambo —o por cualquier otra pseudoterapia— no es solo una tragedia individual. Es un fracaso colectivo: de los sistemas de salud que no ofrecen respuestas suficientes al malestar existencial, de los medios de comunicación que otorgan espacio acrítico a las terapias alternativas, de las plataformas digitales que amplifican testimonios anecdóticos sin contraste científico, y de los marcos legales que permiten que personas sin cualificación administren sustancias tóxicas a cambio de dinero.

La compasión por quienes buscan alivio no debe confundirse con la tolerancia hacia quienes lo explotan. Defender la evidencia científica no es arrogancia: es un imperativo ético. Porque cuando la pseudociencia deja de ser una curiosidad folclórica y se convierte en una industria global que opera al margen de la ley, el escepticismo riguroso deja de ser una postura intelectual para convertirse en una herramienta de protección de la vida humana.

Nadie debería morir por intentar «desintoxicarse» de toxinas que nunca tuvo, con venenos que siempre estuvieron ahí.

Generado por maelox

Euronews, el «clickbait» y la irresponsabilidad: Cuando el periodismo renuncia a su responsabilidad social

Euronews consideró que no había mejor forma de celebrar el Día de la Tierra que lanzar la típica pregunta gilipollas como cebo para provocar interacciones. Y aquí estoy yo, picando el anzuelo como el pez bobo que soy. Porque esa es exactamente la gracia del asunto: funciona. Funciona tan bien que incluso escribiendo este artículo estoy dándole a Euronews exactamente lo que quería: atención, tráfico, clics, engagement. La pregunta gilipollas, junto con el clickbait, después de la mentira a sabiendas, son las peores formas de insultar al lector. Y lo siguen haciendo porque funciona. Como muestra esta nota.

Resulta que la artista conocida como «dr. masharu» tuvo un repentino antojo de comer tierra. Así arranca el texto de la supuesta noticia, que ya no lleva la pregunta gilipollas como tontolar original sino que ahora luce un titular igual de soberano en su estupidez: «Toma puñados de tierra y se los come: la artista que anima a consumir tierra».

Esta soplapollez titular es igual de absurda e irresponsable en cualquiera de sus versiones. Con la pregunta gilipollas, porque el medio deja en el aire si es, o no, «bueno» comer tierra, para que cada cual se coma un puñao de tierra y lo compruebe por sí mismo. Y con la segunda versión, porque no se atisba ni un ápice de sentido crítico ni advertencia alguna sobre los peligros reales de ingerir tierra. Lo de «reconectar con el planeta» no puedo comentarlo porque cada vez que lo intento, la risa me impide construir frases legibles.

Vamos a ser justos: las advertencias sobre los peligros demostrados para la salud llegan. Pero llegan suaves, tímidas, enterradas entre muchos párrafos de especulaciones, opiniones basadas en nada y una mezcla de conceptos con apariencia de cosa científica, charlatanería y bulos. Como el de Stanislava Monstvilienė, una mujer lituana que aseguró que se curó de un cáncer comiendo solo tierra. Sí, han leído bien. Cáncer. Curado. Con tierra. Y Euronews lo cuenta como si fuera un dato más en la barra del bar, sin contextualizar, sin verificar, sin ponerlo en perspectiva. Porque verificar y contextualizar no genera clics.

El problema de fondo no es que Euronews haya publicado esta nota concreta. El problema es que este tipo de contenido es el modelo de negocio. La pregunta gilipollas no es un error, es una estrategia. El titular absurdo no es un descuido, es una decisión editorial. Y la ausencia de rigor no es ignorancia, es indiferencia calculada. Cuando un medio de comunicación con presupuesto europeo trata el Día de la Tierra publicando que una artista se come la tierra y que igual es sano, está haciendo exactamente lo contrario de informar. Está entreteniendo. Y entretener, en el ecosistema actual, vale más que informar. Mucho más.

Lo más demoledor es que ni siquiera hace falta ser especialista en nada para detectar el pastel. En los muchos comentarios al citado tontolar, los propios lectores han hecho el trabajo que el medio no hizo. Y entre las perlas habituales de internet, se encuentra más de una referencia a un apunte necesario que pocos medios se molestan en mencionar: el equipo de Viktor Orbán financió en secreto la compra de Euronews. O sea, que el medio que hoy te vende a una artista comiéndose la tierra como si fuera contenido de calidad está financiado por el gobierno de un tipo que ha desmantelado la libertad de prensa en su propio país. Pero claro, eso no cabe en el titular. Eso no genera clic. Eso no provoca la reacción emocional inmediata que necesitan para justificar la nómina.

La pregunta gilipollas funciona porque apela a lo más básico: la curiosidad tonta, el «a ver qué dicen», el impulso de opinar sin saber. Y Euronews lo sabe. Por eso la usa. Por eso la usan todos. Porque hemos normalizado que un medio serio de información trate temas de salud, medioambiente y ciencia con la misma seriedad con la que un youtuber trata un reto de TikTok. Y lo peor no es que lo hagan. Lo peor es que funcione. Lo peor soy yo, escribiendo mil palabras sobre una noticia que no merece ni el titular, pero que aquí estamos, todos picando, todos interactuando, todos dándole al algoritmo exactamente lo que pide.

Feliz Día de la Tierra. Ojo con la tierra, que igual te cura el cáncer. O igual te mata. Depende de a quién le preguntes. Y esa, precisamente, es la pregunta que ningún medio como Euronews se va a molestar en responder de verdad.

Generado por kira star

MAGA, Carne Cultivada y la Nueva Frontera de las Teorías Conspirativas

Cómo la carne de laboratorio se convirtió en el último objetivo de la desinformación política

En las profundidades de internet político, un nuevo villano ha emergido: la carne cultivada en laboratorio. Pero no es la industria cárnica tradicional quien lidera la carga contra ella, sino un frente inesperado de teóricos conspirativos afiliados al movimiento MAGA, quienes han construido una narrativa que mezcla miedo corporal, xenofobia y desinformación científica.

De las Redes Sociales a la Política Nacional

Lo que comenzó como memes en foros oscuros se ha filtrado hacia el discurso político convencional. En apenas meses, figuras influyentes del ecosistema Trump han adoptado la retórica de que la carne cultivada representa un ataque deliberado a la «virilidad americana» y la salud pública, promoviendo teorías sin fundamento que van desde la castración química hasta el control poblacional mediante alimentación.

Los posts virales no buscan debatir la regulación alimentaria o el impacto ambiental—discusiones legítimas y necesarias—sino algo más oscuro: la idea de que una élite global (léase: tecnócratas liberales, inversionistas chinos, o «el Estado Profundo») utiliza la biotecnología para «domesticar» a la población masculina estadounidense.

La Pseudociencia como Herramienta Política

Los riesgos de esta desinformación son múltiples:

Impacto en la Salud Pública: Al vincular falsamente la carne cultivada con feminización hormonal y problemas de fertilidad, se desvían recursos y atención de debates reales sobre seguridad alimentaria y regulación adecuada. La ciencia es clara: no hay evidencia de que el consumo de proteínas cultivadas afecte los niveles de testosterona.

Desconfianza Institucional: Cada teoría conspirativa que gana tracción erosiona la confianza en agencias regulatorias, comunidad científica y medios de comunicación, fortaleciendo un ecosistema donde la desinformación se autopercibe como «verdad oculta».

Perjuicio Económico: Empresas emergentes en el sector de proteínas alternativas enfrentan ataques coordinados que van más allá de la crítica legítima, incluyendo campañas de boicot basadas en mentiras que amenazan su viabilidad comercial y, por extensión, la inversión en soluciones más sostenibles al sistema alimentario actual.

Polarización Cultural: La conversación sobre alimentación futura se contamina con jerarquías de género y nacionalismo, imposibilitando el diálogo racional sobre políticas públicas que afectan a todos.

Anatomía de una Desinformación

El patrón es predecible pero efectivo:

  1. Selección de un tema técnico (biotecnología alimentaria)
  2. Sutura con una ansiedad existente (masculinidad, salud familiar)
  3. Atribución maliciosa a un enemigo identificable (élites liberales, inversión extranjera)
  4. Ofrecimiento de una «verdad simple» frente a la «complejidad engañosa» de la ciencia

El resultado es una narrativa que no solo resisten la corrección factual—porque desafiarla se interpreta como defender al «enemigo»—sino que además moviliza activismo político real, desde presión por legislación hasta violencia retórica contra investigadores y empresarios.

El Contexto Más Amplio

Este fenómeno no ocurre en aislamiento. Forma parte de una estrategia más grande de desinformación que ha objetivizado anteriormente vacunas, cambio climático y salud reproductiva. Un análisis de la propagación muestra que las mismas cuentas y figuras que promovieron teorías anti-vacunas ahora pivotean hacia la carne cultivada, adaptando su manual de tácticas a un nuevo campo.

La diferencia ahora es la velocidad: mientras que las teorías anti-vacunas tomaron años en mainstreamizarse, la desinformación sobre proteínas cultivadas ha escalado en meses, beneficiándose de infraestructura digital preexistente y redes de influencia consolidadas.

Respuestas Necesarias

Frente a este desafío, la respuesta no puede ser solo fact-checking—aunque es necesario. Se requiere:

  • Educación científica proactiva: No esperar que las teorías surjan para desmentirlas, sino construir narrativas comprensibles sobre biotecnología desde el inicio.
  • Regulación inteligente: Políticas que protejan la libertad de expresión pero responsabilicen a plataformas por algoritmos que amplifican desinformación dañina.
  • Alianzas inusuales: Que científicos, productores rurales tradicionales y empresas emergentes encuentren lenguaje común sobre seguridad alimentaria.
  • Monitorizar la malicia: Distinguir entre crítica legítima (etiquetado, impacto ambiental) y desinformación malintencionada.

Última Parada: la Democracia de los Hechos

La carne cultivada—un sector aún en su infancia, con desafíos técnicos y éticos reales que debatir—se ha convertido en un campo de batalla simbólico donde lo que realmente está en juego es cómo una sociedad toma decisiones sobre su futuro. Cuando la desinformación reemplaza el debate basado en evidencia, todos perdemos: los consumidores, los productores, y la capacidad colectiva de resolver problemas complejos.

La pregunta no es si estás a favor o en contra de la carne de laboratorio. La pregunta es si permitiremos que el miedo y la desinformación dicten nuestras políticas públicas, o si construiremos un espacio donde la ciencia, la ética y la democracia puedan coexistir en conversación honesta.

Comer la placenta, una moda peligrosa y sin beneficios

Placenta supplementCelebridades como Kourtney Kardashian han alabado los beneficios de las ‘vitaminas’ de sus propias placentas, despertando así el interés por la práctica de comer la placenta después del parto. Ahora, una revisión de la Universidad de Northwestern, en Evanston, Illinois, Estados Unidos, de 10 estudios de investigación publicados sobre placentofagia no encontró ningún dato humano o animal que sustente la idea de que comer la placenta, ya sea cruda, cocinada o encapsulada, ofrece protección contra la depresión postparto, reduce el dolor tras el alumbramiento, aumenta la energía, ayuda con la lactancia, promueve la elasticidad de la piel, mejora la vinculación materna o repone el hierro en el cuerpo.

Más preocupante todavía es que no hay estudios que examinaran el riesgo de ingerir la placenta, una práctica llamada placentofagia, que actúa como un filtro para absorber y proteger al feto en desarrollo de las toxinas y los contaminantes, alertan los científicos, cuyo trabajo se publica este jueves en Archives of Women’s Mental Health.

«Hay una gran cantidad de informes subjetivos de mujeres que perciben beneficios, pero no ha habido ninguna investigación sistemática que analice los beneficios o el riesgo de la ingestión de la placenta», destaca el autor del estudio, Crystal Clark, profesora asistente de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad de Northwestern.

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Alimentos sin gluten no son más sanos

Toca Comer. Alimentos sin gluten no son más sanos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La vida sin gluten no es barata. La Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE) calcula que este año las familias con al menos un miembro que padezca intolerancia a esta proteína (presente en cereales) gastarán una media de 1.586,40 euros más que los hogares en los que no haya ninguno. Pese a este sobrecoste, cada vez son más las personas que compran productos con el sello Sin gluten por defecto, aunque no sufran intolerancia. Es una tendencia —avivada por actrices, cantantes y otras celebridades— que ha eclosionado en los últimos dos años: dieta sin gluten para adelgazar, para sentirse más ligero o más sano.

“Existe un número creciente de consumidores que no tienen un diagnóstico de intolerancia a los alimentos, pero consideran que su salud general mejora con la omisión de determinados ingredientes alimentarios como el gluten”, afirma un sondeo de la consultora británica Letherhead Food realizado en varios países europeos, entre ellos España. Y en EE UU, una encuesta publicada el año pasado por el grupo de estudios de mercado NPD concluía que el 30% de los adultos de ese país han dejado o intentan dejar de comer alimentos con gluten. Un porcentaje que contrasta con la tasa real de celiacos, que ronda el 1%.

Lo extraño es que esta creencia no tiene fundamento científico. “El gluten no engorda. Y evitarlo no solo no ayuda a adelgazar ni es más saludable si no se padece intolerancia, sino que además puede provocar carencias nutricionales en el organismo”, advierte la doctora Irene Bretón, miembro del área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). “No tiene ningún sentido retirarlo de la dieta por defecto. No aporta ningún beneficio y además no es fácil ni barato comer sin gluten, como bien sabe un celiaco de verdad. Y hay que compensar con otros alimentos las carencias que implica retirar ciertos productos, como la falta de fibra”, añade.

El proceso de demonización del gluten ha avanzado en paralelo a otro fenómeno muy relacionado: la fiebre de los test de intolerancia alimentaria. Son pruebas que detectan, supuestamente, qué alimentos no son bien digeridos por una persona y, también supuestamente, pueden causar síntomas como obesidad, dolores de cabeza, ansiedad, problemas respiratorios, fatiga y hasta depresión. Las hay que analizan la sangre, otras el ADN y otras funcionan por biorresonancia. Su precio va de 100 a 300 euros y se ofrecen en clínicas de estética, centros de adelgazamiento, parafarmacias y, sobre todo, en páginas web.

Pero esta creencia tampoco tiene ningún fundamento. “No hay evidencia científica que demuestre una relación causal entre la intolerancia a un alimento y cuadros clínicos como la obesidad o las cefaleas. Ni siquiera podemos afirmar que estas pruebas de intolerancias sean útiles. Los únicos diagnósticos científicos que podemos hacer con los conocimientos actuales son la intolerancia a la lactosa y al gluten. Los demás son hipotéticos”, afirma Belén de la Hoz, presidenta del comité de alergia a los alimentos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC)

Artículo completo en: ElPaís.com

La venta de aguas saborizadas y funcionales, crecerá un 11.9% anual

Toca Comer. La venta de aguas saborizadas y funcionales, crecerá un 11.9% anual. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El informe “Flavoured and Functional Water Market – Global Industry Analysis, Size, Share, Growth, Trends and Forecast, 2013 – 2019” de Transparency Market Research estima que entre 2013 y 2019 el mercado mundial de las aguas saborizadas y funcionales crecerá un 11,9% anualmente y que al final de este período alcanzará un valor de US$ 36700 millones frente a los US$ 17200 millones que registró en 2012.

El crecimiento del mercado de las aguas saborizadas y funcionales está relacionado con la disminución de las ventas de bebidas carbonatadas, cuyo consumo se asocia con diversos efectos negativos sobre la salud.

Algunas de las compañías más importantes del mercado de las aguas saborizadas y funcionales son Balance Water Company, Danone, Hint Water, Kraft Foods, Nestlé, PepsiCo, Sunny Delight Beverages Company y The Coca-Cola Company.

Los principales mercados en 2012

En 2012 los principales mercados para las aguas saborizadas y funcionales fueron Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia y Japón mientras que la región Asia – Pacífico registró una tasa de crecimiento de dos dígitos.

Aunque las aguas saborizadas son el mayor segmento de esta categoría, las funcionales son las que más crecerán entre 2013 y 2019.

La Iglesia Católica quiso averiguar si comer por el ano era pecado

Toca Comer. La Iglesia Católica quiso averiguar si comer por el ano era pecado. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaLa fijación de la Iglesia por el esfínter anal viene de largo, y va más allá que la de cualquier otra parte de nuestra anatomía. Por ejemplo, en el siglo XVII, la Iglesia Católica quiso dilucidar si el consumo rectal de caldo de ternera infringía de algún modo el ayuno de Cuaresma.

Literalmente, la duda subyacente era si se puede comer a través del ano. La razón de esta inquietud nació ante la práctica de los médicos de la época consistente en administrar enemas de caldo a monjas y otros devotos católicos que no podían soportar el ayuno. Entendiendo el ayuno, según las normas del Vaticano, como evitar “algo digerible recibido del exterior, que se mete por la boca y pasa hasta el estómago” (el manual sacerdotal La celebración de la misa enumera incluso qué se puede colar en tu tracto digestivo sin que ello constituya una penalización en el ayuno, como enjuague bucal, trozos de uñas, pelo y piel agrietada de los labios… Se echa de menos esa exhaustividad en las normas sobre no alimentar a un Gremlin más tarde de medianoche).

Para aclarar las cosas, el Vaticano pretendió llevar a cabo el siguiente experimento: alimentar a un grupo de voluntarios exclusivamente por el recto. Si los voluntarios sobrevivían, los enemas se considerarían comida. Chimpún. Para los que ardáis en deseos de conocer el resultado del experimento, siento chafaros la ilusión: al final, nadie se presentó como voluntario.

Afortunadamente, la ciencia sí conoce la respuesta a este enigma tan trascendental. Nos lo explica así Mary Roach en su libro sobre el sistema digestivo Glup: “Se inició una ronda de experimentos, y pronto resultó evidente que el colon y el recto no podían absorber grandes moléculas: grasas, albúminas, proteínas, todo volvía a salir unos días después. Sal y glucosa, algunos ácidos de cadena corta, unas cuantas vitaminas y minerales: esos eran los elementos que se conservaban hasta cierto punto. Y poco más. El noventa y nueve por ciento de los nutrientes se absorben en el intestino delgado. Las comidas rectales podían posponer la muerte, pero era una exageración decir que prolongaban la vida”.

Fuente:  LA COLUMNATA

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Flaska, toma ecotimo

Toca Comer. . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Siempre he pensado que los ecologistas tiene muy mal ojo a la hora de elegir a sus héroes. Todos los que van de héroes ecologistas acaban siendo delincuentes o aprovechados. El hecho que uno de los “ecohéroes” de entradas anteriores sea el ínclito vendedor de blanqueador industrial e hierbas varias Josep Pamies me reafirma en mi creencia.

Veamos que nos venden hoy (estos héroes, siempre están vendiendo cosas). Empiezo a leer:

Max Vrecko fue el primer escéptico cuando le hablaron del “agua estructurada“. El ex policía y ex monitor de “snowboard” se dedicaba entonces al cultivo de las fresas en su tierra, Eslovenia, cuando escuchó que había una técnica que devolvía al líquido elemento a su estado prístino del manantial.

Como buen innovador en todos los terrenos, decidió probarlo. La mitad de su campo de fresas la regó con el agua de toda la vida. La otra, con el agua “supuestamente” estructurada. Al principio no notó nada fuera de lo común. Pero cuando llegó la hora de la cosecha, el segundo campo fue hasta un 18% más productivo y las fresas resultaron ser más sabrosas, resistente y compactas.

Osea que tenemos un agua que por una técnica indeterminada vuelve a su estado de manatial… ¿estado de manantial? ¿de qué manantial? En cada manantial el agua tiene una composición diferente ya que depende del terreno donde se encuentre, solo tienes que ver el análisis de las diferentes aguas de manantial de diferentes marcas ¿La vuelve como el agua de un manantial con arsénico como el Lago Mono de California? ¿O de un manantial de aguas salobres?

El segundo campo, el regado con agua “prístina de manatial” lo hacía un 18% más productivo, y fresas más sabrosas resistentes y compactas. ¿Dónde ha publicado los resultados? Me extraña que el periodista de la noticia sin referenciar donde se han pulicado los resultados. Con la cita al artículo quizás podría responder las preguntas que se me plantean ¿Cuantas repeticiones ha hecho? ¿En cuantas localizaciones diferentes ha probado su método? Es lo mínimo que se pide en cualquier estudio de agronomía. Imagino que para decir lo de las fresas sabrosas habrá hecho algún estudio de cata a ciegas con muchas personas ¿no? Y lo de la resistencia y compactación ¿en qué unidades lo ha medido?

Artículo completo en:  Tomates con genes

Carta a un vegano

Toca Comer. Carta a un vegano. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Un amigo decía de las “victorias” que los nutricionistas veganos solían citar, que eran Victorias Pírricas. Tenía razón.

Yo parto de que no existe una “Panacea Dietética”, a pesar de ser una misma Fisiología Humana para todos, sabemos que ésta sigue reglas a nivel molecular y bioquímico que están dictadas, codificadas y regidas por los genes y por su activación o inhibición, en otras palabras: genética y epigenética. Un mundo que va desde insuficiencias enzimáticas, proteínas que inhiben una función genética completa, hasta el más complejo de los mecanismos.

Le digo esto por dos razones.
1- Porque comete Ud. el mismo error que muchos veganos.
Me explico mejor.
Generalmente los veganos, al parecer, se plantean las necesidades de nutrientes, vitaminas y minerales del cuerpo humano, luego identifican cada una de ellas en los alimentos que defienden y ¡listo!, a comerlas y ya.

Algo así como si las vitaminas, aminoácidos esenciales, Fe, Mg y toda una serie de elementos se encontrara en los alimentos en forma de unos “paqueticos”, listos para ser utilizados. Es como decir que “como la celulosa tiene un Hidrocarbono pues podemos servirnos de él, y NO, no tenemos enzimas para degradar la celulosa, por lo tanto, no podemos usar su Hydrocarbon”.

¿Tiene idea del simplismo que plantean?

No. Más que lo que contiene es cómo se obtiene, porque el uso de vías metabólicas alternativas, vías de eliminación con productos finales no “lisables”, tiene su costo orgánico. No es lo mismo el retinol del hígado de pescado que obtenerlo en forma de carotinoide de los cítricos. Tampoco la Riboflavina es de muy fácil obtención si no proviene de productos lácteos o de origen animal. Pero no es el punto.

2.- En estos debates sobre la dieta Vegana, siempre me asombra la falta de conocimientos sobre enfermedades humanas donde la dieta vegana es un factor importante de riesgo para complicaciones y/o aparición de otras entidades patológicas serias. Digamos:

¿¿Sabe Ud. que si un amigo suyo, sin lesión visible en la piel, pero que en un futuro adulto tendrá Vitíligo, y Ud. lo invita a un “razonamiento normativo sensocentrista” y decide la dieta Vegana, lo puede haber condenado a un síndrome poliglandular autoinmune, a un Addison Disease o a un Mixedema, cuando sólo podría haber pasado su vida con “unas manchas en la piel”??

Si Ud. analiza el primer párrafo, se da cuenta que esto no solo puede afectar su salud, sino que estas dietas extremas pueden dar como resultado alteraciones epigenéticas en sus descendientes.

No estamos a la altura de poder elegir una dieta con las características de la dieta Vegana, no con los riesgos que existen. Si en un futuro los estudios nos dan garantías de mejores resultados que nos enseñen cómo equilibrar una dieta Vegana sin correr los riesgos actuales, entonces hablemos, hablaremos de los animales y ver si es tan razonable como Ud. dice. Veo que es de” letras”, no de “Ciencias”, pero eso no implica que no me entienda.

Fuente: Misterios al descubierto

Ser vegano es mala idea

Toca Comer. Ser vegano es mala idea. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En 1944, Donald Watson, Elsie Shrigley y otros cuatro amigos vegetarianos quisieron dar un paso más en sus dietas alimenticias y fundaron la primera Asociación Vegana.

Hasta entonces lo más común es que los vegetarianos también incluyeran en su dieta determinados productos lácteos como la leche, la mantequilla y el queso, así como otros alimentos de origen animal como los huevos o incluso el pescado. Sin embargo, para Watson y compañía estos productos no eran propios de alguien que quisiera llamarse a sí mismo “vegetariano” y por eso se quisieron diferenciar con un término diferente. Nacía así el concepto de “vegano” entendido como “vegetariano estricto” que solo y exclusivamente se alimenta con productos de origen vegetal.

En la actualidad el veganismo ha ido ganando terreno entre un numeroso sector de la población aupado e influenciado por movimientos new age y postmodernistas.

¿Qué dice la Ciencia respecto a las estrictas dietas veganas?
Hace tan solo unos días, la conocida Popular Science, realizaba un exhaustivo análisis de las dietas veganas y lo cierto es que no las dejaba en muy buen lugar. El artículo se titula “Why vegan diets sucks” y enumera varias razones por las que la ciencia considera que ser vegano no es en absoluto una buena idea.

El ser humano es omnívoro. Durante millones de años nuestra particular evolución ha sido posible gracias a la ingesta de todo tipo de nutrientes de origen muy diverso entre los que cabe destacar, con una importancia capital, las proteínas obtenidas de la carne y el pescado.

De las múltiples carencias nutritivas que resultan del veganismo citaremos solamente la más preocupante que es la ausencia de Vitamina B12, un nutriente decisivo en multitud de tareas de nuestro organismo como la formación de los glóbulos rojos y el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Se encuentra en la carne, el pescado, la leche o los huevos, precisamente los alimentos prohibidos para cualquier vegano estricto. No se encuentra en ningún vegetal excepto en algunos tipos de algas muy específicos como por ejemplo el género Chlorella.

La carencia de vitamina B12 provoca serios problemas de salud y puede degenerar en anemias y enfermedades relacionadas con el sistema nervioso. De hecho, la gran mayoría de los médicos rechazan las dietas veganas en bebes y niños, ya que en estas edades y fases de crecimiento pueden ocasionar severos problemas de salud e incluso se han reportado múltiples fallecimientos de bebés por anemia asociada a veganismo.

La carencia de sustancias necesarias para nuestro organismo que una gran parte de los veganos manifiestan es extensa e incluye entre otras: proteínas animalescreatinacarnosina o DHA (acido Docosahexaenoico). Ni decir tiene que la abundancia de frutas y verduras sí es muy positiva para nuestro organismo, por supuesto… Sin embargo, no existe en la actualidad ningún artículo científico, que no sea de naturaleza observacional, que afirme que eliminar completamente la carne, el pescado y los lácteos de la dieta sea beneficioso para nuestro organismo.

Popular Science realiza un detallado resumen con las numerosas falacias y argumentos erróneos que los más combativos defensores veganos usan para convencer de la ficticia superioridad de esa dieta, incluyendo la utilización delmiedo injustificado hacia las grasas de origen animal.

Se atribuye a Paracelso la frase “nada es veneno y todo es veneno, la diferencia está en la dosis”. Todo tiene su medida. Evidentemente el exceso de casi cualquier cosa no es saludable y, por supuesto, una alimentación con demasiadas grasas saturadas es altamente peligrosa. Pero esto no significa de ninguna manera que este tipo de grasas sean perjudiciales o innecesarias.

Ampliar en: MISTERIOS AL DESCUBIERTO
Foto: Libertinus via photopin cc

La alimentación macrobiótica carece de base científica

Toca Comer. La alimentación macrobiótica carece de base científica. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La alimentación macrobiótica sigue las ideas pseudocientíficas orientales del equilibrio Yin-Yang, y se la relaciona con otras prácticas como la acupuntura o el yoga. Considera todo el cuerpo como un todo y que los alimentos han de mantener el equilibrio entre el yin y el yang. Así, toda dieta debe tener su parte de yin y de yang para que sea adecuada. Muchas veces, el resultado de esta relación yin-yang viene a corresponder con prácticas habituales, como complementar las legumbres con los cereales. Según las ideas macrobióticas, se puede incluso comer carne si se mantiene el equilibrio debido; es decir, no es una dieta vegetariana.

El problema que puede tener seguir una dieta estricta de este tipo está en ignorar otras consideraciones de la dietética moderna, llegando al extremo de descuidar el consumo de vitaminas o de otros nutrientes esenciales; se han descrito casos de escorbuto por seguir estrictamente las ideas macrobióticas.

Lo de que pueda curar cualquier tipo de enfermedad es, por supuesto, falso. Los partidarios de las ideas orientales pueden afirmar que un cáncer (o cualquier otra enfermedad) sea debido a un desequilibrio entre el yin y el yang, pero no existe ninguna base científica para tal afirmación. La mejor prueba de ello es que en los países donde se aplican estas enseñanzas prefieren los tratamientos de la medicina occidental.

Para más información puedes consultar este enlace.

Etiquetas pseudocientíficas en productos de consumo habitual

Toca Comer. Bosque Verde. Etiquetas pseudocientíficas en productos de consumo habitual. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Cada vez son más las etiquetas usadas en numerosos productos cuyo grado de absurdez raya lo ridículo, y visto que este tipo de publicidad es cada vez más frecuente, hoy he decidido que quiero colaborar con las empresas en su empeño en confundir al consumidor. Para ello en este post (Fuente: SCIENTIA) les presento las cinco etiquetas que, a mi parecer, son más surrealistas.

1. “Sal sin productos químicos”.

2. “Desodorante con 0% de aluminio clorohidrato pero con mineral de alumbre” (que es equivalente).

3. “Detergentes sin enzimas para pieles sensibles” (Bosque Verde de Mercadona).

4. “Sin Porquerías” (Hero).

5. “Sal libre de organismos modificados genéticamente”.

Ampliar en: SCIENTIA

Crea tu propio negocio de vodka homeopático

Toca Comer. Crea tu propio negocio de vodka homeopático. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

«El vodka homeopático fue inventado hace unos 850 años en Polonia, pero los inventores no pudieron saberlo hasta 650 años más tarde, en 1796, cuando Samuel Hahnemann inventó1 la homeopatía.

A finales del siglo XII, después de destilar el vodka, se lavaban los alambiques con agua fresca antes de comenzar de nuevo el proceso. Desgraciadamente, los productores descartaban el agua residual. Si hubieran podido conocer la posterior invención de Hahnemann, las destilerías habrían diluido el agua de la limpieza repetidas veces, la habrían sucusionado convenientemente y habrían proporcionado el vodka más puro y potente ¡hace 850 años!

Por desgracia, el mundo no fue capaz de disfrutar ni entender los beneficios2 del vodka homeopático hasta que perfeccionamos el proceso en 1992. Desde entonces, nuestro equipo de doctores3 ha analizado casi todas las fuentes de agua dulce del mundo y, por tanto usted -si vive en un área que recibe agua no procedente de la desalación- puede disfrutar del vodka homeopático económicamente y sin apenas esfuerzo».

Una página deliciosa, con su FAQ -desternillante-, con su About, con su Contact… y con susTestimonials, como estos:

«Me gustaría poder decir: el mejor invento desde la rebanada de pan, pero, como el vodka homeopático ha estado entre nosotros desde la creación de la Tierra hace 6000 años, es el mejor invento de todos los tiempos».
«¡Por fin alguien que entiende de qué hablaba Samuel Hahnemann! Esto sin duda silenciará a todos sus críticos. Levanto mi copa por ustedes».
«Nada mejor que el vodka homeopático para saciar la sed y ponerte de buen humor. Muchas gracias por todo lo que han hecho por el género femenino».

1. Sí, inventó. Dado que la homeopatía no es en realidad un descubrimiento, el término más adecuado es ‘invento’. Más correcto sería ‘ficticio’ o ‘imaginario’, pero no queda tan científico.
2. Cura la sed. Solo ligeramente tóxico. Puede ser mortal si se consume en grandes cantidades. Si se inhala es mortal. Se ha utilizado en variadas formas de tortura.
3. No son doctores de verdad, sino simplemente homeópatas y naturópatas.

Fiarse de Punset en ciencia es como tener de referente musical a un sordomudo que no sabe de solfeo

Toca Comer. Fiarse de Punset en ciencia es como tener de referente musical a un sordomudo que no sabe de solfeo. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

“Es un engaño, una auténtica tomadura de pelo”, sentencia Félix Goñi hoy en El Correo cuando el periodista Ander Carazo le pide su opinión sobre el pan de molde “100% natural” publicitado por Eduard Punset. Y el director de la Unidad de Biofísica de la Universidad del País Vasco y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas añade respecto al expolítico metido a divulgador: “Ese señor no es científico, sino que es un auténtico ignorante de la ciencia. Fiarse de él es como tener de referente musical a un sordomudo que no sabe de solfeo. Adelante, puedes hacerlo, pero tu idea sobre la música va ser un poco… singular”.

Es de agradecer que científicos de la talla de Goñi hablen claro y no se plieguen ante el multipremiado Punset, un individuo que lamenta la persistencia del pensamiento sobrenatural, pero alaba la ciencia de Uri Geller; sostiene que “los racionales, en lugar de los intuitivos, son vagos y no quieren saber nada de esfuerzos”cree en la acupuntura y la energía qi; y abraza intelectualemnte pseudomedicinas como la homeopatía y a charlatanes como Masaru Emoto y Deepack Chopra con el pretexto de que la ciencia no es dogmática. Así es el abanderado de la divulgación científica en España.  Como dice Goñi, que luego no nos extrañe que mucha gente tenga una idea de la ciencia “un poco… singular”.

“No se come como antes. Ahora, comemos mucho mejor y más sano que nunca. Todos los alimentos que llegan a nuestra mesa han pasado por un montón de controles que antes no existían. La comida es infinitamente más sana y, curiosamente, también es mucho más barata. El porcentaje del presupuesto familiar que se dedica a la comida es mucho menor que hace 50 años porque los alimentos se han abaratado en comparación con el coste de la vida”, me comentaba Goñi el año pasado. “Yo, desde luego, pienso seguir zampádome todo lo que se me ponga por delante”, advierte Iruin en El Correo. La próxima vez que un tipo que explota la imagen del sabio excéntrico le venda que el pan de molde es “100% natural”, pregúntele en qué árbol crece y cuánto ha cobrado por decir tal memez.

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