McDonald’s y la Abundancia: Un Trillón de Hamburguesas que Sirven al Mundo

Cuando los hermanos McDonald abrieron su pequeño restaurante en California en 1948, ofrecían solo nueve artículos en el menú. Esta simplicidad les permitió reducir costos, aumentar la eficiencia y sentar las bases de lo que sería un modelo de negocio revolucionario. Más de siete décadas después, McDonald’s no solo es una marca reconocida en todo el mundo, sino también el emblema de un fenómeno de abundancia sin precedentes: se estima que ha vendido su hamburguesa número un trillón.

El último conteo oficial se dio en 1994, cuando la compañía anunció con orgullo haber superado los 100.000 millones de hamburguesas vendidas. Desde entonces, el contador desapareció de sus letreros y campañas, pero los cálculos no dejan de asombrar. Hoy, con un promedio estimado de 75 hamburguesas por segundo —lo que equivale a unos 2.360 millones al año—, los números sitúan a McDonald’s dentro de una liga única: la de empresas que han servido literalmente a generaciones enteras.

Abundancia y consumo democrático

El logro de McDonald’s no se mide solo en cifras de ventas. Representa también la capacidad de la innovación empresarial para ofrecer productos accesibles a millones de personas de diferentes clases sociales y contextos culturales. Una hamburguesa de McDonald’s, pese a las críticas sobre su valor nutricional, ha sido durante décadas un producto asequible y predecible, disponible en casi cualquier rincón del planeta.

Este acceso masivo es un ejemplo concreto de lo que algunos economistas, como Gale Pooley, describen como superabundancia: la tendencia de los bienes y servicios a hacerse más accesibles y abundantes a medida que la creatividad humana y la productividad avanzan. En otras palabras, el trillón de hamburguesas no es solo una cifra astronómica, sino también una muestra de cómo la innovación permite transformar recursos limitados en abundancia relativa.

Críticas y paradojas

Por supuesto, el gigante de la comida rápida no está exento de críticas. Temas como la homogeneización cultural, la salud pública y el impacto ambiental de la ganadería son parte de los debates que rodean su modelo de negocio. Sin embargo, lo que resulta innegable es que la demanda de McDonald’s persiste, e incluso crece, en una economía global cada vez más diversa en opciones. La paradoja está en que mientras algunos cuestionan sus efectos, otros lo consideran un símbolo de progreso democrático en el consumo: comida rápida, barata y estandarizada para millones.

El símbolo de una era

El caso de McDonald’s ilustra cómo una empresa puede convertirse en un símbolo de la abundancia moderna. Tal como el automóvil representó movilidad masiva en el siglo XX, la hamburguesa de McDonald’s se convirtió en una especie de “moneda cultural” de consumo globalizado. Con restaurantes en más de 100 países, cada Big Mac no representa solo calorías o sabor: simboliza el triunfo de un modelo logístico y económico capaz de escalar hasta cifras que, hace apenas unas décadas, resultaban impensables.

¿Qué significa un trillón?

Un trillón de hamburguesas equivaldría, en teoría, a que cada ser humano que ha vivido desde mediados del siglo XX hubiera disfrutado de varias de ellas. Es una medida del alcance de la marca, pero también del papel de la alimentación industrial en la historia del consumo global. McDonald’s, más allá de sus arcos dorados, representa la intersección de economía, cultura y tecnología en la construcción de lo que llamamos abundancia moderna.

Conclusión

La historia de McDonald’s y su trillón de hamburguesas es más que una anécdota corporativa. Es una lección sobre cómo la innovación empresarial puede multiplicar la disponibilidad de bienes, cambiar patrones culturales y convertirse en un fenómeno mundial. En el debate entre las críticas y los elogios, lo cierto es que McDonald’s ha dejado una huella imborrable: la de demostrar que la abundancia, cuando la escala es planetaria, puede medirse incluso mordisco a mordisco.

¿Qué sucede en nuestro cuerpo después de tomar un Big Mac?

La Big Mac es uno de esos platos de comida rápida que no necesita presentación, ya que se trata del plato estrella de una importante compañía alimentaria de comida rápida (lo llamamos “comida” por llamarle de alguna forma). Dicho “plato” contiene la friolera de 540 calorías en total, donde 25 g son grasa, sin contar patatas fritas ni refresco asociado, lo que representaría una cuarta parte de las calorías necesarias para un individuo medio y más del 40% de la grasa total diaria recomendada; junto a los nada desdeñables 940 miligramos de sal (lo recomendado son 1.500 mg diarios, y casi los cumplimos de un bocado).

Toca Comer. ¿Qué sucede en nuestro cuerpo después de tomar un Big Mac?. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Fuente en español: Medciencia

Bolsa que se convierte en una útil bandeja

Toca Comer. Bolsa que se convierte en una útil bandeja. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Entre su sucursal de Hungría y la agencia DDB Budapest, han llegado a una creativa solución que le da a la bolsa para llevar de McDonald’s la facilidad de convertirse en una útil e higiénica bandeja.

Con solo retirar una banda que une el fondo de la bolsa con el resto del cuerpo podremos tener una suerte de bandeja hecha de cartón reforzado, que te permite comer tus alimentos de forma ordenada y sin ensuciar a tu alrededor.

Es muy interesante como con unos pequeños ajustes en el diseño de objetos cotidianos se pueden solucionar problemas con los que todos parecemos acostumbrados a lidiar. Aquí tienes un vídeo donde muestran como resolvieron el problema del diseño en las bolsas de McDonald’s.

Fuente: conéctica

Más de la mitad de los empleados de restaurantes de comida rápida necesitan ayudas del Estado

Toca Comer. Más de la mitad de los empleados de comida rápida necesitan ayudas del Estado . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana«Muy temprano en la mañana, Adriana Álvarez ya estaba lista con su uniforme de McDonald’s para llevar a su hijo a la guardería. Pero este jueves no va a ir a trabajar, va a las protestas por un salario de US$15 la hora.

Ahora gana US$9,75 y pese a que trabaja “a tiempo completo” en un restaurante de Chicago, como muchos en la industria de la comida rápida en Estados Unidos, no llega a fin de mes, necesita de la ayuda del Estado.
La respuesta de más de la mitad de las familias de los empleados de restaurantes de comida rápida es acudir a alguno de los programas de ayudas del Estado.
De eso trata el estudio “Comida rápida, salarios de pobreza” publicado  por el Instituto de Trabajo y Empleo de Universidad de California. El informe calcula que las ayudas a los trabajadores del sector de la comida rápida le cuestan al Estado US$7000 millones al año.
Con eso, el 52% de las familias de quienes trabajan en los restaurantes de comida rápida están en uno o más programas de ayudas sociales, en contraste con el 25% del total de la población activa.
El estudio dice que más de la mitad de las ayudas son en programas de salud (US$3900 millones), pero también se va mucho en exenciones de impuestos (US$1900 millones) o en tickets para la compra de comida (US$1000).
“Los trabajadores de las cadenas de comida rápida están más expuestos a la pobreza. Una de cada cinco familias con un empleado de estas cadenas tiene un ingreso por debajo del umbral de la pobreza y el 43% con un ingreso de dos veces ese umbral o menos”, dice el informe.

Fuente: BBC MUNDO

McDonald’s canjea hamburguesas por latas reciclables

Toca Comer. McDonald's canjea hamburguesas por latas reciclables. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

McDonald’s sabe que el verano trae consigo múltiples espectáculos en la calle y por lo tanto innumerables latas quedan vacías contaminando la ciudad, situación que pasa en múltiples países incluso en la tan desarrollada Suecia. Partiendo de este hecho DDB Estocolmo y McDonald crearon una estrategia promocional para ayudar al planeta y estimular el reciclado de latas premiando a los buenos ciudadanos con hamburguesas a cambio de latas vacías.

La promoción se llevó a cabo con la ayuda de unos paneles gigantes que contenían bolsas de basura a disposición de los transeúntes y la premisa de la promoción titulada «We know accept cards, cash and cans» (aceptamos tarjeta, efectivo o latas), con la explicación que impulsaba a los ciudadanos a tomar una bolsa de panel y rellenarla con tres premios a saber:

  • 10 latas una hamburguesa estándar
  • 10 latas una hamburguesa con queso
  • 40 latas una Big Mac

Aunque los ciudadanos de Suecia están acostumbrados al reciclaje y a la devolución de un importe por llevar sus envases a una máquina adaptada para ello. Esta promoción es más dirigida a los jóvenes que pueden sentirse más estimulados al recibir una hamburguesa que algunas monedas por cada envase.

Fuente: ClubDarwin.NET

Clausurado un suministrador de McDonalds y KFC por vender carne podrida

Toca Comer. Clausurado un suministrador de McDonalds y KFC por vender carne podrida. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaLa Compañía Alimentaria Husi de Shanghái, un proveedor cárnico de varias cadenas de comida rápida en la capital económica de China como McDonalds, KFC y Pizza Hut, ha sido cerrada por las autoridades locales de seguridad alimentaria, tras ser acusada en televisión de vender carne en mal estado.

Un funcionario de la Administración Municipal de Alimentación y Medicamentos del Gobierno de Shanghái ha confirmado a Efe el cierre de las instalaciones de Husi para llevar a cabo una investigación de los hechos. Tanto McDonalds como Yum! Brands, que controla KFC y Pizza Hut, se disculparon, en un comunicado, y la segunda avisó de que algunos productos podrían dejar de estar disponibles durante cierto tiempo en el país debido a la suspensión de compras a Husi.

Según denunció este fin de semana un reportaje de la televisión Dragon TV, la firma falsificó sistemáticamente la fecha de caducidad de parte de la carne que vendía a estas cadenas, que también suspendieron sus compras a Husi. La cadena shanghainesa mostró imágenes grabadas en el interior de una planta cárnica de la compañía clausurada en la que se veía al personal recogiendo carne del suelo y arrojándola a la maquinaria procesadora. También se mostraba cómo los trozos de pollo, McNuggets, descartados por los controles rutinarios de las autoridades eran reprocesados una y otra vez hasta que superaban el control.

Dragon TV también mostró un correo electrónico interno enviado por el equipo de gestión de Husi a sus empleados en el que les exigía que aumentaran la fecha de caducidad de 10 toneladas de carne de ternera congelada. Esa carne, según la información, ya maloliente y de un color verduzco, fue también reprocesada, recongelada y reempaquetada con una nueva fecha de caducidad.

Ampliar en: Público

McDonalds implantará el autoservicio

Toca Comer. McDonalds implanta el autoservicio. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Mediante la réplica de un restaurante  McDonalds, Wincor Nixdorf presenta este innovador kiosko en el evento profesional Wincor World 2014, celebrado el pasado enero. Los clientes del restaurante podrán utilizar el terminal ‘Easy Order’ para seleccionar su menú y pagar directamente con tarjeta. Así se simplifican los procesos de pedido, preparación y pago, especialmente en horas punta.

Wincor Nixdorf ha desarrollado estos terminales de kiosko para McDonalds y ha adaptado su diseño a su imagen corporativa. El interfaz táctil es muy intuitivo y fácil de usar, y los tests realizados hasta el momento reflejan que casi un 50% de los clientes de McDonalds utiliza los kioskos durante las horas punta. La compañía planea desplegar la solución este año en otros países europeos.

En sus 243 franquicias, McDonalds emplea una media de 64.000 personas al año, en un total de 1.440 restaurantes de Alemania. El Wincor World 2014 se ha celebrado en el A2 Forum de Rheda-Wiedenbrück, en Alemania, durante los días 21 y 23 de enero, donde se han reunido profesionales de la industria de banca y retail de más de 90 países.

Fuente:

Gestión de McDonald’s en Twitter

Toca Comer. Gestión de McDonald's en Twitter. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

#McDStories fue el hashtag que McDonalds lanzó como trending topic patrocinado para que la gente hablara de experiencias vividas en sus restaurantes. Lo hicieron, pero para ponerles a parir. Por ejemplo, un tal @SkipSullivan decía que “Una vez entré a McDonald’s y se podía oler la diabetes tipo 2 flotando en el aire, y luego vomité #McDStories”.

Al poco de meter la etiqueta #McDStories entre los trending topic ya había miles de tweetspublicados con ella, la mayoría negativos. McDonalds lo detectó y al ver que las cosas no estaban saliendo como ellos esperaban, sacaron el hashtag de los temas del momento a las dos horas de publicarlo y su uso cayó rápidamente hasta quedar en el olvido.

Enseñanzas: las redes sociales son el altavoz de las voces de las personas, que usan cómo y para lo que quieren sin importarles lo que tú quieras. Por ello a la hora de plantear una campaña hay que pensarla muy bien -por ejemplo que no sea ambigua ni de pie a la proliferación de críticas en masa-. También es importante preparar planes de contingencia por si algo no sale bien; en este caso si McDonalds no hubiera retirado #McDStories de los TT con la premura que lo hizo, el impacto negativo para la marca hubiera sido mucho peor y más duradero.

Fuente: TICbeat

Jaime Oliver frente McDonald’s

Toca Comer. Jaime Oliver frente McDonald's. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Desde el 2011 está circulando una información (es un decir) de que el chef británico Jaime Oliver,  cual valeroso héroe de la buena nutrición pese al crecimiento incontrolado de su circunferencia ecuatorial emprendió y ganó una demanda judicial contra la cadena de comida rápida Mc Donald’s porque ésta daba de comer a sus clientes algo horrible e incomestible.

La realidad es que ni hubo demanda ni la odiada cadena de hamburguesas hacía las maldades de las que se le acusaron, que todo fue un bulo periodístico y que además que gente de la industria cárnica de los Estados Unidos demandó al fantasioso fogonero y a quienes se hicieron eco de él.

La fábula de Jamie Oliver

El chef británico descubrió un día que existía en el mercado un exitoso producto llamado carne de vacuno magra finamente texturizada, o LFBT, que es resultado de un proceso para separar la carne magra de la grasa, trocitos de hueso, tendones y demás en los recortes de carne que se obtienen al hacer los cortes grandes más rentables, como filetes, solomillos, entrecots y demás. Estos recortes antes se tiraban a la basura, pues para separar la carne magra de lo que no quieren los consumidores se necesitaba una mano de obra intensiva con pulso de cirujano que no resultaba económicamente viable.

El proceso fue inventado hace más de 20 años por Eldon Roth para hacer accesible esa carne. Implica calentar los recortes y someterlos a un centrifugado que expulsa la grasa, tendones y pequeños trozos de hueso, dejando la carne magra.

Después de este proceso, la carne recibe un soplo de amoniaco que con el agua de la carne forma la solución llamada comúnmente hidróxido de amonio (aunque técnicamente no lo sea, como me ha hecho notar un lector que es químico), aumentando el pH del producto para evitar que críe bacterias que pueden hacerle daño al consumidor. Vamos, en toda la industria de los alimentos se utilizan antimicrobianos para impedir que le lleguen a usted alimentos en malas condiciones. Es un requisito de las autoridades sanitarias. Y es de uso común, como veremos.

Poco enterado de lo que es la industria de los alimentos y la física y la química, Jamie Oliver concluyó que la carne que se usaba era la «no comestible» o los peores cortes del vacuno, se metía en una secadora de ropa y luego se lavaba con el limpiador conocido genéricamente como «amoniaco» (una solución con entre un cinco y un 10% de hidróxido de amonio en agua). Así lo representó en su exitoso programa The Food Revolution de la BBC. Su público se horrorizó, lógicamente, sin cuestionar que el chef les estaba pasándoles una receta tan falsa que, de verlo otro chef, Ramsey, probablemente le hubiera hecho limpiar la cocina con la lengua.

El hidróxido de amonio no es estrictamente amoniaco. Un gas no es un líquido y las minúsculas cantidades de gas de amoniaco usadas en la industria alimenticia no tienen nada que ver con los alegres chorros de amoniaco limpiador usados por el despistado cocinero.

El hidróxido de amonio es un producto común en el procesamiento de alimentos, que ha sido debidamente estudiado y su uso seguro está regulado y autorizado por la FAO, la OMS y las autoridades sanitarias de la Unión Europea, así como la Agencia de Alimentos y Medicamentos y está regulado en el Codex alimentarius. Se utiliza como antimicrobiano en varios procesos de la industria de la carne, que como es lógico tiene un alto riesgo de contaminación bacteriana y también como aditivo en quesos, chocolate, repostería, confitería, condimentos, concentrados e isolatos de proteína de soja/soya, conservas como mermeladas y jaleas y muchas bebidas no alcohólicas. La OMS tiene listas de cientos de tipos de alimentos en los que se puede utilizar el hidróxido de amonio que incluyen además lácteos, frutas, verduras, cereales de desayuno, huevos, peces, bebidas deportivas y cerveza.

O sea, es uno de tantos miles de aditivos que bien usados no tienen ningún problema.

Por cierto, el amoniaco es parte integrante de su cuerpo. De usted, sí. Es una molécula parte de nuestro metabolismo. No es una sustancia artificial, pues.

La carne LFBT usada como parte de la carne picada para reducir su contenido de grasa (lo cual es sano) es legal en casi todos los países hasta en un 15% de la mezcla. No es basura, no es carne en mal estado, es eso que el carnicero del barrio recorta cuando te hace los filetes y que él mete a la picadora con tendones, grasa y demás. Vamos, que es una forma de aprovechar los recortes de carne para hacer negocio aprovechando la carne magra que vale más que pegada a un tendón (o «nervio» como le dicen algunos cocineros). El proceso era bien conocido y usado, legal y transparente. Sólo que Oliver no lo sabía.

Para su propaganda, Oliver optó por afirmar que esta carne era la que se utilizaba para las hamburguesas de McDonald’s. Ya sabe usted que hay algunas empresas que gozan de una antipatía generalizada y esto da a muchos impunidad absoluta para acusarlas de lo que sea, confiados en que nadie saldrá a defender la verdad por miedo a que lo consideren defensor de tales empresas: Monsanto, Nestlé, Coca-Cola, Zara, Mercadona y otras son frecuentes protagonistas de acusaciones delirantes que no se justifican por sus prácticas empresariales cuestionables.

Artículo completo en:  el retorno de los charlatanes

Patatas fritas exactas a las de los restaurantes de comida rápida

Toca Comer. Patatas fritas exactas a las de los restaurantes de comida rápida. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Si acudís a los fast food o compráis bolsas de patatas congeladas estaréis acostumbrados a un tipo de patata crujiente y sabrosa que a menudo no sois capaces de reproducir en vuestra casa a partir de lo que deberían ser los componentes básicos – y únicos – de esta receta : aceite, patata y sal. Generalmente obtenéis una patata que se reblandece y que presenta un aspecto poco apetitoso.

Os voy a explicar cómo hacer patatas fritas en vuestra casa exactamente igual que las de tipo industrial. En primer lugar hay que cortar todas las patatas fritas con la misma forma y longitud. Se que esto es difícil, así que lo mejor es hacerse con patatas largas y cilíndricas y cortarlas empleando una mandolina. Con ello el tamaño será parecido y no se harán unas antes que otras.
En segundo lugar hay que reducir el contenido de almidón la patata, el responsable de que queden blandas y sin gracia cuando las hacemos en casa. Para ello llenamos un recipiente con agua fría e introducimos las patatas que acabamos de cortar durante al menos de 5 a 7 minutos. Pasado este tiempo las sacamos del recipiente y veremos que el agua se ha enturbiado debido precisamente al almidón. Desechamos el líquido.
Ahora vamos a llenas de agua hirviendo otro recipiente. Para que la patatas adquiera el tono dorado exterior deseado vamos a disolver 3 cucharadas de azúcar y una de jarabe de maíz o bien, si no tenéis jarabe de maíz, una cucharadita de miel. Sí, en efecto, habéis oido bien : azúcar para que se pongan doradas. La explicación es la reacción de Maillard en presencia de este carbohidrato. La reacción de Maillard es esencial en cocina pero muy compleja de explicar, así que lo dejaremos para otro momento.
A continuación introducís las patatas en el agua caliente donde hemos disuelto los endulzantes y las dejamos reposar durante 10 minutos.
Pasado ese tiempo las extraéis con cuidado – el agua debe estar todavía muy caliente – y las escurrís para que no quede nada de agua. Cuando se enfrían las metéis en el congelado por espacio de media hora.
Las sacáis del congelador para freírlas. Para la fritura emplearéis aceite de girasol a un máximo de 180 grados. Mejor emplear una freidora, pero si no tenéis emplead sartén a fuego medio.
Cuando el aceite está bien caliente introducís las patatas de manera que las cubra por completo y la fritura sea burbujeante. Las mantenéis sólo 3 minutos. Pasado ese lapso de tiempo las sacáis con el cestillo, las dejáis escurrir el aceite y las dejáis enfriar durante unos 10 minutos. Vuelta a la freidora, misma temperatura del aceite y ahora ya la fritura definitiva durante 8 minutos.

Las retiráis, las saláis y quedarán perfectas…si es el aspecto y el sabor es lo que importa. No hace falta decir que no es proceso fácil. A nivel industrial no hay problema, pero a nivel doméstico es complejo y largo. Emplea algunos trucos como el jarabe de maíz y el uso de aceite de girasol que no son muy cardiosaludables, pero de muy de vez en cuando no debería causarnos problemas.

Elementos que vuelven adictiva la comida rápida

Toca Comer.Elementos que vuelven adictiva la comida rápida . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

1. Ingredientes pilares

La magia detrás de la comida rápida se debe a un delicado balance entre tres ingredientes que, juntos, crean esa sensación de “comida que te hace sentir bien”: sal, azúcar y grasa, como en las hamburguesas, alitas y waffles con fruta.

2. “Bliss Point” (“punto óptimo”)

El deseo que desarrollamos por los ingredientes pilares en lo particular se ve potenciado cuando estos se mezclan en algo llamado “bliss point”, que podría traducirse como la mezcla óptima de estos tres ingredientes para que nos enganchen sin que ninguno de los tres predomine.

3. “Mouthfeel” (“sensación en la boca”)

Los ingenieros en alimentos describen el mouthfeel literalmente como la forma en que la comida se siente dentro de la boca de una persona; ajustando variables como textura, humedad, capacidad de crujir o derretirse, es posible producir comida que se comporte justo como el consumidor desea.

4. Golpe de sabor

La ingeniería alimentaria también es capaz de manipular el tamaño y forma de los cristales de sal en la comida rápida, de manera que se produzca un golpe de sabor que tome por asalto las papilas gustativas hasta saturarlas en un instante.

5. Dispersión de densidad calórica

La madre de toda la ciencia detrás de la comida rápida es la dispersión de densidad calórica, que no es más que el proceso por el que la comida se derrite en la boca de manera tan rápida que el cerebro cree que está consumiendo menos calorías de las que realmente entran en el cuerpo.

La dispersión de densidad calórica también permite hacerle creer al cerebro que todavía no está satisfecho, por lo que la persona sigue comiendo a pesar de que no necesita tantas calorías para alimentarse, pues su cerebro es incapaz de hacer que la persona pare de comer. Esto genera como respuesta el peligro de comer automáticamente, es decir, seguir comiendo sin pensar en lo que se come, e incluso sin tener hambre: comer porque la comida te dice que sigas comiéndola

Fuente: NY Times

En alimentos el tamaño sí importa

Toca Comer. En alimentos el tamaño sí importa. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La oferta de raciones de mayor tamaño condiciona un aumento en la ingesta energética de los individuos.

El tamaño de las raciones en restaurantes, tiendas y hogares continúa aumentando. En 1950, una hamburguesa de Burger King ® era de 80 g y 202 calorías. Hoy, una hamburguesa de Burger King ® es de 120 g  y 310 calorías. En los cincuenta, McDonald ‘ s ® ofrecía solamente un tamaño de patatas fritas, una ración de 70 g con 210 calorías. Hoy en día, ofrecen paquetes tan grandes como 200 g que aportan 610 calorías.

La tendencia de aumentar el tamaño también se aplica a bebidas y alimentos. La empresa cuyo lema es “destapa la felicidad” o “regala alegría” nos ofrece nuevas  presentaciones que han evolucionado desde el antiguo botellín de 220 ml, pasando por la lata de 330 ml hasta las botellas de 1/2, 1, 1 y 1/2 e incluso dos litros.

¿Por qué los alimentos y bebidas han aumentado el  tamaño de las raciones? Los propietarios de restaurantes y los fabricantes de alimentos juegan a favor de los consumidores. Las encuestas muestran que la gente elige restaurantes basados en el tamaño de sus raciones. Comprar y consumir raciones más grandes parece un valor seguro. ¿Quién no ha entrado en una tienda buscando un par de donuts y ha descubierto que le sale más rentable comprar media docena que está de oferta? “Buenos negocios” como éste atraen a muchos clientes, promoviendo también el aumento en el tamaño de las raciones.

Efectos de las raciones  de gran tamaño

Las investigaciones indican que las grandes raciones incitan a la gente a comer y a beber más. Esto conduce al aumento de peso porque las personas consumen más calorías de las que necesitan. El aumento de peso con el tiempo conduce a sobrepeso y obesidad. El tamaño de las raciones grandes en restaurantes y otros lugares de comida rápida ahora tienen un mayor  impacto. En el pasado, comer fuera de casa era una ocasión especial; una cena copiosa en un restaurante una noche a la semana se equilibraba por pequeñas cenas en casa las restantes noches. Hoy debido a varios cambios sociales realizamos más comidas fuera del hogar. El aumento de tamaño de las raciones en las últimas décadas es una de las causas que han contribuido a la epidemia de la obesidad.

Artículo completo en:  Komo Komo

Cargill suministra pollo a McDonalds en Rusia

Toca Comer. Cargill suministra pollo a McDonalds en Rusia. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En la nueva planta se procesarán McNuggets, y otros productos de pollo, a ser suministrados a restaurantes McDonalds en el país.

La planta tendrá capacidad para producir 18 mil toneladas de productos de pollo al año y contará con más de 140 empleados. Este complejo de Cargill incluye una planta procesadora de edulcorantes de maíz y trigo, junto con una refinería de aceite vegetal que proporciona sus productos a restaurantes McDonald en la zona.

Cargill se siente privilegiado en ayudar a McDonalds en utilizar recursos producidos dentro del país para sus productos alimenticios en Rusia, dijo Jeremy Graves, gerente general de Cargill Meats Europe, en un comunicado.

Cargill incluso está colaborando con productores avícolas de Rusia para cumplir con requisitos en seguridad alimentaria y bienestar animal, agregó.

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