De la promesa al dato: cómo la tecnología redefine la alimentación sostenible

La alimentación sostenible ha dejado de ser solo una aspiración ética o una etiqueta atractiva en el envase. Hoy se está convirtiendo en una disciplina basada en datos: medir emisiones, verificar el origen, reducir pérdidas, optimizar recursos y demostrar, con evidencias, que una cadena alimentaria es realmente más responsable. El artículo publicado por Financial Food el 30 de septiembre de 2026 resume bien este cambio: inteligencia artificial, blockchain, sensores IoT, RFID y códigos QR están pasando de ser herramientas de innovación a convertirse en infraestructuras de confianza para todo el sector agroalimentario.

El motivo es claro: el sistema alimentario tiene un peso ambiental enorme. La FAO recuerda que los sistemas alimentarios representan más de un tercio de las emisiones antropogénicas globales de gases de efecto invernadero, incluyendo producción agrícola, cambios de uso del suelo, transporte, refrigeración, envases y gestión de residuos. Por tanto, la sostenibilidad no puede limitarse al campo ni al producto final: debe abarcar toda la cadena, desde la semilla hasta el plato.

La gran transformación está en pasar de la declaración a la comprobación. SIAL París habla de una nueva fase de la transición agroalimentaria: la fase de la prueba. Según este enfoque, los sensores, la trazabilidad, la inteligencia artificial y los registros digitales permiten convertir compromisos ambientales en indicadores medibles. Una revisión europea de 2025 citada por SIAL, basada en 60 estudios revisados por pares, encontró que la blockchain aparecía en más del 40% de las investigaciones sobre trazabilidad digital, normalmente combinada con IoT, RFID o códigos QR.

Esto cambia la lógica empresarial. Antes, muchas compañías comunicaban sostenibilidad mediante sellos, campañas o memorias corporativas. Ahora, el mercado y los reguladores piden datos: cuánta agua se usó, qué temperatura mantuvo la cadena de frío, cuál fue la huella de carbono, de dónde procede el cacao o la soja, y si ese origen puede auditarse. La trazabilidad deja de ser una herramienta defensiva ante crisis alimentarias y se convierte en un activo competitivo.

Europa está acelerando este movimiento. El Reglamento europeo sobre productos libres de deforestación exige que determinados productos comercializados en la UE no procedan de tierras recientemente deforestadas ni hayan contribuido a la degradación forestal. La Comisión Europea prevé su aplicación para grandes y medianos operadores desde el 30 de diciembre de 2026, lo que convierte la prueba de origen en una necesidad operativa para muchas cadenas globales.

También la política pública está empujando la digitalización agrícola. La Comisión Europea señala que tecnologías como IA, IoT, robótica, plataformas digitales, datos en tiempo real y espacios comunes de datos agrícolas pueden mejorar la eficiencia, la sostenibilidad y la competitividad del sector. Iniciativas como Horizon Europe, los centros de innovación digital y las instalaciones de prueba para IA agroalimentaria buscan llevar estas soluciones del laboratorio al campo y a la industria.

Los ejemplos ya son visibles. SIAL destaca el caso de Dinamarca, que vincula neutralidad climática con instrumentos económicos y prepara un impuesto al carbono agrícola a partir de 2030. Irlanda, a través de Origin Green, combina auditorías, cálculo de huellas de carbono y participación de agricultores y empresas. En Países Bajos, la integración de sensores, QR, IA y blockchain se utiliza para seguir productos desde el origen hasta el punto de venta.

Pero la sostenibilidad tecnológica no se limita a emisiones. El desperdicio alimentario es otro frente decisivo. El PNUMA calculó que en 2022 se generaron 1.050 millones de toneladas de desperdicio alimentario, equivalentes a 132 kilos por persona y a casi una quinta parte de los alimentos disponibles para los consumidores. La medición, la previsión de demanda, la logística inteligente, las plataformas de donación y los envases activos pueden ayudar a reducir ese problema antes de que llegue al vertedero.

La inteligencia artificial puede anticipar cosechas, ajustar riegos, detectar enfermedades, calcular rutas logísticas menos intensivas en carbono o prever picos de demanda en supermercados. Los sensores pueden controlar humedad, temperatura o maduración. La blockchain puede registrar eventos críticos de una cadena compartida por muchos actores. Sin embargo, ninguna tecnología funciona sola: si los datos iniciales son incompletos o falsos, el sistema solo digitaliza el error.

Ahí aparece el gran reto: gobernanza. El Banco Mundial advierte que las tecnologías digitales pueden mejorar la transparencia, la eficiencia y la resiliencia, pero también generan riesgos de concentración empresarial, mala gobernanza de datos, exclusión, pérdida de privacidad y ciberseguridad. Además, insiste en que no son una panacea: carreteras, electricidad, almacenamiento, logística e instituciones siguen siendo igual de importantes.

La OCDE añade otro punto clave: si los agricultores no confían en cómo se accede, comparte y usa su información, pueden resistirse a adoptar soluciones digitales. La sostenibilidad alimentaria basada en datos necesita reglas claras sobre propiedad, privacidad, acceso, interoperabilidad y beneficios compartidos. Sin confianza, la trazabilidad puede percibirse como vigilancia; con confianza, puede convertirse en una herramienta de valor para productores y consumidores.

Los estudios académicos recientes muestran que la tecnología funciona mejor cuando se integra en sistemas humanos concretos. Un caso publicado en Frontiers in Sustainable Food Systems analizó una cadena corta local que usó blockchain para trazar más de 50 productos, facilitar información de origen al consumidor y reforzar la cooperación entre productores, compradores y organizaciones locales. La lección es clara: la innovación útil no es la más vistosa, sino la que resuelve problemas reales.

La alimentación sostenible del futuro no será solo “verde”; será verificable. Tendrá sensores, datos, auditorías, algoritmos, envases inteligentes y plataformas interoperables. Pero también necesitará agricultores formados, consumidores informados, regulaciones proporcionadas y modelos de negocio inclusivos. La tecnología está redefiniendo la sostenibilidad alimentaria porque permite medirla; ahora el desafío es usar esa medición para transformar de verdad cómo producimos, distribuimos y consumimos alimentos.

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Leche pasteurizada: qué es y cómo se transforma la leche cruda en un alimento seguro

La leche es un alimento nutritivo, pero también muy perecedero. Su composición, rica en agua, proteínas, grasas y azúcares, favorece el crecimiento de microorganismos cuando no se manipula correctamente. Por esta razón, buena parte de la leche destinada al consumo directo se somete a la pasteurización, un tratamiento térmico que mejora su seguridad y prolonga su conservación sin modificar de manera significativa sus propiedades nutricionales.

¿Qué es la leche pasteurizada?

La leche pasteurizada es aquella que ha sido calentada durante un tiempo y a una temperatura controlados para destruir o reducir hasta niveles seguros los microorganismos patógenos que podrían estar presentes. Entre ellos se encuentran bacterias como Salmonella, Listeria monocytogenes, Campylobacter, Brucella y algunas cepas de Escherichia coli. La leche cruda puede contaminarse durante el ordeño, el almacenamiento o el transporte, incluso cuando en la granja se aplican buenas prácticas higiénicas.

Pasteurizar no significa esterilizar. El tratamiento elimina los principales microorganismos patógenos no esporulados y reduce parte de la flora responsable del deterioro, pero pueden sobrevivir algunas bacterias resistentes y esporas. Por eso, la leche pasteurizada debe conservarse refrigerada durante toda su vida comercial. El proceso busca un equilibrio: aplicar calor suficiente para garantizar la seguridad sin provocar cambios importantes en el sabor, el color y el valor nutritivo.

Recepción y control de la leche cruda

El procesamiento comienza antes de que la leche entre en la planta. Después del ordeño debe enfriarse rápidamente para frenar la multiplicación bacteriana y transportarse en cisternas refrigeradas. La FAO señala que llevarla aproximadamente a 4 °C ayuda a conservar su calidad hasta el procesamiento. Además, el transporte debe realizarse sin demoras y con equipos diseñados para impedir la contaminación.

Cuando llega a la industria, se toman muestras para comprobar la temperatura, la acidez, la carga bacteriana y la composición. También se buscan residuos de antibióticos u otras sustancias inhibidoras, ya que la leche procedente de animales tratados debe respetar los correspondientes periodos de retirada. Si un lote no cumple las especificaciones sanitarias establecidas, no debe incorporarse a la línea de producción.

Filtración, separación y estandarización

La primera operación industrial suele ser la filtración o clarificación. Su finalidad es retirar sedimentos y otras partículas físicas. En algunas instalaciones se emplean clarificadores centrífugos, capaces de separar impurezas y parte de las células presentes en la leche. Esta etapa mejora la calidad del producto, pero no sustituye a la pasteurización.

Después puede realizarse la estandarización, que consiste en ajustar la proporción de grasa. Mediante centrifugación, la leche se divide en crema y leche descremada; posteriormente se vuelven a mezclar en las cantidades necesarias para obtener leche entera, semidescremada o descremada. El contenido final depende de la legislación y de las características comerciales del producto.

Otra operación frecuente es la homogeneización, aunque no forma parte de la pasteurización propiamente dicha. La leche se hace pasar a presión por una abertura muy estrecha para dividir los glóbulos de grasa en partículas más pequeñas. De esta manera se evita que la crema se acumule en la superficie y se obtiene una textura más uniforme.

El tratamiento térmico

Existen diferentes combinaciones válidas de temperatura y tiempo. Las dos más conocidas son:

  • Pasteurización lenta o LTLT: como mínimo, 63 °C durante 30 minutos.
  • Pasteurización rápida o HTST: como mínimo, 72 °C durante 15 segundos.

La normativa europea, el Codex Alimentarius y la regulación estadounidense reconocen estas combinaciones, además de otros tratamientos que produzcan un efecto equivalente. Actualmente, el sistema HTST es el más habitual en las grandes industrias porque permite procesar leche de manera continua, rápida y eficiente.

En una instalación HTST, la leche fría entra en un intercambiador de calor de placas. Allí suele precalentarse aprovechando la energía de la leche pasteurizada que sale del sistema. Después alcanza la temperatura programada y circula por un tubo de retención durante el tiempo establecido. Los sensores registran continuamente la temperatura; si esta desciende por debajo del mínimo exigido, una válvula desvía el producto para impedir que continúe hacia el envasado.

Enfriamiento, control y envasado

Tras el calentamiento, la leche se enfría inmediatamente, normalmente hasta unos 4 °C. Una parte de este enfriamiento se realiza de forma regenerativa: la leche caliente cede energía a la leche cruda que entra, lo que reduce el consumo energético. Después pasa a tanques refrigerados y a las máquinas de llenado.

Para verificar que el tratamiento ha sido eficaz puede utilizarse la prueba de la fosfatasa alcalina. Esta enzima, presente de forma natural en la leche cruda, se inactiva con una pasteurización adecuada. Por eso, una reacción negativa inmediatamente después del tratamiento constituye un indicador de que se alcanzaron las condiciones requeridas.

El envasado debe realizarse con equipos y recipientes higienizados, evitando todo contacto entre la leche ya tratada y el producto crudo. Una contaminación posterior podría anular el efecto protector de la pasteurización. Desde ese momento, la refrigeración debe mantenerse durante el almacenamiento, el transporte, la venta y la conservación en el hogar.

¿Pierde nutrientes la leche?

La pasteurización no reduce de manera significativa el valor nutricional de la leche. Las proteínas, las grasas, la lactosa y los minerales permanecen esencialmente conservados. Pueden producirse pequeñas pérdidas de ciertas vitaminas sensibles al calor, especialmente vitamina C, pero la leche no es una fuente importante de este nutriente. Vitaminas relevantes como la riboflavina, la B6 y la B12 presentan una estabilidad relativamente alta durante el tratamiento.

Tampoco debe confundirse la leche pasteurizada con la leche UHT. Esta última se somete a temperaturas de al menos 135 °C durante un periodo muy breve y se envasa asépticamente. Por eso puede conservarse cerrada a temperatura ambiente durante meses, mientras que la leche pasteurizada necesita refrigeración y tiene una vida útil más corta.

En el hogar, debe mantenerse alrededor de 4 °C, respetar la fecha indicada en el envase y volver a refrigerarla después de servirla. En definitiva, la pasteurización es una combinación de calor, tiempo, higiene y frío que permite ofrecer una leche segura, nutritiva y con características muy próximas a las del producto original.

Fuentes consultadas

  • Codex Alimentarius: Código de prácticas de higiene para la leche y los productos lácteos.
  • Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
  • Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos.
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
  • Reglamento europeo sobre higiene de los alimentos de origen animal.
  • Dairy Processing Handbook, de Tetra Pak.

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El “inodoro” de la ISS que cuesta 23 millones: así se recicla la orina hasta volver a ser agua potable

Imagina esto: estás en casa, te sientas en el baño y, sin pensarlo, usas el inodoro como si fuera un elemento permanente e inevitable. Ahora desplázate mentalmente unos 400 kilómetros hacia arriba: en la Estación Espacial Internacional (ISS), un sistema similar cumple una función mucho más estratégica. Allí, el “desagüe” no solo evacúa desechos: también los convierte en recursos, especialmente en agua reutilizable. Y para lograrlo, la ISS cuenta con un inodoro cuyo costo ronda los 23 millones de dólares.

El dato, llamativo por sí mismo, es solo el punto de partida. Lo verdaderamente fascinante es lo que ocurre después: el sistema separa la orina en una centrífuga, recicla el 98% y la transforma nuevamente en agua potable. En un entorno donde la masa y el agua son extremadamente valiosas, esta tecnología no es un lujo, sino una necesidad.

Por qué la ISS necesita reciclarlo todo

En el espacio no hay “tierra firme” ni una logística flexible. Cada kilogramo que se lanza desde la Tierra cuesta caro y requiere planificación al detalle. Por eso, la ISS ha desarrollado una infraestructura completa para ahorrar agua, energía y materiales.

El agua, en particular, es un recurso crítico: se usa para el consumo humano, para la higiene y para diversos procesos técnicos. La estación ya dispone de sistemas de reciclaje avanzados para convertir fluidos recuperados en agua utilizable. Pero el tratamiento del agua procedente del cuerpo humano—incluida la orina—es especialmente delicado, no solo por el volumen que se genera, sino por las normas de seguridad y calidad.

De hecho, en la ISS la reutilización no es una opción: es parte del diseño de supervivencia. La estación debe funcionar casi como un ecosistema cerrado parcial, donde la “salida” de un recurso se convierte en “entrada” para otro.

El inodoro: más tecnología de la que parece

Cuando hablamos del inodoro de la ISS, no nos referimos a un simple dispositivo de cerámica con descarga. Es un sistema médico-industrial adaptado al entorno de microgravedad, donde la conducta de los líquidos cambia de forma radical. En la gravedad terrestre, el agua fluye hacia abajo; en el espacio, los fluidos tienden a formar gotas o películas que pueden flotar o adherirse a superficies. Si no se controla el comportamiento del líquido, el riesgo de contaminación y problemas de mantenimiento aumenta.

Por eso, el inodoro espacial está diseñado para capturar y canalizar los fluidos con precisión, evitando que se dispersen. Esa captación inicial es el primer paso; el segundo es lo que realmente impresiona: el tratamiento interno que permite recuperar agua.

El sistema cuenta con un diseño capaz de gestionar distintos tipos de residuos líquidos. En términos generales, la orina se separa y se prepara para su procesamiento. Aquí entra una pieza clave: una centrífuga.

La centrífuga y la separación: el corazón del proceso

La centrífuga no es un elemento “mágico”, pero sí es fundamental. Su función es separar componentes con diferentes densidades o propiedades, separando fracciones para reducir la carga de contaminantes y preparar el líquido para tratamientos posteriores.

En la ISS, el objetivo es recuperar el máximo de agua posible, manteniendo estándares de pureza adecuados para el consumo humano. La tecnología busca que el proceso sea eficiente y repetible, porque la estación funciona continuamente y no puede permitirse un enfoque “artesanal” o lento.

El resultado del sistema es notable: alrededor del 98% de la orina se recicla. Ese porcentaje significa que, en lugar de tratar la orina como un desecho que debe eliminarse, se convierte en una fuente de agua que retorna al ciclo de la estación.

De orina a agua potable: el recorrido de la pureza

Recuperar el 98% no solo implica “limpiar” agua. Implica convertirla con seguridad en agua apta para beber, lo cual requiere procesos de varios niveles. En la práctica, el agua pasa por fases de separación y purificación, con control de calidad para asegurar que el producto final cumpla criterios estrictos.

Aunque los detalles exactos pueden variar según el subsistema y su configuración, el esquema general se basa en:

  1. Captura y acondicionamiento inicial: se canaliza la orina para evitar dispersión en microgravedad.
  2. Separación mediante centrífuga: se fraccionan componentes para reducir impurezas y preparar el líquido para el tratamiento.
  3. Filtración y procesos de purificación: eliminación de partículas y sustancias indeseadas.
  4. Tratamiento adicional para garantizar calidad: en algunos casos, como ocurre en sistemas espaciales de reciclaje, se emplean procesos térmicos y/o de desinfección para asegurar la estabilidad microbiológica.
  5. Control y verificación: antes de considerarse apta para consumo, el agua debe cumplir con parámetros definidos.

Al final del proceso, el agua recuperada vuelve a integrarse al sistema de suministro, donde se utiliza para rehidratación y otras necesidades humanas.

“El astronauta bebe la orina de ayer”: la frase que incomoda… y tiene sentido

Hay una frase que suele circular cuando se habla de estas tecnologías: que un astronauta está bebiendo “la orina de ayer”, no en sentido literal sino en el ciclo de reciclaje. La imagen resulta impactante, pero no es una exageración técnica: si el agua proviene de un ciclo de reciclaje completo y se ha procesado con rigor, entonces lo que se bebe es agua purificada a partir de fluidos recuperados.

Lo importante es el “cómo”. No se trata de consumir algo sin tratamiento, sino de un proceso de depuración diseñado para alcanzar estándares de seguridad. El carácter “humillante” o “tabú” del origen biológico del líquido no altera el hecho de que el producto final—una vez procesado—es agua potable.

En la ISS, el agua no se mide por su historia emocional, sino por su calidad química y microbiológica.

¿Por qué cuesta 23 millones de dólares?

El precio del sistema—unos 23 millones de dólares—puede parecer exorbitante para un dispositivo que, a primera vista, recuerda a un inodoro convencional. Sin embargo, en el espacio el costo no se define por la cerámica, sino por la ingeniería y la certificación.

Hay varias razones típicas por las que tecnologías espaciales alcanzan cifras tan altas:

  • Fiabilidad extrema: en órbita no hay “mantenimiento inmediato” como en tierra. Un fallo puede ser peligroso y costoso.
  • Diseño para microgravedad: controlar fluidos en condiciones no terrestres exige pruebas intensivas y desarrollo especializado.
  • Estandarización y validación: el equipo debe cumplir normativas y demostrar desempeño y seguridad a largo plazo.
  • Integración con el resto del sistema de soporte vital: el inodoro no trabaja aislado; se coordina con el manejo de agua, residuos y limpieza.
  • Materiales y componentes aptos para el entorno espacial: vibraciones, radiación, variaciones térmicas y ciclos de uso continuo.

En otras palabras: lo que pagas no es “un inodoro”, sino una parte del sistema de supervivencia, con ingeniería de alta gama.

El impacto real: más autonomía, menos logística

Más allá del asombro, la relevancia del reciclaje es enorme. Si el sistema puede recuperar casi toda el agua desde la orina, entonces:

  • se reduce la necesidad de reabastecimiento de agua desde la Tierra,
  • se incrementa la autonomía de la tripulación,
  • se disminuye el volumen de residuos que deben ser gestionados,
  • y se mejora la sostenibilidad de misiones de larga duración.

Estas ideas no son solo relevantes para la ISS. Se vuelven imprescindibles para futuras misiones, especialmente las de destino profundo como la Luna o Marte, donde transportar recursos desde la Tierra se vuelve aún más caro y limitado.

Lecciones para el futuro

La tecnología desarrollada para la ISS inspira aplicaciones en otros ámbitos. Los sistemas de reciclaje de agua y gestión de residuos avanzados pueden servir para entornos remotos, crisis humanitarias y regiones donde la disponibilidad hídrica es limitada. Por supuesto, la versión espacial no se puede replicar tal cual a escala doméstica, pero sí aporta principios: separación eficiente, purificación multinivel, control de calidad y diseño orientado a confiabilidad.

Conclusión: la ingeniería convierte lo “inevitable” en supervivencia

El inodoro de la ISS que cuesta 23 millones de dólares representa una idea contundente: en el espacio, nada es simplemente un desecho. La ingeniería transforma el retorno biológico de una tripulación en un recurso reutilizable. La centrífuga separa, el sistema recicla el 98% y el agua resultante vuelve a ser potable tras su tratamiento.

Así, la provocadora imagen de “beber la orina de ayer” es, en realidad, una metáfora que se queda corta: no se trata de aceptar algo desagradable, sino de dominar el ciclo de la materia y convertirlo en vida asistida por tecnología.

Porque en la ISS, la verdadera función del inodoro no es solo limpiar: es permitir que la estación siga respirando, funcionando y habitando el silencio del espacio con la mayor autonomía posible.

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¿Qué significa personalizar la comida según el microbioma?

Personalizar la comida según el microbioma implica adaptar la alimentación a las características únicas de los billones de microorganismos que habitan nuestro intestino, conocidos como microbioma intestinal. Estos microorganismos influyen directamente en nuestra salud digestiva, inmunológica y metabólica, y su equilibrio es clave para prevenir diversas enfermedades.

Principios de la nutrición personalizada basada en el microbioma

  • Análisis individual del microbioma: Mediante pruebas que analizan la composición de la microbiota intestinal, se identifican desequilibrios, ausencias o excesos de ciertos tipos de bacterias relacionadas con problemas digestivos, inmunidad, control de glucosa y colesterol, entre otros.eufic+2

  • Recomendaciones alimenticias específicas: Con los resultados del análisis, se diseñan dietas y planes nutricionales que incluyen nutrientes, probióticos y prebióticos adaptados a las necesidades de cada persona. Por ejemplo, si se detecta baja capacidad para digerir proteínas, se recomienda consumir más alimentos ricos en proteínas o probióticos que ayuden a mejorar esa función.farmacosalud+1

  • Alimentos funcionales y tecnología: Se están desarrollando alimentos funcionales y técnicas innovadoras, como la impresión 3D de alimentos, para crear productos que contienen microorganismos vivos y fibras personalizadas que ayudan a reequilibrar la microbiota de cada individuo.wwwhatsnew+1

Beneficios

  • Mejora de la digestión y la absorción de nutrientes.

  • Prevención de problemas intestinales y digestivos.

  • Apoyo al sistema inmunológico y al metabolismo.

  • Potencial para mejorar el estado de ánimo y la energía.

Perspectiva futura

La integración entre biotecnología, inteligencia artificial y la secuenciación genética permite avanzar hacia una nutrición tan personalizada como un traje hecho a medida, donde cada comida responde a las necesidades específicas de la flora intestinal de cada persona, optimizando su salud desde el interior.innerbuddies+3

En resumen, personalizar la comida según el microbioma significa crear una dieta única y dinámica para cada individuo, teniendo en cuenta la estructura y función de su microbiota intestinal, para conseguir el máximo bienestar y prevención de enfermedades de manera científica y precisa.

  1. https://www.eufic.org/es/vida-sana/articulo/dar-forma-al-microbioma-intestinal-a-traves-de-una-nutricion-personalizada
  2. https://darwinbioprospecting.com/es/casos_exito/nutricion-personalizada-basada-en-el-microbioma-intestinal/
  3. https://biomes.world/es/cosas-a-saber/alimentacion/plan-de-alimentacion/dieta-personalizada/
  4. https://farmacosalud.com/nutricion-personalizada-desde-la-microbiota/
  5. https://wwwhatsnew.com/2025/08/13/comida-impresa-en-3d-adaptada-a-tu-microbioma-la-nueva-frontera-de-la-nutricion-personalizada/
  6. https://www.innerbuddies.com/es/blogs/noticias/innerbuddies-personalized-gut-microbiome-nutrition
  7. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112022000700010
  8. https://newsnetwork.mayoclinic.org/es/2017/12/06/el-microbioma-emerge-como-componente-fundamental-de-la-medicina-personalizada/
  9. https://www.gutmicrobiotaforhealth.com/es/nutricion-personalizada-y-microbiota-intestinal/
  10. http://www.csic.es/es/actualidad-del-csic/el-microbioma-intestinal-condiciona-los-efectos-de-la-dieta-en-el-organismo-y-determina-su-impacto-en-la-salud
  11. https://www.gutmicrobiotaforhealth.com/es/la-microbiota-intestinal-abre-el-camino-hacia-la-nutricion-personalizada/
  12. https://saludpersonalizada.com/alimentacion-personalizada-mas-alla-de-la-genetica/
  13. https://gacetamedica.com/investigacion/microbioma-y-alimentacion-lo-que-la-ciencia-revela-sobre-su-impacto-en-la-salud/
  14. https://www.centrallecheraasturiana.es/nutricionysalud/actualidad/alimentacion-diaria-un-determinante-en-nuestra-microbiota-intestinal/
  15. https://www.ammfen.mx/biblioteca/noticias/295/el-potencial-de-una-nutricion-personalizada-basada-en-microbioma
  16. https://www.biocodexmicrobiotainstitute.com/es/pro/el-microbioma-intestinal-como-factor-determinante-de-una-alimentacion-saludable

 

Impresión 3D para crear fideos que cambian de forma

Investigadores del Tangible Media Group del MIT, aplicaron un método de impresión 3D que permite crear una especie de fideos que cambian de forma al tocar el agua.

La dinámica es compleja, pero explicado en palabras simples, a partir de la impresión 3D crean películas finas de gelatina y almidón, que tienen la propiedad de cambiar de estructura al absorber el agua. De 2D a 3D en un simple paso y frente a nuestros ojos.

La pasta o fideos pueden adquirir diferentes formas, de acuerdos a las creaciones que tengan en mente diseñar, por lo que se podrían convertir en grandes aliados de los platos gourmet.

Fuente: wwwhat’s new

Tostadora autogestionada

Toca Comer. Tostadora autogestionada. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

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En 2009, un artista llamado Thomas Thwaites emprendió la tarea de fabricar su propio tostador, del tipo que podría comprar en una tienda por unas cuatro libras. Sólo necesitaba algo de materia prima: hierro, cobre, níquel, plástico y mica (un mineral aislante alrededor del cual se envuelven las piezas de calentamiento). Pero incluso encontrar estos elementos le fue casi imposible. El hierro está hecho de mineral de hierro, el cual probablemente podría extraer de una mina, pero ¿cómo podria construr un horno que calentara lo suficiente sin fuelles eléctricos? (Hizo trampa y usó un horno de microondas). El plástico está hecho de petróleo, el cual no podía fácilmente extraer, y mucho menos refinar, por sí mismo. Y así sucesivamente. El punto es que el proyecto tomó meses, costó mucho dinero y resultó en un producto inferior [el tostador es el que vemos en la foto]. Sin embargo, comprar un tostador de cuatro libras le hubiera costado menos de una hora de tabajo con salario mínimo.

Matt Ridley, El optimista racional

Dispositivo electrónico que evalúa la calidad de la carne de pollo

Toca Comer. Dispositivo electrónico que evalúa la calidad de la carne de pollo. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaEl dispositivo es fruto del trabajo conjunto entre el Instituto de Ingeniería de Alimentos para el Desarrollo y el Instituto de Instrumentación para Imagen Molecular (UPV-CSIC-CIEMAT). Fabricado con técnicas de impresión 3D, incorpora un avanzado sensor con el que se pueden registrar, de forma rápida y sencilla, las propiedades eléctricas del producto y obtener así un diagnóstico preciso de la calidad del mismo.

Según explica Pedro J. Fito, investigador del Instituto de Ingeniería de los Alimentos para el Desarrollo de la UPV, la carne de pollo puede presentar unos problemas internos que visualmente y con las medidas que se aplican actualmente no se pueden percibir, sobre todo cuando se vende entero sin despiezar.

“Nuestro dispositivo permite ir más allá, mediante un simple “disparo” podemos conocer al detalle cuáles son esas propiedades e identificar a nivel metabólico cualquier transformación bioquímica o estructural del producto. Lo que hemos hecho ha sido desarrollar técnicas médicas aplicadas a la industria cárnica para poder detectar esas malformaciones internas”, apunta Pedro J. Fito.

Los investigadores señalan que este nuevo sensor está ideado para ser utilizado antes de la línea de envasado. “La aplicación del dispositivo ayudaría a que las aves con malformaciones se retiren de la línea, evitando así que un producto de mala calidad llegue hasta el consumidor”, apunta Ricardo J. Colom, investigador del Instituto de Instrumentación para Imagen Molecular (UPV-CSIC-CIEMAT).

Fuente: ClubDarwin.NET

Las tecnologías agrarias pueden reducir a la mitad el precio de los alimentos

Toca Comer. Las tecnologías agrarias pueden reducir a la mitad el precio de los alimentos . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Científicos del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFRPI) ha lanzado un estudio titulado Food Security in a World of Natural Resource Scarcity: The Role of Agricultural Technologies en el que se analiza el impacto de 11 tecnologías agrarias en el precio de los alimentos, la productividad de los cultivos y la conservación de los recursos naturales.

Según el informe, las tecnologías agrarias podrían aumentar los rendimientos globales de los cultivos en un 67% y reducir los precios de los alimentos a la mitad para el año 2050.

Concluye que los agricultores deben integrar en sus sistemas de cultivo todas las tecnologías disponibles para poder producir más y a precios más bajos, algo clave cuando se espera que el planeta alcance los 9000 millones de personas en 2050.

Entre las conclusiones destacan que la siembra directa, que puede ser impulsada a través de la biotecnología vegetal, tiene el potencial de aumentar los rendimientos del maíz en un 67% en las hectáreas de regadío.

El documento destaca que las variedades de trigo tolerantes a las altas temperaturas podrían aumentar los rendimientos en un 23% en las hectáreas de regadío. Además, el uso eficiente de nitrógeno podría aumentar los rendimientos de los cultivos de arroz en un 22% en las hectáreas de secano.

Acceso al documento

Fuente:  fundación antama

Tetra Pak lanza nuevos productos destinados a la producción de alimentos preparados

Toca Comer. Tetra Pak. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Tetra Pak  lanza tres productos nuevos destinados al proceso de alimentos preparados, que incluye preparaciones de frutas, sopas y salsas, alimentos infantiles, productos derivados del tomate y postres.

Tetra Albatch™

Tetra Albatch 1 es un nuevo tanque de proceso para la producción de preparados de frutas y pre-tratamiento de alimentos antes de ser transferidos a un proceso de producción continuo.

Con un exclusivo agitador en forma de hélice con cuchillas raspadoras, Tetra Albatch 1 asegura un tratamiento suave del producto, manteniendo una alta integridad de las partículas al tiempo que garantiza su distribución uniforme.

Tanque Ultra-limpio

El nuevo tanque Ultra-limpio de Tetra Pak crea un pulmón para compensar las diferencias de capacidad entre pasteurizadores y llenadoras. El tanque mantiene altos niveles de calidad y seguridad del producto en su interior, con aire esterilizado sobre el producto para evitar la contaminación, entradas y salidas separadas para minimizar el tiempo de retención del producto y una agitación lenta mediante paletas para proteger la integridad de las partículas y asegurar una distribución uniforme.

Tetra Therm®

La unidad Tetra Therm® para fórmulas infantiles garantiza la seguridad alimentaria sin riesgos. Incluye un último tratamiento térmico UHT inmediatamente antes de que el producto entre en el secado por pulverización, lo que reduce aún más el nivel de microorganismos.

La unidad cuenta con doble sistema de calentamiento, con lo que se alarga el tiempo de operación ya que permite trabajar en un sistema, mientras que el otro se está limpiando.

La unidad permite a las líneas de fórmula infantil manejar toda la gama de productos de los clientes y se puede instalar en paralelo a las unidades de tratamiento térmico ya existentes para una mayor flexibilidad.

Fuente: ClubDarwin.NET

 

12 formas de dispensar felicidad: el vending más espectacular de Coca-Cola

Las máquinas de vending actuales cuentan con tecnología punta y la creatividad más extrema para hacer del servicio de bebidas algo entretenido, atractivo y refrescante para los consumidores en cada transacción. Pero Coca-Cola ha apostadop or converetirlas en un elemento vital de su estrategia de comunicación. Veamos 12 ejemplos de máquinas de vending que Coca-Cola ha seleccionado en su Magazine Online.

1. Golpe de felicidad

En 2010, una máquina de Coca-Cola dispensaba «dosis» de felicidad – de todo tipo, desde flores frescas a pizza -a estudiantes incautos en un campus de la universidad en Nueva York. Inspiró un tremendo fenómeno viral y multitud de imitaciones.

2. Bust a Move!

Esta máquina convenció a la gente en Corea del Sur para que imitara los bailes de la popular banda 2 PM. Mediante la tecnología Microsoft Kinect, la máquina registra los pasos de los bailarines: cuantos más movimientos se ejecutaran correctamente, más Coca-Cola dispensaba la máquina.

3. Zero. Coca-Cola Zero

Coca-Cola Zero desafió a los pasajeros de tren en Amberes, Bélgica, a «liberar su 007 interior» para ganar entradas exclusivas de la película de James Bond Skyfall. Para ello, era necesario completar una serie de desafíos Bond en menos de 70 segundos.

4. Acercando el mundo

Las máquinas expendedoras instaladas en centros comerciales en Lahore, Pakistán y Nueva Delhi, India -dos ciudades separadas por sólo 325 millas, pero a un mundo de distancia, después de décadas de tensión política- invita a los compradores a dejar de lado sus diferencias y compartir un momento alrededor de una Coca-Cola.

5. Abrazos=Felicidad

Las máquinas expendedoras también necesitan amor. Esta, en la Universidad Nacional de Singapur, estaba programada para dispensar una Coca-Cola cada vez que alguien la abrazaba. En la misma línea, una máquina en Puerto Rico cancelaba sonrisas por helados de Coca-Cola.

6. Con los calores del verano

Durante los últimos dos veranos, las máquinas expendedoras de Limon & Nada instaladas en parques de atracciones en España ajustaron el precio de la limonada para calmar la sed en función de la temperatura exterior: cuanto más alto el mercurio, más bajo el precio.

7. Cantos navideños

Difundir el espíritu de las fiestas, nota a nota; esta máquina premió con una Coca-Cola a los estudiantes del Instituto Real de Tecnología de Estocolmo, Suecia, cuando cantaron su villancico favorito.

8. Amigo, ¿te aúpo?

Para celebrar el Día Internacional de la Amistad, Coca-Cola Argentina instaló una máquina expendedora de 12 pies de altura, a la que sólo se podía llegar con un impulso de un amigo. Aquellos que completaron la tarea recibieron no una, sino dos, Coca-Colas.

9. Las rosas son rojas, color Coca-Cola

En el Día de San Valentín 2012, esta máquina instalada en un centro comercial en Estambul, Turquía, dispensó Coca-Cola a los clientes que demostraron su amor por los demás a través de un abrazo o un beso.

10. A por el Oro

Para celebrar los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres, esta máquina expendedora gigante ofreció Coca-Cola a todo el Reino de Gran Bretaña.

11.  Reciclando felicidad

Durante la semana previa a la Hora del Planeta 2012, Coca-Cola Singapur dio con una forma innovadora de aumentar las tasas de reciclaje en el país. Los consumidores que reciclaban sus botellas de bebidas fueron recompensados con regalos como flores frescas y camisetas de Coca-Cola, o bolsas y gorras hechas de, exacto, botellas de plástico recicladas.

12. Enviando Coca-Cola a cualquier lugar del mundo

Google se asoció con Coca-Cola para un experimento de publicidad único: recrear el clásico anuncio de la marca «Hilltop», de la década de los 1970, usando la tecnología de hoy en día. Los consumidores podrían, literalmente, «comprar una Coca-Cola al mundo» enviando a un extraño en un país lejano una Coca-Cola utilizando una aplicación móvil conectada a las máquinas expendedoras asociadas.

Ver todos los vídeos en: ClubDarwin.NET

Olla “a depresión”

Toca Comer. Olla “a depresión”. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

¿Qué pasaría si hiciéramos el vacío dentro de una olla y redujéramos la presión a un 20% de la presión atmosférica? Que los alimentos se podrían cocinar a menos de 65ºC, obteniendo sabores suaves y delicados a la vez que se conservan intactas las vitaminas de las verduras y pescados. Es lo que hace Gastrovac, una olla inventada en la Universidad Politécnica de Valencia (junto con los cocineros Javier Andrés  delRestaurante la Sucursal, Valencia y Sergio Torres del Restaurante el Rodat, Jávea), muy popular en el mundo de la alta cocina. Lo más interesante es su aplicación del efecto esponja, basado en que la mayoría de los alimentos tienen poros llenos de aire que se vacían dentro de la olla y se pueden rellenar con líquidos para cambiar o completar el sabor de los alimentos. Así se consiguen manzanas con gusto de menta, higos de sangría y caquis con sabor a horchata.

Características técnicas:

Tapa de metacrilato.
Medidas: 40 × 26 × 46 cm.
(ancho × alto × fondo).
Capacidad de la olla: 10,5 litros.
Potencia de la fuente de calor: 2.000 W.
Peso aprox.: 11 Kg.
Tensión: 220 V / 50 Hz.

Precio: 3622 + IVA

60 aniversario de los códigos de barras

Toca Comer.   60 aniversario de los códigos de barras. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

No sólo en los pasillos de los supermercados y las tiendas de ropa; también en los hospitales, donde permiten identificar pacientes y localizar equipos de forma rápida y eficiente, o en la logística detrás de los servicios de courier o la distribución de mercancías.

Pero hubo una época en la que los cajeros de las tiendas llevaban una cuenta manual de lo que compraban los clientes, y los dueños de los almacenes se veían obligados a cerrar una vez al mes para hacer recuento de existencias.

Hasta que el siete  de octubre de 1952, dos estadounidenses patentaron el hoy ubicuo código de barras, y entraron en la historia. Sin embargo, no sería sino hasta dos décadas más tarde que su invento se volvería apto para la comercialización global. Antes, simplemente no existía la tecnología láser necesaria para leerlos de manera práctica y económica.

El primer sector que se percató del potencial de los códigos de barras fue el de los ferrocarriles, que empezó a identificar trenes y vagones con números únicos. Pero sólo en 1974 llegaron a las cajas de los supermercados.

Las distintivas franjas blancas y negras, en su primitiva versión linear, se utilizaron por primera vez en un supermercado de Ohio (EE.UU.) para escanear un paquete de goma de mascar de la marca Wrigleys.

Luego vendrían las versiones circulares y hexagonales, y más tarde aparecerían códigos legibles de dos dimensiones. La última innovación en este campo sería el código QR (del inglés Quick Response o «respuesta rápida»), un conjunto de puntos que contiene muchísima más información que la combinación de rayas original.

Fuente:BBC Ciencia

Máquinas expendedoras para el reciclado de baterías y bombillas

Toca Comer. Reciclado con máquina de vending. Marisol Collazos SotoUna compañía llamada reVend Recycling Ltd. ha comenzado a instalar máquinas expendedoras de reciclaje de bombillas y pilas en el Reino Unido que no  ordena lo reciclado, sino que ofrecen una recompensa inmediata.

La máquina se instaló l primer piloto en un IKEA en Londres con gran éxito. En ese lugar, a los recicladores se les ofreció crédito de la tienda de IKEA sobre la base de la cantidad que se reciclaje o la opción de donar a una de las cuatro organizaciones de beneficencia – el Fondo Mundial para la Naturaleza, Woodland Trust, UNICEF y Save the Children.

Las máquinas aceptan las bombillas incandescentes, las CFL y LED, así como las baterías internas. Las máquinas son capaces de rastrear las bombillas y pilas de tipo, el fabricante y el volumen para que cada uno puede terminar en las instalaciones de reciclaje adecuado.

La compañía ha firmado un acuerdo con IKEA para instalar sus máquinas en todo el Reino Unido, Alemania y Dinamarca. Tienen previsto ampliar su alcance a más partes de Europa, así como en los EE.UU. muy pronto.

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