Siguen sin aparecer evidencias contra el consumo de lácteos enteros

Toca Comer. Siguen sin aparecer evidencias contra el consumo de lácteos enteros . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Una de las principales directrices que se da a las personas con riesgo cardiovascular es la de reducir las grasas saturadas. La leche y los lácteos no se libran de esta recomendación y la mayor parte de los pacientes en esta situación suelen estar condenados a tomar de por vida la leche desnatada.
Según un nuevo estudio de intervención publicado en Nutrition Journal,  «The effects of changing dairy intake on trans and saturated fatty acid levels- results from a randomized controlled study«, en el que los expertos han analizado la concentración de ácidos grasos en sangre de un grupo de 180 personas. Se dividió a los participantes en tres subgrupos y a uno de ellos se le pidió que consumiese durante un mes  más de tres raciones diarias de leche entera, a otro se le restringió totalmente la leche y el tercero se utilizó de control. Al hacer los análisis de sangre, los resultados no mostraron diferencias significativas entre los tres grupos.

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Cuestionados los beneficios cardiovasculares de omega 3 y 6 y los perjuicios de las grasas saturadas

Toca Comer. Omega 3 y corazón. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Un nuevo estudio, basado en el análisis de los datos de 72 estudios en los que han participado 600 000 personas de 18 países, ha puesto en cuestión los beneficios cardiovasculares de los ácidos omega 3 y omega 6 y los perjuicios del consumo de grasas saturadas en la prevención de las enfermedades de corazón.

«No hay suficiente evidencia para decir que una dieta rica en grasas poliinsaturadas y baja en grasas saturadas reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular», concluye el profesor Jeremy Pearson, director médico asociado de la Fundación Británica del Corazón, que ayudó a financiar el estudio.

Un equipo internacional de investigadores dirigido por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) ha demostrado que la evidencia actual no apoya las directrices que restringen el consumo de grasas saturadas con el fin de prevenir las enfermedades del corazón además de ver apoyo insuficiente a las directrices que abogan por el alto consumo de grasas poliinsaturadas (como los ácidos grasos omega 3 y omega 6) para reducir el riesgo de enfermedad coronaria.

De hecho, ha encontrado una débil asociación positiva entre los ácidos palmítico y esteárico circulantes, que se encuentran principalmente en las grasas de aceite de palma y de los animales, respectivamente, y las enfermedades cardiovasculares, pero también ha detectado que el ácido margárico circulante (una grasa láctea) reduce significativamente el riesgo de patologías cardiovasculares.

Este estudio, que se publica en la revista ‘Annals of Internal Medicine‘, plantea así interrogantes acerca de las actuales directrices que generalmente restringen el consumo de grasas saturadas y fomentan el consumo de grasas poliinsaturadas para prevenir enfermedades del corazón.

Además, cuando los autores investigaron los efectos de administrar suplementos de ácidos grasos omega-3 y omega-6 en la reducción de la enfermedad coronaria en ensayos aleatorios controlados, no encontraron ningún efecto significativo, lo que indica una falta de beneficios de estos nutrientes.

Fuente: Annals of Internal Medicine

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