Caída de ventas de probióticos ante la falta de evidencias de sus beneficios

Toca Comer. Caída de ventas de probióticos ante la falta de evidencias de sus beneficios. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Después de años e incluso décadas de crecimiento desenfrenado en la Unión Europea, el sector de los probióticos ha entrado en declive. La economía plana y la prohibición de declaración de propiedades saludables vistos como los posibles culpables.

Las declaraciones de propiedades saludables para el intestino, pre y probióticos, inmunidad y otras – junto con el uso mismo de los términos pre y probiótico – están prohibidos en la UE desde el 14 de diciembre de 2012, aunque una exploración de la web indica que muchos productos aún no se acogen.

El rápido cambio en los datos de Euromonitor se enfrenta a sus propias predicciones de hace apenas un año, en el que dijo que el cuarto mayor mercado de probióticos – el Reino Unido (por detrás de China, EE.UU. y Brasil) – tendría cerca de un 25% de crecimiento entre 2011 y 2016

La caída del Imperio Lactobacilo

Toca Comer. Fraude alimentso funcionales. Marisol Collazos SotoTras años aguantando la opresión microbiológica de los probióticos basada principalmente en el Imperio Lactobacilo, la reina de todas las ciencias, la Química, ha servido para aupar a los prebióticos…y todo gracias a mi querida Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)…esos sí que saben.

Los probióticos son alimentos con microorganismos vivos adicionados que permanecen activos en el intestino y ejercen importantes efectos fisiológicos. Ingeridos en cantidades suficientes, se supone que tienen efectos muy beneficiosos, como contribuir al equilibrio de la flora bacteriana intestinal del huésped y potenciar el sistema inmunitario. Además, pueden atravesar el tubo digestivo y recuperarse vivos en las heces, pero también se adhieren a la mucosa intestinal.

Por todo ello, alimentos probióticos como yogures, leches fermentadas, zumos con leche, etc. se han recomendado para prevenir y ayudar a tratar enfermedades como la diarrea, el estreñimiento y exceso de gases, la enfermedad de Crohn, colitis ulcerosas… Además, diferentes trabajos muestran como los probióticos han sido recomendados para mejorar la digestión y estimular las defensas…hasta el irritado de mi colon creía que se calmaría con estos alimentos con bichitos.

Dentro de estos bichitos, perdón microorganismos, que reinan en el mundo probiótico, los Lactobacilos tienen un papel protagonista. Estos Lactobacilos, Lactobacilus o bacterias del ácido láctico (seguro que ya he metido la pata a la hora de nombrarlos) es un género de bacterias Gram positivas anaerobias facultativas, denominadas así debido a que la mayoría de sus miembros convierte lactosa y otros monosacáridos en ácido láctico.

Los Lactobacilos no solamente habitan en el cuerpo humano, sino que gracias al ambiente ácido provocado por la producción de ácido láctico inhiben el crecimiento de bacterias dañinas. Esto ha provocado que, además de que diferentes especies de Lactobacilos hayan sido empleadas industrialmente para la producción de yogur y otros alimentos fermentados, algunas bebidas de yogur contengan Lactobacilos como suplemento dietético.

Dentro de la pandilla de mequetrefes que forman parte del género Lactobacilos, y que tanto bien parece que hacen a la humanidad, destacan los conocidos L. acidophilus, L. bulgaricus, L. casei, L. delbrueckii, L. fermentum, L. gasseri, L. johnsonii, L. lactis, L. paracasei, L. plantarum, L. reuteri, L. rhamnosus y L. salivarius¡¡una banda!!

Pues bien, los supuestos efectos beneficiosos de la introducción de esta banda de pequeños seres vivos en innumerables productos probióticos han dado lugar a que la gran empresa alimentaria, farmacéutica e incluso cosmética, realice campañas de marketing totalmente fuera de lugar con sensacionalistas slogans publicitarios… parecía que el hecho de introducir un “bichito” de estos lo curaba todo.

Pero la comunidad científica ya sospechaba que no era oro todo lo que relucía…y comenzaron las dudas. Se descubrió que ciertos microorganismos no sobrevivían dentro del alimento probiótico en cuestión durante el periodo de consumo recomendado del mismo, otros bichitos no eran capaces de llegar a la molécula diana donde debían cumplir su objetivo ya que morían por el camino, otros llegaban pero no eran capaces de realizar la misión recomendadagentuzilla

Sin embargo, la presión de las grandes multinacionales impidió un reglamento estricto que impidiera los sensacionalistas slogans publicitarios que durante años se han ido anunciando en el etiquetado de estos productos.

Afortunadamente, y tras duras batallas entre autoridades y multinacionales alimentarias, la cordura se  impuso y se publicó el Reglamento 1924/2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos, el cual se ha ido actualizando periódicamente.

En ese Reglamento las condiciones para publicitar supuestas propiedades beneficiosas de un producto se endurecieron muchísimo, algunos dicen que demasiado, y los informes que las empresas alimentarias deben enviar a la EFSA para poder sacar al mercado un producto son tan exigentes que la mayoría de ellos no pasan la criba.

Pues bien, la EFSA acaba de hacer público, a través de su Panel de Expertos en Nutrición, Alergias y Dietéticos, un informe demoledor donde dictamina qué funciones han sido demostradas para ciertos microorganismos y compuestos químicos y cuáles no…y aquí le han dado “pa el pelo” a los microbiólogos y sus probióticos…y a los químicos y nuestros prebióticos nos han regalado los oídos gracias, entre otros compuestos, a nuestra princesa la fibra.

La EFSA ha concluido un estudio que empezó en el 2008 de las alegaciones saludables de cerca de 3000 sustancias que la industria alimentaria ha usado o quiere usar para anunciar sus productos. Y el resultado es demoledor: prácticamente el 80% no estaba probado científicamente o eran tan generales que no se podían comprobar.

Leyendo detenidamente ese informe, y con una sonrisa de oreja a oreja, se puede observar como los Lactobacilos no han salido muy bien parados.

Una empresa de cuyo nombre no me quiero acordar (por ahora) pidió poder publicitar que la combinación en su producto estrella del L. reuteri combinado con el L. rhamnosus aumentaba…¡¡¡ la salud vaginal ¡!!. La petición fue rechazada por falta de pruebas.

Parecía que estos pendejos de los Lactobacilos también servían, ni más ni menos, para proteger a la piel frente a los rayos ultravioleta ¿pero de qué vais? La EFSA ha dictaminado que no solamente no hay pruebas de que el amigo L. johnsonii no sirva para eso…sino tampoco para aumentar las defensas contra los microorganismos del sistema digestivo.

Otra empresa archiconocida intentó publicitar, con un par, que otro de la banda Lactobacilense (¿?), el L. rhamnosus, servía para mejorar “toda la salud digestiva”…La EFSA ha rechazado el expediente al considerar ese término demasiado “vago”…qué diplomáticos…claro que cuando otra empresa pidió que les dejaran anunciar que ese mismo bichejo, el L. rhamnosus, aumenta la mineralización de los dientes, la EFSA los echó a cajas destempladas.

 

Uno de los más queridos por la industria, el L. plantarum, también ha sido rechazado en mi querido informe. Eso de que ayuda a la digestión eliminando las flatulencias y la hinchazónva ser que no.

Los seguidores del Imperio Lactobacilo confiaban en sus dos grandes estrellas…los famosos L. casei y L. fermentum…Pues la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, que en mi opinión se está jugando su integridad, ha sentenciado que estos dos microorganismos no han conseguido demostrar que disminuyan los microorganismos patógenos del sistema digestivo ni que reduzca la incomodidad de una digestión pesada.

Todos estos resultados han provocado una reacción inmediata de la industria alimentaria que se ha visto puesta en jaque. Para muestra un botón. Mi querida Danone, en un eterno enfrentamiento con la EFSA, ha visto como de nuevo le han dado calabazas.

El expediente rechazado de Danone buscaba vincular el Actimel, que contiene Lactobacillus casei con una reducción de las toxinas de Clostridium difficile en el intestino y por lo tanto una reducción de “la incidencia de diarrea aguda”. Danone presentó 18 estudios publicados y en vías de publicación para justificar dicho efecto del L. casei…pues la EFSA le ha contestado a la multinacional que… “si quieres arroz Catalina”…prohibiendo tal publicidad.

La EFSA rechazó el estudio señalando que los datos sobre las toxinas de C. difficile no eran concluyentes, que existían problemas metodológicos en los estudios, que los escenarios de la imputación de datos no eran lo suficientemente amplios, que los motivos del rechazo de los estudios de apoyo como la falta de controles eran pertinentes y que los estudios de biodisponibilidad no mostraban una reducción de las infecciones gastrointestinal o de los agentes patógenos gastrointestinales.

Lo reconozco…hemos jugado sucio. La misión de destrozar el Imperio Bactobacilo no era nada fácil por lo que tuve buscarme un aliado en un microorganismo que años atrás no le dejaron formar parte de dicho Imperio…el Streptococcus thermophilus.

Éste bichejo mediante artes muy dudosas logró sobornar a un Lactobacilo, el traidor L. delbrueckii, y ellos solos comenzaron la matanza. Como premio a su conspiración para derrocar a los Lactobacilos, la EFSA sí que admite que los yogures que contienen L. delbrueckii y otra bacteria, el Streptococcus thermophilus ayudan a las personas con intolerancia a la lactosa a digerir el producto.

Artículo completo en: SCIENTIA

 

 

 

Publicidad nutricional en los alimentos: confusión e imprecisión

Toca Comer.  Publicidad engañosa productos soja. Marisol Collazos Soto

Algunos alimentos y complementos alimenticios bordean la legalidad al hacer publicidad de las propiedades, cualidades y beneficios vinculados a su consumo.

La conveniencia y la legalidad, de determinadas prácticas publicitarias de muchos fabricantes y distribuidores de alimentos al realizar declaraciones de salud o alegaciones nutricionales queda en ocasiones en entredicho. Ciertos productos alegan propiedades nutricionales que son inherentes al alimento concreto y su sola mención provoca confusión y desinformación en el consumidor. En otros casos, es corriente comprobar cómo se atribuyen a alimentos y complementos alimenticios concretos declaraciones de salud difíciles de sustentar a la luz de la actual legislación y con falta de evidencias científicas. En la comercialización y marketing de determinados productos, en especial los destinados al consumo infantil, se utilizan recursos (premios, regalos, personajes conocidos y próximos a los menores) que, en muchos casos, debeí­an omitirse, según regula la legislación correspondiente.

Alegaciones descontextualizadas

Las declaraciones nutricionales de algunos alimentos pueden inducir a error al consumidor. Es el caso de un paquete de patatas frescas (para uso en la cocina) con la declaración «sin gluten» o una imagen que lo sugiere (espiga barrada). En ambos casos, se puede hacer pensar al consumidor que este tubérculo contiene de forma natural gluten, cuando en realidad no es así­.

El Reglamento 1924/2006, relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos, es claro: el artí­culo tercero, sobre los principios generales de todas las declaraciones nutricionales, afirma que no deberían ser falsas, ambiguas o engañosas y que, además, no deberían dar lugar a dudas sobre la seguridad y/o la adecuación nutricional de otros alimentos.

Ejemplos encontrados frecuentemente:

Patatas, la información visible en la malla donde se venden declara que son «bajas en calorías», cuando contienen unas 70 Kcal por 100 gramos y la legislación indica que para poder ser considerado un producto «bajo en calorías» ha de contener menos de 40 Kcal por 100 gramos.

«Rico en omega-3» que incluye la etiqueta de algunas sardinas en lata. Los ácidos grasos omega-3 están presentes de forma natural en todos los pescados azules, entre los que se incluyen las sardinas, anchoas, chicharro, verdel, bonito, atún, etc.

Declaraciones nutricionales «sin colesterol» o «sin lactosa», en el etiquetado de algunas marcas de bebidas de soja, destacan la ausencia de componentes (colesterol y lactosa) que de manera natural no se encuentran en tales bebidas. El colesterol es una molécula de origen animal y, por tanto, no debería figurar este mensaje en ningún producto de origen vegetal. La lactosa es un disacárido propio de la leche de vaca.

Propiedades saludables

Con el fin de estudiar y evaluar las distintas alegaciones de salud relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y salud de los niños, el mencionado reglamento europeo -que entró en vigor el uno de julio de 2007- estableció una serie de medidas transitorias.

Éstas retrasarían su aplicación hasta el momento en el que se respondieran todas las consultas realizadas a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), organismo debe validar las alegaciones. Este paréntesis en la aplicación se debe a que solo se permitirían el uso de las alegaciones de salud que estén ciení­ficamente probadas.

Hasta la fecha, son muchas las consultas donde la Autoridad se ha pronunciado de forma negativa, lo que significa que en esos casos no se ha encontrado una relación causa-efecto entre el consumo del alimento o complemento alimenticio motivo de la consulta y el efecto saludable propuesto.

Ampliar información en: EROSKI CONSUMER

Casos reales sobre Danone y sus productos:

–  Danone sancionada en Estados Unidos por publicidad engañosa

–  Actimel de Danone no reduce el riesgo de diarreas en los ancianos

–  La ciencia de Actimel (Danone)

Danone sancionada en Estados Unidos por publicidad engañosa

Dannon, la filial estadounidense de la multinacional francesa de productos lácteos Danone, tendrá que modificar la publicidad de sus yogures Activia y Active (comercializado como Actimel en España.

Tras una denuncia por publicidad engañosa presentada por la Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos, Danone tendrá que pagar un total de 21 millones de dólares al estado.

La Comisión Federal de Comercio acusa a Dannon de exagerar las cualidades probióticas de Activia y DanActive, al asegurar que estos productos ayudan a prevenir resfriados y a aliviar problemas intestinales, informa The Wall Street Journal.

Actimel de Danone no reduce el riesgo de diarreas en los ancianos

El producto Actimel, de grupo francés Danone, no reduce el riesgo de diarreas en los ancianos hospitalizados, en contra de lo que sostiene la empresa gala, según la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

La decisión de la EFSA fue comunicada hoy por Danone que, sin embargo, aseguró que aportará elementos suplementarios para apoyar su tesis de que el Actimel reduce el riesgo de diarreas en los ancianos bajo tratamiento antibiótico en los hospitales.

Según el grupo alimentario, la Agencia Europea «estimó que los elementos positivos» argumentados «no son suficientes para establecer una relación de causalidad contrastada entre el consumo de Actimel y la reducción del riesgo de diarreas» en esa población específica.

Danone ya retiró hace unos meses su demanda de que la EFSA validara los efectos positivos para la salud de los consumidores de sus productos Actimel y Activia, al considerar difícil obtener el apoyo de la Agencia.

En esta ocasión se centró exclusivamente en el beneficio para los ancianos hospitalizados, pero tampoco ha tenido una respuesta positiva.

Fuente: adn.es

Este yogur no protege su salud, pese a lo que publicitan

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), por tercera vez consecutiva, ha vuelto a decir que las propiedades saludables que se atribuyen muchos de los llamados alimentos funcionales (como yogures o zumos con supuestos beneficios para la salud) no están científicamente demostradas. O, al menos, no lo suficiente como para utilizarlas como reclamo publicitario.

La EFSA distribuyó el martes un nuevo dictamen sobre 808 peticiones de la industria alimentaria, que pedía validar las propiedades de sus productos, incluyendo varios probióticos, aunque el organismo no ha desvelado las marcas concretas que habían solicitado su aval.

En 75 opiniones, hubo desfavorables para «muchos» de los productos «debido a la calidad pobre de la información suministrada a la EFSA» .  El organismo alimentario destaca que la falta de información incluía «incapacidad para identificar la sustancia específica en la que se basa el reclamo, falta de evidencia de que el efecto reclamado es beneficioso para la salud, falta de precisión sobre lo que se quiere publicitar o falta de estudios con humanos que midan claramente el supuesto beneficio saludable».

Este organismo europeo comenzó en 2007 a ofrecer este servicio a las empresas alimentarias, ante las presiones de los grupos de consumidores, que veían cómo proliferaba la publicidad de los alimentos funcionales. Está previsto que en junio de 2011 acaben de revisar las 4637 peticiones llegadas desde todos los Estados europeos. «Seguramente, hay productos españoles, pero en esta ocasión no hemos difundido de qué productos se trata», señaló a este diario una portavoz de la EFSA.

Sin embargo, no todas las empresas se someten al veredicto de la EFSA. Algunas decidieron retirar sus reclamos, como Danone que, en abril de 2010, rechazó que la Agencia Europea se pronunciara sobre los beneficios inmunológicos de sus conocidos productos Actimel y Activia. En concreto, Danone aportaba datos científicos para que se reconociera que Activia mejoraba el transito intestinal lento y el malestar digestivo. También envió un dossier con estudios a la EFSA que pretendía demostrar que su probiótico líquido Actimel ayudaba a fortalecer las defensas naturales del cuerpo.

Fuente: Público.es

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