Los azúcares dañan el cerebro

Toca Comer. Los azúcares dañan el cerebro. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

No hace falta decir que el tema del azúcar se está convirtiendo en un verdadero problema para la alimentación en general. No solamente porque se consuma mucho azúcar en todo, sino porque muchos alimentos llevan más azúcar del que inicialmente podríamos pensar.

El azúcar crea adicción
Sgún un estudio de la Universidad de Princeton, publicado en Neuroscience and Biobehavioral Reviews, el azúcar tendría una capacidad elevadísima para estimular nuestros receptores de opioides cerebrales si se toma como un aporte masivo (si, los mismos receptores que usan las drogas, por ejemplo). Esto implicaría una gran liberación de dopamina, el neurotransmisor encargado de suministrarnos los sentimientos de placer, el mismo que activaría las vías cerebrales que se estimulan con la toma de las drogas adictivas.

Todo esto, en conjunto, implica que el azúcar es una sustancia potencialmente adictiva, por lo que puede llevarnos a sufrir trastornos alimentarios u obesidad por su consumo excesivo.

El azúcar encoge el cerebro y deteriora la memoria
Hemos hablado muchas veces de métodos o hábitos para mejorar la memoria, pero cabe mencionar dentro de ellos que es necesario controlar o disminuir sustancialmente la ingesta de azúcar, ya que se ha demostrado que un exceso de azúcar en sangre provoca un encogimiento (literal) del cerebro.

Así lo afirma un estudio a cargo de la Universidad Nacional de Australia, en el cual se demostró una relación entre la contracción de la amígdala cerebral y el hipocampo delante de niveles normales – elevados de azúcar en sangre. Es decir, una disminución del tamaño cerebral específico en dos áreas responsables de algunas habilidades cognitivas importantes, entre ellas la memoria.

El azúcar puede llegar a provocar demencia
Si no teníamos suficiente con el deterioro de la memoria anteriormente mencionado, un estudio más reciente llevado a cabo por los científicos del Group Health Research Institute, de la Universidad de Washington, llegó a la conclusión de que los niveles elevados de azúcar en sangre (sin llegar a sufrir diabetes) aumentan el riesgo de llegar a sufrir demencia.

Para llegar a tal conclusión se monitorearon los niveles de azúcar (glucosa) en sangre de más de 2000 pacientes mayores de 65 años, con y sin diabetes, durante un periodo de 5 años. Según sus resultados, tan solo con mantener un nivel de 115 mg/dl, que sería alto pero sin llegar a la diabetes, el riesgo de sufrir demencia sería un 18% mayor en comparación a los que tenían unos niveles de azúcar de 100 mg/dl o menos.

Fuente: Medciencia

Los fallos del estudio sobre las galletas Oreo y la adicción

Toca Comer. Los fallos del estudio sobre las galletas Oreo y la adicción. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

 

Un estudio dado a conocer la semana pasada indicaba que las galletas Oreo eran tan adictivas como la cocaína. ¿Se trata de una investigación cierta o de una exageración científica reprochable?

Una noticia sobre la peligrosidad de las galletas Oreo nos sorprendía hace cuatro días: un estudio realizado por la Universidad de Connecticut revelaba que eran más adictivas que drogas como la cocaína.

El eco en los medios de comunicación no se hizo esperar. Algunos diarios tan importantes como El País o revistas de divulgación como Muy Interesante, dejaban que la nota de prensa oficial de la universidad norteamericana les colara un gol por la escuadra.

Y es que precisamente, el fallo garrafal de la nota emitida por la oficina de prensa de Connecticut favorecía la difusión de un titular totalmente alarmante, y no exento de errores. Una situación parecida a la que ocurrió con los famosos minicerebros in vitro, donde el titular se convierte en titulárido y la información en mera exageración.

Los fallos del estudio sobre las galletas Oreo

Por un lado, los resultados presentados aún son preliminares y no han sido revisados científicamente. Aunque el trabajo de investigación sobre las galletas Oreo será dado a conocer en un congreso internacional sobre neurociencia en noviembre, lo cierto es que ante este tipo de notas de prensa deberíamos mantener cierto escepticismo.Los resultados difundidos no han sido evaluados nunca científicamente

Pero aún hay más. Como bien explica Dana Smith en su post hoy en The Guardian sobre la investigación de las galletas Oreo, los medios han recogido un titular totalmente falso.

Y es que esta neurocientífica de la Universidad de Cambridge rebate la información publicada aludiendo a la hipótesis central de Joseph Schroeder: la adicción a las galletas Oreo no se comparó con el hábito de consumir cocaína en ratas.

Su investigación se basó en analizar el comportamiento de los roedores bajo un test de preferencia condicionada, un examen muy habitual realizado en los estudios de neurociencia. Y es que estas pruebas, según la neurocientífica, son muy interesantes para la neurobiología:

«Este análisis sirvió para demostrar la asociación entre un estímulo y el ambiente donde lo podrías experimentar, con la idea de que cuanto más placentero sea, mayor número de veces querrás repetirlo, y por lo tanto, más tiempo estarás en el lugar donde recibiste ese primer estímulo.»

Sin embargo, la comparación en el primer grupo de ratas, explica Smith, fue entre tortas de arroz y galletas Oreo. En el segundo estudio, sin embargo, no se analizó la preferencia de los roedores entre las galletas Oreo frente a la cocaína.

Nunca se comparó la adicción a la cocaína con la preferencia por las galletas OreoPor extraño que parezca, los científicossolo compararon si a las ratas les apetecía más un «chute» de suero salino o una inyección de cocaína o morfina. Naturalmente, los roedores se situaron en la zona donde estaban siendo estimulados con la droga.

Y aquí es donde viene la confusión. Como el número de veces en que las ratas prefirieron las galletas Oreo frente a las tortas de arroz fue el mismo que el obtenido en la comparación de cocaína o morfina con suero salino, los científicos extrapolaron un dato completamente erróneo: la adicción a las galletas Oreo era igual que a la cocaína.

Y aunque sus análisis sobre los test de comportamiento y los resultados de la actividad química en los cerebros de las ratas, sí que sugerían que existía una relación similar entre la adicción a drogas y a la comida con alto contenido en grasas o azúcares, no es lógico que se «venda» un trabajo científico con esas conclusiones.

Por poca estadística que sepamos, el hecho de que los investigadores no compararan la adicción a las galletas Oreo con el consumo de drogas determina que estamos, en cierta manera, ante un fraude científico. Esto ocurre por publicitar estudios que no han sido evaluados científicamente, como comentábamos antes.El ejemplo de Connecticut es un claro caso de fraude científico

La difusión de esta noticia debería, sin lugar a dudas, hacernos reflexionar sobre la conveniencia de dar a conocer este tipo de trabajos. Y además, tendríamos que pensar más de una vez y de dos si los tituláridos que encontramos en la prensa son realmente ciertos o no.

Por último, y como nota irónica, la próxima vez que comamos galletas Oreo, no deberíamos preocuparnos demasiado por sufrir una posible adicción a ellas. Al menos que solo podamos elegir entre este producto y tortas de arroz, y seamos unas pequeñas ratas de laboratorio.

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