Genética forense para identificar a los “padres” de los vinos

El mundo del vino siempre ha estado rodeado de misterio y tradición, pero detrás de cada botella hay una historia que va mucho más allá del sabor y la geografía: la genética. Gracias a avances en genética forense, científicos han logrado desentrañar el origen y la genealogía de las variedades de uva que producen los vinos más emblemáticos del planeta, como el Cabernet Sauvignon, el Chardonnay o el Tempranillo. Estas investigaciones no solo aportan conocimiento histórico, sino que también abren nuevas posibilidades para mejorar la viticultura y proteger la autenticidad de estos productos.

El ADN de la vid: claves para la identidad del vino

El proceso se basa en examinar el genoma de las vides mediante técnicas propias de la genética forense, como la identificación de secuencias repetidas cortas variables (microsatélites) que actúan como huellas genéticas únicas. Al comparar estas secuencias en distintas cepas, los científicos pueden establecer relaciones de parentesco, es decir, determinar qué variedades son las “madres” o “padres” de otras.

Por ejemplo, se ha descubierto que el Cabernet Sauvignon, una de las uvas tintas más prestigiosas del mundo, es fruto del cruce natural entre dos variedades muy valoradas también: el Cabernet Franc y el Sauvignon Blanc. Un dato revelador que confirma una mezcla genética entre uvas tintas y blancas, y desmonta la creencia de que cada vino proviene de una única línea genética.

Aplicaciones prácticas en viticultura y enología

Conocer el árbol genealógico de las variedades ayuda a mejorar el cultivo de la vid, al seleccionar genéticamente aquellas cepas con características deseables como resistencia a enfermedades, adaptación climática o perfiles de sabor específicos. Además, permite optimizar los procesos de crianza para potenciar las cualidades organolépticas del vino final.

Asimismo, la genética forense se ha convertido en una herramienta valiosa para la autenticación y control de calidad del vino. En un mercado mundial crecientemente globalizado y competitivo, existen falsificaciones y etiquetados fraudulentos que perjudican a productores legítimos y confunden a consumidores. La identificación genética aporta pruebas científicas inequívocas para garantizar la procedencia y la pureza varietal de las botellas.

El vínculo entre ciencia y tradición

Aunque el vino es un producto milenario con un fuerte arraigo cultural, estos avances científicos demuestran que la tradición y la innovación pueden ir de la mano. La genética aporta nuevas perspectivas sobre la historia agrícola que, hasta hace poco, se basaba solo en registros literarios o anecdóticos. Así se revalorizan antiguas variedades y se recuperan cépages olvidados que pueden tener gran potencial para el futuro.

En conclusión, la genética forense convierte cada sorbo de vino en una experiencia enriquecida, donde el placer sensorial se acompaña del conocimiento profundo sobre el origen y la identidad de lo que bebemos. Un auténtico matrimonio entre la ciencia y el arte que fortalece tanto la cultura vitivinícola como la seguridad y calidad para consumidores y productores por igual.

Descifrando el ADN de la vid

La genética forense aplicada al mundo del vino consiste en analizar y comparar secuencias específicas del genoma de la vid, conocidas como microsatélites o secuencias cortas repetidas variables. Estas funcionan como huellas digitales moleculares que permiten establecer relaciones con precisión casi unívoca entre distintas variedades. Al comparar el ADN de miles de vides, los científicos han podido identificar los “padres” de variedades modernas a partir de cruces naturales ocurridos hace siglos o milenios.

Un caso paradigmático es el del Cabernet Sauvignon, cuya ascendencia fue desconocida hasta que un estudio logró demostrar que es el resultado de un cruce natural entre el Cabernet Franc (uva tinta) y el Sauvignon Blanc (uva blanca). Este descubrimiento ha revolucionado la comprensión sobre la genética y la herencia de las uvas, mostrando que la diversidad genética del vino radica en mezclas complejas y muchas veces inesperadas.

Implicaciones para la viticultura moderna

Más allá de la curiosidad histórica, conocer la genealogía genética tiene aplicaciones prácticas de gran importancia. Ayuda a seleccionar cepas con características deseables, como resistencia a plagas o adaptabilidad a cambios climáticos, optimizando así la producción sostenible. También permite preservar variedades tradicionales que puedan estar en riesgo de desaparición, aportando diversidad genética que asegura la resiliencia del cultivo a largo plazo.

Estos datos genéticos también contribuyen a impulsar la investigación para mejorar las características organolépticas del vino, trabajando desde la vid hacia la copa con criterios científicos. Por ejemplo, se pueden elegir progenitores cuyos cruces potencien aromas específicos, estructura o perfil tánico, diseñando “padres” ideales para nuevas cepas de calidad superior.

Control de calidad y protección contra falsificaciones

En un mercado globalizado, la falsificación y el fraude en el vino son problemas recurrentes que perjudican tanto a consumidores como a productores legítimos. La genética forense aporta una herramienta inmejorable para autenticar vinos y garantizar la veracidad de sus etiquetas en cuanto a origen varietal y geográfico.

Al analizar muestras de vino o de uva, es posible confirmar si corresponden a una variedad declarada o si hay adulteraciones. Esta capacidad fortalece tanto el comercio internacional como la confianza del consumidor, asegurando que cada botella lleva consigo la historia genética genuina de su cepa.

Ciencia y tradición en perfecta convergencia

El arte del vino, que durante siglos ha sido transmitido de generación en generación, puede enriquecerse y garantizar su futuro con el rigor científico de la genética forense. Este enfoque permite descubrir historias ocultas de antiguas cepas, revitalizar patrimonios vitícolas y defender la cultura vinícola frente a los desafíos contemporáneos.

En definitiva, cada sorbo de vino contiene no solo sabores y aromas, sino también un legado genético minuciosamente trazado gracias a la ciencia. La genética forense convierte la degustación en una experiencia enriquecida de identidad y orgullo cultural, uniendo el saber del pasado con la innovación del presente para potenciar la calidad y confianza en uno de los placeres más antiguos de la humanidad.

  1. https://theconversation.com/genetica-forense-para-identificar-a-los-padres-del-cabernet-sauvignon-el-chardonnay-y-otros-vinos-263471
  2. https://mlibr.es/news/genetica-forense-para-identificar-a-los-padres-del-cabernet-sauvignon-el-chardonnay-y-otros-vinos?uid=216862
  3. https://es-us.noticias.yahoo.com/gen%C3%A9tica-forense-identificar-padres-cabernet-132256111.html
  4. https://x.com/elperiodico/status/1959347499837083814
  5. https://x.com/eldiarioes/status/1958632701721723259
  6. https://qoshe.com/the-conversation/gemma-marfany-nadal/gen-tica-forense-para-identificar-a-los-padres-del-cabernet-sauvignon-el-chardonnay-y-otros-/184628893
  7. https://www.threads.com/@soynadie/post/DNmDDlqsgVC/gen%C3%A9tica-forense-para-identificar-a-los-padres-del-cabernet-sauvignon-el-chardon
  8. https://es.linkedin.com/posts/theconversationes_gen%C3%A9tica-forense-para-identificar-a-los-activity-7364247895740506113-GiNO

El consumo de alcohol puede dañar el ADN

Toca Comer. El consumo de alcohol puede dañar el ADN. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Los fines de semana muchos jóvenes y adolescentes consumen cantidades significativas de alcohol. Un estudio realizado por un equipo encabezado por Adela Rendón, de la Unidad de Biofísica CSIC-UPV/EHU, ha puesto de manifiesto que este tipo de consumo afecta a los lípidos que forman la membrana de las células y al material genético de estas, el ADN. Es la primera vez que se documenta daño sobre el empaquetamiento del material nuclear en estadios tempranos de alcoholismo. Los resultados han sido publicados en Alcohol.

El consumo de bebidas alcohólicas es un problema de alcance mundial, y representa un importante problema de salud, social y económico. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el alcohol causa 2,5 millones de muertes al año en todo el mundo, de ellos 320.000 son jóvenes de entre 19 y 25 años, y causa daños que van más allá de la salud física y mental del bebedor. Los efectos del alcoholismo se han estudiado mayoritariamente en personas con una larga trayectoria de consumo de alcohol, y, por tanto, con un cuadro clínico que va desde el daño hepático a diversos tipos de cáncer, depresión y problemas del sistema nervioso. De ahí que este estudio sea pionero en el efecto del alcohol en personas jóvenes y sanas.

La idea de estudiar el efecto oxidativo de la ingesta de alcohol los fines de semana surgió cuando Adela Rendón daba clases de Bioquímica Clínica en el Instituto Politécnico Nacional en México. Muchos de los estudiantes que acudían a clase los lunes a primera hora mostraban falta de atención y malestar generalizado consecuencias de haber bebido alcohol durante el fin de semana. La investigadora les propuso estudiar los efectos que tenía en su organismo ese consumo de fin de semana que los estudiantes creían inocuo.

“Cuando hablamos de alcoholismo juvenil nos referimos a jóvenes que beben alcohol sin llegar a ser adictos. La adicción implica una cuestión más compleja social y psicológicamente hablando. Este es un alcoholismo social” comenta la investigadora, “pero que a la larga causa daño, y hay que tener conciencia de eso”.

Ampliar en:  CUADERNO DE CULTURA  CIENTÍFICA

Aunque no lo creas, es seguro ingerir Ácido Desoxirribonucleico

Toca Comer. Aunque no lo creas, es seguro ingerir Ácido Desoxirribonucleico. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

— Ayer leí en el Extra [diario sensacionalista del Perú] que ingerimos un gramo de Ácido Desoxirribonucleico por día sin si quiera saberlo.

— Incluso más, dependiendo de tu dieta.

— ¡Diablos! Sin dudas vivimos en un mundo en el cual ya ni si quiera podemos comer sano… y siempre las empresas ocultándonos los aditivos que le ponen a los alimentos.

— Pero no te preocupes que ingerir Ácido Desoxirribonucleico no hace daño.

— ¿En serio?

— Pues, sí.

— Pero, ¡si es un ácido!.

— Sí, pero es un ácido débil, como el de los limones (ácido cítrico) o del yogurt (ácido láctico). Nada que ver con los ácidos fuertes como el sulfúrico (H2SO4) o el clorhídrico (HCl).

— Y ¿cómo lo sabes?

— Pues en base al pKa. El pKa es un valor que indica, de forma relativa, la fuerza de un ácido. Cuanto menor es ese valor, más ácido es el compuesto. La acidez del Ácido Desoxirribonucleico se debe al grupo fosfato, cuyo valor pKa es cercano a 1, mientras que en el ácido cítrico es de 3,08 y en el ácido láctico es de 3,86. Por otro lado, los ácidos fuertes como el H2SO4 o el HCl tienen valores de pKa de –3 y –8, respectivamente.

— ¿Y qué pasa con eso de “nucleico”? La energía nuclear me da mucho miedo, por eso de la radiación y el cáncer que provoca. Mira no más lo que pasó en Chernóbil y Fukushima. Y tan solo pensar que lo que como ha pasado por esas máquinas de resonancia magnética nuclear, no me da buena espina.

— Lo de nuclear se refiere a que fue descubierto por primera vez en el núcleo de las células. Todos los seres vivos tienen esta sustancia, incluyendo a los microorganismos como las bacterias y los virus que no tienen núcleo.

— Uhm. Pero no me vas a decir que eso de desixo… desoxi…rriba… pues esa cosa impronunciable es saludable. Ya me dijo mi doctor que cuanto más difícil de pronunciar sea el nombre de una sustancia, menos natural y más dañino para a salud será.

— En realidad la ribosa es un azúcar muy parecido a la glucosa y fructosa que usamos diariamente para endulzar nuestro café con la diferencia que tiene 5 átomos de carbono en vez de 6. Lo de “desoxi” quiere decir que perdió un átomo de oxigeno.

— Pero, aún así, no estoy de acuerdo a que le pongan tantos aditivos a los alimentos, así sea de origen natural.

— ¡Que no es un aditivo! El Ácido Desoxirribonucleico o ADN…

— Espera, ¿dijiste ADN? Por qué no empezaste por ahí. Si sé qué es el ADN. Es la famosa “molécula de la vida” que da las instrucciones para formar un ser vivo. Eso que usaron los científicos para clonar a la oveja.

— ¡Claro! Algo así. Ya vez que no le ponen ADN a las comidas porque estas ya la traen incorporadas. Cada ensalada que comes tiene millones de moléculas de ADN. Cada plato de cebiche o lomo saltado tiene varios miligramos de ADN que ingresan a tu organismo. El ADN forma parte de todos los seres vivos porque conforma los genes.

— ¿Eso quiere decir que comemos millones de genes cada día?

— Así es.

— ¿Y esos genes pueden entrar a nuestras células y convertirlas en otros organismos?

— Una pregunta interesante, pero no ocurre eso. El ADN es degradado en nuestro tracto digestivo gracias a los compuestos químicos que segrega, entre ellos, una enzima llamada ADNasa producida por el páncreas que rompe el ADN en bloques muy pequeños que ya no tienen función alguna y sólo sirven como materia prima para nuestras células.

— Ah ya. ¿Y qué pasa con los transgénicos? Dice que tienen genes de otras especies que los usan para hacerlos brillar en la oscuridad.

— Como te mencioné, el ADN tiene la misma composición química venga de la especie que venga. No hay diferencia si te comes un gen de maíz introducido en el arroz o un gen del arroz introducido en el maíz.

— Gracias por tu tiempo y paciencia para aclararme este tema. Mañana te invito un pollito a la brasa pero, eso sí, sin cloruro de sodio que no le tengo confianza a ese químico.

 Fuente: BiounalM

Nueva técnica para detectar fraudes en el aceite de oliva

Toca Comer. Nueva técnica para detectar fraudes en el aceite de oliva. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El fraude en la industria del aceite de oliva aparece con cierta frecuencia a pesar de los controles específicos realizados por las autoridades sanitarias. Dicho fraude consiste entre otros en la generación de mezclas de aceites de muy baja calidad como si se tratase de aceite de oliva, engañando por tanto al consumidor. El aceite de oliva no sólo se mezcla con aceites de otros orígenes como por ejemplo aceite de avellana, cuyo perfil es muy similar lo que facilita el fraude, sino también con aceites desodorizados.

También es muy frecuente el etiquetado del aceite haciendo referencia a prestigiosos orígenes varietales o geográficos, que no se corresponden con el origen real del aceite envasado. Normalmente, estas prácticas no conllevan riesgos para la salud de los consumidores, aunque pueden representar un claro perjuicio económico y que no se cumplan los condicionamientos de calidad claramente establecidos por las normativas existentes.

Un grupo de investigadores de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ), centro perteneciente a la Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado una técnica molecular para la caracterización del origen varietal del aceite de oliva basada en el uso de marcadores de ADN de tipo microsatélite (SSR, Simple Sequence Repeats) amplificados por PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa).

Esta técnica permite a estos investigadores saber si una muestra de aceite de oliva procede realmente del prensado de la aceituna de la variedad indicada o si se ha llevado a cabo alguna mezcla añadiendo otros aceites no declarados, fabricando así un aceite generalmente de peor calidad.

“La nueva técnica que hemos desarrollado es similar a la utilizada a partir de muestras recolectadas del árbol como son las hojas, pero en este caso aplicada a muestras de aceite. En este último caso, la aplicación de esta técnica detecta las posibles operaciones fraudulentas utilizando la mezcla con aceites de otras especies u orígenes varietales, lo que también aporta generalmente información sobre el origen geográfico del aceite” explica Juan de Dios Alché Ramírez investigador responsable de este proyecto.

Fuente:  DESQBRE

 

Nueva prueba de ADN para identificar integrantes de alimentos

Toca Comer. Nueva prueba de ADN para identificar integrantes de alimentos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Científicos de la Universidad de Maguncia han desarrollado un nuevo procedimiento para determinar con precisión la cantidad de animales, plantas, microorganismos y sustancias en los alimentos.

Casi todos los productos alimenticios contienen el material genético de las especies de animales y plantas que se utilizaron en su preparación. Los científicos del Instituto de Genética Molecular, Investigación y Consultoría de Seguridad Genética en la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz (JGU), en Alemania, han desarrollado un nuevo procedimiento de detección que proporciona alta sensibilidad, al análisis cuantificable de animales, plantas y sustancias microbianas presentes en los productos alimenticios. Para ello, los investigadores han adaptado las últimas técnicas de secuenciación de ADN, que son de otra manera actualmente empleadas en la genética humana para descifrar la información genética de miles de pacientes.

«El aspecto innovador en comparación con los métodos convencionales de detección de ADN tales como la reacción en cadena de la polimerasa, o PCR, para abreviar, es que por medio de análisis bioinformático de todos los datos de ADN biológicos disponibles en todo el mundo es como se puede identificar la presencia de material de especies que de otra manera no se esperaba. Y, utilizando un método sencillo digital de contar fragmentos cortos de ADN, que probablemente también será capaz de determinar la incidencia relativa de material individual relacionado con las especies con mayor precisión que antes era el caso «, explica el genetista molecular Profesor Dr. Thomas Hankeln , que desarrolló el método en colaboración con el profesor Bertil bioinformaticist Schmidt, Ph.D. y sus colegas de las autoridades de control de alimentos de Alemania y Suiza.

En estudios experimentales, los investigadores fueron capaces de utilizar el nuevo método de ADN para detectar la presencia de un contenido de 1% de carne de caballo en los productos y para determinar la cantidad real con un alto nivel de precisión. Los investigadores encontraron incluso ligeras trazas de ADN de mostaza añadida, altramuz y soja en una salchicha de ensayo preparado para la calibración, algo que también podría ser de interés con respecto a las pruebas de alergia de los alimentos.

Debido a su potencial, el método – conocido como «All-Food-Seq» por sus desarrolladores – ya ha atraído la atención de los expertos de inspección de alimentos. «Este método es muy interesante en relación con los esfuerzos para promover la trazabilidad molecular de los alimentos», dijo Hermann Broll del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos de Berlín y el Dr. René Köppel del Laboratorio Cantonal de Zurich en Suiza. El método desarrollado por los científicos de Mainz  ha de ser validado en comparación con las técnicas convencionales de detección, en un futuro próximo.

Johannes Gutenberg Universitaet Mainz
Imagen: mknowles via photopin cc

Franceses desarrollan chip de ADN para predecir calidad de la carne

Toca Comer. Franceses desarrollan chip de ADN para predecir calidad de la carne. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El principal científico de esta investigación Jean-François Hocquette, seleccionó más de 3000 genes vinculados a biología muscular o calidad de la carne de estudios genéticos, proteómicos y transcriptómica.

Este grupo científico, ubicado en El Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA) de la ciudad francesa de Theix, estudia la relación entre dos familias de genes – o «proteínas de choque térmico» y las que afectan al metabolismo de la energía – y la calidad de carne vacuna.

El grupo ha desarrollado un chip de ADN diseñada para analizar genes en muestras de carne.

Los resultados, publicados en la revista Biomed Central Veterinary Research, confirman que el análisis genético sí permite predecir la calidad de la carne, incluyendo ternura y sabor.

Fuente: Carnetec.com

Como se hace un transgénico

Toca Comer.   Como se hace un transgénico. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

¿Está usted seguro de ser poseedor de una opinión informada sobre los transgénicos? ¿Cuando escucha la palabra la imagen de Blinky es lo primero que se le viene a la cabeza? ¿podría describir en pocas palabras en qué consiste la modificación genética sin googlear?

Primero hay que saber un par de cosas básicas, comenzando por el ADN.

¿Qué es el ADN (ácido desoxirribonucleico)? Es una molécula con forma de escalera girada a manera de doble hélice. Esta es la típica caricatura que sacan hasta en la sopa, proyectando la imagen de tecnología y modernidad a cualquier cosa que se le incluya.

¿Pero de qué está hecha? Son unidades de grupo fosfato-molécula de azúcar- base nitrogenada. La estructura se conforma de las moléculas de azúcar fosfatadas. Los peldaños son de moléculas llamadas bases nitrogenadas, que son cuatro y con ellas se pueden hacer palabras como GATTACA . (Véase la imagen de la izquierda)

¿Y dónde tiene uno el ADN? En el núcleo de todas nuestras células, que generalmente se encuentra revuelto como una madeja de estambre tras haber sido manipulada por cinco gatitos  y sólo cuando hay división celular, se empaqueta formando los famosos cromosomas.

¿Y todo esto para qué me sirve? Básicamente, la “información” contenida en la molécula se “traduce” a aminoácidos que a su vez conforman las proteínas. Todo esto se utiliza para constituirnos como individuos, cómo nos desarrollamos, nuestras funciones biológicas, nuestro aspecto, nuestras deficiencias o enfermedades; en fin, TODO lo que somos.

Aquí llegamos al concepto de gen. Los genes son secuencias definidas de las bases nitrogenadas que generalmente traducen a una proteína específica y se les considera unidades de la herencia, es decir, que cuando se hereda tal o cual caracter, los genes van como paquetitos específicos.

Ahora bien, ya con todo este marco teórico podremos entender que la transformación genética es la inserción de un gen ajeno que produce una o varias proteínas de interés en el organismo blanco.

A fin de obtener un OGM, primero que nada hay que conseguir células no diferenciadas (que no estén especializadas para conformar un tejido específico), las cuales sean capaces de desarrollar un organismo nuevo y completo. En el caso de las plantas, se utilizan embriones, los meristemos o se aprovecha la capacidad de las células vegetales para “desdiferenciarse” de su especialidad.

Los métodos más usados para transformación en plantas son:

Tranfección por bacterias

Las bacterias del género Agrobacterium tienen la interesante capacidad de insertar una secuencia de genes a las plantas que parasitan para que las células vegetales trabajen a su favor. Esta secuencia de genes está presente en un plásmido que es  ADN fuera del cromosoma único y cerrado de los procariotas. En este caso es el plásmido Ti (inductor de tumores).

Biobalística

Este es exactamente como suena. Se dispara, bueno, más bien bombardea al tejido con el ADN foráneo. Se utilizan micropartículas de oro o tungsteno con el material genético adherido y se espera a que atraviesen el núcleo donde se comienza a expresar la secuencia sin ningún problema. Para que las micropartículas puedan hacer esto, son expelidas a gran velocidad por explosión de pólvora seca, liberación de gas comprimido a alta presión que suele ser helio, pero también se utiliza aire, CO2 o N2, o bien por una descarga eléctrica de una gota de agua.

En animales:

Microinyección pronuclear

Se inyecta material genético foráneo directamente al núcleo de la célula a transformar. Se utilizan métodos físicos para inmovilizar la célula, por ejemplo, con micropipetas, y se introduce una aguja hipodérmica extremadamente delgada hasta el núcleo de la célula, donde se libera el inserto.

Transfección por retrovirus

Los virus dependen de la maquinaria molecular de sus hospederos para reproducirse. Introducen su propio material genético en la célula huésped, el cual codifica las piezas necesarias para construir nuevos virus y una vez que se activa, la célula redirige sus recursos principalmente a la producción de nuevos virus. En biotecnología, se aprovecha esta capacidad de manera similar que las Agrobacterium para introducir material genético a las células que se desean transformar, reemplazando el material original del virus con nuestra construcción genética y se infectan las células blanco.

¿Qué sigue?

Ya que tenemos a nuestro nuevo OGM, se requiere obtener la línea de transgénicos. Se debe asegurar que el transgen está integro, funciona correctamente, se encuentra totalmente integrado al genoma hospedero y que permanecerá así generación tras generación. En síntesis, lograr un nuevo linaje. Para esto, es necesario comprobar la presencia y adecuado funcionamiento del transgen. Después, mediante métodos bastante parecidos a los de la genética clásica de Mendel, se cruzan los clones una y otra vez hasta obtener varias generaciones que no presenten variación en la expresión y herencia de nuestro transgen.

Después se realizan “pruebas de biopeligrosidad” que abarcan posibles efectos a la salud, ambiente, etcétera. También para el transporte y manejo de los OGM como el Protocolo de Cartagena

La producción de un nuevo OGM no es barata y requiere bastante tiempo. No hay duda que es un proceso estrictamente científico y el producto final estará regulado por distintas instituciones internacionales. Es una tecnología más en nuestra búsqueda de un aprovechamiento más eficiente de los recursos. Nunca en la historia de la humanidad se había producido tanto alimento y gran parte de esto se lo debemos a este tipo de tecnología. El uso que le demos es independiente a la naturaleza de la misma.

Para más información de transformación con Agrbacterium aquí

Para más información de transformación con microinyección en ratones, aquí.

Ampliar en: escéptica

Bajo licencia Creative Commons

El ADN revela los alimentos contenidos en las ánforas griegas


Fragmentos de ADN encontrados en las ánforas griegas más antiguas, de alrededor de 2400 años, confirman que estas cerámicas no solo eran para el transporte de vino y aceitunas en el Mediterráneo. También pudieron contener, por ejemplo, jengibre y menta.

Desde hace varios años, Brendan Foley, de Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI) ha contratado a la genetista Maria Hansson de la Universidad de Lund (Suecia) para tratar de identificar el ADN que puede estar contenido en las ánforas griegas. Los métodos de amplificación de fragmentos de ADN pueden dar pistas, así como se hace con los huesos de los restos arqueológicos. Vimos un ejemplo reciente con el ADN del Hombre de Neandertal.

Con sus colegas, los dos investigadores ha publicado un artículo sobre el análisis de los fragmentos de ADN que se encuentran en nueve ánforas griegas descubiertas en el lugar de un naufragio en el Mediterráneo entre los siglos quinto y tercero.

El ADN habló

Se ha sospechado durante años que las ánforas no eran solo para el transportede vino y aceitunas en los mercados de todo el Mediterráneo. Hay textos  que indican que también podría contener miel, pescado, frutas o incluso  resinas.

De hecho, el ADN de la uva ha sido  encontrado en cinco ánforas examinados. En seis de ellas también se encontraron fragmentos de ADN de  verduras,  tomillo, orégano, menta,  jengibre e incluso de enebro. Por encima de todo, los rastros de estos productos se encontraron en el mismo  recipiente. Por lo tanto, debemos concluir que los griegos de la época no dudaron en volver a usar los tarros en varias ocasiones.

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