El fracaso climático: cuando el 1.5 °C se convierte en un espejismo y la Tierra entra en territorio desconocido

El mundo ha cruzado un umbral simbólico y aterrador. Por primera vez, el promedio de temperaturas globales entre 2023 y 2025 superará los 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales, el límite que los gobiernos prometieron no traspasar en el Acuerdo de París de 2015. No es una predicción, sino un hecho consumado. Y lo peor no es el dato en sí, sino lo que revela: la humanidad ha fracasado en su intento por frenar el cambio climático a tiempo, y ahora enfrenta un futuro donde los peores escenarios —antes considerados catastróficos pero evitables— se vuelven probables.

El Paris Agreement: un pacto muerto antes de nacer

Cuando en 2015 casi 200 países firmaron el Acuerdo de París, el objetivo de limitar el calentamiento a 1.5 °C (con un techo de 2 °C) se presentó como una línea roja para evitar impactos climáticos irreversibles. Pero desde entonces, las emisiones globales no solo no han disminuido, sino que han seguido aumentando, impulsadas por la quema de combustibles fósiles, la deforestación y un modelo económico adicto al crecimiento infinito. Hoy, científicos como Robert Watson, expresidente del IPCC, no dudan en declarar: “La política climática ha fracasado. El Acuerdo de París está muerto”.

El problema no es solo la falta de acción, sino la hipocresía estructural. Mientras los líderes mundiales se reúnen año tras año en cumbres climáticas (COP) para repetir discursos vacíos, los subsidios a los combustibles fósiles alcanzaron $7 billones de dólares en 2022 (FMI), y proyectos como la expansión de petróleo en la Amazonía o el carbón en Asia demuestran que el negocio de la destrucción climática sigue siendo más rentable que la transición ecológica.

El efecto dominó: cuando la Tierra deja de ayudarnos

Hasta ahora, los sumideros naturales de carbono —bosques, océanos y permafrost— han absorbido cerca del 50% de las emisiones humanas, mitigando parcialmente el calentamiento. Pero ese colchón se está desvaneciendo. Estudios recientes indican que:

  • La Amazonía, antes un pulmón verde, ahora emite más CO₂ del que captura debido a la deforestación y los incendios.
  • El permafrost ártico está liberando metano, un gas de efecto invernadero 80 veces más potente que el CO₂ en el corto plazo.
  • Los océanos, acidificados y sobrecalentados, pierden capacidad para absorber carbono.

Esto significa que, incluso si mañana detuviéramos todas las emisiones, el planeta seguiría calentándose por inercia, activando puntos de no retorno (tipping points) que podrían llevar el sistema climático a un estado caótico e irreversible.

Los puntos de quiebre: el reloj que nadie quiere ver

La ciencia lleva años advirtiendo sobre estos umbrales críticos. Ahora, algunos ya podrían haberse cruzado:

  1. La circulación del Atlántico (AMOC): El sistema que regula corrientes como el Gulf Stream —clave para el clima europeo— podría colapsar en 30 años, según un estudio de 2023. Esto desencadenaría inviernos extremos en Europa, sequías en África y un aumento acelerado del nivel del mar en la costa este de EE.UU.
  2. Los casquetes polares: Tanto Groenlandia como la Antártida Occidental podrían haber superado el punto de no retorno. Su deshielo completo elevaría el mar varios metros, ahogando ciudades costeras desde Miami hasta Mumbai.
  3. Los bosques boreales y la taiga: Incendios récord en Canadá y Siberia en 2023 liberaron más CO₂ que toda la UE en un año, acelerando un círculo vicioso de calentamiento.

Como señala la investigadora Manjana Milkoreit, “las políticas actuales no consideran estos puntos de quiebre”. Los gobiernos actúan como si el clima respondiera de manera lineal, cuando en realidad podríamos estar al borde de cambios abruptos e impredecibles.

La falacia del «overshoot»: ¿podemos realmente enfriar el planeta después?

Ante el fracaso en reducir emisiones, algunos científicos y políticos apuestan por la idea del overshoot (sobrepasar el límite y luego «volver atrás» con tecnologías de captura de carbono). Pero esto es, en el mejor de los casos, un juego peligroso, y en el peor, una mentira conveniente para justificar la inacción.

  • Las tecnologías de emisiones negativas (como la captura directa de aire) son carísimas, energéticamente intensivas y a escala insignificante (hoy eliminan solo el 0.0001% de las emisiones globales).
  • La geoingeniería solar (como inyectar aerosoles en la atmósfera para reflejar la luz solar) podría tener efectos secundarios catastróficos, como alterar los monzones en Asia o acidificar aún más los océanos.
  • La naturaleza no espera: Si cruzamos tipping points como el colapso de la AMOC o la muerte de la Amazonía, no habrá tecnología que pueda revertirlos.

Como advierte el climatólogo Tim Lenton, “una vez que estos sistemas se desestabilizan, podrían transformar nuestro mundo de maneras devastadoras e irreversibles”.

¿Qué queda por hacer? La urgencia de un cambio radical

Ante este escenario, las respuestas convencionales —reciclar, usar paneles solares, firmar acuerdos vacíos— son insuficientes. Se necesita:

  1. Una moratoria global a los combustibles fósiles: Prohibir nueva exploración de petróleo, gas y carbón, y redirigir los subsidios hacia energías renovables.
  2. Protección y restauración de ecosistemas: Detener la deforestación, regenerar suelos y declarar santuarios climáticos en bosques y océanos.
  3. Justicia climática: Los países ricos (responsables del 79% de las emisiones históricas) deben financiar la transición de las naciones pobres, que sufren las peores consecuencias sin haber contribuido al problema.
  4. Preparación para lo inevitable: Invertir en adaptación (sistemas de alerta temprana, agricultura resiliente, reubicación de comunidades costeras) y en reducción de riesgos (como planes para enfrentar migraciones climáticas masivas).

Pero sobre todo, hace falta romper con la negación. Gobiernos, corporaciones y medios siguen tratando el colapso climático como un problema futuro, cuando ya está aquí: en las olas de calor que matan a miles en India, en los incendios que arrasan Grecia, en las inundaciones que destruyen Pakistán.

Conclusión: el antropoceno se vuelve contra nosotros

El superamiento del 1.5 °C no es solo un número; es el símbolo de un fracaso civilizatorio. Durante décadas, supimos lo que venía y elegimos ignorarlo. Ahora, la Tierra responde con sequías, megaincendios y tormentas monstruosas, mientras los líderes políticos siguen apostando por el business as usual.

Quizás lo más aterrador no sea que hayamos cruzado un umbral climático, sino que no haya un plan B. No existe un «planeta B». Y si no actuamos con la radicalidad que la crisis exige, las próximas generaciones heredarán un mundo de hambrunas, guerras por el agua y extinciones masivas—un mundo donde el 1.5 °C se recordará como el último aviso que no supimos escuchar.

La pregunta ya no es si podemos evitar la catástrofe, sino cuánto sufrimiento estamos dispuestos a aceptar antes de cambiar. Y el reloj, mientras tanto, sigue corriendo.

El aumento del CO2 reduce la calidad nutricional de los cultivos: un reto para la seguridad alimentaria global

Un estudio reciente realizado por Sterre F. ter Haar y colegas, publicado en la revista Global Change Biology en 2025, ha demostrado que el aumento del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera afecta negativamente la calidad nutricional de los cultivos alimentarios fundamentales a nivel mundial. Este trabajo constituye una alerta sobre los impactos del cambio climático no solo en la cantidad de alimentos producidos, sino también en su valor nutricional, con posibles consecuencias para la salud humana.

El equipo de investigación analizó datos de aproximadamente 59000 muestras de 43 diferentes cultivos, incluyendo arroz, trigo, papas y tomates, evaluando cómo distintas concentraciones de CO2 afectan el contenido de proteínas, minerales como zinc e hierro, y otros nutrientes esenciales. Se encontró que el aumento de CO2 reduce en promedio un 4.4% la concentración de estos nutrientes en los cultivos, con algunas reducciones que pueden alcanzar hasta un 38%. Al mismo tiempo, el contenido calórico de las plantas aumenta, lo que podría contribuir a problemas como la obesidad, además de observar indicios de aumento en concentraciones de sustancias tóxicas como mercurio y plomo, aunque se requieren más estudios para confirmar este último hallazgo.

Estos resultados reproducen un efecto lineal: al duplicarse el nivel de CO2, el impacto negativo sobre los nutrientes también se duplica. Actualmente, la atmósfera contiene aproximadamente 425 partes por millón (ppm) de CO2, cifra que se espera aumente hasta 550 ppm en las próximas décadas, según los modelos climáticos, lo que indica que gran parte de este deterioro nutricional ya está en curso y se intensificará.

El estudio destaca que muchas poblaciones dependen en gran medida de cultivos básicos como el arroz y el trigo para su alimentación. La reducción en nutrientes esenciales como las proteínas y minerales afecta directamente la salud pública, generando situaciones en las que, aunque haya suficiente cantidad de alimento disponible, la malnutrición puede aumentar debido a la falta de calidad nutricional. Este fenómeno introduce el concepto de «seguridad nutricional» como un aspecto crítico dentro del marco más amplio de la seguridad alimentaria.

Desde el punto de vista agrícola, el aumento de CO2 puede estimular el crecimiento vegetativo y la producción total de biomasa, pero este «efecto fertilizante» no compensa las pérdidas en la concentración de nutrientes fundamentales, cruciales para una dieta equilibrada y saludable. Además, otros factores relacionados con el cambio climático, como el aumento de temperaturas y la variabilidad de lluvias, también contribuyen a la merma en la calidad nutricional, afectando especialmente a frutas y verduras, con pérdidas de vitaminas, antioxidantes, fibras y minerales, y aumento en azúcares simples, lo que impacta negativamente en la salud humana.

La investigadora Sterre F. ter Haar hace un llamado para que la atención en seguridad alimentaria incluya no solo la cantidad, sino también la calidad nutricional del alimento producido. Se insiste en la necesidad de orientar futuras investigaciones hacia estrategias de adaptación, como el desarrollo de variedades de cultivos resistentes al aumento de CO2 y al cambio climático, prácticas agrícolas innovadoras, y políticas públicas que ayuden a mitigar estos impactos.

En conclusión, el estudio revela que la crisis climática afecta la alimentación humana en un nivel invisible pero crítico: la calidad nutricional de los alimentos esenciales. En un mundo donde alimentar a la creciente población mundial ya es un desafío, esta nueva amenaza requiere urgente atención científica, tecnológica y política para asegurar dietas nutritivas y saludables para las generaciones presentes y futuras.

Este trabajo evidencia la importancia de integrar la nutrición y la salud humana en los debates sobre cambio climático y agricultura, resaltando la complejidad de las interacciones entre el ambiente y la producción de alimentos en un planeta cambiante.

Referencias:
Sterre F. ter Haar et al., «CO2Rise Directly Impairs Crop Nutritional Quality,» Global Change Biology, 2025 [DOI: 10.1111/gcb.70568].onlinelibrary.wiley+3

  1. https://onlinelibrary.wiley.com/journal/13652486
  2. https://www.universiteitleiden.nl/en/news/2025/11/higher-co2-levels-are-making-our-food-more-calorific-and-less-nutritious-food-crops
  3. https://phys.org/news/2025-11-higher-food-calorific-nutritious.html
  4. https://www.lavanguardia.com/vida/20250809/10953145/cambio-climatico-deteriora-calidad-nutricional-alimentos.html
  5. https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg1/chapter/chapter-5/
  6. https://bg.copernicus.org/articles/14/5487/2017/bg-14-5487-2017-relations.html
  7. https://ustednoselocree.com/referencias/peor-de-lo-esperado/
  8. https://ciencia.ucp.pt/en/publications/impact-of-climate-change-on-plant-nutrition/
  9. https://www.universiteitleiden.nl/en/staffmembers/paul-behrens/publications
  10. https://www.facebook.com/groups/325874678149790/posts/nuevo-estudio-descubre-que-el-aumento-de-co2-en-la-atm%C3%B3sfera-est%C3%A1-haciendo-que-c/1865717997498776/
  11. https://www.wiley.com/en-us/journals/Global+Change+Biology-p-b13652486
  12. https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-logran-vincular-cambio-climatico-deterioro-calidad-nutricional-alimentos-20250709070348.html
  13. https://bg.copernicus.org/articles/22/6369/2025/bg-22-6369-2025.pdf
  14. https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2025/11/11/el-enfriamiento-artificial-de-la-tierra-podria-reducir-la-proteina-en-alimentos-clave-advierte-un-estudio/
  15. https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2025.06.30.662326.full.pdf
  16. https://chilebio.cl/2025/06/06/como-la-biotecnologia-conforma-la-agricultura-climaticamente-inteligente-en-asia-y-australasia/
  17. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2950236525000155
  18. https://ecoinventos.com/nuevo-estudio-afirma-que-el-cambio-climatico-esta-degradando-el-valor-nutricional-de-los-cultivos/
  19. https://www.goldenagri.com.sg/es/what-is-the-agriculture-food-energy-trend-in-2025/
  20. https://www.ruralprimicias.com.ar/sitio/2025/08/01/el-coste-oculto-del-cambio-climatico/

El cambio climático puede afectar al suministro de alimentos

Toca Comer. El cambio climático puede afectar al suministro de alimentos. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaNo es ninguna pregunta fácil de responder, pero la prudencia exige que nos esforcemos. Por lo tanto, Microsoft y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) se han unido para hacer frente a «la capacidad de recuperación de alimentos», uno de los varios temas que conforman la Iniciativa de Datos Climáticos de la Casa Blanca.

«A través de su Iniciativa de Datos Climáticos, el presidente Obama está llamando a todos para dar rienda suelta a los datos y la tecnología de una manera que hará que las empresas y las comunidades sean más resistentes al cambio climático», dijo John P. Holdren, asesor científico del presidente Obama. «Los compromisos que se han anunciado responden a ese llamamiento mediante la potenciación de los sectores agrícolas globales de EE.UU. y con las herramientas y la información necesaria para mantener los sistemas de alimentación fuertes y seguros en un clima cambiante».

La Iniciativa de Datos Climáticos ha desatado un torrente de datos relacionados con el clima, de la NOAA, NASA, Servicio Geológico de EE.UU., Departamento de Defensa de EE.UU. y otras agencias federales, del Gobierno de EE.UU., incluyendo USDA. Estos hechos y cifras, que residen en el sitio web de cambio climático , suponen un ejemplo clásico de desafío de «grandes datos (big data)»: cómo analizar eficientemente grandes conjuntos de información y compartir los puntos de vista significativos.

Microsoft ha publicado las bases de datos del USDA para Azure Marketplace de (entrar término de búsqueda USDA), y, junto con el Departamento de Agricultura, patrocinan talleres y seminarios para demostrar el valor de los datos de acceso libre y promover el desarrollo de herramientas para la comprensión de estos conjuntos de datos. El objetivo general consiste en alentar a los proveedores de datos, científicos, agricultores, productores de alimentos y al público, a descubrir las vulnerabilidades clave del suministro de alimentos y la elasticidad inherente. Esta información predictiva informará a un modelo de planificación basado en las poderosas herramientas de inteligencia de negocios que forman parte de la plataforma de cloud computing Microsoft Azure, permitiendo a las agencias federales, junto con el público, el acceso y herramientas para promover la síntesis de los datos con otras fuentes de datos.
¿Cómo podría el cambio climático afectará a nuestro suministro de alimentos?

Para avanzar aún más este esfuerzo, Microsoft Research está anunciando una solicitud de propuesta especial de datos climáticos que se centra en la capacidad de recuperación de alimentos en vista del cambio climático. Esta RFP ofrece 12 meses de los recursos en la nube de computación gratuitas para 20 becarios seleccionados de entre las propuestas presentadas el 15 de septiembre de 2014. Cada premio ofrece hasta 180000 horas de tiempo de computación en la nube y 20 terabytes de almacenamiento en la nube.

Para calificar para el programa de premios, se debe de estar afiliado a una institución académica o laboratorio de investigación sin fines de lucro. Además de los proyectos individuales del investigador, están interesados ​​en proyectos que apoyen el acceso a servicios y datos de valor a la colaboración o la comunidad.

La propuesta no debe exceder de tres páginas de extensión. Debe incluir estimaciones de las necesidades de recursos (número de núcleos, requisitos de almacenamiento, etc) para su proyecto.

La cerveza amenazada por el calentamiento global

Toca Comer. La cerveza amenazada por el calentamiento global. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana
El aumento de las temperaturas podría alterar el sabor de la cerveza, ya que el clima afecta a la composición de la cebada, el cereal utilizado para hacer la bebida. Es por esto que los investigadores están tratando de seleccionar cepas de plantas resistentes a la sequía.

Si las temperaturas aumentan, las regiones donde crece la cebada podrían estar más a menudo sujetas a la sequía. De ahí la idea de utilizar las características de granos cultivadas en condiciones áridas que soportan la escasez de agua.

La cerveza se produce a partir de un grano: cebada, Hordeum vulgare, que forman las raicillas de malta. El cultivo de la cebada se ha generalizado en el mundo: se extiende desde Noruega en el Círculo Polar Ártico hasta las regiones tropicales de Malí, las llanuras del Ganges en el nivel del mar hasta las alturas de la cordillera del Himalaya. La cebadase utiliza para la alimentación y la producción de malta en diferentes partes del mundo. El almidón que está en los granos es lo que contribuye a su calidad.

Debido al calentamiento global, la cantidad de almidón en la cebada puede disminuir y el precio de la cerveza subiría bruscamente. Es por eso que los investigadores comenzaron a buscar maneras de mantener el contenido de almidón de los granos de cebada, sin importar el clima. Tenían la idea de inspirarse en el sorgo, un cereal que se produce en climas áridos .

De hecho , las especies de Sorghum bicolor, nativas de África se utilizan para la alimentación, bebidas alcohólicas y biocombustibles, pues tolera la sequía y el calor. Esto es posible gracias a una serie de genes que le dan el fenotipo «stay green» ( «ser verde»).
Descifrado:  a la búsqueda de variedades resistentes a la sequía

Algunas variedades de cebada silvestre son naturalmente resistentes a la sequía , pero centrándose en los rendimientos, los agricultores fueron capaces de abandonar estas especies. Una solución sería volver a introducir estos elementos naturales, siguiendo el ejemplo del sorgo: según Pedro Gous, investigador de la Universidad de Queensland (Australia) , » los agricultores han tenido que volver a las fuentes antiguas de sorgo y fueron reintroducidas, ya que con la agricultura convencional, finalmente pierde las características que son beneficiosos «, como la resistencia a la sequía.

Si la cepa de sorgo Sorghum bicolor tolera la sequía, es gracias a sus características «stay-green» que aumentan el rendimiento en condiciones de sequía, gracias a la más lenta senescencia foliar.

En un artículo publicado en Journal of Cereal Science, los investigadores australianos, han comparado dos variedades de cebada: la Flagship cultivada (usada en Australia para producir malta ), que no cuentan con «stay-green» y una variedad de tipos «stay-green» seleccionados por la Universidad de Dakota del Norte y cercanos a la variedad Rawson. Estudiaron la calidad del almidón de estas dos variedades en condiciones de sequía.

No temas: una cepa de cebada resistentes a la sequía

En el cultivo Flagship, las condiciones secas llevan a una mayor proporción de largas ramas de amilopectina y amilosa en granos de cebada. Tales modificaciones que cambian la estructura del almidón afectan el valor nutricional de la malta .

Por el contrario, cultivos con las características «stay-green» se  proporcionan una mejor síntesis de almidón y mejor calidad de grano en condiciones de sequía. Al igual que en el sorgo, es posible que esto se debe a la desaceleración de la senescencia foliar. Así que los investigadores sugieren que tal variedad de «stay-green» se utilice  para evitar los problemas de calidad del grano debido al cambio climático.

Calentamiento global y el aceite de oliva

Toca Comer. Calentamiento global y el aceite de oliva. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaEl calentamiento global tendrá efectos sobre la agricultura en las próximas décadas, pero no en todos los lugares afectará igualmente para un cultivo dado. Las proyecciones que un reciente estudio realiza sobre la producción de aceite de oliva son un ejemplo de los cambios a los que tendremos que hacer frente dentro de poco.

Casi con toda seguridad el calentamiento global se está produciendo como consecuencia de la emisión de gases de efecto invernadero producidos por las actividades humanas. Según el AR4 2007 del IPCC, la probabilidad de que esto sea así sería de, al menos, el 90%.

Las proyecciones que dan los modelos climáticos recogidas en el AR4 2007 indicaban que la temperatura de la superficie terrestre sufriría un incremento en el siglo XXI de entre 1,1 y 2,9ºC en el mejor de los casos y en el peor de entre 2,4 y 6,4ºC. Los rangos de temperatura se deben a la sensibilidad que tienen los distintos modelos a los efectos de los gases de efecto invernadero.

Una Tierra más caliente podría ser beneficiosa para los rendimientos económicos del aceite de oliva, tanto en cantidades producidas como en beneficios. Al menos esto es lo que indica un estudio de Ponti et al. aparecido en los Proceedings of the National Academy of Sciences en el que recogen los resultados de la evaluación del cambio climático en la cuenca mediterránea y, específicamente, en el olivo y sus plagas.

Los investigadores usaron un modelo regional para comprobar los efectos que un incremento promedio de temperatura de 1,8ºC (lo que se espera que exista entre 1960 y 2040) podría tener en el crecimiento de los olivos (Olea europaea) y la mosca del olivo (Bactrocera oleae).

En la cuenca mediterránea, que produce el 97% de la producción mundial de aceitunas (la mayoría para obtener aceite de oliva), se espera que el calentamiento global haga que las producciones, en término medio, crezcan un 4,1% y que los beneficios netos lo hagan en un 9,6%.

Ampliar en: Cuaderno de Cultura Científica

FAO impulsa la agricultura inteligente para manejar mejor el cambio climático

Toca Comer. FAO agricultura. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

«Con el fin de ampliar las opciones disponibles para los agricultores y ayudarles a que hagan la transición necesaria, creemos que puede ser necesario un aumento de la inversión, tanto de la financiación agrícola tradicional, como de nuevas formas de financiación frente al cambio climático, como el Fondo Verde para el Clima», señaló Leslie Lipper, al frente del Programa de economía e innovaciones políticas para una agricultura climáticamente inteligente (EPIC, por sus siglas en inglés), que alberga el proyecto.

Lanzado en enero de 2012, el proyecto de € 5,3 millones de la FAO y la Comisión Europea (CE), de tres años de duración, promueve un enfoque de agricultura climáticamente inteligente en cada país, con actividades de apoyo que van desde la investigación al apoyo a las políticas y propuestas de inversión.
La agricultura climáticamente inteligente explicada

La agricultura y las comunidades que dependen de ella para su subsistencia y seguridad alimentaria, son muy vulnerables a los impactos del cambio climático. Al mismo tiempo, la agricultura, como importante productor de gases de efecto invernadero, contribuye al calentamiento global.

«La agricultura climáticamente inteligente» es un enfoque que busca posicionar al sector agrícola como solución a estos grandes retos, priorizando la seguridad alimentaria y la adaptación necesaria para lograrla, mientras se obtienen beneficios colaterales potenciales para la mitigación del cambio climático.

Se trata de realizar cambios en los sistemas agrícolas que permitan alcanzar estos múltiples objetivos, así como en las instituciones y políticas que los apoyan.

Experiencia en proyectos de África

Una de las principales actividades del proyecto es identificar las prácticas agrícolas «climáticamente inteligente» para condiciones específicas.

Por ejemplo, el proyecto ha estudiado la agricultura de conservación (AC), que implica la labranza reducida, cobertura permanente del suelo y rotación de cultivos. La práctica ha sido promovida por los gobiernos de Malawi y Zambia.

La agricultura de conservación puede –al menos potencialmente-, incrementar la productividad a través de mejores suelos, y ayudar a los agricultores a adaptarse al cambio climático mediante una mejor retención del agua. También promueve el secuestro de carbono para mitigar el cambio climático al almacenarlo en el suelo.

El análisis del proyecto indica que muchos agricultores de los dos países tienen dificultades para adoptar el conjunto completo de la AC, ya que -por ejemplo-, necesitan los residuos de los cultivos para alimentar al ganado, en lugar de la cobertura del suelo. A veces, el problema es que los campesinos son demasiado pobres para esperar varias temporadas para ver los beneficios.

Pero el proyecto también considera que el cambio climático ya está modificando las prácticas agrícolas que funcionan mejor para los agricultores, lo que podría aumentar el atractivo de la AC.

En Zambia, el análisis de los datos climáticos indica la aparición cada vez más tardía de las precipitaciones en algunas zonas. Dado que los cultivos sólo se plantan tras las primeras lluvias, las lluvias tardías significa la siembra tardía, lo que puede reducir considerablemente la temporada de crecimiento.

La investigación del proyecto muestra que los agricultores en estas áreas de precipitaciones variables e inicio tardío de las lluvias son los más propensos a mantener prácticas de AC, que tiene la ventaja de preparar el terreno antes de que lleguen las lluvias.

Experiencia en Vietnám

En el lugar del proyecto en la zona norte de Vietnám, el maíz se siembra en terrenos en ladera hasta la parte alta de las montañas, las únicas cubiertas de bosques. Una vez que se cosecha el maíz, llegan las lluvias, arrastrando el suelo. La erosión da lugar a deslizamientos de tierra, con víctimas mortales.

Los investigadores que estudian los datos climáticos vietnamitas han deducido que la variabilidad del clima es cada vez mayor, lo que agravará el problema de la erosión.

En respuesta, el proyecto busca prácticas más sostenibles de gestión de la tierra, pero también el uso de cultivos perennes como el café y el té, que, a diferencia del maíz, puede permanecer en el terreno durante 30-40 años.

Sin embargo, la producción de café y té requiere varios años para generar rendimientos elevados, lo que supone un reto para los agricultores que actualmente cultivan maíz, que goza de gran demanda y se vende a un precio muy alto.

Ampliar en: ClubDarwin.NET

El cambio climático puede dar lugar a grandes batatas

Toca Comer. El cambio climático puede dar lugar a grandes batatas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Los crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera pueden tener un aspecto positivo: la duplicación del tamaño de la patata dulce, el quinto cultivo alimenticio más importante en el mundo en desarrollo.

La mayoría de los estudios de los efectos del aumento de CO2 en la atmósfera indican que están  aumentando  los tamaños de los granos de cultivos de arroz, trigo y soja. La patata dulce Hardy es cada vez más un elemento básico en África y Asia, produciendo «más energía comestible por hectárea por día que el trigo, el arroz o la mandioca», según un grupo de investigación del Centro Internacional de la Papa.

Hope Jahren en la Universidad de Hawaii en Manao y sus colegas, cultivaron plantas a diversas concentraciones de CO2: el nivel actual de 390 partes por millón, así como 760, 1140 y 1520 ppm. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático predice que los niveles atmosféricos de CO2 estarán entre 500 y 1000 ppm en el año 2100.

Por lo menos el escenario extremo en 760 ppm, el equipo encontró que los tubérculos crecieron hasta ser el 96 % más grandes.

El equipo ahora está probando su contenido de nutrientes. «¿Son estas las patatas dulces más nutritivas», un miembro del equipo, Ben Czeck se pregunta, «¿tienes que comer el doble para obtener los nutrientes necesarios?» Fundamentalmente, los estudios anteriores revelaron el contenido de proteína en el trigo, el arroz, la cebada y la papa se redujo en un 15 por cien Cuando se cultiva bajo dos niveles de CO2 doble del actual.

Czeck presentará la obra en diciembre en la reunión de la Unión Geofísica Americana en San Francisco (EE.UU.).

Fuente: New Scientist

El cambio climático puede generar volatilidad de los precios del maíz

Toca Comer. El cambio climático provocará volaitlidad en precios del maíz. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En el momento de llegar a estudiar el postgrado en  la universidad los actuales estudiantes de primaria, el cinturón de maíz de EE.UU. podría verse obligado a trasladarse a la frontera con Canadá para escapar de las olas de calor devastadoras provocadas por el aumento de las temperaturas globales. Si los agricultores no se mueven su maíz al norte, las olas de calor, más frecuentes,  podrían dar lugar a grandes oscilaciones en los precios del maíz – «volatilidad de los precios» – que provocan picos de precios de los alimentos, ingresos de los agricultores y  ganaderos y  los productos de etanol de maíz .

Un estudio publicado el 22 de abril en la  revista Nature muestra la enorme influencia que el cambio climático  en los vaivenes de año a año en los precios del maíz. Los investigadores de las  universidades de Purduey Stanford encontrron que el impacto del cambio climático en la volatilidad de  precio del maíz podría superar la volatilidad causada por cambios en los precios del petróleo o las políticas de energía del gobierno que obligan a la producción de biocombustibles a partir del maíz y otros cultivos.

«Francamente, me sorprendió que el clima tuviera el mayor efecto de estas tres influencias», dijo Noah Diffenbaugh, profesor asistente de ciencias del medio ambiente  de la Universidad de Stanford  y un compañero en el Instituto Stanford Woods para el Medio Ambiente. «Estos son cambios sustanciales en la volatilidad de los precios que vienen desde un calentamiento global relativamente moderado».

El estudio, basado en los datos económicos, climáticos y agrícolas y los modelos computacionales, revela que, incluso si el cambio climático se mantiene dentro del límite de destino internacionalmente reconocido por encima de los niveles preindustriales, los cambios de temperatura aún podrían hacer que las ondas de calor  dañen mucho más  el cinturón de maíz de EE.UU..

«El calor intenso es el martillo más grande», dijo Diffenbaugh. «Incluso uno o dos grados de calentamiento global es probable que aumente sustancialmente las olas de calor que conducen a años de baja rentabilidad y más volatilidad de los precios.»

Los investigadores calculan que cuando los efectos del cambio climático sucedan, junto con los mandatos federales para la producción de biocombustibles, la volatilidad del precio del maíz podría aumentar considerablemente durante el período 2020 a 2040. El aumento de las olas de calor dará lugar a años de bajos rendimientos, y por mandato del Gobierno la ventas de maíz a los productores de etanol limita la capacidad del mercado para amortiguar los años de bajo rendimiento.

«Al limitar la capacidad de los mercados de materias primas para ajustar las fluctuaciones, los mandatos de biocombustibles funcionan exactamente en la dirección equivocada», dijo Thomas Hertel, profesor de economía agrícola en la Universidad de Purdue que participó en el estudio.

«Nuestros resultados sugieren que las decisiones de política energética es probable que interactúen con el cambio climático que afectan a la volatilidad del el maíz, y que el efecto en el mercado de un mandato vinculante de biocombustibles es probable que se intensifique a medida que el clima se calienta», dijo Diffenbaugh.

Diffenbaugh y Hertel también exploraron el potencial de los agricultores a adaptarse al cambio climático. Encontraron que, a menos que los productores de maíz incrementen la tolerancia de sus cultivos de calor por hasta seis grados celsius, las áreas de producción de maíz tendrían que moverse hacia el norte desde el cinturón de maíz actual EE.UU. a cerca de la frontera canadiense con el fin de evitar los extremos de calor excesivo .

«Nuestro objetivo fue explorar las influencias que interactúan en los mercados de la energía, el clima y la política energética», dijo Diffenbaugh. «Está claro a partir de los resultados que estas decisiones políticas podrían afectar fuertemente los impactos que el cambio climático tiene sobre las personas. Y, lo más importante, también identificar las posibles oportunidades para la reducción de los impactos a través de la adaptación».

Rob Jordan

Stanford University

¿Existe el agua en polvo?

Según una investigación presentada por el Dr. Ben Carter en el «240 National Meeting of the American Chemical Society» que se celebra en Boston (EE.UU.), «pronto podremos ver olas de agua seca».

Consiste en gotas de agua cubiertas de una capa de óxido de silicio que adoptan el aspecto de un polvo fino, aunque siguen siendo 95% agua. Esta agua seca absorbe el CO2 con más facilidad que el agua normal.

¿La utilidad? Combatir el cambio climático, ya que el agua seca absorbe algunos de los gases que provocan el efecto invernadero como el metano y el dióxido de carbono.

Fuente: treehugger A Discovery company



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