Un vínculo sorprendente entre intestino y memoria en personas mayores de 60 a
Investigadores del King’s College de Londres han descubierto recientemente un vínculo sorprendente entre la salud intestinal y las capacidades cognitivas en personas mayores de 60 años. Su estudio pionero, publicado en 2024 en Nature Communications, muestra que la suplementación diaria con prebióticos, fibras vegetales que alimentan las bacterias beneficiosas del intestino, mejora significativamente la memoria y el aprendizaje en adultos mayores. Estos resultados abren nuevas perspectivas para combatir el deterioro cognitivo relacionado con la edad y podrían transformar la forma en que se aborda el envejecimiento cerebral.
El estudio innovador se realizó en 36 pares de gemelos mayores de 60 años, lo que permitió aislar el efecto de los prebióticos frente a factores genéticos. Un miembro de cada par recibió un polvo que contenía prebióticos (inulina y fructooligosacáridos), mientras que el otro tomó un placebo. Tras tres meses, quienes recibieron prebióticos mejoraron sus resultados en pruebas de memoria visual y aprendizaje.
Esta mejora estaría relacionada con el aumento de las bacterias Bifidobacterium en el intestino, conocidas por sus efectos beneficiosos. Otros estudios en modelos animales sugieren que estas bacterias influyen positivamente en la conexión intestino-cerebro, a menudo denominado “segundo cerebro”. Las sustancias producidas por esta microbiota intestinal pueden atravesar la barrera hematoencefálica y modular las funciones cerebrales.
Este hallazgo indica que el deterioro cognitivo no es solo una patología cerebral, sino también un fenómeno que involucra la salud digestiva. Los prebióticos, accesibles, económicos y seguros, podrían convertirse en aliados valiosos para preservar la memoria de las personas mayores y prevenir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Los investigadores advierten que se requieren más estudios en poblaciones mayores y a largo plazo para confirmar estos prometedores resultados iniciales. Sin embargo, el estudio abre una vía terapéutica innovadora, situando el eje intestino-cerebro en el centro de las futuras estrategias para apoyar el envejecimiento cognitivo saludable.
En conclusión, esta investigación destaca la importancia creciente de la microbiota intestinal en el mantenimiento de la capacidad cognitiva después de los 60 años, proponiendo un enfoque simple y natural para acompañar la salud cerebral en la edad avanzada. Cuidar el intestino podría ser clave para preservar la memoria y la calidad de vida con el paso de los años.






Un estudio realizado hace unos años por científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, revelaba que existen tres componentes de los alimentos que fortalecen las sinapsis -conexiones entre neuronas- y aumentan las habilidades cognitivas tras consumirlos habitualmente durante tan solo cuatro semanas. Se trata de la colina, presente en los huevos; el monofosfato de uridina, contenido en la remolacha; y el ácido docosahexaenoico (DHA), un ácido graso esencial poliinsaturado que ingenirmos a través de pescados grasos como el salmón y la sardina, así como en algunas algas.
La glucosa es la «gasolina» de nuestro cuerpo, de todo nuestro cuerpo. Y, curiosamente, el órgano que más consume es el cerebro: a mayor inteligencia, mayor gasto energético. Los humanos destinamos el 20% de la energía que necesitamos a esta parte de nuestra anatomía.