El reloj verde del planeta: las plantas podrían sobrevivir hasta 2000 millones de años más en la Tierra

Los vegetarianos no tienen por qué preocuparse todavía: las plantas seguirán existiendo en la Tierra durante mucho tiempo. Pero no para siempre. 1El sol determinará, en última instancia, la existencia a largo plazo de la vida en nuestro planeta. Un nuevo modelo climático tridimensional, desarrollado por un equipo de investigadores, ha vuelto a abrir el debate sobre cuánto durará la biosfera vegetal terrestre y ha llegado a una conclusión sorprendentemente optimista: las plantas podrían persistir mucho más tiempo del que se pensaba, posiblemente hasta casi 2.000 millones de años más.

El sol, motor inevitable del cambio

La energía total que emite el sol, conocida como luminosidad, no es constante a lo largo de la historia cósmica. 1Su luminosidad ha ido aumentando, a lo largo de épocas y eones, aproximadamente un 10 % cada mil millones de años, determinando gran parte de la temperatura de la superficie terrestre, y este aumento continuará durante miles de millones de años en el futuro.

La razón física es bien conocida en astrofísica estelar. 4A medida que el sol fusiona hidrógeno en helio, la proporción entre ambos elementos en su núcleo va cambiando, de modo que con el tiempo el núcleo se enriquece lentamente en helio. Este proceso provoca que la estrella brille con mayor intensidad de manera progresiva e imparable, calentando paulatinamente la superficie de nuestro planeta.

El segundo gran factor: el CO₂

El calentamiento solar no es el único elemento de la ecuación. 1El efecto invernadero es la segunda mayor influencia sobre la temperatura, determinado en gran parte por la concentración de dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera, y su evolución futura es menos cierta, lo que tiene implicaciones para la supervivencia a largo plazo de las plantas.

El CO₂ no permanece eternamente en la atmósfera. 1Es eliminado de forma natural mediante la meteorización de los silicatos, una reacción química entre las rocas, la lluvia y el CO₂ que produce calcio y bicarbonato, los cuales acaban drenándose por los ríos y depositándose en el fondo del océano como carbonato cálcico. Este ciclo geológico actúa como un termostato planetario a escala de millones de años.

Un nuevo modelo cambia los pronósticos

Durante décadas, los científicos han intentado calcular el momento en que las plantas dejarán de poder vivir en la Tierra. 3Los plazos obtenidos oscilaban entre 100 millones y 1.000 millones de años, pero todos los factores que intervienen hacían el cálculo enormemente complejo. Un trío de científicos de la Universidad de Chicago y del Instituto Weizmann de Ciencias, en Israel, ha presentado ahora un nuevo modelo que extiende la vida de la biosfera terrestre hasta 1.700 millones de años.

El estudio, publicado en The Planetary Science Journal, se basa en un modelo climático tridimensional especializado. 1Esta herramienta, llamada Exo-CAM, fue desarrollada por los propios autores junto a otros colaboradores en 2022 para estudiar exoplanetas diversos y es capaz de manejar una amplia variedad de composiciones atmosféricas, incluyendo las del pasado profundo y el futuro lejano de la Tierra.

Los resultados son notables: 1el modelo, el más avanzado hasta la fecha, encontró que la biosfera vegetativa podría persistir mucho más tiempo —entre 1.350 y 1.860 millones de años— de lo estimado previamente, dependiendo del régimen de meteorización. En palabras del investigador Jacob Haqq-Misra, 1«encontramos que la vida en la Tierra sobreviviría al menos hasta que el sol, cada vez más brillante, evapore nuestros océanos, dentro de casi 2.000 millones de años».

¿Hambre de CO₂ o muerte por calor?

El cambio fundamental respecto a modelos anteriores está en cómo se entiende el ciclo carbonato-silicato. 4Los datos recientes muestran que este ciclo no depende tanto de la temperatura como se pensaba, sino que es solo débilmente dependiente de ella y más fuertemente dependiente del CO₂. En ese caso, la interacción entre el clima, la productividad y la meteorización hace que la disminución de CO₂ impulsada por la luminosidad futura se ralentice e incluso se invierta temporalmente, evitando la inanición por falta de CO₂ de las plantas.

Esto cambia radicalmente el escenario del final. 4Cuando las plantas ya no puedan sobrevivir, no será por el desplome del CO₂; finalmente, sencillamente hará demasiado calor para que puedan vivir. El estudio identifica dos escenarios principales. 3El segundo conjunto de parámetros, que representa el escenario de sobrecalentamiento, da una vida útil futura más larga para las plantas terrestres respecto al primero: 1.800 millones de años frente a 1.300 millones.

El destino de C3 y C4

No todas las plantas correrán la misma suerte. Existen dos grandes vías fotosintéticas, conocidas como C3 y C4, con eficiencias y tolerancias muy distintas. 2Dentro de los próximos 600 millones de años, la concentración de dióxido de carbono caerá por debajo del umbral crítico necesario para mantener la fotosíntesis C3 —unas 50 partes por millón—, y en ese momento los árboles y bosques en sus formas actuales ya no podrán sobrevivir.2 Este declive de la vida vegetal será probablemente un descenso a largo plazo, y no una caída brusca: los grupos de plantas irán desapareciendo uno a uno antes de alcanzar el nivel de 50 ppm. Las primeras en desaparecer serán las herbáceas C3, seguidas por los bosques caducifolios, los bosques perennes de hoja ancha y, finalmente, las coníferas perennes.

Las plantas C4, en cambio, tienen un margen mayor. 2La fijación de carbono C4 puede continuar a concentraciones mucho más bajas, hasta por encima de 10 ppm, por lo que estas plantas podrían sobrevivir al menos 800 millones de años y posiblemente hasta 1.200 millones de años desde el presente, hasta que el aumento de las temperaturas haga la biosfera insostenible.

Una hipótesis alternativa esperanzadora

Existe además otro factor que podría prolongar la vida vegetal. 2Investigadores de Caltech han sugerido que, una vez que las plantas C3 se extingan, la falta de producción biológica de oxígeno y nitrógeno provocará una reducción de la presión atmosférica terrestre, lo cual contrarrestará el aumento de temperatura y permitirá que se mantenga suficiente dióxido de carbono para continuar con la fotosíntesis, dejando que la vida sobreviva hasta dentro de 2.000 millones de años, momento en el que el agua se convertirá en el factor limitante.

Consecuencias en cascada

Aunque dos mil millones de años parecen un horizonte tranquilizador, el final será dramático. 4A medida que la atmósfera superior de la Tierra se sature de vapor de agua, la energía ultravioleta dividirá el agua y el hidrógeno se escapará hacia el espacio, produciéndose una pérdida gradual e irreversible de agua hacia el cosmos.

Y, lógicamente, 3a medida que las plantas desaparezcan, la vida de gran tamaño en la Tierra acabará muriendo de hambre. No obstante, los autores subrayan el alcance de sus hallazgos: 4«Estos resultados sugieren que la vida útil futura de la biosfera compleja de la Tierra podría ser casi el doble de larga de lo que se pensaba».

Implicaciones más allá de la Tierra

El trabajo no solo afecta a nuestra comprensión del futuro terrestre. 4Estos resultados también afectan a nuestra comprensión de la habitabilidad de los exoplanetas. Si las biosferas complejas pueden persistir el doble de tiempo en planetas como el nuestro, las probabilidades estadísticas de encontrar vida avanzada en otros mundos podrían aumentar significativamente.

La Tierra, en definitiva, dispone aún de un margen vital enorme. El gran reto, paradójicamente, no se encuentra en ese horizonte cósmico de mil o dos mil millones de años, sino en los próximos siglos, en los que el destino inmediato de la biosfera depende mucho más de las decisiones humanas que de la evolución del sol.

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El aumento del CO2 reduce la calidad nutricional de los cultivos: un reto para la seguridad alimentaria global

Un estudio reciente realizado por Sterre F. ter Haar y colegas, publicado en la revista Global Change Biology en 2025, ha demostrado que el aumento del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera afecta negativamente la calidad nutricional de los cultivos alimentarios fundamentales a nivel mundial. Este trabajo constituye una alerta sobre los impactos del cambio climático no solo en la cantidad de alimentos producidos, sino también en su valor nutricional, con posibles consecuencias para la salud humana.

El equipo de investigación analizó datos de aproximadamente 59000 muestras de 43 diferentes cultivos, incluyendo arroz, trigo, papas y tomates, evaluando cómo distintas concentraciones de CO2 afectan el contenido de proteínas, minerales como zinc e hierro, y otros nutrientes esenciales. Se encontró que el aumento de CO2 reduce en promedio un 4.4% la concentración de estos nutrientes en los cultivos, con algunas reducciones que pueden alcanzar hasta un 38%. Al mismo tiempo, el contenido calórico de las plantas aumenta, lo que podría contribuir a problemas como la obesidad, además de observar indicios de aumento en concentraciones de sustancias tóxicas como mercurio y plomo, aunque se requieren más estudios para confirmar este último hallazgo.

Estos resultados reproducen un efecto lineal: al duplicarse el nivel de CO2, el impacto negativo sobre los nutrientes también se duplica. Actualmente, la atmósfera contiene aproximadamente 425 partes por millón (ppm) de CO2, cifra que se espera aumente hasta 550 ppm en las próximas décadas, según los modelos climáticos, lo que indica que gran parte de este deterioro nutricional ya está en curso y se intensificará.

El estudio destaca que muchas poblaciones dependen en gran medida de cultivos básicos como el arroz y el trigo para su alimentación. La reducción en nutrientes esenciales como las proteínas y minerales afecta directamente la salud pública, generando situaciones en las que, aunque haya suficiente cantidad de alimento disponible, la malnutrición puede aumentar debido a la falta de calidad nutricional. Este fenómeno introduce el concepto de «seguridad nutricional» como un aspecto crítico dentro del marco más amplio de la seguridad alimentaria.

Desde el punto de vista agrícola, el aumento de CO2 puede estimular el crecimiento vegetativo y la producción total de biomasa, pero este «efecto fertilizante» no compensa las pérdidas en la concentración de nutrientes fundamentales, cruciales para una dieta equilibrada y saludable. Además, otros factores relacionados con el cambio climático, como el aumento de temperaturas y la variabilidad de lluvias, también contribuyen a la merma en la calidad nutricional, afectando especialmente a frutas y verduras, con pérdidas de vitaminas, antioxidantes, fibras y minerales, y aumento en azúcares simples, lo que impacta negativamente en la salud humana.

La investigadora Sterre F. ter Haar hace un llamado para que la atención en seguridad alimentaria incluya no solo la cantidad, sino también la calidad nutricional del alimento producido. Se insiste en la necesidad de orientar futuras investigaciones hacia estrategias de adaptación, como el desarrollo de variedades de cultivos resistentes al aumento de CO2 y al cambio climático, prácticas agrícolas innovadoras, y políticas públicas que ayuden a mitigar estos impactos.

En conclusión, el estudio revela que la crisis climática afecta la alimentación humana en un nivel invisible pero crítico: la calidad nutricional de los alimentos esenciales. En un mundo donde alimentar a la creciente población mundial ya es un desafío, esta nueva amenaza requiere urgente atención científica, tecnológica y política para asegurar dietas nutritivas y saludables para las generaciones presentes y futuras.

Este trabajo evidencia la importancia de integrar la nutrición y la salud humana en los debates sobre cambio climático y agricultura, resaltando la complejidad de las interacciones entre el ambiente y la producción de alimentos en un planeta cambiante.

Referencias:
Sterre F. ter Haar et al., «CO2Rise Directly Impairs Crop Nutritional Quality,» Global Change Biology, 2025 [DOI: 10.1111/gcb.70568].onlinelibrary.wiley+3

  1. https://onlinelibrary.wiley.com/journal/13652486
  2. https://www.universiteitleiden.nl/en/news/2025/11/higher-co2-levels-are-making-our-food-more-calorific-and-less-nutritious-food-crops
  3. https://phys.org/news/2025-11-higher-food-calorific-nutritious.html
  4. https://www.lavanguardia.com/vida/20250809/10953145/cambio-climatico-deteriora-calidad-nutricional-alimentos.html
  5. https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg1/chapter/chapter-5/
  6. https://bg.copernicus.org/articles/14/5487/2017/bg-14-5487-2017-relations.html
  7. https://ustednoselocree.com/referencias/peor-de-lo-esperado/
  8. https://ciencia.ucp.pt/en/publications/impact-of-climate-change-on-plant-nutrition/
  9. https://www.universiteitleiden.nl/en/staffmembers/paul-behrens/publications
  10. https://www.facebook.com/groups/325874678149790/posts/nuevo-estudio-descubre-que-el-aumento-de-co2-en-la-atm%C3%B3sfera-est%C3%A1-haciendo-que-c/1865717997498776/
  11. https://www.wiley.com/en-us/journals/Global+Change+Biology-p-b13652486
  12. https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-logran-vincular-cambio-climatico-deterioro-calidad-nutricional-alimentos-20250709070348.html
  13. https://bg.copernicus.org/articles/22/6369/2025/bg-22-6369-2025.pdf
  14. https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2025/11/11/el-enfriamiento-artificial-de-la-tierra-podria-reducir-la-proteina-en-alimentos-clave-advierte-un-estudio/
  15. https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2025.06.30.662326.full.pdf
  16. https://chilebio.cl/2025/06/06/como-la-biotecnologia-conforma-la-agricultura-climaticamente-inteligente-en-asia-y-australasia/
  17. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2950236525000155
  18. https://ecoinventos.com/nuevo-estudio-afirma-que-el-cambio-climatico-esta-degradando-el-valor-nutricional-de-los-cultivos/
  19. https://www.goldenagri.com.sg/es/what-is-the-agriculture-food-energy-trend-in-2025/
  20. https://www.ruralprimicias.com.ar/sitio/2025/08/01/el-coste-oculto-del-cambio-climatico/

Bodega calcula impacto de vinos en el cambio climático

Toca Comer. Bodega calcula impacto de vinos en el cambio climático. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La bodega Grupo Faustino es la primera que conoce la huella de carbono de sus ocho vinos más representativos tras la elaboración, por parte de investigadores del centro de investigación Tecnalia, de un exhaustivo estudio pionero.

Tras un año de trabajo, se han obtenido las huellas de carbono de los ocho vinos más representativos de este grupo y que abarcan todo el abanico de clases de caldos: blanco, crianza, reserva o de autor.

Las fases del ciclo de vida de un vino comienzan en la fase agrícola (se emite carbono por el consumo de diésel en desplazamientos y trabajo de los tractores en todas las labores de campo, además de productos agroquímicos y del consumo de energía eléctrica en el riego); luego, la fase de elaboración (se produce un consumo de energía eléctrica y gasóleo, además de productos enológicos y materiales de embalaje).

Posteriormente, en la fase de distribución, se emite carbono en el transporte de las botellas, en su enfriamiento para consumo y, una vez bebido el vino, aún emite dióxido de carbono en concepto de gestión y transporte de los residuos, reciclado, valorización o vertedero.

Los resultados obtenidos por Tecnalia muestran que la huella de carbono de los ocho vinos analizados oscilan en valores equivalentes a 1000 gramos de CO2. Según los autores del estudio, no son valores altos; sino que se mueven dentro de la media.

El estudio de huella de carbono llevado a cabo, declaran desde el grupo bodeguero, forma parte de la política de compromiso medioambiental puesta en marcha que ha logrado reducir en un 20% su consumo de energía y en un 30% el de agua, según datos de la empresa, desde 2005.

Fente: Alimentariaonline

 

Agua envasada, no la compres

Toca Comer.  Agua envasada, no la compres . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Según un estudio realizado en Italia y publicado en Nature Precedings, el agua embotellada tiene una huella de carbono 285 veces más alta que el agua de la canilla. Para producir, transportar y consumir 1,5 litros de agua en botella hay que emitir 0,26 Kg de CO2 equivalente, ¿parece poco? Para producir, transportar y consumir esa misma cantidad de agua pero de la canilla se usan 0,00091 Kg de CO2 eq. Por cada botella de agua que no comprás, estás evitando emitir 1/4 Kg de CO2. Pero la publicidad no habla de calentamiento global, habla de deforestación. Dejando de lado los efectos que el calentamiento global pudiera tener en los bosques, hay otro concepto que sirve para evaluar el impacto del agua embotellada en el suelo: la Huella Ecológica. Esto hace referencia al área de tierra necesaria para general los recursos y asimilar los residuos de una actividad. ¿Cuántos metros cuadrados se usan para producir 1,5 litros de agua embotellada?

Para producir agua embotellada se necesita un área 300 más grande que para el agua de red. Mientras que por cada 1,5 litros de agua del grifo se necesitan sólo 0,0024 m2, hacen falta más de 0,7 m2 para producir, transportar y disponer de la basura producida por la botella de litro y medio.

Ampliar en:  De Legos a Logos

Un kg de carne contamina más que un automóvil

Toca Comer.   Un kg de carne contamina más que un automóvil. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Para lograr un kilogramo de carne de vacuno en Brasil se producen 335 kilogramos de dióxido de carbono (CO2), exactamente la misma cantidad de gases de efecto invernadero que un viaje de 1600 kilómetros en un automóvil europeo de consumo medio.

A esa conclusión han llegado expertos de Austria y Holanda en un reciente estudio, cuyos resultados publicó hoy la agencia APA.

En el caso de la carne de vaca de los Países Bajos (Holanda), la producción de un kg equivale a 111 kilómetros de trayecto en automóvil, pues en ambas situaciones el CO2 emitido es de 22 kilogramos.

Kurt Schmidinger, de la Universidad de Viena, y Elke Stehfest, de la agencia PBL Netherlands Environmental Assessment Agency, han desarrollado un sistema especial para hacer un inventario del coste climático de los alimentos.

La mayor innovación en estos cálculos es que, además de las emisiones en la producción de los alimentos, también se contabiliza la superficie del pasto para los animales, un factor obviado hasta ahora, pese a considerarse central para el cambio climático.

La razón es que los pastos de grandes superficies impiden el desarrollo de bosques y plantas naturales, que a su vez actúan de absorbentes de CO2 de la atmósfera», lo que combate el efecto invernadero.

Cada persona emite dos toneladas de CO2 al año por alimentarse

Un equipo de investigadores de la Universidad de Almería (UAL) ha estimado el impacto ambiental que tiene la dieta española y el papel que juegan los excrementos humanos en el ciclo de vida de los alimentos. Es la primera vez que un estudio científico de este tipo introduce el papel que juegan los excrementos humanos.

“La alimentación en España genera unas emisiones de unas dos toneladas de dióxido de carbono por persona y año (más de un 20% de las emisiones totales por persona y año), y un consumo de energía primaria de 20 gigajulios”, explica a SINC Iván Muñoz, autor principal del trabajo e investigador de la UAL.

En el estudio, que ha publicado recientemente The International Journal of Life Cycle Assessment, se analiza la relación de la cadena de producción y consumo de alimentos con el calentamiento global y la acidificación y eutrofización (exceso de nutrientes) del medio, tomando como referencia lo que consumió una persona en España en 2005 (881 kilogramos).

En el cómputo se incluyó la producción agrícola y ganadera, la pesca, el procesamiento industrial que se hace de los alimentos, su venta y distribución, la preparación y cocinado en casa, el tratamiento de los residuos sólidos (restos de comida y envases), así como la excreción humana.

Según el trabajo el mayor impacto ambiental lo origina la producción de alimentos de origen animal, como carne y lácteos. La agricultura, ganadería, pesca e industria alimentaria son la mayor fuente de contaminación de las aguas y de dióxido de carbono, pero en ambos casos le siguen los efectos de la excreción de las personas (al respirar o por el tratamiento de las aguas fecales).

Ampliar  información en:  sinc

¿Existe el agua en polvo?

Según una investigación presentada por el Dr. Ben Carter en el «240 National Meeting of the American Chemical Society» que se celebra en Boston (EE.UU.), «pronto podremos ver olas de agua seca».

Consiste en gotas de agua cubiertas de una capa de óxido de silicio que adoptan el aspecto de un polvo fino, aunque siguen siendo 95% agua. Esta agua seca absorbe el CO2 con más facilidad que el agua normal.

¿La utilidad? Combatir el cambio climático, ya que el agua seca absorbe algunos de los gases que provocan el efecto invernadero como el metano y el dióxido de carbono.

Fuente: treehugger A Discovery company



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