Tapón de corcho con rosca y reutilizable

Toca Comer. Tapón de corcho con rosca y reutilizable. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Cuatro años de trabajo en conjunto entre O-I (Owens-Illinois) y el fabricante de tapones de corcho portugués Amorim han dado como resultada un nuevo tapón de corcho: Helix, que hace realidad un sencilla pero innovadora idea de un tapón reutilizable para botellas de vino. El tapón trabaja en conjunto con la botella, ambos tienen un patrón de rosca que permite a los consumidores abrir y cerrar de nuevo el tapón conservando una barrera hermética que no permite el goteo ni la filtración de oxígeno una vez cerrado.

Durante el tiempo de desarrollo del tapón Helix, O.I y Amorim realizaron cientos de pruebas con diferentes tipos de vino envasado en botellas con esta tecnología y encontraron que después de 26 meses no se había laterado ni el sabor, ni el color ni el aroma del vino.

Amorim y O-I han utilizado corcho aglomerado o granulado para el diseño de Helix con el fin de ofrecer una mayor elasticidad y fiabilidad para proteger mejor el vino.

Este desarrollo responde a a la alta aceptación de los materiales clásicos en el envasado de vino. El corcho sigue siendo, de lejos el tapón preferido asñi com la botella de vidrio la mejor alternativa para conservar el producto.

El 80% de los consumidores prefieren el corcho y la combinación de vidrio para el vino. Se estima que este nuevo conjunto-tapón botella se adapte en calidad y precio al segmente de los vinos premium polupales que rondan los US$ 10 a US$ 15 la botella.

Fuente: Alimentariaonline

Comparan tapones de corcho de 2000 años de antigüedad

Toca Comer. Comparan tapones de corcho de 2000 años de antigüedad. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En la investigación se han comparado tapones de corcho actuales con tapones de más de 2000 años de antigüedad, encontrados en el fondo marino del Cap del Volt (Port de la Selva), en la costa mediterránea española, y se han analizado alguno de sus componentes principales, como la lignina, la suberina y los polisacáridos. Dichos componentes hacen que el tapón de corcho sea elástico, compresible y el material idóneo para adaptarse al cuello de la botella de vino y cava, manteniendo así el oxígeno adecuado para conservar el caldo en óptimas condiciones. Y es que, en el año 3000 ane., el tapón de corcho ya era utilizado en Egipto, en Babilonia y en Persia para almacenar alimentos.

Asimismo, se ha analizado también la estructura celular de los tapones milenarios, comprobando que no se han degradado de manera significativa por la acción del agua marina.

Esta investigación ha permitido reafirmar, entre otras conclusiones, que la utilización de los tapones de corcho era idónea para conservar el líquido que transportaban las ánforas de vino y que este sigue siendo el material por excelencia para la preservación de vinos y cavas.

El corcho, el vino y el cava

El tapón de una botella puede desvelar grandes secretos sobre su contenido. Y es que este no solo sirve para preservar el líquido, sino que permite su evolución y maduración, constituyéndose como un elemento que influye en la vinificación y la determinación de las propiedades organolépticas del mismo. Así, el tándem formado por la barrica de roble y el tapón de corcho, ambos provenientes de dos árboles del mismo género botánico, el Quercus, es insuperable para la obtención de un vino con las mejores cualidades.

Las propiedades microcelulares del tapón, formado en un 90% por aire, posibilitan la evolución y maduración del caldo en botella gracias a su óptima permeabilidad al oxígeno y su disolución en el vino. Esto se consigue manteniendo el equilibrio entre dos reacciones químicas que tienen lugar en el vino, la reducción y la oxidación.

Fuente:  Acenología

Microbios en las botellas de vino

Toca Comer. Microorganismos en tapones de corcho de botellas de vino. Marisol Collazos SotoEl corcho tiene muchas propiedades, y muy positivas para la conservación del vino, como ser un buen sellador natural que contribuye a preservar el vino de posibles contaminantes así como contribuir a la maduración en botella del vino. Pero el corcho es un producto natural, y, como en todo aquello que no esté dentro de un autoclave, dentro del corcho podemos encontrar microorganismos.

Estos microorganismos, habitualmente levaduras, hongos filamentosos y bacterias, son los responsables de una serie de fenómenos que no siempre son positivos para el vino. Así, algunos de estos hongos (algunas especies de los géneros Penicillium o Aspergillus) son los responsables del denominado “sabor a corcho” o del mal olor del vino, responsabilidad en este caso del hongo Trichoderma longibrachiatum, cuya gen codificante de la enzima de este fenómeno fue aislado por investigadores de la Universidad de León y la Universidad de Extremadura. Curiosamente, ninguno de estos procesos es exclusivo de los tapones de corcho natural, sino que también se han dado estos casos, y se han encontrado estos organismos, en los corchos sintéticos.

Pero no solo son responsables de malos olores. Muchos de los microorganismos que encontramos en el corcho del vino son responsables de cosas más beneficiosas. Entre ellas cabe destacar la situación de competencia que se produce entre determinados organismos, cuya presencia no produce ningún daño al vino, y éstos otros que podemos denominar como perjudiciales para la calidad del vino, evitando, por ese proceso de exclusión por competencia, que estos últimos prosperen en los corchos, preservando así la calidad del vino.

Por todo ello, se ha hecho un estudio y análisis de la variedad micológica de los tapones de corcho con el fin de realizar una propuesta de niveles micológicos aceptables para poder definir la calidad del corcho, y mejorar su papel en la maduración del vino.

Fuente: ¡Ciencinante!

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