Bajada de precios en la industria alimentaria para aumentar cuota de mercado

Toca Comer. Bajada de precios en la industria alimentaria por aumentar cuota de mercado. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaVales de descuento, ofertas de dos por uno, artículos a un euro, promociones cruzadas entre empresas… Las grandes compañías de alimentación, perfumería y droguería han desatado en España la mayor guerra de precios desde que se inició en 2008 la crisis económica. El índice de los precios de las marcas de los fabricantes entró así por primera vez en deflación el pasado mes de febrero, con una caída del 0,3%, según datos de AC Nielsen, frente a un crecimiento del 1,3% en el mismo mes del año anterior.

Y todo ello después de que las ventas de la mayoría de ellos se desplomara el año pasado en el canal de distribución organizada (hipermercados y supermercados) y ante la necesidad de ganar cuota de mercado ante los primeros síntomas de recuperación, según explican distintas fuentes en el sector.

Sólo seis de los 25 grandes fabricantes consiguieron el año pasado aumentar sus ventas en las tiendas, excluyendo las que se hicieron en el pequeño comercio o en la hostelería.

Panrico, que ha estado al borde del concurso de acreedores y que ha llevado a cabo un severo plan de ajuste y reestructuración, lideró las caídas con un descenso de las ventas del 12,6%, lo que ha provocado además una agresiva política de precios.

Pero su caso no es una excepción. El grupo de perfumería Puig registró una caída del 10,3 por ciento; Danone del 10,1 por ciento; el gigante de la limpieza Reckitt & Benckiser, propietario de Colón y Calgonit, entre otras marcas, del 7,9 por ciento y Lactalis, la propietaria de Puleva, del 7,7 por ciento.

Ampliar en: Julio Ibáñez. Mi retail world

Procter & Gamble sufre la crisis en España

Toca Comer. Procter & Gamble sufre la crisis en España. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaSeis años de crisis después, el gigante internacional Procter & Gamble ha decidido racionalizar su estructura en los países periféricos del sur de Europa. Esta decisión, de inminente puesta en marcha, tendrá consecuencias directas en nuestro país. [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE], el ejecutivo portugués Carlos Matos, abandonará a final de año su puesto en el fabricante de productos de gran consumo tras seis años en el cargo, aunque cederá sus funciones ejecutivas el próximo mes de julio, según han confirmado a este diario fuentes oficiales.

La caída generalizada de ventas y la irrupción de los productos promocionados por las cadenas de distribución han hecho que los fabricantes convencionales pierdan volumen de negocio y cuota de mercado. Este contexto adverso ha coincidido con el periodo que Carlos Matos ha estado al frente de la filial ibérica, a donde [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE]. Sin embargo, lejos de lograr corregir esa tendencia, los grandes multinacionales han reducido su actividad fabril en favor de los productores para terceros.

Durante este prolongado periodo de crisis, los consumidores han modificado sus hábitos de compra hasta puntos insospechados. Esa proceso de evolución ha dado pie a un cambio de poderes en el seno de la cadena del gran consumo, siendo ahora la distribución, gracias al proceso de concentración y al éxito de sus productos de marca blanca, quien atesora un mayor poder de negociación frente a los fabricantes de productos de gran consumo. En definitiva, ahora manda más el canal (capacidad comercial) que el producto (capacidad industrial).

Fuente: El Confidencial

La crisis provoca una debacle del jamón

A mediados de la primera década del siglo muchos entraron, con financiación de los bancos, en un sector en el que pensaron que se podría ganar mucho dinero, el del Ibérico. Todo gracias a una normativa salida del Ministerio de Agricultura en la época del PP, que permitió comercializar los productos con la denominación genérica de ibérico, independientemente de la pureza de la raza o el tipo de crianza.

Unos venían de hacer fortunas en el ladrillo, como jamones Marcos Salamanca, creada por Nozar y Caja Duero. Otros, provenían del sector tradicional del cerdo blanco, como los murcianos de Pozo o las gigantescas cooperativas Coren de Galicia y Guissona de Lérida. Y multinacionales, como Navidul, del grupo Campofrío.

Una gigantesca cabaña, con la que la nueva norma de calidad permitió llenar las grandes cadenas de supermercados con un producto, antes considerado de lujo, bajo la denominación de Ibérico.  Pero llegó la crisis y se hundió el consumo. Pilló al sector con los jamones y paletas de aquellos millones de cochinos matados en 2006 y 2007 colgados en los secaderos. Y los jamones son perecederos. Cuentan con uno a dos años de curación antes de tener que salir al mercado en el caso del cebo, y de tres años en el de bellota.

La cabaña se destruyó también a velocidad de vértigo. De 5,5 millones de cerdos en 2007, se pasó a 2 millones este año (500.000 de bellota) y se calcula que serán sólo 1,5 millones en 2011. «En términos de capacidad productiva y de producto almacenado en 2007 estábamos en unas cifras de 3 000 millones de euros y ahora nos movemos en 1 300. Es decir, nuestra riqueza se ha reducido a menos de la mitad».

Ampliar información en: Público.es

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