Argumentos típicos en las dietas milagro

Toca Comer. Dietas milagro. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Hemos hablado varias veces de las dietas milagro, como la dieta dukan. Lo que creo que no hemos hecho hasta ahora es tratar de identificar una serie de características comunes a cualquier dieta milagro digna de mención. Sin embargo, si uno repasa el conjunto de afirmaciones comunes a cada una de ellas podemos encontrar una serie de patrones que nos pueden a ayudar separar el grano de la paja.

1. Curación mágica de cualquier enfermedad

Este sería el más manido. Cualquier dieta milagro que se precie, no solo te ayudará a conservar o mejorar tu línea, sino que además de ayudará en todo un conjunto de enfermedades. Por supuesto, todas ayudan a prevenir el cáncer de alguna u otra forma, pero también te pueden ayudar con distintos tipos de alergias, o mejorar tus articulaciones. Por supuesto, estas afirmaciones están siempre contrastadas con testimonios de casos de éxito que lo afirman rotundamente.

2. Nunca pasarás hambre

Da igual el tipo de dieta milagro que sea, en cualquier caso nunca pasarás hambre. Lo cierto es que si uno quiere adelgazar y antes se zampaba 4000 Cal/día, tarde o temprano va a tener que reducir esa ingesta y tarde o temprano, su organismo, que estaba habituado a esa cantidad de calorías, se la va a demandar. Es decir, se va a pasar hambre. Por supuesto, también habrá testimonios que afirme que “¡sin pasar hambre!”, lo que nunca se cuentan son las personas que sí han pasado hambre, aunque les haya ido bien.

En realidad este es más un reclamo comercial que científico. Si a uno le dicen de primeras que va a pasar hambre con una dieta se echa para atrás. Pero si nos dicen que vamos a perder peso y no pasar hambre, ¡miel sobre hojuelas! No nos engañemos, o bien se pasará hambre en el algún momento, o bien te quedarás con ganas de comer más.

3. Lácteos, grasas, glúten, proteínas o hidratos

No hay dieta milagro que se precie que no hable de eliminar o reducir o ampliar cualquiera de estos grupos de alimentos. Mención aparte tiene el glúten y la lactosa. Como hay mucho celíaco sin diagnosticar, y esto es cierto, basta con que algún caso de intolerante al glúten sea detectado a raíz de una dieta de estas para que automáticamente se convierta en la panacea. Algo similar pasa con los lácteos. Cualquier dieta milagro eliminará casi seguro los lácteos y el glúten por defecto.

Por cierto, Novak Djokovic se puso en manos de uno de estos dietistas magufos que tuvo la chiripa de detectar que era intolerante al glúten. Lo eliminó de su dieta y parte de su mejora física pudo ser debida a esto. Eso sí, ayer no le sirvió para derrotar a Murray. Ya digo, como hay bastante intolerante sin detectar, es un método inicial infalible para demostrar su posible eficacia. Si no eres intolerante, no pasa nada y además reduces bollería, etc… Funciona sí o sí.

Para el resto de ingredientes ya irá a gusto del consumidor, mejor dicho, del posible estafador. Podemos aumentar el consumo de proteínas, eliminar casi al 100% las grasas (que las hay muchas y muy buenas) o los hidratos de carbono. Estos últimos, y a pesar de ser un grupo nutricional muy heterogéneo, se meten en el mismo saco y valen como excusa para justificar su eliminación completa. Da igual si son azúcares, o patata, o pan.

4. Fase de eliminación de toxinas

Otro clásico. No hay dieta que se precie que no pase por una fase de eliminación de toxinas. En su versión más extrema, se habla de una depuración del hígado como fase previa. El caso es que el hígado se está “depurando” constantemente y aunque fases de ayuno pueden tener efectos positivos en el metabolismo en general, una depuración con infusiones, por ejemplo, no está demostrado que tenga beneficios directos. Mucho menos la famosa limpieza hepática del fallecido Dr. Moritz. Por cierto, un tipo que decía cosas como que el VIH no existía, que las vacunas eran veneno que había que evitar o que el cáncer no era una enfermedad.

Por supuesto, controlar la ingesta excesiva de alcohol, cafeína, etc… es importante, pero también hay que tener en cuenta que la dosis hace el veneno, y que pequeñas cantidades de cafeína, o una copa de vino pueden ser muy saludables.

5. Fotos de antes y después

Este truco me encanta y es más típico el protagonizado por hombres musculosos. ¿Quién no ha visto un anuncio de dieta milagro con fotos de un antes y un después en solo X días? Fascinante, pero no por la dieta, sino por el truco. Es el siguiente.

Un ya musculado varón se hace unas fotos justo después de un entrenamiento intensivo de pesas, y se echa agua o aceite para realzar los músculos, mete tripa y contrae los músculos. Se hace entonces la foto del “después”. Ahora viene la parte divertida, hacerse la foto del “antes”. Pues muy fácil, se atiborra a cocacolas, doritos, perritos, hamburguesas, o cualquier comida salada que retenga líquidos durante un día entero. Al final del día, se hace una foto sin meter tripa y sin rociarse de aceites. Resultado, un hombre fofo que necesita perder unos kilos. La foto del “antes” que realmente se ha hecho después.

Como veis con 5 argumentos que, o bien están todos juntos, o bien se pueden combinar a voluntad para crear una dieta milagro: cura de enfermedades, no pasar hambre, eliminación de grupos de nutrientes, fase eliminación toxinas, fotos antes/después.

Fuente: Directo al PALADAR

Licencia CC

 

Las «dietas milagro», un riesgo para la salud con las que no se pierden kilos

Las dietas milagrosas no existen. Si está pensando en perder kilos, olvídese de los regímenes que le prometen perder mucho peso en pocas semanas, porque toda la comunidad científica coincide al señalar que las dietas mágicas son un engaño.

¿Cómo reconocer las dietas milagro?

Para evitar caer en alguno de estos regímenes mágicos, sólo hay que fijarse un poco porque son fácilmente reconocibles.

Todos prometen una pérdida de peso rápida, aseguran que se pueden llevar sin esfuerzo y que son completamente seguros para la salud. «Todas la dietas mágicas tratan de ganar adeptos promocionándose con estas tres características» asegura el doctor Salvador.

Además, hay otras pistas para detectar cuando una dieta es fraudulenta, según comenta el dietista Julio Basulto:

-Prohiben el consumo de un grupo de alimentos.

-Contienen listados de productos buenos o malos.

-Venden preparados alimenticios carísimos y exclusivos de esas dietas.

-Aportan relatos de supuestos médicos o famosos para darle credibilidad.

-Contienen afirmaciones que contradicen a la comunidad científica como «la fruta es mala» o «el pan engorda».

Tipos de dietas mágicas

Aunque algunos expertos señalan que nombrar este tipo de dietas «es darle más publicidad», otros opinan que conviene hablar de ellas «para que la población conozca las dietas de las que debe huir«. Estas supuestas dietas mágicas se pueden clasificar en tres grandes grupos.

1-Dietas hipocalóricas desequilibradas: se basan en la escasa ingesta de calorías. Suelen ser monótonas y deficitarias en nutrientes. Además, no contribuyen a la perdida de grasa sino de masa muscular.

Por lo tanto, al abandonar esta dieta el cuerpo termina teniendo un rápido aumento de peso, que es en su mayoría grasa corporal. Algunos regímenes que se incluyen en esta categoría son: la dieta de la Clínica Mayo, la Dieta Cero o la Dieta Groumet.

2-Dietas disociativas: se fundamentan en que los alimentos contribuyen al aumento de peso en función de determinadas combinaciones. Por ello no restringen su ingesta sino que limitan la toma de alimentos por grupos.

Es decir, en una comida sólo se pueden tomar proteínas o sólo hidratos de carbono. «Esta teoría carce de fundamento científico ya que no existen los alimentos que sólo contengan proteínas, hidratos o lípidos», comenta el doctor Salvador. La dieta Montignac, la dieta Hay o Disociada y la dieta Hollywood son algunas de la que se enmmarcan en esta categoría

3-Dietas excluyentes: Podría decirse que son las más peligrosas puesto que se basan en eliminar de la dieta algún nutriente, lo cual termina provocando alteraciones metabólicas.

«Por ejemplo si quitamos todos los hidratos de carbono y sólo se ingiere proteínas, al final terminaremos destruyendo el tejido muscular porque se pierde mucha agua», señala el doctor Salvador. Otras modalidades son las que son ricas en hidratos y sin lípidos ni proteínas o las ricas en grasa. La dieta Atkins, la dieta de los Astronautas, la dieta del Dr.Hass o la dieta de la Proteína Líquida son algunas de estas dietas excluyentes que debemos evitar.

La dieta del Grupo Sanguíneo o el test de Alcat también podría enmarcarse aquí. Mediante un análisis de sangre se detectan los alimentos con mayor índice de alérgenos y éstos son suprimidos de la dieta de esa persona. «Es absurdo eliminar un nutriente basándose en este estudio», asegura el doctor Salvador. «Todas las sociedades científicas dicen que estos test sanguíneos son una patraña, un timo. Punto y final», afirma rotundamente Basulto.

Riesgos para la salud

A simple vista, el primer riesgo de este tipo de tratamientos es la recuperación o aumento del peso perdido una vez que se abandonan, pudiendo degenerar incluso en problemas de sobrepeso.

La explicación es que al ingerir menos energía de la necesaria, nuestro organismo se ralentiza para gastar menos reservas. Sin embargo, cuando se abandona la dieta, el organismo sigue gastando menos pero nosotros comemos más. Por tanto se recupera más peso y en forma de grasa corporal. La leptina y la grelina, son las hormonas responsables de esta recuperación de peso, según acaban de descubrir un grupo de científicos españoles.

Pero los riesgos más importantes para la salud son: un aumento de la mortalidad total (sobre todo en las dietas ricas en proteínas y nulas en hidratos de carbono), mayor riesgo de enfermedad cardivascular, hipertensión, diabetes, estreñimiento, osteoporosis o fallo renal, entre otros.

«Además de estos riesgos, yo prefiero hablar de otros que parecen preocupar más a las personas que piensan en su aspecto físico, por eso otros efectos a tener en cuenta son la halitosis, pérdida de cabello o sequedad en la piel», apunta Basulto.

Asimismo, estas diestas también contribuyen a la adquisición de malos hábitos alimenticios con la repercusión que ello tiene a largo plazo.

Apliar información en:  rtve.es

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