Agua cruda: cuando la espiritualidad te vende diarrea embotellada

En el siglo XXI, donde la ciencia ha erradicado enfermedades que antes diezmaban poblaciones enteras, surge un nuevo gurú de la salud: el vendedor de «agua cruda». Empresas como Tourmaline Spring o Live Water prometen devolverte a un estado de pureza ancestral con su producto estrella: agua sin filtrar, sin cloro y, sobre todo, sin sentido común. El precio por esta «elixir de la vida» ronda los 60 euros por garrafa (envío a domicilio incluido, por supuesto). Su eslogan es simple: «El agua del grifo está muerta; la nuestra está viva». La realidad, sin embargo, es que lo único que está vivo en esas botellas son bacterias, parásitos y algas que florecen como en un acuario abandonado.

El cuento de hadas del agua «ancestral»

La estrategia de marketing de estas empresas se basa en dos pilares:

  1. Despreciar la ciencia básica: Según ellos, el cloro y los filtros municipales «matan» el agua, eliminando sus supuestos «probióticos naturales» (un término que, por cierto, no tiene respaldo científico cuando se aplica al agua).
  2. Apelar a la nostalgia toxica: Usan palabras como «pura», «virgen» o «ancestral» para vender la idea de que nuestros antepasados bebían directamente de manantiales cristalinos, ignorando que la esperanza de vida entonces era de 30 años (en parte, por enfermedades transmitidas por… adivinaron: agua sin tratar).

Mukhande Singh, fundador de Live Water, llegó a declarar que el agua del grifo es «agua de váter con drogas». Una afirmación tan poética como falsa: el cloro, lejos de ser un veneno, es el responsable de que no muramos de cólera cada vez que abrimos el grifo.

El karma en forma de algas verdes

El problema con el agua «cruda» es que, al no estar tratada ni envasada en condiciones estériles, se contamina con facilidad. Y aquí entra el detalle cómico: las empresas eligen botellas de vidrio transparente (por ese toque premium), pero olvidaron un pequeño detalle: la luz solar fomenta el crecimiento de algas y bacterias.

Los clientes comenzaron a reportar que su costosa agua se volvía verde y turbia en cuestión de días. No era un efecto detox, sino fotosíntesis en tiempo real. Pagaban el precio de una botella de champán para tener un ecosistema en miniatura en su cocina.

La ciencia (y el sentido común) contraatacan

Bill Marler, abogado especializado en seguridad alimentaria y veterano en demandas por brotes de E. coli, no pudo quedarse callado:

«Casi todo lo que puede matarte está en el agua sin tratar. Giardia, E. coli, cólera, hepatitis A… No puedes impedir que los adultos sean estúpidos, pero deberíamos intentarlo».

Y es que, históricamente, el acceso a agua potable tratada ha sido uno de los mayores logros de la salud pública. Antes de la cloración y los sistemas de filtración, ciudades enteras morían por epidemias transmitidas por agua contaminada. Pero en plena era de la desinformación, vender miedo al progreso es un negocio redondo.

Los «visionarios» y sus consecuencias digestivas

Algunos early adopters del agua cruda descubrieron, a las malas, por qué la humanidad desarrolló sistemas de potabilización. Casos de diarrea explosiva, infecciones parasitarias y hasta hospitalizaciones comenzaron a surgir entre los más entusiastas.

Un usuario en Reddit compartió su experiencia:

«Pagué 120 dólares por un pack de agua ‘viva’. Al tercer día, mi estómago parecía una lavadora en ciclo centrifugado. Nunca supe si eran los ‘probióticos ancestrales’ o simplemente Giardia, pero aprendí una lección: mis ancestros no bebían agua del charco por elección, sino porque no tenían otra opción».

¿Por qué sigue funcionando este timo?

  1. El efecto placebo de lujo: Si algo es caro y viene en un envase bonito, la gente asume que es mejor. Es el mismo mecanismo que hace que paguemos 10 euros por un zumo detox que es básicamente agua con colorante.
  2. La desconfianza hacia lo institucional: Hay un sector de la población que desconfía de todo lo que huele a «gobierno» o «ciencia tradicional», incluso si eso significa beber agua con heces de animal (sí, en manantiales no tratados es común).
  3. Influencers sin escrúpulos: Figuras del wellness promueven estos productos a cambio de comisiones, sin importarles que sus seguidores terminen con parásitos intestinales.

Conclusión: El agua cruda es el bitcoin de las estafas de salud

Al igual que las criptomonedas, el agua sin tratar se vende como «la próxima gran revolución», pero en realidad es un producto sin regulación, sin beneficios demostrables y con riesgos reales.

Si quieres agua «viva», abre el grifo. Si quieres probióticos, come yogur. Y si lo que buscas es pagar 60 euros por un frasco de bacterias, siempre puedes comprar un kit de cultivo de moho en eBay. Al menos allí sabrás lo que estás comprando.

Mientras tanto, empresas como Live Water siguen operando, porque en el mundo del marketing pseudocientífico, la estupidez humana es un recurso renovable. Y, por desgracia, no hay cloro que pueda purificar eso.

Tima con Herbalife

Toca Comer. Tima con Herbalife. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Este texto es de @KatieSony. Ha tenido una experiencia con Herbalife y…

Es la primera vez en mi vida que rechazo un trabajo. Y no porque no lo necesite. Lo he rechazado porque es totalmente contrario a mis principios.

La cosa empieza a ser turbia desde el anuncio en segundamano.es. En él dicen que se trata de una empresa en expansión de “salud, bienestar y belleza”. Hay un teléfono de contacto si te interesa la oferta. Les llamé y la chica que me atendió me indicó que era una multinacional americana. Me indicó fecha y hora, y me dio la dirección. Insistió muchísimo en la puntualidad y la importancia de vestir elegante “de traje y taconcito”.
Al entrar, lo primero que vi fue todas las paredes del local pintadas de verde Croma (el de grabar el telediario para poner el fondo que quieras) con el logotipo de Herbalife por todos lados. Una señorita me pidió mi nombre y el de la persona que me citó. Me explicó que la entrevista tendría dos partes: una en grupo y posteriormente otra personal. Acto seguido otra mujer me condujo a la sala donde tendría lugar la primera parte.
La sala en cuestión merece ser descrita con todos los detalles que soy capaz de recordar. Lo primero en lo que me fijé fue en las tres filas de sillas dispuestas frente a una tarima. Sillas cómodas, por lo menos, para la hora y media que tendría que estar sentada en ellas. Había más sillas al fondo, apiladas. A ambos lados de la tarima había banderas: por la derecha, la de Estados Unidos y por la izquierda, la española. Entre las banderas estaba desplegada una pantalla para proyector. A la izquierda de la tarima había un atril con el logotipo de Herbalife y un ordenador portátil conectado al proyector y los altavoces que tenía delante. A la izquierda del atril se veía una mesa con productos y material de la empresa. A la derecha de la tarima de levantaba un enorme tríptico publicitario con las imágenes de Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y un equipo de baloncesto de Canarias, todos exhibiendo el logotipo. En la pared de la derecha había una estantería con productos (más) y sobre ella más fotografías de deportistas a los que patrocinan.
Al entrar en la sala, ya había un vídeo proyectándose en la pantalla. Hablaba de la compañía, especialmente de sus laboratorios en California. La voz en off decía cosas como “Tenemos un equipo  muy sofisticado para garantizar cosas como que si la etiqueta de un producto dice que tiene un 15% de vitamina C, tenga ese 15% hasta el final de su vida útil”. He visto esos equipos en mi Facultad y he hecho en prácticas algunas de las cosas que se muestran ahí. No me impresionan. Básicamente porque si no hicieran esas cosas y sus productos no tuvieran lo que figura etiquetado, serían un fraude. El vídeo mencionaba también el dinero que invirtieron el año pasado en sus laboratorios y que seleccionan y comprueban sus materias primas. Casualmente, cada dos o tres escenas había una escena de color verde. ¿Publicidad subliminal? ¿Qué es eso?
Después del publirreportaje empezaron a salir deportistas a los que la marca patrocina. Vino una chica trajeada a contarnos cómo iba a transcurrir la entrevista y a repartirnos papeles para rellenar con nuestros datos para la siguiente fase. Olvidaba decir que yo me presenté allí con mis tacones de las bodas, mis pantalones negros de ocasiones especiales y mi americana. Creo que esa chica era la única de la sala que compartía conmigo el concepto de “traje”. El resto del mundo iba medio arreglado, sin vaqueros ni deportivas, pero nada fuera de lo común.
Después de ver el vídeo de nuevo (por si la primera vez no te había manipulado suficiente), apareció un hombre de 43 años a ponernos un Power Point (este hombre iba trajeado, y todos los de la empresa también, ya no me sentía sola). La primera diapositiva era una gráfica de las ventas de Herbalife de los últimos años. Después, nos presentó un poco los productos con frases como “nuestros perfumes son libres de alergias” o “nuestros productos son sin químicos”. Señoras y señores, si alguien ha visto un perfume ir a consulta hinchado o rojo por una reacción alérgica, que venga y me lo diga, por favor. Lo mismo si alguien descubre que algo de lo que le rodea no tiene Química. Tengo curiosidad por ver si realmente este hombre estaba diciendo algo con sentido en ese momento.
Los productos de Herbalife son, fundamentalmente, dietéticos, aunque también tienen productos de belleza y una línea deportiva. Este señor nos comentó que “la gente se gasta más dinero en productos adelgazantes que en cosas básicas como champú” y pretendía que lo viésemos como algo lógico y normal. No, no me parece normal que quieras convencerme de que el sueño de mi vida es hacerme rica a costa de gente que necesitaría ir al endocrinólogo o nutricionista en lugar de a alguien a quien habéis impartido un cursillo cutre de una tarde.
Lo que vino después fue curioso, porque nos hizo un repaso de las personalidades que fundaron, apoyan o ayudan al desarrollo de la empresa. Entre ellas, un Premio Nobel (no sé si en Química o Medicina). Creo que si ese señor escuchara las burradas que decía el tipo que yo tenía delante, se le caería el alma a los pies.
Tras esto vino la chicha.  Una de las diapositivas presentaba la situación del mercado español. Más de seis millones de parados, empresas que te explotan, crisis… La cosa empezó desde ahí, pero fue subiendo de tono a medida que avanzaba la charla. Este señor se puso de ejemplo a sí mismo, que empezó en la compañía como imagen publicitaria de su hermano, que era el que vendía, mientras él consumía los productos para adelgazar. Que trabajaba de chófer y cobraba fijo todos los meses, independientemente del trabajo que hiciera. Y que estaba también haciendo Derecho por las tardes. Por lo visto, su hermano le animó a entrar a la empresa y él se fue enganchando por la cantidad de dinero que ganaba y terminó por dejar el trabajo de chófer y la carrera. Y que estaba contento y feliz, él, ahí (sin tener ni puñetera idea de lo que vendía, como había comprobado mientras presentaba los productos). Por cierto, ¿alguien ha visto manipulación?
Este señor pasó a explicar las formas de ingresar dinero trabajando con ellos (ventas, recomendaciones, etc) , a la vez que soltaba perlitas orientadas a desprestigiar la educación y el empleo tradicionales como las que siguen:
  • ·         “Tener educación formal no garantiza nada”
  • ·         “Tu elección profesional determina tus ingresos”
  • ·         “Si siempre sigues haciendo lo mismo, no podrás obtener nada mejor”
Que fuera de contexto todas estas frases tienen su sentido y su parte de razón, pero la charla entera era un mitin propagandístico para que tú te convencieras de que encontrar Herbalife había sido el descubrimiento de tu vida, y que lo que hubieras hecho antes era todo una mierda. Aparte, claro, del mensaje entre líneas de “el que no tiene ingresos es porque no le da la gana”.
Para rematar la faena, este hombre hizo pasar por la tarima a sus compañeros para que nos contasen por qué se habían metido ahí y cuánto cobraron el último mes. Esto resulta un poco paradójico, ya que, o esta gente lleva un registro muy muy riguroso de lo que gana, o es imposible, porque en Herbalife se cobra día a día. No estoy segura de que mis compañeros de sala se hubieran percatado de este detalle de incoherencia.
Para finalizar, el tipo nos contó que la Ley de Ordenación del Comercio Minorista exige que nos registremos como tales, y que paguemos a la empresa 63 € por el Pack Básico, para comenzar a vender, aunque él nos recomendaba el Pack Emprendedor, de unos 110 €. Para rematar la faena y convencernos nos regaló las últimas perlas:
  • ·         “Puede parecer una pérdida, pero sólo son 63 €, que no son 600”
  • ·         “El problema no es la falta de dinero, son las prioridades”.
Esto de las prioridades, recordemos, lo dice la persona que te anima a que vendas unos productos para adelgazar sin control médico ninguno a personas obsesionadas con su peso o con una verdadera enfermedad. Aparte del constante insulto a las personas que carecen de recursos suficientes y acuden ahí en busca de un empleo serio.
Pues gracias, majos, pero creo que entre que vuestros vendedores no tienen ni idea, que me estáis pidiendo dinero por trabajar para vosotros, que de Seguridad Social ni hablamos y que habéis echado mierda de principio a fin sobre la enseñanza universitaria y la gente que sufre situaciones dramáticas, os podéis meter la cantimplora a modo de enema.

Fuente: Así habló Cicerón

 

Herbalife®, una patada en el hígado

Toca Comer. Herbalife®, una patada en el hígado. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana
Herbalife® es una multinacional que vende productos ‘naturales’ con un modelo de marketing multinivel (o sea, es una doble estafa). Pero además de esto, resulta que sus productos son peligrosos.

Herbalife® se promueve como una empresa que vende suplementos dietéticos, sin embargo, sus productos causan efectos farmacológicos (algo que no debería hacer un suplemento), por lo que el Invima prohibió la comercialización de varios de sus productos desde el 2001:

La comisión Revisora se ratifica en que los productos como HERBALIFE Y SHAKLEE que contienen mezclas de vitaminas, y/o minerales y/o extractos de plantas, deben registrarse como medicamentos, por cuanto contienen principios activos factibles de modificar el metabolismo celular, de interactuar con procesos enzimáticos endógenos y de modificar la homeóstasis de los sistemas regulatorios del organismo, todo lo cual conlleva no sólo a posibles respuestas terapéuticas sino a evidentes riesgos de reacciones secundarias.

En un estudio independiente llevado a cabo en el 2002, la marca, al ser comparada con su competencia, se llevó la peor calificación, fallando épicamente en todas las valoraciones.

Además, no han sido pocos los casos de consumidores de Herbalife® que han sufrido de intoxicación hepática.

En el 2004, en Israel se identificaron cuatro casos índice de hepatitis aguda asociada al consumo de Herbalife®, lo que motivó al ministerio de la Salud a conducir una investigación en todos los hospitales del país. En total se investigaron doce pacientes con lesión hepática aguda idiopática, en asociación con el consumo de productos Herbalife®:

Una asociación entre el consumo de productos Herbalife y la hepatitis aguda se identificó en Israel. Llamamos a una evaluación prospectiva de los productos Herbalife por su posible hepatotoxicidad. Hasta entonces, se debe tener precaución por los consumidores, sobre todo entre las personas que sufren de enfermedad hepática subyacente.

Suiza también tuvo 10 casos intoxicación hepática, para los cuales se llevó a cabo otro estudio, cuyos resultados no dejan lugar a dudas:

Todos los pacientes consumían suplementos dietéticos Herbalife® para la pérdida de peso y según los informes tomaban la dosis recomendada por el fabricante. Casi todos los pacientes estaban tomando varios productos Herbalife® al mismo tiempo (Tabla 3). Dos pacientes estaban casados con un distribuidor Herbalife®.

En siete de cada diez pacientes se realizó una biopsia hepática. Se observaron necrosis hepática, marcada infiltración eosinofílica y linfocitaria y colestasis de leve a moderada en cinco pacientes. Un cuadro histológico de este tipo de lesión hepática tóxica se muestra en la figura. 1. Hubo un caso cada uno de hepatitis de células gigantes y síndrome de obstrucción sinusoidal.

Todos los pacientes están vivos, pero uno (nº 9) requirió trasplante de hígado. Uno de los pacientes (nº 1), presumiblemente sigue consumiendo productos Herbalife® y ha demostrado histológicamente tener cirrosis, pero sigue siendo asintomática hasta ahora.

España también tuvo varios casos de hepatotoxicidad, por lo que Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) emitió una alerta sobre el uso de productos Herbalife®:

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) han informado a los profesionales sanitarios sobre los casos notificados de alteraciones hepáticas, posiblemente asociados al uso de productos Herbalife, recibidos por el Sistema Español de Farmacovigilancia (SEFV), así como en otros países de la Unión Europea (UE) y los publicados en la bibliografía.

Desde entonces los estudios han sido cada vez más numerosos y la evidencia de la relación entre productos Herbalife® y los problemas de hígado crece como la espuma.

Mientras tanto, la empresa asegura que la evidencia no es concluyente  y se niegan a revelar los ingredientes de sus productos.

Fuente: DE AVANZADA

Anillos adelgazantes, Onda Cero te toma por tonto

El fraude consiate en un “anillo mágico” (vendido por 60 euros) que, gracias a los “secretos de la milenaria acupuntura”, dicen, permite adelgazar de manera milagrosa y poco menos que a la carta. En función del dedo en que se coloque el anillo, explican, uno puede perder grasa en la parte del cuerpo que desee. Así, si te lo pones en el índice perderás grasa en los brazos, si te lo pones en el dedo corazón reducirás caderas y si te lo pones en el anular te adelgazará el abdomen. Aparte de que no tiene el menor fundamento, es divertido escucharles decir que el anillo no tiene “efectos secundarios” (nos ha jodío), y que mucho ojo con el agua porque si se moja “desaparecen sus propiedades biomagnéticas”.

Conviene dejar claros algunos puntos:

1. No hay estudios científicos sólidos que demuestren que la acupuntura funciona más allá del efecto placebo.

2. Tampoco hay ninguna prueba de que se pueda curar con imanes ni con metales con “propiedades biomagnéticas”.

3. Si los “científicos chinos” de los que habla el anuncio fueran capaces de diseñar un dispositivo tan versátil, capaz de modificar el cuerpo de esta forma, estarían trabajando para la Agencia Espacial China, no diseñando productos para la teletienda.

Información completa en: amazings.es



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