Carrefour lleva el supermercado móvil a las aldeas gallegas: el móvil que no sube los precios

Carrefour ha puesto en marcha en Galicia un nuevo servicio de supermercado móvil con el objetivo de acercar la compra diaria a vecinos de pequeñas localidades rurales que no cuentan con una oferta comercial suficiente. La iniciativa, presentada como una solución para mejorar el abastecimiento en zonas con menor densidad de población, mantiene los mismos precios que la tienda física y no repercute ningún coste adicional a los usuarios por el desplazamiento del vehículo.

Con este proyecto, la compañía refuerza una línea de actuación cada vez más presente en el comercio minorista: buscar fórmulas flexibles para responder a los problemas derivados de la despoblación, el envejecimiento demográfico y la pérdida de servicios básicos en el medio rural. En Galicia, donde existen numerosos núcleos de población dispersos y con una población envejecida, este tipo de iniciativas adquiere una relevancia especial.

Una tienda sobre ruedas para llegar donde no hay supermercado

El nuevo supermercado móvil de Carrefour funciona como una tienda itinerante que recorre distintos municipios y aldeas para ofrecer productos de alimentación, droguería e higiene sin que los vecinos tengan que desplazarse a otras localidades. El vehículo está adaptado para transportar y exponer mercancía de forma ordenada, permitiendo a los clientes realizar una compra similar a la que harían en un establecimiento convencional, aunque en un formato más reducido y pensado para cubrir necesidades esenciales.

La propuesta está orientada especialmente a poblaciones pequeñas donde el cierre de tiendas tradicionales o la ausencia de grandes superficies obliga a muchos residentes, en especial personas mayores, a depender de terceros o a realizar desplazamientos largos para llenar la cesta de la compra. En este contexto, el supermercado móvil actúa no solo como un punto de venta, sino también como un servicio de proximidad.

Carrefour ha subrayado que los artículos disponibles en esta unidad móvil se venden al mismo precio que en la tienda física. Se trata de un aspecto clave de la iniciativa, ya que evita penalizar económicamente a quienes viven en zonas alejadas. Además, la empresa ha recalcado que no se aplica ningún recargo por el transporte ni por la operativa del servicio.

Galicia, territorio idóneo para este modelo

La elección de Galicia no es casual. La comunidad presenta una estructura territorial muy fragmentada, con miles de entidades de población repartidas por áreas rurales y semirrurales. A ello se suma una evolución demográfica marcada por el envejecimiento y, en algunos casos, por la pérdida continuada de habitantes.

Este escenario ha favorecido en los últimos años la búsqueda de soluciones alternativas para preservar el acceso a bienes y servicios. La desaparición del comercio local en algunas aldeas y pequeños municipios ha generado problemas cotidianos para muchos vecinos, especialmente para aquellos con dificultades de movilidad o sin acceso frecuente a vehículo propio.

En ese sentido, la tienda móvil puede contribuir a reducir parte de esa brecha territorial. Aunque no sustituye completamente a un supermercado fijo ni al pequeño comercio tradicional, sí puede representar una respuesta práctica para cubrir necesidades básicas de manera regular. También puede ayudar a combatir una de las consecuencias más visibles de la despoblación: la pérdida progresiva de servicios de proximidad.

Un servicio pensado para la compra cotidiana

El formato móvil no aspira tanto a replicar toda la amplitud de surtido de un hipermercado como a garantizar una selección útil para la compra diaria. Habitualmente, este tipo de vehículos incluye productos frescos, envasados, conservas, bebidas, artículos de limpieza y referencias de higiene personal. La clave está en adaptar el surtido a la demanda real de cada ruta y a los hábitos de consumo de las poblaciones atendidas.

Para los vecinos, la principal ventaja es evidente: poder comprar cerca de casa sin asumir gastos adicionales. Pero el impacto va más allá de la mera comodidad. En comarcas rurales donde el transporte público es escaso o insuficiente, disponer de un servicio regular de venta ambulante puede suponer una mejora tangible en la calidad de vida.

Además, la presencia periódica del supermercado móvil puede generar una dinámica de relación social. En muchas aldeas, la llegada de servicios itinerantes —ya sea una tienda, una biblioteca o una unidad sanitaria— acaba convirtiéndose también en un punto de encuentro para los residentes, algo especialmente valioso en entornos con población envejecida o con riesgo de aislamiento.

Comercio y responsabilidad territorial

La decisión de Carrefour encaja en una tendencia más amplia dentro de la gran distribución: asumir un papel más activo en la cohesión territorial y en la adaptación de los modelos de negocio a realidades sociales diversas. Tradicionalmente, las grandes cadenas han concentrado su crecimiento en áreas urbanas o periurbanas, donde la demanda es más intensa y la logística más sencilla. Sin embargo, la presión social e institucional para mejorar la cobertura de servicios en el medio rural está abriendo nuevas vías de actuación.

En ese marco, los supermercados móviles permiten explorar una fórmula intermedia entre la tienda física y el comercio online. Frente a la compra por internet, que en las zonas rurales puede verse limitada por la conectividad, por las franjas de reparto o por los hábitos de consumo de una población mayor, la tienda itinerante ofrece una experiencia presencial, directa y familiar.

También es una forma de testar necesidades concretas en determinados territorios sin necesidad de realizar grandes inversiones inmobiliarias. Si una ruta funciona y existe una demanda estable, la empresa puede consolidar el servicio e incluso estudiar otras fórmulas complementarias. Si no, el modelo conserva la ventaja de la flexibilidad.

El reto de mantener servicios en la España rural

La puesta en marcha de este servicio en Galicia se inscribe en un debate de fondo que afecta a muchas comunidades autónomas: cómo garantizar que vivir en un entorno rural no implique renunciar a servicios básicos. La llamada “España vaciada” no es un fenómeno homogéneo, pero comparte algunos problemas comunes, como la pérdida de población joven, la concentración de actividad económica en las ciudades y el cierre paulatino de comercios y equipamientos.

La alimentación es uno de los ámbitos donde estas diferencias se perciben con más claridad. Mientras en las grandes ciudades la oferta es abundante y la competencia entre cadenas permite múltiples opciones, en muchas aldeas y pequeños municipios la capacidad de elección se reduce drásticamente o desaparece. Esto afecta al presupuesto familiar, al tiempo disponible y, en ocasiones, incluso a la calidad de la dieta.

Por eso, iniciativas como la de Carrefour son observadas con interés. No solucionan por sí solas los desequilibrios estructurales del medio rural, pero sí pueden contribuir a amortiguar algunas de sus consecuencias más inmediatas. El hecho de que se mantengan los mismos precios que en tienda física refuerza además el componente de equidad territorial, al evitar que la falta de alternativas derive en un sobrecoste para los residentes.

Una iniciativa con posible recorrido

La experiencia gallega podría servir como referencia para otras regiones con características similares. Comunidades con una población dispersa, un alto grado de envejecimiento o dificultades de acceso al comercio de proximidad pueden encontrar en este tipo de formato una herramienta útil para complementar la red de abastecimiento existente.

El éxito del proyecto dependerá de varios factores: la adecuación de las rutas, la frecuencia de paso, el surtido ofrecido, la acogida vecinal y la eficiencia logística. También será importante comprobar si el servicio logra fidelizar a los usuarios y responder a las particularidades de cada zona.

En cualquier caso, el lanzamiento del supermercado móvil en Galicia representa un movimiento significativo dentro del sector de la distribución. Más allá de su dimensión comercial, refleja la voluntad de adaptar los servicios a territorios que a menudo quedan al margen de las grandes innovaciones del consumo.

Conclusión

Carrefour ha dado un paso relevante al estrenar en Galicia un supermercado móvil destinado a abastecer a poblaciones rurales, apostando por una fórmula que combina proximidad, flexibilidad y compromiso con la igualdad de acceso. El hecho de que mantenga los mismos precios que la tienda física y no cobre ningún extra por el desplazamiento convierte la iniciativa en una medida especialmente valiosa para los vecinos de localidades pequeñas y dispersas.

En una comunidad como Galicia, donde la geografía y la demografía plantean desafíos particulares, esta tienda sobre ruedas puede convertirse en una herramienta eficaz para acercar productos básicos a quienes más dificultades tienen para acceder a ellos. Si la experiencia funciona, no solo reforzará la presencia de Carrefour en el territorio, sino que también podría abrir camino a nuevas soluciones comerciales para el medio rural.

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Café ecológico …. de Galicia y Asturias, en Carrefour

Toca Comer. Café ecológico ....  de Galicia y Asturias, en Carrefour. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En el blog Tomates con genes muestran una de las contradicciones de la agricultura ecológica, según se puede ver en la imagen tomada en un hipermercado Carrefour.

Para empezar ambas marcas llevan el sello europeo de producción ecológica, y además añaden el sello de la agencia que lo ha certificado. Curiosamente una es la gallega y la otra la asturiana. ¿Galicia? ¿Asturias? Claro, «zonas con muchísima tradición en la producción de café». Miro en la etiqueta donde se ha producido y solo encuentro la dirección del importador, que curiosamente, está en Madrid (vaya café más viajado). En uno de los dos especifica que es café de Colombia, aunque no encuentro el logo de “Café de Colombia” que es la silueta de Juan Valdez.

Por lo tanto, no tenemos información sobre el origen. Creo que ya he comentado alguna vez que el tema de la trazabilidad en agricultura ecológica no acaba de estar controlado. Asumiremos que es de sudamérica. Puede ser Colombia, pero también Ecuador o Brasil. La cuestión es que en ninguno de estos países hay un reglamento de producción ecológica. Por lo tanto para poder venderse en Europa con ese sello el certificador tiene que ir y certificar que la producción de ese país se adapte a un standard europeo, que en su país no tiene ninguna validez legal. Obligar a un agricultor a que se adapte a una normativa que no tiene vigencia en su país para poder vender su producto ¿neocolonialismo?

Fuente: Tomates con genes

Nuevos sabores de sidra gallega Maeloc

Toca Comer. Nuevos sabores de sidra gallega Maeloc. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Tras la presentación las pasadas Navidades de la Sidra Extra Ecológica, lanza ahora una extensión de gama para los canales de alimentación y hostelería, con innovaciones en formatos y sabores: Maeloc presenta por primera vez en España las sidras con sabores a Pera, Mora y Fresa.

Maeloc hace un especial énfasis en su comunicación al origen de su producción con manzanas autóctonas gallegas, mediante el lema «Cosecha de Galicia» difundiendo así en todos los mercados su compromiso con los productos de calidad y de Galicia.

La nueva gama se comercializará en formatos de 20, 33cl. – en ambos casos con abre fácil- de 70 y 75cl. además de en barril de 30 litros. La compañía gallega, perteneciente al grupo Hijos de Rivera, elabora el producto con manzanas gallegas y lo comercializa a través de su distribuidora.

HIJOS DE RIVERA SA

Pescanova: el ocaso de un amigo del PP

Toca Comer. Pescanova: el ocaso de un amigo del PP. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Una de las últimas decisiones de Manuel Fraga como presidente de la Xunta tras perder las elecciones de 2005 fue la aprobación del Plan Acuícola de Galicia. Blindaba así, ante la inminente llegada al Gobierno gallego de la coalición de socialistas y nacionalistas, el proyecto de Pescanova en Cabo Touriñán (Muxía, A Coruña): una piscifactoría de 357.000 metros cuadrados en un paraje virgen de la Costa da Morte incluido en la Red Natura.

Fue la culminación de muchos años de estrecha amistad entre el fallecido dirigente del Partido Popular y Manuel Fernández de Sousa-Faro (Mérida, 1951), el hombre que preside Pescanova desde hace 33 años, un personaje hasta ahora incontestable que vive sus horas más bajas.

La revelación de que De Sousa se embolsó 31,5 millones de euros mediante la venta de acciones en los meses previos a la entrada en preconcurso de acreedores, con el consiguiente hundimiento de los títulos, ha sido el último episodio del súbito descrédito de quien sigue siendo uno de los principales hombres de confianza del PP entre la clase empresarial de Galicia, herencia de la colaboración entablada en tiempos de Fraga.

Pero el apoyo inquebrantable se resquebraja, insostenible ya ante las crecientes sospechas de los artificios contables que han puesto a la compañía al borde del colapso. Hace apenas un mes, Feijóo insistía en la necesidad de contar “con la Pescanova de siempre”. Con inusitada tibieza, y en ausencia de Feijóo, de viaje por México, el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, se limitó el lunes a exigir “claridad” a la empresa sobre su situación real.

Ariete contra los rivales del PP

Fernández de Sousa ha sido tradicionalmente un aliado del PP en la política gallega, cuando no un ariete contra sus adversarios. Desde que el bipartito suspendió la planta de Touriñán, emprendió una guerra sin cuartel que escenificó con la creación de una piscifactoría en Portugal, gracias al apoyo del Gobierno luso en forma de 43 millones de euros.

Con inusitado apoyo mediático –De Sousa es patrono de honor de la fundación de Santiago Rey, editor de La Voz de Galicia, el periódico más vendido en la comunidad autónoma–, Pescanova presentó esa planta como una deslocalización forzada por la supuesta obstinación del Gobierno bipartito contra su proyecto en Muxía, que convirtió en asunto de Estado durante los casi cuatro años de mandato de Emilio Pérez Touriño.

Si en Touriñán la estrategia fracasó, en otros proyectos la presión del presidente de la compañía tuvó más éxito. Un ejemplo paradigmático es el de otra piscifactoría, en Mougás, en el Ayuntamiento de Oia (Pontevedra), autorizada en 2000 por una Consellería de Fraga, la de Pesca, en contra del criterio de otra, la de Política Territorial, que dictó en 2005 una orden de derribo. Un juzgado de Tui imputó a los dirigentes de la compañía por presunta prevaricación y delito contra la ordenación del territorio.

Pese a carecer de la preceptiva autorización autonómica, no ajustarse a la licencia municipal, exceder en casi un 70% la ocupación máxima de la parcela y triplicar la edificabilidad, en julio de 2009 la Xunta de Feijóo no solo legalizó la planta, sino que autorizó su ampliación.

Contra Vigo y su alcalde

El intercambio de apoyos con el Gobierno de Feijóo fue especialmente notorio durante el tortuoso proceso de fusión de las dos cajas de ahorros de Galicia, que culminó con la completa desaparición de ambas. Con Galicia dividida entre el norte partidario de la integración y el sur que se resistía, desde Vigo –pero con apoyo mayoritario de Caixa Galicia, con sede en A Coruña–, De Sousa partió una lanza en favor de la fusión, para acusar de paso al alcalde vigués, el socialista Abel Caballero, de situarse “al borde del delito” con su resistencia.

Por aquel entonces, Caixanova contaba con el 5% de las acciones de Pescanova frente al 20% de Caixa Galicia, la gran interesada en la confluencia de las cajas. Feijóo ganó aquel pulso, pero de la caída de las cajas y su posterior desinversión en la compañía proceden muchos de los problemas que ahora atribulan a su presidente.

El entendimiento de De Sousa con el Partido Popular se extendió a múltiples instituciones, no solo la autonómica. La afinidad con Rafael Louzán, presidente de la Diputación y del PP en Pontevedra, se resume en la Medalla de Oro  que la institución provincial le concedió en 2007 en contra del criterio de la oposición.

En Vigo, el máximo responsable de Pescanova se ganó en 2004 el favor del entonces presidente de la Autoridad Portuaria, Julio Pedrosa, un histórico del PP local, para desarrollar un gran puerto deportivo en la falda del monte de A Guía que hizo desaparecer una playa. Sin permiso municipal de ningún tipo, ocupó un cortafuegos vecinal para el paso de camiones y paralizó durante años un paseo marítimo. Las obras dañaron el colector submarino que suministra de agua potable a la comarca de O Morrazo, cuya reparación corrió a cargo de la Xunta. Y sobre el relleno levantó sin permiso tres naves y un restaurante de lujo, construcciones sobre las que pesan sendas órdenes de demolición.

Pero si algún hito crucial existe en la colaboración entre De Sousa y el partido que ha gobernado Galicia 20 de los últimos 23 años, ese hay que situarlo en 1995, cuando la Xunta de Fraga firmó un contrato programa con Pescanova con una aportación 42 millones de euros de la época para blindar a la compañía del intento de compra por la multinacional angloholandesa Unilever. La empresa seguiría en Vigo, y al frente de ella, Manuel Fernández de Sousa, un buen amigo del partido.

Fuente: eldiario.es

Una familia pobre gasta un donativo en percebes e ibéricos

Toca Comer. Una familia pobre gasta un donativo en percebes e ibéricos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En Sada (Galicia) el alcalde y los concejales del gobierno local decidieron renunciar a sus pagas extraordinarias de diciembre. Reunieron así unos catorce mil euros y los destinaron a aliviar las penurias de las 62 familias más necesitadas del municipio.

Las familias recibieron unos vales que podían entregar en los supermercados más populares del municipio. Posteriormente, estos ajustarían cuentas con el Concello entregándoles la relación de productos demandados.

Entre las facturas de los supermercados descubrieron un papel que emborronaba el dulce cuento navideño. Una de las 62 familias había optado por destinar el dinero -al que habían renunciado los ediles de Sada- a darse un homenaje gastronómico propio de la alta sociedad. La factura que llegó a las dependencias municipales fue especialmente comentada. En ella se recogía el gasto de dos lotes de «percebes gallegos medianos», jamón ibérico, jamón de Granada, langostinos cocidos, latas de anchoas, lomo embuchado y productos de droguería. La compra se realizó el día de Nochebuena en un supermercado de Sada.

La UE prohíbe a la «Junta de Galicia» vender marisco contaminado por bacterias fecales

El 20% de las 73 zonas de producción de moluscos bivalvos de las costas gallegas (sin contar polígonos de bateas) están clasificadas como C, debido a la elevada y persistente presencia de bacterias coliformes fecales, por lo que su marisco sólo sirve para cocederos. ¿Y si se le sometiese a una «depuración intensiva» podría servir para comercializar y consumir en fresco? La Consellería do Mar ha enviado a Bruselas un informe de su Instituto Tecnolóxico de Control do Medio Mariño (Intecmar) solicitando permiso para poner en práctica ese sistema.

La respuesta de la Comisión Europea ha sido tan rotunda como negativa, según desvelaron ayer representantes de Esquerda Unida de A Coruña y de la Cofradía de Pescadores. La intención del Gobierno gallego en su afán por comercializar marisco de rías contaminadas no tiene otro objetivo que el de ahorrarse las ayudas que ahora paga a los mariscadores de las zonas C, que no pueden faenar, a cambio de la limpieza y regeneración de la ría. El Ejecutivo de la Unión Europea destaca que consultó a su laboratorio de referencia sobre la solicitud de Galicia y este, situado en Reino Unido, «expresó serias preocupaciones sobre la posibilidad de eliminar contaminación viral en los moluscos bivalvos de las zonas C utilizando el tratamiento de depuración intensiva» que planteó la Xunta La seguridad para el consumo humano del marisco de rías contaminadas no está garantizado con ese sistema, insiste la Comisión Europea.

«Se saca de la manga (el consejero de mar, de la Junta, del PP) un tratamiento milagroso para comercializar el marisco tóxico de una ría contaminada, un disparate que pone en juego la salud de los consumidores», acusó el dirigente coruñés de Esquerda Unida, César Santiso. Recordó que las autoridades europeas ya iniciaron un procedimiento jurídico de infracción que podría acabar en una millonaria sanción por la ausencia de depuraciones y tratamientos de aguas residuales en gran parte de Galicia.

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