Contenido de un suplemento a base de hierbas, es un fraude

Toca Comer. Contenido de un suplemento a base de hierbas. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaLos productos a base de hierbas en el mercado son simplemente medicamentos poco regulados que probablemente no funcionan, tienen dosis variables, a menudo tienen contaminantes, y pueden ser etiquetados incorrectamente. Por lo tanto, son drogas terribles.

Estos preocupantes hechos son «ecologizados» por los vendedores de productos a base de hierbas con el bombo de que estos productos son «naturales». Eso no cambia el hecho de que siguen siendo drogas sucias, poco reguladas.

Un reciente estudio se suma al creciente cuerpo de evidencia que apoya el resumen anterior. Un estudio publicado en BMC Medicine concluyó:

La mayoría de los productos a base de hierbas ensayados fueron de mala calidad, incluyendo considerable sustitución de productos, contaminación y uso de materiales de relleno.

Específicamente:

La mayoría (el 59%) de los productos ensayados contenían códigos de barras de ADN de especies de plantas que no figuran en las etiquetas. Aunque hemos sido capaces de autenticar casi la mitad (48%) de los productos, una tercera parte de estos también contenían contaminantes o materiales de relleno y que no figuran en la etiqueta. La sustitución del producto ocurrió en 30/44, de los productos probados y sólo 2/12 compañías tenían productos sin ningún tipo de sustitución, contaminación o rellenos. Algunos de los contaminantes que encontramos plantean graves riesgos de salud para los consumidores.

La sustitución del producto significa que, si bien dice «gingko biloba» en la etiqueta, las pastillas contenían alfalfa. Encontraron que el 32% de los productos no contienen el ingrediente principal, pero sí contenían otras especie que no estaban en la etiqueta. Además, el 20% contenía contaminantes y el 21% contenía rellenos que no figuraban en la etiqueta. En general sólo el 41% de los productos analizados fueron etiquetados con precisión, lo que significa que los consumidores son más propensos o a no estar recibiendo el producto a base de hierbas por el que pagaron, y/o a estar recibiendo especies de plantas que no estaban en la etiqueta.

Este último es el mayor problema, ya que algunas de las especies contaminantes o sustituidas podrían suponer toxicidad, alergia o interacciones con otros medicamentos. Por ejemplo, un producto de St. John Wart contenía senna, que puede causar diarrea si se usa regularmente. Algunos productos contenían trigo, y así parecen libres de gluten en la etiqueta, pero no lo son.

Este no es el primer estudio que encuentra que los productos a base de hierbas a menudo son etiquetados incorrectamente o están contaminados. Un estudio realizado en el 2004 por Saper encontró que el 20% de los suplementos ayurvédicos que se encuentran en las tiendas locales de Boston estaban contaminados con niveles potencialmente tóxicos de metales pesados.

Como acotación al margen, hay una chistosa crítica al estudio Saper por un defensor ayurvédico indio, esencialmente afirmando que el 20% no es tan malo, y que el estudio es defectuoso y racista porque los productos estudiados no eran verdadera medicina ayurvédica. La crítica no incluye referencias a estudios independientes que demuestren que los presuntos productos indios de alta calidad a base de hierbas son superiores en forma alguna. En cualquier caso, pierde el punto, que no era atacar a India (que es lo que piensa el autor), sino mostrar que lo que los consumidores están comprando, con frecuencia, está contaminado.

El autor no citó otras investigaciones, probablemente debido a que otras investigaciones confirman la cifra del 20%. Por ejemplo, un estudio del 2008 publicado en JAMA encontró en general, una tasa de 20% de contaminación con metales pesados ​​en los productos a base de hierbas ayurvédicas compradas a través de internet, ya sea que se fabriquen en EEUU o en India.

Las revisiones sistemáticas también muestran que los productos a base de hierbas pueden tener efectos secundarios e interacciones fármaco-fármaco, aunque en general hay datos muy pobres sobre este tipo de reacciones.

Los buenos procesos y normas de fabricación pueden resolver muchos de estos problemas, aunque sería difícil. Los autores de los estudios actuales señalan que muchos de los fabricantes de productos adulterados o sustituidos parecían auténticamente conscientes del problema lo que podría sugerir que el problema ocurre a niveles más altos que el de los proveedores de la materia prima. Así que cualquier regulación tendría que involucrar a toda la cadena de producción, con un seguimiento de los productos finales.

En su último libroPaul Offit cuenta la historia de intentar regular el uso de productos a base de hierbas en su hospital. Eventualmente se decidió por un criterio, que los fabricantes proporcionen la documentación de qué hay realmente en los productos. Ellos se negaron a hacerlo. Uno tiene que preguntarse por qué.

Una adecuada regulación de los productos a base de hierbas sería deseable – nadie quiere que los usuarios de los productos a base de hierbas sufran los efectos secundarios de los contaminantes. Sin embargo, tales normas llevarían un inconveniente no deseado – haría más respetables productos que todavía tienen un problema importante. Por lo general no funcionan.

Fuente: AVANZADA

Peligro de los llamados «productos naturales beneficiosos para la salud»

Toca Comer. Peligro de los llamados

El crecimiento del mercado de los llamados productos naturales beneficiosos para la salud (Natural Health Products, NHP, es el término que usa la literatura anglosajona), crece sin pausa en el mundo occidental. Recientes publicaciones indican que el 60% de los americanos, el 50% de los europeos y hasta el 71% de los canadienses usan alguno de esos productos, con cifras de negocio de billones americanos de dólares. En el caso de Canadá, se estima que un 37% los consume diariamente en forma de un amplio segmento que incluye vitaminas, hierbas medicinales, suplementos, homeopatía, etc. Además, con el fenómeno de la globalización, pueden encontrarse en el mercado, con relativa facilidad, productos provenientes de culturas como la china o la asiática, sin que estén sujetos a protocolos específicos que permitan saber la composición de los mismos. Como resultado de ello, algunas Agencias gubernamentales que velan por la salud de sus ciudadanos han comenzado a evaluar los posibles riesgos de este tipo de productos no convencionales.

En junio de 2011, el primer aviso serio lo dió el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) del Gobierno americano que, en el duodécimo informe sobre productos cancerígenos, introducía en la lista de tales a la familia de los ácidos aristolóquicos que se encuentran en cantidades apreciables en plantas como la Aristolochia y la Asarum (el jengibre salvaje), que forman parte de muchos preparados de la medicina herbal china. La HHS advertía entonces que existen datos suficientes como para asegurar que el consumo de esas plantas incrementa el riesgo de cáncer de vejiga y del tracto urinario.

En noviembre del pasado año, investigadores canadienses y suecos [Plos One 7(11), 1-12 (2012)] han añadido un elemento más a considerar. En un trabajo en el que se estudian un total de 121 preparados provenientes de diversos ámbitos (incluyendo medicina china, ayurvédica o la basada en productos marinos) además de 49 medicamentos convencionales, los investigadores han analizado dichas muestras a la búsqueda de elementos tóxicos como mercurio, cadmio, plomo, arsénico, antimonio y un corto etcétera.

Las conclusiones del artículo son bastante ilustrativas, muchos de los elementos contaminantes investigados se han encontrado tanto en los preparados que hemos denominado arriba como NHP, como en los medicamentos. Sin embargo, cuando se pasa lista de aquellos que contienen esos elementos tóxicos por encima de los límites establecidos como seguros por las agencias, un relativamente pequeño porcentaje de los productos «naturales», frente a ninguno de los medicamentos, contenían niveles por encima de los peligrosos de mercurio, cadmio, plomo, arsénico y aluminio. Y eso era particularmente evidente en determinados preparados chinos en lo tocante al mercurio y al aluminio.

Como dicen los autores del artículo al final del mismo, «aunque es obvio que hay una menor presión social sobre los efectos secundarios de estos preparados, en comparación con la que se hace sobre la industria farmaceútica, los contaminantes mencionados aparecen en ellos de forma no infrecuente, con lo que resulta evidente la necesidad de regular el control de la composición de dichos preparados«.

Fuente: EL BLOG DEL BÚHO Un alegato contra la Quimifobia

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