Café enriquecido con hierro: Micropartículas para combatir la malnutrición

La fortificación de alimentos y bebidas con micropartículas innovadoras es una de las estrategias más prometedoras para combatir la malnutrición en el mundo. El café, por su consumo universal, se convierte en un vehículo ideal para incorporar micronutrientes esenciales, como el hierro, mediante tecnología de encapsulación.

¿Por qué añadir hierro al café?

El hierro es fundamental para la salud, ya que participa en la formación de glóbulos rojos y el transporte del oxígeno por todo el cuerpo. Las deficiencias de hierro pueden provocar anemia, debilidad y problemas cognitivos. Según datos recientes, cerca de 2000 millones de personas sufren carencia de este mineral, especialmente en países en desarrollo.

Micropartículas: Una revolución en la fortificación

La tecnología de micropartículas permite encapsular el hierro en polímeros biocompatibles que lo protegen de factores ambientales, como el calor o la humedad, y evitan que se degrade durante el almacenamiento o la preparación del café.

Estas partículas, apenas más grandes que el diámetro de un cabello humano, liberan el hierro únicamente al llegar al intestino, facilitando su absorción y minimizando el impacto en el sabor y el aspecto del café. Además, la microencapsulación reduce las interacciones indeseadas con otros componentes del alimento y permite una liberación controlada del mineral para optimizar sus beneficios.

Resultados clínicos y ventajas

Estudios clínicos realizados en Suiza y otros países han demostrado que los alimentos y bebidas enriquecidos con hierro encapsulado son eficaces para mejorar los niveles de este mineral en personas con anemia. La formulación adecuada de las micropartículas ha permitido tasas de absorción similares a las de los suplementos tradicionales, pero con una mayor comodidad y estabilidad.

  • Ventaja principal: El café enriquecido puede integrarse fácilmente en la dieta diaria sin alterar el sabor ni la rutina del consumidor.

  • Beneficio social: Permite atacar la malnutrición de forma masiva, especialmente en zonas donde las deficiencias de hierro son prevalentes.

Futuro de la fortificación

La incorporación de micropartículas en alimentos y bebidas como el café abre nuevas posibilidades para la lucha contra la desnutrición en todo el mundo. Con el respaldo de instituciones, investigadores y empresas, esta tecnología está cada vez más cerca de ser implementada de manera global, mejorando la salud pública y la calidad de vida de comunidades vulnerables.

En resumen, el café enriquecido con hierro mediante micropartículas representa un gran avance en nutrición funcional y ofrece una solución científica y práctica para combatir la malnutrición a escala mundial.

¿Es cierto que si las espinacas se cortan con un cuchillo de metal se estropean antes?

Toca Comer. Cuchillos, hierro, polifenoles y espinacas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En el libro ¿Hay algo que coma avispas?podemos encontrar la respuesta a esta pregunta:

“El motivo de que haya que utilizar siempre un cuchillo de acero inoxidable para cortar las espinacas es intrigante y constituye un importante obstáculo para el enriquecimiento de los alimentos con hierro. No hay que olvidar que la falta de hierro es la carencia nutricional más frecuente en el mundo.

Tanto la hoja del cuchillo como las espinacas se quedarán descoloridas debido a la reacción entre los polifenoles de las espinacas y el metal. Para ver un ejemplo espectacular de este efecto no hay más que hacerse una taza de té y añadir unos cuantos cristales de una sal de hierro soluble como un sulfato ferroso (no lo bebas).

La decoloración negra que se ve se debe a la reacción entre los polifenoles del té, los llamados taninos, y el hierro. El compuesto negro resultante es sumamente insoluble. Las consecuencias para la absorción de hierro por parte del organismo son inmensas porque el hierro en esa forma es prácticamente inasimilable por absorción. Así que sea cual sea el origen de la fuerza que proporcionan las espinacas de Popeye, no es el hierro.

Los polifenoles se encuentran en muchas verduras y, junto con los fitatos, son la razón de que mucha gente que subsiste a base de dietas de cereales y verduras tenga carencia de hierro. Enriquecer esas dietas con sales de hierro plantea dos problemas. En primer lugar el hierro no se absorbe, y en segundo, los polifenoles coloreados por el hierro hacen que los alimentos resulten poco atractivos.”

Respuesta de Patrick MacPhail, del Departamento de Medicina de la Universidad de Witwatersrand, Johannesburgo; a la pregunta de Hans Hamich (Hull, East Yorkshire).

Fuente: HABLANDO DE CIENCIA

Licencia CC

India desarrollará bananas transgénicas enriquecidas en vitamina A y Hierro

Toca Comer. India desarrollará bananas transgénicas enriquecidas en vitamina A y Hierro. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Científicos australianos ya han transferido la tecnología a los investigadores indios para producir bananas transgénicas enriquecidas en provitamina A y hierro, que serían especialmente beneficiosas para las mujeres embarazadas.

Los investigadores australianos alcanzaron un acuerdo con el Departamento de Biotecnología para transferir esta tecnología que permite el mejoramiento nutricional de la banana. Australia ahora entregará los genes a los expertos de cinco Institutos indios para introducirlos en materiales locales.

“Sí, me voy a encontrar con expertos de cinco institutos para discutir sobre esto. India está todavía en la fase de investigación y llevará unos 6-7 años pasar a la fase de desarrollo y producción. El siguiente paso para los científicos indios es introducir los genes relacionados con más provitamina A y hierro en variedades de bananas locales”, explicó James Dale, director del Centro de Cultivos Tropicales y Biocommodities de la Universidad de Queensland, quien lidera el proyecto en Australia.

Dale y su equipo habían experimentado antes con bananas modificadas genéticamente en Uganda, como parte de un proyecto de biofortificación.

Fuente:  ArgenBio

 

La supuesta abundancia de hierro en las espinacas

Toca Comer.    La supuesta abundancia de hierro en las espinacas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

¿Quién no ha oído decir alguna vez o incluso ha hecho suyo el dicho de que las espinacas tienen mucho hierro, es esto cierto?

¿Por qué muchos especialistas recurren a explicar la existencia del mito anterior usando a su vez otro mito, es decir, la de aportar una historia inexistente o al menos no demostrada? (BMJ contra la espada y la pared)

¿Quién ha dicho (y con qué pruebas) que los superpoderes de Popeye vienen del hierro contenido en las espinacas? (The Lancet pillado in fraganti)

1. Que las espinacas aporten mucho hierro es un mito

Las espinacas, con las pruebas en la mano, no son una fuente especialmente apreciable de hierro y con el fin de hacer bueno el “nullius in verba”, baste acudir a las tablas de composición de alimentos tanto nacionales (por ejemplo, las “Tablas de composición de alimentos españoles de Mataix”, las del CESNID o la base de datos BEDCA) como extranjeras, las más completas las delDepartamento de Agricultura de los EE.UU. De esta forma comprobamos que la cantidad de hierro en las espinacas (no ya su naturaleza, que esa sería otra película) es mu parecida a la de cualquier otro alimento de similar origen. Según las primeras tablas citadas las espinacas crudas contienen 2,7mg de hierro por cada 100g… las acelgas 2,3mg; los canónigos (berros) 2,5mg; los grelos 3,1mg; las hojas de menta 9,5mg y el perejil 7,7mg.

2. El error en el decimal como explicación de que las espinacas “tuvieran” mucho hierro es un mito. BMJ contra la espada y la pared

Si se toman la molestia de poner en su buscador de google [espinacas, hierro, mito, explicación]obtendrán cerca de 250.000 resultados y la mayoría de ellos hacen referencia a que en el SXIX un científico alemán (en la versión más frecuente el científico es un tal E. Von Wolff, pero también se le atribuye a un tal  Gustav B. Von Bunge) cometió un error de “transcripción” en los datos que se estaban copiando sobre la composición nutricional de los alimentos. Así, de forma distraída,“corrió” la coma correspondiente al hierro de las espinacas un lugar hacia la derecha, multiplicando su valor real por diez.

Volvamos al “nullius in verba”. ¿Es que acaso resulta cierta esta explicación porque se repita en infinidad de páginas web y tratados sobre la materia incluida la Wikipedia o el Dr. Escribano (cadena SER)? Pues en esta ocasión va ser que no, o al menos no está nada claro. La pregunta del millón es ¿Quién dijo por primera vez que el mito del hierro en las espinacas era debido a un error de transcripción del siglo XIX?

Pues la primera referencia seria de esto la encontramos nada más y nada menos que en unartículo de 1981 aparecido en la prestigiosa revista British Medical Journal (BMJ) firmado por el profesor T. J. Hamblin. En este artículo, titulado curiosamente “Fake!” (¡Falso!) se aborda precisamente el tema de cómo los bulos y mitos en cuestiones de ciencia y más en concreto de nutrición proliferan a menudo a sus anchas. Y para poner un ejemplo, va y menciona de forma inédita (por primera vez que se sepa) el caso de las espinacas, el hierro y el decimal.

Pero ¿es entonces verdad por que se publique en el BMJ? Pues lo cierto es que apuntaría maneras, sobre todo si el autor del artículo (Hamblin) hubiera referenciado este dato, pero resulta que no. En las más de 13 citas de agradecimiento no se halla ninguna referencia al dato del error decimal de las espinacas. Entonces:

¿No resulta extraño que la historia del error decimal no se conociera antes de que Hamblin lo mencionara en su artículo de 1981? y al mismo tiempo, ¿no es también extraño que este reconocido fisiólogo destape el origen del error de forma “inédita” y no aporte una sola prueba a sus palabras?

3. Que a Popeye se le atribuyan sus poderes por el hierro de las espinacas es un mito.  The Lancet pillado in fraganti.

La primera referencia escrita confiable acerca de porqué Popeye come espinacas la tenemos en un desafortunado editorial de la revista The Lancet en 1971. A su autor, R. Hunter, más le hubiera valido quedarse en casa el día que mandó el artículo a la editorial de la revista, día en el que además en la revista debían estar todos de vacaciones o con resaca, porque va y se lo publican. En el artículo mencionado, titulado tal cual “Why Popeye took spinach” (¿Por qué eligió Popeye las espinacas?) R. Hunter dice textualmente:

“Cuando a principios de los años ‘30 Max Fliesher, el creador de Popeye, echó a volar su imaginación para idear un elemento energizante instantáneo que fuera un restaurador vital para asegurar el triunfo de su héroe marinero ante la adversidad y garantizar así su supervivencia en los siguientes episodios, su elección recayó casi inevitablemente sobre las espinacas. La razón era que en la década anterior (los años ‘20) los estadounidenses comenzaron a consumir grandes cantidades de este vegetal cuando se demostró que contenía importantes elementos para la musculación tales como el calcio y el hierro“.

En primer lugar Max Fliesher no fue el creador de Popeye, lo fue como ya se ha dicho E. Segar. Segundo, ya sabemos que las espinacas no tienen mucho hierro y esto ya lo sabían en los años ’20. De otra forma R. Hunter debería haber hecho alusión a que entonces se creía que el contenido  en hierro de las espinacas era mucho mayor en virtud del famoso decimal juguetón. Y sin embargono hace referencia a tal circunstancia.

Además en el editorial de Hunter se juguetea con la idea de que sea la riqueza en ácido fólico la protagonista de la colosal fuerza de Popeye… lo cual podría ser… pero va a ser que tampoco ya que el ácido fólico se extrajo de las espinacas por primera vez en 1941 y que Popeye “nació” en 1929.

Artículo completo en: El nutricionista de la general

Vino tinto, hierro y pescado

De siempre se ha dicho que, con pescado, vino blanco y con carne, vino tinto, pero poco se sabe del por qué, excepto que, a menudo, beber vino tinto después de haber comido pescado deja un desagradable sabor en la boca. Takayuki Tamura y su grupo, de la Corporación Mercian de Kanagawa, en el Japón, también se han planteado la misma cuestión y, como son químicos, pues lo han intentado resolver con un enfoque diferente al del sumiller. Primero, han pasado por el hiper y han comprado 38 vinos tintos, jóvenes y crianza, de 11 países (entre ellos, España), 26 vinos blancos secos y semisecos de 9 países (España otra vez), 2 vinos de jerez, un oporto, un madeira, y un vino dulce con Botrytus. Como alimento marino han tomado venera o concha de peregrino (Patinopecten yessoensis), comprada sin concha en el comercio. Siete personas del laboratorio sirven de probadores y puntúan el sabor que queda después de probar los vinos con las veneras. A la vez, se hacen exhaustivos análisis químicos de los vinos.

El mal sabor aparece en muchos de los vinos tintos, no en todos, y además con diferente intensidad. El estudio estadístico establece una relación entre el mal sabor y la concentración de hierro en el vino. Es más, crece el mal sabor si le añadimos más hierro al vino y disminuye si retiramos hierro del vino. Y, si disolvemos carne seca de venera en vino tino, agitamos y analizamos, allí nos encontramos muchos de los compuestos que dan el mal sabor después de comer venera y beber vino tinto (hexanal, heptanal, nonanal, decanal).

En conclusión, pescado y vino tinto no pegan porque este tiene hierro. Hierro y pescado saben mal pues se producen compuestos malolientes. Sin embargo, hay vino tinto que sabe bien con el pescado; es el que no tiene o tiene poco hierro.

*Tamura, T., K. Taniguchi, Y. Suzuki, T. Okubo, R. Takata & T. Konno. 2009. Iron is an essential cause of fishy aftertaste formation in wine and seafood pairing. Journal of Agricultural and Food Chemistry 57: 8550-8556.

Fuente: La Biología Estupenda

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