¿Fuera gorros y guantes en las altas cocinas?

Toca Comer.  ¿Fuera gorros y guantes en las altas cocinas?. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Hay montones de posibles causas de intoxicación en el restaurante (el caso reciente del famoso Noma) , desde el uso de productos cuyas condiciones no se conocen muy bien hasta técnicas de cocción (bajas temperaturas, cocciones brevísimas) que, en caso de que los alimentos contengan bacterias que puedan causar gastroenteritis, lo único que les hacen son… cosquillas. No las eliminan: las potencian.

Pero me temo que la causa más común de estos problemas es algo tan sencillo como la falta de higiene. Higiene. Limpieza. Algo que se da por supuesto en un restaurante, o en alguien que manipula alimentos destinados al consumo humano. No deja de ser paradójico que si usted visita una fábrica de conservas le embutan en plástico de la cabeza a los pies, y hasta le hagan pisar sobre una alfombrilla empapada de desinfectante, mientras que en las cocinas cada cual anda a su aire.

Estos días, con la noticia del ‘Noma’, se han publicado fotografías del personal en plena faena, en la cocina. Llama la atención. No se ven guantes, ni gorros de cocinero; sí, en cambio, cabellos largos. Parece que los nuevos genios de los fogones entienden que una cocina es un photocall. Y no. No se trata de estar guapos, sino de ser (y parecer, que diría Julio César) limpios.

El gorro de cocina (la «toque blanche», en francés) no es un capricho. Y es mucho más que una tradición. No hay acuerdo sobre su origen, que seguramente data de tiempos medievales (hay referencias a tocados para el personal culinario ya en la corte papal de Aviñón, en el siglo XIV). De todos modos, la mayoría de los autores señalan al gran cocinero francés Marie-Antoine Carème (no les confunda el nombre: era un varón) como responsable de su afianzamiento.

Se cuenta que en una ocasión, cuando Carème dirigía las cocinas del príncipe de Talleyrand, este convidó a cenar al zar Alejandro I. El autócrata de todas las Rusias, complacido por el menú, quiso pasar a la cocina, y así lo hizo. Allí se encontró con un ciudadano -Carème- que no se destocó ante su presencia, como era obligación. Indignado, preguntó: «¿Quién es este insolente?». Talleyrand contestó: «La cocina, Sire». Digamos que Carème fue, más adelante, jefe de las cocinas del zar en San Petersburgo.

El gorro de cocinero tiene su misión: evitar la caída de cabellos a la comida. Hoy se han sustituido los tradicionales, en forma de seta y artesanales, por los industriales, abiertos por su parte superior. Esa apertura, y su altura, facilitan una mayor oxigenación del cuero cabelludo en un lugar, la cocina, donde tradicionalmente hacía mucho calor. Como curiosidad, digamos que la tradición quiere que cada gorro tenga cien tablas o pliegues, que simbolizarían las cien formas que hay (dicen) de cocinar un huevo…

Gorro de cocinero. Y blanco. Los cocineros, en cocina, como los tenistas en Wimbledon: de blanco, que es el color que no disimula nada. Manos lavadas como las del personal de quirófano, uñas cortas y (ni que decir tiene) impolutas… Ahora se lleva, en cocina también, el «sinsombrerismo»; muchos chefs se cubren con un pañuelo negro, al estilo pirata. No me parece muy estético, pero es algo.

Pañuelo negro… Hablábamos de gorros blancos, de chaquetillas blancas, y hoy abundan los cocineros que han hecho del negro su uniforme: visten de negro en la cocina y, cuando se ponen «de paisano», se ponen camisa negra. Curioso, cuando menos.

Autor : Ciaus Apicius

Fuente:  [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE]

Panga: un pescado muy polémico

Toca Comer.   Panga: un pescado muy polémico. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En los últimos años se ha escrito mucho sobre el panga, un pescado que ha estado rodeado de polémica desde que comenzó a importarse a España de forma masiva. Esta polémica, que cuestiona su salubridad y sus métodos de producción, se avivó en internet hace unos días, cuando se publicó un artículo al respecto en el diario 20minutos. Casualmente (o no), ese mismo día la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) publicó una reseña sobre este pescado para informar y tranquilizar al consumidor.

¿Qué es el panga?

El panga (cuyo nombre científico es Pangasius hypophthalmus) es un pescado blanco de agua dulce que en su fase adulta, generalmente, llega a medir unos 1,40 metros de longitud y a pesar en torno a 44 kilogramos.
Este pez vive en ríos y lagos del sureste asiático (principalmente de Vietnam y Tailandia), en los que encuentra las condiciones necesarias para desarrollarse. Concretamente, es originario de los ríos Mekong y Chao Phraya, aunque en la actualidad esta especie se encuentra en muchos otros ríos en los que se ha introducido para su producción en acuicultura, especialmente en Vietnam, productor de 90% del panga que se consume en el mundo.
¿A qué se debe su popularidad en España? 
Este pescado se ha hecho muy popular en España (especialmente en hospitales, comedores de colegios y residencias de ancianos) por tres razones fundamentales:
  1. Es fácil de filetear, y por lo tanto, fácil de preparar, envasar y comercializar.
  2. Los filetes de este pescado apenas tienen espinas, por lo que es fácil y cómodo de comer.
  3. Su precio es muy reducido.
LA POLÉMICA

Aspectos comerciales

Como ya habrás podido deducir, la comercialización de este pescado en nuestro país es algo que provoca un gran malestar entre los pescadores españoles, quienes acusan a los productores asiáticos de competencia desleal. Y es que el precio del panga es tan bajo que no hay forma de competir contra él (si nos fijamos exclusivamente en el precio y no tenemos en cuenta otros aspectos, claro está).

Aspectos productivos y medioambientales

Como ya hemos mencionado, el panga está presente de forma natural en algunos ríos y lagos del sudeste asiático, pero generalmente se produce de forma intensiva en zonas delimitadas en las que se les engorda de manera rápida a base de harina de pescado, soja, mandioca y vitaminas. Este método de producción lleva asociados todos los inconvenientes propios de los sistemas intensivos, pero en este caso son aún más graves y más numerosos debido a la falta de controles. Una vez que el pescado alcanza el tamaño y peso deseados, se sacrifica, se filetea y se congela para exportarlo a otros países.

Aspectos higiénico-sanitarios

Entre los aspectos más importantes que avivan la polémica en torno al panga, se encuentran los relacionados con la seguridad alimentaria. En este sentido, diversas fuentes apuntan a la presencia de numerosos contaminantes en las aguas de los ríos en las que se cultiva este pez (principalmente el Mekong), entre las que se encuentran sobre todo mercurio pesticidas. En este sentido, laOrganización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizó un estudio en el que se analizó la presencia de estos contaminantes en panga de diferentes marcas comerciales.
Aspectos nutricionales
Otra de las cosas que se dice sobre el panga, es que apenas aporta nutrientes. ¿Es esto cierto?

Los aspectos nutricionales más destacables de cualquier pescado son principalmente su contenido en ácidos grasos insaturados (los famosos omega 3) y sus proteínas (además de vitaminas y minerales). Como sabrás, los pescados azules, como el atún, tienen una mayor cantidad de grasa, y por lo tanto de ácidos grasos omega 3, por lo que en este sentido son más apreciados que los pescados blancos como la merluza, o como el panga.

CONCLUSIONES

Como acabamos de ver, la polémica que rodea al panga se debe a muchos motivos. Algunos de ellos están relacionados con el sector pesquero, otros con aspectos medioambientales, con aspectos higiénico-sanitarios y con aspectos nutricionales. Si nos centramos en estos dos últimos, que son los que más nos interesan en un blog como este, podemos decir, siguiendo los consejos de la OCU y de la AESAN, que:
– el panga puede presentar ciertos contaminantes, como mercurio o pesticidas, aunque en cantidades que no son preocupantes. Por ese motivo un adulto no debería consumirlo más de una vez por semana, mientras que un niño no debería consumirlo más de una vez cada dos semanas.
– el panga contiene muy poca cantidad de proteínas si lo comparamos con otros pescados, por lo que deberías alternar su consumo con el de otras especies más nutritivas.
Artículo completo en: gominolas de petróleo
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