Nuevo estudio confirma el elevado índice glucémico de la cerveza


Photo credit: Teddy Kwok via Visualhunt.com / CC BY-ND

La cerveza es uno de esas bebidas que con frecuencia acapara titulares en los que se mezclan (con bastante malicia y malas artes) beneficios para la salud, ciencia y marketing. Pueden comprobarlo leyendo este post o este otro . Conviene recordar que en España este tipo de prácticas suelen provenir del entorno de la industria alimentaria (en este caso de los fabricantes y comercializadores de cerveza) y de sus iniciativas para hacer marketing encubierto. En este contexto, las discutibles afirmaciones suelen girar en torno a los supuestos beneficios que podrían tener sus polifenoles o su supuesta capacidad de hidratación. Y como suele preguntar Aitor Sánchez, ¿ustedes se levantan muy hidratados tras una intensa noche de cañas?

Evidentemente, en todos estos titulares nunca se mencionan otras características o propiedades en las que la cerveza puede salir mucho peor parada. Una de ellas es el índice glucémico (IG), un indicador bastante popular y cada vez más utilizado sobre todo entre los alimentos ricos en carbohidratos, pero que normalmente nunca se asocia a productos como la cerveza. Este coeficiente sirve para conocer (aproximadamente) la respuesta glucémica (aumento de la concentración de glucosa en sangre) que provoca un alimento. Le suele acompañar otro similar, la carga glucémica (CG), que se calcula incorporando al IG la cantidad de carbohidratos (los más interesados en el tema pueden profundizar en las entradas de la Wikipedia, que son bastante dignas, aquí en español y aquí en inglés). Dicho de forma breve, podría decirse que a mayor IG y CG, mayor aumento de la glucosa en sangre.

Para situarnos, conviene saber que los valores de referencia utilizados para el cálculo del IG son los del pan blanco y la glucosa pura, dos alimentos que provocan una importante respuesta glucémica, que se cuantifican como 100. Si la respuesta de otro alimento es mayor o menor, su valor quedará por encima o por debajo de 100, respectivamente. La mayoría de los alimentos tiene un valor por debajo de esta cifra, como pueden comprobar en este listado de Harvard.

Ampliar en: Lo que dice la CIENCIA para ADELGAZAR

Miel y azúcar, mito sobre diferencias

Toca Comer. Miel y azúcar, mito sobre diferencias. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Por mucho que se disfrace en la publicidad la miel como alimento natural, tradicional, o antibacteriano, lo cierto (dando por ciertos los datos reales y no argumentos subjetivos y emocionales) es que azúcar de consumo habitual y miel son casi idénticos.

Si has pulsado en el enlace anterior habrás visto la base de datos sobre alimentos más completa que existe, bien:

 ¿Has comprobado la cantidad de vitaminas y minerales que contienen 100 g de miel? 

¿Esos datos, o mejor dicho, esas mínimas cantidades, son suficiente excusa para justificar la cantidad de glucosa y fructosa que vas a tomar?

¿Merece la pena tomar miel con la excusa de su “naturalidad” aunque sea un alimento que promueve la inflamación, te engorda y eleva el colesterol y triglicéridos?

 

¿Crees que un alimento por ser menos malo que algo peor (azúcar refinado), es bueno?

Cualquier problema relacionado con el azúcar refinado que tengas lo vas a tener con la miel debido a que a pesar de que tiene menor IG sabemos que es debido a la alta cantidad de fructosa que contiene que, simplemente, es más lenta de digerir. Solo hay que ver lo que les sucede a las personas diabéticas con la miel (exactamente lo mismo que con el azúcar).

Y ahí viene el problema, que cuando dices que estás haciendo una receta sin azúcar y usas miel, simple y llanamente: estás mintiendo. Si dices que el azúcar es malo y usas miel, o eres tonto o ……

Fuente: megustaestarbien.com

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