Piña Mahoma conflictiva

Toca Comer.  Piña Mahoma conflictiva. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Un grupo de estudiantes ateos fueron expulsados de la feria fresca de su universidad a causa de una «piña blasfema» llamado Mahoma.

La Sociedad Atea, Humanista y Secularista de la Universidad de Reading (RAHS) participó en la feria el miércoles, con el fin de promocionar su próximo debate «¿Debemos respetar la religión?».

La sociedad mostró una piña que llevaba el nombre de Mahoma en su puesto, para «fomentar el debate sobre la blasfemia, la religión y la libertad».

«Queríamos celebrar el hecho de que vivimos en un país en que está protegida la libertad de expresión, y donde es lícito llamar una piña por cualquier nombre que se elija,» dijo un portavoz de la sociedad.

Hacia la tarde, el grupo fue informado de que tenían que salir de la la feria por parte de un miembro del personal del Sindicato de Estudiantes de la Universidad de Reading (RUSU). La razón que se dio fue que se habían hecho varias quejas en contra de la piña ofensiva, aunque los miembros de RAHS insisten en que no tuvieron conocimiento de tales protestas.

La sociedad se negó a retirar la fruta debido a su «compromiso con la libertad de expresión», a lo que se les dijo por parte del miembro del RUSU: «O la piña se va, o se van ustedes».

Una lucha se produjo, en el que la piña fue incautada, pero al poco volvió a los propietarios, donde fue re-bautizada Jesús.

De acuerdo con los de la RAHS, un pequeño grupo de estudiantes luego se reunieron alrededor de la mesa y le quitaron a la fuerza la etiqueta del nombre a la piña. La sociedad entonces fue «obligada a abandonar el lugar», acompañados por personal de seguridad.

Fuente: Friendly Atheist

Un clérigo dice que la mujer no debe acercarse a plátanos y pepinos!

Toca comer. Sacerdote prohibe a las mujres comer plátanos y pepinos. Marisol Collazos Soto
… para poder evitar que se desencadenen pensamientos sexuales por las semejanzas con el órgano sexual masculino. El religioso, un jeque, mantiene que las mujeres que quieran comer plátanos y pepinostienen que solicitar la ayuda de un hombre cercano, como su marido o su padre, para que se encargue de cortarlos antes de servirlos en el plato.

También ha abogado por incluir las zanahorias y los calabacines en la lista de alimentos prohibidos para mujeres, por los mismos motivos.

Cerveza y Libertad en Oriente Próximo

Toca Comer. Cerveza e Islám. Marisol Collazos Soto
La cerveza encabeza, junto con el vino, los infieles y los perros, la lista de cosas que todo buen musulmán debe rehuir. Así que tras la revolución islámica iraní de 1979 el cervecero alemán Ekkehard Zitzman vio como los mulás cerraron su fábrica en el país persa y pasó a instalar su negocio en la ciudad portuaria de Adén, al sur de Yemen.

Pero allá no le fue mucho mejor. Si fabricar cerveza en cualquier época y lugar ya es de por sí un acto de filantropía, continuar haciéndolo frente a la intolerancia de los fanáticos pasa a ser algo propio de héroes. Zitzman lo era, ya que a pesar de que cada mes de Ramadán sus camiones eran apedreados, su fábrica atacada con bombas incendiarias y él amenazado de muerte, su respuesta fue dormir cada noche en una habitación distinta de su casa para protegerse y llamar al ejército. Afortunadamente los oficiales al mando eran de formación soviética, “lo que significa que les gusta empinar el codo. Siempre traen el armamento más pesado para protegernos” explicaba Zitzmann.

Así que unos cuantos disparos de mortero bastaban para dispersar a la muchedumbre y salir del paso. Los trabajadores de la fábrica por su parte, sufrían el rechazo de su entorno cotidianamente por su actividad impía, sus familias debían lavar la ropa por separado y sus posibilidades de contraer matrimonio se vieron notablemente reducidas. “Un hombre finalmente tuvo que ir a Argelia a buscar una esposa”, afirmó.

No menos complicado resultaba lidiar con las autoridades del país, que cada año por Ramadán dictaban el cierre de la fábrica por pagana. La estrategia de Zitzman consistía en llenar los tanques de producción de cerveza justo antes de cada mes santo y acudir al gobernador y los oficiales —ya de por sí algo reacios a las órdenes llegadas del norte del país— y señalarles el desperdicio que supondría deshacerse de tantos hectolitros del néctar divino que ya estaba preparados… finalmente consentían. Pero gasificar esa cerveza requería a su vez elaborar otra nueva, por lo que la fábrica debía ponerse de nuevo en funcionamiento terminado el Ramadán. Y así vuelta a empezar.

Finalmente ese distanciamiento político y religioso entre el norte y el sur acabó desatando una guerra civil en Yemen a mediados de los 90. Con el ejército centrado en esa contienda la fábrica quedó desprotegida y en 1994 los integristas no encontraron obstáculos para prender fuego a ese símbolo de civilización. Igual que otros de distinto dogma pero similar intolerancia acabaron con la biblioteca de Alejandría dos mil años antes. Ese golpe no pudo ser encajado y supuso el final de la producción de este preciado líquido en toda la península arábiga.

Artículo completo en:  JOT DOWN

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