El ajo en la leche: el Ig Nobel de Pediatría 2025

¿Puede un simple diente de ajo cambiar la opinión de un bebé sobre la leche materna? Este fue el curioso misterio que resolvió el Premio Ig Nobel de Pediatría 2025, otorgado a un grupo de científicos que decidió espiar a los bebés cuando su madre había comido ajo.

Los investigadores observaron que, al transferirse el sabor fuerte y peculiar del ajo en la leche materna, algunos bebés parecían convertirse en pequeños catadores exigentes: unos alargaban la succión con cara de interés, como diciendo “¿qué es esto tan raro?”, mientras otros ponían gestos de echar una regañina y reducían las tomas, dejando claro que no era de sus favoritas.

Aunque nada grave ocurrió, el estudio deja claro que los bebés no solo son sensibles a la cantidad de comida, sino también a su sabor, incluso cuando la alimentación es a través de la leche materna. En definitiva, ¡los pequeños critican desde muy temprano! Un hallazgo que bien podría tener título de telenovela: “El ajo que conquistó… o repelió al bebé”.

Un premio para demostrar que en la ciencia cabe hasta el aroma más inesperado, y que la curiosidad puede nacer con solo una pizca de ajo en el menú materno.

Mentiras de la lactancia

Toca Comer. Mentiras de la lactancia Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

[Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE] salió publicado recientemente en un diario nacional un artículo que desmonta una a una la mayoría de los inconvenientes, dificultades, barreras y falsas creencias que hacen que, lamentablemente, un buen número de madres que desearían dar el pecho, lo abandonen.
Está escrito por dos expertas en lactancia, Juana María Aguilar e Inma Mellado. En el artículo, las autoras dan la razón de por qué todas y cada una de estas 19 afirmaciones son falsas.
1.     Mi pecho es pequeño, puede que no tenga suficiente leche. Falso.
2.     Tener los pezones planos o invertidos va a hacer casi imposible la lactancia. Falso.
3.     Hasta que me suba la leche, tendré que darle el biberón. Falso.
4.     Creo que mi leche es acuosa y no alimenta. Falso.
5.     Para tener más leche, tengo que beber mucha leche. Falso.
6.     Hay que dar el pecho cada tres horas, para dar tiempo a que «se recargue». Falso.
7.     Si les das a demanda a tu bebé, no se acostumbra a comer con unas pautas y eso le puede dañar el estómago. Falso.
8.     El bebé sigue llorando, querrá comer más y no tengo suficiente. Falso.
9.     Las tomas empiezan a ser más frecuentes de lo habitual, quizás mi bebé se queda con hambre. Falso.
10.  Ya no noto el pecho ‘lleno’, puede que no tenga suficiente leche. Falso.
11.  Con el sacaleches, me extraigo poca cantidad. No puedo continuar con la lactancia. Falso.
12.  «Vuelvo a tener la menstruación, el fin de la lactancia materna. Falso.
13.  El estrés puede ‘cortar’ la leche. Falso.
14.  Estar resfriada, tener la gripe o tomar [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE] es incompatible con la lactancia. Falso.
15.  Si el bebé no duerme del tirón es porque ya necesita un suplemento (leche de fórmula). Falso.
16.  El aumento de peso del bebé no es tan rápido como se espera. No se está alimentando bien. Falso.
17.  Me he quedado embarazada, tengo que destetar a mi bebé. Falso.
18.  Con seis meses, el bebé es muy mayor ya para tomar pecho. Falso.
19.  Tras la incorporación laboral ya no es posible continuar con la lactancia materna. Falso.
A todas estas falsas creencias, hay que añadir mitos y fantasías sobre la lactancia que convierten un hecho natural, porque sí, porque así está hecho el ser humano, en algo casi insalvable, complicado, penoso, difícil y poco gratificante.
Otro artículo muy reciente e interesante, habla de que amamantar no es tan fácil y nos habla de los obstáculos que las madres de hoy en día encuentran para lactar a sus hijos.

Fuente:  Pediatría Basada en Pruebas

Licencia CC

Ya circula en Estados Unidos el primer “camión-teta”

Toca Comer. Camión teta, para que las mujeres amamanten a niños. EE.UU. Marisol Collazos Soto

Cerca de 12 000 mujeres son arrestadas cada año en EE.UU. por amamantar a sus bebés en público, aunque dar el pecho sea un acto perfectamente legal por las leyes nacionales.

Ahora las mojigatas normas sobre indecencia vigentes en varios estados norteamericanos, que meten la lactancia natural en el mismo saco de, por ejemplo, el topless festivo, (y que llegan a censurar hasta los helados de leche materna) tendrán un némesis de cuatro ruedas que, como los camiones de la leche antiguos, hará sonar su campanilla por las calles en busca de madres que necesiten dar el pecho allí donde se encuentren.

La primera ciudad que ha visto circular este “camión de la leche 2.0” es Pittsburgh, Pennsylvania, gracias al buen hacer de Jill Miller, una profesora en la Escuela de Arte de la Universidad Carnegie Mellon que, gracias a las donaciones recibidas en Kickstarter, ha creado el vehículo con inteligencia, ironía y con la esperanza de iniciar un debate acerca de los derechos de las madres de dar el pecho donde les plazca.

Fuente: The Milk Truck

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