Despilfarro solidario

Toca Comer.  Despilfarro solidario. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Comenta Pere Estupinyà en su genial libro “El Ladrón de Cerebros” que con todo el dinero que se ha invertido en África en concepto de solidaridad en las últimas décadas este continente podría ser el motor del mundo, no obstante sigue siendo el continente más pobre, por lo tanto queda claro que hay algo del modelo de solidaridad y cooperación que no funciona. Por desgracia el modelo está viciado de partida. Si tienes un dinero limitado y unos recursos limitados, pero de verdad quieres ayudar al desarrollo de una región lo normal sería asegurarte que el proyecto que propones vaya a funcionar y que sus resultados sean cuantificables, de hecho en el MIT hay un laboratorio que se dedica solo a esto, a estudiar que proyectos solidarios van a tener más impacto con menos recursos. El problema es que la gente que distribuye el dinero y la que lo recibe no tiene porque ser la más capacitada ni el proyecto el más adecuado. Por ejemplo: una ONG católica nunca repartirá preservativos aunque sea el medio más adecuado para luchar contra el SIDA, al contrario, predicará la abstinencia. Una ONG protestante lo primero que hará será montar una iglesia y repartir biblias, y muchas otras ONG tienen más interés en imponer su ideología que en ayudar al desarrollo.

Hace tiempo denuncié como algunas ONG como “veterinarios sin fronteras” tienen como único objetivo recaudar dinero para objetivos como:

En ese marco, desde 2008 la CRB-VSF ha venido generando alianzas estratégicas con el CONAMAQ, la CNMCIOB-BS y el MST-B mediante programas y proyectos específicos que tienen el propósito de promover un modelo de desarrollo rural basado en la agroecología, etnoveterinaria, rescate de saberes y tecnología ancestrales, desarrollo de políticas agrarias con enfoque de género, articulación interna de las organizaciones y su relacionamiento sinérgico con otros movimientos campesinos de la región latinoamericana, a razón de temas de común interés“.

Es decir, que un modelo que en Europa solo le sirve a la gente rica, se quiere imponer a base de dinero público en latinoamérica. Otros proyectos son más exóticos como “títeres para la soberanía alimentaria”.

Otras como CERAI directamente reciben financiación de Universidaddes y centros públicos para impartir cursos sobre acupuntura, fitoterapia y homeopatia veterinaria.

El último despilfarro solidario ha venido por obra y gracia de la agencia española de cooperación al desarrollo y ha sido denunciado por el diario Materia:

Resulta que España, principal productor de transgénicos de la Unión Europea está financiando campañas antitransgénicos en Latinoamérica. Estas campañas se dedican a dar por buenos artículos como el de Seralini, que ya ha sido retirado y a difundir información sin ninguna base científica. Por cierto, el uso de los transgénicos ha beneficiado a pequeños propietarios en paises como Argentina, Brasil o la India.

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Latinoamérica desecha cada año 100 millones de toneladas de alimentos

Toca Comer.   Latinoamérica desecha cada año 100 millones de toneladas de alimentos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Un tercio de la producción de alimentos en el mundo -equivalente a 1300 millones de toneladas que podrían alimentar a más de 870 millones de personas hambrientas- termina en la basura cada año y, de éstas, 100 millones de toneladas corresponden a desechos de comida en Latinoamérica.

Esta cifra indica que entre el 10 y el 15 por ciento de los alimentos que se producen en la región jamás llega al estómago de una persona, dijo a Efe el experto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) Robert Van Otterdijk.

«Uno de los principales problemas en Latinoamérica son las exigencias europeas. Por ejemplo, en esta región se despilfarran cantidades enormes de plátanos que no cumplen los requisitos de aspecto físico -mismo color, tamaño o forma bonita- impuestos por el mercado europeo», explicó por su parte el representante de la organización civil «Feeding the 5000» Tristam Stuart. La solución a ese problema concreto estaría en que el mercado europeo aceptara estas piezas, «que no tienen ningún defecto a nivel nutricional, sostuvo.

Sin embargo, Latinoamérica no está entre las zonas del mundo que más alimentos tiran a la basura. Las que representan el mayor problema son las regiones con niveles más elevados de industrialización, como Europa o Norteamérica.

Según la FAO, el 95 por ciento de los productos desechados en los países en desarrollo no lo es de forma intencionada, sino como consecuencia de deficiencias financieras, limitaciones técnicas o de infraestructuras en la fase inicial de la cadena de distribución.

Sin embargo, en las economías más desarrolladas las mayores pérdidas se producen en la fase final de la cadena -minoristas y consumidores- por malas prácticas, estándares de calidad establecidos o importancia extrema de la apariencia de los alimentos.

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