Las grasas trans podrían dañar la memoria

Toca Comer. Las grasas trans podrían dañar la memoria. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Las grasas trans que se hallan en su comida basura favorita no solo obstruyen sus arterias. Una nueva investigación muestra que quizá también estén dañando su memoria.
Los hombres jóvenes y de mediana edad que comían muchas grasas trans mostraron una reducción significativa en su capacidad de recordar palabras en una prueba de memoria, según los hallazgos presentados el martes en la reunión anual de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), en Chicago (EE.UU.).
Los hombres que contaban con la mayor cantidad de grasas trans en sus dietas sufrieron una reducción de hasta un 10 por ciento en las palabras que podían recordar, encontró el estudio.
«Mientras mayor era el consumo de grasas trans, peor era el rendimiento», advirtió la autora del estudio, la Dra. Beatrice Golomb, profesora de medicina en la Universidad de California, en San Diego.
Las grasas trans son un tipo de grasa de la dieta. Se ha mostrado que, simultáneamente, aumentan los niveles de colesterol LDL (el «malo») y reducen los niveles de colesterol HDL (el «bueno»).
En los productos lácteos y cárnicos hay de forma natural unos niveles bajos de grasas trans, pero las grasas trans creadas de manera artificial, como los aceites hidrogenados, se usan mucho en los alimentos procesados, la comida rápida, los refrigerios, las pizzas congeladas y las cremas para el café.
Golomb dijo que su equipo decidió investigar el efecto potencial de las grasas trans sobre la memoria después de que otro estudio que realizaron hallara que el chocolate mejoraba la memoria.
«El chocolate es un antioxidante y respalda la energía celular, que es importante para un área del cerebro llamada hipocampo, que se sabe que es muy importante para la memoria», dijo. «Dedujimos que dado que las grasas trans son pro oxidantes y dañinas para la energía celular, quizá no fueran buenas para la función de la memoria».
Los investigadores estudiaron a adultos que no habían sido diagnosticados con enfermedades cardiacas, e incluyeron a poco más de mil hombres a partir de los 20 años de edad.
Los participantes completaron un cuestionario sobre la dieta, a partir del cual los investigadores calcularon su consumo de grasas trans.
Para evaluar la memoria, los investigadores utilizaron una prueba validada que se conoce como «palabras recurrentes», dijo Golomb. Presentaron a los participantes una serie de 104 tarjetas, cada una con una palabra. Los participantes debían decir si cada palabra era nueva o si ya había aparecido en una tarjeta anterior.
Los investigadores hallaron que entre los hombres menores de 45 años, los que comían la mayor cantidad de grasas trans mostraban un rendimiento notablemente peor en la prueba de recuerdo de palabras, incluso tras tomar en cuenta factores como la edad, el nivel educativo, la etnia y la depresión.
Cada gramo adicional consumido de grasas trans al día se asociaba con un estimado de 0.76 palabras menos que se recordaban de forma correcta.
«Entre las personas que más consumían, eso equivaldría a entre 11 y 12 palabras menos que recordaban correctamente», explicó Golomb. El número promedio de palabras recordadas correctamente fue de 86, de forma que esto representa «un daño bastante grande en la función», añadió.
Golomb plantea la hipótesis de que los efectos oxidantes de las grasas trans podrían provocar la muerte de neuronas importantes para la memoria. El estrés oxidativo se ha asociado con enfermedades como las enfermedades cardiacas y el cáncer.
Al mismo tiempo, los efectos de desgaste de energía de las grasas trans podrían hacer que las neuronas sean más lentas y respondan menos, añadió.
«Cuando las células no obtienen suficiente energía, en esencia se desactivan», apuntó Golomb.
Pero Golomb anotó que su estudio solo muestra una asociación entre las grasas trans y la memoria, no una relación causal directa.
Ya se ha mostrado que las grasas trans tienen un efecto adverso sobre el estado de ánimo y las conductas de las personas, y que se asocian con una mayor depresión y agresividad, señaló Golomb.
La Dra. Martha Daviglus, profesora del Colegio de Medicina de la Universidad de Illinois y directora ejecutiva del Instituto para la Investigación sobre la Salud de las Minorías, dijo que la investigación muestra que «debemos tener cuidado con lo que comemos, porque tiene consecuencias».
Pero Daviglus cree que los efectos potenciales sobre la memoria de las grasas trans se podrían revertir mediante una alimentación saludable y al eliminar las grasas trans de la dieta.
«Cada vez vivimos más años, así que claro que queremos mantener la memoria y el pensamiento», dijo. «Debemos hacer algo para revertir el daño potencial».
Las investigaciones presentadas en reuniones se deben considerar como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.
Fuente: Beatrice Golomb, M.D., Ph.D., professor, medicine, University of California, San Diego; Martha Daviglus, M.D., Ph.D., professor, University of Illinois College of Medicine and executive director, Institute for Minority Health Research; Nov. 18, 2014, presentation, American Heart Association annual meeting, Chicago

Beber demasiado puede causar más problemas de los que pensabas

Toca Comer. Beber demasiado puede causar más problemas de los que pensabas. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaA la larga lista de problemas generados por las copas de más, hay que añadir uno que quizá parecía obvio, pero que un grupo de científicos acaba de confirmar tras un estudio que ha durado décadas. Las personas que abusan del alcohol sufren más problemas de pérdida de memoria a edad avanzada.

Investigadores de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, han monitorizado la salud de 6500 personas de mediana edad durante varias décadas. En las primeras encuestas, los investigadores preguntaron sobre los hábitos de consumo de alcohol.

Veinte años después, entre 1996 y 2010, los investigadores realizaron pruebas cognitivas periódicas a los sujetos de la muestra. El 16% que había reconocido beber habitualmente muestra un deterioro mucho más acusado de los procesos cerebrales relacionados con la memoria. El estudio acaba de ser publicado en la revista American Journal of Geriatric Psychiatry.

El siguiente paso del grupo de Exeter es determinar si este deterioro cognitivo en un plazo de veinte años también se muestra sin que haya procesos de edad avanzada de por medio. En otras palabras, ahora toca averiguar si un bebedor empedernido a los 20 años tendrá problemas de memoria mayores cuando llegue a los 40.

Fuente: GIZMODO

Los azúcares dañan el cerebro

Toca Comer. Los azúcares dañan el cerebro. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

No hace falta decir que el tema del azúcar se está convirtiendo en un verdadero problema para la alimentación en general. No solamente porque se consuma mucho azúcar en todo, sino porque muchos alimentos llevan más azúcar del que inicialmente podríamos pensar.

El azúcar crea adicción
Sgún un estudio de la Universidad de Princeton, publicado en Neuroscience and Biobehavioral Reviews, el azúcar tendría una capacidad elevadísima para estimular nuestros receptores de opioides cerebrales si se toma como un aporte masivo (si, los mismos receptores que usan las drogas, por ejemplo). Esto implicaría una gran liberación de dopamina, el neurotransmisor encargado de suministrarnos los sentimientos de placer, el mismo que activaría las vías cerebrales que se estimulan con la toma de las drogas adictivas.

Todo esto, en conjunto, implica que el azúcar es una sustancia potencialmente adictiva, por lo que puede llevarnos a sufrir trastornos alimentarios u obesidad por su consumo excesivo.

El azúcar encoge el cerebro y deteriora la memoria
Hemos hablado muchas veces de métodos o hábitos para mejorar la memoria, pero cabe mencionar dentro de ellos que es necesario controlar o disminuir sustancialmente la ingesta de azúcar, ya que se ha demostrado que un exceso de azúcar en sangre provoca un encogimiento (literal) del cerebro.

Así lo afirma un estudio a cargo de la Universidad Nacional de Australia, en el cual se demostró una relación entre la contracción de la amígdala cerebral y el hipocampo delante de niveles normales – elevados de azúcar en sangre. Es decir, una disminución del tamaño cerebral específico en dos áreas responsables de algunas habilidades cognitivas importantes, entre ellas la memoria.

El azúcar puede llegar a provocar demencia
Si no teníamos suficiente con el deterioro de la memoria anteriormente mencionado, un estudio más reciente llevado a cabo por los científicos del Group Health Research Institute, de la Universidad de Washington, llegó a la conclusión de que los niveles elevados de azúcar en sangre (sin llegar a sufrir diabetes) aumentan el riesgo de llegar a sufrir demencia.

Para llegar a tal conclusión se monitorearon los niveles de azúcar (glucosa) en sangre de más de 2000 pacientes mayores de 65 años, con y sin diabetes, durante un periodo de 5 años. Según sus resultados, tan solo con mantener un nivel de 115 mg/dl, que sería alto pero sin llegar a la diabetes, el riesgo de sufrir demencia sería un 18% mayor en comparación a los que tenían unos niveles de azúcar de 100 mg/dl o menos.

Fuente: Medciencia

Ingerir calorías excesivas duplica el riesgo de sufrir pérdida de memoria

Toca Comer.  Ingerir calorías excesivas duplica el riesgo de sufrir pérdida de memoria. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Un estudio de la Clínica Mayo (EE UU) revela que comer entre 2100 y 6000 calorías al día duplica el riesgo de sufrir pérdida de memoria al llegar a la tercera edad. O lo que es lo mismo, que cuantas más calorías consumimos más probable es que al cumplir los 70 suframos deterioro cognitivo, el paso previo al desarrollo de la enfermedad de alzhéimer.

En sus experimentos, los investigadores trabajaron con más de 1200 personas de 70 a 89 años de edad. Un tercio de los participantes consumía de 600 a 1526 calorías diarias, otros tantos ingerían alimentos con un aporte calórico de 1526 a 2143, y el resto de los sujetos consumían entre 2143 y 6000 calorías cada 24 horas. Los resultados mostraron que el número de individuos que sufrían deterioro cognitivo en el último grupo doblaba a los del primero primero. Los investigadores, que darán a conocer los detalles de su trabajo en la próxima reunión de la Academia Americana de Neurología en abril, aseguran que estos efectos negativos son independientes del historial cínico de infartos y de si padecían o no diabetes. Y recomiendan una dieta sana con un número de calorías limitado, sobre todo al alcanzar la tercera edad, para conservar la memoria.

Fuente:  MUYinteresante

El dinero no es deuda, pero podría ser memoria

Toca Comer. El dinero no es deuda, pero podría ser memoria. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Quizás algún lector de este blog recuerde que hemos señalado varias veces en este blog que –en contra de los que afirman muchos conspiranoicos– el dinero no es deuda ni lleva asociada ninguna deuda.

El portal Sintetia tiene una entrada sobre la posibilidad de entender el dinero como regla nemotécnica y pone una analogía sencilla de entender

«Supón que has acordado con un amigo que, cada sábado, uno de los dos cocinará una buena cena para los dos, repartiendo de este modo el dolor de cabeza que supone -para algunos- decidir qué hacer, conseguir los ingredientes y también el tiempo y la energía necesarios para cocinar.

Lamentablemente, los dos tenéis una memoria nefasta, y cada sábado sois incapaces de recordar donde habéis cenado el sábado anterior. Pero habéis ideado un sencillo sistema. Cada sábado a las siete de la tarde, abres una caja que tienes en la repisa de la entrada. Si dentro hay una preciosa piedra pulida, la coges y acudes a casa de tu amigo a cenar. Le das la piedra según entras en su casa. Si, cuando miras dentro de la caja, ves que no hay piedra alguna, sabes que hoy te toca preparar una cena para los dos».

Es decir, tu amigo y tú intercambia unos bienes y servicios (los alimentos y la elaboración de la cena) y para recordárselo uno a otro utilizan una «memoria externa»: la piedra preciosa.

La ida del dinero como memoria está desarrollada en un artículo de Narayana Kocherlakota, actual presidente de la Fed de Minneapolis.

Fente: Ecos del futuro

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