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Beber demasiado puede causar más problemas de los que pensabas
A la larga lista de problemas generados por las copas de más, hay que añadir uno que quizá parecía obvio, pero que un grupo de científicos acaba de confirmar tras un estudio que ha durado décadas. Las personas que abusan del alcohol sufren más problemas de pérdida de memoria a edad avanzada.
Investigadores de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, han monitorizado la salud de 6500 personas de mediana edad durante varias décadas. En las primeras encuestas, los investigadores preguntaron sobre los hábitos de consumo de alcohol.
Veinte años después, entre 1996 y 2010, los investigadores realizaron pruebas cognitivas periódicas a los sujetos de la muestra. El 16% que había reconocido beber habitualmente muestra un deterioro mucho más acusado de los procesos cerebrales relacionados con la memoria. El estudio acaba de ser publicado en la revista American Journal of Geriatric Psychiatry.
El siguiente paso del grupo de Exeter es determinar si este deterioro cognitivo en un plazo de veinte años también se muestra sin que haya procesos de edad avanzada de por medio. En otras palabras, ahora toca averiguar si un bebedor empedernido a los 20 años tendrá problemas de memoria mayores cuando llegue a los 40.
Fuente: GIZMODO
Los azúcares dañan el cerebro

No hace falta decir que el tema del azúcar se está convirtiendo en un verdadero problema para la alimentación en general. No solamente porque se consuma mucho azúcar en todo, sino porque muchos alimentos llevan más azúcar del que inicialmente podríamos pensar.
El azúcar crea adicción
Sgún un estudio de la Universidad de Princeton, publicado en Neuroscience and Biobehavioral Reviews, el azúcar tendría una capacidad elevadísima para estimular nuestros receptores de opioides cerebrales si se toma como un aporte masivo (si, los mismos receptores que usan las drogas, por ejemplo). Esto implicaría una gran liberación de dopamina, el neurotransmisor encargado de suministrarnos los sentimientos de placer, el mismo que activaría las vías cerebrales que se estimulan con la toma de las drogas adictivas.
Todo esto, en conjunto, implica que el azúcar es una sustancia potencialmente adictiva, por lo que puede llevarnos a sufrir trastornos alimentarios u obesidad por su consumo excesivo.
El azúcar encoge el cerebro y deteriora la memoria
Hemos hablado muchas veces de métodos o hábitos para mejorar la memoria, pero cabe mencionar dentro de ellos que es necesario controlar o disminuir sustancialmente la ingesta de azúcar, ya que se ha demostrado que un exceso de azúcar en sangre provoca un encogimiento (literal) del cerebro.
Así lo afirma un estudio a cargo de la Universidad Nacional de Australia, en el cual se demostró una relación entre la contracción de la amígdala cerebral y el hipocampo delante de niveles normales – elevados de azúcar en sangre. Es decir, una disminución del tamaño cerebral específico en dos áreas responsables de algunas habilidades cognitivas importantes, entre ellas la memoria.
El azúcar puede llegar a provocar demencia
Si no teníamos suficiente con el deterioro de la memoria anteriormente mencionado, un estudio más reciente llevado a cabo por los científicos del Group Health Research Institute, de la Universidad de Washington, llegó a la conclusión de que los niveles elevados de azúcar en sangre (sin llegar a sufrir diabetes) aumentan el riesgo de llegar a sufrir demencia.
Para llegar a tal conclusión se monitorearon los niveles de azúcar (glucosa) en sangre de más de 2000 pacientes mayores de 65 años, con y sin diabetes, durante un periodo de 5 años. Según sus resultados, tan solo con mantener un nivel de 115 mg/dl, que sería alto pero sin llegar a la diabetes, el riesgo de sufrir demencia sería un 18% mayor en comparación a los que tenían unos niveles de azúcar de 100 mg/dl o menos.
Fuente: Medciencia
Ingerir calorías excesivas duplica el riesgo de sufrir pérdida de memoria

Un estudio de la Clínica Mayo (EE UU) revela que comer entre 2100 y 6000 calorías al día duplica el riesgo de sufrir pérdida de memoria al llegar a la tercera edad. O lo que es lo mismo, que cuantas más calorías consumimos más probable es que al cumplir los 70 suframos deterioro cognitivo, el paso previo al desarrollo de la enfermedad de alzhéimer.
En sus experimentos, los investigadores trabajaron con más de 1200 personas de 70 a 89 años de edad. Un tercio de los participantes consumía de 600 a 1526 calorías diarias, otros tantos ingerían alimentos con un aporte calórico de 1526 a 2143, y el resto de los sujetos consumían entre 2143 y 6000 calorías cada 24 horas. Los resultados mostraron que el número de individuos que sufrían deterioro cognitivo en el último grupo doblaba a los del primero primero. Los investigadores, que darán a conocer los detalles de su trabajo en la próxima reunión de la Academia Americana de Neurología en abril, aseguran que estos efectos negativos son independientes del historial cínico de infartos y de si padecían o no diabetes. Y recomiendan una dieta sana con un número de calorías limitado, sobre todo al alcanzar la tercera edad, para conservar la memoria.
Fuente: MUYinteresante
El dinero no es deuda, pero podría ser memoria

Quizás algún lector de este blog recuerde que hemos señalado varias veces en este blog que –en contra de los que afirman muchos conspiranoicos– el dinero no es deuda ni lleva asociada ninguna deuda.
El portal Sintetia tiene una entrada sobre la posibilidad de entender el dinero como regla nemotécnica y pone una analogía sencilla de entender
«Supón que has acordado con un amigo que, cada sábado, uno de los dos cocinará una buena cena para los dos, repartiendo de este modo el dolor de cabeza que supone -para algunos- decidir qué hacer, conseguir los ingredientes y también el tiempo y la energía necesarios para cocinar.
Lamentablemente, los dos tenéis una memoria nefasta, y cada sábado sois incapaces de recordar donde habéis cenado el sábado anterior. Pero habéis ideado un sencillo sistema. Cada sábado a las siete de la tarde, abres una caja que tienes en la repisa de la entrada. Si dentro hay una preciosa piedra pulida, la coges y acudes a casa de tu amigo a cenar. Le das la piedra según entras en su casa. Si, cuando miras dentro de la caja, ves que no hay piedra alguna, sabes que hoy te toca preparar una cena para los dos».
Es decir, tu amigo y tú intercambia unos bienes y servicios (los alimentos y la elaboración de la cena) y para recordárselo uno a otro utilizan una «memoria externa»: la piedra preciosa.
La ida del dinero como memoria está desarrollada en un artículo de Narayana Kocherlakota, actual presidente de la Fed de Minneapolis.
Fente: Ecos del futuro