La mayonesa no se corta ni las flores se marchitan por estar menstruando

>Y es que alrededor de la menstruación existen infinidad de mitos que advierten de lo peligroso que puede ser realizar según qué actividades e incluso absurdas teorías sobre lo que se puede hacer o no, debido a que, según se creía desde la antigüedad (y hay quien todavía los cree) la mujer durante los días de periodo irradiaba influjos y toxinas que perjudicaba a las plantas, alimentos e incluso que podían hacer enfermar a los animales de compañía.
Durante muchísimos años las mujeres se han visto privadas de poder realizar cosas tan cotidianas como trasplantar una maceta o regar unas flores ante el temor de que éstas marchitaran. O tal y como cito en el título del post: el hecho de que la mayonesa se corta si se realiza durante los días de menstruación es un mito que todavía hoy sigue muy presente en nuestra sociedad.

¿De dónde surge el mito que indica que durante la menstruación si se hace mayonesa ésta se cortará?No existe ni una sola evidencia científica que asegure que por el solo hecho de estar menstruando se vaya a cortar la mayonesa. Es un mito sin fundamento alguno que lleva arrastrándose durante demasiado tiempo. La mayonesa es una salsa en la que se debe emulsionar dos elementos bien diststintos: el aceite y el huevo. Si batiésemos por un lado un huevo (que es acuoso) y le echásemos un chorro de aceite podríamos comprobar como el segundo ‘flota’ sobre el primero sin llegar a mezclarse (como ocurre cuando intentamos mezclar aceite y agua). Es a través de batir ambos elementos juntos, mientras se va echando el aceite poco a poco y el huevo está a temperatura ambiente, lo que hará que emulsionen perfectamente y den como resultado una riquísima y cremosa mayonesa. Pero hay infinidad de motivos por el que una salsa mayonesa se nos pueda cortar cuando la estamos haciendo (y nada tienen que ver con la menstruación, ya que a mí mismo me ha ocurrido bastantes veces): echar el aceite muy deprisa, que el huevo esté recién sacado de la nevera o todavía esté frío, que la batidora tenga más revoluciones de las que se necesitan para la emulsión, que el recipiente tenga restos de otro líquido o elemento, que no batamos demasiado rápido (si lo hacemos a mano con unas varillas), etc. Infinidad son las posibles causas que provocarían que, a cualquier persona, se le corte una mayonesa. Seguro que entre las lectoras de este post debe haber docenas de ellas que han realizado una mayonesa durante el periodo menstrual y nunca se le ha cortado. Simplemente no debemos hacer caso a este tipo de absurdas creencias.

Pero, evidentemente, esas invenciones y mitos alrededor de la menstruación no han surgido de la nada y hay un origen y un cuándo se originaron. En este caso debemos viajar hacia atrás un par de milenios para encontrarnos los primeros escritos en los que se advertía (sin fundamento alguno) de los peligros que rodeaban a las mujeres que estaban menstruando.

Por ejemplo, en el siglo I d.C., Plinio el Viejo dedicó un capítulo a la menstruación en su‘Naturalis historia’ (concretamente en el Libro XXVIII) en el que indica lo siguiente:

[…] El contacto con el flujo mensual de la mujer amarga el vino nuevo, hace que las cosechas se marchiten, mata los injertos, seca semillas en los jardines, causa que las frutas se caigan de los árboles, opaca la superficie de los espejos, embota el filo del acero y el destello del marfil, mata abejas, enmohece el hierro y el bronce, y causa un terrible mal olor en el ambiente. Los perros que prueban la sangre se vuelven locos, y su mordedura se vuelve venenosa como las de la rabia. El Mar Muerto, espeso por la sal, no puede separarse excepto por un hilo empapado en el venenoso fluido de la sangre menstrual. Un hilo de un vestido infectado es suficiente. El lino, cuando lo toca la mujer mientras lo hierve y lava en agua, se vuelve negro. Tan mágico es el poder de las mujeres durante sus períodos menstruales, que se dice que lluvias de granizo y remolinos son ahuyentados si el fluido menstrual es expuesto al golpe de un rayo […]

 

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Mitos que creemos y usamos al cocinar carne

Para los amigos de la carne......Están invitados *-*

En los programas de cocina de la TV es muy rara la vez que el cocinero de turno no dice alguna barbaridad. Entiendo que están ahí solos delante de la cámara y que hay que rellenar programa, pero es que a veces se vienen arriba y acaban siendo dietistas, cardiólogos, ingenieros, pediatras y hasta alguno comentarista político.

Cosas que sin ser ciertas han repetido hasta convertirlas en “cultura general”. Hablemos de carne: Ese alimento tan de moda!!

En el libro “The Science of Good Food: The Ultimate Reference on How Cooking Works” se analizan este tipo de mitos o creencias, explicando los factores físicos o químicos que, en realidad suceden.

Mito 1: Sella la carne para que no se pierdan sus jugos

Mito 2: Mientras cocinas un filete lo mejor es darle pocas vueltas

Mito 3: Carne poco hecha o carne con sangre

Mito 4: La carne de pollo o cerdo poco hecho no es sana ni saludable

Mito 5: Lava el pollo antes de cocinarlo.

Mito 6: La grasa hace más jugosa la carne.

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Cuatro falsos mitos sobre productos lácteos

Toca Comer. Cuatro falsos mitos sobre productos lácteos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

El queso, la leche, el kéfir y el yogur son los alimentos más populares, sin embargo, ha habido una gran cantidad de información contradictoria acerca de ellos últimamente.

Kéfir

Nadie pone en duda el hecho de que esta bebida de leche fermentada es útil. Es especialmente valiosa para contener no sólo de calcio y fósforo (estos elementos esenciales para esqueleto, el cerebro y el sistema nervioso están contenidos en otros alimentos), pero también ácidos orgánicos, que contribuyen a su asimilación. Por lo tanto, la composición de kéfir es considerada la más equilibrada.

Hay una creencia popular, beber un vaso de kéfir antes de acostarse. Mientras tanto, el hábito puede conducir a insomnio, ya que la composición de la bebida contiene sustancias que estimulan las células nerviosas.

Beba kéfir por lo menos dos o tres horas antes de acostarse, según los médicos, que no sólo es útil en términos de higiene del sueño, sino que también permite una mejor absorción del calcio.

Leche

La leche está llena de vitamina A, que es útil para la visión y la salud de la piel y la vitamina D, necesaria para huesos fuertes y la protección UV. Esta bebida también contiene el valioso ácido fólico, sin embargo, a menudo se puede oír la opinión de que los adultos deben evitar el consumo de leche, ya que con la edad, el cuerpo pierde la capacidad de digerir la lactosa y se puede desarrollar intolerancia a la lactosa.

Según los médicos, es un mito y nada más. La intolerancia a la leche, lo que provoca flatulencia, distensión abdominal, dolor de estómago y diarrea, es una característica genética que no tiene nada que ver con la edad. Si de niño que solía beber leche sin problemas, entonces no es necesario renunciar a la bebida en los últimos años. E incluso en el caso de los productos lácteos intolerancia a la lactosa, como el yogur, el queso y el requesón se deben incluir en la dieta, los expertos creen.

Queso

El queso contiene mucha proteína, que ayuda al cuerpo a resistir los virus y las bacterias. Así que un trozo de queso en la temporada de los resfriados y la gripe es un gran asistente para su inmunidad.

Muchos perciben erróneamente el queso como un elemento esencial de la dieta de proteínas y comienzan a comer queso en grandes cantidades cuando se tiene hambre. Sin embargo, no ayuda a perder peso en lo absoluto.

 

Una rebanada de 100 gramos de queso “pesa” unos 350 Kcal. Además, muchos quesos casi la mitad – consisten de grasa. Así que no se sorprenda si su cintura crece después de empezar a comer bocadillos de queso. Este producto está destinado para el consumo moderado.

Yogur

Hoy en día, incluso los escolares saben que el yogur contiene bacterias beneficiosas para la flora intestinal, sin embargo, la saliva y el jugo gástrico destruir estas bacterias, de modo que, en última instancia, un número extremadamente pequeño de ellos sobrevivir en el tracto gastrointestinal.

El yogur sólo es útil cuando el número de microorganismos en que no es menos de 107 colonias por un gramo del producto. Estos tipos de yogur no contienen conservantes y edulcorantes, y tienen una corta (no más de un mes) vida útil.

Fuente:  nutrición.pro

Ocho mitos sobre el agua

Toca Comer. Mitos sobre el agua. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

1. El agua ayuda a perder peso: esta es una de las creencias que es cierta, pero no al cien por ciento. El agua puede ayudar a bajar de peso sólo cuando se sigue una dieta para adelgazar, por sí misma no lo hace. Tampoco es que es milagrosa.

2. Tomar agua antes de comer ayuda a rebajar: si este líquido vital para el ser humano se consume antes de comer puede hacer sentirnos satisfechos más rápido, con lo cual  comeríamos menos cantidades. A pesar de esto, es más aconsejable ingerir alimentos como el pepino , que son prácticamente pura agua.

3. Hay que beber 8 vasos de agua al día: realmente la cantidad de agua que hay que consumir está ligada con la dieta de rutina, el peso y el metabolismo de la persona. Se puede emplear esta medida como punto de partida, pero lo más aconsejable es ajustarla luego con ayuda de un nutricionista.

4. El agua con componente vitamínicos añadidos es mejor: puede que se le hayan adicionado ciertos nutrientes pero, junto a ellos, también se le agregaron grandes cantidades de azúcar.

5. Mientras más se hierva, mejor será la calidad: sólo se necesita un minuto para eliminar todo los microorganismos y bacterias que pueda tener el agua. Hervirla por un lapso mayor puede, en cambio, alterar su sabor.

6. El agua cristalina es apta para el consumo: los microorganismos no se pueden observar a simple vista por el ojo humano. Además, estas micro especies no ocasionan que el agua tenga un mal aspecto. Por lo tanto, esta creencia es completamente falsa.

7. Los filtros caseros garantizan que el agua sea pura: si bien sirven para purificar el agua, deben recibir un mantenimiento y limpieza constante. De lo contrario pueden terminar siendo agentes contaminantes. Un remedio que podría ser peor que la enfermedad.

8. Sólo se debe tomar agua cuando se tenga sed: quizás alguien sedentario podría seguir este consejo. Pero si se trata de una persona que haga ejercicio, la norma a seguir es beber agua constantemente, sobre todo en el momento en el que está realizando la actividad física. De hecho, en estos casos no se debe esperar a tener sed, ya que esto es un indicativo de que ya el cuerpo está deshidratado, cuestión a evitar en las prácticas deportivas y entrenamientos.

Fuente:  COCINA Y VINO

Ocho mitos sobre la leche

Toca Comer. Ocho mitos sobre la leche. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

A pesar de que los beneficios que aporta la leche al organismo son suficientemente conocidos, hay quienes los ponen en duda, llegando incluso a asegurar que puede resultar dañina. El asunto no se limita a si es favorable o no para el cuerpo: la gran cantidad de formas en las que se presenta la leche (líquida, entera, en polvo, descremada, etc.) genera gran polémica sobre cuál de ellas es la más conveniente.

Como consecuencia de todas estas consideraciones sobre la leche, ha surgido un sinfín de falsas creencias alrededor de este alimento. A continuación haremos un repaso de los mitos sobre la leche y descubriremos cuáles son ciertos y cuáles no.

1. Es sólo beneficiosa en la infancia: esta premisa es completamente falsa. Tanto la leche como sus derivados (yogur, queso, etc.) son necesarios en todas las etapas del desarrollo del ser humano.

2. Siempre hay que hervir la leche: únicamente la leche debe ser hervida cuando no se ha sometido a ningún proceso de pasteurización o esterilización, es decir, aquella leche que se compra cruda. De hecho, si se hierve demasiado la leche, ésta perderá sus valores nutritivos.

3. La leche de soja tiene los mismos nutrientes que la de vaca: estos dos tipos de leche son distintos y, por lo tanto, tienen distintas propiedades y nutrientes.

4. Resulta beneficiosa para la piel: antiguamente se creía que el consumo de leche estaba vinculado con el rejuvenecimiento de la piel. La realidad es que el hecho de que se consuma más seguido no le dará un mejor aspecto a la piel.

5. No sirve para hidratar el cuerpo: la leche contiene un alto porcentaje de agua, por lo tanto sí sirve como hidratante  del organismo. Incluso suele ser empleada por deportistas para tal fin.

6. La leche aumenta la mucosidad: aunque esta creencia pueda estar muy extendida, numerosos estudios se han realizado y todavía no se ha conseguido ningún tipo de vinculación entre la producción de mucosa y la leche.

7. Para producir pegamento se emplea caseína, una proteína de la leche: esto resulta ser cierto. Sin embargo, es normal  que se obtengan materias primas de los alimentos para ser utilizadas en las industrias, tal como ocurre con el maíz y el biocombustible.

8. La leche en polvo tiene menos propiedades: la leche en polvo y la leche líquida tienen exactamente las mismas propiedades. La leche en polvo es resultado de la deshidratación de la leche líquida, pero este proceso no le quita sus nutrientes y beneficios.

Fuente: COCINA Y VINO

Mitos y realidades sobre la leche

Toca Comer. Mitos y realidades sobre la leche. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Atrás quedan los siguientes mitos que se leen en diferentes lugares y que no tienen fundamento científico alguno:

– El hombre es el único animal que sigue tomando leche una vez adulto. Los que afirman esto deberían preguntarse si existe algún otro animal con la inteligencia suficiente para desarrollar la ganadería y ordeñar.  ¿De verdad esta gente no ha visto a un gato o un perro beber leche?. Además, el párrafo de la historia del consumo de la leche deja claro que es una gran adaptación genética la generación de la enzima lactasa.

– Somos la única especie que toma leche de otra especie, ¿en qué nos parecemos a un ternero de 300 kg?  Evidentemente no nos parecemos a un ternero ya que para empezar ellos son herbívoros, esta afirmación se responde con la anterior.

– La leche provoca mucosidad y asma. El colegio americano de nutricionistas pidió hacer una investigación al respecto, quedando después claro que no existía relación.

– La mayoría de la gente desarrolla intolerancia a la lactosa porque nuestros cuerpos no están diseñados para tomar leche cuando somos adultos. La intolerancia a la lactosa es de varios tipos pero la gran mayoría de la gente que se vuelve intolerante a la lactosa en la edad adulta lo hace por razones genéticas. En España se calcula una prevalencia entre el 10-15%, en las etnias negras africanas y asiáticas está entre el 65 y 100%, en los países nórdicos el porcentaje no supera el 5%. De nuevo queda explicado por la adaptación genética anteriormente comentada.

– La leche sube el colesterol. Existen muchos estudios sobre el consumo de colesterol y aumento de colesterol sanguíneo, el colesterol que ingerimos apenas pasa al colesterol sanguíneo, ya que este se regula. La grasa láctea ingerida es cierto que aumenta los niveles de colesterol totales, pero estudios han demostrado que el consumo de leche no aumenta significativamente los niveles de LDL colesterol o colesterol malo, es más elLDL producido por la grasa láctea es más saludable debido al tamaño de la partícula.

– La leche provoca diabetes. No existe ningún estudio que aporte esa causalidad, sin embargo existenestudios que dicen que es probable lo contrario.

Artículo completo en: DIMETIL SULFURO

Los seis mitos más comunes sobre la gordura

Toca Comer. Los seis mitos más comunes sobre la gordura. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La gente tiende a restarle importancia al asunto y enmascaran su gravedad con mitos que expertos como Raúl Morín, presidente de la Academia Mexicana para el estudio de la Obesidad, y Patricia Restrepo, médica nutrióloga, analizan con el fin de que las personas tengan una vida más sana.

1. La panza no es peligrosa

Los hombres tienden a decir que tener panza a partir de cierta edad es normal. Eso es falso. La grasa ubicada en esta zona del cuerpo ha sido asociada con la diabetes mellitus, la hipertensión, problemas cardiovasculares y con la disminución de la funcionalidad de órganos como el páncreas y el hígado. Si un hombre tiene más de 94 centímetros y una mujer más de 90 de circunferencia abdominal, deben tener cuidado. En estos momentos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin 2010), el 62 por ciento de las mujeres y el 39,8 por ciento de los hombres tienen obesidad abdominal.

2. La bariátrica es la solución definitiva para bajar de peso

De acuerdo con Raúl Morín, esta cirugía forma parte de las opciones del tratamiento de la obesidad, pero dista mucho de ser la solución. Tiene indicaciones precisas para pacientes con obesidad mórbida y es la última opción que se debe usar, cuando los fármacos y un cambio de dieta y estilo de vida no han funcionado.

3. ‘Estoy pasado de kilos, pero una semana a pan y agua los desaparecen’

Raúl Morín explica que un paciente obeso o con sobrepeso debe perder kilos comiendo de manera adecuada, no sometiéndose a dietas restrictivas, peligrosas para la salud. «Si le tomó tiempo subir, le va tomar tiempo bajar. Esa es la realidad. Hay que cambiar el estilo de vida. La obesidad es una enfermedad crónica que es controlable, pero hay riesgos de producir piedras en la vesícula o trastornos cardíacos, por tratar de bajar rápido de peso».

4. Ahora venden pastillas milagrosas para bajar de peso

De acuerdo con Patricia Restrepo, «no existe ningún mecanismo que sin cambios en el estilo de vida resulte útil para perder peso. Yo me puedo tomar una pastilla, pero si como mucho no va a servir para nada. Las pastillas para controlar la obesidad bloquean el apetito y pueden tener otros efectos secundarios, la mayoría negativos, en el organismo».

5. ‘Los gorditos son bonachones y felices’

No siempre es cierto. Raúl Morín referencia un estudio hecho en el 2011 por la Universidad de Guadalajara, durante el cual un grupo de psiquiatras encontró que el 60 por ciento de las personas obesas tenían depresión. «En ocasiones se trata de una máscara que se ponen estas personas para contrarrestar la discriminación a las que muchas son sometidas. Se muestran con un aspecto condescendiente y sociable, pero detrás de eso puede haber depresión y ansiedad».

6. Todos los gordos están enfermos

Es otra falsa creencia en torno a la obesidad. Hay distintos grados de gordura que se miden según la cantidad de grasa que se tenga en el cuerpo. Cuanto mayor sea, mayor es el riesgo. «Una persona que pesa 150 kilos, pero son de músculo, puede no tener complicaciones metabólicas, mientras que otra puede tener bajo peso pero está llena de grasa en la zona intraabdominal, que es de las más dañinas», explica Patricia Restrepo.

Las enfermedades asociadas

«La obesidad -asegura Raúl Morín- es el principal factor de riesgo para desarrollar diabetes mellitus, porque va acompañada de un proceso inflamatorio que impide que el receptor de la insulina trabaje adecuadamante».

También ha sido asociada con la hipertensión arterial. «El exceso de grasa -explica Morín- produce colesterol malo, que oxidado es el inicio de la aterosclerosis. Cuando se complica puede causar un infartos, elevación de la presión arterial, coagulación dentro de los vasos o procesos embólicos».

Ampliar en: ELTIEMPO.COM

10 falsos mitos en alimentación

Toca Comer. Mitos alimentación. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

1. SALTARSE LA CENA ADELGAZA 
Por la noche la insulina está alta por el estrés, la falta de ejercicio y los largos períodos sin comer, y si no cenamos subirá todavía más y almacenará grasas. Además, saltarse una comida provoca ansiedad y la necesidad de devorar en la siguiente ingesta. Y algo más: nuestro metabolismo también quema calorías duran te la digestión, por eso se aconseja comer poco, pero varias veces al día (cinco o seis), aunque sí es importante que las cenas sean muy ligeras.

2. LAS VITAMINAS ENGORDAN
Tanto las vitaminas como los minerales son nutrientes que no aportan calorías. Lo que pasa es que al producir un mejor estado de salud pueden abrir el apetito, pero no existe una relación directa con el aumento de peso. Es más, se aconseja su administración en regímenes proteinados para evitar su déficit. Pero con una dieta variada las necesidades nutricionales se encuentran cubiertas.

3. ESTAR UN DÍA DIETA ADELGAZA
El objetivo de un régimen es eliminar grasa, pero cuando es muy restrictivo y provoca una rápida pérdida de peso lo hace a expensas del agua corporal, no del tejido adiposo. Esto se debe a que la grasa requiere tiempo para movilizarse y desaparecer, lo que se consigue con un cambio en el estilo de vida y los hábitos alimentarios. Básicamente, consumir menos calorías y realizar ejercicio de forma habitual. Además, estos planes, al ser demasiado hipocalóricos, producen pronto un efecto rebote.

4. PICAR ENTRE HORAS ENGORDA 
Consumir alimentos entre comidas no tiene por qué engordar, siempre y cuando se elijan los adecuados y se tomen en las cantidades justas: un puñadito de nueces, un lácteo desnatado, una pieza de fruta, una reba nada de pan tostado integral con queso fresco o una loncha de pavo o pollo… Aunque lo idóneo es incluir el picoteo dentro de las cinco ingestas diarias que hay que hacer para evitar los picos de insulina, que son los que más nos engordan.

5. LAS FRUTAS ÁCIDAS ADELGAZAN
Los cítricos contienen menos azúcares que otras frutas, pero ninguna hace bajar de peso. Al contrario, si se toman después de una comida copiosa suman sus azúcares de absorción rápida y favorecen la transformación de estos en grasa. Sin embargo, si se ingieren antes tienen un efecto saciante y ayudan a controlar el apetito. Y son buenos tentempiés.

6. ALGUNOS ALIMENTOS CURAN
No existe ninguno que pueda hacer desaparecer una enfermedad, pero el consumo de forma continuada de alimentos funcionales (aquellos a los que se les añaden componentes biológicamente activos) sí puede ayudar a reducir los síntomas de algunos trastornos (por ejemplo, el colesterol alto). Aunque se deben incluir en una dieta equilibrada y no esperar ningún efecto a corto plazo.

7. LOS CARBOHIDRATOS ENGORDAN 
Este grupo de alimentos son los que más energía aportan y a la vez menos calorías por unidad de peso (4 kcal/g). Por eso deberían constituir el 55% del aporte energético diario. Ahora bien, si su índice glucémico es alto se elevan los niveles de azúcar en sangre y el excedente se transforma en grasa de reserva. Por lo que, para controlar el peso, conviene dar preferencia a los productos de bajo valor glucémico y reducir los que lo tienen alto, como miel, zumos, pan blanco, dulces, frutas y alcohol.

8. EL AGUA EN LA COMIDA ENGORDA 
Beber más de un vaso de agua durante las comidas baja la acidez del estómago y hace que la digestión se ralentice. Aunque no engorda, sí es cierto que solidifica las grasas ingeridas y como consecuencia la asimilación de los alimentos es más pausada y difícil. Algo a tener en cuenta es que si se toma antes de comer, el agua puede producir sensación de saciedad.

9. LO LIGHT Y LO INTEGRAL ADELGAZAN 
Los productos light tienen aproximadamente un 30% menos de calorías que los normales, por lo tanto son útiles en dietas de adelgazamiento, siempre que se tomen en la cantidad justa, pero no adelgazan por sí mismos. De hecho, algunos son muy calóricos por su propia naturaleza aun en su versión ligera, por ejemplo la mayonesa, la margarina, las patatas fritas y el paté. En cuanto a los productos integrales, ayudan a mantener un buen ritmo intestinal y además tienen un mayor efecto saciante, pero su aporte energético no varía respecto a su equivalente refinado.

10. LOS ADITIVOS SON CANCERÍGENOS 
Los alimentos envasados contienen ciertas sustancias que sirven para conservarlos durante largos periodos de tiempo. En las etiquetas aparecen detalladas con números que van precedidos de la letra E. Esto significa que están permitidas en la Unión Europea, para lo que han tenido que pasar por una serie de controles científicos que nos aseguran que son inofensivas para nuestra salud.

Fuente: ELLE

Falsos mitos relacionados con el vino

Toca Comer. Falsos mitos relacionados con el vino. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

 

Tinto, de Rioja o Ribera; blanco, de Rías Baixas o Penedès: Falso 
Una de las creencias que aún hoy permanecen extendidas (aunque, por fortuna, cada vez menos) es que para ser bueno, un blanco tiene que ser del Penedés o de las Rías Baixas, un rosado de Navarra, y un tinto de Rioja o de Ribera… Sin embargo, actualmente, encontramos vinos blancos, rosados y tintos, todos de calidad, en cualquier zona vitícola. La calidad de un vino no depende únicamente de una zona, sino de un modo de cultivo, de un elaborador y de un marco de plantación, entre otros determinantes. Por eso, la clave está en ser aconsejados por profesionales y en tener curiosidad de probar caldos de cualquier región, aunque no atiendan a los tópicos.

El tinto, a temperatura ambiente: Falso 
Que un vino tinto se debe servir a temperatura ambiente es también un error. Antiguamente, los sistemas de calefacción doméstica eran más primitivos, por eso los vinos se bebían a temperatura ambiente, porque ésta era más baja que la de los hogares modernos. Realmente, la temperatura ideal para beber un tinto oscila entre los 16º y 18º.

El queso y el jamón, siempre con vino tinto: Falso 
La gran variedad de quesos existentes hace que no siempre el tinto sea el más apropiado. En su día ya te contamos los mejores maridajes en este terreno. En cuanto al jamón, tampoco es cierto que su mejor ‘acompañante’ sea siempre un tinto. De hecho, los expertos apuntan hacia los finos y manzanillas como la ‘pareja de baile’ perfecta.

El vino blanco produce dolor de cabeza: Falso 
Esto podría tener algo de cierto hace tiempo cuando, para preservar de la oxidación los vinos elaborados con las variedades blancas se les añadía muchos sulfitos, un componente químico que provocaba los dolores de cabeza. Hoy, la enología ha progresado y los viticultores conocen las dosis correctas de sulfitos que necesitan y no suelen añadir más de los que resultan convenientes.

El truco de la cucharita ‘conserva-burbujas’: Falso
Respecto a la conservación, el truco de la cucharilla es otro falso mito que practica mucha gente para conservar las propiedades de los espumosos. Para mantener las burbujas hay que utilizar un tapón adecuado y para ello existen los llamados Gard Bulles, tapones que permiten conservar las burbujas.

Fuente: Informe21.com

Curiosidades sobre las abejas y su gusto por la cafeína

Toca Comer. Curiosidades sobre las abejas y su gusto por la cafeína. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Las abejas como las hormigas son los insectos sociales por excelencia. Se ha dicho que su comportamiento social es muy avanzado como si fueran muy inteligentes, ¿qué hay de verdad en esto? En realidad, el comportamiento eusocial de la colmena emerge del comportamientos egoísta e individual de cada abeja. La “inteligencia” colectiva de la colmena es un mito. Las abejas no saben que la colmena tiene una estructura social y actúan por instinto realizando acciones individuales que sólo dependen de su edad. En una colmena pueden existir hasta 80000 obreras, 200 zánganos y una reina. Las funciones de las abejas obreras varían con la edad. Sus tres primeros días lo pasan como limpiadoras. Del tercer al décimo día ejercen funciones de niñeras alimentando a las larvas. A partir del décimo día se activan las glándulas abdominales productoras de cera y se comportan como constructoras. Del decimosexto al vigésimo día se encargan de almacenar el polen y el néctar que traen las obreras que han ido en busca de comida. A partir del vigésimo día, se convierten en soldados que protegen la entrada al nido y, después, durante el resto de sus seis semanas de vida, se convierten en abejas de campo que buscan comida. El comportamiento eusocial de las abejas emerge de este ciclo de vida de cada abeja obrera individual. Por cierto, hay más 19.200 especies de abejas y la mayoría son insectos solitarios; sólo un 5% de las especies de abejas son sociales, como la abeja melífera europea (Apis mellifera), la más común.

Esta semana se ha publicado en la prestigiosa revista Science un curioso artículo sobre la relación entre la cafeína y las abejas. ¿Qué es lo que se ha descubierto? Los aficionados a ir de camping habrán observado que a las abejas les encantan las latas de refrescos de bebidas con cafeína. Muchas plantas contienen alcaloides como la cafeína y la nicotina porque su sabor amargo disuade a los herbívoros, ya que en altas dosis son sustancias tóxicas. Las plantas compiten entre sí para ser elegidas por los insectos polinizadores desplegando diferentes señales visuales (como flores de vivos colores) y olfativas (como flores con olores agradables). A muchas personas nos gusta tomar café y productos con cafeína porque a bajas dosis es “gratificante” y “estimulante” ya que mejora el rendimiento cognitivo y la memoria. Un grupo de investigadores británicos liderados por el profesor Wright, del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Newcastle, han descubierto que el néctar de algunas flores (como las del cafeto y algunos cítricos) contiene cafeína porque mejora la memoria de recompensa de las abejas. Las abejas recuerdan más y mejor las flores cuyo néctar contiene una pequeña dosis de cafeína, a pesar de tener un ligero sabor amargo.

El artículo técnico es G. A. Wright et al., “Caffeine in Floral Nectar Enhances a Pollinator’s Memory of Reward,” Science 339: 1202-1204, 8 Mar 2013; recomiendo leer también a Lars Chittka, Fei Peng, “Caffeine Boosts Bees’ Memories,” Science 339: 1157-1159, 8 Mar 2013.

Artículo completo en:  Francis (th)E mule Science’s News

Foto: Luis R. via photopin cc

Estudio muestra mitos y falsas creencias sobre el cáncer

Toca Comer.  Estudio muestra mitos y falsas creencias sobre el cáncer. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Mitos

En el estudio, dirigido por el doctor Derek Power, especialista en oncología médica de los Hospitales Universitarios de Mercy y Cork, en Irlanda, participaron 748 personas de la población general, incluidos 126 profesionales de la salud.

Los participantes respondieron a un cuestionario para analizar su conocimiento sobre los riesgos de cáncer. «Hay muchos mitos sobre el riesgo de cáncer que siguen siendo muy populares», afirma el investigador.

«Por ejemplo, muchas personas piensan erróneamente que un golpe en los senos, el estrés, o usar ropa interior apretada, la utilización de teléfonos móviles, alimentos genéticamente modificados y aerosoles, son factores de riesgo de cáncer importantes».

Según el científico, 90% de los participantes en el estudio, incluidos los profesionales de la salud, creían que la genética incrementa «fuertemente» el riesgo de cáncer.

«Más de uno de cada cuatro participantes pensaba que más de 50% de los tipos de cáncer es genético». Esto, dice el investigador, a pesar de que sólo entre el 5% y el 8% de los tipos de cáncer, dependiendo de su ubicación, se debe a un gen heredado.

«Pero lo más increíble -agrega- es que la gente encuestada creía que el riesgo de cáncer a lo largo de la vida no puede modificarse».

Dietas «detox»

Cuando se les preguntó a los encuestados cómo reducirían su riesgo de cáncer, el 27% respondió que con una dieta «detox», las llamadas dietas de desintoxicación. Otro 64% pensaba que la comida orgánica protege del cáncer.

Hasta ahora, sin embargo, los estudios no han demostrado que alguno de estos dos métodos sea efectivo.

El sondeo también mostró que 28% de los individuos no sabían que las verduras y las frutas congeladas eran tan benfeficiosas como las frescas. Y 41% no conocía el vínculo -demostrado en varios estudios- entre la carne roja y el riesgo de cáncer. Pero 85% sí sabía del riesgo de la carne procesada y 46% conocía el riesgo de comer sal en exceso.

Fuente: BBC MUNDO

Mitos nutricionales

Toca Comer.  Mitos nutricionales. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La difusión de datos inexactos o sin fundamento científico en temas relacionados con la salud es tan común como peligrosa. Alguien hace una dieta que leyó en una revista y se la pasa al vecino, que a su vez escuchó en la televisión que si suprime la cena, seguro adelgaza cuatro kilos por semana. Pero nadie respalda esto, que muchas veces son mitos.

Denominaciones y fórmulas

Muchos mitos tienen que ver con dietas que se pusieron de moda y cuyos preceptos se han impuesto como dogmas nutricionales.

Tal es el caso de la premisa de que para adelgazar no se deben combinar determinados alimentos: por ejemplo, la carne con las patatas o con las pastas. Esto surgió con la aparición de la dieta disociada, que se basa en la idea de no mezclar proteínas (carnes) con carbohidratos (patatas y pastas) porque el organismo necesita metabolizar las proteínas en un medio ácido y los carbohidratos, en un medio alcalino. Pero el cuerpo humano está diseñado para digerir alimentos combinados.

La licenciada Del Canto, quien integra la Sociedad Argentina de Nutrición-Capítulo Mendoza, explica que, si bien existen diferencias cuando comienza la digestión de estos nutrientes (los hidratos de carbono comienzan a digerirse en la boca y en un medio alcalino, y las proteínas en el estómago, en un medio ácido) finalmente ambos llegan al duodeno (primera porción del intestino delgado) y el páncreas, y los intestinos secretan soluciones neutralizantes que proveen el medio perfecto para continuar la digestión de las proteínas y los carbohidratos en conjunto.

l “Los productos ‘diet’ o ‘light’ se pueden consumir libremente para adelgazar”. Esto es falso, porque esos dos términos no implican que un determinado producto esté libre de calorías (1 cal = 4,187 J). Estas palabras se usan en el mercado para denominar ciertos productos que han tenido una reducción o sustitución de algunos componentes para conseguir un menor aporte calórico.

Algunos sustitutos de los hidratos de carbono han conseguido reducir a la mínima expresión la cantidad calórica de un producto, como es el caso de las gaseosas light, que no contienen calorías. Pero hay otros productos grasos que, si bien han logrado reducir su aporte calórico, tienen todavía un aporte interesante de calorías. Es el caso de la mayonesa, el chocolate y la margarina, entre otros. Estos alimentos de denominación light tienen un número menor de calorías por unidad de peso inferior a los otros de su clase, con lo cual tendrían un efecto positivo para bajar de peso si se consumen en las mismas cantidades que los equivalentes que no tienen esa denominación. Por ejemplo, si suele consumirse una cucharada sopera de mayonesa, no debe consumirse dos o tres cucharadas de la light porque tenga menos calorías, ya que el resultado de este mecanismo de sustitución genera frecuentemente un incremento de peso mayor que si se hubiese optado por las versiones no light de esos productos.

-“Los productos bajos en grasa o sin grasa no tienen calorías”. Estos alimentos han sufrido procesos tecnológicos con los cuales se les ha reducido el contenido graso (tienen una reducción del 30% del contenido original), pero con esto no han perdido todas sus calorías. Además de las grasas, hay otros nutrientes que también aportan calorías (hidratos de carbono y proteínas).

-“Las vitaminas engordan”. Las vitaminas no aportan calorías, por lo tanto no engordan ni adelgazan. Cada uno de los nutrientes que ingerimos tiene una función: las proteínas son “plásticas” (constructoras de tejidos) y las grasas y los hidratos de carbono tienen una función energética. Los minerales y las vitaminas tienen una función reguladora, es decir, intervienen en todas las reacciones y los procesos de nuestro organismo, pero no aportan calorías.

Lo que puede generar cierta confusión es la creencia de que las vitaminas aumentan el apetito. Esta creencia sí tiene algo de cierto, pero esta situación sólo se produce cuando la persona sufre un estado de carencia y necesita un tratamiento que regularice la situación, como es el caso de la deficiencia de vitaminas del grupo B y A, que presentan, dentro de su sintomatología, disminución del apetito. En resumen: estas vitaminas provocan un aumento del apetito sólo cuando el cuerpo ha sufrido esa carencia y al reponer estas vitaminas vuelve a normalizarse el apetito.

-“Las frutas consumidas fuera de las comidas no engordan”. El hecho de comer la fruta separada de las comidas principales no influye en el aporte calórico, ya que el contenido en nutrientes de la fruta es el mismo a cualquier hora del día, aunque existen diferencias en cuanto a los efectos que puede producir su ingesta según el momento en que se coma. Por ejemplo, si se come antes de las comidas, produce saciedad por su aporte de fibra; comerla como postre evita la ingestión de otro tipo de alimentos con mayor contenido calórico (golosinas, dulces y demás). Ayuda, además, a la limpieza bucal gracias a sus contenidos ácidos. Cuando se come fuera de las comidas principales –en la merienda o a media mañana– se aprovechan al máximo sus cualidades vitamínicas al estar sola en el estómago, debido a que la fruta permanece menos tiempo en contacto con los fuertes ácidos y por lo tanto la disminución vitamínica es menor.

Las frutas en general se destacan por su elevado contenido de agua y carbohidratos simples, como sacarosa, fructosa y glucosa, aportando entre 30-80 kilocalorías cada 100 gramos, dependiendo de la concentración de azúcares.

Las frutas del grupo A son las menos calóricas (melón, sandía y frutilla), con unas 30 kilocalorías cada 100 gramos.

Las del grupo B son medianamente calóricas (piña, ciruela, cereza, damasco, melocotón, limón, mandarina, manzana, pera, naranja y pomelo), con entre 40 y 60 kilocalorías cada 100 gramos.

Las más calóricas son las del grupo C (banana, uva e higo), con 80 kilocalorías cada 100 gramos.

Fuente:  DIARIO UNO.com

Desmontando los mitos de la abuela

Abuela, cómo quieres que cierre la boca, si voy sin resuello corriendo para coger el bus. Además, no es el frío lo que nos hace coger catarros, sino los gérmenes. Y no entran sólo por la boca, sino por la nariz, los oídos, los ojos…cualquier punto de nuestras mucosas es el ideal para que virus y bacterias se adhieran como si no tuvieran otra cosa que hacer en su vida.

2. “Chiquilla, abrígate bien que el frío te baja las defensas y te pones mala”.

Mujer, el frío por sí solo no baja las defensas ni ayuda a que te pongas mal. Mira, al frío se le ha echado las culpas de los resfriados durante mucho tiempo, sin tener en cuenta que no es por sí mismo por lo que acatarra a todos, sino por otros motivos tal como cuentan en Enchufa2:

– Ayuda a que la gente esté más tiempo juntita en espacios cerrados, lo que facilita el contacto de persona a persona de esos dichosos gérmenes

– Consigue que el organismo agolpe toda la sangre posible en zonas centrales e importantes como las vísceras y el cerebro, disminuyendo la irrigación sanguínea de zonas periféricas como nariz, dedos y orejas; al haber menos sangre correteando por ahí hay menos glóbulos blancos que estén atentos a la entrada de cualquier germen por esos sitios.

– Al bajar la temperatura, los lípidos que se encuentran en la “cáscara” de los virus forman un gel que les protege durante más tiempo, con lo que aumenta su supervivencia y posibilidad de contagiarnos.

3.” Tómate ya el zumo de naranja, que es bueno para el resfriado. Tómatelo ya, que se le van las vitaminas.”

El famoso mito de la vitamina C. Y todo porque un premio Nobel, Linus Pauling, le dio por la medicina ortomolecular y por defender que las vitaminas servían para curar todo, eran casi mágicas. Desde los años 50 hasta la actualidad no se ha conseguido demostrar lo que tanto defendió, que la vitamina C previene y cura resfriados.

¿Que al zumo se le van las vitaminas? Si lo expones a la luz solar aceleras su oxidación, sí, al igual que si tienes el zumo en una zona con mucho calor…pero abuela, las vitaminas no se van en 10 minutos, tardan un poco más, así que ten paciencia, no me quiero engollipar con el zumito de marras.

4. “Pero mira los mocos que tienes. Espero que te estés tomando ya el flumí”.

El famoso “flumí” (acetilcisteina). Un mucolítico. Todas las abuelas hacéis lo mismo, pensáis que el resfriado y la congestión nasal se cura con un medicamento que sea mucolítico.

Tal como cuenta Emilienko,estos fármacos, los mucolíticos, hasta el momento han demostrado utilidad en:

  • Disminuir las secreciones en pacientes con fibrosis quística (y sólo en ellos), cuando pertenecen al grupo de inhibidores de la dornasa alfa.
  • Disminuir la estancia hospitalaria de pacientes con bronquitis crónica descompensada en 0,8 días (pero no disminuir el número de descompensaciones anual ni la intensidad de la descompensación y para conseguirlo habría que tomar los mucolíticos diariamente durante los periodos de compensación).
  • Actuar como protectores hepáticos en la intoxicación por paracetamol (la N-acetilcisteína).

Para los mocos comunes de la nariz, hasta el momento, la Medicina Basada en la Evidencia dice que parece que no sirven lo más mínimo y que hay que tener cuidado con sus efectos secundarios. En estos casos, lo aconsejable es hidratación abundante, esto es, beber dos litros de agua al día y mantener un ambiente húmedo. En todo caso, el famoso “flumí” sirve como placebo estupendo, se le insiste a quien sea que tiene que tomarlo en sobrecitos “porque es más efectivo” y que tiene que tomarlo con un gran vaso de agua “para que actúe bien” y listo.

Fuente: Mondo Médico

Bajo licencia Creative Commons

 

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