Murciélagos y alcohol: el Ig Nobel de Aviación 2025

El Premio Ig Nobel de Aviación 2025 fue para un estudio que abordó una pregunta tan insólita como divertida: ¿puede el consumo de alcohol afectar la capacidad de los murciélagos para volar y ecolocalizar?

Los investigadores administraron dosis controladas de alcohol a murciélagos en un entorno seguro para observar cambios en su vuelo y uso de la ecolocalización, la técnica que utilizan para moverse y cazar en la oscuridad. Los resultados fueron claros: incluso pequeñas cantidades de alcohol alteraban la precisión y la coordinación de sus maniobras aéreas, así como la eficacia de sus señales sonoras para detectar obstáculos y presas.

Este experimento, premiado con humor, pone de manifiesto que el alcohol no solo impacta a los humanos, sino también puede perjudicar a animales con habilidades muy especializadas. Además, invita a reflexionar sobre cómo sustancias externas pueden influir en comportamientos vitales y, en este caso, en la «aviación natural» de los murciélagos.

Un Ig Nobel que, entre risas, subraya la importancia de preservar la salud y el entorno que permiten vuelos tan precisos y maravillosos.

Sin murciélagos no habría tequila

Toca Comer. Sin murciélagos no habría tequila. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

«En el neotrópico más de 360 especies de plantas dependen solo de los murciélagos que comen néctar porque son los únicos que las polinizan. En los desiertos hay muchos cactus cuya flor solo se abre de noche y los murciélagos polinizadores tienen un papel muy importante. La industria del tequila en México es grande gracias a los murciélagos: la flor del agave solo se abre por la noche y solo la poliniza una especie de murciélago, Leptonycteris curasoae, que está protegida. Es como una co-evolución y los patrones de floración del agave están relacionados con los patrones de migración de esta especie en México».

Seguir leyendo en: «Un murciélago de ciudad puede comer 600 mosquitos a la hora» 

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