Burger King cede a presión de musulmanes y retira un tipo de helados

Toca Comer. Burger King cede a presión de  musulmanes y retira un tipo de helados. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La cadena de comida rápida, Burger King, está retirando sus conos de helado después de que la tapa del postre ofendiera a los musulmán. El diseño se parecía a la inscripción en árabe de Alá, y lo calificaron como sacrílego, amenazando con una «guerra santa».

La cadena se ve obligada a gastar miles de libras en el rediseño de la tapa con el apoyo de El Consejo Musulmán de Gran Bretaña. Se disculpó y dijo: «El diseño simplemente representa un giro del cono de helado.»

La «tapa infractora» fue descubierta en una rama en el Parque Real la semana pasada por el gerente de desarrollo de negocios Rashad Akhtar, de 27 años, de High Wycombe.  Que no se mostró satisfecho por la decisión de retirar los conos y ha pedido a los musulmanes a boicotear a Burger King. Dijo: «Este es mi jihad, ¿cómo se puede decir que es un remolino de giro? Si usted lo hace girar a la derecha está ofendiendo a los musulmanes.».

Polémica por una cajera musulmana que se negó a vender alcohol en un conocido almacén

Toca Comer. Polémica por una cajera musulmana que se negó a vender alcohol en un conocido almacén. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Marks and Spencer, la cadena de grandes almacenes británicos, estaba este lunes en el centro de la polémica después de que una empleada musulmana se negase a vender alcohol a un cliente.

La empresa admitió que permite que sus empleados rechacen vender cerdo o alcohol -prohibidos por el islam- por razones religiosas y se vio amenazada de boicot por miles de británicos.

El episodio que desató la controversia saltó a la luz el domingo, cuando un cliente explicó en las páginas del Sunday Telegraph que una cajera de Marks and Spencer no quiso cobrarle una botella de champaña. La cajera le pidió que esperara a que una compañera suya le cobrase.

“Tenía la botella de champagne en la mano y una señora, que llevaba velo, se deshizo en disculpas pero me explicó que no podía atenderme en la caja. Me dijo que esperara a que otra empleada estuviera disponible. Me sorprendió un poco. No me había ocurrido nunca”, dijo el comprador a la edición dominical del diario The Daily Telegraph.

Marks and Spencer lamentó lo ocurrido pero lo atribuyó a que no se había seguido su política de asignar a los empleados religiosos “tareas adecuadas”. “Lamentamos que en el caso señalado no se siguiera nuestra política interna”, explicó la empresa. “Como empresa secular, tenemos una política integradora que da la bienvenida a todas las creencias religiosas tanto de nuestros trabajadores como de nuestros clientes”, sostuvo. Las explicaciones no convencieron a las cerca de 8000 personas que se sumaron a una campaña de boicot (“Boycott Marks and Spencer”).

La polémica puso de manifiesto las diferentes políticas de las empresas británicas a la hora de manejar este tema. Al igual que M&S, los supermercados Asda, Morrisons y Tesco explicaron que los trabajadores musulmanes pueden objetar ser asignados a la venta de ciertos productos. Sin embargo, el presidente de John Lewis, otro importante minorista británico, dijo que el personal no debería negarse a atender a los clientes.  “Esto va un paso más allá del sentido común”, dijo Andy Street a BBC radio.

El nuevo gobierno musulmán de egipto prohibe cazar ranas

Toca Comer. El nuevo gobierno musulmán de egipto prohibe cazar ranas . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Hace menos de 15 días resultó elegido presidente  Mohamed Morsi, candidato de la ultraconservadora Hermandad Musulmana.

Y ahora acaba de aparecer una fatwa que prohíbe comer ranas. Como cabría esperar, el motivo es una total ridiculez:

En concreto, prohíbe a los musulmanes cazar y matar a las ranas para vendérselas a aquellas naciones que comen anfibios. Como explica la fatwa, de acuerdo con el profeta Mahoma como se registra en un hadiz,el croar de una rana «es la alabanza [a dios]». En consecuencia, «una serie de juristas [los fuqaha] han confiado en este [hadiz] para prohibir el consumo de ranas, bajo la idea de que ‘aquello que está prohibido asesinar, está prohibido comerlo'».

La presión musulmana arrincona el dátil israelí en Mercabarna (Barcelona)

Los musulmanes son grandes consumidores de dátiles, pero rechazan los que se cultivan en Israel. Este boicoteo cotidiano de los comerciantes musulmanes (principalmente de Marruecos y Pakistán, los principales compradores) se vuelve más intenso ahora, coincidiendo con la fiesta sagrada del Ramadán. «Enfocamos la campaña con dátil exclusivamente de Túnez, porque el de Israel no se vende», explica Torres desde su despacho, en una de las naves de frutas y verduras del mercado mayorista de Barcelona.

El dátil que crece en las palmeras de Israel representa casi el 20% del que llega a Mercabarna. Aunque su calidad es superior -es más sabroso, está mejor tratado y su tasa de desperdicio es muy baja- los musulmanes prefieren comprar el que se cultiva en Túnez y Argelia, que copa el 80% de un mercado aún minoritario en España. El sempiterno conflicto entre judíos y palestinos late tras el veto. Este año, el asalto a la llamada flotilla de la libertad ha llevado a varios colectivos a movilizarse -en las calles del barrio, pero también en las redes sociales de Internet- para extender el boicoteo.

«Los israelíes no tienen respeto por nada», dice un paquistaní de barba negra y poblada que se detiene ante el puesto de Frit Ravich -una firma de frutos secos con sede en Girona- para preguntar precios del dátil. El de rama está a entre dos y tres euros el kilo. Todas las cajas que expone Francisco Guerra tienen sello de Túnez. «A muchos no les gusta comprarlo de Israel, por lo de la guerra. Eso dicen. Pero hay otros que miran más el precio», precisa el encargado.

Los musulmanes rompen su ayuno del Ramadán comiendo un número impar de dátiles. Los que se venden son de dos variedades: deglet (el de rama, más económico) y medjoul, que Guerra define como «el pata negra de los dátiles» por su carnosidad y sabor. Este último apareció en el mercado hace 15 años, se produce casi en exclusiva en Israel y Sudáfrica y solo está al alcance de bolsillos desahogados (más de nueve euros el kilo en Mercabarna). Amina, una mujer magrebí que luce hiyab y compara precios, ni se plantea comprarlo. «Es demasiado».

La embajada israelí en España ha expresado su «condena» a esa actitud. «Esperamos que la alternativa de los dátiles israelíes no sean los de Irán, un país que asesina a homosexuales y lapida a mujeres. O los otros países de Oriente Próximo conocidos por sus regímenes dictatoriales y su falta de respeto a los derechos humanos», dijo un portavoz de la embajada.

Noticia completa en: [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE]

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