Etiquetas engañosas en alimentos

Toca Comer. Etiquetas engañosas en alimentos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En los envases de tu comida hay publicidad: mensajes que no tienen sentido desde el punto de vista de la nutrición, pero te hacen pensar que el alimento es más sano. Estos son algunos de los más comunes:

  • 100% natural: esto no significa nada. Para que aparezca la palabra natural, el alimento debe tener una propiedad por sí mismo, por ejemplo “fuente natural de calcio”. Tampoco garantiza que no tenga aditivos, porque también los hay naturales.
  • Bio, orgánico: significa que está producido según las normas de agricultura y ganadería orgánica, pero no quiere decir que sea mejor para la salud. La miel orgánica sigue siendo azúcar.
  • Light, ligero: solo se puede incluir si hay una versión normal del alimento, y la light tiene un 30% menos de calorías.
  • Sin azúcares añadidos: mira la etiqueta, porque en esa mermelada hay un montón de gramos de azúcar que proviene de la fruta, y que tiene el mismo efecto que el azúcar añadido.
  • Científicamente probado: tiene que estarlo de verdad por un estudio, y tener una autorización administrativa. Lo sabrás porque incluye una referencia al estudio en concreto. En otro caso, no han probado nada.
  • 90% libre de grasa: quiere decir que contiene un 10% de grasa.
  • Libre de grasas trans: la legislación en muchos países permite hasta un 1% de grasa trans sin necesidad de declararlo.

Fuente: TRANSFORMER (QUO)

Como «engañan» Bimbo y Punset con el pan natural

Toca Comer. Como

Este pasado lunes, la Biblioteca Bidebarrieta del Casco Viejo bilbaíno estaba a tope para escuchar la conferencia de José Miguel Mulet «Mitos, falacias y mentiras sobre la alimentación«, aprovechando su visita a la capital del mundo para promocionar su libro «Comer sin miedo», cuya lectura os recomiendo vivamente, particularmente a aquellos de vosotros a los que os agobia el sentimiento de que todo lo que bebemos, comemos o respiramos nos está matando lenta y subrepticiamente, en un plan diseñado por gobiernos malignos que quieren limitar drásticamente la tasa de jubilados guapos, alegres y combativos.

En uno de los ejemplos que puso para ilustrar la denodada búsqueda de la población de todo aquello que implique alimentarse de productos libres de aditivos y conservantes, Mulet nos mostró dos etiquetas de pan Bimbo, una de un producto más o menos clásico, que lleva varios aditivos alimentarios con sus números E- correspondientes, y otra del último hito de la empresa, bien promocionado por Eduardo Punset bajo epígrafes como 100% natural. Mulet nos enseñó cómo manejan estas empresas, para su provecho, las normativas de Agencias que controlan estos aspectos (como la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA).

Y así, el pan más o menos antiguo, llevaba en su composición ácido propanoico, un potente agente contra la formación de ese moho tan característico del pan de molde que lleva días en su envase. Ese ácido, que responde a la etiqueta E-280 como aditivo alimentario según la normativa de la CE, es un aditivo sintético cuyo mayor productor es BASF a partir de la oxidación de un aldehído, el propanal. Para sustituir ese aditivo «impresentable» en un producto 100% «natural», los estrategas de Bimbo han recurrido a un bicho, el Propionibacterium Shermanii, una subespecie del Propionibacterium Freudenreichii, muy usado por los fabricantes de queso Gruyère o Emmental para dar a sus productos esos agujeros tan característicos que les diferencian de otros. Pues bien, el P. Shermanii es capaz de actuar sobre la fibra de pan y generar ácido propanoico, el mismo E-280 que se usaba en las viejas recetas de Bimbo para impedir el crecimiento del moho. Pero ha sido obtenido «in situ», por algo tan natural como una bacteria. Y ello permite al fabricante poner en la etiqueta «contiene microrganismos naturales (L. Brevis, P. Shermanii)» y el 100% natural tan buscado.

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Pepsi Cola dejará de llamar jugos naturales a los jugos Naked

Toca Comer. Jugos Naked de Pepsi, publicidad engañosa. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La empresa PepsiCo, con sede en Purchase, Nueva York, pagó además nueve millones de dólares para resolver la disputa.

En un mensaje por correo electrónico, la empresa informó que usa “un agregado de vitaminas” en algunas de sus bebidas. Pero una demanda presentada contra la compañía destacó que las vitaminas son en realidad ingredientes sintéticos, incluyendo una fibra elaborada por la procesadora agrícola Archer Daniels Midland.

PepsiCo no respondió a la pregunta de si esas fibras sintéticas son en realidad incluidas en los jugos.

El comunicado de la empresa señaló que dejará de usar la palabra “natural” hasta que haya más aclaraciones reguladoras en todo el mundo.

El caso destaca la confusión del uso mundial de la palabra “natural” en la industria. La Administración de Alimentos y Medicinas (FDA, por sus siglas en inglés) no cuentan con una definición de lo que constituye un producto natural. Pero indicó que no se opone al término utilizado si el alimento no tiene “color y sabor artificiales ni sustancias sintéticas”.

En especial, la FDA dijo que es difícil definir un producto alimenticio que es natural, ya que seguramente ha sido procesado y no es ya un “producto de la tierra”.

La abogada Michele Simon, especializada en salud pública y detractora de las prácticas de mercadeo de la industria de los alimentos, destacó que hay numerosos casos que atraviesan las vías legales debido al empleo de la palabra natural por parte de las empresas de alimentos. Agregó que el caso de PepsiCo es notable porque la empresa se dirigió esencialmente a la vaguedad de la palabra con el acuerdo.

Fuente:  Alimentariaonline

Fiarse de Punset en ciencia es como tener de referente musical a un sordomudo que no sabe de solfeo

Toca Comer. Fiarse de Punset en ciencia es como tener de referente musical a un sordomudo que no sabe de solfeo. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

“Es un engaño, una auténtica tomadura de pelo”, sentencia Félix Goñi hoy en El Correo cuando el periodista Ander Carazo le pide su opinión sobre el pan de molde “100% natural” publicitado por Eduard Punset. Y el director de la Unidad de Biofísica de la Universidad del País Vasco y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas añade respecto al expolítico metido a divulgador: “Ese señor no es científico, sino que es un auténtico ignorante de la ciencia. Fiarse de él es como tener de referente musical a un sordomudo que no sabe de solfeo. Adelante, puedes hacerlo, pero tu idea sobre la música va ser un poco… singular”.

Es de agradecer que científicos de la talla de Goñi hablen claro y no se plieguen ante el multipremiado Punset, un individuo que lamenta la persistencia del pensamiento sobrenatural, pero alaba la ciencia de Uri Geller; sostiene que “los racionales, en lugar de los intuitivos, son vagos y no quieren saber nada de esfuerzos”cree en la acupuntura y la energía qi; y abraza intelectualemnte pseudomedicinas como la homeopatía y a charlatanes como Masaru Emoto y Deepack Chopra con el pretexto de que la ciencia no es dogmática. Así es el abanderado de la divulgación científica en España.  Como dice Goñi, que luego no nos extrañe que mucha gente tenga una idea de la ciencia “un poco… singular”.

“No se come como antes. Ahora, comemos mucho mejor y más sano que nunca. Todos los alimentos que llegan a nuestra mesa han pasado por un montón de controles que antes no existían. La comida es infinitamente más sana y, curiosamente, también es mucho más barata. El porcentaje del presupuesto familiar que se dedica a la comida es mucho menor que hace 50 años porque los alimentos se han abaratado en comparación con el coste de la vida”, me comentaba Goñi el año pasado. “Yo, desde luego, pienso seguir zampádome todo lo que se me ponga por delante”, advierte Iruin en El Correo. La próxima vez que un tipo que explota la imagen del sabio excéntrico le venda que el pan de molde es “100% natural”, pregúntele en qué árbol crece y cuánto ha cobrado por decir tal memez.

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¿Tratan de matarnos con tantos químicos?, entrevista al profesor José Manuel López Nicolás

Toca Comer. ¿Tratan de matarnos con tantos químicos?, entrevista al profesor José María López Nicolás. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

José Manuel López Nicolás (@ScientiaJMLN) es un profesor del departamento de Bioquímica y Biología molecular de la Universidad de Murcia. Además de eso, también es divulgador científico en su blog ‘Scientia‘. Una de las facetas más reconocibles del doctor López Nicolás es la lucha que tiene contra la industria alimentaria y cosmética por las propiedades no demostradas que anuncian en sus productos. Así, consiguió que L’Oreal cambiase una campaña publicitaria al contener información errónea y se ajustase más a la verdad científica.

¿Qué es la ciencia?
Para mi, la ciencia es el conjunto de conocimientos que nos aproxima, nunca nos lleva, a la verdad que está detrás de cada uno de los fenómenos que nosotros observamos. Nunca te va a dar una verdad absoluta, la ciencia siempre duda. El día que alguien dé una verdad absoluta se sabrá que hay algo que no está haciendo bien. El método científico ayuda a acercarnos más a la realidad que se oculta detrás de las cosas. Y ya está. No hay que buscarle más historias. Para mi es eso, es lo que nos está descubriendo la verdad de todo lo que nos rodea. A lo largo de la Historia nos vamos aproximando, a pasitos, a esa verdad. A veces, la ciencia se equivoca y hay que retroceder y, luego, otra vez utilizando el método científico volvemos a darlo.

¿Cuál es el lado oscuro de las bebidas energéticas?
Pues fíjate, cuando se asocia bebidas energéticas se habla de la cafeína y la estimulación y después del guaraná, la taurina, el ginseng. La taurina y demás no han demostrado científicamente ningún efecto. Lo que si han demostrado es la cafeína. Estas bebidas energéticas, para poder alegar lo que ellos alegan y que la gente cree que están basadas en esas sustancias han añadido vitaminas del grupo B. Como se permite que las vitaminas tengas esas aligaciones las añaden. Igual que hablaba del Actimel y la vitamina B6. La gente cree y paga por una cosa y es por otra.

Realmente, lo que yo llamo el lado oscuro es la obesidad. Nadie asocia las bebidas energéticas a los problemas de obesidad que están dando lugar. La gente lo asocia a otra cosa. Las bebidas energéticas son el mejor producto milagro. Hasta tal punto que la semana pasada salieron las empresas que mayor cuota de mercado habían ganado respecto al año anterior. No eran Coca Cola, ni PepsiCo, eran RedBull y Monster. Poca gente asocia de primeras estas a la obesidad. Una lata de Monster, por ejemplo, cubre aproximadamente el 15% de las calorías diarias recomendadas. Es decir, cuando sale la gente de marcha y se toma tres Red Bulls, se está tomando el 50% de las calorías recomendadas en un día. Eso con calorías vacías por el azúcar que lleva y si cuentas ya con lo que lo mezclan… La obesidad derivada de ella es tremenda. No solo es eso, en Estados Unidos se ha prohibido la venta de refrescos de más de medio litro por problemas de obesidad. Pues un Monster lleva más calorías que la Coca-Cola y también se venden de medio litro.

¿Tratan de matarnos con tantos químicos?
Todo lo contrario. Afortunadamente la química existe. Estaríamos muertos sin ella. Ahora mismo no podríamos llevar la ropa que llevamos, no podríamos comer, no podríamos desplazarnos al trabajo… En cuanto a la alimentación, sin aditivos, sin conservantes, sin colorantes, no podríamos tomar absolutamente nada. Las medicinas, las vacunas… Gracias a la química sobrevivimos.

¿Puede matarme el WiFi?
No. Es posible que yo escriba un post algún día sobre profesores universitarios que les dicen a sus alumnos que el WiFi, el microondas, el teléfono móvil o los rayos cósmicos que salen de la televisión matan. No estoy hablando de frikis, me refiero a profesores de universidades oficiales en carreras de ciencias de la salud. En universidades españolas se les dice a los alumnos que el WiFi o la televisión matan.

¿Qué hay de natural en la comida natural?
Muchas cosas. No nos equivoquemos. No tantas como se creen, pero el error es asociar el natural al saludable y el químico al no saludable. Natural hay, menos de lo que la gente se cree porque tiene un proceso desde que sale de la tierra. El mayor error es asociar lo natural a lo saludable y lo químico a lo insaludable. Es más, gracias al tratamiento químico lo natural no saludable se puede convertir en saludable o, al menos, inocuo.

Entrevista completa en: kubilha

Etiquetas honestas

Estaba leyendo Sunday Secrets en Post Secret hace poco y una de las tarjetas decía: “mi familia cree que solo compro productos orgánicos… pero a veces solo pego una etiqueta de ‘orgánico’ a los envases”. Me gustó mucho la idea. En estricto sentido, no estaba equivocado al hacer eso – toda la comida es orgánica. Ok, vale, “orgánico” tiene una definición legal específica cuando se habla de productos alimenticios. El tema es que esa definición legal específica está mal. Mal, mal, mal. Mal. Listo, lo dije.

Vemos este tipo de cosas todo el tiempo, especialmente en el etiquetado de alimentos: algunas palabras que son adoptadas y redefinidas para dar la impresión de que un producto es mejor, más seguro o saludable, cuando es poco probable que lo sea. Se usan para dar la impresión de valor añadido, independientemente de si en realidad agregan valor.

Orgánico”- ¿Qué, exactamente, es comida inorgánica? Bueno, la sal es inorgánica, supongo. Y el agua también. Pero realmente no hay mucho que puedas comer que no contenga compuestos orgánicos.

Libre de Químicos” – Si tu comida no contiene ningún químico, ¿qué es? ¿Fotones? ¿Materia oscura?

Natural” – Bueno, ¡eso espero! Comida innatural suena a algo de lo que escribiría H.P. Lovecraft. ¿”El Horror del Sandwich”? ¿”El Brunch de Cthulhu”? O algo así.

Así que ¿qué tal etiquetado de productos que reflejen de manera realista la definición de esas palabras? Bonitas y amigables etiquetas verdes (tienen que ser verdes. Verde significa bueno, ¿no?) con descripciones honestas. Algo así:

Toca Comer. Etiquetas honestas, orgánico. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Toca Comer. Etiquetas honestas, libre de químicos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Toca Comer. Etiquetas honestas, 100% natural. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

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Bajo licencia Creative Commons

Ninguno de los alimentos que nos han sustentado desde hace 10 milenios es natural

La domesticación es en efecto un proceso contra natura, en la medida en que despoja a la especie vegetal de características esenciales para su supervivencia en vida libre. Prácticamente ninguno de los alimentos que nos han sustentado desde hace 10 milenios es o ha sido natural, ya que las especies domesticadas de las que los derivamos no son capaces de vivir libremente en la naturaleza.
~Francisco García Olmedo~
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