La Organización Mundial de la Salud publica nuevas directrices sobre el consumo de sal

Toca Comer. La Organización Mundial de la Salud publica nuevas directrices sobre el consumo de sal. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La OMS sigue trabajando para frenar la pandemia de obesidad y otras enfermedades crónicas, de ahí esta nueva compilación de directrices sobre el consumo de sal. El resultado: los adultos no deben consumir más de 2000 mg de sodio, o 5 g de sal, y al menos 3510 mg de potasio cada día.

Los departamentos de salud de cada país fijan sus políticas en gran parte basándose en estas directrices, con la intención de hacer frente a las enfermedades no transmisibles, tales como enfermedades del corazón, derrame cerebral, diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias crónicas.

En este caso, pueden resultar medidas adecuadas un correcto etiquetado del producto, la actualización de las directrices dietéticas específicas de cada país y negociar con los fabricantes de alimentos una reducción de la cantidad de sal presente en sus alimentos procesados.

El sodio está naturalmente presente en gran cantidad de alimentos, como la leche y la crema (50 mg por cada 100 g, aproximadamente), o los huevos (aproximadamente 80 mg/100g).

En los alimentos procesados suele encontrarse en cantidades mucho mayores, como en el pan (250 mg/100g, aproximadamente); bacon (aproximadamente 1500 mg/100 g –la misma cantidad presente en los snacks).

También se encuentra en condimentos, como la salsa de soja (7000 mg/100 g aproximadamente) y las pastillas de caldo (20000 mg/100 g aproximamente).

Entre los alimentos ricos en potasio están las judías (cerca de 1300 mg/100 g); las nueces (600 mg/100 g, aproximadamente); verduras, como las espinacas (aproximadamente 550 mg/100 g); o algunas frutas, como los plátanos (cerca de 300 mg/100 g).

El procesado disminuye las cantidades de potasio presentes en muchos productos alimentarios.

El consumo abusivo de alcohol se cobra cada año 2.5 millones de vidas

Toca Comer. El consumo de alcohol provoca 2.5 M de muertes al año. Marisol Collazos Soto
La OMS anima a los gobiernos a poner en marcha estrategias eficaces para reducir la ingesta de riesgo de esta sustancia.

Cerca de 2.5 millones de personas mueren cada año por abusar del alcohol, una práctica que se ha convertido en el tercer factor de riesgo de enfermedad en el mundo, el segundo en Europa y el primero en el Pacífico Occidental y América. Sólo en jóvenes entre 15 y 29 años, los problemas con la bebida provocan unos 320 000 fallecimientos, el 9% de los que se producen en este grupo de edad.

Los datos corresponden a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que anima a los gobiernos de todos los países a restringir el acceso de los más jóvenes a las bebidas alcohólicas; reducir la demanda vía impuestos.

Asimismo, este organismo propone poner en práctica políticas para evitar que los conductores consuman alcohol antes de ponerse al volante y fomentar programas de desintoxicación de la población alcohólica. La OMS considera que los gobiernos tienen «una responsabilidad fundamental en la formulación, implementación, control y evaluación de las políticas públicas para reducir el uso abusivo del alcohol».

El abuso del alcohol provoca desórdenes neuropsiquiátricos, patología cardiovascular, cirrosis hepática y varios tipos de cáncer. Asimismo, se asocia con varias enfermedades infecciosas, como el VIH/sida, la tuberculosis y las infecciones de transmisión sexual (ITS), debido a que el consumo de este producto debilita el sistema inmune y tiene un efecto negativo en la adherencia de los pacientes al tratamiento antirretroviral.

Una significativa proporción de enfermedad atribuible al abuso del alcohol surge de las heridas no intencionadas o intencionadas, entre las que se incluyen aquellas provocadas por los accidentes de tráfico, la violencia o los suicidios. En este sentido, la OMS recuerda que las heridas fatales atribuibles al consumo de alcohol tienen a ocurrir en los grupos de edad relativamente más jóvenes.

Fuente: JANO

 

Consumo de alcohol

Toca Comer. peligros del consumo de alcohol. Marisol Collazos Soto

Datos y cifras

  • El consumo nocivo de bebidas alcohólicas causa 2,5 millones de muertes cada año.
  • Unos 320 000 jóvenes de entre 15 y 29 años de edad mueren por causas relacionadas con el consumo de alcohol, lo que representa un 9% de las defunciones en ese grupo etario.
  • El consumo de alcohol ocupa el tercer lugar entre los factores de riesgo de la carga mundial de morbilidad; es el primer factor de riesgo en el Pacífico Occidental y las Américas, y el segundo en Europa.
  • El consumo de alcohol está relacionado con muchos problemas graves de índole social y del desarrollo, en particular la violencia, el descuido y maltrato de menores y el absentismo laboral.

La ingestión nociva de alcohol es un importante factor determinante de algunos trastornos neuropsiquiátricos, como los trastornos por consumo de alcohol y la epilepsia, así como otras enfermedades no transmisibles como las enfermedades cardiovasculares, la cirrosis hepática y diversos cánceres. El consumo nocivo también está relacionado con varias enfermedades infecciosas como la infección por el VIH/sida, la tuberculosis y las infecciones de transmisión sexual, lo que se debe por un lado al debilitamiento del sistema inmunitario por efecto del alcohol y por otro lado a que la embriaguez trastorna la adherencia de los pacientes al tratamiento con antirretrovíricos.

Una proporción considerable de la fracción de la carga de morbilidad atribuible a la ingestión nociva de bebidas alcohólicas está ligada a los traumatismos involuntarios e intencionales, en particular los causados por los accidentes de tránsito, los actos de violencia y los suicidios. Los traumatismos mortales atribuibles al consumo de alcohol tienden a producirse en los grupos etarios relativamente más jóvenes.

Formas de reducir la carga del consumo nocivo de alcohol

Los problemas sanitarios, de seguridad y socioeconómicos achacables al consumo de alcohol se pueden reducir eficazmente mediante medidas aplicadas al grado, las características y las circunstancias en que se produce la ingestión, así como a los determinantes sociales de la salud.

Compete a los países la responsabilidad principal de formular, aplicar, vigilar y evaluar políticas públicas para disminuir el consumo nocivo de alcohol. Los formuladores de políticas tienen a su disposición un acervo considerable de conocimientos científicos en torno a la eficacia y la coestoeficacia de las siguientes estrategias:

  • regular la comercialización de las bebidas alcohólicas (en particular, la venta a los menores de edad);
  • regular y restringir la disponibilidad de bebidas alcohólicas;
  • promulgar normas apropiadas sobre la conducción de vehículos en estado de ebriedad;
  • reducir la demanda mediante mecanismos tributarios y de fijación de precios;
  • aumentar la sensibilización y el apoyo con respecto a las políticas;
  • proporcionar tratamiento accesible y asequible a las personas que padecen trastornos por abuso del alcohol;
  • poner en práctica programas de tamizaje e intervenciones breves para disminuir el consumo peligroso y nocivo de bebidas alcohólicas.

Fuente: Organización Mundial de la Salud

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