El consumo de alimentos ecológicos no previene el cáncer

Toca Comer. Frutas y verduras ecológicas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana Según un estudio de la Universidad de Oxford, las mujeres que basan su alimentación en productos ecológicos tienen la misma probabilidad de desarrollar cáncer que otras mujeres que consumen alimentos producidos de manera convencional.

Kathryn Bradbury y sus compañeros de la Cancer Epidemiology Unit de Oxford no han encontrado evidencia alguna de que el consumo regular de alimentos cultivados sin químicos redujera el riesgo total de contraer cáncer.

Los resultados fueron publicados en el British Journal of Cancer.

Los investigadores entrevistaron a unas 600 000 mujeres de 50 años o más, preguntando si comían alimentos ecológicos como parte del Million Women Study. Éstos observaron como muchas de las mujeres desarrollaron 16 tipos de cáncer de los más comunes en un período de nueve años después de la encuesta. Alrededor de 50 mil mujeres desarrollaron cáncer en este periodo.

Los científicos no encontraron diferencias al comparar 180 mil mujeres que nunca probaron alimentos ecológicos, con alrededor de 45 mil mujeres que normalmente se alimentan con este tipo de productos.

Según el autor del estudio, Tim Key, profesor de la Universidad de Oxford:

En este estudio no se encontraron pruebas de que el riesgo global de cáncer en mujeres de mediana edad se redujera si mantenían una dieta a base de productos ecológicos

Los pesticidas son ampliamente utilizados en la agricultura, existiendo una preocupación general por la posibilidad de aumentar el riesgo de cáncer, aunque hasta ahora no ha existido ninguna evidencia lo suficientemente fuerte como para dar respuestas claras.

Las frutas y verduras procedentes de cultivo convencional a veces contienen cantidades muy pequeñas de pesticidas, pero no hay certeza de que éstas aumenten dicho peligro. Aún así aconsejan lavarlas antes de su consumo.

Fuente: Xataka CIENCIA

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La moda de la quimiofobia

Toca Comer. La moda de la quimiofobia . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Últimamente hay una creciente ola de quimiofobia que pretende hacernos creer que por culpa de la industrialización nos estamos intoxicando todos. El problema es que cuando uno empieza a separar el grano de la paja y trata de ver la evidencia o los datos objetivos que apoyan estas afirmaciones es como tratar de coger arena con la mano abierta, se escurre entre los dedos y te quedas con nada. Para empezar los datos de esperanza de vida al nacer en España son demoledores. En el año 1900 era de 35,70 años y en el 1998 de 82,16 para mujeres y de 33,85 y 75,25 para hombres, por lo tanto ¿dónde está el problema con la industrialización? Yo diría que al contrario, hemos ganado calidad y esperanza de vida. No olvidemos que en 1900 el 50% de la gente se dedicaba a la agricultura y vivía en el campo, y no era una vida sana, ni regalada, y el que lo dude, le recomiendo que vea «Los Santos Inocentes» (milana bonita, milana bonita), o cualquier novela de Blasco Ibáñez.

En los últimos años se ha hablado mucho de disruptores endocrinos y de su efecto sobre algunos tipos de cáncer, incluso en fechas recientes ha salido un informe de la OMS al respecto. Podría ser que lo malo malísimo se estuviera notando en os últimos años, o no. en el año 2010 la esperanza de vida es de 84,6 para mujeres y de 78,4. Parece que ninguno de los que proclama ese miedo tiene en cuenta que la mayoría de sustancias nocivas y potencialmente peligrosas con las que entramos en contacto tiene un origen natural. Cualquier alimento, por muy ecológico que sea, tiene cientos de compuestos diferentes, la mayoría de los cuales no sabemos ni que están ahí ni en que concentración, por que el metabolismo de cualquier célula es muy complejo y no todos los compuestos están completamente caracterizados. Pero nadie se preocupa, por ejemplo, cuando sale al campo y recoge una planta que se está exponiendo a miles de compuestos químicos, algunos desconocidos, o cuando prueba una comida nueva. Recordamos que el 99,99% de los pesticidas a los que estamos expuestos son de origen natural. Si vamos al fondo del asunto, por ejemplo, viendo de que nos alerta la OMS, encontramos afirmaciones, peculiares.

Según los autores del informe sobre disruptores solo se ha estudiado una pequeña parte de los cientos de miles de compuestos químicos sintéticos. Olvidan decir que en proporción sabemos mucho más de los compuestos artificiales que de los naturales. Y al final deja una serie de preguntas abiertas, dejando claro que nos saben ni cuantos disruptores endocrinos hay, de donde vienen, cual es la exposición humana y de la vida salvaje, cuales son sus efectos, sus mecanismos de acción o como pueden mejorarse los estudios. Es decir, según sus palabras, preguntas que deben contestarse. Por lo tanto si no tienen una respuesta ¿no es un poco arriesgado decir que son malos? y si la respuesta fuera la que han señalado la mayoría de los informes anteriores: el riesgo por la exposición ambiental a estos compuestos es irrelevante. http://www.marisolcollazos.es/tocacomer/wp-admin/post.php?post=8366&action=editEl problema de este tipo de informes que realmente no dicen nada y solo generan un miedo, impreciso y vago, es que crean ruido. Ese ruido es malo por que cuando surja una alerta de verdad o un riesgo concreto, quizás no le hagamos todo el caso que deberíamos hacerle.

Por cierto, no puedo evitar hacer una maldad. La mayoría de los informes que alertan de los riesgos de la contaminación ambiental se basan en simples correlaciones estadísticas, es decir, vas a una población, buscas una enfermedad que tenga una incidencia mayor y buscas un compuesto químico que aparezca en mayores proporciones. A partir de ahí o se deja abierta la conclusión del tipo tal compuesto correlaciona con tal enfermedad, o directamente se sobreinterpreta y se dice que tal compuesto provoca tal enfermedad, aunque no hay ninguna evidencia directa de una relación causa efecto, es decir, tal compuesto tiene este efecto en el cuerpo humano y por eso produce esta enfermedad. Veamos, en el informe de la OMS aparece está gráfica:

Toca Comer.   Cáncer testículos Europa. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Parece que en Dinamarca la cantidad de tumores testiculares es bastante mayor que en los países de su entorno. ¿Y en que más destaca Dinamarca? je, je… en Producción ecológica. Es uno de los principales productores y consumidores. Obviamente una cosa no tiene que ver con la otra, como la mayoría de las veces los productos químicos no tiene nada que ver con determinadas enfermedades, ni la industrialización correlaciona con menor calidad de vida, sino al contrario.

Articulo completo en: Los productos naturales ¡vaya timo!

Residuos de pesticidas y marketing del miedo

Toca Comer. Residuos de pesticidas y marketing del miedo.. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La quimiofobia es un buen argumento para vender, sobre todo comida. La estrategia consiste en asustarte diciendo que nos están envenenando con las porquerías que ponen en la comida para acto seguido venderte su producto, que por supuesto es natural, sin conservantes ni colorantes (aunque suela haber un asterisco que ponga sin colorantes ni conservantes «añadidos»). Por otra parte una forma de publicitar los productos ecológicos es decir que son más sanos porque los productos convencionales tienen restos de pesticidas y los ecológicos no, y según afirman, esos restos de pesticidas pueden suponer un problema para la salud. El problema, como siempre, viene de contrastar esta publicidad con la realidad, porque acaba quedando claro que es un ejemplo más de publicidad engañosa. No olvidemos que la consumo ecológico es minoritario, y prácticamente nadie puede basar el 100% de su alimentación de productos ecológicos, es decir, que cerca del 90 % de la población se alimenta a base de los «malísimos» alimentos convencionales y el 100% de la población los consume de alguna u otra forma. El volumen de población es suficientemente elevado como para hacer un estudio en condiciones, puesto que si estas afirmaciones son ciertas, todos nos estamos envenenado. Pues lo cierto es que la esperanza de vida sigue subiendo y España goza con la más alta de Europa, a pesar de estar en la cola de consumo de alimentos ecológicos. Este aumento puede tener la consecuencia negativa de que aumenten enfermedades asociadas con la edad como puede ser el cáncer. Incluso con esto, la mortalidad por cáncer está bajando, principalmente por el aumento del diagnóstico precoz. Por lo tanto, vender algo «natural» o «ecológico» argumentando que lo convencional es tóxico, es rotundamente falso.

Por lo tanto si alguien te vende comida ecológica diciéndote que la convencional te está envenenando por los pesticidas, te está engañando. La comida es segura. Las trazas que puedan aparecer en general están dentro de los límites. Y los ecológicos no están libres de pecado ni de pesticidas.

Artículo completo en:  Los productos naturales ¡vaya timo!

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